Archive for: diciembre 2014

No aceptaré mellas en el Filo de mi Palabra o La censura no ayuda

imagesExplosivo, así calificó el director de la revista Haciendo Radio mi comentario sobre los servicios estomatológicos en Cuba que debió salir publicado este martes en la emisora nacional Radio Rebelde, y que ahora doy a conocer aquí, porque fue censurado y no salió al aire.

Es la primera vez que me ocurre esto, en los más de cinco años que llevo como comentarista de la sección Palabra con Filo, el principal espacio de opinión de esa prestigiosa revista radial del país.

Resulta lamentable que algo así suceda, porque en realidad el texto es más bien conservador, para las deficiencias que tiene la atención estomatológica, desde la percepción de numerosas personas con las cuales hablé sobre el tema y según mi propia experiencia.

Debo aclarar que tengo excelentes relaciones con la dirección del programa y de la emisora Radio Rebelde, donde en mi condición de colaborador siempre recibí el mejor tratamiento y respeto por mi trabajo.

Creo que soy suficientemente receptivo a las sugerencias, y estoy dispuesto siempre a cualquier análisis o debate sobre mis opiniones en ese o en cualquier medio de comunicación donde laboro.

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El artículo perdido de la polémica Alfredo Guevara vs Blas Roca (+ PDF)

10819313_903280773045108_139709219_oDescargar PDF El artículo perdido de Alfredo Guevara
Polémicas culturales de los 60

“Lo que no podemos permitir, y no aceptamos, es que se conduzca la discusión de un modo unilateral y arbitrario, reservándose el derecho a la calumnia y la falsa, o la potestad de adjetivar impunemente sobre la base de la supuesta violación de un respeto que, en definitiva, no parece ser el que los hombres y los revolucionarios merecen, sino el que los dioses y santos reclaman. Nuestra Revolución, y por ende nuestra ideología, el marxismo, no necesitan de santos.” Así se leía en el artículo redactado por Alfredo Guevara en diciembre de 1963 —cuando sostenía la conocida polémica con el prestigioso líder Blas Roca — y que nunca fue publicado en los medios de comunicación durante la etapa de la disputa.
El documento permaneció dormitando durante décadas en alguna olvidada gaveta, hasta que el autor se lo facilitó a la intelectual Graziella Pogolotti para incluirlo en el libro Polémicas Culturales de los 60´s (2006). Solo entonces los lectores pudieron conocer la última palabra del Presidente del Icaic en torno al debate. ¿Qué factores habrán impedido la publicación de tan completo y visionario análisis sobre la cultura y el arte, realizado por Guevara? ¿Por qué dejar a medias la riposta a los planteamientos de Roca Calderío? Solo los protagonistas saben la verdad, y ya no pueden venir a contárnosla…
Lo cierto es que en aquella ocasión, se debatió abiertamente en las páginas del periódico Hoy, además de la pertinencia o no de la exhibición en las salas de cine de algunas películas, la función del arte y la cultura en la sociedad. Ambos contendientes representaron las líneas que luego se han mantenido en disputa a lo largo de todo el proceso revolucionario. La función didáctico-ideológica del arte sobre las masas (Roca), contra el arte entendido como manifestación del espíritu libremente creador (Guevara).
En aquel momento, salió airosa la postura más liberal, aunque sabemos que después, tras un plumazo administrativo del poder, se impuso la visión utilitaria y dogmática del arte durante el Quinquenio Gris (1971-1976), personificada a través del Consejo Nacional de Cultura y su presidente Luis Pavón Tamayo. (Por cierto, en la conferencia ofrecida en 2007 por Ambrosio Fornet, El Quinquenio Gris: Revisitando el término, el famoso escritor alude al “apadrinamiento político por un alto cuadro del Partido” que permitió a Pavón hacer de las suyas. Al releer esta polémica, a la luz de tantos años, se nota una gran convergencia teórica entre las posturas de Roca y las políticas del Quinquenio Gris. ¿Habrá sido este el “padrino” que mencionó Fornet pero cuyo nombre no reveló?)
Afortunadamente para Cuba, esta visión estrecha sobre la cultura y el arte fue superada con relativa brevedad temporal, y solo han persistido sus vestigios fósiles en áreas como el Periodismo y la Comunicación —apresadas entre las garras grises de un quinquenio infinito.
Entre las principales ideas asumidas por el Presidente del Icaic, resalta la de un auténtico respeto hacia las audiencias en su triple condición de seres humanos-consumidores-ciudadanos. Para el intelectual, las tres dimensiones están tan estrechamente ligadas que la violación de una significa el irrespeto hacia las otras. Por ejemplo, subvalorar la posibilidad del espectador para reaccionar de manera autónoma ante el filme (condición de consumidor), comprende una subvaloración a su capacidad cognitiva (ser humano), y por tanto, a su capacidad como ser social transformador de la realidad (ciudadano). Esta tesis la expone de manera más explícita en el artículo no publicado de diciembre de 1963:
“(…)no se puede promover un nuevo salto revolucionario con hombres encerrados en orejeras: de otro modo, tendremos que entender que se propone una revolución mágica, en la que el protagonista de la historia ya no será el hombre, sino alguna fuerza ignota y mesiánica, acaso oculta en tendencias que el devenir propone como ineludibles.”
¿Cuánto de razón le daría el tiempo a Alfredo Guevara? Mientras el hombre permanezca sumido en la ignorancia del mundo que lo rodea, gracias en gran medida a la “papilla ideológica” suministrada por la “fuerza superior” —que solo limita arbitrariamente el espectro de experiencias y conocimientos del individuo—, jamás podrá el hombre tomar verdadera conciencia de su situación y transformarla. Sin información libre y conocimiento, nunca la sociedad terminará de construir el Socialismo. ¿Qué esperan entonces los administradores de la prensa cubana para dejar de hacerle “el avioncito” a las audiencias?

(Tomado del blog La Letra Incómoda. Por René Camilo García. Collage: Jhonny Frank Peña)

Los diversos mapas de un país (II)

bahia-de-nuevitas-foto-kakoABRE PARÉNTESIS Camagüey, ciudad hospitalaria pero que no deja de recordarte a cada paso su sensación de superioridad, o cuando menos su singularidad dentro de lo que sea que podamos llamar identidad cubana. CIERRA PARÉNTESIS

Al día siguiente fuimos víctima de un tour desenfrenado por las iglesias de Camagüey, por los parques de Camagüey, por los museos de Camagüey, por el montón de lugares-que-no-puedes-dejar-de-visitar-si-vas-Camagüey.

Nuestros amigos de Camagüey enfrentaron el típico dilema del anfitrión que desea que sus huéspedes la pasen bien y vean todo lo que hay que ver y al final terminan convertidos en un lío de horarios y actividades contrarreloj. Se aprecia y agradece su gesto, pero conocer una ciudad conlleva un ritmo muy particular. Conocer una ciudad tiene mucho de desandar sin demasiada orientación por calles irreconocibles, de pasar cinco veces por delante de una fachada antes de aprender a reconocerla, de sentarse en todos los bancos de todos los parques y mirar a la gente hacer sus gestos cotidianos. Conocer una ciudad tiene mucho de caminar en sentido contrario a los puntos turísticos del mapa e ir a dar con tus huesos a alguna otra parte.

Finalmente partimos de Camagüey, y pasamos por la casa de Ortelio y Yami, una pareja de agricultores locos que son un recordatorio viviente de la importancia del trabajo, un par que se merece algo más que unas líneas sueltas en un caótico diario de viaje y sobre los que espero escribir en algún momento.

De ahí seguimos rumbo Limones-Tuabaquey, que probablemente no sea una de los lugares que más llame la atención a un amante del turismo de naturaleza, pero su pequeña cueva con pinturas rupestres, su río Máximo, su montaña dividida, sus mosquitos y otros bichos picadores nos recordaron sanamente que esto era una guerrilla.

Sirvió también porque fue el único espacio en esta ventura en el que discutimos sobre el destino de la llamada comunidad “Blogosfera Cuba”, y su vástago más querido –por mí, quiero decir– la revista. Dice una amiga, que percibe un desencanto progresivo en la gente cada vez que discutimos de esos asuntos, que la definición de Blogosfera Cuba es un club de blogueros que se dedica a turistear Cuba. Y si fuera solo eso bastaría. Pero es algo más. Es un montón de sensibilidades diversas tocando distintos puntos del país, palpando con dientes y uñas las vidas de los pueblos, caseríos, ciudades, lomas, puertos, ríos. Es un montón de manos distintas trazando a su manera los mapas de un país.

Dejamos Limones-Tuabaquey y tomamos la carretera para Nuevitas (alias Muela Quieta, como nos explicaron nuestros amigos camagüeyanos), con su bahía desconcertante, su micromundo industrial y su destrucción a ojos vista.

Cuando estábamos llegando nos avisaron que teníamos una sorpresa. En viaje cargado de visitas protocolares a fincas, cines, casas del Joven Creador, museos y centros nocturnos realmente no sabíamos que podría ser una sorpresa. Pero ni la mente más alocada de este grupo (fuera de los implicados, claro) hubiera podido suponerlo. Apenas nos bajamos de la guagua en el puerto, nos dijeron que subiéramos a bordo de un remolcador Polargo 5 en el que finalmente, después de unos largos minutos, nos encontramos cruzando la bahía. Un puto paseo por la bahía de Nuevitas. Para muchos de nosotros fue la oportunidad única, quién sabe si irrepetible de despegarnos de la tierra firme y adentrarnos en el mar, dejando atrás todo lo poco que tenemos seguro.

Viajar por mar es la forma más vívida del viaje. Las variantes terrestres no son más que aceleradas formas de llegar a donde nuestros propios pies podían habernos llevado tarde o temprano. La fórmula aérea, sin dudas la más desafiante, nos obliga a encerrarnos en complejos artefactos que nos alejan del elemento (con la notable excepción de artilugios como las avionetas, que forman más bien parte del territorio de la magia). El barco en cambio conserva esa cercanía que nos hace creernos conquistadores, un vínculo natural y extraordinario a la vez.

Sentado en un extremo de la embarcación (¿la popa?, quién sabe, qué importa) con el agua salada salpicándome, el sol achicharrando mis pelos y el viento limpiándome de todos los pecados me sentí inmensamente feliz. Pensé en ella, en una suerte de ridículo intento de compartir esa felicidad por la vía telepática. Amo mucho a esa mujer que me hace sentir en casa. A pesar de todísimos los pesares.

Terminamos ante uno de los tres ballenatos de Nuevitas, que es como llaman a los cayos que existen en la bahía. No lo dijimos pero sé que varios lo pensamos tras tirarnos del puente del remolcador y bañarnos en una playa hermosa en su salvajismo. En cierto momento sentimos la tentación de decirle al capitán que se fuera, que nosotros estábamos bien ahí, que si quería volviera en una semana a ver si de casualidad nos habíamos aburrido, pero que mejor viniera con bastantes suministros porque nos parecía que íbamos a echar allí una temporada bien larga.

Mientas escribo de esto una parte de mí se pregunta si no es un regodeo obsceno este el de hablar de barcos y baños en playas semivírgenes, pero creo que lo obsceno son las regulaciones que existen para que un cubano pueda poner un pie mar adentro. Que vivimos en un archipiélago, coño, y como habitantes de isla nos pasamos la vida mirando más allá del horizonte. Pero no, ahí están las ejemplares leyes cubanas, prestas a hundir cualquier intento de desafío a nuestra insularidad, condenándonos para bien y para mal a los precisos confines de la playa firme y unas cuantas brazadas más.

Nuevitas, que para nosotros se resume tal vez en la tríada remolcador, cayo y ballenato. Sin dudas fue la sorpresa más sorprendente que alguien pudiera imaginar.

Pedro es un joven instructor de arte que forma parte del Movimiento Audiovisual Nuevitero -un grupo de gente que sin demasiado en el morral se empeña en hacer audiovisuales-, y fue nuestro guía improvisado en la noche nuevitera. Con él anduvimos sobre los trozos de asfalto que probablemente no visite carro alguno, vimos las ruinas de construcciones imponentes y una ceiba sembrada el 20 de mayo de 1902.

Caminar por las calles de Nuevitas no es un sano ejercicio para la conciencia ni la lógica. No hay manera de explicarse de qué forma un pueblo que destila tanto esplendor pasado, con edificaciones impresionantes, con un diseño industrial de tanto potencial, con una bahía casi perfecta, se esté deslizando aceleradamente hacia el abismo. O sí hay manera de explicárselo, solo que a este pueblo no lo quiebra el mercado sino la desidia y la errática implementación de políticas. Pero bueno, de esto sabemos bastante. La historia de nuestras vidas.

Al día siguiente visitamos la playa de Santa Lucía que, la verdad sea dicha, no me interesó demasiado. La tarde sirvió en cambio para convencerme de que Rachel y Kako son del tipo de personas que quiero cerca de mí, porque están tan o más locos que yo, porque nos desvelan y encabronan los mismos asuntos (lo que no significa ni por asomo que estemos de acuerdo en todo), porque el día que decida soltar todo y largarme a entender Cuba puedo contar con ellos. Qué más puede pedir alguien que delira con la idea de la redacción de una revista dispuesta a soñar un país. (Tomado del blog El Microwave. Por Rafa González Escalona)

¿Descemer Bueno es chantajeado en #Miami?

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No hay dudas, que la presión mediática obliga a Decemer Bueno, no solo a retractarse de su entrevista a RT en Español, sino también a traicionar al pueblo cubano, donde se le acogió, abriéndole las puertas nuevamente a su patria y a su público.

Descemer, parece no tener ningún compromiso musical, tampoco político, ni moral con su público en la isla, cuando en la entrevista dada al canal Univisión por sus declaraciones al canal de noticia RT dijo: “Yo le quiero pedir disculpa de todo corazón a toda la Comunidad Cubano Americana que esta aquí en Miami”, motivado por la avalancha de críticas recibidas por sus comentarios al canal ruso.

¿Dónde queda la supuesta libertad de expresión que reina en Miami?, que deja al descubierto el temor insuperable de aquellos que no tienen el coraje, y olvidan los principios esenciales de humanidad. No hay que ser político para darse cuenta y denunciar lo que le ha costado a este pueblo más de 50 años de bloqueo, no hay que documentarse tanto cuando sus efectos están palpables en la vida cotidiana de cualquier cubano, sobre todo de aquellos niños, que esperan por medicamentos de ultima generación de fabricación y patentes americanas y que Cuba no puede acceder directamente.

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