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Una Guerrilla joven conquista Granma (+Fotos y video)

en-dos-rc3adosAntes, no entendía ese instinto casi suicida de forzar el cuerpo hasta los límites, el deseo de sentir cansancio, sudar…. Los miembros de la “Guerrilla joven”, integrada por blogueros, activistas de redes sociales y periodistas de varias provincias del país, lo hacemos con frecuencia y, en el camino, nos volvemos más hermanos.

Del 21 al 25 de octubre, recorrimos parte de Granma, guiados por el deseo de palpar esencias de la nación, en un territorio con más de 600 sitios históricos identificados y señalizados, incluidos 23 monumentos nacionales.

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En el Museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

En la Casa del Padre mayor, Carlos Manuel de Céspedes, iniciamos la aventura que nos llevó hasta el Museo de Cera, el Pico Turquino, donde celebramos una boda, Las Coloradas, Cabo Cruz, la casa natal de Celia Sánchez, en Media Luna, Dos Ríos…, pero escrito así parece muy fácil. Y, en verdad, las peripecias pudieran motivar hasta películas. Algunos las catalogaron como extremas, aunque no debemos exagerar.

CAMINO AL TURQUINO

Cerca de las 7:00 de la noche llegamos al campamento de pioneros Che Comandante, en Bartolomé Masó, bajo una llovizna, final del aguacero que había caído. Allí nos recibieron la subdirectora y otros trabajadores, con sonrisas y amabilidad.

“Aquí llueve todos los días, subir es complicado en estas condiciones”, nos alertaron, pero estábamos decididos: Veríamos al Apóstol en lo más alto.

Baños, comida, charlas, chistes y apenas unas horas de sueño, porque a las 2:00 de la madrugada salimos rumbo al Parque Nacional Pico Turquino, en Santo Domingo.

Quien estaba al frente de la instalación, un señor delgado y bastante serio en aquel momento, nos dijo: “Es casi imposible que lleguen. El sendero está en pésimo estado y, después del mediodía, cae cantidad de agua”, sin embargo, la tropa no se amilanó.

Y él recalcó: “Para lograr ese propósito deben caminar 18 kilómetros hasta la cima, más cinco de retorno al campamento de Aguada de Joaquín. Sumen el fago y el casi seguro aguacero. No están acostumbrados a tanto”.

Y era cierto, pero seguimos loma arriba.

El trayecto incluyó caídas y esa mezcla de cansancio, sudor y resequés en la boca, que combatimos con caramelos y refresco.

El punto más alto de Cuba, ubicado a más de 1970 metros sobre el nivel del mar, parecía alejarse cada vez más, sin embargo, la voluntad resistía.

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En la cima del pico Turquino.

Y teníamos una motivación adicional: la boda de Rodolfo Romero y Karen Alonso, dos habaneros llenos de sueños, de la cual les contaré en otra oportunidad.

Desafortunadamente, todos no llegaron, pero hubo intercambio de anillos y hasta brindis en la cima. Admiramos el busto de José Martí, obra de la escultora Gilma Madera y símbolo para quienes amamos los retos y el país, colocado allí por Celia Sánchez Manduley y su padre, Manuel., en 1953.

Cuando el motor del camión bramaba para subir una de las tantas pendientes -como expresó uno de los participantes-, ya de regreso desde Santo Domingo hasta Caney de las Mercedes, pensaba en la sensación de desafío eterno que implica el Turquino y hace que algunos quieran subirlo otra vez, aunque haya faltado el aire y dolido los músculos.

Parecía que lo difícil había concluido y solo nos restaba compartir en el campamento de pioneros Desembarco del Granma, en Las Coloradas, Niquero, y con pobladores de Cabo Cruz. Además, adentrarnos en otros sitios históricos, ubicados en el llano.

Sin embargo, los programas de los eventos son apenas palabras escritas. Hasta las tres y pico de la madrugada estuvimos con la guagua rota en Manzanillo.

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A las 6:00 de la mañana llegamos a Las Coloradas, hora ideal para comer, cuando no se ha hecho, y dormir al menos tres horas. Su director y los demás trabajadores nos atendieron como si fuéramos su familia.

Cabo Cruz nos proporcionó uno de los momentos más especiales: el intercambio con los pioneros de la localidad y con Roldán Hernández, miembro del destacamento Mirando al mar. Allí realizamos una iniciativa tradicional del grupo: El estanquillo Patria, consistente en obsequiar semanarios de cada provincia, libros de cuentos, temperas, lapiceros, revistas, juegos, las únicas dos ediciones del periódico Granma a color….

OTRA VEZ JUNTO AL HÉROE NACIONAL

 

El domingo, 23, fuimos al encuentro del Héroe Nacional en Dos Ríos, donde cayó el 19 de mayo de 1895. La historiadora Nubislaidis Rosel narró lo sucedido aquel día y cómo el primer obelisco fue constituido con piedras, depositas por mambises.

Nos fuimos a la orilla del río Contramaestre a buscar otras y ponerlas en el lugar, como expresó Máximo Gómez que debían hacer los cubanos dignos que llegaran allí.

Estaba crecido y había fango, pero el compromiso con nosotros mismos, la historia y nuestros sentimientos era más fuerte que todo.

La tarde de ese día estuvo cargada de abrazos y despedidas. Ahora, como Itsván Ojeda, periodista de Las Tunas, me quedo con el sabor agradable de juntarme con gente especial y de haber conocido a Rafael y Bernardo, trabajadores de la Empresa de Flora y Fauna, en la Altura de Joaquín, o a colectivos geniales como los de los campamentos Che Comandante y Desembarco del Granma.

Como Lilibeth Alfonso, de Guantánamo, escribo que amé la experiencia, sus retos y las personas en el camino. Granma es una provincia que encanta. (Por: Yasel Toledo. Tomado del blog Mira Joven)

 

Periodismo de Barrio ya se hizo (y es hermoso)

Así nos recibieron en Pueblo Nuevo, Centro Habana

Blog: Polémica Digital.  de Elaine Díaz

Amigos y amigas…

Ustedes que están del otro lado del correo electrónico y han sumados sus direcciones voluntariamente para tener las primicias sobre Periodismo de Barrio, ustedes que ni siquiera se conocen entre sí pero no han dejado de creer, ustedes que probablemente se hayan vestido de blanco en 2009, durante aquellos días del concierto Paz sin Fronteras, cuando parecía imposible que Juanes y Olga Tañón se le unieran a los Van Van en La Habana y gritaron junto al maestro Formell aquel “ya se hizooooo, duélale a quien le duela”… Para ustedes es este primer correo electrónico de una nueva organización periodística sin fines de lucro enfocada en las historias de las comunidades afectadas por desastres naturales o aquellas que, por su localización, son vulnerables al impacto de fenómenos naturales como huracanes, inundaciones, sequías, fuegos, deslizamientos de tierra, u otros ocasionados por la incidencia del hombre.

Periodismo de Barrio, como Paz sin Fronteras, ya se hizo. No sin tropiezos. No sin malos ratos. Pero se hizo. Y el número cero, que saldrá el próximo domingo – debo decirles – es hermoso. El primero de agosto de este año, cinco jóvenes periodistas nos lanzamos a recorrer los principales municipios afectados por las inundaciones súbitas del pasado 29 de abril. Llegamos hasta Centro Habana, Cerro, La Habana Vieja y 10 de Octubre. Tocamos las puertas de las casas una y otra vez y nos recibió gente sencilla, de bien, gente que te da guayabas y agua fría y refresco de pipa gaseado. Recorrimos los barrios de la mano de los gobiernos locales, cogimos la ruta 26 en el Hospital Naval y nos sentamos a escuchar a quienes predicen el clima en Casablanca. Nos pasamos una tarde con el comando de Rescate y Salvamento que alejó tantas muertes ese día. E hicimos periodismo. Ese periodismo cuya vocación está profundamente vinculada con el servicio público.

Algunos nos negaron entrevistas. Otros desconfiaron de nuestras intenciones. Pero para todo ello estábamos preparados. La desconfianza nos hizo más fuertes. Nadie debe confiar en otro sin ver el resultado de su trabajo antes. Y eso es lo que queremos mostrarles el 18 de octubre. Nuestro primer número se basa en el acto de fe de aquellos que quisieron ser los primeros en arriesgarse, de esos que tenían tanto que decir que prefirieron hablar a permanecer callados.

Tiene cinco reportajes larguísimos, reposados, porque hacemos periodismo lento, y entrevistamos a las mismas personas una y otra vez, y verificamos cada dato, y contrastamos cada fuente y somos poca gente y tenemos pocos recursos. Periodismo de Barrio no se lee en un día. Guárdenlo en su navegador. Abran cada semana un reportaje, descubran junto a nosotros esa Cuba que no se ve en Facebook, ni en Twitter, una Cuba que no es noticia de último momento. Y no dejen de enviarnos su opinión. 

Tiene, también, un perfil de un delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular. De un hombre de bien. De un hombre con un bote rojo sin remos que entra a un barrio insalubre a salvar gente. Alguien que nos monta en su moto con sidecar y nos lleva a San Felipe y a quienes sus vecinos respetan. Tiene imágenes dolorosas, porque a seis meses de las lluvias, hay quienes siguen durmiendo en los esqueletos de sus colchones en el piso, e imágenes desde la esperanza, porque a seis meses de las lluvias hay barrios que han sabido gestionar soluciones. Tiene un editorial que dice quiénes somos, a dónde vamos, de dónde venimos.

Y no tiene ni un centavo que no sea del dinero que ahorré yo, Elaine Díaz, durante mi estancia como becaria en la Nieman Foundation for Journalism de la Universidad de Harvard. Hay quienes usan sus dineros para comprarse casas, o carros, o ropa, o zapatos, o comida. Hay quienes lo usan para viajar. Hay quienes compran sexo. Hay quienes compran ideologías. Y hay quienes se deshacen de él. Porque el dinero, seamos honestos, corrompe. Quien nada ha tenido, nada pierde. Yo tuve mucho, tuve a mi familia, y tuve Campo Florido, y tuve una finca que me salvó de pasar hambre en los ´90 – durante el periodo especial. Sé sembrar tomates y vender mamoncillos en la playa con la misma impertinencia con la que escribo.

Si mañana Periodismo de Barrio no pudiera seguir por causas ajenas a nuestra voluntad – como un cataclismo climático – si no hubiera un número uno que alumbrara ese número cero que saldrá el domingo, aún así habría valido la pena cada segundo de estos dos meses. Por Mónica, por Julio, por Geisy y por Tomás – que son los nombres que verán una y otra vez firmando los trabajos. Deben memorizarlos, porque no todos los días se encuentran periodistas con almas tan limpias y vocación tan clara. Pero, sobre todo, habría valido la pena por todos esos que nos miraron con los ojos bien abiertos porque nunca antes habían sido escuchados, por todos los que nos tendieron la mano, por todos los que creyeron y creen que hacer algo diferente en Cuba, hoy, no solo es posible, sino necesario…

“Cuando llueve todo sea moja, dice un refrán, pero aún más los pobres”, así comienza Lemebel una crónica sobre las inundaciones en Chile y así empieza Periodismo de Barrio.

 

Guantánamo: Tierra entre ríos

En Guantánamo

En Guantánamo

Otra vez se repitió la historia, el hecho de estar bien lejos de mi casa. La primera vez fue en Camagüey. En esta ocasión, el sendero al Yunque, la aproximación a la Base Naval de Guantánamo, el paseo en bote por el río Toa, el sabroso chocolate baracoense, la visita al Monumento Nacional Playita de Cajobabo por donde desembarcaron José Martí y Máximo Gómez, fueron algunos de los lugares programados durante la visita, junto a la joven Guerrilla de Blogueros, a la más oriental provincia de Cuba.

Guantánamo, identificado también por la internacional canción La Guantanamera, del compositor cubano Joseíto Fernández, fue fundada en 1797 y su auge lo alcanza por la influencia de los emigrantes franceses provenientes de Haití. En el territorio se hallan tres Patrimonios de la Humanidad: el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, núcleo de la Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa; la Tumba y los Cafetales Franceses.

 

 

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La primera avanzada de guerrilleros arribó a tierras del Guaso el martes 12 de mayo en horas de la mañana. Allá nos esperó Adriel Bosch, joven periodista del territorio y organizador del evento de blogueros que se desarrolló.

Tras una incómoda madrugada por la demora del avión rumbo a la ciudad oriental, vino bien una merienda y un poco de chocolate caliente para quienes gustaran.

En la noche visitamos la Asociación Hermanos Saíz y por unas horas, hasta que el cansancio nos venciera, disfrutamos de música Jazz y boleros en el Café Cantante América. Al día siguiente, después de llegar la otra parte de la tropa, partimos hacia la plaza de la Revolución Mariana Grajales y al poblado de Caimanera, zona de reconocidos valores naturales e históricos.

Desde el Hotel Caimanera observando la Base Naval de Guantánamo

Desde el Hotel Caimanera observando la Base Naval de Guantánamo

Allí se ubica en los márgenes de una extensa bahía de bolsa la Industria Salinera más grande de Cuba y la Base Naval de Guantánamo, territorio usurpado hace más de 20 siglos por Estados Unidos.

Vista de Guantánamo

Vista de Guantánamo

Cada región tiene sus encantos y la naturaleza se encarga de ilustrar las bellezas según la situación geográfica de determinada región. Diferentes tonalidades de verde y azul, los claros y oscuros de la tierra que cubre el territorio, así como la diversidad del canto de las aves que armonizan el paso por los senderos forman parte de la magia natural guantanamera.

Por si fuera imposible para unos, escalar El Yunque para otros, incluyéndome, fue algo extraordinario. Cuando pensábamos que llegábamos a la cima más complejo se hacía el ascenso. Agarrados de los troncos de árboles, auxiliándonos mutuamente y también conociéndonos más, arribamos a los 575 metros de altura. Allá donde el aire era más puro y nos acariciaba el rostro pudimos apreciar el paisaje de montañas, ríos, y al fondo, la Bahía de Porto Santo por donde entró Cristóbal Colón.

En la cima del Yunque

En la cima del Yunque

Si bien impresionante y agotador fue el ascenso al Yunque, la frescura del río Duaba aplacó el cansancio dándonos un chapuzón. Mientras que el río Toa fue escenario de varias competencias y actividades recreativas que se efectuaron en la comunidad que lleva su nombre.

El intercambio fue interesante. Los tradicionales juegos de los lugareños permitieron tener un día de diversión y por qué no de conocimiento también, pues en mi Pinar del Río no se hacen. Llamó la atención la carrera de balsas, creadas con caña brava, donde además de hombres las mujeres andaban muy rápido en ellas.

Intercambio reacreativo- cultural en la comunidad Paso del Toa

Intercambio reacreativo- cultural en la comunidad Paso del Toa

Ensartar cangrejos fue una experiencia para dos blogueros nuestros: Rafael y Carlos, quienes valientes cogieron seis de estos crustáceos durante los juegos.

Una acción inolvidable aconteció ese día cuando se hizo el Estanquillo Patria, espacio donde donamos diferentes publicaciones, revistas, periódicos, libros infantiles y para colorear, lápices de colores, entre otras cosas, con el afán de apoyar el desarrollo cultural en la comunidad Paso del Toa, en representación de las distintas provincias que asistimos a Guantánamo.

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El baile, el canto y la risa no faltaron en las actividades nocturnas ya fuesen en la Casa del Changüí, el Ranchón de la ciudad de Baracoa o en el campismo El Yunque donde los trabajadores nos acogieron la mayoría de los días y algunas de nuestras campistas blogueras mostraron su talento para participar algún día en un Karaoke y recibir los aplausos del público.

En nuestro andar por el Guaso conocimos de su historia, cultura, costumbres y tradiciones, modos de vida e interacción entre sus habitantes. Como todo lo que inicia culmina, concluimos nuestra estancia con la visita al Monumento Nacional Playita de Cajobabo que se encuentra adosado a un enorme paredón de roca.

La Guerrilla de Blogueros en el Monumento Nacional Playitas de Cajobabo

La Guerrilla de Blogueros en el Monumento Nacional Playitas de Cajobabo

Esta fue mi primera vez en Guantánamo. Quisiera que dicha página de la vida no volteara su hoja y me permitiera en una y otra ocasión, regresar a la tierra donde la humildad y humanidad reinan en la región oriental.

Como bien expresó Lilibeth Alfonso Martínez “la Guerrilla de Blogueros surgió como una necesidad de hacer físicas las relaciones de amistad y compañerismo forjadas en las redes sociales y, sobre todo, desde el trabajo en las páginas personales (blogs) en internet”, y nuestro andar por algunas provincias de Cuba ha consolidado dicho planteamiento.

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Por: Magda Iris Chirolde López

https://magdeando.wordpress.com

La Guerrilla de blogueros gozando en la Casa del Changüí

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En la noche de ayer tuvimos el placer de recibir en la Casa del Changüí a la Guerrilla de blogueros de la blogosfera cubana, que con una representación de provincias, llegaron hasta Guantánamo para realizar su Vll Encuentro que lo llevará a lugares culturales, históricos y sociales del territorio más oriental de Cuba desde el 13 al 17 de mayo. Fue una noche donde todos bailaron a ritmo de changüí, nengón, kiriba y el contagioso son tradicional al estilo del grupo Universales del Son.

A este post le inserte algunas de las imágenes que yo mismo tome durante la visita a esta institución changüisera, donde bailaron y gozaron, lo que nos llena de orgullo al ver tantos jóvenes interesado en conocer la historia y la cultura guantanamera en especial el changüí, además de tomar las imágenes también me dispuse a colaborar con el sonido donde me dedique a reproducir música de todos los tiempos y edades a las que ellos no dejaron pasar ni un instante, es una Guerrilla de jóvenes como la que merece estos tiempos.

En la mañana se realizo el recibimientos de los participantes y luego del almuerzo visitaron la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, luego se trasladaron hacia el  municipio de Caimanera donde se presentó la blogosfera guantanamera, del blog Base Naval Guantánamo y de la Guerrilla de la Blogosfera Cuba en teatro del Comité Municipal del PCC, además de visitar el hotel Caimanera en el que conocieron de esa región.

Para mañana jueves esta previsto visitar la Sala de la Cosmonáutica del Museo Provincial, la cafetería Primada dedicada al delisioso chocolate, el Zoológico de piedras, para luego del almuerzo partir hacia el municipio Baracoa donde tendrán debate de la Guerrilla de la Blogosfera Cuba y acamparan en el campismo El Yunque.

El viernes 15 realizarán la ascensión a El Yunque, visitaran el monumento de Alto del Pino y Playa Duaba. Estanquillo Patria y termina la jornada con una actividad recreativa en El Ranchón de la ciudad de Baracoa.

Por:

http://elchanguisero.cubava.cu/2015/05/la-guerrilla-de-blogueros-gozando-en-la-casa-del-changui/

Mi ascenso al Yunque

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Subir lomar hermana hombres. Y divide grupos. Hombres, pero también mujeres. Subir lomas tiene un efecto particular sobre el cerebro, hace que hable consigo mismo, que hablemos con nosotros mismos. Es como si la falta de oxígeno, la altura, nos pusiera a trabajar más rápido las neuronas. Todo lo pienso, hasta lo último, mientras escalo el Yunque, esa montaña en forma de pieza de herrero que corona el paisaje de Baracoa, ciudad primada, ciudad que excepto algunas construcciones es solo ruina, pero que se las arregla para verse bella, como algunos sitios de la Habana.

Dialogo conmigo a falta de aire para hacerlo con los demás. Para los que no me conocen, soy obesa. Peso, o pesaba la última vez que me subí a una balanza, unos 120 kilos, demasiados para mis 1.67 de estatura, demasiados incluso si tuviera otros centímentros más del piso al cielo, de modo que articular palabras no cabía en mi ecuación para subir al Yunque. Era eso, o respirar, o caminar. La diferencia entre avanzar cuesta arriba y quedarme sentada en una piedra.

Para aclarar, el hecho de que intentara escalar el yunque, y lo diga así, “escalé el yunque”, no significa que llegara a la cima. De hecho, me faltaron, exactamente, 30 minutos de camino para llegar, y lo aclaro porque dejarlo así, primero, los haría suponer algo que nunca fue, y en segundo lugar, por puro respeto a quienes sí llegaron, y se comieron la fruta en el puesto de venta y se tiraron la foto de grupo al lado del busto de Antonio Maceo.

Lo digo sin remordimientos. En realidad, hice lo que pude, como todo el mundo. Sencillamente, en algún momento sentí que no podía más y me detuve, me senté en una piedra y le informé, en un grito donde invertí lo que me quedaba de aliento, que ahí me quedaba al Coka, a Julio César, el habanero que cada tanto se retrasaba de su grupo para esperarme, para decirme, !dale lily!, como si en vez de aire, de piernas entrenadas, lo que me faltara fuera motivación.

Subir lomas hermana hombres, y muestra a los verdaderos amigos. Una loma, como nada más, te dice quién se preocupa por ti. Coka me llevó lo que pudo, cargada no, pero casi en su mano, casi en su pecho. Coka me devolvía el aire, la confianza, aunque no fuera suficiente. Sé que, si se lo hubiera pedido, se hubiera quedado conmigo hasta el final, hasta el final de mi espera, sobre aquella piedra, o hasta el final del camino, llevándome así fuera arrastrada, como un fardo.

A estas alturas, sospecho que lo sabía. Me vio levantarme temprano y ponerme los zapatos, desayunar, preguntar por alguna bebida energética…, y no me dijo nada, pero creo que en el fondo, sabía que no podría subir aquella montaña, que sería incapaz de completar los seis kilómetros desde la base del campismo hasta la cima aparentemente plana del Yunque.

El guía también lo sabía. Se lo habrá dicho la experiencia, los años de ver a grupos subir y a personas quedarse en el camino. Quizás lo vio en mi cuerpo, en la piel blanquecina de quien camina poco, o quizás en mis ojos, en algún sitio que ni siquiera yo pude descubrir, y por eso cuando, a la orilla del primer y único paso de río que tuvimos que atravesar le pregunté si habría otro, se quedó callado, como quien sabe que saberlo me sería tan útil como un par de botas de agua en Saturno. Quizás estoy siendo injusto y solo no me escuchó, o estaba tan absorto en sus problemas, que ni siquiera reparó en mí, una más entre aquel grupo de trepadores entusiastas.

Pero Coka sigue siendo un gran amigo y el guía un buen guía. Por eso los liberé, a los dos. Por eso, en algún momento de la subida, al primero le dije que no seguiría, aunque seguí, y por eso, cuando de pronto no supe qué trillo coger y aún podía escuchar su voz, preferí sentarme sobre otra piedra a llamarlo y encadenarlo de nuevo a mi lentitud, a mi falta de resuello, a mi trastabillar entre las piedras y las huellas frescas en el fango.

Subir lomar hermana hombres, pero divide grupos. Delante, van los de avanzada, con el guía, y después otro grupo, y uno más atrás, hasta llegar a la imagen de mí misma sentada en una piedra, escalando unos metros y descansando, teniendo extensas conversaciones sin interlocutor, mirando a la cima porque a esas alturas, solo la cima es importante, es todo, verla es el recordatorio de por qué el esfuerzo, el sudor corri{endote por el cuerpo, la gratificación a los pies adoloridos, al dolor en la espalda.

Eso y la vista, la vista inmensa del verde, de las montañas, del río a nuestros pies. Esa vista por la que vale la pena desgarrarse los zapatos, perder el aliento, subir de última sin nadie a quien pedirle ayuda, agua, una mano. Fue la visión de la cima lo que me llevó hasta allá arriba, mucho más allá de lo que yo misma pensé que llegaría, y su falta la que terminó por convencerme de la imposibilidad de lograrla.

Sentada, esperando al grupo en bajada, uno tiene tiempo para todo, para pensar, para ver. El verde de Baracoa, desde esas cimas, no es igual a ninguno, y la fauna variada, fuerte, colorida. Sentada, escuché decenas de trinos, vi artrópodos que nunca antes había visto, y en las palmas o los árboles, varios tipos de orquídeas, de plantas trepadoras, de helechos arborescentes que difícilmente pudieran transplantarse a otro sitio.

Sería genial tener una laptop, o una tablet, una hoja de papel y empezar a escribir. Es increíble lo bien que se piensa en medio de la nada. Las ideas llegan claras a la mente, como si luego de acostumbrarse al sonido neutral de la naturaleza, uno fuera realmente capaz de escucharse a sí mismo.

Pero no la tengo, no tengo, siquiera, la certeza de acordarme de todo lo pensado cuando baje la cuesta, así que después de un rato decido regresar sobre mis pasos, hasta donde pueda, hasta donde, de nuevo, me enfrente a una encrucijada que sea incapaz de resolver, y tenga que regresar a la piedra, esa piedra genérica que está en todos los caminos como esperando que alguien se detenga y se siente sobre ella,  la eliga entre todas como un trono de desesperanza o de tregua.

La bajada, para quienes nunca la han vivido, no es como la piensan. La bajada es una subida diferente, y no todos los santos ayudan. A mí, por ejemplo, me ayuda estar sola, lejos de los lentes y los flashes, a salvo de mis complejos…, tan libre que me permito bajar como puedo, sin necesidad de mantener las poses que, delante de otros, serían imprescindibles.

Entonces me sostengo a gatas, pero como gata bocarriba, o pongo las manos, el cuerpo de frente a la tierra y me aso a cualquier cosa que creo pueda sostenerme. Las bajadas, a veces, pueden ser más difíciles que las subidas. Las bajadas son las madres por excelencia de los accidentes, de los resbalones, y la hermana de fuerzas que, a esas horas, nuestro cuerpo es incapaz de controlar. La gravedad, el cansancio, el temblor en las piernas, la falta de azúcar en la sangre, las ganas de descansar, darse un baño caliente o un baño a secas.

Podría perderme en un campo de lechugas, pero el descenso marcha sin problemas. El río me guía, el murmullo inconfundible del río que, desde cualquier altura, puedo seguir como un hilo de Ariadna para llegar al mismo lugar desde donde partí. Si en la subida la cima era la promesa, en la bajada esa corriente viva es el alivio, la certeza de la salvación, de que pase lo que pase él siempre estará para guiarme.

De modo que, cuando por fin el río deja de ser un murmullo y se convierte en visión real, en corriente que te retuerce el cuerpo y la voluntad, en peces, en pequeñas cascadas que lo mantienen oxigenado, y vivo, me aso a él, me sumerjo y me dejo llevar, arrastrar por entre las piedras enormes, hasta que el abandono se vuelve peligroso y retomo el control sobre mi cuerpo.

Quisiera quedarme allí mismo, pero tampoco puedo. Tomo un poco de sol y al rato, vuelvo sobre mis pasos. Rebaso el río, dejando detrás a un par de pescadores que me informan que en medio de la corriente se esconden los robalos y los camarones, y me abandonan llena de intrigas y preguntas, para perderse en la corriente que, ante el ojo inexperto, pareciera marchar sin sorpresas.

Ya no puedo pensar bien, y los sonidos, los ruidos del mundo vuelven a poblar mi cabeza, a competir con mis pensamientos, con la frases que arriba, sentada sobre aquella piedra desnuda,  llegaban preclaras, como esas frases donde pudiera caber el mundo, esas frases que son de punto y final, definitivas. Así que me escondo de mí misma, y miro el paisaje. Me fumaría un cigarro, me tomaría una cerveza y empezaría a escribir, pero no tengo laptop, ni tablet, ni un papel decente.

Me hace falta un cigarro, y una cerveza, pero solo tengo la memoria, y las palabras del Coka que allá arriba, mientras me decía !arriba, Lily!, me pidió una crónica, una crónica donde no podía faltar la palabra obesa, obesidad, o cualquiera de sus derivaciones o sinónimos…, pero solo tengo la espera, el deseo de llegar a mi casa, tomarme unas pastillas, unas cuantas pastillas para el dolor, encender la computadora, y cumplir, de una vez y por todas, mi palabra.

 

Por:

https://eskinalilith.wordpress.com/

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