Archive for: octubre 29th, 2015

El Diario del Che gay en Chile o ¿Un libro subversivo en Cuba?

che-de-los-gaysNo me leí con prisa el más reciente título del periodista y activista Víctor Hugo Robles, El Diario del Che Gay en Chile. Lo paladeé lentamente, durante varias semanas, como si leerle fuera uno de los performances callejeros de su autor. Lo mismo lo sacaba de mi mochila en un ómnibus del servicio público, que lo dejaba insinuante sobre el buró de mi oficina en el periódico, o me sentaba a hojearlo bajo una mata en cualquier sitio de cruising de La Habana.

El resultado casi siempre era idéntico. Ningún observador atento a mi lectura quedaba impasible. Los ojos de la gente resbalaban inquietos —oscilantes entre la alarma y la curiosidad— hacia su portada, obra del artista plástico Francisco “Papas Fritas”, que remeda una foto del legendario guerrillero argentino Ernesto Guevara de la Serna durante alguna ocasión solemne después del triunfo de la Revolución cubana, para mostrarnos su sacrílega metamorfosis en ese icónico personaje que inventó Víctor Hugo allá por finales de los años 90: el Che de los Gays.

“Es posible ser homosexual y ser revolucionario; ser homosexual y ser de izquierda; ser homosexual y luchar por los cambios y las transformaciones de la sociedad”, esa es la tesis primigenia, el “pecado original” que fundamenta casi veinte años de subversiva incursión de mi colega y amigo chileno en el activismo político-sexual de su país y de América Latina, con su boina y estrella, su melena insurgente y sus labios rojos a punta de creyón.

Hasta entre las blanquísimas —y solo en apariencia, pacíficas— 350 páginas de este intenso volumen con que en agosto último nació el sello SiempreViva Ediciones, nuestro Che gay causa revuelo, escándalo, incomodidad, admiración, de acuerdo con la mentalidad más o menos abierta de quienes solo entrevean o profundicen en su mensaje.

Porque además la edición tiene la impronta barroca del sujeto hiperbólico cuya historia retrata, y nos llega repleta de fotos, facsímiles, títulos y subtítulos, tipos de letras de distinto tamaño y abigarrados colores, capaces de atraer la vista de cualquiera que ronde a varios metros a nuestro alrededor mientras leemos cualquiera de sus ocho desconcertantes capítulos, más un epílogo acusatorio —valiosa alerta para Cuba— contra la burocracia neoliberal capitalista en una universidad de la supuesta izquierda chilena.

Tampoco hay un orden cronológico en esta amplia compilación de entrevistas, artículos, conferencias y testimonios — textos escritos por su protagonista o ajenos, incluyendo uno mío que publiqué en esta bitácora—, lo cual lo convierte en un tomo muy entretenido, aunque a veces no exento de reiteraciones, que al final uno termina por agradecer, como si fueran las variaciones de un mismo tema musical que permiten aprenderte la letra de una canción.

¿Y ese libro qué es?, casi me cuestionaban las personas más valientes o quienes me tienen más confianza. Incluso un señor desconocido y bastante mayor, en plena guagua, me dijo que hacía tiempo buscaba ese título (¡!) La mayoría, no obstante, me miraba de reojo, sin atreverse a preguntar, con desconfianza…

La coincidencia histórica de que en 1997 los restos del Che aparecieran un 28 de junio, Día Internacional del Orgullo Gay, motivó a Víctor Hugo en su travesía de transformismo político, agitación y propaganda revolucionaria y sexual, que arrancaría en septiembre de aquel mismo año cuando lo censuraron por boicotear un espectáculo contra la censura, al interrumpirlo con su inusitado atuendo de gay guerrillero y lanzarle agua a una artista famosa con un bidón que decía AZT, la primera droga para tratar el sida.

En Cuba, como ya sabemos, nadie habría osado nunca relacionar al Che Guevara con la homosexualidad o el VIH. Yo de hecho, para ser honesto, ni recordaba la casualidad del hallazgo de su osamenta en fecha tan significativa para el movimiento LGBT internacional.

Pero fue así como nació la idea —que el libro narra en forma de relatos progresivos como círculos concéntricos que añaden cada vez más detalles a la trama— de esta reencarnación del comandante rebelde, del héroe viril presuntamente homofóbico en concordancia con su época, en un pájaro, maricón, travesti, sidoso, comunistón, chileno, latinoamericano, loca…

Loca, sí. Esa es quizás la palabra que más veces aparece en este libro, no gratuitamente, sino como reivindicación, como militancia libertaria, como irrespeto de las normas hipócritas, dictatoriales, hegemónicas que nos impone el machismo heterosexual e incluso homosexual, que nos dicta la mojigatería de derecha e incluso de izquierda.

Acciones e intervenciones, irrupciones e interrupciones, protestas y manifestaciones, nudismos y pleitos, mitos y leyendas, toda la zaga divertida, polémica, a ratos dramática, del Che de los Gays, en un recorrido referencial y sanamente egocéntrico a través de la historia del movimiento por los derechos de la comunidad LGBT chilena, que abarca desde el gobierno socialista de Salvador Allende, pasando por la complicidad con la inolvidable dirigente comunista Gladys Marín, hasta la reciente muerte del novelista Pedro Lemebel.

Y, casi omnipresente, Cuba. Referencia obligada en Víctor Hugo Robles, fuente de inspiración y también escenario de algunas de sus más reflexivas travesuras políticas. Sus encuentros, casi encontronazos, con nuestro país; los desconciertos que provocó, y también las complicidades que fraguó, desde su primera visita en 2005 para la presentación en el 27 Festival Internacional de Cine Latinoamericano de La Habana, del documental de Arturo Álvarez, El Che de los Gays, hasta su controversial e inolvidable participación en la conga por la céntrica avenida de 23 en la capital cubana, durante la VII Jornada contra la Homofobia en 2014.

Ese compromiso visceral de Víctor Hugo con la Revolución cubana, nunca acrítico ni apologético, resulta conmovedor por su sinceridad, inteligencia y sutileza. El Che gay no pretende ser políticamente correcto, sería imposible, iría contra la propia naturaleza del personaje; pero siempre es responsable y fiel con Cuba, a su loca manera —como casi estoy seguro de que le gustaría a él que yo dijera—.

El libro explica muy bien, a través de muy diversos puntos de vista políticos y hasta ideológicos, los entrecruzamientos y significados simbólicos que vinculan al activista chileno con la historia y el presente de nuestro país, desde su admiración por la literatura de Reinaldo Arenas hasta su amistad y reconocimiento hacia la labor de Mariela Castro Espín —de quien Robles incluye una entrevista de su autoría—, por citar solo dos ejemplos que para cierto pensamiento maniqueo pudieran parecer paradójicos.

En particular, esclarece —en un artículo que firma también el propio Víctor Hugo— aquel pasaje tan polisémico y que todavía levanta ciertas ronchas en la Isla, acerca de su presencia en nuestra versión criolla de desfile gay habanero con una fotografía del Che muerto en un marco con plumas rojas, representación que no fue improvisada ni irrespetuosa, sino que tuvo su origen mucho tiempo atrás —contrario a lo que tal vez pensáramos aquel día o incluso después—, pues la muerte, el martirologio, la indefensión, la fragilidad de las víctimas siempre fueron parte de la esencia misma de la traslación de sentido propuesta por su personaje contracultural.

Para lo último, lo mejor. Víctor Hugo Robles tiene ahora un nuevo sueño: presentar El Diario del Che Gay en Chile en la próxima Feria Internacional del Libro de La Habana, y quién sabe si algún día, alguna editorial cubana, hasta le acepta la provocación y lo publica…(Tomado del blog Paquito el de Cuba)

IAAF: ¿Los mejores de 2015?

15thiaafworldathleticschampionshipsbeijingfokseydv04ilSe asoma el mes de noviembre y de su mano llega el momento de nombrar a los mejores atletas del año. Es un proceso que cada temporada impulsa la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF por sus siglas en inglés) y que busca premiar a los atletas (hombre y mujer) con el mejor desempeño en la contienda.

Este 2015, el sistema de nominación ha sufrido cambios importantes en su concepción. Por ejemplo, ahora serán 9 y no 10 las propuestas que se incluyan en la lista preliminar. Y es que se han dispuesto una serie de categorías para clasificar a los nominados. Los miembros de la familia de la IAAF elegirán a los más destacados en: velocidad, vallas, carreras de media y larga distancia, carreras de maratón, marcha, saltos, lanzamientos, eventos combinados y una categoría especial para atletas “todo terreno”. Los cambios apuntan a cierta justeza, sobre todo porque el seccionar las nominaciones condiciona que haya representación de modalidades que en otro momento quedaban a la zaga. Es un intento por garantizar que los atletas tengan oportunidad más allá de lo publicitado o popular que llegue a ser su especialidad. Es un paso interesante, que no será del todo justo porque habrá dilemas, como el que probablemente represente decidirse entre Genzebe Dibaba y Almaz Ayana para los eventos de fondo, pero lo cierto es que la nueva disposición impone cierto nivel de objetividad a la hora de buscar a los mejores del campo, pista y carretera en cada temporada. Asimismo, trasciende que los atletas que hayan sido sancionados alguna vez por dopaje no serán elegibles, lo cual cierra las puertas a atletas de grandes resultados como Justin Gatlin o Sandra Perkovic.

Si de atreverse se trata, en materia de nombres y respetando las categorías enunciadas por la máxima entidad atlética apostaría por los siguientes candidatos:

Velocidad: Dafne Schippers (Países Bajos) y Usain Bolt (Jamaica)

Saltos: Catherine Ibargüen (Colombia) y Christian Taylor (Estados Unidos).

Lanzamientos: Anita Wlodarzick (Polonia) y Julius Yego (Kenya)

Vallas: Zuzana Hejnová (República Checa) y Nicholas Kiplagat Bett (Kenya)

Fondo y mediofondo: Genzebe Dibaba (Etiopía) y Mohammed Farah (Gran Bretaña)

Eventos combinados: Jessica Ennis (Gran Bretaña) y Ashton Eaton (Estados Unidos)

Marcha: Hong Liu (China) y Matej Tóth(Eslovenia)

En lo que al “road running” se refiere, que incluye todas las distancias superiores a los 10 km en carretera, así como el “multi-terrain” definido para las carreras a campo traviesa y sus derivados, prefiero no especular ya que son dimensiones del atletismo que no sigo a cabalidad.

En cuanto a mis apuestas, varias de ellas bastante seguras como Bolt, Ibargüen, Wlodarzick, Dibaba, Farah y Taylor, me detendré en Dafne Schippers y en Julius Yego, ambos dueños de actuaciones que han sido sensación esta temporada y que encontraron justo colofón en sus prestaciones mundialistas donde Yego llevó el dardo a la distancia de 92,72 metros para colocarse como el tercer lanzador de todos los tiempos por detrás de Jan Zelezný y de Aki Parviainen.

Dafne hizo otro tanto, corrió los 200 metros en 21.63 segundos —un registro al que nadie se acercaba desde Marion Jones y el 21.62 A que hiciera en 1998— que la sitúa en la tercera posición de toda la historia de esta especialidad, superada por Jones y por la líder histórica Florence Griffith-Joyner (21.34). El crono sepulta el récord para campeonatos del mundo de 21.74 que poseía la alemana Silke Gladisch-Möller desde Roma 1987.

Mucho menos publicitada, pero con mucho valor fue la actuación de la marchadora china Hong Liu: campeona del mundo, ganadora del circuito de marcha de 2015 con 40 puntos (le siguió la italiana Eleonora Giorgi con 27 unidades) y por demás consiguió la mejor marca de todos los tiempos al recorrer los 20 km en La Coruña en 1:24:38 en el mes de junio. Por similar cuerda se mueve el esloveno Toth, por quien me decanto entre los hombres con base en sus “galones” de campeón mundial de los 50 km, ganador del circuito de pruebas de marcha y autor de la primera y la tercera marca del año en esta compleja distancia.

En la vallas, considero a Hejnova, ganadora del Diamante, titular mundial y dueña de la marca del año (53.50) en los 400 m con vallas, mientras que entre los hombres me decido por su homólogo de especialidad, el keniano Nicholas Kiplagat Bett, otro de los sorpresivos campeones de la justa del orbe que organizó Beijing y autor de la mejor marca del año (47.79) en una temporada especialmente pródiga para él, dada su progresión.

Claro, este es un criterio de quien escribe. La familia de la IAAF ya ha decidido. La votación estuvo abierta entre el 7 y el 25 de octubre y los resultados se harán públicos durante el mes noviembre. Finalmente se escogerán tres, que serán dados conocer entre los días 17 y 18 del citado mes, de los que saldrán los ganadores absolutos que serán homenajeados el 28 de noviembre durante la Gala IAAF en el Principado de Mónaco.

En lo personal, simpatizo con Schippers, Dibaba e Ibargüen, así como con Bolt, Eaton y Farah. Y usted, probablemente se preguntará por qué no apostar por Anita; la polaca que ha trasgredido las barreras que hasta este año se habían situado para el lanzamiento del martillo entre las damas: ha lanzado sobre los 80 metros a placer, destrozó el récord del mundo y también el de los campeonatos del mundo, fijándolos en 81.08 y 80.85m, respectivamente, pero sospecho que está destinada a cargar con la cruz de la poca “publicidad” con que tuvo que cargar Valerie Adams por muchos años.

Así y todo, toca esperar. En Mónaco, se dirá la última palabra, aunque en cualquier caso, habrá nuevos elegidos, pues ni Valerie Adams, ni Renaud Lavillenie, premiados en 2014, van a repetir.

CUBA

En Cuba, el algoritmo a resolver se limita a las damas, donde Denia Caballero y Yarisley Silva se muestran con similares credenciales. Entre los hombres todo parece más fácil y es que Pedro Pablo Pichardo campea por su respeto habiendo aportado las mejores actuaciones durante la temporada.

De vuelta a las mujeres, tanto Denia como Yarisley ganaron los Juegos Panamericanos, triunfaron en el campeonato mundial y se posicionaron en la cima del ránking mundial de sus respectivas especialidades. Ante tal rendimiento, la Federación Cubana bien podría compartir el galardón, lo cual sería, sin dudas, una justa decisión. Si prescinde de este recurso y entra en detalles, creo que la pertiguista llevaría milimétrica ventaja, más que nada por haber optimizado el registro nacional de su modalidad. (por: Lilian Cid Escalona. Tomado del blog DeporCuba)

La muchacha y el faro

100_4959Marianela tomo el sábado para hacer sus labores domésticas, por eso la encontré en la puerta de la cocina metiendo ropas en el tambor de la lavadora. Me atendió con toda la amabilidad del mundo- teniendo en cuenta que la estaba distrayendo de su labor doméstica- y me contó de su singular oficio. Su centro de trabajo lo tiene en el patio de la casa. Una enorme torre circular de 32 metros de altura, construida con bloques de piedra de más de 500 kilos a la que se debe subir cada cuatro horas en la noche, para darle cuerda, como se le da a un reloj de contrapesos y péndulos. Marianela es torrera, una de las dos mujeres torreras de Cuba, y su faro está en el codo del caimán, justo en Cabo Cruz al sur de la provincia de Granma, donde las aguas claras del Golfo de Guacanayabo se juntan con las profundas del Caribe.

Marianela Rodríguez Deveras se crio entre el mar la costa de mangles y diente perro, viendo los pesqueros salir al océano, a los pescadores trajinar sus artes, conoce la mar brava y la mar tranquila. Desde chiquilina aprendió del formidable torreón de piedra y de la hermosa casa colonial de los torreros en la época de España, de columnas neoclásicas, que hoy está en derrumbe, a pesar de ser Monumento Nacional  y según me cuenta va tan lenta la reparación que terminará por caerse.100_4947

Debido a las condiciones extremas y distantes donde se ubican la mayoría de las torres el oficio de farero es, en todo el mundo, una labor de familia transmitida entre generaciones. Marianela subía desde niña, primero con su abuelo y luego con su padre, así se enamoró del oficio; cuando el abuelo se jubiló, ella decidió ser su relevo, con ello entró a la pequeña y familiar dotación de los vigías de Cabo Cruz. Marianela conoce el mar lo suficiente como para respetarlo y amarlo, no le teme, se mantiene en vela cuando su esposo sale a pescar al Caribe. Sus momentos de mayor zozobra ocurren cuando en las situaciones extremas- como los huracanes- son evacuadas las personas a sitios seguros. A ella la trasladan y queda su padre en el faro enfrentando la tormenta. “Me da terror dejarlo solo” me dice y le brillan los ojos chinos.

Mientras subimos ella me cuenta del faro, a la hermosa cúpula de acero níquel se llega por más de un centenar de escalones. La joven torrera exige que me quite los zapatos para acceder al interior de la torre. Adentro todo está cuidado, limpio, pintado con barnices que protegen al metal y la piedra de la erosión del salitre. Uno puede marearse fácilmente dando vueltas por el formidable caracol. La escalera principal da acceso a una terraza circular desde donde se manejan los péndulos que sirven para dar cuerdas a la maquinaria del faro. Por una escotilla se sale a la terraza que bordea el cono en su punta, y desde la que se ve la frontera entre las aguas sedimentadas del Golfo y las hondísimas de la fosa del Caribe.

Encima de la torre la cúpula de ópticas francesas, en sus inicios se iluminaba con una llama alimentada con aceite de oliva, ahora cuenta con una bombilla eléctrica cuya luz, aumentada por los espejos y los lentes, es visible con buen tiempo a más de 30 millas náuticas guiando a los marinos que pasan por las aguas al sur de Cuba. El faro presta servicios desde el 5 de mayo de 1871 y en sus inicios se llamó Faro Vargas debido al nombre del ingeniero constructor.

Las llamadas insistentes al móvil debido a la premura con el tiempo, me impiden prolongar la estancia en compañía de la muchacha, supongo que ella igual agradece mi partida para poder seguir en sus labores domésticas. Me doy prisa por la calle que bordea la marina, con sus barcos pesqueros atracados entre las espumas y los sargazos. No puedo dejar de sentir tristeza por irme, creo que alguna vez volveré, me quedé encantado de ese lugar, de su historia y de Marianela la chica torrera más simpática del Caribe.

Una visita díficil

en-el-museo-de-cc3a9spedesAna Regla recibe al grupo de jóvenes. Por eso, prepara su jolongo de frases y posibles respuestas por si la atiborran de preguntas. Solo le pasó una vez y se dijo que no volvería a ocurrirle.
Hace 43 años que anda por la casa de Carlos Manuel de Céspedes, y como fundadora del museo se siente orgullosa de narrar la vida de quién diera tanto por la libertad de su Patria, la misma Cuba que hoy vuelve a ser noticia.
Ser nota la pasión por Céspedes, y que entiende en lo profundo cómo era de difícil estar en la piel no solo del héroe, sino del hombre: El mismo que le dio la libertad a sus esclavos, y que sabiendo aún de la superioridad numérica de los españoles, se lanzó a la lucha.
Se nota el dolor, en cada palabra para explicar el alcance de sus decisiones como presidente de la Republica en Armas, como hacedor de Revoluciones, Pero también Ana Regla se siente heredera de las mujeres mambisas, y sus gestos indican el cuadro de Candelaria Acosta, bordando la bandera. Una muchacha, observa el cuadro y le pregunta:” ¿por qué está pintada con facciones tan viejas, si ella bordó siendo una jovencita de 17 años?”
Ana no se asombra, ya ha oído esa pregunta, la vez de su visita guiada más difícil, con Fidel.
Ella lo recuerda como si el tiempo no hubiera pasado. Los guardaespaldas le pidieron que no se dejara amilanar por sus preguntas y que se adelantara las respuestas para dejarlo sin dudas.
Fueron las dos horas más intensas como historiadora del museo Casa de Carlos Manuel de Céspedes.
En fracciones de segundos, vuelve a la realidad y la mirada de la muchacha le clama una respuesta.
“Es que a ella, le hicieron ese retrato bordando la bandera en años posteriores a la guerra”… y continua su andar, relatando, contando, impresionando a todos con su sabiduría.
Esta vez, Ana Regla no ha tenido una visita difícil, se dijo que nunca más, la agarrarían desprevenida. (Por: Betsy Benítez. Tomado de De donde crece la palma)

De la Sierra, al mar… al rio (+fotos)

sierra_mar_rio_grm_cuba_0056Desde el clima hasta los retrasos organizativos imprevistos pospusieron por ahora, solo por ahora, mi segunda cita con “Pepe” Martí en el punto más alto de Cuba. Igual otros reencuentros fueron importantes porque a las buenas nubes se les trae el alivio cuando más lo necesitan.

Este viaje es uno a lo Arnold Schwarzenegger con su “I’ll be back” (Volveré en español) dijola Tunie cuando el motor vetusto KRAZ bramaba para subir una de las tantas pendientes al regreso desde Santo Domingo hasta el Caney de las Mercedes. Y ella tiene razón porque las montañas tienen ese sabor de reto eterno que te hace querer regresar todos aunque te haya faltado el aire, te hayan dolido los pies,  sacando las lecciones para la vuelta futura.
Uno se queda con el sabor agradable de juntarse con gente que ya tiene en el corazón y de haber conocido a Rafael y Bernardo, al par de trabajadores de la Empresa de Flora y Fauna en la Altura de Joaquín, o a colectivos geniales como los de los campamentos Che Comandante, del Caney de las Mercedes y Las Coloradas, en Niquero, que nos atendieron con el mismo cariño con el cual reciben siempre a los pioneros exploradores.

También abrazo el recuerdo de los temerarios “chibichaneros” de las inclinadísimas vías de montaña o el de los niños de la escuela de Cabo Cruz y su paciencia infinita para esperarnos por la demora de un ómnibus roto para luego conmoverme con una canción y la sencillez infantil.
De cierta manera “Pepe” no me dejó solo, ora recordándome que los malos pensamientos hacen daño, ora evocando los minutos trágicos del 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, aunque fuera apenas en el instante de colocar una piedra allí donde él ascendió a la inmortalidad de los imprescindibles. (Por István Ojeda. Tomado del blog Cubaizquierda)

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