Archive for: septiembre 5th, 2017

Recuerdos de estudiante

Por Rosana Rivero Ricardo
Tomado del Blog Live in Cuba 

Cada inicio de curso revuelve las nostalgias y renueva los recuerdos. Ya pasaron mis “primer día de clases” antecedidos por la noche de insomnio en espera de lo desconocido cuando comienzas un nuevo nivel de enseñanza o del reencuentro con amigos y profesores. Quedó en el pasado el ¿tierno? calor del uniforme recién estrenado o el “de salir”, reservado para ocasiones especiales. Mas la memoria devuelve la etapa de estudiante, esa que, para muchos, es la mejor de la vida.

Mi plato fuerte son los días del preuniversitario, quizás por la comodidad que te ofrece una edad en que eres lo suficientemente grande para ser considerado “un fiñe” y lo suficientemente adolescente para evadir la supuesta madurez universitaria.

Es la época en que, a fuerza de uniforme, el azul se convierte en tu color favorito. Las chicas combinan tenis, mochilas, reloj, esmalte de uñas, adornos del pelo y hasta lo inconfesable. Ellos hacen pactos con las costureras para que la tira, aunque no “estira”, le quede lo más ajustada posible al cuerpo y defina la incipiente musculatura.

El toque pictórico está a cargo del monograma que identifica a los alumnos de la Vocacional. Quienes solían inutilizar los atributos de enseñanzas precedentes, se empeñan en llevar como medalla de rojo y contrastante distintivo, conseguido a fuera de estudio, repasadores y nervios de acero en las pruebas de ingreso.

La historia se complica cuando tus días de pre se amenizaron en la beca. La semana de adaptación es corta para acostumbrarte al nuevo horario de vida, la comida, la litera y las bromas y ronquidos de tus compañeros.

Un artículo periodístico que en su primera oración resumía que “la vida en la beca bien vale un misa” fue el antídoto para la nostalgia de estar lejos de casa. Sin embargo, al poco tiempo se disfruta el estar “fuera del área de cobertura” de tus padres, aunque la WIFI de los profes siempre estaba conectada para detectar cualquier indisciplina que premiaban con un “¡sin franco!”, el castigo más doloroso de la beca.

Ante esa “Santa Inquisición” sucumbieron quienes, atraídos por el juego Industriales-Holguín, traspasaron las fronteras de la escuela destino Estadio y en el camino hicieron botella en el mismo coche del Jefe de Internado. También los que consumaron su viaje, pero fueron capturados por la cámara en el lugar de los hechos y llegaron “en vivo y directo” al televisor del director de la unidad.

Las chicas tampoco fueron santas, sino bomberas. El noble oficio lo asumieron cuando les dio por lanzar globos con agua a todo el que pasara desprevenido por el pasillo aéreo. La diversión duró poco, pues uno de los heridos fue un profe que acudió de inmediato a la línea de combate. Al entrar al dormitorio todas yacían plácidamente en sus literas. Prendió la luz y reclamó a una de las muchachas quien evadió responsabilidades. Mas las evidencias decían lo contrario. El arsenal de proyectiles acuáticos estaba en un cubo donde se leía, en mayúsculas y a todo color, su nombre.

D:DCIM100DICAMDSCI0136.JPGAntes de aprender sobre reacciones endógenas y exógenas o las probabilidades matemáticas improbables de resolver, memorizamos y algunos aplicamos la fórmula: estudio, asistencia y disciplina.

Estudiar fue siempre la actividad principal. Mas bien vale una higiene mental, indispensable según el libro de Biología, con un cambio de labor. Estas actividades extradocentes ocupaban más espacio en los diarios que las declaraciones amorosas, recurrentes en esta etapa de la vida.

Los turnos de TSU (siglas de Trabajo Socialmente Útil) nos enseñaron a no tirar más cáscaras por las ventanas. Las horas de huerto nos mostraron cómo cultivar, regar, desyerbar, cosechar, lavar, cortar y hasta comer nuestros propios vegetales. Los semanales autoservicios nos ilustraron cómo servir con gusto a los demás, siempre y cuando no te tocara el disgusto de fregar en el primer lavadero de bandejas, sobre todo si el calamar era plato fuerte.

Las guardias quincenales en turnos de dos horas desde las diez hasta las seis de la madrugada, nos demostraron cuán importante es el sueño y nos dieron la posibilidad obligatoria de repasar los objetivos olvidados del examen del día siguiente. Las mensuales cuartelerías nos iluminaron en torno a cómo sacarle brillo al piso de un albergue para 60 personas con un solo cubo de agua. Por último, pero lo más importante de aquella época, las recreaciones de algunos miércoles, nos liberaban de los autoestudios hasta las 10 de la noche y nos permitían oxigenar neuronas con los espasmódicos y necesarios movimientos a ritmo de rock o reguetón.

Otra fuente inagotable de recuerdos son los profes que te acompañan durante los tres años del pre, a quienes al principio no toleras, pero a la vuelta de los años se tornan personajes tan pictóricos en la novela de tu vida como los de García Márquez en sus Cien Años de soledad. Ahí estaban el noble profe de Matemática aferrado a su tabaco, su emisora Radio Reloj para aprovechar los 45 minutos de su turno de clases, y su irreversible sordera que no le impedían explicarte los secretos de la geometría del espacio aunque no pudiera escuchar tus dudas.

También la recia profesora de Español quien, mucho antes de tu matrícula pensaba retirarse, y muchos años después de tu egreso se mantiene tiza y borrador en mano. A veces es mejor ni evocar al profe de Física que reservaba para sus exámenes ejercicios inconcebibles incluso para el coeficiente intelectual de Einstein y ni hablar de la profesora guía que te revisaba hasta el ombligo en busca de insuficiente limpieza.

Muchos recuerdos afloran este septiembre cuando miles de alumnos cambian la playa por los libros. Algunos van prestos al encuentro con el conocimiento. A otros el “dale mijo que te coge tarde” le interrumpió el sueño imperturbable por la alarma
. A mí no me queda más que camuflar la nostalgia por los días de estudiante en letras de molde.

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Cuestiones divinas

por: Yeilen Delgado Calvo
tomado del blog De Lupas y de Caalejos

Imagínese que usted está de vacaciones y ha alcanzado la paz mental que ese estado conlleva. Imagínese que va de visita a uno de los lugares más hermosos de su país, de Cuba (la bella), uno de esos sitios naturales que llenan el pecho de orgullo patrio, el de verdad; y repleta la cámara de imágenes inigualables, y la mente de metáforas frescas para utilizar en el futuro próximo.

Imagínese, una vez más, que ya va de regreso en el ómnibus (una Girón, pero no importa, porque está pletórica, sanamente cansada y de vacaciones) . Y entonces el chofer recuerda que tiene música y bocinas, y que sus decibeles llegan a confines insospechados.

Usted se molesta, claro está, pero respira: (¿qué sería de nosotros, pobres mortales, si perdiéramos los estribos ante cada reguetón carente de hondura y sentido común?)

Justo cuando se ha enajenado de la materia musical circundante, un estribillo la asalta, la enerva, la maltrata, la golpea, le produce un súbito y tremendo ataque de alipori —verguenza ajena—, la hace dudar de la humanidad y hasta del amor al prójimo.

Parafraseo, para que usted se imagine mejor, pero antes tenga en cuenta que una familia entera (abuela, papá, mamá, nené, tío, tía y primos) corea a toda voz dentro del vehículo algo así:

Él le dice que él es su asesino, pero reconoce que ella es su asesina, porqué él tiene el palón divino, y ella la tota divina.

Sí, así mismo, no se asombre, y no crea que me es fácil escribirlo.

Imagínese la estupefacción, identifíquese con esta doliente, que no puede imaginar como ese ser (que no cantante) cuyo nombre no quiero saber ni repetir, puede idear algo así y propagarlo, y como otros pueden disfrutarlo, cantarlo, enseñarlo a sus niños…

A lo mejor cree usted que exagero. ¿Será?

Liga de Diamantes: ¡Chirrín, Chirrán!

Por Lilian Cid Escalona

Tomado del Blog DeporCuba

¡Chirrín,Chirrán! En Bruselas ha terminado la Liga de Diamantes 2017. En total, 9 campeones de la edición de 2016 retuvieron su corona. Lo consiguieron Caster Semenya, Christian Taylor, Sandra Pérkovic, Ivana Spanovic, Elaine Thompson, Jakub Vadlejch, Ekaterini Stefanidi, Ruth Jebet y Conseslus Kipruto.

En el estadio Rey Balduino hubo presencia cubana. La Federación Cubana de Atletismo (FCA) estuvo representada por la pertiguista Yarisley Silva y las discóbolas Yaimé Pérez y Denia Caballero, siendo esta última la mejor ubicada, al situarse tercera.

Hasta los 64.61metros llevó el disco en la sexta ronda la cubana Caballero y con ello se aseguró la tercera plaza. Su concurso incluyó un disparo inicial de 63.03m y cuatro faltas. La posición de honor fue para la súper croata Sandra Pérkovic. Escaló a la cima con un envío de 68.82 metros y con ello retuvo la corona en este circuito. La australiana Dani Stevens (65.85) fue segunda y la también cubana Yaimé Pérez culminó séptima, con una débil demostración de solo 61.45 metros.

Sandra consiguió el sexto diamante (2012, 2013, 2014, 2015, 2016 y 2017) de su carrera y con ello es la fémina que más galardones ha logrado en este certamen, superando en este acápite a la neozelandesa Valerie Adams, que tiene cinco (2011, 2012, 2013, 2014 y 2016) en la impulsión de la bala.

En el salto con pértiga se impuso Ekaterini Stefanidi. No hubo sorpresas, pues la griega saltó 4.85m sin mayores contratiempos y se alzó con el título. Yarisley Silva finalizó novena con 4.55 m logrados en un tercer intento. Con esta competición cierra Silva una temporada de discreto rendimiento cuantitativo, aunque logró sostenerse en el podio del campeonato mundial con el bronce ganado en Londres.

La Liga de Diamante es historia, y la de 2017 es otra edición que se escapa sin diamantes para nuestra isla. La sequía se extiende desde 2011, cuando Dayron Robles y Yarelis Barrios dominaron los 110 metros con vallas y el lanzamiento del disco, respectivamente.

La Liga estrenó este año un nuevo formato. Las fases finales, Zürich (disputada el pasado 24 de agosto) y Bruselas, fueron competencias decisivas para buscar los campeones. Los puntos, el acumulado de cada atleta a lo largo del circuito, solo valían para obtener cupo a estas reuniones donde los ganadores de cada prueba serían coronados.

Esta disposición organizativa aportó espectacularidad al circuito y dotó de máxima trascendencia a las reuniones del cierre que hasta esta temporada habían sido, para muchas especialidades, competencias de puro trámite.

De los restantes resultados del Memorial Van Damme destacó la victoria de Darrell Hill en la impulsión de la bala, con 22.44 metros; marca personal y récord para el mitin.

Shaunae Miller-Uibo ganó los 400m con 49.46 segundos y se llevó su segunda joya de la temporada, pues también se agenció los 200m. A propósito de dobletes, en la historia de la Liga solo lo han logrado otras tres mujeres: Allyson Felix (200 y 400m) en 2010, Carmelita Jeter (100 y 200m) en 2011 y Shelly-Ann Fraser-Pryce (100 y 200m) en 2013.

Christian Taylor (17.49m en el triple) y Mariya Lasitskene (2.02m en el salto de altura), ratificaron su favoritismo del año, aunque hubo sorpresas, pues no todos los que habían dominado la temporada lograron hacerse con el diamante.Tal es el caso de Noah Lyles, vencedor en los 200m con tiempo de 20.00 segundos, superando a Ameer Webb (20.01) y al campeón mundial Ramil Guliyev (20.02).

Asunto este que también se vivió en Zürich. Allí, uno de los desenlaces más comentados fue el del triple salto para damas, donde Olga Rypakova (14.55) salió victoriosa tras derrotar sorpresivamente a las favoritas Yulimar Rojas (14.52) y Caterine Ibargüen (14.48).

También cayó Renaud Lavillenie. Se fue sin marcas y su lugar fue ocupado por quien ha sido el mejor pertiguista de esta contienda, Sam Kendricks (5.87m). Lo trascendental es que el estadounidense es el segundo hombre que gana la gema en la historia de este circuito, pues desde que arrancó, allá por el año 2010, el galo Lavillenie había acaparado todos los trofeos.

Otro final inesperado tuvo la prueba de 200m para mujeres, donde la bahamesa Shaunae Miller-Uibo (21.88) venció, doblegando a Elaine Thompson (22.00), a Marie Josée-Ta Lou (22.09) y a Dafne Schippers (22.36). Miller-Uibo, con una actuación de 21.88 segundos que constituye récord nacional para Bahamas, se llevó la joya a casa. Lo hizo con solo dos carreras disputadas en esta distancia durante el circuito toda vez que, además de esta victoria a la hora buena, solo había competido en el doble hectómetro en Eugene (27 de mayo) donde fue segunda. Similar actuación tuvo Kyron McMaster, ganador de los 400m con vallas con una única presentación previa, su segundo puesto en Mónaco. Son las licencias del nuevo sistema que rige esta lid. Uno que, sin dudas, no es perfecto. Gusta a muchos, pero también colecciona un número importante de detractores. Hay quienes dicen que da cabida a la suerte, yo prefiero pensar que exige del atleta, sobre todo, consistencia, ya que lo insta a conservar la forma deportiva hasta el último suspiro de la temporada.

GANADORES DE LOS DIAMANTES 2017

100m: Elaine Thompson y Chijindu Ujah
200m: Shaunae Miller-Uibo y Noah Lyles
400m: Shaunae Miller-Uibo e Isaac Makwala
800m: Caster Semenya y Nijel Amos
1500m: Faith Kipyegon y Timothy Cheruiyot
5000m: HellenObiri y Mo Farah
100mV/110mV: Sally Pearson y Sergey Shubenkov
400mV: Dalilah Muhammad y Kyron McMaster
3000mc/o: Ruth Jebet y Conseslus Kipruto
Longitud: Ivana Spanovic y Luvo Manyonga
Pértiga: Ekaterini Stefanidi y Sam Kendricks
Triple: Olga Rypakova y Christian Taylor
Altura: Mariya Lasitskene y Mutaz Essa Barshim
Bala: Lijiao Gong y Darren Hill
Disco: Sandra Pérkovic y Andrius Gudzius
Jabalina: Barbora Spotakova y Jakub Vadlejch

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