Category: Crónica

El cementerio

cementerio-de-historiasEl toque de las campañas estruja mi cuerpo. Tres toques soberbios me calan los huesos. Camino tras el carro fúnebre. Me muevo lentamente. Me adentro en la casa de la muerte. Sigo el hilo que me conduce al lecho donde reposan los cuerpos inertes.

La fosa se regodea en su oscuridad. Espera con sed de hambre su nuevo bocado. La tapa es movida. Una cucaracha sale de su interior. Huye despavorida al ver la luz que se asoma en su mugrienta existencia. Se enreda entre los pies de alguien que no tiene fuerzas para aplastarla. Por hoy mejor no más muertes.

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Crónicas vanvaneras

ilustración-755x490Cuando murió Juan Formell, Cuba perdió sin dudas al mayor relator musical de su cotidianidad en los últimos 45 años, un cronista de pura cepa y sensibilidad única. De hecho, uno de los grandes méritos de su orquesta Los Van Van fue poner a bailar a su pueblo cantando historias que la prensa, si acaso, esbozaba tímidamente.

Es más, la vasta discografía del llamado Tren de la Música Cubana incluyó crónicas notablemente gráficas, estampas costumbristas, personajes y frases que forman parte del patrimonio cultural de este país. En sus textos, la agrupación trató desde fenómenos migratorios (“La Habana no aguanta más”), hasta la pérdida de valores (“Se muere de sed la tía”), o la furia de las barbacoas (“Artesanos del espacio”).

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Carne rusa

carne-rusaTomado de Microcrónicas

Estaba viendo un documental de Enrique Colina sobre la herencia de los rusos (más bien de los soviéticos) en Cuba, después de 30 años de relaciones estrechísimas. Está visto que Colina es un excelente documentalista. Y también que tiene un singular sentido del humor. No voy a contar el filme, solo diré que me llamó la atención la cantidad de veces que los cubanos entrevistados hablaban de la “carne rusa”. Es más, tal pareciera que el principal aporte de los soviéticos a la Revolución cubana fueron las latas de “carne rusa”. Yo me acuerdo de esas latas. Cuando mi mamá terminaba tarde en la escuela llegaba a la casa y abría una para la comida. A mí me encantaba la carne rusa, hasta el punto de que a veces le decía a mi mamá: “¡Yo no quiero pollo, yo quiero carne rusa!” ¿Seguirán enlatándola en aquella lejana tierra? ¿Sabrá igual? ¿Alguien sabe?

#Cuba contada por los weblogs

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¿Imaginan la historia de Cuba contada a través de los diarios personales de cientos de jóvenes? ¿De qué temas escribirían, cuál sería su opinión sobre el país? ¿Diferiría lo contado para ellos mismos de lo que mostrarían los libros oficiales?

Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí (Kako)

«¿Qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de paciencia y asco?

¿Sólo grafitti? ¿Rock? ¿Escepticismo?…»

Mario Benedetti

Los diarios, en la Cuba offline, no están de moda. Ya los jóvenes no suelen creer en pasar a la posteridad por contar su realidad, como Ana Frank, en curiosas agendas que, cual suerte ineludible de todo diario, seguro irá a parar a manos equivocadas o ante ojos indiscretos.

Demasiado peligroso es escribirlo todo, «todo-todo», en un cuaderno que, cuando menos lo esperas, te desnudará y «desdudará» —como diría el escritor Eduardo Galeano— ante un mundo —léase familia, colegas, amores— que no entenderá por qué dices lo que dices si revelas, por ejemplo, ser gay o apolítico, o te reprochará por exhibirte así, tan descarnadamente.

Por suerte para la posteridad, otra es la historia online: ahí están los blogs.

Los blogs son los diarios «privadamente públicos» de muchos jóvenes cubanos del siglo XXI, muchachos y muchachas que escriben sobre su país para que lean todos, los buenos y los malos, los que pueden solucionar problemas y los que pueden agravarlos, pero que sobre todo —me parece— escriben para ellos mismos, para su generación.

Muy lejos del deprimente «querido diario» de otros tiempos, ellos disparan ideas y publican análisis en torno a una agenda tan común, diversa y cubana que desvalorizaría, por su diversidad de fuentes y temáticas, al más encumbrado libro, si es que hubiera, sobre qué piensa y hace la juventud de hoy.

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Yulieski 1, Sancti Spíritus 0

AINEra la noche mágica del Huelga. Poco importaron las tantas derrotas acumuladas por los Gallos en esta 53 SNB. La casa del Yayabo se vistió de gala para recibir a uno de sus hijos.

Sancti Spíritus llenó su estadio para ir a ver a Yulieski Gourriel, no a su equipo, y el 01 de Industriales pasó la primera prueba entre aplausos, chiflidos y gritos de: se va, se va.

Cuando se anunció la primera comparecencia del más célebre de los hermanos Gourriel, las gradas parecieron confundirse, hasta que finalmente se escucharon más palmas que gritos.

Pero entonces el veterano Noelvis Hernández le tenía preparado su propio festín de bienvenida y con un ponche que muy bien pudo haber dolido lo que un gancho directo al estómago, cambió las sensaciones de los visitantes del Huelga.

Sin embargo, la celebración terminó en ese mismo primer inning, porque los de casa lucieron más nerviosos y débiles que sus rivales, y porque hay equipos que solo saben jugar bien a la pelota, y ese es el caso de Industriales.

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