El Béisbol Cubano y cómo romper un cero-hit

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Tomado del blog Universo Beisbol

Erlys Casanova lanzó tremendo partido. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

Si lanzar un cero-hit-cero-carrera es totalmente difícil, romper uno en las postrimerías resulta ser algo que requiere sangre fría, enfoque, ética y un poco de suerte — igual que lanzarlo, si me preguntan. Por ello, lo que aconteció en el quinto juego de la semifinal entre Industriales y Las Tunas fue sin dudas puro drama que terminó diferente a como lo hubiesen puesto en un guion de Hollywood.

Durante ocho entradas, Erlys Casanova pareció en total control de la situación: retirando bateador tras bateador, con uno o dos momentos de susto, pero induciendo rolatas, como ha sido siempre su estilo, con algo de ayuda de su defensa. Paseó y superó en pitcheo por completo a su oponente Yariel Rodríguez, quien fue muy sólido hasta que dejó el partido con un corredor en base en el octavo inning, entonces un wild pitch de dos bases — ayudado por un lapso mental del receptor Yosvani Alarcón — y un error de Yunior Paumier abrieron el marcador 4–0.

Industriales anotó primero. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

Entonces, llegó el noveno inning y el primer hombre era Paumier (quien anteriormente había logrado entrar en circulación por medio de un boleto). La multitud en el Estadio Latinoamericano estaba a la expectativa, esperando el doble-cero, incluso los que no apoyaban a Industriales. El refuerzo holguinero — irónicamente, tenía que ser un refuerzo del equipo cuyo estadio local nunca ha visto un partido de este tipo — conectó el primer lanzamiento hacia la banda opuesta y la bola cayó claramente en el lado bueno de la línea de cal, suficiente para un doble y el fin de la magia.

Apoyo hacia los azules. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

¿Cómo proceder entonces? Víctor Mesa, conocido por sus malabares y sus constantes cambios de lanzador, habría ido definitivamente al bullpen, pero decidió no hacerlo: esa parte de su staff de pitcheo había sido cualquier cosa menos confiable en los últimos partidos, y la ventaja de cuatro carreras podía desvanecerse en un abrir y cerrar de ojos. Por ello, en contra de sus propias estrategias y el buen juicio de cualquiera, dejó al abridor en el partido.

Alexei Ramírez filma a su amigo con un celular. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

Casanova, bajo la orgullosa mirada de su padre Luis Giraldo Casanova, y su ex compañero de equipo y ligamayorista Alexei Ramírez desde las gradas, procedió a terminar el partido, no sin permitir otro doble y dos carreras antes de tener que conformarse con una victoria completa 4–2 luego de llevar el doble cero hasta el noveno inning.

Ahora, reflexionando sobre el momento, hay muchos factores aparte de la suerte que tienen que ver con el hecho de que no haya podido lograr la inmortalidad beisbolera al lanzar el primer juego sin hits ni carreras en la historia de la postemporada cubana. Piensen en ello: Alien Mora de Ciego de Ávila, Noelvis Entenza de Cinfuegos y Freddy Asiel Álvarez de Villa Clara son predecesores de los eventos que tuvieron lugar en el juego cinco. El caso más triste es el del avileño, quien se quedó a un strike del juego perfecto antes de que el guantanamero Leonelkis Escalante rompiera el hechizo al enviar una “sábana” a los jardines, sin dudas. Dejar sin hits a la oposición en un juego de postemporada es tan difícil, que incluso luego de más de un siglo de play off en las Ligas Mayores ha habido solamente dos juegos sin hits más allá de la temporada regular: el juego perfecto de Don Larsen en la Serie Mundial de 1956 ante los Dodgers y el cero-hit del recién fallecido Roy Halladay en la Serie Divisional de la Liga Nacional en 2010 sobre los Cincinnati Reds. Doc Halladay había lanzado un juego perfecto en la temporada regular, que tuvo la marca de varios juegos sin hits, y el “juego imperfecto” lanzado por Armando Galarraga.

El doble de Paumier también fue claro, y aunque merece crédito, debemos decir que la tensión del bateador es menor, a menos que sea una situación de dos outs en el noveno. El segunda base tenía poco que perder, pues todos sus compañeros habían sido humillados una y otra vez, y ser otro que se fuera sin hits en el partido no tiene ese impacto en la psiquis del jugador. Pero para el lanzador, cuando pasa el tiempo y camina el reloj, cada bateador se torna más difícil, y lanzarle mal a uno se convierte cada vez menos en una posibilidad. Ya sin juego perfecto, y con ventaja de cuatro faltando tres outs, tal vez NO abrir con strike habría sido una buena apuesta. Pero el orgullo de un lanzador que sabe que está a punto de lograr algo que nadie más ha hecho le impide deshacerse de un bateador de contacto cuya disciplina en el plato ya le había permitido ganarse un boleto.

Yunior Paumier se para en segunda luego de romper la magia con un doble. (Foto: Reynaldo Cruz/ UB)

Ese momento fue tal vez el mejor del juego. De la misma manera que los bateadores de Las Tunas se negaron a buscar el sencillo en toque de bola luego del quinto inning, incluso tratándose de un juego de postemporada, Casanova no iba a esconderse detrás de algunos envíos fuera de la zona de strike para evitar a un bateador que podía romperle el no-hit. En vez de ello, decidió lanzarle pese a saber que podía batear… y Paumier cumplió su parte, al conectar fuerte y lograr un doble cuya legitimidad nadie podía cuestionar, al estilo de Joe Mauer — alguien que ha roto más de un no-hit-no-run en las postrimerías del partido.

Podríamos preguntarnos… ¿cuál habría sido el caso si los Industriales de Víctor Mesa hubiesen sido los que estaban en el lado opuesto del cero-hit? ¿Habría VM32 permitido que sus bateadores siguieran haciendo swing fuerte?

Game Scores de Erlys Casanova:
Normal:
79
Si lo hubiesen sacado luego del hit y la Carrera no hubiese anotado: 86
Si lo hubiesen sacado luego del hit y la Carrera hubiese anotado: 82