Category: Economía

Corrupción : ¿Hasta cuando?

Tomado de Cubano en 1er plano

por Esteban Morales, UNEAC

jardin-1

Cuando entre abril y  junio del 2010, escribí mis dos artículos sobre la corrupción, “Corrupción: la verdadera contrarrevolución” y  “El misterio de la santísima Trinidad: corrupción, burocratismo contrarrevolución”, no faltaron quienes me dijeran que por qué  me metía  en ese tema, que Le daba armas al enemigo y que el partido quería mantener bajo la más completa discreción.

Para entonces, nuestra prensa, llamémosla oficial, no reflejaba el tema. Ahora, casi tres años después, tampoco lo hace. Apenas salen algunas pequeñas referencias de cosas que no les queda más remedio que publicar. De todas maneras, la gente está enterada, porque como decían siempre mis abuelas,  “Entre cielo y tierra no hay nada culto”. Mucho menos en el mundo de la fibra óptica y  de los satélites de información. Una prensa alternativa, que se apoya en los blogs, los correos electrónicos  e internet, informa sistemáticamente sobre todo lo que la prensa oficial no publica.

Pero porque nuestra prensa, a pesar de lo avanzada que esta la atención que presta el gobierno  al tema de la corrupción, dentro de nuestra realidad, no refleja apenas nada sobre la misma? Solo en una ocasión, hace ya algún tiempo, se dieron a conocer causas seguidas, condenas y nombres de los juzgados.

Ahora se conoce que hay cientos de procesados, por múltiples causas de corrupción, qué han llegado incluso a cambiar la composición racial de los implicados,  pero no existen detalles  que nos permitan conocer como van los proceso y mucho menos los nombres de los que se encuentran  bajo esa condición.

¿Por qué se insiste en mantener bajo un “manto de discreción informativa”  los procesos que tienen lugar? ¿Quienes se benefician con eso?

Más información

El verticalismo burocrático

burocracia cubanaPor: Roberto G. Peralo (roberto.peralo@umcc.cu)

Imaginen mi alegría al leer la Circular No. 7 donde la Comisión Nacional de Béisbol rectifica la decisión de prohibir las congas en los partidos de beisbol. Imaginen mi preocupación porque esto no es cosa nueva, es la segunda vez que se repite este fenómeno en menos de un mes. Antes de cantar victoria deberíamos preocuparnos porque la causa que los originó no ha cambiado, el verticalismo burocrático se mantiene.

El Consejo de Ministros después de prohibir la venta de ropa importada, decidió semanas después (“coincidiendo” con el reclamo popular) extender hasta el 31 de diciembre esta actividad. Con el objetivo de que los afectados pudieran liquidar sus inventarios.

¿Por qué tanto el Consejo de Ministros como la Comisión Nacional de Béisbol rectificaron decisiones ya adoptadas? Si estas hubieran sido socializadas, discutidas y evaluadas con los implicados en hacerlas cumplir. Incluso, si se hubiera hecho esto con los afectados directamente, con organizaciones y sectores de la sociedad, estoy seguro que las regulaciones hubieran sido más sensatas y las rectificaciones hubieran sido innecesarias.

El método: ¿excepción o regla?

Mis preocupaciones: algunos de nuestros funcionarios parecen transformar el método de centralismo democrático por verticalismo burocrático. No me cansaré de aplaudir el método aplicado por el presidente Raúl Castro para lograr un consenso nacional sobre las políticas económicas a implementar en Cuba. Todo parece indicar que el método no sentó un precedente.

Muchas son las historias que escucho de cómo dirigentes, directores y administradores toman decisiones arbitrarias y/u “orientan medidas” sin utilizar en el proceso de toma de decisiones, la consulta, el debate y la discusión con los trabajadores. En la mayoría de los casos estas decisiones constituyen errores muy costosos para la economía y la sociedad cubana.

Más información

El vivo vive del bobo, y el bobo lo ve en memory flash

 

 

comunales

Por: lilithalfonso

La verdad es que me dio risa. Risa con aquel negrón de pose teatral contando, como si fuera Formell explicando cómo compuso una canción, cómo le había levantado al Estado durante unos pocos años y desde un puestecito en la Dirección de Comunales de La Habana Vieja, más de 33 millones de pesos.

De sus labios, escuché la más atinada definición de corrupción. “La corrupción es que un día yo me acerco a ti, te hago favores, porque tienes la inmensa necesidad, la tremenda necesidad que tiene todo el mundo. Empiezo por traerte la merienda, mañana te invito a almorzar y cuando te has dado cuenta estas totalmente comprometido conmigo, sin necesidad de decirte nada”.

Y todo, sin una pizca de remordimiento. “Y fue fácil, porque nadie me preguntó”, repetía una y otra vez y uno se da cuenta que además de la pobreza y el sentido de la oportunidad de alguien que puede dar cosas que el otro necesita a cambio de favores, el problema de la corrupción en Cuba es que, donde tiene que importar, a nadie le importa.

Más información

La corrupción en Cuba: enfermedad crónica

 

corrupcion_cubaPor: Roberto G. Peralo(roberto.peralo@umcc.cu)

 

No deben quedar muchos cubanos sin ver el video donde se muestran dos casos de corrupción en instituciones estatales. Una vez más el canal de televisión “Memory Flash” divulga, con mucha eficacia, cómo un grupo de funcionarios del Estado, directivos empresariales y los trabajadores de un centro comercial utilizan su poder, el descontrol y la indolencia para robarle a la sociedad cubana.

Uno de los materiales explica cómo el centro comercial “Carlos III” en la Habana, se constituía epicentro de una red comercial para suministrar productos de ferreterías y piezas de autos, al por-mayor, en el mercado negro. Las mercancías eran clasificadas como deterioradas y automáticamente pasaban a merma. Como nadie los controlaba, esta supuesta merma iba a parar a cinco casas particulares que se encontraban a los alrededor del centro comercial. Dos de ellas servían como almacén y en las otras tres se comercializaban dichos productos, muy tranquilamente y a la vista de todos.

La gerente de la tienda, en persona, explica en el audiovisual como utilizaban “los vales falsos para multar a los clientes, para al final del día cuando se pasara por su código real, esa ganancia se repartía entre todos los trabajadores del lugar”. Traduzco: le ponían a las mercancías que vendían, un precio superior al establecido, robándose la diferencia.

Más información

A %d blogueros les gusta esto: