Archive for: Noviembre 5th, 2014

Sombras en el catalejo insular: anatomía de la llamada blogosfera en revolución

encuentrodeblogueros-lastunaso¿Qué es un blog? , ¿Quién lo hace? , ¿Por qué lo hace? , ¿Cómo lo hace? , ¿A quién, quiénes  quiere llegar? ¿Dónde está, -geográficamente y culturalmente hablando-, ubicado? ¿Qué posición ocupa en el pacto social? ¿Qué quiere lograr?  Son interrogantes que todo el mundo se hace cuando se introduce  en este fascinante mundo.

Nuestro analfabetismo digital nos hace verlo (el blog) como una extensión del  periodismo que hacemos cotidianamente, tal vez por eso reducimos su alcance a lo que se llama 1.0. Llegamos a creer que el blog es el mensaje y alguien nos conmina a pensar que compartimos informaciones, dada nuestra condición de  plaza sitiada, que pueden poner en peligro la estabilidad del sistema.  

Nuestro diario de navegación no puede liberarse de la autocensura, se posiciona de nosotros y preferimos volcar contenidos de las diferentes plataformas mediáticas sin buscarnos problemas. No nos atrevemos a construir narrativas centradas en historias de vida, que permitan visibilizar una Cuba real, con sus matices, sin esos afeites demasiado “políticamente correctos”, ante los cuales los usuarios prefieren tomar distancia, porque no dicen nada cercano al cubano de carne y hueso.

Es casi normal que algunos directivos de los medios tradicionales apelen a marcos regulatorios dogmáticos para limitar posturas críticas en los blog. Una especie de política de avestruz cercena la pluralidad y ello da lugar a visiones sesgadas donde los problemas, si se expresan en la esfera pública desde el compromiso con una ética revolucionaria, son valorados como “políticamente incorrectos”. Surge así la sospecha, la revisión de los tonos, las frases fuera del contexto narrativo, el malentendido apriorístico, el llamado a ubicarse en el lugar desde el cual se accede a la condición de conectado.

Una práctica narrativa  que no corra sobre los cauces de la prensa tradicional es descalificada desde la supuesta profesionalización del periodista, el único portador de las habilidades necesarias para construir la información; el bloguero es colocado en ese catalejo, desde ahí se  miran sus sombras. Si es un periodista bloguero, entonces los marcos regulatorios terminan imponiéndose, así aparece lo que llamo “bloguero por encargo”, una cuestión de estadísticas construidas por los directivos de los órganos de prensa, para visualizarse en términos de cantidad ante los que supervisan  las políticas de presencia en Internet. No puede aceptarse un sitio web que no tenga cinco o seis blogueros por encargo, ello crea la ilusión de libertad para expresarse, cuando en realidad funcionan como una extensión del columnista tradicional de los medios tradicionales.

Algunos directivos están empoderados en posiciones dogmáticas que impiden el nacimiento de una conciencia crítica en la blogosfera cubana en revolución. Los límites se definen muchas veces sin el conocimiento necesario, ello genera lo que llamo “encapsulamiento insular”,  pues todo se reduce a narrar lo idílico del sistema, pues en todo momento alguien se encarga de recordarnos el agradecimiento  a los mayores, entonces el ser crítico termina diluido en esa retórica y no se atreve  a ser comunicador depositario de un activismo cívico en la búsqueda del sueño de una Cuba justa para todos.

Debemos aspirar a una comunicación horizontal que permita dialogar con los actores políticos y sociales de la sociedad cubana, e incluso con instituciones globales defensoras de perfiles progresistas, cercanos a nuestros propósitos de luchar por la utopía de un mundo mejor. Todo bloguero revolucionario, que se respete a sí mismo, compartirá contenidos que ayuden a la emancipación de los seres humanos en cualquier lugar del planeta, incluso en nuestro patio con propósitos bien concretos:

1. Vigilancia sobre los vacíos informativos de la prensa oficial.
2. Vigilancia del dominio político.
3. Cuestionamiento de silencios, omisiones y  vacíos en la esfera pública.
4. Restauración de la capacidad y la fe de dialogar entre cubanos.
5. Promover la tolerancia hacia y con la diversidad.

Alcanzar la 2.0 en nuestra condición de blogueros pudiera ser una posibilidad para no seguir aferrados a la certeza, de que el medio es el único depositario del mensaje, sino que podemos convertirnos en facilitadores para que las audiencias sean las portadoras de los mensajes. La autocensura determina actualmente que las audiencias no puedan expresarse libremente, pues,  -en términos ideológicos-,  funcionamos como censores de las mismas, decidimos lo que es políticamente publicable y lo que no, en una especie de extensión de la 1.0. Enfocado así, es prácticamente imposible imaginar una blogosfera activa  en la esfera pública, con agallas y suficiencia para visibilizar contenidos silenciados en la prensa estatal. Los blog que se arriesgan a construir mediaciones donde las audiencias son el mensaje, han sufrido una que otra vez los anillos de seguridad en torno suyo, un dispositivo que se activa ante la más mínima sospecha de que algo no fluye normal y hace falta recordar los límites de la responsabilidad. En esa suerte de laberinto,  donde unos dictaminan lo correcto y otros están obligados  a aceptar lo que ellos deciden, sin referentes regulatorios concretos, hace falta audacia e inteligencia para asumir como estrategia la 2.0. Aunque personalmente creo que el analfabetismo digital que nos caracteriza, sobre todo en el dominio de algunos  directivos,  limita en gran medida el surgimiento de una sociedad futura donde el macro-relato y el micro-relato mediático sean lo motivante para la real poli. Algunas interrogantes pueden ayudar a pensarnos en medio de la complejidad: ¿Es posible imaginar un  ciudadano expresivo en la blogosfera en revolución, que sea sugestionado por nuestras maneras de narrar la realidad? ¿Es políticamente probable imaginar una comunicación horizontal futura en la sociedad cubana entre gobierno y ciudadanos? ¿Nuestra condición de plaza  sitiada seguirá siendo una barrera, para pensarnos y expresarnos en la blogosfera realmente como somos? ¿Conectarse desde una institución del Estado seguirá creando condicionamientos morales que limitan la aplicación de la 2.0 en la blogosfera cubana en revolución? Personalmente tengo mis respuestas  y creo saber las de ustedes, pero el sentido común se impone y tal vez tengamos que esperar algunos años para habitar las pantallas digitales y sabernos sujetos críticos de la sociedad futura que estamos llamados a construir, sin perder los cauces emancipadores que nos han permitido llegar hasta aquí.

Los retos pendientes están a la vista, la 3.0 se impone en el mundo globalizado. Crear las bases en la sociedad cubana, para que la misma pueda expresarse en la blogosfera en revolución, quizás pudiera ayudar a los políticos a decidir mejor aspectos relacionados con la gestión pública, la revocación de un dirigente por no cumplir sus funciones administrativas, los mecanismos de consulta a los ciudadanos serían más agiles y la comunicación horizontal  jugaría un rol dialéctico en las dinámicas políticas, sociales y culturales, en esa casa ubicada en futuro inmediato, donde la red sería el mensaje y ellos se valdrían de ella para visibilizarse en la agenda pública.

En las condiciones de Cuba, los blog representan una nueva forma de cultura política, interacción social, movilización y espacios para activar la toma de decisiones expresadas en la transformación ciudadana continua. Estamos necesitados de un civismo informacional y comprometido en la blogosfera, sobre la base de la creación, “la puesta en común y la crítica de la información como base del conocimiento, comprendido este último como el más valioso y poderoso articulador de la vida social”. (1)

La asunción de la blogosfera como expresión de lo virtual, inicia el camino hacia un espacio posible  de diálogos horizontales, donde se difuminen las jerarquías sociales, profesionales, culturales, políticas, económicas y jurídicas,  en la búsqueda de consensos para la construcción del país deseado por todos y todas.

Lo dicho hasta aquí me lleva a una  conclusión medular, y para ello me auxilio de los criterios de Milena Recio, cuando señala: “la sociedad cubana no podrá dar ninguno de los saltos que pretende (…) si no lo hace promoviendo sujetos activos en el uso de las tecnologías digitales y sus contenidos”. (2)

Referencias bibliográficas
(1). Milena Recio. La hora de los desconectados, la Jiribilla, n. 512, 26 de febrero de 2011.
(2) Milena Recio. Infoutopía: poner en cubano el periodismo digital en Cuba, periódico Cubarte, 28 de noviembre de 2012.

Bibliografía
GARCÍA LUIZ, JULIO. Revolución, Socialismo, Periodismo. La prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2013.
TEMAS. Cultura, ideología  sociedad, abril-junio 2013, n. 74.

(Tomado del blog Caracol de agua.Por Arnoldo Fernández Verdecia)

Sinfonity y el bendito sacrilegio de querer tocar a Vivaldi

03Pudiera creerse que solo interesaban a nuestras legiones de metaleros y algún que otro curioso. Pero vi a más de una señora que jamás se ha acercará a la obra de Joe Satriani levantarse del asiento y arrancar a aplaudirlos.

Leo Brouwer e Isabelle Hernández, más sabios que este autor prejuiciado, tuvieron el olfato de invitar a una orquesta de guitarras eléctricas al VI Festival Leo Brouwer de Música de Cámara, y ha sido ese llamado lo que ha mantenido viva la experiencia de Sinfonity los últimos dos años, confesó Pablo Salinas, director de la agrupación.

La retribución a su esfuerzo comenzó con la noticia, en la mañana del sábado 4 de octubre, de que las entradas de su concierto se habían agotado. En el equipo del Festival brincó una alarma alegre; sabíamos que su originalidad sería de gran atractivo para los espectadores, pero no imaginamos que la sensación llegara a tanto teniendo en cuenta que, con la honrosa excepción del programa que en el Canal Habana les dedicara Guille Vilar, en Cuba su trabajo era absolutamente desconocido.

Minutos antes del comienzo del concierto, nos aparecimos en la puerta del teatro con un paquete de entradas y sentimos lo que deben sentir los revendedores a la puerta de un estadio durante la final de la Serie Mundial de la MLB. En un instante los boletos volaron de nuestras manos; apenas dábamos abasto para entregarlas, meter el dinero en un bolsillo y evitar ser aplastados contra la puerta del Mella. Fue alucinante. O eso creía yo. Lo alucinante fue lo que ocurrió dentro, cuando 11 guitarras armadas en coro mezclaron rigor con virtuosismo y entregaron uno de los Vivaldi más extraordinarios que alguna vez se escucharán en La Habana.

Estos hombres han tenido la osadía de retrotraer uno de los instrumentos más jóvenes del mundo hacia los tiempos del siglo XVIII, en un homenaje a todos los artistas de arco, en especial al grupo de mujeres que –transgresoras como ellos– se lanzó siglos atrás a cruzar los Alpes con la música de Vivaldi a cuestas.

La idea, creo yo, no es sonar como una orquesta de cuerdas, sino partir de una partitura leída en clave de guitarra eléctrica. Sin embargo, en ciertos pasajes, al cerrar los ojos se podía ver-y sobre todo escuchar- sin dificultades una sección de violines, cellos y violoncelos en todo su cromatismo. Moviéndose entre esos dos planos, el de la traducción y el de la reproducción, Sinfonity embrujó a una audiencia que aplaudió frenética cada una de las piezas, prueba de que, a pesar de todos los cantos funerarios, Vivaldi y sus composiciones consiguen despertar las mismas emociones que hace casi trescientos años.

Aunque probablemente sea el concierto más discreto de los que se han presentado, en términos de montaje en escena; ha sido a su vez uno de los más espectaculares del Festival Leo Brouwer; una de esas actuaciones notables que quedan en el oído de los espectadores más allá de la memoria.

Desde el sábado 4 de octubre, quienes disfrutamos de Sinfonity no podremos escuchar a Vivaldi de la misma manera. Ahora juraremos que en el segundo movimiento de Verano hay unas eléctricas distorsiones; que los solos en Otoño tienen un inconfundible aire rockero; que ese Vivaldi era un metalero del carajo y que Steve Vai y compañía no pasan de ser unos dignos admiradores del maestro de la armonía y la invención.

 

Créditos:

Sinfonity (España) Orquesta de Guitarras Eléctricas

Pablo Luis Salinas, guitarra y director

Miguel Larregla de del Palacio

José Antonio Romero

Miguel Losada

Luis Cruz Vivar

Guillermo Guerrero

Sergio Bernardo Rivas

Osvaldo Rene Grecco

Salvador López, contrabajo y bajo eléctrico

Paloma Suárez, productora y mánager

Jesus Suzo Ramallo, ingeniero de sonido

(Tomado del blog El microwawe)

90 millas

cuba-malecc3b3nLos cubanos no nos identificamos con esta unidad de medida. Será acaso porque en la infancia los profesores nos enseñaron el kilómetro para calcular las grandes distancias. “Cien centímetros son un metro, y mil metros son un kilómetro“, nos decían. Y así crecimos con este razonamiento.

A la milla la ignorábamos. Nunca la hemos tomado en serio. ¿Para qué emplearla si nos basta nuestro método? Además, nos resulta un poco “imprecisa”. Una milla son 1609 metros, cifra nada especial. Así, el kilómetro se coronó en esta Isla como “rey de las medidas”. Su hegemonía se extendió a cada instante en que fuera preciso calcular trechos de gran envergadura.

Más información

La verdadera esencia de Mireya Fundora (o una campesina de pura cepa)

20141103_163112La casa de Mireya Fundora destaca por ser espaciosa y confortable. Posee un portal delantero bastante amplio, pero allí solo se posa el polvo o alguna gallina. Es en el portal lateral, en forma de amplia terraza, donde recibe a sus visitas. Justo allí se erige una típica cocina de campo, tiene otra bellamente azulejeada, pero tal parece que nunca la usa, ella prefiere su vieja cocina.

De esa forma puede atender a las visitas, que son muchas, quizás cientos en un día. Quién se dirija a La Angelina, poblado de Máximo Gómez, siempre llegará hasta la terraza de Mireya para degustar un buen café. La casa descansa en la misma bifurcación de la carretera, y su cafetera siempre aguarda lista por la siguiente colada.

Y es que desde hace mucho el néctar que prepara Mireya cobró fama regional. Pero en ese instante, entre el saludo del recién llegado y las últimas novedades que trae, transcurren varios minutos que bien pudiera llamarse “El ritual del café”.

Para esta veterana campesina, a quien no le pregunté la edad porque no me alcanzó el valor, intuyo que roza los 60, la preparación de la bebida es casi una ceremonia. Cuando llega el caminante, ya dijimos que un centenar en un día, la campesina toma la vieja máquina de moler, la presiona al borde la mesa, introduce los granos tostados que cosecha en su finca, y comienza la fiesta cafetera.

Mientras habla, impulsa la manigueta y el olor del grano triturado se adueña de todo y las palabras. Luego toma la cafetera, siempre limpia, la coloca en el fogón, y a los pocos minutos el aroma regresa más vigoroso, en un humeante vaso.

Pero no solo café, quien se arrime a la terraza cuenta también con un plato de almuerzo, de ese arroz desgranado y grasoso como solo se sabe cocinar en el campo.

En la posesión de Mireya, asociada de la Cooperativa de Créditos y Servicio José Martí, siempre se asienta la calma. Solo rota por la brisa que agita las hojas del extenso platanal que crece a pocos metros del hogar.

Lo que más llama la atención de su morada es la limpieza y pulcritud del terreno que rodea la edificación, si a la tierra polvorienta se le admite el adjetivo pulcro.

La primera tarea de esta campesina consiste en barrer el patio, donde nunca no se observa ni una hoja. Aunque más bien es la segunda tarea, la primera comienza cerca de las cuatro de la madrugada, cuando acopia la leche que su hijo ordeña de las innumerables vacas que poseen.

Mireya es una mujer todoterrenos, capaz de emprender mil tareas a la vez durante el día: alimentar los animales, estar al tanto del fumigo de la siembra de arroz, de aquella cerca que se rompió y por donde se fugó un ternero caprichoso, el almuerzo abundante, hasta donde sea posible, porque siempre llegará algún comensal inesperado, “y hasta un plato de arroz con huevo criollo, siempre que se brinde con amor, sabe exquisito”.

El nombre de Mireya quizás sea el más mencionado en La Angelina, tierra boniatera por excelencia. Por las tantas personas que arriban, o los que siguen de largo y le lanzan un saludo que resuena en la distancia.

Haciendo honor a la cultura matriarcal esta  mujer reboza energía y rectitud. Su voz retumba en todos los confines de la finca, lo mismo dando una orden, azorando una gallina, que saludando a un pasante. A su vez, puede ser maternal y cariñosa.

No hay enfermo, familiar o no, que no cuente con su denuedo y preocupación, con un pollo para el caldo reconstituyente, o alguna vianda.

Y así transcurre su día, de allá para acá, al tanto de todos los pormenores del sitierío, solícita a quien arribe a su casa, con la cafetera siempre lista, o un plato de comida a quien lo precise.

Sincera como ella solo sabe ser, capaz de cantarle las 40 al más pinto, o de la frase más cariñosa, asegura que el día que se siente, morirá, “siempre necesito estar atareada”, e intento descubrir en ella una especie de Francisca, aquel personaje de Onelio Jorge Y Cardoso, o Doña Bárbara.

Pero no, solo al final, cuando reclina el sol y se sienta unos segundos a fumarse un cigarro, el único que fuma durante la agitada jornada, entiendo la verdadera esencia de Mireya: servicial, activa, generosa, también explosiva, y sobre todo muy querida, porque es una mujer completa, campesina y cubana de pies a cabeza.

(Tomado del blog Revolución. Por Arnaldo Mirabal)

Regresar a la cima: el mayor reto del deporte cubano

deportes_cuba_3_11_14El reciente cambio en la máxima directiva del deporte cubano, podría ser una excelente noticia ante la desastrosa gestión de las autoridades en los resultados deportivos de Cuba en los últimos años.

Como ya nuestra prensa nos tiene mal acostumbrados, casi a mitad del noticiero estelar y a través de una escueta nota informativa, se acaba de informar a los cubanos la destitución de su cargo del tristemente célebre Christian Jiménez, máximo directivo del deporte en la isla y quien durante 9 años se encargó de boicotear y denigrar con su pésima gestión el prestigio internacional del movimiento deportivo cubano.

Lo irónico es que su función supuestamente era lograr todo lo contrario, y desde su posición privilegiada lejos de contribuir al desarrollo de esta esfera, Jiménez logró implantar como récord personal la desatención y deterioro de la mayoría de las instalaciones deportivas en Cuba. En su mandato aumentó el descontento y como nunca se dispararon las deserciones de nuestros mejores atletas. La presencia de Cuba en el medallero olímpico se disipó hasta llegar a números ridículos. El béisbol tocó fondo llegando al desprestigio internacional, y por si fuera poco, bien sonados han sido los casos de corrupción de directivos o glorias del deporte devenidos en funcionarios de alto nivel. Toda una cadena de males que sin lugar a dudas ha provocado la caída en picada de nuestro país al más bajo nivel internacional de las competiciones deportivas.

En este penoso escenario, lo más preocupante es que luego de varias décadas como indiscutible potencia mundial, nuestro deporte podría tardar décadas en recuperarse, sobre todo en un mundo donde cada vez más el éxito deportivo depende de grandes inversiones, renovación tecnológica, y lo más importante, decorosos incentivos económicos a las grandes estrellas de cada disciplina.

Escobita nueva… ¿barrerá bien?
Reza un viejo dicho que más vale tarde que nunca, por eso la designación del destacado profesor Antonio Eduardo Becali como nuevo presidente del INDER, (Instituto Nacional de Deporte y Recreación) trae un soplo de aire fresco al movimiento deportivo cubano, ya sea tanto por su edad como por sus resultados como atleta o ex entrenador del equipo nacional de judo femenino.

Pero no es lo mismo comandar una tropa de exitosas luchadoras que dirigir el tan complejo y burocrático movimiento deportivo cubano. No bastará entonces con su imponente figura, sino el saber sobreponerse ante los nuevos retos que tendrá que asumir con osadía, si es que Becali cree necesaria una nueva revolución dentro del deporte revolucionario cubano.

En mi opinión, entre sus más importantes retos deberían estar la reestructuración inmediata del INDER, el urgente reemplazo de aquellos que como su antecesor aún ocupan altos cargos sin resultados notables, un cambio radical del sistema de pago y retribución a los atletas de alto rendimiento según sus títulos alcanzados, y ampliar hacia todas las disciplinas la contratación de atletas en ligas profesionales foráneas, algo que si bien ya ha comenzado a dar sus frutos en el béisbol, aún no pasa de ser un experimento que mucho está tardando en concretarse de manera general.

En este sentido, y sobre todo en plena fase de actualización del sistema económico en la isla, las ganancias netas por contratación de deportistas hacia ligas profesionales podría disparar el producto interno bruto de la nación, sin contar el altísimo nivel competitivo que adquirirían los nuestros compitiendo en clubes de excelencia mundial, o la importante preservación de talentos nacionales, toda vez que el deportista se sienta debidamente recompensado tanto profesional como económicamente.

Pero Becali no es quien manda en Cuba, y por bravo que sea serán muchos los muros de contención que tendrá que derribar, si realmente le interesa aportarle a Cuba tanto como nos hace falta para revitalizar nuestro deporte.

Yo siempre pienso en los logros de nuestra cultura, en lo que logró con sus políticas y mente abierta Abel Prieto en su época de Ministro de esa rama, precisamente tolerando diferencias políticas, dialogando, acercando a sus artistas a su patria, y permitiendo sus partidas y regresos como un hecho natural, siempre y cuando estuvieran prestos a poner en lo más alto el nombre de Cuba como potencia cultural que también somos.

Quizás Becali sepa entender esto, como que ya es hora de abrirse al mundo, pero su reto será cada vez mayor si no logra descifrar el meollo del asunto: nuestros atletas siguen siendo los mejores del mundo, incluso aunque jueguen con los Yankees de Nueva York, compitan por un club francés de atletismo, o arrasen en la liga italiana de voleibol.

(Tomado del blog La Chiringa de Cuba. Texto y fotos Carlos Alberto Pérez)

 

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