Category: Cultura

Cintio Vitier habla de Armando Hart

tomado del blog: Turquinauta
Palabras pronunciadas por Cintio Vitier en el citado homenaje que le ofreció la UNEAC a Armando Hart, al cumplir los 60 años, el 26 de junio de 1990.

Cuando Eliseo y yo estudiábamos en la universidad, un enfático profesor de la Escuela de Derecho nos enseñaba que toda la teoría del Estado podía resumirse en la fórmula del jurista francés León Duguit, según la cual en cualquier

En Armando Hart esa distancia no sólo se atenúa al máximo sino que, por obra y gracia de su humanidad misma, cambia de signo, se convierte nada más, y nada menos, que en una diferencia de función dentro del ámbito social. Y todo lo que dentro de este ámbito se contenta y nos contenta con llenar una función necesaria, no importa cuán insigne o humilde sea, pertenece a la más noble categoría que puede definir al ser humano: su vocación de servicio.

He aquí la palabra clave que nos dibuja la presencia espiritual de Armando Hart, y cuando decimos espiritual no queremos decir, en este caso, inmaterial, pues muy pocos hombres hemos conocido tan atravesados físicamente por su propio rayo de luz interior, luz que incesante y ansiosamente se proyecta hacia lo que pudiéramos llamar el horizonte de los problemas. De ese horizonte le viene a Hart su mayor inspiración intelectual y política, su más lúcido entusiasmo, y es así como se manifiesta en él la fusión de gobierno y servicio, de poder y servicio. Un poder y un gobierno revolucionarios, representados y encarnados por él como ministro desde 1977, al servicio de la cultura nacional.

Se dice pronto y fácil, pero lo que significó asumir esa gestión en el año mencionado sólo pudiéramos medirlo, juntando nuestras experiencias parciales y comunes, todos los que de un modo u otro sufrimos los desaciertos e injusticias de la década, nefasta en el área de la cultura, que precedió a la fundación del ministerio. No se trata de cultivar morbosamente tristes memorias, sino de aquilatar hasta qué punto la presencia de Armando Hart en el Ministerio de Cultura dio inicio a un proceso de saneamiento y rectificación que diez años después tuvo que ser ampliado a todos los órdenes de la vida del país. Estos hechos objetivos confirman dos verdades: que la cultura es siempre la avanzada de la conciencia moral de la patria, y que la vía de rectificación en que estamos comprometidos no es consecuencia coyuntural de los sucesos recientes en el Este de Europa y en la propia Unión Soviética. Lo cual no implica, por otra parte, que tales sucesos puedan sernos indiferentes ni ajenos. Muy por el contrario creo que el estudio de sus causas será de indudable utilidad, no obstante las obvias diferencias para el enfrentamiento de nuestros propios problemas.

Ahora bien, una de las causas fundamentales, veneno que, sólo de asomar, tanto daño nos causó en la década nefasta, no pertenece ciertamente a los misterios de Eleusis; y nadie en el campo específico de la cultura pudo denunciarlo con más autoridad moral que nuestro ministro cuando en una intervención ante escritores y artistas, refiriéndose al desastre del socialismo europeo, exclamara: “¡Esa es la cosecha del sectarismo y el dogmatismo!” Le salió el grito del alma, y quien lo oyó, quien sepa oírlo en todo el sentido de su ejecutoria ministerial, no tiene razón para refugiarse, como intentan algunos jóvenes, en un nihilismo suicida, porque en Armando Hart se nos ofrece un ejemplo viviente de transparencia y de sinceridad, de antisectarismo militante y limpieza personal, de poder totalmente transmutado en servicio.

Así que no son sus sesenta años, compañero Hart, los que provocan mi participación en este sencillo homenaje de amigos, aunque no deje de complacerme, como me sucedió hace pocos días con Roberto Fernández Retamar, su ingreso en el venerable club de los sesentones. Es un club más divertido de lo que algunos piensan, y yo sinceramente lamento estarme despidiendo de él cuando ustedes llegan con tales juveniles bríos. De todos modos lo compartiremos durante más de un año en el que quién sabe cuántas cosas buenas y malas nos esperan. Siempre será bueno afrontarlas juntos. Pero la razón verdadera de mi participación en este acto no tiene que ver con los años que usted suma, sino con lo bien que los ha empleado, que los está empleando, en beneficio de la cultura patria, y con la gratitud que le debemos no sólo los pertenecientes a este genus irritabile, que usted ha hecho feliz, de los escritores y artistas, sino también, en definitiva, a todos los cubanos.

tiempo y lugar sólo había gobernantes, gobernados y ley coercitiva. Esa pomposamente llamada “teoría tripartita del Estado”, de la que tanto nos burlábamos, no deja de encerrar en su simpleza una cierta dosis de verdad que la realización del comunismo, si Dios ayuda a que se cumpla con él en la Tierra, tendrá que reducir a dato prehistórico. Mientras ese momento (que no será momento, sino plenitud de los tiempos) no llegue, mientras ese sueño no se realice, mientras nos acercamos a él por tan difíciles caminos, la distancia entre gobernantes y gobernados, por mucho que se reduzca, permanece inevitable.

Fidel y los intelectuales

Por: Frei Betto

tomado del blog: Post Cuba

Muchas veces nuestros movimientos sociales y políticos hablan por el pueblo, quieren ser vanguardias del pueblo, escriben para el pueblo, mas no se comprometen con el pueblo —enfaticé, en presencia de Fidel, la noche del 10 de febrero de 2012, en La Habana, en encuentro que él, a los 85 años, sostuvo durante nueve horas con dos centenas de intelectuales cubanos y extranjeros.

Comandante  —proseguí—, con profunda tristeza para los enemigos de este país y enorme alegría para nosotros, amigos de Cuba, constatamos su excelente estado de salud y su brillante lucidez. Aprecio el sistema cubano de división social del trabajo: el pueblo cuida de la producción; Raúl de la política y Fidel de la ideología, tal como usted lo ha acaba de demostrar a todos nosotros aquí.

Hay sin embargo, dos temas que aun no fueron abordados —agregué. Comienzo por aquel que mencionara brevemente Adolfo Pérez Esquivel [1], porque cuando me preguntan sobre cómo conocer bien la Revolución Cubana, respondo que para ello no basta con conocer la historia de Cuba y el marxismo, sino que es necesario conocer además la vida y obra de José Martí.  Por tanto, para entender a Fidel, como hace Katiuska Blanco [2], es necesario conocer la pedagogía de los jesuitas.

Muchos aquí, como Santiago Alba, compañero de Túnez, ya experimentaron lo que significa una prueba oral en una escuela de jesuitas. Es difícil. De esa formación proviene Fidel. Yo no soy jesuita, así que no estoy haciendo auto propaganda. Soy dominico, pero en el caso de mi amistad con Fidel, hemos logrado poner de acuerda a un dominico y un jesuita. Entre los jesuita existe por práctica el examen de conciencia, que ahora se hace en este país, aunque con otros nombres.

Hubo un tiempo —vengo a Cuba desde hace más de 30 años—, en que se hablaba de emulación; después, de alimentación; ahora de lineamientos.

Si Stalin estuviese vivo, Cuba sería tildada de reformista. Por eso muchas personas no se han dado cuenta de que aquí no se hacen cambios al estilo Lampedusa: cambiar para que todo siga igual. Aquí los cambios se hacen para acelerar la obra social de la Revolución, que es, desde mi punto de vista, una obra no solo política e ideológica, sino también una obra evangélica.

¿Qué significa el evangelismo de Jesús? Significa dar comida a quien tenga hambre, salud a quien esté enfermo, abrigo a quien esté desamparado, ocupación a quien esté desempleado.[3] Todo eso está en la letra del  Evangelio. Por eso afirmo que esta es una obra evangélica.

Nosotros, muchas veces, en nuestros movimientos progresistas, no estamos haciendo lo que hace la Revolución Cubana, no estamos haciendo nuestro examen de conciencia. ¿Por qué hoy casi no existen movimientos progresistas en el mundo, a excepción de América Latina?

Ante la crisis financiera en Europa, ¿qué propuesta tenemos? Se habla de Ocupa Wall Street, que es un movimiento de indignación, pero muchos no se dan cuenta de que el término Wall Street significa literalmente La calle del muro y de que mientras ese muro no se venga abajo, nuestra indignación no terminará en nada. Será muy bueno para nosotros, pero no para el pueblo.

En este sentido, dos actitudes practicadas durante la historia de la Revolución Cubana son fundamentales: Primero, tener un proyecto y no conformarse con la indignación. Tener una propuesta con sus metas y objetivos. Y en segundo lugar, tener raíces populares, contacto con el pueblo. Gramsci dirá: el pueblo tiene las vivencias, pero muchas veces no comprende su propia situación. Nosotros los intelectuales, en cambio, comprendemos esa realidad, pero no la vivenciamos.

Se ha hablado aquí mucho sobre Internet y pienso que allí tenemos una trinchera de lucha muy importante. Tengo 29 mil seguidores en tuiter, pero confieso que me siento más feliz trabajando con 29 campesinos, 29 desempleados o 29 trabajadores.

Cuba es el único país de América Latina que tuvo una revolución exitosa. Recientemente hubo otras, como la de Nicaragua y la que está en proceso en Venezuela. Pero solo la cubana alcanzó una verdadera victoria, porque no fue una revolución como la que sucedió en Europa, un socialismo peluca, de arriba hacia abajo. Aquí no, aquí se trata del cabello, naciendo de abajo hacia arriba.

Llamo la atención sobre esto: debemos practicar la autocrítica y preguntarnos cómo está nuestra inserción social en función de la movilización política y qué proyecto de sociedad estamos elaborando junto con ese pueblo, junto a los indignados, los campesinos y los desempleados.

Seguidamente, resalté la importancia de que todos presionáramos a los gobiernos de nuestros países, para que el jefe de Estado compareciese al evento ambiental Rio+20, a celebrarse junto en aquel año, en Río de Janeiro. El evento, convocado por la ONU, había sido propuesto por el ex presidente Lula y sería organizado por la presidenta Dilma Rousseff.

Hay que convencer a nuestros gobiernos de que estuviesen presentes en Río de Janeiro. No podemos permitir que los jefes de Estado le den la espalda a la cuestión ambiental, porque no se trata de salvar el medio ambiente, se trata de salvar el ambiente todo y el G8 no tiene ningún interés en ello.

Obama pasó por la conferencia Copenhague porque recibió, equivocadamente, el Premio Nobel de la Paz –para vergüenza de Esquivel−, y tenía que pasar por Dinamarca para llegar a Oslo, hacer una escala técnica y un gesto demagogo, pues no se comprometió en absoluto con la preservación ambiental. Se ha de emprender la salvación de este planeta, que ya perdió el 30% de su capacidad de auto regeneración. O se produce una intervención humana o será el apocalipsis. El tema de la ecología es, de todos los temas políticos, el único que no hace distinción de clases.

Finalizo Comandante, agradeciendo su paciencia, su diálogo con todo este grupo y por su capacidad para escuchar. Pido a Dios que bendiga a este país y vele por la vida de Fidel y por su salud.

El diálogo con Fidel había comenzado a las 13:00 horas y terminó a las 22:00 horas, con apenas dos breves interrupciones.

LEGADO DE FIDEL. MIGUEL BARNET

tomado del blog: El ciervo herido

MIGUEL BARNET

Es cierto que el presbítero Félix Varela nos enseñó a pensar, pero a pensar en nosotros y hacia nuestros ideales, pero también es cierto que José Martí esclareció con su pensamiento cuáles debían ser nuestros ideales y cómo enfrentar el pensamiento hegemónico del Norte al que calificó de «revuelto y brutal». Su apotegma de Patria es Humanidad ha adquirido con la Revolución Cubana su más claro sentido. Asimismo, Fernando Ortiz, desde una óptica cóncava, nos aclaró qué era la cubanía y cómo se debía definir la cubanidad, su prima hermana, y enfatizó en que la vocación de ser cubano era tan legítima o más que la del simple hecho de nacer en Cuba. Pero Fidel Castro, en lúcido corolario, nos demostró que en la acción y el pensamiento contemporáneos estaba la clave de una nación verdadera, aquella que se construyó en la Revolución y de la cual él fue su mayor artífice. Una nación digna y soberana sin enmiendas foráneas ni concesiones sino con la realización plena de un socialismo cada vez más democrático y participativo.

Esa ha sido su más profunda y conspicua lección. Seamos fieles a su pensamiento y ese será el mejor homenaje que los buenos cubanos le haremos para que su memoria no quede como una reliquia sino como un ejemplo vivo del diario quehacer.

Fidel

Es cierto que los poetas

atrapan instantes de la vida

y los fijan en la historia

Generalmente el pasado

vago y nostálgico

O el presente inmediato con sus fuegos sutiles

y sus reverberaciones

Pero qué difícil atrapar el futuro

y colocarlo para siempre

en la vida de todos los poetas,

de todos los hombres.

Hoy, hace 22 años

tomado del blog Segunda Cita

por Silvio Rodríguez

(De mi Diario) 25 de noviembre 1995:

      Hoy estuvo Fidel en Ojalá. Me avisó Felipe a las cuatro, mientras hacía sobremesa con Giraldo Alayón y Aimeé, su esposa, quienes habían ido a almorzar a casa. Salí corriendo y al poco rato se aparecieron los carros, armando el revolico en la cuadrita minúscula en que estamos. Cuando se bajaba dijo “Buenas”, como se hace en el campo, y luego irguió su estatura y, mirando a todas partes, murmuró: “Vamos a ver los estudios”. 

        Hizo preguntas de todo tipo: para qué servía cada cosa, y puso especial interés en la mesa, cuando se enteró de que allí se transformaban los sonidos. Jurek (Jerzy Belc) le hizo alguna demostración con mi voz, la que sonó primero gorda y luego flaca. Creo que lo que más le maravilló fue enterarse de que existían los sintetizadores y lo que eran capaces de hacer.

        Preguntó cuántos trabajadores teníamos y arqueó las cejas al saber que tan pocos. Se preocupó por si otros, además de los que ya se estaban familiarizando, iban a conocer los secretos de aquella tecnología, nueva en Cuba. Indagó acerca de las técnicas de grabación, hizo bromas sobre posibles inconformes eternos que quisieran repetir una y otra vez, en busca de la perfección. Hubo sonrisas cuando me puse colorado.

         Afuera nos esperaba el barrio, mientras el atardecer nos caía encima. Hubo ovación de despedida.

————————————-

Recuerdo que Fidel comentó que en una casa tan pequeña lográramos construir un proyecto de relativa complejidad. Le enseñamos el hueco que hubo que abrir en una pared de la cabina del estudio, para introducir el piano y la mesa de sonido. Aunque Ojalá llevaba ya algunos meses funcionando, por aquella visita decidimos dejar el 25 de noviembre como nuestra fecha inaugural. Así que hoy Ojalá está cumpliendo 22 añitos.

Aquel día el Jefe de la Revolución pasó más tiempo del previsto en nuestro centro –iba para una reunión–. Pocos días después supimos que, cuando llegó a donde le esperaban, Fidel preguntó a los presentes: “A ver… ¿quién de ustedes sabe lo que es una multipista?”

 
Cedalia, Joseíto, Fidel, yo y Felipe
 
La multipista
 
Fidel, Núñez y Jurek

Publicado por Silvio en 3:06 a. m.

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El documental de Lizette Vila o Padres en plural

Tomado del Blog Paquito de Cuba

No voy a intentar hacer una reseña ni valoración del documental de Lizette Vila e Ingrid León, porque sería juez y parte, y eso estaría muy feo. Más cuando todavía estoy bajo la impresión del apoteósico estreno que este sábado 18 de noviembre tuvo Soy papá… de cualquier manera, en un cine Yara a tope, lo que obligó a ofrecer una doble función.

Solo quería agradecer por el regalo, que fue grande, para mi hijo, mi pareja y para mí, que pudimos disfrutarlo además entre tanta gente amiga y buena. Apenas me repongo, eso sí, del susto de ver mi cara — ¡qué horror!— en pantalla gigante.

Admito también de modo autocrítico que subestimé el impacto de esta realización del Proyecto Palomas.

En el lobby del Yara, al salir, testimoniantes y familiares recibimos muchas muestras de afecto.

Poco más de 30 minutos con los jirones biográficos de una decena de hombres, nunca pensé que suscitaran tanta amable y hasta desbordada atención de un público amplio y diverso.

En lo personal, lo que más me gustó fue conocer las restantes historias de esta entrevista coral —conmovedora a ratos, a veces hilarante, auténtica siempre—, por lo que muestran, y más aún, por lo que uno puede adivinar detrás de cada testimonio.

Fue lindo e inmerecido poder compartir el escenario con tan grandes padrazos al concluir la proyección, y recibir junto a ellos, sus familiares y mi hijo Javier, la solidaridad y el afecto que el público nos prodigó con un aplauso que interpreto como un reconocimiento, no individual, sino colectivo, para todos los papás.

Pedro Enrique Galiano Rego

Porque más allá de los propósitos explícitos que lo enlazan con campañas internacionales y causas sociales justas, este audiovisual resulta en última instancia una reivindicación de la paternidad, cuyos mejor saldo no es el melodrama —que lo hay, no faltaba más, hablamos de Lizette Vila—, sino la fuerza natural de una alegría, realización u orgullo difícil de explicar, pero fácil de percibir hasta en sus relatos más tristes o desgarradores.

Omar Montalvo Chirino

Otro acierto grande fue su proyección vísperas del 19 de noviembre de 2017, Día Internacional del Hombre, esa celebración que existe desde los años 90 del siglo pasado, pero muy pocas veces recordamos.

Esto hace todavía más valiosa y oportuna la mirada a estos padres cubanos —progenitores o biográficos—, que comparten distintas experiencias desde diferentes edades, estados civiles, profesiones, territorios; sin olvidar variables como la orientación sexual y la identidad de género, al incluir otras perspectivas masculinas que la noción tradicional de hombría usualmente intenta ignorar, silenciar o al menos disminuir, disimular.

Tomás Griñán Portuondo

Me congratulo, pues, de formar parte de este homenaje, reflexivo, inquietante y problematizador, sobre la experiencia humana más intensa y enriquecedora que conozco: ser papá.

Juan Nodarse Ramos

Gracias, Ingrid; gracias, Lizette.

Marino Ernesto Luzardo Badía

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