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Toronto 2015: Salve Roger… o ganar, ganar y ganar

Roger Machado tendrá una difícil tarea. (Foto: tomada de Cubahora)

Roger Machado tendrá una difícil tarea. (Foto: tomada de Cubahora)

La preselección de 35 jugadores que participará en los Juegos Panamericanos de Toronto ha sido ya divulgada, teniendo como claro objetivo recuperar el galardón que se perdió en Guadalajara 2011, y mostrando lo que para muchos resulta una gran sorpresa en la designación del mentor de los actuales monarcas nacionales, Roger Machado, como piloto principal de la nave criolla, en lugar de Víctor Mesa, como muchos deseaban o temían que sucediera.

Sin pretender defender a VM32 —estoy seguro de que muy pocos lo extrañan— me gustaría preguntar hasta dónde era válida la afirmación de que estaría al mando del equipo nacional por cuatro años, o si realmente se trataba de una burda intimidación.

Pasada la pregunta, volvemos al equipo que, por cierto, muestra que para los directivos es más importante el deseo de ganar los Panamericanos y recuperar el cetro que ir preparando figuras de cara al Premier 12, donde parecen estar convencidos de no lograr nada y por ello aplican la filosofía de: “del lobo un pelo”.

Digo esto, porque no me parece nada productivo que se saque de la Liga Japonesa a un Frederich Cepeda que comienza a ajustarse en el Ni-gun de los Yomiuri Giants y está prácticamente listo para volver al Ichi-gun, o a un Alfredo Despaigne que está también tomando su paso en los Chiba Lotte Marines. Lo mismo podría decirse de Héctor Mendoza, quien aún no incursiona en el Ichi-gun del Yomiuri.

Una situación similar enfrentan Yordán Manduley e Ismel Jiménez, quienes por fortuna se encuentran ya en territorio canadiense, pero que no sería tampoco lógico sacarlos de los Capitales de Québec para que calienten la banca, y teniendo en cuenta quién es el mentor del equipo y quién es el otro campo corto preseleccionado, ese es precisamente el riesgo que corre Manduley.

Otro hecho casi barbárico resulta la decisión de embarcar solamente a un camarero que ni siquiera tiene en la intermedia a su posición natural: Raúl González, quien es considerado más bien un utility.

Sin subestimar a los rivales, pues últimamente los Torneos Panamericanos se han convertido en un dolor de cabeza, creo que Cuba podría intentar ganar prescindiendo de ciertos nombres de ya probada calidad, y teniendo como objetivo principal ir experimentando con otras figuras para tener más de dónde escoger de cara al Premier 12. Sin dudas, más que nada, se trata de prácticamente el mejor equipo que se pudo armar, lo que muestra la misma voluntad de arrollar a los rivales, tan común en décadas anteriores.

De acuerdo con la nota publicada en el sitio oficial de la Federación Cubana de Béisbol, Machado tuvo declaraciones que confirman esta intención:

Es una preselección con excelentes atletas para integrar un equipo ganador.

Por supuesto, que todos los directores de equipos cubanos dirían algo parecido, pues no recuerdo a ninguno que no lo haya hecho. Machado contará con los servicios de un cuerpo de entrenadores integrado por José L. Rodríguez Pantoja, Alexander Ramos Ravel, Jorge R. Gallardo Figueroa y Mario J. Vega Rodríguez. El preparador físico será Víctor Figueroa Figueroa, en tanto sus entrenadores de pitcheo serán Raciel Sánchez Echevarría y Ronny Aguiar Barrera y el Jefe Técnico será Carlos Lois. Además, Omar Linares Izquierdo, Germán Mesa Fresneda y Rodolfo Puente Zamora estarán apoyando en la preparación.

Sin más, les dejamos con los preseleccionados y un breve comentario.

Receptores: Yulexis La Rosa Águila (VCL), Yosvani Alarcón Tardío (LTU), Frank C. Molejón Reyes (IND), Osvaldo Vázquez Torres (CAV) y Dariel Crespo Fuentes (ART). En este caso hay que señalar que aunque Vázquez es buen bateador (no tanto como Alarcón), su defensa deja mucho que desear, y con Crespo debe trabajarse más, pues podría ser uno de los peloteros del futuro. Si decidieran llevar tres receptores, el tercero estaría entre Vázquez, Crespo y Morejón, pues La Rosa es el receptor más defensivo del país y Alarcón el más ofensivo.

Jugadores de cuadro: Alexander Mayeta Kerr (IND), William Saavedra Valdés (PRI), Raúl González Isidoria (CAV), Yulieski Gurriel Castillo (IND), Luis Y. La O Camacho (SCU), Yordan Manduley Escalona (HOL) y Yorbis Borroto Jáuregui (CAV). La presencia de un inicialista de cada mano, solamente un camarero y dos por cada posición sugiere que es muy probable que ninguno de estos jugadores sea descartado. Luis Yander La O puede jugar todas las posiciones, así que si existiera el prospecto de que Borroto fuese el regular, sería conveniente llevar a un solo paracortos. La experiencia de Gurriel como intermedista y lo bien que ha lucido el santiaguero en la antesala podrían ser las dos causas por las cuales González aparece solo en su posición.

Jardineros: Alfredo Despaigne Rodríguez (GRA), Yadiel Hernández González (MTZ), Frederich Cepeda Cruz (SSP), Roel Santos Martínez (GRA), José A. García Arrieta (CAV) y Urmani Guerra Vargas (GRA). Acá la presencia de José Adolis y de Urmani prácticamente exonera a ADR54 y a Cepeda, tal vez lo más fuerte que ha mostrado Cuba en los últimos años ha sido precisamente su banda de jardineros. Incluso sin los dos que están en Japón, se presenta un Guerra con una fuerza bastante notable (pegó 21 jonrones en la campaña) y un José Adolis que parece un todoterreno, pues tiene todas las condiciones para, con un poco más de madurez, convertirse en un cinco herramientas. De Yadiel y Roel hay muy poco que decir: ellos ya están probados.

Lanzadores: Lázaro Blanco Matos (GRA), Jonder Martínez Martínez (MTZ), Alberto Bicet Labrada (SCU), Ismel Jiménez Santiago (SSP), Yosvany Torres Gómez (PRI), Erlis Casanova Callaba (PRI), Norge L. Ruiz Loyola (CAM), Frank Monthiet Herrera (IND), Yander Guevara Morales (CAV), Freddy Asiel Álvarez Sáez (VCL), Yoanni Yera Montalvo (MTZ), Danny Aguilera Rives (IJV), Liván Moinelo Pita (PRI), Héctor M. Mendoza Ripoll (IJV), José A. García Sánchez (ART), Ulfrido García Anduja (SCU) y Yunier Cano Vanes (CAV). Acá tenemos precisamente el renglón en el que más audaz se está siendo hasta ahora. Aunque hay figuras repetidas (Montieth y Jonder) admira el hecho de que se haya tenido en cuenta a hombres como Ulfrido y Cano, lanzadores de poca experiencia en Series Nacionales, pero con un mundo de posibilidades; los casos de Jiménez y Mendoza se hacen innecesarios, a no ser para cortar al artemiseño-matancero o al capitalino. Los casos de José Ángel García y Danny Aguilera son más que merecidos. Los abridores deben ser Blanco, Ruiz, Álvarez y Yera, por lo que cabría preguntarse —otra vez— hasta dónde es productivo sacar a Ismel de su liga en Canadá.

Por lo visto, resultará nuevamente interesante ver a este equipo, sobre todo por ver las variantes que podría utilizar su mentor, a quien de seguro y tras el telón le han dado una encomienda nada fácil: gane todo o caerá sobre su cuello la guillotina.

Por Reynaldo Cruz

http://universobeisbol.mlblogs.com/2015/05/22/toronto-2015-salve-roger-o-ganar-ganar-y-ganar/

Nostalgias de Baracoa

baracoa

Visité Baracoa por primera vez hace ya más de 11 años, cuando tuve que viajar desde Santiago de Cuba a esa ciudad para dar clases de Comunicación Social a los estudiantes de la Escuela de Trabajadores Sociales.

Entonces yo estaba en cuarto año de la carrera y tenía 20 años, pero miré la ciudad con los ojos de la responsabilidad que me había llevado allí; de modo que no reparé mucho en ella, sino que me concentré en las casas de mis alumnos, los lugares donde estudiaban… Más allá del encanto indiscutible de la carretera que une a Guantánamo con la Primada de Cuba, y sus paisajes que van desde los colores de la sequía, el azul del mar, hasta el verdor de los bosques de montaña; más allá de la fascinación de quien se enfrenta por primera vez a la imponente Farola y sus pinos y manantiales; mis ojos no descubrieron nada.

Quizás por eso, cuando me preguntan, a veces la memoria me traiciona y digo que conocí Baracoa un año después, cuando llegué hasta allá con un grupo de locos amigos.

Entramos a la ciudad después de las nueve de la noche y llevábamos encima todo el cansancio y la mugre que se puede acumular en ropas y mochilas tras varios días de viaje acampando a orillas de ríos y playas. Fue esa mi primera experiencia “guerrillera”, y confieso que quedé enamorada para siempre de la camaradería que se produce al compartir una tienda de campaña, las caminatas, el sol, la lluvia; cuando descubres lo bien que sabe la comida que logras cocinar en ese improvisado fogón de leña, no importa si el arroz se quemó o los espaguetis son una verdadera pasta.

Baracoa nos recibió así, cansados y felices, con ganas de continuar viaje al medio del monte. Y aunque era de noche, vimos lo mejor y más hermoso de esa tierra: su gente.

Como era tarde para armar un campamento en alguna de las playas de la ciudad, tocamos la puerta de una familia baracoesa. La casa en cuestión pertenecía a los amigos de los padres de uno de los miembros de la tropa, pero el muchacho no había estado allí más que una vez en toda su vida, cuando era un niño. A pesar de ello llamó a su casa en Santiago de Cuba, pidió la dirección y nos fuimos para allá con la idea de guardar en esa vivienda nuestras pertenencias e irnos a dormir en la arena. Íbamos sin muchas esperanzas, porque la verdad es que estaba difícil confiar en personas totalmente ajenas, y si además lucían tan raros como nosotros a esa hora…

Tocamos esa puerta y se nos abrió la ciudad.

Baracoa es para mí, desde entonces, la sonrisa y los abrazos que nos prodigó una familia desconocida en medio de la noche. La invitación a bañarnos a cubo limpio en el patio interior de la casa; la gente que abandona la comodidad de su cama para compartirla con extraños.

Al día siguiente, la ciudad que vi era otra diferente a la contemplada un año atrás: más brillante, llena de matices, como una puerta que anuncia un pasadizo entre el ayer y el presente; como un pasaje que conecta la civilización y la naturaleza.

Quizás por todo eso se ha convertido en uno de esos lugares a los que me gusta llevar a mis amigos, contemplar sus rostros, especialmente si es la primera vez; uno de esos sitios a los que siempre quiero volver, porque me hacen feliz.

Y aunque todavía me faltan muchos secretos suyos por conocer y estoy llena de nostalgias, por esta vez, solo por esta vez, no viajé a Baracoa con mis amigos. Es esta una guerrilla diferente a la que me acompañó 10 años atrás, pero es igualmente entrañable. Ya me contarán ellos a su regreso cómo es la ciudad que vieron. Quién sabe si a la distancia logro descubrir que Baracoa es mágica, y que se camufla, se transforma, y es al mismo tiempo una y miles.

por karinamarron

https://espaciolibrecuba.wordpress.com/2015/05/16/nostalgias-de-baracoa/

 

Viaje aI extremo de una isla. Parte I: Camagüey

Salimos un lunes al mediodía. Me acompañaba mi colega Lis García, también una agenda, tres plumas, una grabadora, y una cámara que viajó de Canadá para “congelar” en el tiempo las imágenes que cada día capturo en mi Isla. Me frotaba las manos ante mi nuevo viaje rumbo a Baracoa. Las ganas de reencontrarme con mis amigos de bloguerías eran inmensas, sobre todo después de mi dolorosa ausencia al último encuentro celebrado en Camagüey.

Llegamos a la Ciudad de los Tinajones tarde en la noche, sin más ganas que hospedarnos de una vez y darnos una bendita ducha. Bajo el agua caliente rememoré cada instante transcurrido durante el viaje desde Matanzas y que luego plasmaría en mi agenda.

Vinieron a mi mente aquellas señoras que nunca se pusieron de acuerdo por las estrecheces de espacio de una, y el derecho soberano e inalienable de la otra a reclinar el asiento de la yutong, “mijita es que esto lo construyeron los chinos y ellos son diminutos, pero yo estoy gorda y me estás oprimiendo mi abultado estómago”, para recibir por respuesta “no puedo hacer nada por ti chica, yo pagué mi pasaje y tengo derecho a ir cómoda”. En esa alharaca pasaron la mayor parte del viaje impidiendo mi lectura. Mientras, Lis dormía como una marmota ajena a todo.

Por suerte también presencié la humanidad de los cubanos cuando un viejito tosía sin descanso, hasta que una joven le preguntó si era alérgico ofreciéndole no sé qué medicamento. En todas esas cosas pensaba al irme a la cama, con unos deseos muy grandes de que amaneciera de una vez para recorrer Camagüey nuevamente. Y así sucedió.

Con la luz de la mañana partimos mi colega y yo a “zapatear” Camagüey. Primero llegaríamos al periódico Adelante para reportar nuestra llegada. Allí nos recibió un tal Valdivia, -mi hermano de la Universidad- y nos llevó hasta la Upec donde nos comunicaron que podíamos almorzar. Aun faltaba tiempo para la hora del almuerzo, por lo que decidimos esperar. Pero apenas habíamos comido el día anterior, así que la espera duró muy poco. Tras recorrer solo dos cuadras Lis y yo nos lanzamos una mirada cómplice y casi regresamos corriendo a la Casa de la prensa camagüeyana, para enfrentarnos al excelente potaje de frijoles que nos esperaba desafiante.

Luego de reponernos salimos con nuevos bríos a redescubrir Camagüey. Pero tan solo avanzar dos cuadras el celular de Lis comenzó a sonar. Era Mary Romero exigiendo nuestra presencia en la Upec. Con Mary en la tropa ya el encuentro de blogueros cobraba cuerpo. Para mayor alegría allá nos esperaba Kako, el flamante fotógrafo del equipo, (son unos cuantos más) y su novia, a quien no conocía personalmente. Luego apareció el hermano Raúl y su novia, y ya me sentí a gusto.

Después del almuerzo finalmente caminamos la ciudad. Si desde mucho antes los habitantes de esa villa destacaban por su orgullo camagüeyano, hoy este debe rozar el cielo. Camagüey se renueva constantemente, envidia sana que embarga a un matancero que observa sin entender como en su propia ciudad sucede todo lo contrario. A veces me amilana el sufrimiento de tener que esperar 500 años para que a Matanzas lleguen definitivamente los buenos tiempos. Y me desinflo cuando saco cuenta con mi dedos y no me alcanzan, porque de 320 años a 500 van par de siglos, y yo no duraré tanto como Matusalén, ni tampoco me interesa. Pero bueno, estas disquisiciones no vienen al caso. Hablábamos de Camagüey y su belleza.

Un bulevar cómo Dios, o el buen gusto manda; una calle dedicada al cine, con innumerables establecimientos gastronómicos con motivos cinematográficos; descubrí hasta un parquecito japonés, que se suma a las emblemáticas estatuas de bronce de la Plaza el Carmen, y las calles laberínticas que siempre te conducen a una fachada colonial muy bien conservada. Me imagino que los estudiosos de la arquitectura y los historiadores del arte se den un festín cuando recorren la añeja Puerto Príncipe.

Ya en la noche nos recogimos a nuestros habitáculos, ubicado en la Escuela de Ciencias Médicas. Tarde en la noche regresé a Matanzas por unos minutos de la mano y el arte de Kako, con su documental Hombres de Cocodrilo, o Cocodrilo simplemente. En esa oportunidad creamos una especie de cine debate con la primera avanzada de la guerrilla. Después solo nos quedaba descansar, porque dentro de muy pocas horas, sobre las tres de la madrugada, partiríamos hacia Guantánamo donde nos esperaban grandes vivencias. Entreví en ese instante que no haría uso de la agenda ni de la grabadora.

¿Qué escribir de Baracoa?

¿Qué escribir?, ¿por dónde empezar? ¿Por la ganas que tenía de reencontrarme con mis hermanos? Recuerdo que antes nos definíamos como amigos, pero esta vez escuché en varias ocasiones la palabra hermanos. ¿Y no es de hermano acaso que María Antonieta te pregunté cuando te despides medio tristón, si le llevas cucuruchos o barras de chocolate a tu mamá?; ¿o cuando en movimiento culto y silencioso te aprovechas del sueño del Jhonny y le hurtas el elixir mágico que trajo desde Holguín, y al descubrirlo solo muestra una sonrisa, como si los disgustos y las malas caras estuvieran desterradas de estos encuentros? ¿No es de hermano que Lilibeth te brinde su casa, su cama, su comida sin reparos?; (habrá que hablar siempre en mayúscula de la entrega incondicional de los guantanameros, excelentes anfitriones). Pero a estas alturas no sé bien por dónde empezar. Acaso por ese sentimiento inevitable que siempre me acompaña cuando me alejo, cuando la tristeza llega de sopetón después de días de dichas; cuando en cada beso de despedida, en cada abrazo, bien pudiera soltar una lágrima.

Lo peor vienes después con el regreso a tus días normales, o más bien anormales y aburridos, carentes por completo del sobresalto por las alturas, sin ríos que cruzar, sin el chiste constante e inteligente que provoca la carcajada contagiosa, sin pueblitos atractivos y majestuosos desde su humildad, montes y lomas que te dejan sin aliento, sin esos paisajes mágicos que vislumbras a cada paso.

Desde que me enrolé en esta nuestra hazaña de descubrir a Cuba y su gente, sin importar la lejanía ni el difícil acceso, me considero más cubanos, con mucha más información sobre mi país, con una perspectiva mucha más amplia de mi realidad. Siempre hablo como matancero, pero bien pudiera hablar y entender las ganas de sentir de un pinareño, o un guajiro del Nicho, o del Uvero, o esta vez de un campesino que ancló su vida, sus sueños y su felicidad en las estribaciones del Yunque donde cultiva el cacao.

Yo me considero dichoso y en Playita de Cajobabo lo entendí mejor: no tengo esto ni lo otro, y me falta aquello, pero tengo una guerrilla de buenos amigos, si no pregúntenle a Albita y Darío quienes me cuidaron y quisieron como un niñito en las casi 20 horas de viaje de regreso hasta la Habana. Esas acciones te marcan para toda la vida, y no temo decir que solo cuando nos reencontramos me insuflo nuevas energías como una pseudoefedrina en vena.

Solo eso quería decir. Después hablaré de lo demás, de las piedras -chinas pelonas se llaman- que recogí en las playas y ríos de Guantánamo, y que desde hoy muestro en la sala de mi casa con orgullo como si yo fuera Marco Polo mostrando su gran tesoro hallado en el Oriente; hablaré también del cacao, de los paisajes que me dejaron sin habla a todo momento, porque no encontré un solo adjetivo o una frase competente que se ajustara a tanta belleza. Por ahora, cuando regreso a mis labores cotidianas miro por la ventana y escucho dos gorriones disputándose un pedazo de pan, enciendo un cigarro, y solo pienso en el reencuentro.

 

Posteado por: arnaldomirabal.

https://arnaldobal.wordpress.com/2015/05/20/que-escribir-de-baracoa/

500 CUC y reacciones inesperadas

regalo_azulPor Rodolfo Romero Reyes

Tomado de Letra Joven

Hace dos semanas que hice pública mi intención de recaudar para reparar mi cuarto un CUC por persona con aquellos amigos más allegados, a modo de regalo por mi cumpleaños, que será el próximo 23 de mayo. La iniciativa generó en los más cercanos un montón de opiniones. Uno de ellos sugirió que debía dar un parte sistemático de cómo iba la colecta y detallar para qué se emplearía.

Por eso escribo hoy, para contarles a los interesados/as que gracias a que algunos no han esperado por mi cumple, ya he reunido 33 CUC. Hay quienes dicen que a ese paso nunca llegaré a los 500, pero yo no pierdo las esperanzas. Además, ya no se trata solo de reparar el cuarto y el baño, sino de ver y contar cómo termina esta experiencia. Más información

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