Category: Opinión

90 millas

cuba-malecc3b3nLos cubanos no nos identificamos con esta unidad de medida. Será acaso porque en la infancia los profesores nos enseñaron el kilómetro para calcular las grandes distancias. “Cien centímetros son un metro, y mil metros son un kilómetro“, nos decían. Y así crecimos con este razonamiento.

A la milla la ignorábamos. Nunca la hemos tomado en serio. ¿Para qué emplearla si nos basta nuestro método? Además, nos resulta un poco “imprecisa”. Una milla son 1609 metros, cifra nada especial. Así, el kilómetro se coronó en esta Isla como “rey de las medidas”. Su hegemonía se extendió a cada instante en que fuera preciso calcular trechos de gran envergadura.

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El cementerio

cementerio-de-historiasEl toque de las campañas estruja mi cuerpo. Tres toques soberbios me calan los huesos. Camino tras el carro fúnebre. Me muevo lentamente. Me adentro en la casa de la muerte. Sigo el hilo que me conduce al lecho donde reposan los cuerpos inertes.

La fosa se regodea en su oscuridad. Espera con sed de hambre su nuevo bocado. La tapa es movida. Una cucaracha sale de su interior. Huye despavorida al ver la luz que se asoma en su mugrienta existencia. Se enreda entre los pies de alguien que no tiene fuerzas para aplastarla. Por hoy mejor no más muertes.

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Crónicas vanvaneras

ilustración-755x490Cuando murió Juan Formell, Cuba perdió sin dudas al mayor relator musical de su cotidianidad en los últimos 45 años, un cronista de pura cepa y sensibilidad única. De hecho, uno de los grandes méritos de su orquesta Los Van Van fue poner a bailar a su pueblo cantando historias que la prensa, si acaso, esbozaba tímidamente.

Es más, la vasta discografía del llamado Tren de la Música Cubana incluyó crónicas notablemente gráficas, estampas costumbristas, personajes y frases que forman parte del patrimonio cultural de este país. En sus textos, la agrupación trató desde fenómenos migratorios (“La Habana no aguanta más”), hasta la pérdida de valores (“Se muere de sed la tía”), o la furia de las barbacoas (“Artesanos del espacio”).

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Diversidad sí, desarraigo no: ¿Banderas nada más? (+Fotos)

Cada día se ven por todas partes más banderas de distintos países o referencias visuales a ellas, usadas unas y otras como “adornos” en ropa y en artículos disímiles. Abundan en vehículos, desde rastras hasta bicitaxis, pasando por ómnibus, autos de paseo y tractores, hasta como forro de asientos. Tal proliferación viola normas establecidas para su uso.

El modo como se asumen las banderas tiene raíces, motivaciones y alcances significativos. Han tenido alto valor en la representación y la movilización de colectivos humanos, y lo han aprovechado religiones y poderes, como las Cruzadas, que, en el fondo, el expansionismo colonialista europeo extendió. Diferente es el influjo irradiador que para los pueblos de nuestra América, y para otros de similar historia, tienen sus banderas nacidas en las luchas por la independencia, proceso contrario a los designios de los conquistadores y sus herederos directos.

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¿Funcionarios o parricidas del arte?

2002_650-640x480Mientras escribo estas letras escucho a Silvio Rodríguez y me vienen muchas cosas a la mente: Haydeé Santamaría extendiendo sus emplumadas manos, como gallina protectora, para resguardar a unos vilipendiados jóvenes con guitarras; Domingo del Monte gestionando con los burócratas de La Habana la presentación de la obra de un desconocido: su ahijado Milanés.

¿Qué sería de la Cuba de hoy y la Nueva Trova sin las alas protectoras de Teté? ¿Qué sería de Matanzas, y la Isla toda, sin las tertulias y la actitud Del Monte? Ambos resultaron excelentes funcionarios del arte.

Pero quiso la vida que esa palabra, funcionario, se arropara de lo peor de ese extenso y empinado camino que significa el necesario Socialismo: la abulia de los burócratas.

¿Desconocen acaso que la esencia misma del término resulta revolucionaria por excelencia? Un funcionario debería ser gestor de lo imposible: ¡lograr que las cosas funcionen!, a pesar de los bloqueos (el de afuera y los de adentro), la escasez de recursos, el visto bueno de arriba, etc, etc, etc…

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