Category: Crónica

Carne rusa

carne-rusaTomado de Microcrónicas

Estaba viendo un documental de Enrique Colina sobre la herencia de los rusos (más bien de los soviéticos) en Cuba, después de 30 años de relaciones estrechísimas. Está visto que Colina es un excelente documentalista. Y también que tiene un singular sentido del humor. No voy a contar el filme, solo diré que me llamó la atención la cantidad de veces que los cubanos entrevistados hablaban de la “carne rusa”. Es más, tal pareciera que el principal aporte de los soviéticos a la Revolución cubana fueron las latas de “carne rusa”. Yo me acuerdo de esas latas. Cuando mi mamá terminaba tarde en la escuela llegaba a la casa y abría una para la comida. A mí me encantaba la carne rusa, hasta el punto de que a veces le decía a mi mamá: “¡Yo no quiero pollo, yo quiero carne rusa!” ¿Seguirán enlatándola en aquella lejana tierra? ¿Sabrá igual? ¿Alguien sabe?

#Cuba contada por los weblogs

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¿Imaginan la historia de Cuba contada a través de los diarios personales de cientos de jóvenes? ¿De qué temas escribirían, cuál sería su opinión sobre el país? ¿Diferiría lo contado para ellos mismos de lo que mostrarían los libros oficiales?

Foto: Carlos Ernesto Escalona Martí (Kako)

«¿Qué les queda por probar a los jóvenes

en este mundo de paciencia y asco?

¿Sólo grafitti? ¿Rock? ¿Escepticismo?…»

Mario Benedetti

Los diarios, en la Cuba offline, no están de moda. Ya los jóvenes no suelen creer en pasar a la posteridad por contar su realidad, como Ana Frank, en curiosas agendas que, cual suerte ineludible de todo diario, seguro irá a parar a manos equivocadas o ante ojos indiscretos.

Demasiado peligroso es escribirlo todo, «todo-todo», en un cuaderno que, cuando menos lo esperas, te desnudará y «desdudará» —como diría el escritor Eduardo Galeano— ante un mundo —léase familia, colegas, amores— que no entenderá por qué dices lo que dices si revelas, por ejemplo, ser gay o apolítico, o te reprochará por exhibirte así, tan descarnadamente.

Por suerte para la posteridad, otra es la historia online: ahí están los blogs.

Los blogs son los diarios «privadamente públicos» de muchos jóvenes cubanos del siglo XXI, muchachos y muchachas que escriben sobre su país para que lean todos, los buenos y los malos, los que pueden solucionar problemas y los que pueden agravarlos, pero que sobre todo —me parece— escriben para ellos mismos, para su generación.

Muy lejos del deprimente «querido diario» de otros tiempos, ellos disparan ideas y publican análisis en torno a una agenda tan común, diversa y cubana que desvalorizaría, por su diversidad de fuentes y temáticas, al más encumbrado libro, si es que hubiera, sobre qué piensa y hace la juventud de hoy.

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Yulieski 1, Sancti Spíritus 0

AINEra la noche mágica del Huelga. Poco importaron las tantas derrotas acumuladas por los Gallos en esta 53 SNB. La casa del Yayabo se vistió de gala para recibir a uno de sus hijos.

Sancti Spíritus llenó su estadio para ir a ver a Yulieski Gourriel, no a su equipo, y el 01 de Industriales pasó la primera prueba entre aplausos, chiflidos y gritos de: se va, se va.

Cuando se anunció la primera comparecencia del más célebre de los hermanos Gourriel, las gradas parecieron confundirse, hasta que finalmente se escucharon más palmas que gritos.

Pero entonces el veterano Noelvis Hernández le tenía preparado su propio festín de bienvenida y con un ponche que muy bien pudo haber dolido lo que un gancho directo al estómago, cambió las sensaciones de los visitantes del Huelga.

Sin embargo, la celebración terminó en ese mismo primer inning, porque los de casa lucieron más nerviosos y débiles que sus rivales, y porque hay equipos que solo saben jugar bien a la pelota, y ese es el caso de Industriales.

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Cómo ser culturoso

gafapastasPor: alejo3399

Llegado el momento en que usted decida dejar de ser un común y simple don nadie, o al menos dejar de mostrarse como tal, siga las siguientes instrucciones.

Ante todo debe ser el mejor de todos, el más inteligente, o sea creérselo: si no ¿cómo pretender que otros le crean? Después debe aparentar que no le importa lo que los demás piensan de usted. Con eso habrá vencido la mitad de la pelea.

Será hora entonces de pasar al objeto, o sea, usted como cosa material. Recuerde que usted es un fenómeno muy original, por lo que deberá copiar exactamente la originalidad de los otros “culturosos” originales que hay. Meta en su garaje –o clóset en su defecto– todo tipo de tareco raro que le caiga en mano. Siempre es bueno precaver, por si se pone de moda un raíl de línea en el cuello o una lata de pintura en la cabeza.

Una premisa importante: no se bañe nunca. Desde el momento en que comience a andar con otros “culturosos” se le pegará una bacteria que resulta mortal si reacciona con agua. Además, como usted es superior, siempre olerá a talento y genialidad.

Use chancletas todo el tiempo y, si la economía aprieta- cosa que suele suceder-, use las de setenta centavos CUC: el vulgo, ramplón, vulgar e iletrado, estará tan ocupado en admirar su diletancia que no notará que usted es simplemente un miserable desposeído, un pobre pobre.

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Memorias de Angola

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Tomado de Segunda Cita.
 
Estoy al borde del mar, cuando se me acerca un vecino de veraneo e indaga por la suerte del cuarteto Los Cañas.
 
 — ¿Existen todavía? —me pregunta—, porque yo fui chofer y escolta de ellos en Cabinda, en 1976.
 
Así, de pronto, me suena raro, porque yo anduve media Angola con Los Cañas, pero no los recuerdo en Cabinda. Entonces me viene a la memoria que cuando yo regresaba en junio a Cuba, Los Cañas estaban siendo enviados a la zona por la que Vicente, el mago Aira y yo habíamos iniciado nuestra ruta de fuego: la rica provincia de Cabinda, separada del resto de Angola por el delta del río Zaire, lo que origina el concepto de enclave defendido por el FLEC, grupo guerrillero separatista. Inevitablemente rememoro cómo aquellos complejos problemas territoriales diseñaban las principales consignas del MPLA y su nación recién inaugurada: De Cabinda a Cunene, Angola es una. Un solo pueblo, una sola nación.
 
Viendo a nuestras familias retozar en las olas, le pregunto a Leal ―el vecino― las circunstancias que lo llevaron a estar en África por aquellas fechas. Me dice que era chofer de un comandante y que este lo cedió como apoyo a la agrupación de Ramón Espinosa, cuando Fidel declaraba que la defensa de Cabinda era estratégica para el futuro de la República Popular de Angola. Por esa importancia, en la segunda mitad de 1975, ciento y pico de instructores cubanos y algunos combatientes de las FAPLA habían defendido aquel territorio de cinco invasiones simultáneas.

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