Archive for: mayo 16th, 2018

Los 23 de Suecia para el mundial

Tomado del blog NotiDeportes

LA TENEBROSA HISTORIA DE LOS HERMANOS KOCH

tomado del blog Moncada Lectores

Por Manuel E. Yepe

Al llegar Mike Pompeo en 2010 al Congreso se le llamó “el congresista de Koch” por el monto del aporte del conglomerado industrial de los Hermanos Koch a su campaña electoral. Ahora, al ser aprobado por el Congreso como Secretario de Estado, varios medios consideran que ya los Hermanos Koch tienen su propio Secretario de Estado.

Cuando se conversa con un estadounidense de cualquier militancia partidista, acerca de alguna medida o proyección de política interna o externa de su país, resulta inevitable que se mencione, de una u otra forma, la influencia que en ella tienen, o puedan tener, “los hermanos Koch”.

A raíz de su confirmación como nuevo Secretario de Estado, la mayoría de los medios de prensa estadounidenses ha identificado a Mike Pompeo como “el congresista de Koch” o “el hombre de los hermanos Koch”.

Pero fuera de las fronteras estadounidenses los hermanos David y Charles Koch no son tan conocidos Pese a que no figuran entre las autoridades principales de la nación, hay razones fundamentales para esto. Ellos dos, juntos, suman la tercera mayor fortuna del país (sólo Bill Gates y Warren Buffet les superan). Entre los dos hermanos facturan al año más de 100.000 millones de dólares y su conglomerado industrial es el segundo mayor del país, detrás sólo del grupo Cargill. En el 2010, fue nombrado como el décimo más contaminante de EEUU por el Political Economic Research Institute de Massachusetts.

Su influencia en materia política puede calcularse por el hecho de que ellos han inyectado en la última década alrededor de 200 millones de dólares a las causas más ultraconservadoras y ello apenas trasciende a los medios.

Los Big Brothers, como popularmente se les conoce, niegan su vínculo directo con el Tea Party y procuran mantenerse invisibles desde su cuartel general en Wichita, Kansas, en el corazón de la América profunda. Desde allí, los Koch han extendido el imperio petrolero heredado de su padre, Fred, tramando formas de influir en la política norteamericana sin que se note demasiado, mediante una red de grupúsculos y fundaciones que ellos han creado.

Aunque no lo proclamen como un éxito propio, la fundación Americans for Prosperity, creada por David Koch en el 2004, fue el verdadero organizador de la revuelta del Tea Party. Una de sus fantasmagóricas ramificaciones, United Patients Now, organizó más de 300 actos “populares” contra la reforma sanitaria Obamacare y otros 80 para boicotear sus leyes climáticas.

El auténtico precursor del fenómeno de los Hermanos Koch fue su padre, Fred Koch, quien hace medio siglo advirtió sobre los riesgos de “un presidente comunista”, fue un detractor del New Deal de F. D.

Roosevelt y denunció “la infiltración de comunistas” en los Partidos Demócrata y Republicano. Sus hijos heredaron, además de su fortuna, su credo libertario.

Charles, de 74 años, siempre fue el más discreto. David Koch, de 70 años, hizo una desafortunada incursión en la política en 1980, compitiendo con Ronald Reagan, a quien veía como un peligro. David se presentó como candidato a la vicepresidencia por el Partido Libertario en candidatura encabezada por Ed Clark. Entre sus promesas electorales “libertarias” figuraban la supresión del FBI y la CIA, eliminación de la Seguridad Social y el Salario Mínimo, la desregulación sería total y habría una drástica reducción de impuestos. El Gobierno quedaría reducido a “proteger los derechos individuales”. Lograron el 1% de los votos.

Cuatro años después, visto que Reagan se apropió de parte de su ideario, David Koch se hizo oficialmente republicano y arrastró a su hermano por la misma senda.

El menor de los Koch sufrió una segunda iluminación en los años noventa, cuando sobrevivió milagrosamente a un accidente aéreo. Se reinventó a sí mismo como filántropo del ‘American Ballet Theater’ y creó el grupo ‘Citizens for a Sound Economy’, para seguir defendiendo desde la sombra sus multimillonarios privilegios.

Luego creó Americans for Prosperity (AFP), definida como una organización de “líderes de base a favor del gobierno limitado y el mercado libre”. No podía respaldar abiertamente a candidatos, pero invirtió 45 millones en apoyo a las causas conservadoras en las elecciones del 2 de noviembre.

Según la periodista Jane Mayer del New Yorker, en el primer aniversario de la presidencia de Obama, el multimillonario David Koch se puso sigilosamente al frente de la “revolución popular” al dar a conocer que “Cuando creamos Americans for Prosperity (AFP), teníamos en mente un movimiento de masas, estado a estado, con cientos de miles de americanos luchando por las libertades económicas que hicieron de esta nación la más próspera de la historia”…

La Habana, Mayo 15 de 2018

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

http://manuelyepe.wordpress.com/

tomado del blog: El futuro cubano

Por: Odette del Risco Sánchez

¿Cuál es la percepción que poseen adolescentes y jóvenes respecto a sus familias? ¿Cómo estas poblaciones participan en el entorno familiar? ¿Cuáles son los retos que en el contexto cubano se vivencian desde las políticas públicas para la protección a las familias y a sus miembros más jóvenes? Estas y otras interrogantes pueden surgir cuando se piensa en las familias cubanas.

Para la población juvenil, la familia se erige, regularmente como lo más importante en sus vidas, siendo entendida como espacio ideal para la educación, obtención de apoyo, seguridad, y el intercambio de afectos entre sus miembros. Ofreciendo así, el sustento necesario para asumir los desafíos de cada etapa de la vida.

Es interesante apreciar que ante cada logro alcanzado en los contextos escolares y profesionales, los y las jóvenes tienden a dedicarlo a personas del ámbito familiar, lo que devela la relevancia que adquiere este espacio para alcanzar sus metas. A su vez, la definición de familia trasciende los lazos consanguíneos para abarcar aspectos como la convivencia y sobre todo, los vínculos afectivos.

Las vivencias positivas en este espacio sin dudas inciden en la conformación de la familia propia. Por ello, suponen retos para este panorama el establecimiento de una comunicación dialógica; lograr mayores niveles de participación de sus miembros en la organización de la vida familiar, en la distribución equitativa de tareas del hogar, y en especial de los roles y responsabilidades que asumen padres y madres en el cuidado y educación de la descendencia; así como la eliminación de situaciones de violencia entre sus miembros.

Las familias no están alejadas de las transformaciones económicas, políticas y sociales que se suceden en el contexto cubano. Aún prevalecen en el mapa familiar dinámicas complejas que emergen de las dificultades para garantizar las necesidades materiales de sus miembros, según las peculiaridades de cada etapa del desarrollo, problemas con la adquisición y condiciones constructivas de las viviendas, y fenómenos como la migración interna y externa. De ahí la necesidad de pensar cómo desde las políticas públicas existentes se protegen y garantizan los derechos de tan importante grupo social.

Por ello, desde el Centro de Estudios Sobre la Juventud les invitamos a celebrar este día pensando en cómo contribuir a generar espacios que potencien el desarrollo integral de las familias cubanas.la imagen muestra la heterogeneidad de una familia cubana

Tomado del blog Cuba Icaní

De mi aporte a la amiga solo podíamos ver, como decía ella, la tela; es decir, los periódicos con que vistieron los trajes esplendorosos del desfile de modas. Y eso, una parte, ya que mi amiga juntó tantos que se iban más allá de los ejemplares de Escambray y Juventud Rebelde donados por mí. Ni brillo ni lentejuelas en los atuendos; solo titulares y textos impresos, y eso me recordó a José Martí: mucha tienda, poca alma.

Pero el desfile cerraba un espectáculo de lujo, así que sentí cierta satisfacción al ver a las muchachas exhibir los diseños, que iban de lo menos a lo más fresco y moderno. De atrevimiento en la puesta en escena había, si acaso, algún vestido corto. Ni siquiera en el diálogo humorístico entre Estelvina y Sandalio, tan bien encarnados por una pareja de alumnos que sacaron algunas carcajadas, se respiró el más mínimo aire de obscenidad.

Mientras me deleitaba con las actuaciones de los discípulos de Décimo 6 me decía que cosas como esta deberían hacerse a menudo en las escuelas. No era en el colegio donde transcurría la obra, sino en el cine Conrado Benítez de la ciudad de Sancti Spíritus, al que acudieron las familias y algún que otro conocido o vecino, más algunos profesores y la dirección del plantel. Pero las madres y los padres debieron esperar en el parque, porque hasta minutos antes de subir el telón las exigencias del profesor de Cultura Artística obligaron a los muchachos, en el mejor sentido de la palabra, a repetir el canto, el compás, la pronunciación, las ideas.

Una novia para David y sus hondas lecturas de mediados de los 80 se adueñaron de los minutos que siguieron a canciones cubanas de esas que marcan épocas. No todas fueron ejecutadas con idéntica precisión, pero puedo jurarlo: lo que vino después hizo olvidar cualquier desatino. Yerran, al fin y al cabo, solo quienes se atreven a arriesgarse. Ahora que lo miro, erré yo al comienzo al hablar de atrevimiento: atrevido fue todo cuanto se hizo la tarde del sábado 12 de mayo sobre las tablas de la citada sala de cine.

No importa que se quedaran a medio oír los breves diálogos de Ofelia y David (los alumnos que los interpretaron, digo), porque se recreó la atmósfera del filme y, sobre todo, se habló de respeto a lo diferente y en apariencias contrario a lo grupalmente aplaudido. Por momentos, aquel no era el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Eusebio Olivera, sino el pre donde transcurrían las vivencias de los protagonistas de la película.

Ni importa que nadie de los evaluados —porque no he dicho que se trataba justamente de un espectáculo al final del cual todos recibirían una calificación— se gradúe de Historia del Arte, porque allí se expusieron datos e imágenes referentes a María Teresa Vera, Elena Burque y el cuarteto Las D’Aida, Alicia Alonso, Sara González y otros exponentes de la cultura cubana, como parte de la cultura artística general.

Se evocaron en danzas y canciones, además, los valores de grandes hombres que conforman la acuarela histórica y cultural del archipiélago, cuya bandera ondeó en una coreografía. Nada de lo dicho, no obstante, supera el hecho mismo de que los adolescentes actuaran por mediación del canto, el baile y la palabra improvisada, mientras eran entrevistados por los conductores —ella, profesional; él, estudiante—, o de que expusieran su propia apreciación del hecho artístico por ellos representado.

Fue un suceso que trascendió lo puramente familiar para constituirse en una muestra de lo que puede lograrse con ganas y empeño. Porque, justo es decirlo, nadie puede llevarse el mérito del resultado final si no se suma su esfuerzo al de los estudiantes. Ni estos habrían logrado mucho sin la contribución de sus allegados.

Quizás sea la única vez. Así resumió el director del plantel el experimento que constituye la impartición de la asignatura en el Décimo Grado allí este curso, como parte del capítulo espirituano del tercer perfeccionamiento del sistema educativo cubano. Han sido tantos espectáculos como grupos del grado hay en el instituto; yo asistí solo a uno. Es muy probable que no se impartan más conocimientos así en Cuba, pero con toda certeza nadie de los participantes olvidará el examen sobre las tablas que tuvo la suerte de vencer.

Ella, la hija de mi amiga, estaba en riesgo de recibir una nota baja, a pesar de ser una alumna sobresaliente. Tímida al fin, aunque no la única con esa particularidad, ni cantaba ni comía frutas, decía su madre. Esa tarde le hallamos en Internet los encendidos versos de Sor Juana Inés de la Cruz y la niña se sintió tocada. No dijo nada, pero se llevó las estrofas y sé, porque me lo contaron, que se aprendió más de un título en que la mexicana retaba a “hombres necios” por condenar a la mujer de su tiempo.

Todos hicieron una buena ejecución; había muchos menos varones que hembras. Como varias otras, la hija de mi amiga lució su traje de papel y formó parte de la coreografía, casino incluido, que siguió al desfile de modas y a una conga bajo los acordes de Que suenen los tambores. Ella y sus amiguitas lucieron, en resumen —y se veían felices de hacerlo—, su noción sobre el arte que vale aquí (aunque no solo aquí) o sobre la cultura que sí es arte. No hubo allí, por cierto, ni una pizca de reguetón.

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