Category: Crónica

Una visita díficil

en-el-museo-de-cc3a9spedesAna Regla recibe al grupo de jóvenes. Por eso, prepara su jolongo de frases y posibles respuestas por si la atiborran de preguntas. Solo le pasó una vez y se dijo que no volvería a ocurrirle.
Hace 43 años que anda por la casa de Carlos Manuel de Céspedes, y como fundadora del museo se siente orgullosa de narrar la vida de quién diera tanto por la libertad de su Patria, la misma Cuba que hoy vuelve a ser noticia.
Ser nota la pasión por Céspedes, y que entiende en lo profundo cómo era de difícil estar en la piel no solo del héroe, sino del hombre: El mismo que le dio la libertad a sus esclavos, y que sabiendo aún de la superioridad numérica de los españoles, se lanzó a la lucha.
Se nota el dolor, en cada palabra para explicar el alcance de sus decisiones como presidente de la Republica en Armas, como hacedor de Revoluciones, Pero también Ana Regla se siente heredera de las mujeres mambisas, y sus gestos indican el cuadro de Candelaria Acosta, bordando la bandera. Una muchacha, observa el cuadro y le pregunta:” ¿por qué está pintada con facciones tan viejas, si ella bordó siendo una jovencita de 17 años?”
Ana no se asombra, ya ha oído esa pregunta, la vez de su visita guiada más difícil, con Fidel.
Ella lo recuerda como si el tiempo no hubiera pasado. Los guardaespaldas le pidieron que no se dejara amilanar por sus preguntas y que se adelantara las respuestas para dejarlo sin dudas.
Fueron las dos horas más intensas como historiadora del museo Casa de Carlos Manuel de Céspedes.
En fracciones de segundos, vuelve a la realidad y la mirada de la muchacha le clama una respuesta.
“Es que a ella, le hicieron ese retrato bordando la bandera en años posteriores a la guerra”… y continua su andar, relatando, contando, impresionando a todos con su sabiduría.
Esta vez, Ana Regla no ha tenido una visita difícil, se dijo que nunca más, la agarrarían desprevenida. (Por: Betsy Benítez. Tomado de De donde crece la palma)

De la Sierra, al mar… al rio (+fotos)

sierra_mar_rio_grm_cuba_0056Desde el clima hasta los retrasos organizativos imprevistos pospusieron por ahora, solo por ahora, mi segunda cita con “Pepe” Martí en el punto más alto de Cuba. Igual otros reencuentros fueron importantes porque a las buenas nubes se les trae el alivio cuando más lo necesitan.

Este viaje es uno a lo Arnold Schwarzenegger con su “I’ll be back” (Volveré en español) dijola Tunie cuando el motor vetusto KRAZ bramaba para subir una de las tantas pendientes al regreso desde Santo Domingo hasta el Caney de las Mercedes. Y ella tiene razón porque las montañas tienen ese sabor de reto eterno que te hace querer regresar todos aunque te haya faltado el aire, te hayan dolido los pies,  sacando las lecciones para la vuelta futura.
Uno se queda con el sabor agradable de juntarse con gente que ya tiene en el corazón y de haber conocido a Rafael y Bernardo, al par de trabajadores de la Empresa de Flora y Fauna en la Altura de Joaquín, o a colectivos geniales como los de los campamentos Che Comandante, del Caney de las Mercedes y Las Coloradas, en Niquero, que nos atendieron con el mismo cariño con el cual reciben siempre a los pioneros exploradores.

También abrazo el recuerdo de los temerarios “chibichaneros” de las inclinadísimas vías de montaña o el de los niños de la escuela de Cabo Cruz y su paciencia infinita para esperarnos por la demora de un ómnibus roto para luego conmoverme con una canción y la sencillez infantil.
De cierta manera “Pepe” no me dejó solo, ora recordándome que los malos pensamientos hacen daño, ora evocando los minutos trágicos del 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, aunque fuera apenas en el instante de colocar una piedra allí donde él ascendió a la inmortalidad de los imprescindibles. (Por István Ojeda. Tomado del blog Cubaizquierda)

Una piedrita del río para Martí (Video)

100_5079Ese domingo, con todos los cansancios recientes, se fueron los de la guerrilla al río que son Dos Ríos. Bajaron la barranca abrupta, a pesar del dolor que les hacía caminar raro, a pesar del fango y la amenaza de nuevas caídas. En la orilla del crecido Contramaestre, a poca distancia del Cauto, recogieron piedras y las lavaron en la corriente, las cargaron cuesta arriba como trofeos, con malabares y piruetas para que no se cayeran, hasta llegar nuevamente al sitio donde una vez sangre y tierra fueron una sola sustancia cósmica y universal.
Recolectando piedras en a orillas del Contramaestre
Todos, incluso los que no pudieron bajar, tenían una pequeña roca de amor. Hubo quien cargó con las piedras de los que, por muchas razones no pudieron venir. Cada uno pasó frente al monumento con sus pedazos de lava antigua en las manos y sus pensamientos, con sus homenajes y sus augurios, con sus sueños y sus recuerdos.

Al Apóstol, al Maestro, al Héroe, al Poeta, al hombre de las muchas noches por calles heladas y de los discursos memorables, al artífice de la unidad (tan necesaria hoy), al enamorado que tanto corazón conmovió y conmueve aún, al autor intelectual de todos nuestros asaltos estelares. A José (Pepe) Martí dedicaron esas rocas de río, de telúricos arrebatos, de sol abrazador, de ternuras y de truenos. (Por Rafael Crul. Tomado del blog Turquinauta)

El paquete

12141597_1531572307135019_5966268632469969708_nLleva en las manos, una libreta toda maltratada; con dibujos de banderas, palmas y estrellas. Es lo aprendió a hacer para matar el tiempo de tristezas.
Además prepara la mochila de sueños compartidos con los amigos: nunca se sabe que pueda necesitar.
Una sábana extra para alejar el frio de la espalda para alguna de sus compañeras, los libros que ofrendará a los niños de un rincón del mundo y los zapatos listos para recorrer los kilómetros, aunque no resista el fango.
Piensa que cuando llegue a su destino, las cargas del paquete se irán desinflando pero ocurre lo nunca imaginado. Se llena de recuerdos carmelitas de la tierra de las alturas, mojados hasta las células, respirando el aire frio arriba del camión, desafiando a las montañas. En su pupila tiene una ventana donde una vez se cantó una serenata y sintió el fuego que alumbró a las casas, un día de enero.
Atacamos a la mala suerte por la espalda y de sus trampas salimos airosos; con dolores, en tierra sagrada recogieron piedras para él.

Ve a sus amigos; los viejos, los nuevos que se hacen en el camino; sienten el mismo peso, solo que la huella está fresca y solo existen risas.

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A ella lo que le gusta es cargar con sus conversaciones dentro del saco, y sacar de ahí, el alivio de una nube, con el aroma de las mariposas, siempre a la izquierda de la musaraña.
El tiempo pasa y ya va siendo hora de preparar otro paquete; debe ser pronto. (Por Betsy Benítez. Tomado del blog De donde crece la Palma)

Una Guerrilla joven conquista Granma (+Fotos y video)

en-dos-rc3adosAntes, no entendía ese instinto casi suicida de forzar el cuerpo hasta los límites, el deseo de sentir cansancio, sudar…. Los miembros de la “Guerrilla joven”, integrada por blogueros, activistas de redes sociales y periodistas de varias provincias del país, lo hacemos con frecuencia y, en el camino, nos volvemos más hermanos.

Del 21 al 25 de octubre, recorrimos parte de Granma, guiados por el deseo de palpar esencias de la nación, en un territorio con más de 600 sitios históricos identificados y señalizados, incluidos 23 monumentos nacionales.

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En el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

En la Casa del Padre mayor, Carlos Manuel de Céspedes, iniciamos la aventura que nos llevó hasta el Museo de Cera, el Pico Turquino, donde celebramos una boda, Las Coloradas, Cabo Cruz, la casa natal de Celia Sánchez, en Media Luna, Dos Ríos…, pero escrito así parece muy fácil. Y, en verdad, las peripecias pudieran motivar hasta películas. Algunos las catalogaron como extremas, aunque no debemos exagerar.

CAMINO AL TURQUINO

Cerca de las 7:00 de la noche llegamos al campamento de pioneros Che Comandante, en Bartolomé Masó, bajo una llovizna, final del aguacero que había caído. Allí nos recibieron la subdirectora y otros trabajadores, con sonrisas y amabilidad.

“Aquí llueve todos los días, subir es complicado en estas condiciones”, nos alertaron, pero estábamos decididos: Veríamos al Apóstol en lo más alto.

Baños, comida, charlas, chistes y apenas unas horas de sueño, porque a las 2:00 de la madrugada salimos rumbo al Parque Nacional Pico Turquino, en Santo Domingo.

Quien estaba al frente de la instalación, un señor delgado y bastante serio en aquel momento, nos dijo: “Es casi imposible que lleguen. El sendero está en pésimo estado y, después del mediodía, cae cantidad de agua”, sin embargo, la tropa no se amilanó.

Y él recalcó: “Para lograr ese propósito deben caminar 18 kilómetros hasta la cima, más cinco de retorno al campamento de Aguada de Joaquín. Sumen el fago y el casi seguro aguacero. No están acostumbrados a tanto”.

Y era cierto, pero seguimos loma arriba.

El trayecto incluyó caídas y esa mezcla de cansancio, sudor y resequés en la boca, que combatimos con caramelos y refresco.

El punto más alto de Cuba, ubicado a más de 1970 metros sobre el nivel del mar, parecía alejarse cada vez más, sin embargo, la voluntad resistía.

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En la cima del pico Turquino.

Y teníamos una motivación adicional: la boda de Rodolfo Romero y Karen Alonso, dos habaneros llenos de sueños, de la cual les contaré en otra oportunidad.

Desafortunadamente, todos no llegaron, pero hubo intercambio de anillos y hasta brindis en la cima. Admiramos el busto de José Martí, obra de la escultora Gilma Madera y símbolo para quienes amamos los retos y el país, colocado allí por Celia Sánchez Manduley y su padre, Manuel., en 1953.

Cuando el motor del camión bramaba para subir una de las tantas pendientes -como expresó uno de los participantes-, ya de regreso desde Santo Domingo hasta Caney de las Mercedes, pensaba en la sensación de desafío eterno que implica el Turquino y hace que algunos quieran subirlo otra vez, aunque haya faltado el aire y dolido los músculos.

Parecía que lo difícil había concluido y solo nos restaba compartir en el campamento de pioneros Desembarco del Granma, en Las Coloradas, Niquero, y con pobladores de Cabo Cruz. Además, adentrarnos en otros sitios históricos, ubicados en el llano.

Sin embargo, los programas de los eventos son apenas palabras escritas. Hasta las tres y pico de la madrugada estuvimos con la guagua rota en Manzanillo.

guagua

A las 6:00 de la mañana llegamos a Las Coloradas, hora ideal para comer, cuando no se ha hecho, y dormir al menos tres horas. Su director y los demás trabajadores nos atendieron como si fuéramos su familia.

Cabo Cruz nos proporcionó uno de los momentos más especiales: el intercambio con los pioneros de la localidad y con Roldán Hernández, miembro del destacamento Mirando al mar. Allí realizamos una iniciativa tradicional del grupo: El estanquillo Patria, consistente en obsequiar semanarios de cada provincia, libros de cuentos, temperas, lapiceros, revistas, juegos, las únicas dos ediciones del periódico Granma a color….

OTRA VEZ JUNTO AL HÉROE NACIONAL

 

El domingo, 23, fuimos al encuentro del Héroe Nacional en Dos Ríos, donde cayó el 19 de mayo de 1895. La historiadora Nubislaidis Rosel narró lo sucedido aquel día y cómo el primer obelisco fue constituido con piedras, depositas por mambises.

Nos fuimos a la orilla del río Contramaestre a buscar otras y ponerlas en el lugar, como expresó Máximo Gómez que debían hacer los cubanos dignos que llegaran allí.

Estaba crecido y había fango, pero el compromiso con nosotros mismos, la historia y nuestros sentimientos era más fuerte que todo.

La tarde de ese día estuvo cargada de abrazos y despedidas. Ahora, como Itsván Ojeda, periodista de Las Tunas, me quedo con el sabor agradable de juntarme con gente especial y de haber conocido a Rafael y Bernardo, trabajadores de la Empresa de Flora y Fauna, en la Altura de Joaquín, o a colectivos geniales como los de los campamentos Che Comandante y Desembarco del Granma.

Como Lilibeth Alfonso, de Guantánamo, escribo que amé la experiencia, sus retos y las personas en el camino. Granma es una provincia que encanta. (Por: Yasel Toledo. Tomado del blog Mira Joven)

 

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