Archive for: junio 5th, 2015

La CNB me altera ¿y a ti?

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Hago todo lo posible por seguir los consejos de “La Llave” aquel personaje humorístico que decía que “quien les habla no se puede alterar” pero no lo logro y me altero. Cuando no es una cosa es otra, pero siempre hay un motivo. Me molesto –como casi todo el mundo- cuando las cosas se hacen mal, pero me altero cuando se toman decisiones dentro de una oficina cuando estas deberían ser consultadas con todo el pueblo.

Ayer por ejemplo en una noticia relacionada con la próxima Serie Nacional de Beisbol, aparecía un parrafito al final, como dejado caer, donde se decía que el Salón de la Fama quedará instalado en el estadio Latinoamericano.

En varias ocasiones he escrito sobre la injusticia que se comete con el Palmar de Junco, lugar donde se jugó el primer partido oficial de beisbol en Cuba, pero ahora no voy a hablar de eso, no es ese el punto.

Hace alrededor de un año se desató una gran polémica en las redes sociales sobre ese tema, cuando un grupo de habaneros con mucho poder económico y mediático se robaron la sede del Salón de la Fama. En ese entonces, contra toda ética, varios periodistas y conductores de televisión utilizaron sus espacios para promover un proyecto del que ellos mismos formaban parte y hasta crearon matrices de opinión como “hasta ahora se pensaba que el primer juego oficial fue en el Palmar de Junco pero…”

En ese entonces La Joven Cuba se opuso a que esas personas utilizaran los medios de comunicación con motivos personales. Ellos trabajan allí, pero los medios de comunicación pertenecen al pueblo. Si lo quieren hacer que se hagan un blog.

Hoy el problema es otro y más grave. Luego de toda aquella polémica, después de que se realizara un coloquio en La Habana y se aprobara que el Salón de la Fama sería en el antiguo Vedado Tenis Club y hasta se exaltaran las primeras figuras en el pasado juego de las estrellas, ahora se aparece la Comisión Nacional de Beisbol (CNB) para decir que la sede sería el Latinoamericano y se acabó.

¿Dónde estuvo la CNB durante todo aquel debate? ¿Una decisión tan importante no necesitaría ser consultada con el pueblo?

Con las cosas que han sucedido y suceden a diario, enterándonos de las cosas por Radio Bemba o los blogs y no de forma oficial, la pasividad de la CNB para hacer lo necesario para salvar el beisbol –como transmitir los juegos de MLB u otras ligas donde participan cubanos o llamando a estos al equipo nacional- creo que a la CNB le importa un rábano lo que piensa la gente…pero quien les habla no se puede alterar…

Artículos relacionados:
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Por: Osmany Sánchez (jimmy@umcc.cu)
http://jovencuba.com/

El papel de los jóvenes en la Cuba de hoy

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¿Qué nos corresponde a los jóvenes? ¿Cuáles son las peculiaridades de una generación que no vivió la emoción del triunfo revolucionario, el primero de enero de 1959, ni los desmanes anteriores a esa fecha?

¿Qué harían Julio Antonio Mella, Pablo de la Torriente, José Antonio Echeverría, Antonio Guiteras… en estos momentos? ¿Cuánto nos parecemos nosotros a ellos? ¿Cómo mantener la vitalidad después de más de 56 años de Revolución y con aspiraciones a la eternidad?

La pasión, el amor, los principios y los avances de todo tipo son las claves, pero cómo lograr su constante palpitar.

Alexis de Tocqueville, historiador francés y precursor de la sociología clásica, alertó: “Cuando las revoluciones triunfantes hacen desaparecer, en gran medida, las causas que las originan, las poblaciones beneficiarias pueden considerar lo logrado como su realidad normal y más si se alargan en el tiempo”.

La complejidad de los contextos actuales exige acciones y pensamientos consecuentes con la historia de la nación y el futuro que deseamos.
Algunos nos ubican (a los jóvenes) en dos polos: el de superficiales, con pensamiento banal, y el de transgresores en potencia, con discursos demasiado críticos, impulsivos e inexpertos.

Lo vital es ser alegres, pero profundos, rebeldes y comprometidos con el país. Lo escribí en un post anterior: “confío en mi generación”, en mis compañeros de aula en todos los niveles de enseñanza, en quienes juegan pelota en el barrio, en esos tantos muchachos llenos de sueños…, aunque usen aretes y se hagan los pinchos.

Jesús Guanche, antropólogo y Doctor en Ciencias Históricas, aclara: “Ellos tienen esa cualidad múltiple: entretenerse con juegos digitales, ver seriales de televisión y discutir, tanto racional como apasionadamente, sobre temas que alimenten la subjetividad en desarrollo”.

En la universidad, garabateábamos ideas sobre papel o el aire, lo mismo sentados en escaleras y bancos, en pasillos o durante conversaciones en la beca, hasta las dos o tres de la madrugada, con tremenda responsabilidad y deseos de ser útiles.

Hace unas semanas, cincuenta jóvenes de casi todas las provincias recorrimos parte de Guantánamo, y compartimos tres días en un intrincado paraje de Baracoa. Fue alentador percibir el entusiasmo de todos, el espíritu aventurero, la profundidad de los debates y el apego a Cuba y su historia.

Más allá de libros, tenemos las anécdotas de dolor de los abuelos y otras personas, con más de seis décadas de existencia, la tristeza en sus ojos y el tono de voz cuando rememoran la realidad de antes de 1959.

La conformidad en cuanto a la perfección de nuestro proyecto social jamás deberá ser una opción, pero no basta con señalar. Contribuyamos a esa mejoría, con palabras y acciones.

Eso implica un discurso crítico y constantes acciones para solucionar las dificultades, desde el convencimiento, la sinergia, la cultura organizacional y el respeto a las esencias. El futuro nos pertenece.

Por Yasel Toledo Garnache
https://mirajovencuba.wordpress.com/

¡Sopla, viento!

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Parque de mi ciudad, 7:30 pm. El viento soplaba, mezcla de temporal anunciando tormenta, truenos, lluvia.

Mi saya –por encima de las rodillas- se negaba a obedecerme. El bolso en una mano, la sombrilla en la otra. La saya y el pelo al viento.

Guardé la sombrilla, a fin de liberar mis manos y poder mantener la pieza de ropa en mi cuerpo. Pegada al cuerpo, y no bailando libre al viento.

Mientras atravesaba el parque de un extremo a otro –por entre tantos bancos, personas, estatuas- pensé en la mala elección de una saya para ese día. Una saya de tela que estaba a punto de salir volando. Toda una odisea por mantenerme vestida.

Ya estaba llegando al otro extremo del parque, a punto de quedar a salvo entre calles estrechas y portales. A salvo de que la saya se alzara más de unos centímetros, pues ya en ese momento yo la tenía agarrada con ambas manos.

Estaba casi a salvo cuando un hombre, tal vez ansioso al ver mi lucha contra el viento –pero con intenciones diferentes a las mías- gritó. Un grito que hizo que otros se volvieran a ver qué sucedía.

Yo implorando que el viento se calmara, que la saya se calmara. Y él ciertamente invitaba al viento a arremolinar toda mi ropa.

Ahí, a unos pasos de salir del parque, noté la desesperación de aquel hombre. Gritó. Gritó alto, sin disimulo:

— ¡Sopla! ¡Sopla, viento, que tú eres macho!

Por Leydi Torres Arias
https://botellasalmar.wordpress.com/

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