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Éxodo: ¿Corre el béisbol el riego de tener el mismo destino del voleibol?

La salida ilegal de Norge Luis Ruiz es el último golpe que ha recibido el béisbol cubano. (Foto: archivo de Universo Béisbol)

La salida ilegal de Norge Luis Ruiz es el último golpe que ha recibido el béisbol cubano. (Foto: archivo de Universo Béisbol)

Durante años, el voleibol cubano estuvo disfrutando de la mágica suerte de ver cómo sus mejores exponentes se marchaban del país y mostrar un equipo que vendía cara la derrota en la Liga Mundial de Voleibol al año siguiente, sobre todo por contar como jóvenes figuras que aparentemente surgían de la nada. Claro, que se trata de un deporte de laboratorio que llevó a fenómenos como Wilfredo León a convertirse en uno de los mejores jugadores del planeta con apenas 16 años, pero esa suerte se terminó cuando llegó el momento en que no hubo de dónde escoger y ya el equipo cubano no está en la elite. Hoy, el béisbol, sin ser ese deporte de laboratorio, corre tal vez el riesgo de sufrir un destino mucho más oscuro.

Y es que semana tras semana aparece en las redes la noticia o el rumor de la salida ilegal del país de no uno, sino dos, tres, cuatro o cinco peloteros, sean o no de los más rankeados dentro de Cuba. Pero tal vez el golpe más grande ha llegado ahora, cuando una de las mayores promesas del pitcheo cubano, Norge Luis Ruiz, ha decidido cruzar el mar para llegar a tierras haitianas, donde de seguro comenzará los trámites para establecer residencia, y no duden que antes de que si lo logra antes de que se llegue al trade deadline[i] algún conjunto de la Gran Carpa terminará contratando sus servicios.

Alguien en la calle de forma categórica me afirmó, una vez que se dio a conocer la preselección del equipo cubano que jugará en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, que este era “uno de los peores equipos cubanos que se habían hecho”, pero le di una respuesta algo tajante y con una dosis de ironía: “puede ser, pero es tal vez el equipo cubano en el que menos injusticias se han cometido, porque no queda mucho de dónde escoger”. Otra persona fue un poco más lejos al gritarme que calentara el brazo, que a este paso íbamos a tener que jugar pelota nosotros mismos.

Resulta que aunque las autoridades del béisbol en la nación se empecinen en pretender que todo está bien, la situación actual de la pelota cubana es más que crítica. Casi todos los conjuntos del país han perdido dos o tres jugadores desde que terminó la etapa regular, y la lentitud o inmovilidad de la Federación Cubana de Béisbol respecto a las contrataciones, aparejado a la falta de seriedad a la hora de honrar las mismas, no crea un clima favorable en la mente de los jugadores.

Por eso, incluso conociendo las restricciones, un jugador como Norge Luis Ruiz decide pasar por alto el hecho de que tiene solamente 21 años y tres series y decide arriesgarse a demorar en ser fichado, pues el equipo que lo firme tendrá que pagar a la MLB un dólar por cada dólar gastado en el jugador, o sea, que un contrato en el que el jugador perciba 50 millones de dólares le costaría al club 100 millones.[ii] Nada para horrorizarse: ya los Boston Red Sox corrieron ese riesgo con el joven cienfueguero Joan Manuel Moncada.

Ruiz, lanzador de mucha velocidad, resistencia (stamina) y con mucha mentalidad ganadora, podría trabajar un poco más en su madurez, en el control y en el gasto de energía (se mueve demasiado entre lanzamiento y lanzamiento) y podría sin dudas convertirse en uno de los más efectivos abridores del Big Show. Su bajo rendimiento en esta temporada hizo sospechar a más de una persona que este suceso iba a tener lugar tarde o temprano.

La fiebre de peloteros cubanos irrumpiendo en el escenario de las Mayores, y el éxito que están teniendo —enfrentémoslo, la calidad es innegable: José Dariel Abreu, Yoennis Céspedes, Yasiel Puig, Alexander Guerrero, Aroldis Chapman, Kendrys Morales, Adeiny Hechavarría, Yunel Escobar, Odrisamer Despaigne, Yasmani Tomás, Yasmani Grandal, Leonys Martín, Alexei Ramírez, y muchos otros— está sin dudas influyendo mucho en las decisiones que están tomando. Por otro lado, el día a día en Cuba les va llevando por ese camino, y en muchas ocasiones la decisión aparece hasta sin que hayan pensado en ella anteriormente. En estos momentos se trata de un sector bastante susceptible —no el béisbol como tal, sino el sector general de la población que abarca distintas esferas y que es mejor remunerado en cualquier otra parte del mundo— y cualquier incidente puede llevarlos a decidir algo en lo que no habrían pensado de haber tenido otra realidad en el país.

Y está, por supuesto, la posibilidad de probarse en el mejor béisbol del mundo, en la Gran Carpa, en las Grandes Ligas, en el Big Show, en la Major League Baseball. El incentivo económico está ahí, pero tal vez la idea de verse en el Jumbotron[iii] puede ser más fuerte, o el sueño de ganar una Serie Mundial con o contra los New York Yankees (dependiendo de dónde estén sus alianzas) puede pesar demasiado en la mente de alguien que lo mejor que sabe hacer es lanzar pelotas o batearlas.

Poco a poco, el béisbol cubano se va quedando sin tener de dónde escoger, y mientras los demás países se desarrollan y sus prospectos tienen el incentivo de poder ser fichados para jugar en las Grandes Ligas, a Cuba se le escapan los atletas sin que sus posibles sucesores tengan tiempo para desarrollarse. Si contamos además que esos posibles sucesores también están comenzando a buscar las tierras que se hallan más allá del mar, el peligro de descender en las ubicaciones de torneos de nivel es aún más latente. El riesgo de tener un futuro como el presente actual del voleibol existe, y se hace más latente cada vez que un pelotero toma otro camino.

Pensar en recuperar el primer lugar del Ranking Mundial de la IBAF, algo que parece ser el centro de la agenda de la actual administración del béisbol cubano (y que no tiene mucha cara de ser posible dadas las circunstancias), no debe ser la prioridad. La prioridad debe ser mirarnos precisamente en el espejo de del “voli” y evitar por todos los medios correr la misma suerte… si eso es lo que están haciendo, deberían cambiar la estrategia… porque en verdad no parece ser posible que dé resultado.

[i] Trade deadline: es el plazo que tienen los conjuntos de la Major League Baseball para fichar o transferir jugadores. Una vez que este momento llega, deben esperar a que termine la temporada para realizar cualquier tipo de transacción.

[ii] El Convenio Laboral de la MLB (CBA por sus siglas en inglés) establece que para que un pelotero cubano elegible pueda firmar deberá tener 23 años y haber jugado cinco Series Nacionales en Cuba, de lo contrario el club está obligado a pagar una multa o impuesto a la MLB de un dólar por cada dólar que se pague al jugador.

[iii] Jumbotron: Pantalla gigante

Por Reynaldo Cruz

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Toronto 2015: Salve Roger… o ganar, ganar y ganar

Roger Machado tendrá una difícil tarea. (Foto: tomada de Cubahora)

Roger Machado tendrá una difícil tarea. (Foto: tomada de Cubahora)

La preselección de 35 jugadores que participará en los Juegos Panamericanos de Toronto ha sido ya divulgada, teniendo como claro objetivo recuperar el galardón que se perdió en Guadalajara 2011, y mostrando lo que para muchos resulta una gran sorpresa en la designación del mentor de los actuales monarcas nacionales, Roger Machado, como piloto principal de la nave criolla, en lugar de Víctor Mesa, como muchos deseaban o temían que sucediera.

Sin pretender defender a VM32 —estoy seguro de que muy pocos lo extrañan— me gustaría preguntar hasta dónde era válida la afirmación de que estaría al mando del equipo nacional por cuatro años, o si realmente se trataba de una burda intimidación.

Pasada la pregunta, volvemos al equipo que, por cierto, muestra que para los directivos es más importante el deseo de ganar los Panamericanos y recuperar el cetro que ir preparando figuras de cara al Premier 12, donde parecen estar convencidos de no lograr nada y por ello aplican la filosofía de: “del lobo un pelo”.

Digo esto, porque no me parece nada productivo que se saque de la Liga Japonesa a un Frederich Cepeda que comienza a ajustarse en el Ni-gun de los Yomiuri Giants y está prácticamente listo para volver al Ichi-gun, o a un Alfredo Despaigne que está también tomando su paso en los Chiba Lotte Marines. Lo mismo podría decirse de Héctor Mendoza, quien aún no incursiona en el Ichi-gun del Yomiuri.

Una situación similar enfrentan Yordán Manduley e Ismel Jiménez, quienes por fortuna se encuentran ya en territorio canadiense, pero que no sería tampoco lógico sacarlos de los Capitales de Québec para que calienten la banca, y teniendo en cuenta quién es el mentor del equipo y quién es el otro campo corto preseleccionado, ese es precisamente el riesgo que corre Manduley.

Otro hecho casi barbárico resulta la decisión de embarcar solamente a un camarero que ni siquiera tiene en la intermedia a su posición natural: Raúl González, quien es considerado más bien un utility.

Sin subestimar a los rivales, pues últimamente los Torneos Panamericanos se han convertido en un dolor de cabeza, creo que Cuba podría intentar ganar prescindiendo de ciertos nombres de ya probada calidad, y teniendo como objetivo principal ir experimentando con otras figuras para tener más de dónde escoger de cara al Premier 12. Sin dudas, más que nada, se trata de prácticamente el mejor equipo que se pudo armar, lo que muestra la misma voluntad de arrollar a los rivales, tan común en décadas anteriores.

De acuerdo con la nota publicada en el sitio oficial de la Federación Cubana de Béisbol, Machado tuvo declaraciones que confirman esta intención:

Es una preselección con excelentes atletas para integrar un equipo ganador.

Por supuesto, que todos los directores de equipos cubanos dirían algo parecido, pues no recuerdo a ninguno que no lo haya hecho. Machado contará con los servicios de un cuerpo de entrenadores integrado por José L. Rodríguez Pantoja, Alexander Ramos Ravel, Jorge R. Gallardo Figueroa y Mario J. Vega Rodríguez. El preparador físico será Víctor Figueroa Figueroa, en tanto sus entrenadores de pitcheo serán Raciel Sánchez Echevarría y Ronny Aguiar Barrera y el Jefe Técnico será Carlos Lois. Además, Omar Linares Izquierdo, Germán Mesa Fresneda y Rodolfo Puente Zamora estarán apoyando en la preparación.

Sin más, les dejamos con los preseleccionados y un breve comentario.

Receptores: Yulexis La Rosa Águila (VCL), Yosvani Alarcón Tardío (LTU), Frank C. Molejón Reyes (IND), Osvaldo Vázquez Torres (CAV) y Dariel Crespo Fuentes (ART). En este caso hay que señalar que aunque Vázquez es buen bateador (no tanto como Alarcón), su defensa deja mucho que desear, y con Crespo debe trabajarse más, pues podría ser uno de los peloteros del futuro. Si decidieran llevar tres receptores, el tercero estaría entre Vázquez, Crespo y Morejón, pues La Rosa es el receptor más defensivo del país y Alarcón el más ofensivo.

Jugadores de cuadro: Alexander Mayeta Kerr (IND), William Saavedra Valdés (PRI), Raúl González Isidoria (CAV), Yulieski Gurriel Castillo (IND), Luis Y. La O Camacho (SCU), Yordan Manduley Escalona (HOL) y Yorbis Borroto Jáuregui (CAV). La presencia de un inicialista de cada mano, solamente un camarero y dos por cada posición sugiere que es muy probable que ninguno de estos jugadores sea descartado. Luis Yander La O puede jugar todas las posiciones, así que si existiera el prospecto de que Borroto fuese el regular, sería conveniente llevar a un solo paracortos. La experiencia de Gurriel como intermedista y lo bien que ha lucido el santiaguero en la antesala podrían ser las dos causas por las cuales González aparece solo en su posición.

Jardineros: Alfredo Despaigne Rodríguez (GRA), Yadiel Hernández González (MTZ), Frederich Cepeda Cruz (SSP), Roel Santos Martínez (GRA), José A. García Arrieta (CAV) y Urmani Guerra Vargas (GRA). Acá la presencia de José Adolis y de Urmani prácticamente exonera a ADR54 y a Cepeda, tal vez lo más fuerte que ha mostrado Cuba en los últimos años ha sido precisamente su banda de jardineros. Incluso sin los dos que están en Japón, se presenta un Guerra con una fuerza bastante notable (pegó 21 jonrones en la campaña) y un José Adolis que parece un todoterreno, pues tiene todas las condiciones para, con un poco más de madurez, convertirse en un cinco herramientas. De Yadiel y Roel hay muy poco que decir: ellos ya están probados.

Lanzadores: Lázaro Blanco Matos (GRA), Jonder Martínez Martínez (MTZ), Alberto Bicet Labrada (SCU), Ismel Jiménez Santiago (SSP), Yosvany Torres Gómez (PRI), Erlis Casanova Callaba (PRI), Norge L. Ruiz Loyola (CAM), Frank Monthiet Herrera (IND), Yander Guevara Morales (CAV), Freddy Asiel Álvarez Sáez (VCL), Yoanni Yera Montalvo (MTZ), Danny Aguilera Rives (IJV), Liván Moinelo Pita (PRI), Héctor M. Mendoza Ripoll (IJV), José A. García Sánchez (ART), Ulfrido García Anduja (SCU) y Yunier Cano Vanes (CAV). Acá tenemos precisamente el renglón en el que más audaz se está siendo hasta ahora. Aunque hay figuras repetidas (Montieth y Jonder) admira el hecho de que se haya tenido en cuenta a hombres como Ulfrido y Cano, lanzadores de poca experiencia en Series Nacionales, pero con un mundo de posibilidades; los casos de Jiménez y Mendoza se hacen innecesarios, a no ser para cortar al artemiseño-matancero o al capitalino. Los casos de José Ángel García y Danny Aguilera son más que merecidos. Los abridores deben ser Blanco, Ruiz, Álvarez y Yera, por lo que cabría preguntarse —otra vez— hasta dónde es productivo sacar a Ismel de su liga en Canadá.

Por lo visto, resultará nuevamente interesante ver a este equipo, sobre todo por ver las variantes que podría utilizar su mentor, a quien de seguro y tras el telón le han dado una encomienda nada fácil: gane todo o caerá sobre su cuello la guillotina.

Por Reynaldo Cruz

http://universobeisbol.mlblogs.com/2015/05/22/toronto-2015-salve-roger-o-ganar-ganar-y-ganar/

Zona de strike será rigurosa para la próxima Serie Nacional

La zona de strike es un prisma imaginario que tiene como base el área encima del plato y la altura es de la rodilla hasta el codo más bajo del bateador en el momento de iniciar el swing. (Foto: Mori Chan via Wikipedia)

La zona de strike es un prisma imaginario que tiene como base el área encima del plato y la altura es de la rodilla hasta el codo más bajo del bateador en el momento de iniciar el swing. (Foto: Mori Chan via Wikipedia)

Una de las reglas menos respetadas o sobre las que menos exigencia se ha hecho en Cuba en los últimos años ha sido precisamente la zona de strike, objeto de constantes controversias y la situación que más protestas despierta —tanto en bateadores como en lanzadores— en un juego de la Serie Nacional de Béisbol. Constantemente, se escucha en la narración que “tal árbitro tiene una zona” y “más cuál árbitro tiene otra”, y aunque no siempre tengan la razón, todo esto está a punto de cambiar, pues la zona oficial, la única, la establecida, será aplicada a partir del inicio del Torneo Nacional hasta 23 años.

Resulta que durante mucho tiempo nuestros árbitros, los jugadores, los managers, los fanáticos y la prensa se han estado guiando más por la posición del receptor y por dónde el receptor captura el lanzamiento para decidir si se trata de un strike o una bola, y resulta que no podía o no puede haber un criterio más erróneo.

Recapitulemos: El home plate es un pentágono que tiene 17 pulgadas de largo, 8.5 pulgadas de altura o de ancho y un triángulo isósceles encima con dos lados de 12 pulgadas más una hipotenusa de (como ya mencionamos) 17 pulgadas. Para ser considerado un strike, la bola lanzada tiene que, como principio, pasar por encima de ese pentágono, pero no necesariamente en su totalidad, o sea, que el hecho de que cualquier parte de la pelota tenga su trayectoria por encima de cualquier parte del home hace a ese envío elegible para ser considerado strike.

Veamos ahora la cuestión de la altura: se considera strike al lanzamiento si cuando pasa por encima del plato está a una altura comprendida entre las rodillas del bateador (punto más bajo) y el codo del bateador que esté más bajo en el momento de iniciar el swing. Otra variante muy utilizada para el límite superior es el punto medio entre los hombros y el cinto del bateador.

O sea, que si en algún momento la pelota varía su altura o trayectoria y hace contacto con el prisma imaginario que se forma teniendo como base el pentágono que constituye el home y como altura la distancia entre las rodillas y el codo más bajo del bateador en el momento de prepararse para iniciar el swing, el envío será considerado strike.

Normalmente, los receptores cambian de posición detrás del plato, con el objetivo de expandir la zona de sus lanzadores, y van abriendo al punto de que en ocasiones los árbitros se dejan engañar y cantan lanzamientos que pasan hasta cuatro pulgadas alejados del home, o simplemente se guían por el lugar donde el receptor atrapa el envío.

Se requerirá a partir de ahora, más que nada, de un grado de profesionalidad aún más alto, de parte de árbitros (ellos deberán ser más estrictos), los jugadores (que deberán adaptarse a las cosas como siempre debieron haber sido), los managers (que están obligados a predicar con el ejemplo y ha disciplinar a sus jugadores para que no protesten los conteos), y especialmente la prensa (que deberá prepararse bien, apoyar el proceso y ser imparcial), viciada con la posición del receptor la pésima idea de usar la cámara del jardín central como principal referente —esperemos que no sea este el referente para ubicar un “cuadro” que ilustre la zona en las transmisiones televisivas.

Una cosa está clara: la zona de strike es UNA SOLA… para cada bateador. La estandarización de la misma llevará consigo una serie de ajustes, pues ésta variará constantemente de acuerdo con la estatura de quién esté en la caja de bateo y con la posición que asuman sus codos cuando se encuentre a punto de hacer swing.

No será fácil la tarea, pero es necesario que se cumpla con rigurosidad lo establecido con el objetivo de crear conciencia y buenas prácticas en los atletas.

Por Reynaldo Cruz

http://universobeisbol.mlblogs.com/2015/05/20/zona-de-strike-sera-rigurosa-para-la-proxima-serie-nacional/

Premier 12: Definidos ya los dos grupos

Estados Unidos e Italia no se verán las caras a menos que sea en cuartos de final o más adelante. (Foto: Christian Petersen/ Getty Images)

Estados Unidos e Italia no se verán las caras a menos que sea en cuartos de final o más adelante. (Foto: Christian Petersen/ Getty Images)

Los dos grupos para la ronda preliminar del torneo Premier 12, que se celebrará en Taipéi de China y Japón del 8 al 12 de noviembre, auspiciado por la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC: World Baseball and Softball Confederation), presentando a las 12 naciones mejor rankeadas en la IBAF, han sido dados a conocer por el presidente Riccardo Fraccari, tras un sorteo celebrado hoy en Seúl, Corea del Sur.

La primera ronda y los cuartos de finales (pasan los cuatro primeros conjuntos de cada llave) se jugarán en Taiwán, mientras que la semifinal y la final tendrán como sede el TokyoDome de la capital japonesa.

El torneo, que se celebrará cada cuatro años, viene a funcionar como un evento paralelo al Clásico Mundial de Béisbol, pero a diferencia de éste (auspiciado por la Major League Baseball), será sancionado por la WBSC, y permitirá la existencia un evento de envergadura para mayores cada dos años.

Cuba tendrá como máximos rivales a los locales taipeianos y a los holandeses, dependiendo de lo que lleven Puerto Rico, Italia y Canadá; mientras que los nipones tendrán en Estados Unidos y Corea a sus peores contrincantes, a menos que dominicanos y venezolanos se tomen el evento en serio.

Juegos de apertura:

  • 8 de noviembre, Grupo B, Corea del Sur vs Japan en el Tokyo Dome
  • 9 de noviembre, Grupo A, Holanda vs Taipéi de China en Taiching Intercontinental Stadium

Grupo A

  • Taipéi de China
  • Cuba
  • Holanda
  • Canadá
  • Puerto Rico
  • Italia

Grupo B

  • Japón
  • Estados Unidos
  • República Dominicana
  • Corea del Sur
  • Venezuela
  • México

Sedes

  • Juego de apertura: Sapporo Dome. Semi-finales, Finales: Tokyo Dome
  • Primera Ronda, Cuartos de Final: Taipéi de China

 

Por Reynaldo Cruz

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La muerte de Minnie Miñoso deja deudas al béisbol de Cuba y la MLB

Minnie Miñoso saluda a José Dariel Abreu (#79). Foto: David Banks/ Getty Images)

Minnie Miñoso saluda a José Dariel Abreu (#79). Foto: David Banks/ Getty Images)

Tomado de UniversoBeisbol

La muerte del gran Orestes Miñoso, o Minnie Miñoso, como le llamaban en Grandes Ligas, ocurrió en la mañana de ayer domingo, 1º de marzo. Quiso el destino que una injusticia se reparara y que el precursor del juego Go-go Chicago! fuese exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano[i], aunque a Cooperstown aún le han negado la entrada, de manera injusta y discriminatoria.

Incluso el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio una declaración sentida y conmovedora, según USA Today:

El primer negro en jugar Grandes Ligas en Chicago, Minnie vino a Estados Unidos desde Cuba, aunque podía haber ganado más dinero en cualquier otro lugar. Ascendió a través de las Ligas Negras, y no hablaba mucho inglés al principio. Y al ayudar a integrar el béisbol en los años 50, fue blanco de ofensas raciales por parte de fanáticos y oponentes, a veces obligado a quedarse en moteles diferentes a los de sus compañeros de equipo.

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