Category: Entrevistas

HAY AUTISMO COLECTIVO EN LA MAYORÍA DE LOS INTELECTUALES. PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

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En México y el mundo, pocos se atreven a decir la verdad completa, señala el ex rector

En mesa redonda realizada en la UNAM habla de su apoyo a la candidatura de Marichuy
ARTURO SÁNCHEZ JIMÉNEZ / LA JORNADA

 

Pablo González Casanova, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), observa hoy un autismo colectivo en la mayoría de los intelectuales de México y del mundo. En su opinión, aunque el deber de éstos es acabar con la sociedad de la posverdad, pocos se atreven a decir la verdad completa y sólo la dicen a medias.

Ayer, González Casanova, de 95 años, respondió a preguntas del público durante una mesa redonda realizada en el Centro de Investigaciones y de Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas).

El sociólogo, político e historiador participaba como miembro de la asociación civil Llegó la Hora del Florecimieto de los Pueblos, que apoya la candidatura a la Presidencia de la República de la vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), María de Jesús Patricio (Marichuy. Así que una de las primeras preguntas fue el por qué de su respaldo.

Habló de su vida, de su padre que era socialista y escribió libros en náhuatl; de que cuando era niño tenía una nana que le enseñó de religión y de que San Miguel estaba con los pobres y el diablo con los ricos.

Alguien más del público le preguntó cuál piensa que debe ser el papel de los intelectuales. Y ahí habló del autismo que observa en el mundo.

Tenemos una crisis terminal en este momento del capitalismo, al que describió como un sistema de dominación y acumulación que busca como valor principal maximizar el poder, las riquezas, las utilidades. Y están enfermos, véanlos; buscando más millones y millones.

Una de las consecuencias del capitalismo, señaló, es el cambio climático. Y son pocos los científicos e intelectuales que se atreven a decirlo.

Se refirió a que distintos grupos científicos han planteado que el calentamiento global es una realidad y que decir esas verdades es parte del papel de los intelectuales, aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo niegue y crea que va a gobernar sobre el clima.

Pero los intelectuales no sólo tienen que hacer lo que han hecho las comunidades científicas del mundo al tomar una muy buena posición advirtiendo del peligro del cambio climático, agregó.

En lo que hay autismo colectivo es en no atribuir al sistema de acumulación y dominación capitalista lo que está ocurriendo, sentenció. Es muy importante que trabajen con toda seriedad en la verdad completa.

Dijo que en México los pueblos indígenas están planteando construir un mundo viable. La conciencia que está tomando nuestro pueblo es lo más importante y es la única de las revoluciones que hay que puede convertirse en universal. Aquí estamos asistiendo a una de las formas de cambiar el mundo actual, que es sumamente injusto, depredador, agresivo, violento, deshonesto, por uno que es perfectamente posible si echamos a andar la palabra de la moral.

También se le preguntó si la UNAM debería pronunciarse en algún sentido en la coyuntura que vive el país con las elecciones. No es bueno que haya una posición oficial de una universidad, porque esto sería volver al estalinismo, consideró.

En la sesión participaron concejales del CIG: Gabriela Vega Téllez y Heriberto Salas Amac, del estado de México, y Eleazar Zamora Pérez, de Amilcingo, Morelos.

Hablaron de lo que se ha vivido en sus comunidades con la construcción de proyectos como el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, en Texcoco, y de una termoeléctrica y gaseoducto en Morelos.

“Los proyectos que hoy vienen avanzando y que supuestamente son progreso –dijo Salas Amac– se imponen por la fuerza. Con la Marina, el Ejército, las policías y con fuerzas paramilitares y acompañados de la delincuencia organizada”. La lucha contra el despojo del capitalismo, señaló, nos ha llevado a organizarnos.

Explicaron que por medio del CGI los pueblos indígenas vienen caminando a un cambio. Sabemos que nosotros no vamos a poder hacerlo sin el apoyo de las ciudades, de las colonias, los barrios.

La académica Magdalena Gómez, integrante de la asociación civil Llegó la Hora del Florecimiento de los Pueblos, planteó que las comunidades indígenas han puesto un espejo a la sociedad y al Estado, porque hemos podido observar cómo las normas de participación se han construido excluyendo a los pueblos, y nunca se les hubiera imaginado que se les iba a ocurrir poner en la boleta a una mujer indígena.

Eusebio Leal: «A Martí hay que acercarse sin tijeras»

Tomado del blog Golpenado el Yunque
El historiador de La Habana le comenta a CubaSí sobre la inauguración del monumento al Héroe Nacional, sobre la Feria del Libro 2018 y el aniversario 500 de la ciudad.

Uno no se cansa de escuchar a Eusebio Leal Spengler. El historiador de La Habana vive días particularmente intensos ahora mismo. El próximo 28 de enero se inaugurará oficialmente la estatua ecuestre de José Martí en la avenida de las Misiones, reproducción de la que se erige en el Parque Central de Nueva York. Ese ha sido uno de los más caros empeños de Leal en los últimos años. Por si fuera poco, le dedicarán la Feria Internacional del Libro 2018. Y el año que viene, la ciudad a la que le ha dedicado su vida celebrará su aniversario 500. Sobre estos temas, el destacado intelectual cubano conversó con CubaSí.

—La develación de esta escultura ecuestre de Martí es un viejo sueño suyo. ¿Por qué precisamente esa estatua? ¿Cómo se concretó el empeño?

—La estatua ya es un hecho. Veintidós años después de haber comenzado gestiones que se dilataron en el tiempo, por diversas razones, políticas, de comunicación, porque pasaba de una autoridad a otra la responsabilidad de decidir, de aprobar que la estatua pudiera venir a Cuba, se logró finalmente.

«La obra, extraordinariamente bella, reproducción fiel, al detalle, de la original, se hizo posible gracias al desarrollo de la tecnología. Uno de los requerimientos era que no se podía tocar la estatua.

«Y efectivamente, pudimos hacer toda la investigación documental en la Biblioteca de Siracusa, donde está todo el legado de los Huntington, también en la Sociedad Hispanoamericana de Nueva York, que fue su legado cultural más importante.

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Foto: Yuris Nórido/ CubaSí

«Se pudo ver toda la obra de la artista, de Anna Hyatt Huntington, todo lo que ella pensó sobre Martí, sus motivaciones. La Oficina del Historiador tiene hoy una documentación sólida sobre ese acontecimiento.

«Lograr los fondos necesarios fue otro debate. Lograrlos, aprovechando el momento preciso, ni antes ni después. Contribuyeron instituciones culturales norteamericanas, cubanos en la emigración patriótica, contamos con una importante contribución de una dama mexicana que siempre ha querido permanecer en el anonimato, pero que vincula también a México al hecho histórico en la fundición.

«Y desde luego, es importante la evocación de una mujer que exaltó el género, que casi a los ochenta años enfrentó el desafío de hacer una obra monumental, que estudió la vida de José Martí, que se inspiró en el amor y el sacrificio de Martí, apóstol y también Mayor General. En Martí confluyen su destino político como creador de un Partido para dirigir la lucha armada por la liberación de una nación colonizada y al mismo tiempo, su carácter como soldado, que evoca aquello de que la mejor forma de no temer al soldado es serlo.

«Él lo fue en el momento mismo en que se involucra en la guerra que él había convocado, y en el momento en que Máximo Gómez, la figura más excelsa de aquella gesta, junto a Antonio Maceo, lo acogen como guía y director máximo de ese proyecto.«El momento de su muerte está evocado poéticamente en este monumento. Lo hermoso de es que generalmente la escultura monumental, cuando se refiere a grandes héroes de la historia, los evoca casi siempre en un papel triunfante, pero aquí está evocado en el momento de dar su vida por la causa a la que se había consagrado.
«El emplazamiento es mucho mejor que el de la ciudad de Nueva York, porque le permite ser visto en una plaza, en un paseo de gran magnitud. Se ha plantado allí una naturaleza que evoca los viajes de Martí: allí están los olivos del Mediterráneo, las araucarias de Centroamérica, las palmas de Cuba…

«La base granítica es impresionante. Y como la escultura es de gran volumen, cuando te acercas a ella quedas deslumbrado por su belleza.

«Quedará inaugurada oficialmente el 28 de enero, coincidiendo con un aniversario de José Martí, de cara la Iglesia del Santo Ángel, la iglesia castrense donde fue bautizado (en la misma iglesia en que lo fue el padre Varela), en La Habana, la ciudad donde vino al mundo, que pronto cumplirá 500 años.«¿Qué mejor que conmemorar el acontecimiento del nacimiento de Martí cuando faltan pocos meses para que su ciudad celebre cinco siglos?»
—¿Cómo acercarse a José Martí en estos tiempos?

—Ni con tijeras ni con gomas. No nos podemos acercar a Martí recortando. Hay a ver a un Martí global. Lo que sí se puede hacer es acercarse por los disímiles caminos que nos legó y nos propone: su correspondencia, preciosa; sus versos de amor, sus versos libres; el universo de su literatura periodística; nos ofrece su acción política… por todas esas vías se llega de pronto a un Martí absoluto, a un Martí que requerirá la interpretación personal de cada uno.

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Foto: Yuris Nórido/ CubaSí
«Hay una amplísima bibliografía de su dimensión política y moral (Ezequiel Martínez Estrada, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Gonzalo de Quezada); hay un Martí en la visión política continental (Mañach y tantos otros)… pero lo más importante que construyamos nuestro propio Martí a partir del conocimiento que tengamos de él.

«Hay que acercarse a él, dialogar con él. Es muy buenos extraer exergos, sacar fragmentos de su obra, pensamientos… pero lo bello, lo importante es insertar esos pensamientos en la obra completa».

—La XXVII Feria Internacional del Libro estará dedicada a su obra. ¿Cómo asumió esa noticia?—Estoy profundamente agradecido al Instituto Cubano del Libro, al Ministerio de Cultura, a la intelectualidad y al pueblo cubano. Han sido muy generosos. No porque yo venga a hacer la representación de decir «no merezco esto o aquello», porque sería no solamente imprudente, sino también ofensivo para los que han hecho esa concesión.
«Pero siempre he considerado que hice poco por construir una obra que me llevara al escritorio, a la consulta necesaria y paciente de los papeles. La vida me llevó a levantar piedras y cal, a conservar fuentes, rescatar libros, a buscar documentos, a preservar colecciones. Me llevó al culto de la palabra, no como un ejercicio superficial (la palabra hueca, la que nada dice, la retórica maniquea), sino como el vehículo para expresar sentimientos tales como el amor a la Patria, la conciencia de que al amarla, sentimos un amor por lo otro, por lo que nos rodea, el mundo americano, por todos los que sufren y lloran, por todos los que padecen…

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Foto: Jorge Luis Sánchez/ para CubaSí
«También por Cuba en cuanto a la acumulación de pensamiento, de ideas, de belleza que este país ha aportado a la historia de la América y del mundo; por los cubanos, de los que siempre me he sentido parte inseparable, parte de ese pueblo, con sus virtudes y sus defectos, que son los míos; con sus luces y sombras, que son las mías…

«Al mirar todo eso, considero que he hecho algo, hubiera querido hacer más; una y varias veces dije que necesitaría un préstamo de una vida, otra más, para poder realizar lo que quiero, con el mismo empeño, como cuando subía escaleras de tres en tres, como cuando recorría diariamente distancias enormes para llegar a los lugares.

«Recuerdo que una vez se me presentó un anciano, llegó quizás en un momento oportuno de mi vida y me dijo: “oiga, yo conozco una técnica que usted quizás recordará de su infancia: las madres solían conservar los zapaticos del primer año convertidos en metal: yo soy el poseedor de esa técnica; pero yo me voy y no tengo ni familia ni a nadie a quien dejársela; yo no vengo a darle el secreto de mi trabajo; yo vengo a pedirle que me dé sus zapatos, con los que usted ha andado La Habana”.

«Le entregué los zapatos. Y cuando me los devolvió (están bien guardados), me di cuenta de que esa etapa de mi vida había concluido, que había que comenzar otra.

«De pronto comenzaron a aparecer niños, jóvenes… Incluso, en una reunión de intelectuales, Fidel me dijo: “Hay un niño aquí, hijo de una amiga nuestra, Katiuska Blanco, que me ha dicho cuando le he preguntado qué quiere ser me ha respondido que quiere ser el sucesor de Eusebio Leal”.

«Me consoló que ese niño, otro u otros, ya estén caminando por las calles. Ya no tendré necesidad de otra vida.«Y si el Instituto del Libro ha querido reunir en páginas lo que dije o alguna vez escribí, y lo que han escrito o recogido de mí, y dedicarme esta Feria del Libro, ¡que para bien sea!»
—La Habana celebrará el próximo año su aniversario 500. ¿Cómo asumirá ese festejo el centro histórico de la ciudad?

—La Habana tiene muchos centros históricos. Yo ya he renunciado a hablar con sentido absoluto del centro histórico. El centro histórico es quizás un punto de partida. Pero hay muchos puntos de partida: en el Cerro, en Marianao, en Miramar, en la Víbora, en Diez de Octubre, en San Francisco de Paula.

«Cuando hablamos del aniversario no hablamos solo de aquel hecho pretérito de la ceiba: eso es muy bonito, y lo vamos a recordar: el Templete está restaurado, y las pinturas, y las columnas; y el árbol del aniversario 500 está plantado. Hace dos años, el otro árbol dio las señales de que su tiempo había terminado, debimos plantar otro. Esta mañana pasé temprano y vi que la ceiba estaba llena de sarmientos verdes.

«Sí, vamos a celebrar eso: el cabildo, la primera misa, el nacimiento de la ciudad. Pero lo más importante es que lo significa ese tiempo para una ciudad.

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Foto: Annaly Sánchez/ CubaSí
«Es el tiempo de una universidad que pronto tendrá tres siglos, le corresponde a la obra ímproba de la Sociedad Económicas de Amigos del País, a la historia de la pedagogía cubana, que tiene en La Habana una parte importante, le corresponde a sus arquitectos y constructores, que hicieron una ciudad fantástica.

«Todo el que llega a La Habana dice “¡Qué maravilla! ¡Qué misterio! ¡¿Qué ciudad es esta?!” Incluso decadente, como está La Habana, cuando tú la tocas, resucita. Donde quiera que la toques, excepto lo que cae vencido, que siempre será menos de lo que se ha perdido en este continente; en aras de una modernidad mal interpretada se demolió bárbaramente.

«La Habana, por una serie de acontecimientos, ha permanecido en su urbanismo y en su esplendor, hasta hoy. Lo que hay es que tocarla con amor e impedir su “arrabalización”. Y sobre todo: hay que cuidar de los que viven en ella.

«Ser habanero no puede ser un signo de superioridad, pero para serlo (como decía Alfredo Guevara con toda razón) se necesita de cierto refinamiento, que nace de la cultura.«Fidel decía (y no me gusta mucho estarlo citando, me gusta más seguir lo que me enseñó) que las Revoluciones eran hijas de las ideas y de la cultura. Sin cultura no hay idea, sin ideas no hay cultura: esta es una relación dialéctica y armónica.
«Hace falta que se vea lo que hace la cultura cubana desde esta ciudad. Es el aniversario 500 para un ballet, para toda la música cubana, para la poesía, para la tradición jurídica… Pero esta también es la ciudad de los alfabetizadores, la ciudad de los macheteros, las ciudad de la milicia gloriosa e irreductible, la ciudad de los estudiantes, la ciudad de los obreros, donde nacieron los movimientos políticos…

«¡Estamos hablando de algo grande! Hay que romper ese silencio sobre el aniversario 500. La Habana primigenia nació en 1514, en San Cristóbal, en la costa sur, en un punto en que los arqueólogos no han encontrado pero aparece en toda la cartografía de esa época. Se unieron en un momento oportuno, San Cristóbal y La Habana.

«En 1514 ya existía, pero en 1519, según la tradición, nació La Habana, en el año en que Magallanes le daba la vuelta al mundo, en el año en que moría Leonardo da Vinci (el genio más grande de la época), en el momento en que se encuentran, en México, Hernán Cortés y el emperador Moctezuma… En medio de un mundo cambiante nacía la capital de Cuba, la que iba a ser la capital de Cuba, la de las Declaraciones de La Habana, la de la resistencia gloriosa…

«Entonces, La Habana merece no ser denostada perennemente, como si fuera una ciudad estéril. No, esta ciudad ha dado mucho. Esa es la ciudad que celebraremos».

Cuba y su clima – ¿Por qué se enfría tanto Bainoa?

Por: Danier Ernesto González

Para ir a trabajar, ese domingo se forró con dos pantalones, un pulóver, una enguatada y un abrigo militar. Ni prescindió de las medias, más bien puso dos en cada pie. Utilizó un par de grandes botas y agarró los guantes.

“No podía dormir tranquilo esa noche en Jaruco del intenso frío que hacía. Salí de casa en bicicleta. En el trayecto me dolían mucho las uñas, parecía que querían desprenderse. Llegué a la estación alrededor de las 6 y 30 de la mañana y minutos más tarde empecé a realizar las observaciones de rutina”, nos cuenta Juan Carlos López Valdés, el primer cubano en notificar la temperatura más baja nunca antes registrada en nuestro país.

Recuerda que cuando se arrimó a la caseta meteorológica y efectuó las mediciones quedó desconcertado. A pesar del rigor de aquel instante glacial permaneció, movido por la curiosidad y el deber, al tanto del termómetro, que fluctuaba con valores por debajo de 1,0 grado Celsius.

“Poco antes de salir el sol registré una mínima de 0,6 grados y lo informé rápidamente al Instituto, además de otras variables”, apuntó Juan Carlos.

Hace varios años publicaron una nota sobre esta célebre localidad, que ahora pertenece a la provincia de Mayabeque. Foto: Archivo de Danier Ernesto González.

Nunca olvida este vigilante del tiempo, quien ya acumula casi cuatro décadas al servicio de la Meteorología, que bien temprano el 18 de febrero de 1996 la hierba se mostraba de color cenizo.

“Primero pensaba que era por el rocío, pues es frecuente aquí, al igual que la niebla, pero al terminar las observaciones lo que percibí fue una escarcha muy fina cubriéndola. Incluso, raspé algunas hojas e hice una bolita de hielo del tamaño de una moneda de cinco centavos, y no se derretía. Después noté que la hierba se había ennegrecido, como si estuviera quemada”.

Un territorio distintivo

“En la época de invierno nos llaman muchas personas para saber a cuánto bajó la temperatura. Han venido José Rubiera, y periodistas como Gladys Rubio y Julio Acanda a hacer sus reportajes”, asegura Oscar Álvarez Martínez, otro de los paisanos que atestiguan los momentos más gélidos de Bainoa.

Según él, el lugar que alberga la estación posee algunas singularidades, claves a la hora de entender las causas de los sorprendentes descensos térmicos.

“El área donde están fijados los instrumentos para medir la temperatura se ubica a noventa y ocho metros sobre el nivel medio del mar, rodeada en forma de herradura por lomas al oeste, sur y este. El aire muy frío que se desplaza por la península de la Florida llega y se estanca”.

“Pero hay otros elementos que también inciden. El suelo de Bainoa es ferralítico rojo compactado, con alto contenido de hierro y arcilla, lo cual favorece un rápido enfriamiento. El manto freático está a unos veinte metros de profundidad y la influencia marina es mínima. De hecho, estamos a dieciséis kilómetros aproximadamente de Santa Cruz del Norte”, explica Oscar.

Estación meteorológica de Bainoa. Foto: Carlos Manuel González Ramírez, especialista principal de pronóstico en Artemisa-Mayabeque.

¿Qué dice la ciencia?

El doctor Ramón Pérez Suárez, investigador del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, describe que la ocurrencia de las temperaturas mínimas más notables es una particularidad de las llanuras, donde son más intensos los procesos de enfriamiento superficial por irradiación nocturna de calor, máxime en los días más despejados, preferiblemente con calmas.

“De forma general, en la distribución espacial de la temperatura en Cuba hay dos factores que juegan un gran papel: el efecto latitudinal, por el cual la temperatura aumenta desde el occidente al oriente, y el relieve, que determina su disminución gradual a medida que aumenta la altura del terreno sobre el nivel medio del mar”.

El experto destaca que las características geográficas de la llanura Habana-Matanzas facilitan la ocurrencia de estas bajas temperaturas hacia su interior, o sea, lejos de las costas, principalmente del litoral norte. A eso se le conoce como efecto de continentalidad, porque a pesar de que no estemos en un continente, sino en una isla larga y estrecha, la influencia del mar disminuye acentuadamente tierra  adentro.

“Si vemos el análisis del campo de temperatura nos percatamos de que el enfriamiento es a lo largo de la llanura, por lo que pudieran registrarse valores más bajos en localidades donde no se realizan mediciones, de lo cual no se puede excluir a la Ciénaga de Zapata”, añadió.

De los archivos

Bainoa ha registrado también otros valores muy bajos: 2.5 ºC, el 15 de diciembre de 2010; 3.1 ºC, el 16 de diciembre de 2010; 3.4 ºC, el 3 de marzo de 1986 y el 30 de enero de 2011; así como 3.5 ºC, el 11 de febrero del 2000.

Lugares que han reportado temperaturas mínimas absolutas de sumo interés: Unión de Reyes (1.0 ºC), Indio Hatuey (1.2 ºC), Jagüey Grande (1.6 ºC), Güira de Melena (1.8 ºC), Ciego de Ávila (1.8 ºC), Colón (1.9 ºC) y Güines (2.1 ºC).

El reconocido periodista Orfilio Peláez Mendoza ha informado otros registros interesantes de temperatura mínima en la región centro-occidental del país. Foto: Archivo de Danier Ernesto

La entrevista que nunca se publicó

tomado de Segunda Cita

Por Lillian Lechuga

Recién llegada a Bohemia, mi primer trabajo como periodista entre el 69 y el 70, recibí una de las primeras tareas que me encomendó el entonces director, Enrique de la Osa: nada menos que la de entrevistar a Raúl Roa García, a la sazón ministro de Relaciones Exteriores, llamado Canciller de la Dignidad por sus valientes enfrentamientos con los enemigos de Cuba. Fue igualmente uno de los hombres de mayor erudición de nuestra Isla donde, además, son bien conocidas sus valientes posiciones frente a todos los gobiernos encabezados por astutos gobernantes marrulleros desde la generación del 30 hasta el triunfo revolucionario del 59.

El ministro me citó un domingo a las siete de la mañana. Me enfrenté muy nerviosa a aquel hombre “desordenado, brillante e inquieto” como lo llamara Pablo de la Torriente Brau, su hermano en la lucha y en la vida. 

La encomienda era la de conversar con él sobre la reciente publicación del libro Aventuras, venturas y desventuras de un mambí, dedicado a su abuelo Ramón Roa, coronel en la guerra del 68.

Antes de comenzar la conversación me preguntó sobre aquel objeto que yo había puesto sobre su buró. Cuando le contesté que se trataba de una grabadora, me ordenó que la sacara del despacho. Me quise morir. ¿Cómo iba yo a resolver aquel trabajo con las pocas anotaciones que pudiera tomar de su rápida y nerviosa conversación?

Estuve el fin de semana encerrada en mi casa tratando de cumplir con aquella difícil encomienda después del tiempo que me había dedicado Roa, dilucidando cómo podría interpretar en mis notas al menos algo de lo que aquel hombre tan culto e inquieto me hizo saber. 

Al llegar el lunes, satisfecha y nerviosa, al despacho del director de Bohemia sentí frustración y a la vez un gran alivio, cuando Enrique sin siquiera mirar mi trabajo. Me espetó: “Ah, no te preocupes que Loló de la Torriente, me envió una crónica inmediatamente que salió el libro a la luz y la publicaremos”.

Sobre Aventuras, venturas y desventuras de un mambí un siglo después

“Ramón Roa fue un mambí de pluma y machete. Nació rico, peleó por la independencia de Cuba y murió pobre. Era un hombre del 68”.

Con estas palabras, síntesis de una vida dedicada a luchar por liberar a Cuba de la dominación española, empieza a escribir Raúl Roa García la biografía de su abuelo. La idea de escribirla no había surgido recientemente, sino desde que, a los catorce años, leyó por primera vez A pie y descalzo, libro escrito por Ramón Roa donde narra las vicisitudes de la marcha desde Trinidad hasta Holguín después de su desembarco del buque El Salvador.

Pero la biografía tuvo que esperar. “Al incorporarme a la lucha revolucionaria contra la dictadura de Machado tuve que diferir la ejecución del empeño; mas, solo fue para convertírseme en obsesión”.

Años más tarde, en 1950, buscando en archivos y bibliotecas, logra reunir los escritos de su abuelo y los publica bajo el título Con la pluma y el machete. No fue hasta 1969 que “entre rollos diplomáticos y siembras de café” pudo disponer de algún tiempo para llevar al papel lo que tuvo en la mente durante largos años.

El libro es inclasificable, no responde a ningún patrón. Con palabras de Roa: “El libro es lo que es y salió como salió”. El personaje objeto de la biografía se diluye en ocasiones dentro del mare magnum de episodios y hombres del largo período de historia cubana que abarca el libro. Tiene que ser así puesto que no se puede juzgar y aislar a un hombre de la guerra, sin tener en cuenta la guerra misma, sin analizar minuciosamente todos los momentos.

Roa vindica a su abuelo que, como bien dice, es hombre de carne y hueso que ha cometido errores pero que también ha sido enjuiciado injustamente. Con motivo de su libro A pie y descalzo fue fuertemente atacado por Martí, quien lo acusa de propagar el miedo a la guerra. En relación a esto Ambrosio Fornet en su prólogo al libro escribe:

El culto a los héroes que recorre estas páginas es crítico, como ese a que alude Martí cuando aclaraba que “el culto a la Revolución sería insensato si no lo purgase el conocimiento de sus errores”. Aquí, el propio Martí es sorprendido cometiendo una injusticia personal en nombre de la guerra necesaria.

Resulta evidente que Martí utilizó la polémica con respecto al libro en nombre de la guerra necesaria. Roa lo explica de esta manera: “Aquella escaramuza dialéctica, acabaría, pues, por soldar los pinos nuevos y los pinos viejos en la obra común de liberar a la patria esclavizada. Esa es, precisamente su significación y su trascendencia. No importa ya, a los efectos del objetivo perseguido, y alcanzado, que para lograr la unidad revolucionaria se tomara como pretexto A pie y descalzo, hubiera tenido que dejar Ramón Roa jirones de su honra entre las dentelladas de la emigración y seguir a merced de póstumos detractores”.

Una carta escrita por Martí a su amigo Miguel Viondi, el 13 de octubre de 1879 desde Santander, reafirma la opinión de Raúl Roa: “No pudo serme –dice Martí a Viondi– menos desagradable la navegación. Del capitán, hombre entero y simpático; del sobrecargo Leandro Viniegra, generoso espíritu venido a este empleo después de recias tormentas en la vida, recibí incesantes y no comunes muestras de celosa consideración. Digo esto, porque me complace tener que agradecer. Por muy lisonjera para mí, no le envío la bella y entusiasta carta con que me dijo adiós en nuestro último día de mar el sobrecargo. Tres cubanos, Roa con su fidelísima memoria de cosas pasadas y su leal conducta para conmigo, un joven Ojea y Cárdenas, bueno y fiel, y Luis Más, un estimable y juicioso matancero, fueron mis únicos compañeros de viaje. En la cárcel, sin cesar los vi a mi lado. Hoy, al fin, luego de haber demorado su viaje en espera de resolución de Madrid sobre mí, se han ido los tres. Muy especialmente se ocuparon a bordo de evitarme impresiones penosas –que para mí no lo hubieran sido y no lo fueron– al llegar a tierra”.

El autor destaca el carácter internacionalista de las ideas de su abuelo, quien al llegar a los Estados Unidos se integra a la dirigencia de la Sociedad de Amigos de América, organización que se propone ayudar al pueblo dominicano. Luego se crea la Sociedad Republicana de Cuba y Puerto Rico en la que Roa participa también. Colabora estrechamente con el chileno Vicuña Mackenna en Nueva York y, por último, es secretario de Domingo Faustino Sarmiento, designado en Washington por el gobierno de Argentina para desempeñar el cargo de ministro plenipotenciario. Al ser electo Sarmiento presidente de Argentina, Roa lo acompaña a Buenos Aires donde permanece hasta que se entera del levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes y sale para Estados Unidos para más tarde venir a Cuba en la expedición de El Salvador.

Y así, entrelazándolo con los hechos y las figuras del 68, aparece y desaparece un patriota, que fue prolífero poeta y mambí decidido junto a Agramonte, Sanguily y Gómez.

“La vida –escribe Fornet– no es un bloque de mármol. Desde el ángulo de sus aventuras y venturas, Ramón Roa ofrecía claramente un rostro épico. Hubiera sido fácil trazar una raya y decir hasta aquí: la biografía de ese personaje que a los dieciséis años fue al destierro y once años después cruzó la Trocha a pie y descalzo, que había asistido a Agramonte y cargado al machete en la vanguardia de Gómez y Julio Sanguily, bien podía escribirse como una epopeya. Pero estaban también las desventuras. Visto desde este ángulo, Ramón Roa ofrecía un rostro dramático. No participó en la guerra del 95. El hombre que a los veintiséis años se imponía a todos los obstáculos, a los cincuenta se sentía aplastado por ellos…”

A través de las páginas de este libro se nos presentan juicios muy justos de las figuras más destacadas de la guerra, tanto para denunciar su falta de condición de revolucionario como para reafirmarlas en su heroísmo.

La figura del general Vicente García se sitúa en el lugar que le corresponde, su actitud deja mucho que desear. Era un hombre valiente, capaz de hacer cualquier cosa, pero es sorprendido constantemente por Roa –quien lo llama “la lechuza de la revolución del 68” tratando de tomar posiciones políticas sin importarle mucho la salud de la guerra revolucionaria. De él dice Roa:

No es necesario reconstruir por sabidos y sobados, los acontecimiento del turbio proceso que desemboca en la sedición politiquera y, por tanto, contrarrevolucionaria de las Lagunas de Varona. Baste señalar que se entretejen con el conato de sublevación del comandante Juan Ignacio Castellanos y el coronel venezolano Cristóbal Acosta y con la deserción en masa, en el campamento de Calixto García, de la caballería de Las Tunas, encabezada por el teniente coronel Sacramento León. En ambas ocurrencias, anda de por medio el secretario de la guerra, general Vicente García.

Roa califica su actitud como “lugareñismo de palangana” y “desapoderado afán de mando”.

Refiriéndose a Maceo, Roa escribe:

Maceo es, sin duda, el jefe insurrecto de más puro instinto revolucionario de la gran década y , por eso, en la hora de las definiciones, fue el más firme, el más audaz, el más decidido, el más intransigente. No podría, sin negarse a sí mismo, admitir ni aceptar la capitulación del Zanjón, paréntesis amargo en una lucha sin tregua. Sin pararse a ponderar obstáculos ostensibles, ni darle entrada a doctas razones, ni atender a miramientos por obligado que se sintiera –dígalo si no Máximo Gómez– Maceo se opuso a toda transacción, a toda concesión, a toda debilidad. Y, empinándose sobre su tiempo y la derrota, que también se le encimaba ineluctablemente, proclamó la necesidad de seguir combatiendo “hasta la última gota de sangre del último patriota”. La disyuntiva “independencia o muerte” no era una metáfora ni un imperativo de conciencia para él: era ineludible elección de su naturaleza revolucionaria.

De la actitud de Vicente García frente a la protesta de Baraguá, leemos: “Vicente García, que habíase arrimado a la protesta de Baraguá como la sardina a su brasa, es el último jefe que capitula. Urgido de comunicarle a la metrópoli la pacificación total de la Isla, Martínez Campos accedió a sus impúdicas exigencias para deponer las armas: setenta mil pesos oro por una finca de 150 caballerías de tierra que poseía en la costa norte de Oriente”.

Además de los acontecimientos finales de la guerra del 68, donde Roa se extiende dando detalles sobre las actitudes de los hombres y de los pormenores de los hechos, nos parece muy interesante también el análisis que hace desde finales de la guerra del 95 hasta la República mediatizada, período en el que deja ver con extremada claridad los factores que van dando origen y fuerza al neocolonialismo en Cuba. Dejemos hablar a Roa, quien refiriéndose a la Enmienda Platt dice:

Su texto contiene un preámbulo y ocho artículos, y aún hoy, cuando ni para papel higiénico sirve por las ronchas que levanta, su lectura incita a la mentada de madre. Y, a propósito, estoy seguro que perdí el sobresaliente en el examen de derecho internacional por haberle censurado ríspidamente al profesor de la materia, Antonio Sánchez de Bustamante –lumbrera entonces del santoral machadista–, la apologética interpretación de la enmienda que hace en una clase.

El primer aparato ortopédico del neocolonialismo constituye una cínica violación de los derechos soberanos, nacionales e internacionales, del pueblo de Cuba y un escarnio indignante a sus sacrificios, abnegaciones y proezas durante treinta años de combate por la independencia. Engarfia nuestro destino a los intereses y conveniencias políticas, económicos, militares y diplomáticas del gobierno yanqui. Este se reserva, en forma tan insolente como taxativa, la potestad de intervenir, cada vez que le venga en ganas, en los asuntos internos de la Isla, de quitar y poner los gobernantes, de imponer, para su defensa estratégica, la venta o arrendamiento de “los terrenos necesarios para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se consideren con el presidente de los Estados Unidos” y obligar al futuro gobierno cubano a insertar estas condiciones en un tratado permanente.

Esta humillante y férrea camisa de fuerza constituía, como se ha dicho, el sustitutivo de la anexión y la garrocha del ulterior salto predatorio del imperialismo yanqui en el Mar Caribe y en el sur del continente. Corolario de la doctrina de Monroe, la Enmienda Platt le imprimiría fuerza internacional a este instrumento de hegemonía norteamericana en América.

El libro está lleno de datos importantes y de análisis muy valiosos. Es interesante la opinión del autor con respecto a la vanguardia revolucionaria que lleva al pueblo a la lucha armada tanto en el 68 como en el 95. El movimiento revolucionario en el 68 descansa sobre una vanguardia constituida en su mayoría por terratenientes ricos: “Pero serán precisamente desprendimientos de esta clase pudiente, ilustrada, conservadora e irresoluta –sus miembros más capaces, osados, progresistas, decididos y patriotas– los que, al abrazar y difundir los ideales e intereses de la nación, constituyen en las vísperas del 10 de octubre de 1868, el foco revolucionario de vanguardia que arrastrará a la lucha armada a los sojuzgados y desposeídos”. Roa resume esto en una sola frase: “se suicidan como clase y renacen como hombres”. Refiriéndose a la vanguardia de la guerra del 95 Roa escribe: “La vanguardia de la lucha de liberación que se avecina está compuesta básicamente por hombres oriundos de la cantera popular y se apoya en forma orgánica en la pequeña burguesía de la ciudad y del campo, en la clase obrera agrícola y urbana y en los campesinos desposeídos. Por sus raíces sociales es una guerra del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Su vanguardia personifica la conciencia de los intereses de la nación en una fase más alta de desarrollo del proceso revolucionario.

La clase burguesa en Cuba no tomó parte como tal en ninguna de las dos guerras contra España. En la del 68 todavía no existía como clase. “Su embrión –dice Roa– se malogra al rehuir los grandes hacendados azucareros criollos la alternativa de desarrollo capitalista planteada por los hechos e injertar los métodos de producción y las innovaciones tecnológicas creadas por la burguesía en el sistema de trabajo esclavista, con el consiguiente endurecimiento de las relaciones jurídicas en que se asentaba el régimen de tenencia de la tierra”.

En la segunda etapa revolucionaria ya la clase burguesa está en proceso de formación pero todavía es débil y tiene gran dependencia con los hacendados cubanos y los comerciantes españoles. “Políticamente se adscribe al partido Autonomista. Es contrarrevolucionaria y colonialista. Fue desde sus orígenes, una genuina burguesía antinacional”.

El libro nos da una visión clara de lo que verdaderamente fue la Historia de Cuba en el período que abarca desde 1844 hasta 1912, época en que le tocó vivir a Ramón Roa. En la obra encontramos todo lo que ha necesitado el autor por lograr el fin que se propone: vindicar a su abuelo, y situar a cada cual en el lugar que debe ocupar de acuerdo con su participación y su actitud en la lucha revolucionaria contra los intereses españoles. Por eso el libro va más allá de la biografía, de la historia. Se lee como una novela, una vez que nos metemos en él llegamos hasta el final. Raúl Roa es un hombre de la generación del 30 pero su libro refleja el espíritu de un hombre de nuestra generación.

¿Ese o ese?

Por Rosana Rivero Ricardo

tomado del blog Live in cuba

Muchos años después recordaría aquella tarde en que la profe nos llevó la noticia. La harina del almuerzo y las clases de matemáticas hacían lo suyo con los párpados hasta que anunciaron el concierto de S.O.S. Definitivamente era una señal, un auxilio musical para “pasarle mota” al autoestudio. Desde entonces creí que el grupo llevaba muy bien puesto el nombre.

Pasó el tiempo y pasó… y me hice de la única profesión a la que pagan por preguntar. Aprovecho que el grupo cumple 15 años de vida profesional y me encuentro con Yeiko López, director, pianista y arreglista y Giovanni Hernández “El flaco”, bajista y fundador. La primera pregunta es para deshacerme de la vieja curiosidad: ¿por qué le pusieron ese nombre al grupo?.

“El flaco”, en modo filosófico dice que S.O.S es una señal de auxilio en el mar y que lo escogieron por equipararlo a una alerta musical. Yeiko me salva de la explicación doctoral y me cuenta el secreto que solo hasta ahora se atreve a revelar:

“Cuando decidieron formar el grupo, el proyecto tenía varias propuestas de nombres. Estaban escogiendo y se preguntaban ‘le ponemos ese o ese’. Como no se ponían de acuerdo decidieron ponerle ‘ese o ese’ y ya”.

BBBBBBBBBBBB “El Flaco”, que ya no es lo es tanto, es uno de los dos fundadores que quedan en el grupo y así recuerda los inicios:

“Empezamos como un grupo netamente rockero que gozó de gran popularidad entre el público de la década del ’90 amante de ese género. Con el transcurso del tiempo, la banda se potenció con la entrada de integrantes formados en el Conservatorio de Música José María Ochoa y ampliamos el espectro musical.

“Quisimos expandir nuestro público y acercarnos a las sonoridades que se experimentaban por esa época, la llamada fusión. Comenzamos a hacer un trabajo musical más serio con los egresados de la academia hasta que logramos la profesionalización el 21 de diciembre de 2002”.

¿Qué distingue el trabajo de la agrupación?

“Voy a parafrasear a La Colmenita –me advierte El Flaco-. Uno tiene que tener talento, pero sobre todo buen corazón. S.O.S durante toda su historia se ha caracterizado por ser una familia. Siempre hemos tratado de tener buena química. Por ejemplo, somos democráticos en la creación de la música, aunque haya un líder musical. Los directores han dejado abierta la convocatoria para crear a los demás integrantes de la banda.

“Además la agrupación ha sido una plataforma o una escuela para músicos de la provincia que después han trascendido al ámbito nacional e internacional como Andy Clay, Nolberto Leyva, Yaliesky Zaldívar, quien representó a Holguín en la última edición de Sonando en Cuba y Alejandro Rivas quien es actualmente pianista de Franco De Vita”.

¿Cuáles son los retos de hacer música desde Holguín? , pregunto y Yeiko es quien asume el reto de responder.

“Es difícil llegar al público de todo el país trabajando desde una provincia. Sin embargo, S.O.S es una de las agrupaciones holguineras que cuenta con el privilegio de tener cierto reconocimiento a nivel nacional. Hemos posicionado varios temas como República de la alegría, por el cual merecimos una nominación a Mejor Video Fusión Tropical en los Premios Lucas del 2005.

“Para promocionar nuestro trabajo, siempre tratamos de llegar a los medios de comunicación nacionales, aunque sea una vez al año”.IMG_8496

¿Después de 15 años, cuáles son las señales de S.O.S?

“Actualmente promocionamos nuevos temas como Bandera blanca, Siénteme y Gracias al destino. Queremos incursionar más en la música cubana, la salsa fundamentalmente. Siempre nos ha gustado la fusión con los diferentes ritmos cubanos y pretendemos conformar un disco con esta tendencia para el próximo año.

“Para 2018 también queremos realizar un video clip. Mantendremos nuestra peña habitual todos los viernes a las 10 de la noche en el Salón Benny. Es un espacio consagrado por seis años donde tenemos un público maravilloso.

Para el cierre los músicos reservan los agradecimientos, más largos que créditos de Avatar. Para evitar omisiones nos reservamos la publicación de los nombres, pero no del compromiso de S.O.S, en las palabras de “El Flaco”:

“Queremos enriquecer nuestra historia musical con nuevas e interesantes propuestas, que desde la concepción de las letras y las melodías se basen en el respeto al público. S.O.S seguirá siendo la agrupación que emitirá señales de música para bailar o escuchar.

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