Archive for: Julio 16th, 2017

Comentario sobre el libro: BARACOA… LA DE SIEMPRE

Tomado del Blog: Senda Interior

Es el título de una maravillosa antología poética compilada por las
poetas baracoenses Liana López Terrero y Sandra Rubio Oliveros, y es un atractivo homenaje a los poetas de la Ciudad Primada de ayer y de hoy.
El texto está pleno de poemas exquisitos que captan la vitalidad y la
energía creativa de esos bardos que desplegaron todo su amor en los
textos que hoy disfrutamos y que llegan directo a nuestros corazones.
Todos los protagonistas de esta antología han mantenido vivo el arte
que los une a su historia con verdadera excelencia.
La obra está ilustrada con el esplendor de diseños que aportan líricas
descripciones y que tienen el mérito de haber sido realizados por
artistas plásticos del propio terruño que los representan con genuina
creatividad.
Meritorio es destacar el trabajo realizado por las compiladoras como
una verdadera obra de artesanía o mejor dicho de orfebrería literaria.
Es un texto que proporciona sentido de identidad y pertenencia, porque
los poemas publicados además de belleza demuestran dignidad y
reverencia por la vida y una profunda espiritualidad de las
generaciones de ayer y de hoy.
Esta edición es una verdadera joya, un regalo que recibimos de
Ediciones Nuevo Mundo para no olvidar “…a los que añoran y enaltecen a
La Primera en el Tiempo”

Meeting Madrid 2017: Y Massó se estiró

Tomado del blog: DePorCuba

Por Lilian Cid Escalona

Maykel Massó, finalmente, se estiró. Lo hizo en Madrid este viernes 14 de julio en una jornada competitiva en la que varios cubanos se proyectaron en buena forma.

El joven saltador echó mano al mejor registro de su vida para validar su inclusión en el Campeonato Mundial de Londres que se disputará en agosto próximo. En 8.33 (+2.0) metros clavó sus pinchos para ganar el título este viernes en el Meeting de Madrid, una reunión de prestigio que pertenece al circuito de Desafíos de la IAAF (del inglés IAAF World Challenge) . Con ello dejó atrás los 8.28 metros que había logrado en el Memorial Barrientos de 2016 y que le sitúan a la cabeza del ranking histórico para menores de 18 años. Precisamente este fue el registro facturado por su compañero de equipo –y amigo- Juan Miguel Echevarría para alzarse con el segundo lugar, optimizando, también su cota particular. El sudafricano Zarck Visser completó el cuadro de medallistas con 8.22 metros.

El salto de Massó es noticia, como también Cuba, recordada por estos días como potencia en esta modalidad atlética luego de haber ganado oro y plata durante el Campeonato Mundial para menores de 18 años por intermedio de los adolescentes Maikel Vidal (7.88) y Lester Alcides Lescay (7.79).

De la participación cubana en el Centro Deportivo Municipal de Moratalaz en la capital española cabe resaltar Rose Mary Almanza, ganadora con 1:59.11 minutos de los 800 metros. La corredora cubana superó a la holandesa Sanne Verstegen (1:59.55) y a la estadounidense Chrishuna Williams (2:00.03). Esta actuación clasifica como la mejor de la presente temporada y llega en un buen momento aunque para Rose Mary queda latente el reto de hacer una buena carrera cuando la presión sea mayor.

Yoandys Lescay, por su parte, fue tercero en su serie de 400 metros con 45.18 segundos. El resultado le valió para ser quinto en un escalafón organizado de acuerdo con los tiempos alcanzados en cada una de las series disputadas. Le superaron Isaac Makwala (43.92), Vernon Norwood (44.75), Kévin (44.79) y Jonathan Borlée (45.09), por su orden. Es este el tiempo más destacado de la contienda para el cubano; con él satisface la cota mundialista de la IAAF pactada a 45.50 segundos aunque queda convocado a superarse a sí mismo para avanzar en la cita del orbe. Makwala, dicho sea de paso, se impuso en los 200 metros con loable desempeño de 19.77 segundos logrando un doblete histórico ya que le convierte en el primer hombre en correr el mismo día por debajo de 20 y 44 segundos en los 200 y 400 metros, respectivamente. El tiempo hecho en los 200 metros le vale para acreditarse como recordista de la justa, superando el 19.92 que desde 1987 estaba en poder de Carl Lewis.

En los 110 metros con vallas Roger Valentin Iribarne corrió 13.55 segundos y ganó su serie. En la otra carrera, en una especie de Final A, Yordan O´Farril se ubicó cuarto con 13.59 segundos. Andrew Riley dominó la disciplina con 13.40 segundos. Dayron Robles, en definitiva, no se presentó y el favorito Orlando Ortega fue descalificado.

Del resto de resultados trascendió el del hectómetro donde Yunier Pérez (un cubano que compite a título personal) corrió 10.00 segundos, marca personal durante las series semifinales. El mejor tiempo en esta ronda fue del chino Zhenye Xie, autor de 9.93 (+4.4) segundos aunque en la instancia final se vio superando por Pérez que facturó 10.09 mientras que Xie cronometró 10.11 segundos. El tercer puesto fue para el jamaicano Ryan Shields con 10.20 segundos.

Pawel Fajdek dominó el lanzamiento de martillo con 80.82 metros, Caterine Ibargüen ganó el triple salto con discreto saldo de 14.49 metros y Ruth Beitia con 1.94 cedió ante la estadounidense Inika McPherson (1.96).

En esta reunión perdura la huella de los mejores años del atletismo cubano. Seis eventos tienen a atletas de nuestra tierra como protagonistas de las mejores actuaciones: Javier Sotomayor es dueño del récord de la reunión para el salto de altura con los 2.37 metros que logró en 1994, Osleidys Menéndez posee el del lanzamiento de la jabalina con 67.87 metros y Yarelis Barrios con 64.72 metros manda en la historia local del lanzamiento del disco. También figuran en el listado las postas 4×400 metros, los hombres con 3:05.34 y las mujeres con 3:38.18 minutos, estas últimas también agraciadas con 43.04 segundos en el 4×100 metros.

Cuba profesa talento en suelo kenyano

Cuba manda en el medallero del Campeonato Mundial de atletismo para menores de 18 años con tres preseas de oro y una de plata. Los títulos han llegado de la mano de la discóbola Silinda Morales (52.89 metros) y los saltadores Maikel Vidal (7.88 metros en el salto de longitud) y Jordan Díaz (17.30 metros en el triple). En tanto la de plata fue al pecho de Lester Lescay en el salto de longitud.

El registro ganador de Jordan Díaz en el triple constituye la mejor marca de todos los tiempos lograda por atletas sub 18 años. Con los referidos 17.30 metros dejó atrás los 17.24 metros que había logrado su compatriota Lázaro Martínez en 2014.

GRATIS. EL FUTURO DE UN PRECIO RADICAL. CHRIS ANDERSON

 

 

 

 

 

Tomado del Blog El Ciervo Herido

Sin ser devoto de este tipo de libros, y a riesgo de caer en la trampa a que alude el siguiente texto, lo publico como parte del debate en torno a las dinámicas del marketing en la hora actual.

Prólogo

En noviembre de 2008, los miembros supervivientes del equipo original Monty Python, pasmados por el alcance de la piratería digital de sus vídeos, emitieron un anuncio muy serio en YouTube:

Durante 3 años, vosotros, los YouTubers, nos habéis estado pirateando, os habéis estado apropiando de decenas de miles de nuestros vídeos y poniéndolos en YouTube. Ahora la situación ha cambiado. Ha llegado el momento de que nos hagamos cargo de nuestros asuntos. Sabemos quiénes sois, sabemos dónde vivís y podríamos perseguiros con resultados demasiado horribles para ser contados. Pero como somos unos tipos extraordinariamente buenos, hemos encontrado una manera mejor de resarcirnos: hemos lanzado nuestro propio canal Monty Python en YouTube.

Se acabaron esos vídeos de pésima calidad que habéis estado colgando. Os vamos a dar material de primera mano: vídeos de alta calidad suministrados directamente desde nuestras instalaciones. Y encima, estamos seleccionando nuestros clips más vistos y poniéndoos versiones totalmente nuevas de la más alta calidad. Y lo que es más, os vamos a dejar ver absolutamente todo de manera gratuita. ¡Tal cual!

Pero queremos algo a cambio.

Guardaos vuestras estupideces y comentarios tontos. Lo que queremos es que hagáis clic en los enlaces, compréis nuestras películas y programas de televisión, y aliviéis nuestro dolor e indignación por todo lo que nos habéis robado durante todos estos años.

Tres meses más tarde, ya se podían apreciar los resultados de este temerario experimento con lo Gratis. Los DVD de Monty Python se habían colocado en el puesto nº 2 de la lista Amazon de los más vendidos de cine y televisión, con un incremento de las ventas del 23.000 por ciento.

¡Tal cual!

Lo Gratis funcionó y lo hizo con brillantez. Más de 2 millones de personas vieron los «clips» en YouTube a medida que se difundía el boca a boca y los padres presentaban a sus hijos al Caballero Negro o les mostraban el Sketch del Loro Muerto. Miles de espectadores recordaron cuánto les gustaban los Monty Python y desearon más, así que compraron los DVD. Comenzaron a abundar los vídeos de respuesta, las aplicaciones Web híbridas y las remezclas, y una nueva generación se enteró de lo que significaba realmente «Conejo Asesino». Y todo ello le costó a Monty Python esencialmente nada, ya que YouTube pagaba todos los gastos de almacenamiento y de ancho de banda.

Lo que sorprende de este ejemplo es lo poco sorprendente que es. Existen incontables casos como este en Internet, donde casi todo se da gratis en alguna versión con la esperanza de vender otra cosa, o, incluso con más frecuencia, sin esperar nada a cambio.

Estoy escribiendo estas palabras en un miniordenador portátil de 250 dólares, que es el tipo de ordenador que está creciendo más rápidamente. El sistema operativo es una versión del software gratuito Linux, aunque eso no tiene importancia porque no hago funcionar programas salvo el navegador gratuito Firefox. No estoy utilizando el programa Word de Microsoft, sino los Google Docs gratuitos, que tienen la ventaja de permitirme disponer de mis borradores en cualquier lugar, sin tener que preocuparme de hacer una copia de seguridad ya que Google se ocupa de hacerlo por mí. El resto de lo que hago en este ordenador es gratuito, desde mi correo electrónico hasta mis feeds de Twitter [servicio gratuito de microblogs]. Incluso es gratuito el acceso inalámbrico, gracias a la cafetería en la que estoy sentado.

Y con todo, Google es una de las empresas más rentables de Estados Unidos, el «ecosistema Linux» es una industria de 30.000 millones de dólares, y la cafetería parece estar vendiendo capuchinos a 3 dólares sin parar.

En ello radica la paradoja de lo Gratis: la gente está ganando montones de dinero sin cobrar nada. No es que todo sea gratuito, sino lo suficiente como para haber creado una economía tan grande como la de un país de tamaño considerable en torno al precio de cero dólares. ¿Cómo ha sucedido y hacia dónde se encamina?

Esta es la cuestión central del presente libro.

Todo comenzó para mí como un cabo suelto de La economía Long Tail [2]. Mi primer libro trataba de la nueva forma adquirida por la demanda de los consumidores cuando disponemos de todo y podemos elegir entre infinitos productos en el supermercado y no sólo de la marca estrella. El abundante mercado del Long Tail fue posible por la ilimitada «cantidad de estanterías» que hay en Internet, que es el primer sistema de distribución de la historia que está bien adaptado tanto para nichos como para lo masivo, para lo desconocido como para las grandes corrientes. El resultado fue el nacimiento de una cultura enormemente diversa y una amenaza para las instituciones de la cultura actual, desde los medios de comunicación dominantes a los sellos musicales.

Sólo hay una manera de disponer de un espacio ilimitado: que dicho espacio no cueste nada. Los «costes marginales» cercanos a cero de la distribución digital (es decir, los costes adicionales de emitir otra copia aparte de los «gastos fijos» del soporte físico con la que hacerla) nos permiten no efectuar discriminaciones en cuanto al uso que le demos (no se necesitan filtros para decidir si algo merece tener alcance global o no). Y de ese «gratis para todos» surgió el milagro que constituye hoy Internet, la mayor acumulación de saber, experiencia y expresión humanos de la historia. Eso es lo que pueden conseguir las estanterías gratuitas. A medida que me iba maravillando con las consecuencias, comencé a pensar más en lo Gratis y me di cuenta del alcance que había logrado. No explicaba únicamente la variedad de lo que existe en Internet, sino que definía también el precio que allí tiene. Y además, lo «gratis» no era simplemente un truco de marketing como los premios y muestras gratuitas a los que estamos acostumbrados en el comercio minorista tradicional. Esta gratuidad parecía no encubrir compromisos: no se trataba de un señuelo para una venta futura, sino de algo genuinamente gratis. La mayoría de nosotros dependemos de uno o más servicios de Google cada día, pero nunca quedan reflejados en nuestra tarjeta de crédito. Nadie te mide el tiempo cuando utilizas Facebook. La Wikipedia no te cuesta nada.

Lo Gratis del siglo XXI es diferente de lo Gratis del siglo XX. Algo se transformó en algún lugar durante la transición de los átomos a bits, un fenómeno que creíamos entender. «Lo Gratis» pasó a ser gratis.

Pensaba que sin duda la economía tendría algo que decir al respecto. Pero no pude encontrar nada. No hay teorías de lo gratis, ni modelos de precios que equivalgan a cero. (Para ser sincero, existen algunas, como lo revelaría más tarde la investigación. Pero se trata más bien de debates académicos de difícil comprensión de los «mercados bilaterales», y, como veremos en el capítulo de economía, se trata de teorías casi olvidadas del siglo XIX). De algún modo, ha surgido una economía en torno a lo Gratis antes del modelo económico que pueda describirla.

De ahí este libro, que pretende ser un análisis de un concepto que se encuentra en mitad de una evolución radical. Como he llegado a descubrir, el concepto de Gratis es al mismo tiempo algo familiar y algo profundamente misterioso. Es tan poderoso como mal interpretado. Lo Gratis que surgió en la última década es diferente de lo Gratis que existía antes, pero el cómo y el por qué apenas han sido analizados. Y además, lo Gratis de hoy aparece lleno de contradicciones evidentes: se puede hacer dinero dando cosas gratis. Es verdad que regalan cosas. A veces obtienes más de lo que pagas.

Ha sido un libro divertido de escribir. Me ha llevado desde los médicos charlatanes de finales del siglo XIX en Estados Unidos a los mercados piratas de China. He buceado en la psicología de los regalos y en la moral del derroche. Inicié un proyecto para probar nuevos modelos de negocio en torno a la electrónica donde la propiedad intelectual es gratuita (un modelo conocido como «hardware de fuente abierta»). Tuve que devanarme los sesos con mis editores para que este libro pudiera ser gratuito en la mayoría de sus formas, creando al mismo tiempo la manera de que todo el mundo que había colaborado en su producción pudiera cobrar.

En cierta forma, se trataba de un proyecto de investigación pública, como lo había sido La economía Long Tail. Lancé con antelación la tesis en un artículo en Wired, y mantuve un blog sobre el tema al igual que había hecho con La economía Long Tail . Pero emprendió un camino diferente, más en mi propia cabeza que en una conversación colectiva con participantes en Internet. En realidad, este libro tiene más en cuenta la historia y funciona más bien como una narración, y trata tanto del pasado de lo Gratis como de su futuro. Mis investigaciones me llevaron tanto a los archivos y textos de psicología del siglo XVIII como a los fenómenos más recientes de Internet. Así que me vi a mí mismo en la tesitura tradicional del escritor, sumido en la soledad del estudio y tecleando con auriculares en un Starbucks, según el caso.

Cuando no escribía, viajaba para hablar con la gente sobre lo Gratis. Descubrí que la idea de que se podía crear una enorme economía global en torno a un precio base cero estaba invariablemente polarizándose, pero el único factor común era que casi todo el mundo tenía sus dudas. A riesgo de generalizar en razón de la edad, en líneas generales existían dos campos de escépticos: los de más de 30 y los de menos de 30 años. Los críticos de más edad, que habían crecido con el concepto de lo Gratis del siglo XX, tenían razones fundadas para sospechar: «Seguro que de gratis no tiene nada, tarde o temprano terminaremos pagando». «No sólo no se trata de nada nuevo, sino que es el truco de libro más viejo del marketing». «Cuando escuches la palabra “gratis”, llévate la mano a la cartera».

Los críticos más jóvenes tenían una respuesta diferente: ellos son la Generación Google y han crecido asumiendo sin más que todo lo digital es gratis. Han interiorizado la sutil dinámica del mercado de la economía del coste marginal cercano a cero de la misma manera que interiorizamos la mecánica newtoniana cuando aprendemos a atrapar una pelota. El hecho de que estemos creando una economía global en torno al precio cero parecía demasiado evidente como para ni siquiera percibirlo.

Por todo ello me di cuenta de que era un tema perfecto para un libro. Cualquier tema que puede dividir a sus críticos en dos campos opuestos —«totalmente falso» y «demasiado evidente»— tiene que ser bueno. Espero que quienes lean este libro, aunque pertenezcan a alguno de estos bandos, lo terminen perteneciendo a ninguno. Lo Gratis no es nada nuevo, pero está cambiando. Y lo está haciendo de maneras que nos está haciendo repensar algunas de nuestras nociones básicas sobre la conducta humana y los incentivos económicos.

Aquellos que comprendan el nuevo concepto de lo Gratis dirigirán los mercados de mañana y modificarán los de hoy; en realidad, ya lo están haciendo. Este libro trata sobre ellos y lo que nos están enseñando. Es sobre el pasado y el futuro de un precio radical.

Tomado del libro GRATIS. EL FUTURO DE UN PRECIO RADICAL, de Chris Anderson, 2008.

Lo que no se dice de Internet en Cuba y sí dijo el vicepresidente Díaz Canel [+ video]

Intervención de Miguel Díaz Canel, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado en la Primera Conferencia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Educación, las Ciencias y el Deporte (SNTECD), en el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba, el 5 de diciembre del 2015. Donde se evaluó el funcionamiento de las organizaciones sindicales, la representación de los trabajadores y su educación política. ACN FOTO/ Yaciel PEÑA DE LA PEÑA/

Por: Norelys Morales
Tomado del Blog: Isla Mía

Pero, lo que se dice es tergiversado como un botón de muestra de un titular de AméricaTv un portal miamense supuestamente independiente, en el que satanizar a Cuba, superó la categoría de deporte, por no habla de periodismo corrupto. Así dice: “Miguel Díaz-Canel clama por controlar el contenido de Internet en Cuba”.

Están en evidencia, por lo que no dicen y amañan.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros afirmó que los avances en la política de informatización de la sociedad demuestran la voluntad del gobierno de desarrollar este proceso, así como la Política Integral para su perfeccionamiento.

Mientras los enemigos de la Revolución presentan a Cuba como un país desconectado, persiguen a compañías extranjeras proveedoras de infraestructura para completar este proceso, dijo el vicepresidente.

Pero, declaró que organismos internacionales han reconocido que en el año 2016 la Isla creció más del 346 por ciento en su conexión a Internet.

También, dijo, atacan y tratan de demeritar a la empresa estatal cubana ETECSA, encargada de llevarlo a cabo, y todo eso forma parte de un plan bien concebido.

Díaz-Canel subrayó que la informatización impactará en todos los ámbitos de la sociedad y la economía cubana.

Apuntó que los jóvenes buscan información en los códigos audiovisuales y no puede perderse de vista, consideró, que hoy la mayor parte de los contenidos en Internet son hegemónicos, colonialistas y defienden plataformas capitalistas y neoliberales que provocan desigualdades.

Por tal motivo, expuso, debemos ser capaces de generar contenidos que lleven implícitos la vocación humanista de la Revolución, y colocarlos desde todas nuestras plataformas e instituciones para contrarrestar la avalancha de ese tipo de materiales existentes en Internet.

Al abordar el impacto económico, el Primer Vicepresidente cubano aseguró que aunque el desarrollo tecnológico por lo general está asociado a países con altos crecimientos de su Producto Interno Bruto (PIB), Cuba, con pensamiento, talento e infraestructura puede llevarlo a cabo.

Para eso es necesario, acotó, consolidar procesos con alto impacto en la sociedad, hacerlos más eficientes, productivos y creativos, así como también alcanzar mayores rendimientos y productividad.

En el ámbito social, consideró Díaz-Canel, se requiere utilizar plataformas informáticas destinadas a facilitarles a los ciudadanos interactuar con el gobierno y las instituciones, y sugerir, proponer y criticar a través de ellas.

Por tal motivo, expresó, además de la infraestructura, es imprescindible situar la ciberseguridad junto a la informatización, avanzar en esta última pero a partir de la percepción de las vulnerabilidades de estos procesos.

Esa cultura solo es posible con la capacitación y preparación de cuadros, dirigentes y directivos sobre estos temas.

Díaz-Canel expresó la convicción de que pese a las limitaciones económicas, financieras y de infraestructura, la Isla puede hacer más en materia de informatización de la sociedad y de gobierno electrónico, con solo aprovechar mejor cuanto se tiene.

Además, puntualizó, tenemos que migrar masiva y ordenadamente hacia el sistema operativo informático libre, desarrollado por la Isla, y a software de producción nacional en la búsqueda de soberanía tecnológica.

 

 

Según la calidad de las diferencias: diálogo, debate, lucha…

Por: Camilo Rodríguez Noriega* camilo@espnl.co.cu

tomado del Blog: Cuba Por Dentro
El diálogo de ideas entre iguales cursa con facilidad al debate ideológico. ¡Que fuera de esta realidad estaríamos si esto no ocurriera con cierta frecuencia!

Es curioso cómo en ese debate se va articulando una malla ideológica cual soporte compartido en sus esencias, al tiempo que se sostienen, deshacen, rehacen y asoman múltiples cabos sueltos y hasta encontrados; un anuncio de que el tejido deberá seguir haciéndose con suma laboriosidad cotidiana. Es esa, más o menos, la textura ideológica posible de una sociedad en Revolución; de una sociedad en transición socialista. En ese entramado se cuecen, una y otra vez, los posibles frutos de unidad y se deslindan, en sus prioridades, los frentes de acción.

Si aprendemos bien a debatir nos evitaremos que sobrevenga el encontronazo desgastador entre quienes formamos el diverso “nosotros”. Si la mesura y la reflexión no nos asisten nos abocamos al enfrentamiento interno. Si nos une en verdad lo que nos es esencial retornaremos, todas las veces, al re-encuentro. Puede ser normal que esto ocurra, pero, en nuestras condiciones de plaza que sigue siendo sitiada debiéramos evitar el empeño en naturalizarlo. Eso nos erosiona y desorienta, al tiempo que alboroza a quienes procuran que caigamos en la trampa o, al menos, que nos encharquemos cerca de ella.

La reflexión conduce a la mesura. Reflexionar implica examinar un estado de cosas en sus diversas aristas y terminar proyectando un pensamiento final acerca de lo examinado. Es una meditación; un ejercicio de pensar nuestra propia experiencia e información sobre un asunto de interés para sacar conclusiones. Cuando se reflexiona es posible comprender mejor lo que sucede a nuestro alrededor. Nos ponemos alertas en relación con determinadas situaciones, las formas en que se desenvuelven y su significado y nos disponemos a participar en la búsqueda del mejor modo en que podemos conservar-cambiar un estado de cosas. La alerta reflexiva es un estímulo para penetrar las situaciones de interés; para ir más allá del fenómeno, captar el significado de los estados en que se expresa el objeto de análisis y disponernos mejor a una relación activa respecto al mismo. Así, cuando reflexionamos podemos entender mejor los comportamientos, el tipo y calidad de las fijaciones mentales que tenemos sobre el asunto (y las que tienen otros) y, por tanto, si lo amerita, replanteárnoslas (e invitar a otros al replanteo) y buscar caminos para actuar mejor. Si el estado de cosas es favorable o útil, desbrozaremos caminos para fortalecerlos, de lo contrario para transformarlo intencionadamente o para combatirlo.
En fin, parece sabio que la reflexión presida cada capítulo del debate y de la lucha ideológica. Más reflexión que ese discurso de refriega que se regala a la crítica a la forma y obstaculiza el debate porque posibilita el desvío de atención o la manipulación que subyuga el contenido. La refriega también; en su momento. La red ayuda, pero no es todo. Valen los espacios físicos que surgen para este ejercicio reflexivo pero parecen insuficientes. Que la novedad del espacio virtual no nos haga subestimar la tradición en trabajo ideológico para discernir sobre lo histórico-social racional, desde el recurso primario del diálogo honesto, cara a cara, donde a cada cual nos toque, si no es que su imposibilidad ha sido lanzada ya por quienes no tienen mejores intenciones.

Todo ello debe estar presidido por lo esencial. ¿Cuál es la médula ideológica del debate ideológico? La cuestión de los principios que sostenemos, crecidos desde nuestra conciencia reflexiva de los intereses supremos que asumimos, defendemos y nos esforzamos en realizar en contextos históricos concretos. Por eso, todo “tope” ideológico está objetivamente intencionado. Es menester evitar a toda costa que las escaramuzas de otros coloquen el orden del día. A veces no nos queda otra opción digna que ser subalternos de la agenda que nos colocan. La producción ideológica (desde la conexión pasado-presente-futuro), su socialización, el diálogo y el debate ideológico revolucionario son, en su unidad dialéctica, el antídoto. Digámoslo de otro modo: la médula ideológica del debate ideológico está en nuestra plataforma espiritual de anclaje para pensar y enrumbar las complejidades y contradicciones de las que somos parte y continuar construyendo un NOSOTROS, desde la diversidad.

No siempre es menester desenvainar ‘a priori’ nuestros principios. Puede interpretarse como valladar para amordazar. Es mejor ensartarlos con tino en el tejido de las ideas que explican las realidades como totalidades. Entonces sí deben emerger apuntados y apuntadores, colmados de argumentos. En ese momento las reglas del juego quedan bien establecidas para seguir todos abriendo caminos con brújula estratégica en ristre, como batallón que rastrea todas las posibilidades, tratando de encontrar la mejor. Así hemos andado juntos muchas veces. El escenario cambió, la lucha continúa definida desde iguales pilares esenciales, con muy pocos derechos a viejos esquemas y a nuevas confusiones.

Cuando las diferencias no son sobre unas u otras ideas sino de principios el debate se torna difícil. Ya no se busca llegar a más en unidad. La lucha ideológica sobreviene como única alternativa factible. Y hay que darla con todas las armas, conscientes de que todos los contendientes estamos apostados en trincheras. Nos corresponde conocer bien la ubicación de la nuestra. La pretensión de las partes es la de vencer al otro. Precisamente, porque somos entes ideológicos, nuestras preferencias toman aquí partido definidor. Lo que debe contar, en primer lugar, es aquello esencial que defendemos; ante todo la unidad. También es importante todo lo demás que nos define.

El advenimiento de la polarización ideológica que instaura el enfrentamiento, la lucha, debe ser una evidencia resultante; nunca una alusión de partida.
Sin embargo, aún en tal clima, nunca debiéramos dejar de esforzarnos por evitar que lo primero sea el etiquetado ideológico de los bandos en contienda. Solo debiera ocurrir, si es necesario, después de la argumentación posible de las ideas. Esto es muy importante, sobre todo, porque las etiquetas parecieran que se establecen por cierta necesidad de sintetizar las actitudes y posicionamientos, en aras de la comunicación ideológica sin ambages. Pero los rótulos también suelen enrarecer los análisis entre nosotros mismos. No es menos cierto que a veces el rotulista es el mismo que luego desdeña que le llamen como se auto-nombró. El empleo de las etiquetas ideológicas menosprecia la historicidad de los argumentos y, por consiguiente, nos arrima a la superficialidad.

Cuando nos incorporamos a un debate o enfrentamiento ya en curso debemos procurar suficiente claridad de su sustancia ideológica para evitar montarnos en cualquier “hojarasca” que nos llegue ensartada en velocidad digital. Al calor de nuestras emociones individuales necesitamos cuidarnos de ser confundidos, engañados o manipulados.
Lo mejor sería el debate ideológico de todas las ideas que circulan en la nación. Pero plantearnos esto como premisa absoluta puede ser tan ingenuo e irresponsable como descalificar ‘per se’ tal posibilidad. Cuando un extranjero intruso de talaje imperialista se esfuerza históricamente en escamotearnos el derecho al pleno ejercicio de libertad de la Patria, el paisano que se acerque a sus posiciones, por mucha paja que ponga en el medio, anula su posibilidad de ser parte igual en el debate. Pero es menester no extender esto como presupuesto para manejar lo diferente que sí cabe en la infinita hondura de los principios que defendemos los revolucionarios cubanos, también en el contexto de los cambios que vivimos.

Vale insistir en que se impone el ejercicio inteligente y reflexivo de la mesura, sobre todo para tratar en unidad, en todo lo posible, nuestras diferencias. En estas cuestiones hemos de “domar” la convocatoria inusitada y a veces furiosa de una red que disimula, en su delirio de inusual democracia, que en sus espacios hay determinadas relaciones de poder, que se emparentan con otros poderes tradicionales que aún la dominan. La unidad entre los iguales diferentes debe salir no solo viva, sino bien nutrida de cualquier debate o enfrentamiento ideológico.

También conviene preguntarnos ¿por qué a veces ocurre ese empantanamiento dañino de ideas en el debate? Procurando una respuesta, debiéramos revelarnos ¿qué tópicos se muestran endebles en la estructuración de nuestra conciencia de realidad que nos llevan, con aparente facilidad, a maltratarnos y menoscabarnos en el bloque unido de los diferentes en Revolución? Sobre esos tópicos, teóricos y prácticos, debemos también reflexionar, dialogar y debatir. No para que nos hagan de “cuco” si no para ser más conscientes de la altura ideológica en que, todas las veces, debemos reafirmar nuestra voluntad de vencer también esta vez. Nos asiste como pueblo, por dignidad humana y patriótica colectiva, ese derecho.

La red parece legitimar como de interés público toda su carga. Lo público en Revolución se gesta en la búsqueda unida de toda la justicia ahora posible. Ocurre en medio de disímiles dificultades y con perenne hostigamiento enemigo que da calidad a nuestra lucha de clases. Lo público no es un “vale todo”, sino la martiana convocatoria del “con todos y para el bien de todos” en su juntura dialéctica.

La lucha ideológica es carente de ingenuidad y casi siempre convoca determinada política. En nuestro punto de miras debe estar el leitmotiv político de determinado flujo ideológico, aunque ese no sea, en lo inmediato, el objeto de interés específico.
En todo esto, tengamos siempre presente que nuestra gran complicación es coincidente con nuestro gran mérito: tratar de hacer una sociedad diferente en una nación subdesarrollada y haber andado en ese camino con la zancadilla perenne del país más poderoso de la Tierra. Una sociedad sin las pretensiones de dignidad y justicia social para todos, como la cubana, se ahorraría una parte importante de los contenidos del debate y la lucha ideológica actual. Pero no nos es posible, en manera alguna, renunciar a dichas pretensiones. Por tanto, debemos seguir aprendiendo a crecer desde esa contienda y para ella, desde la más alta seriedad y responsabilidad social.

Todos los días hemos de salir a escuchar, a decir nuestras verdades y a aprender en colectivo.

 

*Dr. C. Filosóficas, profesor Titular de la Escuela Superior del Partido ´´Ñico López´´, vicepresidente de la sección de Ciencias Sociales de la Sociedad Económica Amigos del País.

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