Category: Sociedad

Ganar terreno sin venderle el alma al diablo

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Blog: La Joven Cuba 

Si mañana la CIA, la NSA o la mismísima FNCA invitara a un evento donde pudiéramos hablarle a un grupo de personas sobre la realidad cubana, no dudaríamos un momento en asistir. Ellos podrán tener sus intenciones, pero no podrán poner en nuestra boca palabras que no queramos decir. Replegarse, esconderse, atrincherarse no puede ser la solución, cuando desde hace tiempo sabemos que esta guerra es de estrategia e ideas.

La cuestión no es aceptar o no las “armas del enemigo” sino el uso que se les da. Una de las razones por las que el gobierno de los Estados Unidos no ha podido cumplir sus sueños de crear una oposición real en Cuba es porque sus acólitos han actuado solo por dinero. Siguiendo la voz del amo y sin opiniones propias. Seguramente anhelan encontrar gente joven que quiera oponerse a la Revolución por convicción, pero les va costando mucho trabajo.

Por esto días se crea la polémica sobre la asistencia de un grupo de cubanos a un evento en Alemania y de proyectos periodísticos relacionados con el mismo. El problema no es el evento en sí, sino lo que hay detrás del mismo. Si existen pruebas de que Reporteros sin Fronteras está detrás de eso, pues que se denuncie, pero que no se intente crucificar a los asistentes al evento solo por estar. ¿O seguiremos creando daños colaterales en Cuba?

La izquierda siempre estará en desventaja en cuanto a atención mediática se refiere. No creemos en la teoría de que asistir a un evento de la Derecha lo legitime. Si no vamos nosotros entonces quedará ese espacio ahí para que lo llene otro, con un mensaje que nos haga daño.

Es derecho de cada cual aceptar o no el dinero que le brinden. Su inteligencia y su conciencia le permitirán hacer lo correcto, incluso Fidel puede contarnos cómo se hace revolución con las armas del otro, lo que no está bien es burlarse de la inteligencia de los demás. Es legítimo que aquí en Cuba, un bloguero le diga a algún funcionario que seguirá escribiendo con responsabilidad y criticando lo mal hecho, pero decir en una entrevista en el exterior que “eso ya no me lo pueden prohibir”, parece más una bravuconería que un reclamo de derechos.

No está mal denunciar la subversión que se hace a nuestro intento de gobernarnos sin patronazgo foráneo, sin vergüenza porque eso “nos marque” pero al hacerlo debemos ser precisos y justos en no provocar los daños colaterales. Algunos textos escritos con demasiado entusiasmo pueden provocar un efecto menor y otras respuestas más emocionales que explicativas, incrementan las dudas. No olvidar que algunos se alimentan con este tipo de polémicas, adoptan una posición de víctimas y terminan atrayendo más seguidores. Lo más importante es siempre la obra que hace dada uno, qué contenido se genera y a quién beneficia.

Bienvenidos sean todos los espacios que podamos disputarle a los oportunistas que antes hablaban a nombre de un país que no comulga con ellos y su versión extremadamente negativa de nuestra realidad.

Acudamos entonces a estos escenarios pero conscientemente, que la ingenuidad a veces es normal y hasta conveniente pero ayuda poco al periodismo comprometido (no es lo mismo que dócil) que tanto necesitamos en Cuba. Hay que ganar terreno evitando venderle el alma al diablo y evitar que surja un Fausto pero siempre con el cuidado de no ser injustos con jóvenes valiosos para construir este país. Al menos esta es nuestra filosofía de vida.

Cabeza de adoquín

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Con una pared inacabada a mis espaldas; con 500 ladrillos, 20 sacos de arena y seis de cemento apilados en la diminuta sala del departamento de mi madre; con la muñeca izquierda de mi pequeña hermana enyesada luego de una caída tonta en la escuela y este cansancio atroz de haber tirado y sacado agua durante horas para que al menos su alergia duerma en paz cada noche en medio del polvo de la construcción… con tantos dilemas familiares, hogareños, concretos y solo-míos por atender, no debería sentarme a las once y cuarenta y cinco de la noche de un sábado a hacer esto que voy a hacer.

Pero bien que me lo repite mi madre como un reproche todos los días de mi vida: yo tengo la cabeza muy dura.

Entonces, voy a hacerlo: voy a escribir del workshop de Berlín después de haber leído en el Blog La Pupila Insomne los tres trabajos publicados al respecto: el del señor Justo Cruz, el del compañero Rafael Cruz y el de Iroel Sánchez, administrador del blog; eso y el sinfín de comentarios generados debajo, al menos hasta donde alcanzó mi paciencia y mi disponibilidad de tiempo.

Todo he tenido que consumirlo, por supuesto, desde una memoria flash traída por un buen amigo (uno de los de verdad, de los que te pregunta si tiene dudas de a dónde fuiste y a qué y qué tal, sin andarse con dobleces). Sin acceso funcional a internet, como una parte abrumadora de los cubanos residentes en Cuba, mis relámpagos de conectividad una que otra vez a la semana se reducen a saber de la salud y la vida de mi papá y mi hermana, y del resto de seres queridos que la migración me ha llevado lejos; así que enterarme de las polémicas que se mueven en la web es, tristemente, una asignatura que me veo forzada a dejar pendiente. Por ahora.

Mi buen amigo me aconsejó bien: “no te fundas. Si vas a responder solo escribe limpiamente de tu experiencia en el taller y ni hagas alusión a esto que se ha formado. Haz tu postcito lindo de Berlín y, de alguna manera, eso será una réplica”. Pero yo no soy ¿inteligente?- (no sé, a veces creo que se usa esta palabra queriendo decir cosas como taimada, cautelosa o sinflictiva). Yo soy frontal, transparente, sincera… tremendamente “bruta” en ocasiones como esta; y aunque vaya a publicar luego el postcito lindo de Berlín de todas formas, creo que alguien del tan interpelado grupo del “Kuba Workshop Berlín septiembre 2015” debería decir algo ante la avalancha de índices acusadores.

Trataré de ser puntual y atenerme a esclarecer las inquietudes vertidas tanto por los inquisidores del encuentro como por algunos de los comentaristas de los textos:

¿Quiénes fuimos al taller?

Diez periodistas cubanos, si se entiende por periodista quien reporta, relata o cuestiona la realidad de un país con interés de participar en la construcción de las agendas informativas nacionales. Igual, de los diez, nueve somos graduados de Periodismo por las Universidades de La Habana y (solo en mi caso) de Camagüey; y uno, Roberto Peralo, es profesor de la Universidad de Matanzas, y administrador del blog La Joven Cuba. El resto del grupo: Elaine Díaz (ex-profesora de la UH y gestora principal del proyecto independiente Periodismo de Barrio), Carlos Manuel Álvarez (columnista de OnCuba y de BBC Mundo), Michel Contreras (Cubadebate), Marita Pérez (del Sistema Informativo de la TV cubana y editora de OnCuba), Fidel Alejandro Rodríguez (profesor de la UH ), Rachel D Rojas (La Jiribilla), Eilen Sosín (semanario Opciones, de Juventud Rebelde), Geisy Guía (ex-periodista de Radio Rebelde, hoy parte de Periodismo de Barrio) y una servidora, ex-periodista del semanario camagüeyano Adelante.

(Aprovecho la enumeración para aclarar que este post solo representa mis opiniones respecto a la polémica generada por el taller, y que de manera alguna implica o compromete al resto del grupo).

¿Quién nos invitó al taller?

El intercambio fue propuesto, organizado y llevado a cabo por la fundación Taz Panter, una suerte de cooperativa de aproximadamente 1500 miembros que sostiene económicamente con sus donaciones al diario berlinés Taz y que realiza otra serie de acciones, como estos talleres de intercambio, que no solo han acontecido con cubanos, sino con periodistas de otras regiones del mundo. Tanto la fundación Panter como el diario Taz, nuestros anfitriones, se definen a sí mismos como ecologistas, antirracistas, antibélicos y detractores de todas las formas de totalitarismo, entre otras líneas básicas que mueven su hacer profesional. El Taz es en realidad un pequeño periódico, no un gran medio, sus periodistas ganan salarios de los más bajos dentro de lo que promedia el gremio alemán, su tirada es de apenas 60 mil ejemplares diarios y su estilo se mueve mucho dentro de la sátira social.

¿Qué objetivos perseguía el taller?

El taller nos fue presentado como una iniciativa de intercambio, provechoso para ambas partes, donde los periodistas cubanos podríamos ir durante diez días en un viaje de “tour mediático” por los diferentes órganos de prensa más representativos de Berlín y Hamburgo, para conocer sus dinámicas y particularidades. También se nos darían algunas conferencias de temas como el reportaje, la construcción de las primeras planas en un periódico y técnicas de búsqueda avanzada en la web.

En contraparte, los periodistas de Taz y de los medios visitados, tendrían la oportunidad de dialogar con colegas de un país tan distante y conocer de primera mano, sin mediación de fuentes prejuiciadas al respecto, cómo es el ejercicio del periodismo en Cuba.

Además, los organizadores intentarían dejar algún tiempo para actividades culturales como recorridos por sitios de la ciudad que fueran de nuestro interés.

¿Quién financió el taller?

Con total transparencia y desde un inicio, los organizadores hicieron alusión a este punto en particular para aclararnos que el financiamiento del viaje corría a cargo de la propia Fundación Panter, con apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores alemán.

¿En qué consistió el taller?

(Y aquí permítanme que me ponga de nuevo encima a la tipa súper emocional que soy, porque ya todo lo informativo y argumentativo lo agoté en las preguntas de arriba). El taller, o más abarcadoramente hablando, los diez días intensos e inigualablemente provechosos que tuve la oportunidad de vivir en Alemania, fue cada una de las cosas declaradas por sus organizadores y muchísimo más.

Fuimos a casi una decena de medios de prensa: periódicos, emisoras radiales, televisoras; cada uno diferente del otro por los esquemas de financiamiento o por las filiaciones políticas. De repente llegabas a Taz, que se sustenta por donaciones de gente o de organizaciones, (donde hay un mínimo para el que no puede dar mucho pero igual quiere ayudar de a poquitos y un máximo para que ningún poderoso se sienta con demasiado derecho a intervenir en decisiones editoriales por ser quien más aporta); o veías a los de Junge Welt, el antiguo Juventud Rebelde de la RDA, que aún publica en rojo y negro y defiende las causas honrosas del comunismo y el socialismo; o llegabas a Estación Sur, un programa de habla hispana de la radio pública nacional que ha invitado a nuestro Raúl Paz y hasta a Porno para Ricardo, para que en la lejana Europa se conozca la música alternativa que se hace en Latinoamérica, que no es solamente la de la Shakira o la del Ricky Martin. En Deutsche Welle descubrí de dónde venían los programitas estos de Multivisión que tanto le gustan a mi mamá, programas amenos y útiles que Cuba les compra; y en el Berliner Zeitung me asombré de que también los periodista que trabajan en medios financiados por empresas o consorcios, pueden y de hecho se fajan duro para defender el ejercicio libre de su profesión cuando este entra en conflicto con intereses comerciales.

Preguntamos de todo en todas partes, siempre hubo respuestas claras y regocijo por el diálogo.

Nos movimos con total libertad por la ciudad, no en autos caros ni en taxis, sino en metro, tranvía y tren, porque los del Taz saben que no hay mejor manera de conocer y poder juzgar una ciudad que viviéndola mezclados entre sus gentes.

Fuimos a un concierto de piano de lujo, en una antigua fábrica, aunque aquí debo aclarar que solo yo lo sobreviví despierta y feliz hasta el final (era mucho el sueño acumulado). Paseamos a pie la gran avenida hasta las Puertas de Brademburgo, descubriendo las historias dolorosas o emotivas del gran pueblo alemán desde sus edificios y sus monumentos levantados con vergüenza para no olvidar jamás.

Vimos una manifestación de cientos de jovencitos a favor del medioambiente y a un hombre solo con un cartel rechazando a los refugiados; vimos a voluntarios en una fría noche de Hamburgo, esperando la llegada de trenes cargados de sirios o turcos, para darles comida y agua y abrigos e indicarles refugio donde pasar la noche; y también, en la misma estación, a unos policías inmovilizando a un borracho o drogadicto por chocar con otro en medio de su delirio. Vimos los lugares bellos, y también, cuando lo pedimos, nos llevaron a la zona roja donde la prostitución florece bajo la permisibilidad de la ley. En ningún momento se nos dijo mira esto y no esto otro, tira esta foto pero esa no. Hubo un respeto férreo para nuestra curiosidad y total disposición para acompañarnos a donde quisiéramos en el poco tiempo libre que quedaba.

Conocimos los grandes mercados y los pulgueros, donde venden ropa de segunda mano; comimos en restaurantes finos y en un quicio de una avenida, con el plato de salchicha y papas en la mano mientras velábamos a las raticas del parque de atrás para que no vinieran a sopetearnos nada.

Ayudamos a recoger los platos en el Taz los días que humildemente nos hicieron la papa rica allí, como en casa, y ese “autoservicio” lo hicimos TODOS, incluido el pinareño de Fidel, que fregó con la esponjita hasta que nos enteramos que había una máquina fregadora y que Finn (el muchacho del servicio) se moría de pena de que hiciéramos nosotros la limpieza.

Conocimos el muro, lo que quedó del muro… y también el cariño de una pila de puertas.

Una tarde de presiones descontroladas visitamos la sede de Reporteros sin Fronteras y nos metimos hora y pico fajados con su representante, Christian Mihr, que no encontró argumentos para demostrarnos por qué en su mapa de países con situaciones sensibles para el ejercicio de la prensa Cuba estaba en negro (el peor color en su escala cromática) y México en rojo (el segundo más malo después del negro). El pobre Christian tuvo que terminar reconociendo que lo de ellos era un mapa “interpretativo”, no una herramienta científica arrojadora de datos generalizables; y prometiendo que revisarían su largo listado de TRES presos políticos por ejercicio de periodismo en nuestro país, porque nosotros sabíamos más que él de los tipos, uno de ellos preso por agredir ferozmente a su esposa.

Justo, hermano, si esa gente financiaron ultra-secretamente el viaje a Berlín (cosa que yo creo/sé que no, porque a los seres limpios y transparentes que yo conocí en el Taz la mentira no les cabe por ningún bolsillo)… si fuera así le aseguro que no tiene nada de qué preocuparse. Dudo mucho que den un quilito más para que vayan otros diez insoportables a hacerle la vida un talco y desbaratarles sus mapas.

Para el que viene leyendo y se topa con la alocución directa a Justo sin tener idea de él, una noche de diálogo abierto en el Taz conocimos también a Justo Cruz, cubano residente en Alemania hace 20 años que se manifestó en aquel pleno muy molestamente en contra del intercambio que acontecía con nosotros y que luego, a nuestro regreso, se ha dedicado a seguir publicando opiniones negativas al respecto. Recuerdo que esa noche Bernd  Pickert (moderador del panel y organizador del taller) le cedió micrófono par de veces a su euforia y a su total falta de respeto para que declarara abiertamente lo malo que era el periodismo que se hacía en Taz y lo engañados que tenían a estos muchachos, que solo los llevaban a donde convenía. Justo pudo hablar, nadie lo calló ni arremetió contra él; y luego hasta entablamos diálogo al final del panel para que él pudiera enterarse que también a su periódico, el Junge Welt, habíamos ido. Y que nos había gustado mucho la visita, tanto que nos habíamos hecho una foto de grupo por petición propia, frente a la estatua de Rosa Luxemburgo.

De las preocupaciones expuestas en su artículo reciente creo que solo me resta hablar de dos o tres cosillas: una, que nunca escuché allá el término “prensa mentirosa”; una de las impresiones más hermosas que me traje de Berlín es precisamente el respeto con que los alemanes que conocí discuten sus diferencias, la sincera afabilidad con que pueden sentarse en una misma mesa personas con filiaciones políticas tan diversas o con maneras tan distintas de hacer y entender el periodismo, y sencillamente compartir un diálogo. Otra, que si le llamó la atención la forma en que criticamos el ejercicio de nuestra profesión en Cuba, por favor, manténgase alejado del discurso de Raúl Castro de 2013, donde reconoce a la prensa cubana como aburrida y triunfalista, y desligada de la realidad que vive el pueblo. Capaz que le dé algo, Justo, estar leyendo esas cosas.

Ahhhhhh y el tema del parlamentario en bicicleta, Christian Strobele… YO FUI QUIEN PUBLICÓ LA FOTO EN FACEBOOK, NO ELAINE!!!!!! Me pareció una cosa cheverísima que aquel señor cercano a los ¿80?, blanquito en canas, se llegara tan humildemente, en su bici desteñida, a darnos nuestro recorrido parlamentario. Claro que preguntamos su salario (es la primera pregunta que hacíamos a todo el mundo, cubanos al fin) y claro que sabemos que el poder, donde quiera que se lo ejercite, viene acompañado de prebendas, unas más metálicas, otras más de tipo en especia. A mí, muy particularmente, me pareció un hombre decente, honrado, servidor de su pueblo, y eso quise significar cuando publiqué su foto. Si alguien se sintió agredido o aludido por contraste, imagínate tú, no puedo estar preocupándome por todos los sayos ajenos que por ahí flotan.

Y finalmente Elaine (por supuesto que no voy a dejar de tocar el tema Elaine y Periodismo de Barrio aunque sea, probablemente, el mayor de todos los riesgos a correr en esta diatriba- porque quién no se ha dado cuenta a esta altura que todo va de desacreditarla a ella y a su proyecto naciente). Elaine, mija, a ti te tocará demostrarnos a todos con el tiempo y un ganchito de qué va PB, te tocará silenciar las maledicencias con un ejercicio profundo y real de sacerdocio público, que no otra cosa es el periodismo. Yo ahora mismo, en medio de tantos petardos, solo tengo punzante en la memoria unos versos que me gustan mucho de una poetiza estadunidense, Oriah Mountain Dreamer, que perecen hechos para esta ocasión:

“No me importa dónde o en qué trabajas o quién paga tus honorarios, quiero saber qué te mueve de verdad desde dentro… No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma…. si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.”

Hay muchas cosas a ciencia cierta que no sé, Elaine, pero elijo a cuenta y riesgo creen en ti.

A Bernd Pickert, mi (nuestro) AMIGO BERND; a Leonie, Connie, Bárbara, Brent, y todos los demás seres extraordinarios que conocí (conocimos ) en este viaje, mi afecto reiterado y público y mi más profunda gratitud.

Ojalá este post que clama en el desierto sirva al menos para que si algún día se repite su gesto generoso, otros jóvenes, otros periodistas y colegas de mi gremio, tengan alguna razón contrastante para arriesgarse al descubrimiento, aunque sepan ya por nuestra experiencia lo que va a caerles luego encima.

Porque el miedo es un ave oscura, fea, densa, que sobrevuela en círculos sobre la fe o el optimismo de la gente, y cierra puertas de un aletazo sin decir NO, sin graznar nada, solo haciendo eso, sobrevolando su vuelo silencioso de aura para que tú sepas que desde arriba alguien, ALGO superior, te está mirando. Y que no deberías, que mejor no vayas a ningún lado, que lo más fácil es que te quedes quieto y no arriesgues tus dudas.

A los que pueda aconsejar desde mi humilde, tierna y muy probable inocencia, o desde mi contrastante temeridad, les dejo un versículo de la Biblia que mi madre siempre me ha repetido para que no me pierda en esta cosa tan compleja que es el crecer: “vedlo todo, oídlo todo, mas retened solo lo bueno”.

No dejen que nada ni nadie apague su capacidad y su derecho de ser seres discernidores, pensantes, ELECTIVOS. Como lo fueron desde un inicio los padres intelectuales de esta nación.

Camagüey, 11 de octubre de 2015, 4:35 a.m.

Periodistas cubanos en Berlín

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Diez jóvenes periodistas cubanos, con y sin filiación a medios estatales, asistieron a un taller de diez días organizado por la fundación del diario taz, en Berlín.

“Nada”. Eso es lo que ha cambiado oficialmente para los periodistas cubanos tras el inicio del deshielo con Estados Unidos, asegura Elaine Díaz al taz. Para Díaz −exprofesora de la Universidad de La Habana y exbecaria de la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard− algo sí ha cambiado, sin embargo, en lo personal. Las negociaciones de su gobierno con el estadounidense legitiman las suyas con ONG extranjeras que financien Periodismo de Barrio, la organización periodística independiente, en cuya fundación está enfrascada: “Eso ya no me lo pueden prohibir”.

Díaz ayudó a coordinar y asistió entre este 10 y el 20 de septiembre de 2015 a un taller para periodistas cubanos, financiado por la fundación taz Panter Stiftung con apoyo del ministerio alemán de Exteriores. El programa reunió a diez hombres y mujeres jóvenes, procedentes de la capital y las provincias, afiliados y sin filiación a medios estatales. Así llegaron también a la capital alemana Geisy Guía, María Antonieta Colunga, Eilén Sosín, Rachel Domínguez, Fidel Alejandro Rodríguez, Michel Contreras, María del Carmen Pérez, Carlos Manuel Álvarez y Roberto Peralo.

“Críticos”, no “disidentes”

Entre ellos hay colaboradores y excolaboradores de instituciones estatales o cercanas al Estado cubano como la emisora Radio Rebelde, el sistema informativo de la Televisión Cubana, el diario Juventud Rebelde, el portal Cubadebate, el diario provincial Adelante, el semanario económico Opciones, la revista cultural digital La Jiribilla, la revista sociocultural Temas y las universidades de La Habana y Matanzas. Hay colaboradores de medios afincados en Miami con corresponsalías en La Habana como OnCuba y Progreso Semanal, de medios internacionales como BBC Mundo o RNW, y de revistas latinoamericanas como El Malpensante y Gatopardo. Hay blogueros de sitios como La Joven Cuba o emprendedores de “medios emergentes” como Periodismo de Barrio.

No pocos colaboran en varios de estos medios a la vez. Se mueven en una “zona gris”, que ellos llaman “alegal”, en un país donde, constitucionalmente, “la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada”; son jóvenes “críticos” pero sin vínculos con la llamada “disidencia” política en la isla, precisa a DW Bernd Pickert, editor de la sección internacional del TAZ y coordinador del taller.

“Intercambio”, no “entrenamiento”

La taz Panter Stiftung organiza regularmente entrenamientos para jóvenes periodistas alemanes y ha internacionalizado la experiencia en talleres con jóvenes periodistas de Europa del Este y Birmania. No estaban seguros de lograrlo con Cuba, siendo un medio liberal de izquierda, una alternativa a los medios tradicionales organizada como una cooperativa, pero que “siempre ha publicado posiciones críticas sobre el gobierno cubano”, explica Pickert.

No obstante, apostaron por el clima de apertura de los últimos meses, por las facilidades para viajar que ofrece a los cubanos la nueva ley migratoria de 2013, y cursaron las invitaciones directamente a los periodistas (con independencia de sus instituciones), comunicaron el proyecto a la embajada cubana en Berlín (sin obtener apoyo ni veto), y solicitaron ayuda con el visado a las autoridades alemanas. Finalmente, casi para sorpresa de ambas partes, el taller −concebido como “un intercambio de ideas”, más que como un entrenamiento, puesto que la mayoría de los asistentes contaban ya con formación y experiencia profesional− llegó a buen puerto.

“Dentro de la sociedad cubana, la prensa es uno de los terrenos más conservadores, más reaccionarios, tan estancado que cosas como esta, que no son extraordinarias aunque sí muy valiosas, parecen sinónimos de cambios”, comenta a DW Carlos M. Álvarez, asistente al taller y colaborador de OnCuba, BBC Mundo, El Malpensante, Gatopardo. Que este taller haya sido posible “es un paso de avance”, asegura, “pero, sin dudas, no es para ser demasiado entusiasta; no es una meta ni un fin con el que la prensa cubana deba conformarse”.

“Energía” para imaginar la “convivencia”

En Berlín, los jóvenes periodistas cubanos intercambiaron con colegas de medios alemanes con diferentes formas de financiamiento y propiedad, perfiles editoriales y orientaciones políticas. Visitaron la radio y televisión pública (ARD, WDR, Deutsche Welle), antiguos diarios oficialistas de la RDA (Neues Deutschland, Junge Welt, Berliner Zeitung), proyectos alternativos de periodismo de investigación (Correkt!v), medios de prensa escrita y digital de izquierda y centro (Spiegel Online, el propio taz). Sostuvieron un “controversial debate” con representantes de Reporteros sin Fronteras sobre la ubicación de Cuba en el ránking mundial de Libertad de Prensa. Visitaron el Parlamento.

“Yo aprendí muchísimo sobre la situación en Cuba, cómo trabajan, cuánta gente camina sobre un corredor muy estrecho para no caer en las trampas de un extremo u otro” del espectro político; “que hay jóvenes con un pensamiento mucho más libre de lo que yo pensaba”; “que el diario Granma −órgano oficial del Partido Comunista− tiene una gran fluctuación de periodistas jóvenes porque nadie quiere quedarse ahí por mucho tiempo”, enumera Pickert, desde el taz. Una lección de “tolerancia” se lleva por su parte Álvarez, y probablemente también sus compañeros de viaje, de vuelta a Cuba. “Energía” para imaginar la “convivencia”, dice, no sólo (aunque también) entre diferentes modelos de gestión o perfiles editoriales de medios en la Cuba futura. (Tomado de DW)

Periodismo de Barrio en Alemán

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Blog: El Turquinauta, de Rafael Cruz.

Acabo de leer un interesante material sobre los jóvenes periodistas cubanos que recientemente visitaron Alemania a un encuentro organizado por el periódico berlinés TAZ, Reporteros sin Frontera, y otros de similar corte, en acuerdo con le gobierno de esa nación. La información reafirma cuan  complejos son los procesos que vivimos en Cuba, donde la contienda entre un futuro socialista o capitalista y neoliberal para nuestra nación, principal contradicción a la que nos enfrentamos, transcurre mayoritariamente en el campo de la ideología.

Compartí el tema con una colega y me llamaba la atención sobre la relación que existe la búsqueda de líderes al servicio de las malas causas y la crítica al periodismo que se hace en Cuba. “Hay en ese grupo quienes creen de verdad que se necesita salir del periodismo de mala calidad, aunque estén para ello usando el camino que les tienden los tios del dinero, o siguiendo líderes fabricados” me comentó ella y aseguraba, “Están equivocados y no creo que sean ingenuos, pero puede haber en ese grupo quienes no quieren el capitalismo para Cuba, o son egoístas y buscan ganar dinero vendiendo conscientemente su alma al diablo, pero al mismo tiempo se rebelan ante la urgencia de cambiar las cosas no nos están saliendo bien en un ámbito de mucho impacto político y al que pertenecen, el periodismo”

De su comentario refuerzo la idea de la naturaleza compleja del fenómeno, los actores sociales en este nuevo escenario no  pueden encajarse en molde maniqueos de buenos o malos. Razón tenía Fidel cuando aseguró que las actuales batallas son más complejas que las de la Sierra Maestra.

Por ejemplo del grupo berlinés conozco personalmente a algunos de esos muchachos y muchachas. No se trata de un grupo homogéneo, ni todos están cortados por la misma tijera, aunque por supuesto comparten elementos comunes como generación, Son graduados en nuestras universidades o incluso son a han sido profesores en ellas, publican en nuestros medios, militan en la UPEC, tienen orígenes y trayectorias diversas.

Hay entre ellos quienes  prefieren el buen vivir y aprenden rápido en la academia de los pequeños burgueses- o la de grandes burgueses- les encanta el glamour y se asombran en inglés ¡Oh My God! con gesto afectado y falso, mientras fuman cigarrillos caros, o se rodean de un círculo de latas de cerveza Bucaneros. Son elegibles entre los jóvenes periodistas cubanos para becas que paga el gobierno de EEUU a fin de formar los llamados “Agentes de Cambio”.

De otros, igualmente lenguaraces, rebeldes, igualmente elegibles para esos tristes papeles, su naturaleza es diferente: prefieren la compañía sencilla, gastar lo que tienen con personas que nada les pueden dar y no les importa comer en platos plásticos para luego fregar solos cien de ellos, sin perder el buen ánimo. En las excursiones se rodean de los que no pueden comprar Bucaneros y disfrutan hasta el delirio de un karaoke desafinado. Pero en ningún caso, ni unos ni otros, son bobos o ingenuos, por lo que estoy seguro que saben perfectamente de donde sale el dinero para pagar ese cursillo en Alemán.

Ahora mismo algunos de ellos viajaron casi desde Berlin a Nueva York al  Festival Spotlight donde se muestran abiertos y felices mientras mezclan, en el mismo coctel, la aceituna, el marketing político, y la militancia por la ecología; mientras se dejan querer por los buscadores de talentos. En estos tiempos ser joven y periodista cubano es ser doblemente acechado por los generadores del golpe suave contra Cuba.

Las becas continuarán, el dinero para seducir seguirá fluyendo a montones, venga de una nación europea o de los “buenos vecinos” del norte. Las ONGs -que son realmente OGs- intentarán cubrir los espacios que dejemos abiertos. En el capitalismo las conductas opuestas al poder político se combaten con muerte y violencia, como bien explica el comentario que sirve de pie forzado a este post, pero para los revolucionarios no hay otro camino que hacer las cosas bien, denunciar con mano firme la oreja peluda del lobo, y discutir, conmover, convencer cn el ejemplo y la actuación como nos educó el Che. El sostenimiento del poder revolucionario pasa por la legitimación popular del proyecto socialista y eso solo se puede conseguir haciendo conciencia y contando con los jóvenes, todos ellos.

Un Workshop eAlemania y el periodismo prometido para Cuba

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El 20 de mayo de 2015 publiqué un post titulado “Yoanismo sin Yoani” que comenzaba:

“Cuando los patrocinadores de Yoani Sánchez decidieron lanzar el “periódico” 14 y medio -que ya cumple un año- no es el algoritmo lo que falló: sacar a alguien de Cuba, prepararlo, asignarle un financiamiento no proveniente directamente del gobierno de EE.UU., declarar transparencia en el origen y uso del dinero y proclamar preocupación por asuntos ciudadanos como el derecho a la información y los problemas de la comunidad insuficientemente atendidos por instituciones gubernamentales, organizaciones de masas y la prensa cubana.

“Tampoco se equivocaron en utilizar internet como plataforma del nuevo espacio. Previeron el incremento del acceso de los cubanos al red de redes, objetivo recientemente declarado por el gobierno cubano y apoyado por Washington, que ha anunciado dejará de ser un obstáculo para la conectividad de la Isla.

“El error fue la persona escogida, con un pasado de vínculos con la desacreditada contrarrevolución tradicional, y la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana, documentados por Wikileaks, y desconectada de la academia y los periodistas cubanos. Otros proyectos como “El Barrio en vivo”,  -revelado por el periodistaTracey Eaton en su blog Along the malecon– resolvían lo primero pero carecían de lo segundo.”

A continuación citaba un cable de la agencia Reuters donde un alto funcionario estadounidense afirmaba que con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU: “Los programas democráticos (…) han cambiado con el tiempo y seguirán haciéndolo para reflejar una realidad, ya sea una realidad en el terreno en Cuba o en Estados Unidos”. Washington ha ratificado esa política recientemente, según un cable de la agencia EFE que recoge declaraciones del subsecretario adjunto de la Oficina para Asuntos de Latinoamérica, Gonzalo Gallegos “EE.UU. mantendrá su apoyo a periodistas independientes en Cuba”

Pero volvamos al artículo “Yoanismo sin Yoani” donde afirmaba:

“El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el 24 de diciembre de 2014 -exactamente una semana después de los acuerdos del 17D entre los gobiernos de Cuba y EE.UU.- que estaba buscando organizaciones estadounidenses o basadas en el extranjero interesadas en programas que “promuevan los derechos civiles, políticos y laborales en Cuba” para adjudicarles hasta $ 11 millones en subvenciones que van desde $ 500.000 a $ 2 millones cada una, declarando que daría prioridad a las propuestas que “hagan hincapié en el papel de los interlocutores cubanos en el desarrollo y el logro de los objetivos programáticos.” Las actividades a financiar abarcan  “capacitaciones, becas de corta duración, o de compromiso”, no en la misión diplomática de EE.UU. en La Habana sino en otros países, incluyendo EEUU.”

De inmediato acudieron dos personas a comentar y defender un proyecto nombrado “Periodismo de barrio” que, al parecer, se sintió aludido. Una era para mi conocida, su nic: “Negra cubana”, la otra con el nic Daniel Suárez no existe en la red ni ha comentado antes o después nada en ese blogni en ningún otro pero parecía muy al tanto del proyecto que defendía. Por eso, cuando Justo Cruz me envió su texto, publicado originalmente en Cubainformación, sobre el Workshop de “Periodismo de Barrio” con el diario alemán Taz decidí publicarlo y así dar continuidad a aquel debate. Luego supe que Taz es el mismo diario que publicó durante varios años los artículos de Yoani Sánchez en alemán.

La organizadora cubana del Workshop y autora de “Periodismo de Barrio” reaccionó de forma airada en su perfil de Facebook:

“Lamentablemente, acaba de ser republicado en el blog cubano La Pupila Insomne un texto que contiene calumias, tergiversaciones, mentiras y desconocimientos con respecto a la visita de un grupo de 10 jóvenes periodistas cubanos a medios de Alemania y, especialmente, con respecto a Periodismo de Barrio.

Tanto su autor – Justo Cruz, ciudadano residente en Alemania – como el autor del blog – Iroel Sánchez, adolecen del más mínimo sentido del rigor periodístico, la verificación, el trabajo con las fuentes, y la ética en el caso del texto en cuestión…”

No había datos en sus palabras, sólo insultos, e insólitamente republicar un texto me convertía en codestinatario de la diatriba que de inmediato ganaba los aplausos de gente como Wilfredo Cancio Isla, el periodista mejor pagado por el gobierno de EEUU para condicionar el juicio a Los Cinco en Miami, y Ted Henken, el cicerone de Yoani Sánchez en su recorrido triunfal por el país del Norte.

Conminada  por un joven periodista a precisar “cuáles son esas calumias, tergiversaciones, mentiras y desconocimientos”, la autora del proyecto contestó con elementos que Justo Cruz desmintió con un comentario en su mismo artículo en este blog, antes lo  envió a la autora del proyecto y no fueron publicados. Ante esa situación solicité a “Negra cubana” que paticipó libremente en el debate aquí lo publicara en su perfil de Facebook y fui bloquedo por esta.

Recomiendo ver la respuesta de Elaine Díaz al periodista Ariel Montenegro en Facebook y los desmentidos de Justo Cruz, como dije no publicados allí sino como comentarios a su texto republicado en este blog. Resalta el hecho de que Justo Cruz envió a Elaine Díaz (organizadora del Workshop y autora del proyecto Periodismo de Barrio) un correo electrónico con su texto para que lo leyera y le diera su opinión antes de publicarlo en Cubainformación, pero no recibió respuesta.

En su comentario, Cruz demuestra que Elaine Díaz sí dijo en una entrevista con la periodista Anna Fromm, cita sus respuestas en alemán y las traduce al español, lo que esta niega haber afirmado sobre el financiamiento de su proyecto: “Nosotros nos financiamos con ONG extranjeras, entre otras de Suecia, pero ellos no tratan de inmiscuirse en el contenido de nuestro trabajo”.

Hay un tercer elemento que Díaz niega y que es contradecido por la información disponible en la página 38 de un informe de la Fundación Panter del diario Taz: Reporteros sin Fronteras -una organización reiteradamente acusada de vínculos con la CIA- financia los proyectos internacionales de Taz. Allí dice: “Los proyectos internacionales se realizan con la cooperación del Ministerio de Relaciones exteriores, La Fundación Zeit, German Marshall Fund y Reporteros Sin Fronteras.”, esa afirmación está debajo de la lista cuyo penúltimo item es el Kuba WorkShop con “Periodismo de barrio”. Lista de proyectos que aparece en el informe de Taz:

-drei taz Panter Workshops für junge Menschen,

-die sich für Journalismus interessieren
ein Volontariat

-einen monatlichen Mittwochsclub

-einen Myanmar-Workshop

-einen Armenien/Türkei-Workshop

-zwei Osteuropa-Workshops

-den taz Panter Preis

–einen Kuba-Workshop

-taz Refugium

Obviamente, estos elementos los desconocen los jóvenes cubanos que pueden haber acudido de buena fe al Workshop en Alemania y los insultos lanzados nunca han respondido la pregunta de Justo Cruz que las declaraciones y financiamientos a terceros anunciados por el Departamento de Estado hacen muy vigente: ¿Es posible hacer periodismo independiente en Cuba, si se recibe dinero de una ONG extranjera?

Cierto, en esta historia hay “calumnias, tergiversaciones, mentiras y desconocimientos” y falta el más “mínimo sentido del rigor periodístico, la verificación, el trabajo con las fuentes, y la ética” pero por parte de quién. Como expresé cuando “Negra cubana” -que siempre ha participado libremente en este blog- se negó a publicar los comentarios de Justo y bloqueó mi acceso a su perfil: “Si este es el periodismo plural y polémico que se nos promete que baje Dios y lo vea”. (Por: Iroel Sánchez. Tomado del blog La Pupila Insomne)

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