Author: Rafael Cruz

Las herejías de Fidel Castro y la Revolución Cubana

Elier Ramírez Cañedo

Sin duda, la Revolución Cubana que triunfa en 1959 encabezada por el líder Fidel Castro fue un parteaguas en la historia de Cuba y también de América Latina. De ahí en adelante esta sería una herejía no solo frente al imperialismo estadounidense, sino ante las propias prácticas socialistas del siglo XX y, en algunos terrenos, hasta para la propia Unión Soviética.

Fidel se rebeló contra todos los pesimismos, derrotismos, prejuicios y dogmas de la época. Hizo la Revolución alejándose de lo que planteaban los manuales marxistas en relación con que el cambio revolucionario solo era posible cuando se produjera una ruptura en la correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, es decir, cuando las condiciones objetivas estuvieran creadas. Siguiendo esa lógica, ¿cuánto más hubieran tenido que sufrir los cubanos y las cubanas, en espera de una revolución?

Fidel fue el más marxista entre todos los marxistas de su tiempo, al asumir el marxismo como un método, no como una doctrina, e interpretar correctamente las condiciones de Cuba y las vías adecuadas para hacer una revolución verdadera. No es que obviara las condiciones objetivas, todo lo contrario; pero entendió que el factor subjetivo es fundamental para producir el cambio revolucionario y crear nuevas realidades, las que no cambian por sí solas, sino a través de la praxis revolucionaria, consciente y organizada.

A pesar de determinadas «verdades establecidas», como aquella que planteaba que se podía hacer una revolución con el ejército o sin el ejército, pero nunca contra el ejército, Fidel dirigió una Revolución contra un ejército poderoso y moderno, que contaba con el apoyo de Estados Unidos.

Asimismo, ciertos teóricos del marxismo planteaban que solo el partido comunista podía hacer la revolución social, pero en el caso de Cuba fue a la inversa: la revolución social hizo al partido.

Otros señalaban que un hombre de extracción acomodada como Fidel no podía ponerse al frente y defender una revolución verdaderamente radical. Fidel barrió con todos esos prejuicios y esquemas de pensamiento. Demostró una vez más en la historia, que el hombre no es la clase, e incluso, puede llegar a enfrentar su propia clase al cuestionarse la realidad que lo circunda y asumir una conducta en correspondencia con ideales revolucionarios.

Pocos creían que a 90 millas de Estados Unidos, en su tradicional esfera de influencia y en un país donde el anticomunismo había sido inoculado hasta el cansancio, en especial a partir del comienzo de la Guerra Fría, fuera posible el socialismo. Sin embargo, la Revolución Cubana, bajo la guía de Fidel, barrió también con todas las teorías geopolíticas del momento y solo tardó dos años y unos meses en declararse su carácter socialista.

Fue significativa también la herejía de la Revolución Cubana en el campo cultural. Desde las históricas Palabras a los intelectuales de Fidel, el 30 de junio de 1961, quedó claro que el realismo socialista no dominaría el ambiente y las condiciones creativas en la cultura cubana. Fidel dedica una buena parte de sus Palabras… a despejar cualquier duda en ese sentido: «Permítanme decirles, en primer lugar, que la Revolución defiende la libertad; que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades; que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de algunos es que la Revolución va asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser».

Más avanzada la intervención expresa: «La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un patrimonio real del pueblo».

Hubo quien pensó que el proceso revolucionario cubano tendría una corta vida, pues era imposible resistir por mucho tiempo el embate de la agresividad de los distintos gobiernos de Estados Unidos. Sin embargo, ya es una realidad histórica que la Revolución Cubana ha sobrevivido a 11 administraciones estadounidenses y sus más disímiles e impensadas variantes de política, dirigidas todas sin excepción a destruir el proceso revolucionario.

También pocos imaginaban que una isla tan pequeña en extensión, tuviera una política exterior tan influyente en el mundo —casi como la de una superpotencia— y, al mismo tiempo, totalmente independiente de los grandes poderes de la Guerra Fría. Y así fue durante décadas bajo la sabia conducción del Comandante en Jefe.

En determinados momentos, incluso, como ha demostrado en sus brillantes libros el investigador Piero Gleijeses, Cuba no solo desafió a Estados Unidos, sino también a la propia URSS. Así fue durante toda la década del 60 con el apoyo que dio Cuba a los movimientos de liberación en América Latina y cuando decidió sin consultar a Moscú, enviar tropas militares a Angola en 1975 para repeler la invasión de Sudáfrica y Zaire, dos países que contaban con el apoyo del Gobierno de Estados Unidos. Cuba no fue jamás satélite de nadie.

Al producirse la caída del campo socialista, los agoreros del sistema imperial pensaban que Cuba no resistiría, que sus minutos estaban contados. La Revolución no solo resistió, sino que en estos últimos más de 20 años ha logrado avances insospechados en el orden económico, social, científico y cultural. Eso ha sido una herejía no solo del liderazgo de la Revolución, sino de todo el pueblo cubano.

Pero habrá algo que parecía más imposible y también fue posible, como los anuncios del 17 de diciembre del 2014 y, con ello, el regreso de Ramón, Antonio y Gerardo. Se demostró una vez más en la historia de Cuba, como tanto ha advertido Fidel, que «no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas».

La herejía de resistir y luchar durante más de 50 años sin hacer la más mínima concesión de principios, terminó doblegando a la potencia más poderosa de la historia que, aunque no ha cambiado en su objetivo de derrocar la Revolución, se vio obligada a reconocer el fracaso de una política de corte agresivo que no dio el resultado esperado.

La Revolución Cubana, con todas sus conquistas sociales e ideales revolucionarios, continúa siendo hoy una herejía en un mundo donde lo que impone el sistema capitalista imperial es el egoísmo, el individualismo, la explotación, la discriminación, la violencia, la guerra, el consumismo, la enajenación, la pobreza y la desigualdad extrema.

A pesar de la triste noticia de su partida física, Fidel seguirá siendo el mayor hereje que ha enfrentado el imperialismo en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI. Esa herejía se hace inmortal, pues los revolucionarios del mundo, en especial los cubanos, llevamos con nosotros su espíritu y sus ideas. Nuestro mejor homenaje será seguir su senda hasta las últimas consecuencias. Gracias Fidel, una vez más. Seguirás dando batallas y obteniendo victorias en este mundo. ¡Hasta la victoria siempre!

Fidel y los intelectuales

Por: Frei Betto

tomado del blog: Post Cuba

Muchas veces nuestros movimientos sociales y políticos hablan por el pueblo, quieren ser vanguardias del pueblo, escriben para el pueblo, mas no se comprometen con el pueblo —enfaticé, en presencia de Fidel, la noche del 10 de febrero de 2012, en La Habana, en encuentro que él, a los 85 años, sostuvo durante nueve horas con dos centenas de intelectuales cubanos y extranjeros.

Comandante  —proseguí—, con profunda tristeza para los enemigos de este país y enorme alegría para nosotros, amigos de Cuba, constatamos su excelente estado de salud y su brillante lucidez. Aprecio el sistema cubano de división social del trabajo: el pueblo cuida de la producción; Raúl de la política y Fidel de la ideología, tal como usted lo ha acaba de demostrar a todos nosotros aquí.

Hay sin embargo, dos temas que aun no fueron abordados —agregué. Comienzo por aquel que mencionara brevemente Adolfo Pérez Esquivel [1], porque cuando me preguntan sobre cómo conocer bien la Revolución Cubana, respondo que para ello no basta con conocer la historia de Cuba y el marxismo, sino que es necesario conocer además la vida y obra de José Martí.  Por tanto, para entender a Fidel, como hace Katiuska Blanco [2], es necesario conocer la pedagogía de los jesuitas.

Muchos aquí, como Santiago Alba, compañero de Túnez, ya experimentaron lo que significa una prueba oral en una escuela de jesuitas. Es difícil. De esa formación proviene Fidel. Yo no soy jesuita, así que no estoy haciendo auto propaganda. Soy dominico, pero en el caso de mi amistad con Fidel, hemos logrado poner de acuerda a un dominico y un jesuita. Entre los jesuita existe por práctica el examen de conciencia, que ahora se hace en este país, aunque con otros nombres.

Hubo un tiempo —vengo a Cuba desde hace más de 30 años—, en que se hablaba de emulación; después, de alimentación; ahora de lineamientos.

Si Stalin estuviese vivo, Cuba sería tildada de reformista. Por eso muchas personas no se han dado cuenta de que aquí no se hacen cambios al estilo Lampedusa: cambiar para que todo siga igual. Aquí los cambios se hacen para acelerar la obra social de la Revolución, que es, desde mi punto de vista, una obra no solo política e ideológica, sino también una obra evangélica.

¿Qué significa el evangelismo de Jesús? Significa dar comida a quien tenga hambre, salud a quien esté enfermo, abrigo a quien esté desamparado, ocupación a quien esté desempleado.[3] Todo eso está en la letra del  Evangelio. Por eso afirmo que esta es una obra evangélica.

Nosotros, muchas veces, en nuestros movimientos progresistas, no estamos haciendo lo que hace la Revolución Cubana, no estamos haciendo nuestro examen de conciencia. ¿Por qué hoy casi no existen movimientos progresistas en el mundo, a excepción de América Latina?

Ante la crisis financiera en Europa, ¿qué propuesta tenemos? Se habla de Ocupa Wall Street, que es un movimiento de indignación, pero muchos no se dan cuenta de que el término Wall Street significa literalmente La calle del muro y de que mientras ese muro no se venga abajo, nuestra indignación no terminará en nada. Será muy bueno para nosotros, pero no para el pueblo.

En este sentido, dos actitudes practicadas durante la historia de la Revolución Cubana son fundamentales: Primero, tener un proyecto y no conformarse con la indignación. Tener una propuesta con sus metas y objetivos. Y en segundo lugar, tener raíces populares, contacto con el pueblo. Gramsci dirá: el pueblo tiene las vivencias, pero muchas veces no comprende su propia situación. Nosotros los intelectuales, en cambio, comprendemos esa realidad, pero no la vivenciamos.

Se ha hablado aquí mucho sobre Internet y pienso que allí tenemos una trinchera de lucha muy importante. Tengo 29 mil seguidores en tuiter, pero confieso que me siento más feliz trabajando con 29 campesinos, 29 desempleados o 29 trabajadores.

Cuba es el único país de América Latina que tuvo una revolución exitosa. Recientemente hubo otras, como la de Nicaragua y la que está en proceso en Venezuela. Pero solo la cubana alcanzó una verdadera victoria, porque no fue una revolución como la que sucedió en Europa, un socialismo peluca, de arriba hacia abajo. Aquí no, aquí se trata del cabello, naciendo de abajo hacia arriba.

Llamo la atención sobre esto: debemos practicar la autocrítica y preguntarnos cómo está nuestra inserción social en función de la movilización política y qué proyecto de sociedad estamos elaborando junto con ese pueblo, junto a los indignados, los campesinos y los desempleados.

Seguidamente, resalté la importancia de que todos presionáramos a los gobiernos de nuestros países, para que el jefe de Estado compareciese al evento ambiental Rio+20, a celebrarse junto en aquel año, en Río de Janeiro. El evento, convocado por la ONU, había sido propuesto por el ex presidente Lula y sería organizado por la presidenta Dilma Rousseff.

Hay que convencer a nuestros gobiernos de que estuviesen presentes en Río de Janeiro. No podemos permitir que los jefes de Estado le den la espalda a la cuestión ambiental, porque no se trata de salvar el medio ambiente, se trata de salvar el ambiente todo y el G8 no tiene ningún interés en ello.

Obama pasó por la conferencia Copenhague porque recibió, equivocadamente, el Premio Nobel de la Paz –para vergüenza de Esquivel−, y tenía que pasar por Dinamarca para llegar a Oslo, hacer una escala técnica y un gesto demagogo, pues no se comprometió en absoluto con la preservación ambiental. Se ha de emprender la salvación de este planeta, que ya perdió el 30% de su capacidad de auto regeneración. O se produce una intervención humana o será el apocalipsis. El tema de la ecología es, de todos los temas políticos, el único que no hace distinción de clases.

Finalizo Comandante, agradeciendo su paciencia, su diálogo con todo este grupo y por su capacidad para escuchar. Pido a Dios que bendiga a este país y vele por la vida de Fidel y por su salud.

El diálogo con Fidel había comenzado a las 13:00 horas y terminó a las 22:00 horas, con apenas dos breves interrupciones.

LEGADO DE FIDEL. MIGUEL BARNET

tomado del blog: El ciervo herido

MIGUEL BARNET

Es cierto que el presbítero Félix Varela nos enseñó a pensar, pero a pensar en nosotros y hacia nuestros ideales, pero también es cierto que José Martí esclareció con su pensamiento cuáles debían ser nuestros ideales y cómo enfrentar el pensamiento hegemónico del Norte al que calificó de «revuelto y brutal». Su apotegma de Patria es Humanidad ha adquirido con la Revolución Cubana su más claro sentido. Asimismo, Fernando Ortiz, desde una óptica cóncava, nos aclaró qué era la cubanía y cómo se debía definir la cubanidad, su prima hermana, y enfatizó en que la vocación de ser cubano era tan legítima o más que la del simple hecho de nacer en Cuba. Pero Fidel Castro, en lúcido corolario, nos demostró que en la acción y el pensamiento contemporáneos estaba la clave de una nación verdadera, aquella que se construyó en la Revolución y de la cual él fue su mayor artífice. Una nación digna y soberana sin enmiendas foráneas ni concesiones sino con la realización plena de un socialismo cada vez más democrático y participativo.

Esa ha sido su más profunda y conspicua lección. Seamos fieles a su pensamiento y ese será el mejor homenaje que los buenos cubanos le haremos para que su memoria no quede como una reliquia sino como un ejemplo vivo del diario quehacer.

Fidel

Es cierto que los poetas

atrapan instantes de la vida

y los fijan en la historia

Generalmente el pasado

vago y nostálgico

O el presente inmediato con sus fuegos sutiles

y sus reverberaciones

Pero qué difícil atrapar el futuro

y colocarlo para siempre

en la vida de todos los poetas,

de todos los hombres.

Hoy, hace 22 años

tomado del blog Segunda Cita

por Silvio Rodríguez

(De mi Diario) 25 de noviembre 1995:

      Hoy estuvo Fidel en Ojalá. Me avisó Felipe a las cuatro, mientras hacía sobremesa con Giraldo Alayón y Aimeé, su esposa, quienes habían ido a almorzar a casa. Salí corriendo y al poco rato se aparecieron los carros, armando el revolico en la cuadrita minúscula en que estamos. Cuando se bajaba dijo “Buenas”, como se hace en el campo, y luego irguió su estatura y, mirando a todas partes, murmuró: “Vamos a ver los estudios”. 

        Hizo preguntas de todo tipo: para qué servía cada cosa, y puso especial interés en la mesa, cuando se enteró de que allí se transformaban los sonidos. Jurek (Jerzy Belc) le hizo alguna demostración con mi voz, la que sonó primero gorda y luego flaca. Creo que lo que más le maravilló fue enterarse de que existían los sintetizadores y lo que eran capaces de hacer.

        Preguntó cuántos trabajadores teníamos y arqueó las cejas al saber que tan pocos. Se preocupó por si otros, además de los que ya se estaban familiarizando, iban a conocer los secretos de aquella tecnología, nueva en Cuba. Indagó acerca de las técnicas de grabación, hizo bromas sobre posibles inconformes eternos que quisieran repetir una y otra vez, en busca de la perfección. Hubo sonrisas cuando me puse colorado.

         Afuera nos esperaba el barrio, mientras el atardecer nos caía encima. Hubo ovación de despedida.

————————————-

Recuerdo que Fidel comentó que en una casa tan pequeña lográramos construir un proyecto de relativa complejidad. Le enseñamos el hueco que hubo que abrir en una pared de la cabina del estudio, para introducir el piano y la mesa de sonido. Aunque Ojalá llevaba ya algunos meses funcionando, por aquella visita decidimos dejar el 25 de noviembre como nuestra fecha inaugural. Así que hoy Ojalá está cumpliendo 22 añitos.

Aquel día el Jefe de la Revolución pasó más tiempo del previsto en nuestro centro –iba para una reunión–. Pocos días después supimos que, cuando llegó a donde le esperaban, Fidel preguntó a los presentes: “A ver… ¿quién de ustedes sabe lo que es una multipista?”

 
Cedalia, Joseíto, Fidel, yo y Felipe
 
La multipista
 
Fidel, Núñez y Jurek

Publicado por Silvio en 3:06 a. m.

Enviar por correo electrónicoEscribe un blogCompartir con TwitterCompartir con FacebookCompartir en Pinterest

Yo no sé lo que es vivir sin Fidel

tomado del blog: Cuba por dentro

Nota: Palabras de tributo y homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a un año de su partida Física. Acto Central de la Cátedra Honorífica para el Estudio del Pensamiento y la Obra de Fidel. Universidad de Oriente.

Por Dr. C. Fidel Antonio Castro Smirnov

Yo soy Fidel. Mi padre es Fidel. Mi abuelo es y será siempre el eterno e invicto Fidel. Mi nombre es Fidel, y mi vida se llama Fidel. Mis pensamientos, mis sueños, mis anhelos, se llaman también Fidel.

A %d blogueros les gusta esto: