Archive for: noviembre 2015

Causas y azares de la emigración cubana

Por: Osmany Sánchez

Fuente: Jovencuba.com

A punto de publicar un artículo sobre el salario en Cuba –relacionado con otro publicado antes– nos escribe un amigo preocupado porque La Joven Cuba no ha escrito algo sobre los cubanos embarcados en una crisis migratoria en Centroamérica. Otro hace un comentario irónico en su muro de Facebook preguntándose si LJC estaba de vacaciones por estos días.

Aprendí del Che a sentir en carne propia el sufrimiento ajeno y si es cubano, mucho más. Lamento que los jóvenes –sobre todo los jóvenes- no vean su futuro en Cuba y salgan a buscarlo en otro país, y también que esa migración haya sido utilizada como arma política. Nadie en su sano juicio se opondría a que sus compatriotas puedan obtener el permiso de trabajo en cuanto ponga un pie en los Estados Unidos, la residencia al año, además de otras ayudas, pero esos privilegios falsean la realidad de la migración cubana.

Cuba es el único caso en la historia de la humanidad donde los exiliados políticos regresan luego de vacaciones con su familia, juegan dominó en el barrio, y caminan por sus calles sin el más mínimo peligro. Por obra y gracia de la política migratoria de los Estados Unidos y de su Ley de Ajuste Cubano, los inmigrantes económicos se convierten en exiliados políticos. Los mismos que han hecho carrera política con este tema, ahora piden revisarlo.

Resultado: La Ley de Ajuste tiene sus días contados.

El incremento de emigrantes cubanos en los últimos tiempos tiene una relación directa con la extinción de la Ley de Ajuste. Ser residente en los Estados Unidos y tener la posibilidad de viajar, tener negocios e incluso vivir en Cuba tiene enormes ventajas.
Todos los días se generan en el mundo crisis migratorias, sin embargo el único caso donde se vincula la migración con el sistema político vigente en el país es con Cuba. Los migrantes cubanos “votan con los pies” dicen. Siempre he pensado que si los demás tuvieran las ventajas que tienen los cubanos, regiones enteras se quedarían despobladas.

El gobierno cubano no debe estar ajeno a la situación de nuestros compatriotas en Centroamérica, pues si bien ellos eligieron su camino, eso no significa que rompieran con su país, además, al hacerlo arrastraron con ellos a menores que no tienen la culpa de la irresponsabilidad de sus padres. Los medios se encargan de darle un matiz político al asunto, si los abandonamos les estaríamos dando la razón.

Son muchos los que hoy se solidarizan con la situación de esos cubanos y me uno a ellos. Pero me aparto de los oportunistas que se preocupan de las vicisitudes de los cubanos solo cuando estas les permitan atacar a su gobierno.

Salario justo

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Por: Roberto G. Peralo

Fuente: Jovencuba.com

En 1514 por tierras de Sancti Spíritu el cura Bartolomé de Las Casas se rehúsa a realizar una misa en frente del conquistador Diego Velásquez. Al ver la explotación a que eran sometidos los pobladores originarios de esta isla lanza su voz de protesta y lee un texto hebreo: “Ofrecer a dios un bien robado a los pobres es matar al hijo en presencia del padre. Quien no paga justo salario derrama sangre, el pan es la vida del pobre”.

Este cura sin haber leído a Marx -tres siglos los separaban- ya tenía conciencia de que el trabajo humano que produce bienes y servicios para la sociedad representa tiempo y por consiguiente representa vida. Y si no se le es retribuido de forma justa al obrero, no solo se le está negando el poder de satisfacer sus necesidades básica, también se le roba vida.

Por estos días leí muchas noticias sobre el avance y perspectivas del turismo en Cuba. Muchos fueron los reportajes, comentarios y notas de prensa en torno a este sector de la economía cubana. Pero en ninguno de estos trabajos periodísticos vi reflejada la opinión de sus trabajadores, quienes están enfrentando y en muchos casos sufriendo un nuevo sistema de gestión empresarial.

El nuevo modelo de gestión empresarial que se experimenta ha traído nuevos mecanismos para calcular el salario que devenga un trabajador. Un hotel cinco estrellas, donde en uno de sus meses de más baja actividad ingresa cerca de un millón de dólares, sus trabajadores promediaron no más de 10 dólares al mes de salario. En las mismas circunstancias sin aplicar el nuevo modelo empresarial los salarios eran el doble.

Pudieran ahora los funcionarios y directivos del sector explicar con elementos técnicos del por qué de esos salarios tan míseros. Pero sin conocer esos tecnicismos, a simple vista me parece que algo está mal. La idea del nuevo modelo económico es buscar mecanismos de distribución de riqueza que permita estimular de forma directa al que la crea. Y es muy evidente que este mecanismo, inventado en el más allá (palabras usadas por los propios trabajadores) no lo está haciendo. El efecto ha sido todo lo contrario. Hoy los trabajadores del sector no se sienten estimulados y han buscado otras formas ilegales para poder sostener la economía familiar.

No quiero analizar los métodos antidemocráticos en los que se implantó el nuevo sistema salarial porque tendría que abordar el inmovilismo y el formalismo de las estructuras sindicales y no es el tema de este artículo. Lo que sí me queda claro es que la fórmula matemática está mal diseñada. Se están tardando mucho tiempo en implementar los cambios que necesita el país y el argumento que dan los funcionarios es que no se pueden cometer más errores. Entonces: no los cometan.

La economía no cree en fanfarria

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La prensa cubana trae este jueves un titular que me ha dejado atónita. Un diario ha despertado a los cubanos asegurándole que la “Economía cubana comienza a apretar el acelerador”.

Ayer, el General Presidente dijo en su discurso en la Asamblea Nacional: “Ciertamente ha podido revertirse la tendencia a la desaceleración del crecimiento del Producto Interno Bruto —conocido por las siglas PIB— que se manifestó en años recientes.  Hasta el 30 de junio el PIB creció un 4,7% y estimamos que al concluir el año quedará en el entorno del 4%.  Y esto es muy bueno, teniendo en cuenta que en el pasado año solo crecimos un 1%; no obstante, para lograr este 4% esperado, hay que trabajar duro y con mucha disciplina, sobre todo en el orden económico como señalaba el ministro de Economía, Marino Murillo”.

Las líneas resaltadas en negrita son más que claras, así como el discurso completo. Hablando en buen cubano: el conductor tiene el combustible justo para llegar a la meta, no quiere especular ni crear falsas expectativas, le ha dicho a los pasajeros que solo si se ajustan al recorrido podrán cumplir con el programa diseñado para el día.

A los cubanos nos gusta especular, pero con el plato de comida nuestro de cada día NO, y eso es la economía para los lectores dentro de la Isla, siempre antecedido por un sinnúmero de cuentas diarias donde la lista debe dar con el billete.

Despertar el interés del lector por la noticia no nos pude llevar a crear, porque ingenioso sí es, un titular triunfalista. Que se haya revertido la tendencia a la desaceleración del crecimiento de la economía cubana no quiere decir que hayamos comenzado a apretar el acelerador, una cosa no lleva a la otra.

La ciencia “que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas” no cree en el impresionismo. En fin, que la noticia es buena pero, ¡cuidadooooo!, hay que ser cautelosos y continuar “a nuestro ritmo”. La economía no cree en fanfarria y la prensa… tampoco debería.

Yoey, Dianet y un pino – Rodo, Karen y el Turquino

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Por: Camilo Santiesteban Torres

Fuente: Letrajoven.wordpress.com

Hace casi tres años, Rodo y yo viajamos tres cuartos de isla para ser testigos de una unión maravillosa. Resulta que los afanes de una linda holguinera por los pinos cerca del mar –y por Yoey, quien sería su esposo– materializaron la idea de una boda interprovincial –que a alguno le iba a tocar–. Él, habanero; ella, holguinera. Él, enamorado, y ella enamorada de él y de las bodas tipo Corazón Valiente.

Aquella tarde–noche todo fue hermoso –hasta Yoey–. La pasamos tan bien y la idea fue tan genial que, decidimos, ya de regreso, jamás contarle de esta experiencia a ninguna novia nuestra con amplias posibilidades de envolvernos y pasar a un plano superior. Qué les digo, pasó algo de tiempo y todo fue campana. Sólo hablábamos de los detalles de la juerga, nada del romance gibareño, ni del mar y mucho menos del pino. Entonces apareció Karen, que rápidamente escaló sentimentalmente al Rodo y allá fue él a soltar la lenguaza.

Podrían preguntarme: ¿Y a ti qué? Ah! Si supieran que cada vez que al Rodo se le ocurre algo yo pongo rodilla en tierra, me entenderían un poquito.

Nada, que llegando de Baracoa, camino a casa en un P–16, todo iba sin lío y de pronto llego a mi hogar horas después y me meriendo el notición de que los nenes se iban a casar y para colmo en el Pico Turquino. Lo del Turquino no me parecía locura, lo de la boda sí. Más tarde que temprano el clima y el fango, invertirían esto último.

Por suerte ya teníamos al notario: José Francisco Reyes Moreno, alias el Tato.

La idea era loca pero atractiva. Algo excéntrica, pero romántica, quizás hasta muy nacionalista. No importaba sin alguien juzgaba o no.

Poco a poco la cosa dejó de ser de dos, para ser algo de dos docenas, o más. De alguna forma el Rodo implicaba y también resolvía. Nuestro móvil: el amor (su amor); nuestro vehículo, los blogueros, la guerrilla, nuestros amigos.

Agencias de viajes, costureras, Adela, el ticket fantasma, un nombre árabe extraño que parecía de hombre, ausencias, reintegros y un Antonov 158 que parecía un P–15. Todo eso pasó antes de vernos subidos en un camión rumbo a Santo Domingo.

A eso de las cuatro y pico de la mañana un guía optimista nos dijo, más bien advirtió ciertas cosillas, tales como: chubasquillos, algo de fango en el camino, tormentillas eléctricas y algún que otro rayito. Fuera de eso todo estaba bien.

Señores, esta vez no había ninguna dama necesitada, ningún inválido(a), o algún flojo de pata. Iría por primera vez a mi paso. Entonces los lamentos hipoglicémicos de mi querido amigo Tato me aguaron mi anhelo. A él su corpulencia no le ayudó en nada. Catorce kilómetros después de comenzada la marcha, Tato delegó en mi su responsabilidad y regresó. Al rato me reía, porque me pasé 20 minutos persuadiéndolo y terminé diciéndole: Mira que eres pendejo.

Llegamos a la cima y los novios se vistieron, el resto seguimos mugrientos. Yasel ofició la boda, apareció una nueva testigo, porque la chica árabe… nada de nada. Fue un momento inolvidable con un director loco y fotos originales y trilladas. Las nubes dijeron –su tiempo acabó– y a llover se ha dicho. Rey y Claudio llegaron con la lluvia, sabíamos que lo harían. Bridamos con Ron Caribe Refino, como los hombres- hombres y mujeres- mujeres que suben el Turquino. La bajada fue un show de fango y malas palabras.

A los novios les regalé un soporte para su locura, un estuche para que no se erosionara y una vela para que recuerden siempre, en los momentos oscuros –que habrá– la luz la tienen justo con ellos. Ahora voy a ser machista: el Rodo tiene el fósforo y Karen la caja pa´ rayarlo, jajaja.

Les deseo felicidad. El amor no está sobrevalorado.

Nota: el pino de Dianet era una casuarina, según Itzván.

Hasta pronto blogueros.

Baby Lores no es un imbécil

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Por: István Ojeda Bello

Fuente: Cubaizquierda.blogspot.com

Podremos decirle cualquier cosa a Baby Lores menos imbécil, si lo fuera todo sería más sencillo.

En una entrevista a OnCuba acaba de equipararse a Nicolás Guillén. “Él declamaba, y eso le llegaba a la gente. Es lo mismo que nosotros hacemos. ¿Cómo? Ya no tan poéticamente. Pero expresamos las cosas que nos pasan en la calle, lo que vivimos en la discoteca, los sueños que buscamos. Decimos lo que piensa un pueblo. Porque nosotros no estamos inventando historias. Estamos contando historias”, dijo.

Sobrevino el escándalo porque la obra del Poeta Nacional de Cuba se ubica entre lo cuasi intocable de lo definido como la genuina cultura cubana.

 

En la contemporaneidad vemos a manifestaciones artísticas como la poesía de Guillén, la música de Benny Moré o la trova tradicional, dentro del templo sagrado de la cubanía, olvidando que en la época de su surgimiento los analistas más puristas las consideraban proporcionalmente tan marginales como lo sería hoy el reguetón cubano, si es que este existe.

Con suerte, el reguetón no llegará a tanto, pero expresa a esas culturas diferentes que conviven en el país, a esas maneras de decir, de comportarse o de pensar consideradas marginales que, quiéranlo algunos o no, existen. Lo habremos olvidado, pero ahora se ataca al reguetón en los mismos términos con los cuales se defenestraba a la “timba” o “salsa” en los años 90, la misma que pide ayuda frente al aluvión de tanto dem bow.

Discusiones musicológicas aparte, Baby Lores es un tipo que creer saber lo que quiere y eso es lo más escalofriante. Él quiere una Cuba donde prime el tener sobre el ser. Él se “rebela”, exhibiendo su riqueza y poderío monetario. “El poder salir de la pobreza con nuestro reguetón, –dice- y darle a la gente la esperanza de que nosotros, a base de talento, pudimos hacerlo, demuestra que sí se puede. Esa es una manera de protestar. Nosotros (los reguetoneros) no estamos vendiendo droga. Ni haciendo contrarrevolución. Ni traficando personas. Estamos haciendo arte, a nuestra forma”.

Mi profesor de filosofía me lo explicaba de una manera muy sencilla: el capitalismo no tiene éxito volviendo ricas a las mayorías sino haciéndoles creer que podrán vivir como los millonarios, que tendrán una limosina o una cadena de 15 mil dólares si “aprovechan” las oportunidades, cuando la acumulación de unos pocos solo es posible sobre la exclusión de miles y hasta millones.

“La vida de todos los hombres -dijo una vez Ernst Bloch- se halla cruzada por sueños soñados despierto; una parte de ellos es simplemente una fuga banal, también enervante, también presa para impostores, pero otra parte incita, no permite conformarse con lo malo existente, es decir, no permite la renuncia. Esta otra parte tiene en su núcleo la esperanza y es trasmisible. Puede ser extraída del desvaído soñar despierto y de su taimado abuso, es activable sin vislumbres engañosos. No hay hombre que viva sin soñar despierto; de lo que se trata es conocer cada vez más estos sueños, a fin de mantenerlos así dirigidos a su diana eficazmente, certeramente”. El joven reguetonero ha hecho pública su personalísima noción del éxito, del emprendimiento… de una esperanza perversa y excluyente por antonomasia. No se trata entonces de matarle los sueños a la gente o negarle el derecho a tener esperanzas, sino que Baby Lores es la superficie de algo muy más pernicioso.

Es, diría Bloch, el pretender dejarle a miles de personas el consuelo de amontonar las escorias humanas y materiales, pasadas o presentes, para trepar sobre ellas, aplastarlas y alcanzar lo que pende más allá, aunque objetivamente nunca todos podrán.

¿Envidia? Tampoco. Su manera de asumir el éxito personal exhorta a sus semejantes a soportar más o menos iluminadamente su actual desahucio, real o ficticio. “Confortados por la contemplación del plano de la parcelita y el chalet que tienen en la urbanización por venir”, según palabras del filósofo alemán.

La voz de Lores no parece ser aislada. Es la más estridente de un grupo mayor o menor dentro de la sociedad cubana actual, obviamente mucho más allá de sus colegas, que alardea bendecido por alguna prensa. Ellos sueñan ¡y están obrando! su propio proyecto de país desde una idea torcida de la prosperidad sustentada en el apetito inmoderado por el poder y el culto al triunfo a costa de la bondad y la justicia.

Lo más sensato sería preguntarse cuántos más lo acompañan en esos pensamientos. Sin hacer cacerías de brujas sino para comprender las condiciones objetivas que dan legitimidad a sus palabras.

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