Cuba: el presente es el comienzo del futuro

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publicado en el blog: Segunda Cita

Por Charles Romeo

Creo que el año 2018 será recordado como el momento en que los cubanos procedieron a actualizar sus ideas sobre su proceso revolucionario iniciado sesenta años atrás.

El paso implacable del tiempo ha provocado el inevitable cambio de los dirigentes del proceso revolucionario y para ser más preciso, el cambio “del dirigente”, toda vez que es incuestionable que fue Fidel Castro el que concibió no solamente la necesidad de una cambo revolucionario de Cuba sino que además, el cómo hacerlo y como plasmarlo en una nueva realidad política, social y económica, que a su vez inevitablemente también ha provocado una transformación cultural entre los cubanos, entendiendo por ello su manera de pensar y de vivir. Ese liderazgo se prolongó doce años más después del retiro obligado de Fidel, por la identidad de pensamiento entre él y su hermano Raúl quien lo acompaño en ese proceso desde el primer momento. No olvidar que cuando Raúl Castro cayó prisionero, antes que Fidel, después del fracaso del intento de tomar por asalto el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba, él asumió verbalmente toda la responsabilidad por el hecho ante las fuerzas batistianas. Fidel y Raúl Castro fueron la expresión visible del liderazgo por esos seres que crearon lo que me atrevo a denominar la mitología de la Revolución Cubana, que sorprendió al mundo por su increíble audacia y por su éxito en una lucha de algunos cientos de guerrilleros y combatientes clandestinos en contra de unos 80.000 soldados, marinos, aviadores y policías. Eso es historia.

Que el color verde olivo inicial de la Revolución Cubana se convirtiera en el rojo del movimiento comunista internacional, fue consecuencia de una adaptación lógica y por tanto necesaria, a los efectos de poder resistir nuevamente un nuevo combate a muerte, esta vez entre la pequeña Cuba y el gigante norteamericano a solo 90 millas de distancia. Recordar la invasión de Cuba por Playa Girón organizada por la CIA en abril de 1961 y la posterior crisis de los cohetes en Octubre de 1962, consecuencia de un intento de impedir una invasión militar norteamericana de Cuba, que estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear entre la URSS y los EE.UU.

El relevo generacional en la dirigencia de la Revolución Cubana que se está produciendo es consecuencia del paso del tiempo, pero al mismo tiempo de su capacidad para realizarlo tranquila y organizadamente como algo ya previsto y que por tanto fue también debidamente preparado. Marca el fin de una época histórica y el comienzo de una nueva que adquiere toda su trascendencia por su vinculación al otro cambio que se está realizando en Cuba y que es la redefinición de su ideología. En efecto, desde hace ya bastante tiempo, tanto en los discursos oficiales como en la literatura proveniente del Partido Comunista de Cuba, no hay ya mención de principios marxistas tan utilizados antes para explicar y justificar medidas gubernamentales. En cambio, se reitera la validez del pensamiento de José Martí y sobre todo el hecho de que fue el fundador del Partido Revolucionario Cubano, expresión de la unidad política necesaria para lograr la independencia de Cuba de España, también la base de la política de Fidel Castro para resistir las acciones de los gobiernos norteamericanos en contra de Cuba y mantener su independencia política. Por tanto, el Partido Comunista de Cuba es la continuación por Fidel Castro del Partido formado por José Martí. Su color deja de ser rojo para volver a ser verde olivo.

La identificación ideológica con los partidos de otros países socialistas ya no es por tanto ahora el Manifiesto Comunista de Marx y Engels ni los principios políticos seguidos por Lenin, sino la identidad en la lucha por la independencia nacional y la justicia social y económica para toda la población. Como dijo una vez Fidel Castro: “La teoría de Marx nunca fue un esquema: fue una concepción, fue un método, fue una interpretación, fue una ciencia.”

Caracteriza a la República Popular China, a la Republica Socialista de Vietnam y a Cuba el dominio político incontrastable de un partido político hegemónico que representa ya no solamente a la clase obrera en alianza con el campesinado, sino que a toda la sociedad en la cual hay hasta empresarios privados, artesanos y cooperativas. Más que la dictadura del proletariado el partido Comunista es la expresión del dominio político de las grandes mayorías, ya consolidado por lo que sucedió en el pasado en estos países, que aprovecha la capacidad empresarial privada para resolver la problemática económica nacional.

¿Un comunismo “light”? ¿La dictadura política de los más sobre los menos? Por muchos y ricos que sean los millonarios chinos son poquísimos en comparación con los más de 1300 millones de chinos, así como los vietnamitas en relación con los 92 millones de habitantes y serán los cubanos ricos entre más de 11 millones, todos estos países con fuerzas armadas populares que no están al servicio de los empresarios nacionales e internacionales.

¿Que son realidades sociales con contradicciones en su interior? ¿Y cuándo existieron sociedades desprovistas de ellas? Eso lo aclararon muy bien Marx y Engels. Vivimos el presente y se vivirá en el futuro que no tiene por qué ser como el ayer.

La Habana, 19 de abril del 2018

Silvio Rodríguez comentó en la presentación del post:

Me acaba de llegar esta interesante reflexión de Charles Romeo sobre nuestra realidad inmediata, con algunas ideas que todavía estoy rumiando, como eso de que el “color del partido deja de ser rojo”, aún cuando sea para regresar al verde olivo, porque lo cierto es que tiene de ambos colores, cosa que no me disgusta.

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