Periodistas cubanos en Berlín

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Diez jóvenes periodistas cubanos, con y sin filiación a medios estatales, asistieron a un taller de diez días organizado por la fundación del diario taz, en Berlín.

“Nada”. Eso es lo que ha cambiado oficialmente para los periodistas cubanos tras el inicio del deshielo con Estados Unidos, asegura Elaine Díaz al taz. Para Díaz −exprofesora de la Universidad de La Habana y exbecaria de la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard− algo sí ha cambiado, sin embargo, en lo personal. Las negociaciones de su gobierno con el estadounidense legitiman las suyas con ONG extranjeras que financien Periodismo de Barrio, la organización periodística independiente, en cuya fundación está enfrascada: “Eso ya no me lo pueden prohibir”.

Díaz ayudó a coordinar y asistió entre este 10 y el 20 de septiembre de 2015 a un taller para periodistas cubanos, financiado por la fundación taz Panter Stiftung con apoyo del ministerio alemán de Exteriores. El programa reunió a diez hombres y mujeres jóvenes, procedentes de la capital y las provincias, afiliados y sin filiación a medios estatales. Así llegaron también a la capital alemana Geisy Guía, María Antonieta Colunga, Eilén Sosín, Rachel Domínguez, Fidel Alejandro Rodríguez, Michel Contreras, María del Carmen Pérez, Carlos Manuel Álvarez y Roberto Peralo.

“Críticos”, no “disidentes”

Entre ellos hay colaboradores y excolaboradores de instituciones estatales o cercanas al Estado cubano como la emisora Radio Rebelde, el sistema informativo de la Televisión Cubana, el diario Juventud Rebelde, el portal Cubadebate, el diario provincial Adelante, el semanario económico Opciones, la revista cultural digital La Jiribilla, la revista sociocultural Temas y las universidades de La Habana y Matanzas. Hay colaboradores de medios afincados en Miami con corresponsalías en La Habana como OnCuba y Progreso Semanal, de medios internacionales como BBC Mundo o RNW, y de revistas latinoamericanas como El Malpensante y Gatopardo. Hay blogueros de sitios como La Joven Cuba o emprendedores de “medios emergentes” como Periodismo de Barrio.

No pocos colaboran en varios de estos medios a la vez. Se mueven en una “zona gris”, que ellos llaman “alegal”, en un país donde, constitucionalmente, “la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada”; son jóvenes “críticos” pero sin vínculos con la llamada “disidencia” política en la isla, precisa a DW Bernd Pickert, editor de la sección internacional del TAZ y coordinador del taller.

“Intercambio”, no “entrenamiento”

La taz Panter Stiftung organiza regularmente entrenamientos para jóvenes periodistas alemanes y ha internacionalizado la experiencia en talleres con jóvenes periodistas de Europa del Este y Birmania. No estaban seguros de lograrlo con Cuba, siendo un medio liberal de izquierda, una alternativa a los medios tradicionales organizada como una cooperativa, pero que “siempre ha publicado posiciones críticas sobre el gobierno cubano”, explica Pickert.

No obstante, apostaron por el clima de apertura de los últimos meses, por las facilidades para viajar que ofrece a los cubanos la nueva ley migratoria de 2013, y cursaron las invitaciones directamente a los periodistas (con independencia de sus instituciones), comunicaron el proyecto a la embajada cubana en Berlín (sin obtener apoyo ni veto), y solicitaron ayuda con el visado a las autoridades alemanas. Finalmente, casi para sorpresa de ambas partes, el taller −concebido como “un intercambio de ideas”, más que como un entrenamiento, puesto que la mayoría de los asistentes contaban ya con formación y experiencia profesional− llegó a buen puerto.

“Dentro de la sociedad cubana, la prensa es uno de los terrenos más conservadores, más reaccionarios, tan estancado que cosas como esta, que no son extraordinarias aunque sí muy valiosas, parecen sinónimos de cambios”, comenta a DW Carlos M. Álvarez, asistente al taller y colaborador de OnCuba, BBC Mundo, El Malpensante, Gatopardo. Que este taller haya sido posible “es un paso de avance”, asegura, “pero, sin dudas, no es para ser demasiado entusiasta; no es una meta ni un fin con el que la prensa cubana deba conformarse”.

“Energía” para imaginar la “convivencia”

En Berlín, los jóvenes periodistas cubanos intercambiaron con colegas de medios alemanes con diferentes formas de financiamiento y propiedad, perfiles editoriales y orientaciones políticas. Visitaron la radio y televisión pública (ARD, WDR, Deutsche Welle), antiguos diarios oficialistas de la RDA (Neues Deutschland, Junge Welt, Berliner Zeitung), proyectos alternativos de periodismo de investigación (Correkt!v), medios de prensa escrita y digital de izquierda y centro (Spiegel Online, el propio taz). Sostuvieron un “controversial debate” con representantes de Reporteros sin Fronteras sobre la ubicación de Cuba en el ránking mundial de Libertad de Prensa. Visitaron el Parlamento.

“Yo aprendí muchísimo sobre la situación en Cuba, cómo trabajan, cuánta gente camina sobre un corredor muy estrecho para no caer en las trampas de un extremo u otro” del espectro político; “que hay jóvenes con un pensamiento mucho más libre de lo que yo pensaba”; “que el diario Granma −órgano oficial del Partido Comunista− tiene una gran fluctuación de periodistas jóvenes porque nadie quiere quedarse ahí por mucho tiempo”, enumera Pickert, desde el taz. Una lección de “tolerancia” se lleva por su parte Álvarez, y probablemente también sus compañeros de viaje, de vuelta a Cuba. “Energía” para imaginar la “convivencia”, dice, no sólo (aunque también) entre diferentes modelos de gestión o perfiles editoriales de medios en la Cuba futura. (Tomado de DW)

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