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AMENAZA PARA BRASIL

tomado del blog Moncada

Jorge Gómez Barata

A propósito de las elecciones en Brasil, en una televisora internacional escuché a un comentarista ocasional afirmar en: “América Latina se ha formado una corriente fascista de carácter popular”. Así explicaba que el candidato de la derecha obtuviera casi cincuenta millones de votos en la primera vuelta. Para acreditar esa lógica funciona un silogismo: Bolsonaro es fascista, lo son quienes votan por él, por tanto, la mayoría del electorado brasileño es fascista. El disparate conceptual sublima a la derecha, absuelve a la izquierda, y culpa al pueblo. Una tormenta perfecta.

Al fundamentar su discurso electoral en desacreditar a Bolsonaro por su verborrea extremista en prácticamente todos los temas y ficharlo como fascista, la izquierda brasileña olvidó que cada vez los estereotipos funcionan menos. No funcionaron cuando se tildó a Chávez de golpista, y luego, junto con otros gobernantes de izquierda, de “castrista”, y tampoco tuvieron virtualidad con el propio Lula que, imputado y condenado por actos de corrupción previo a las elecciones, ostentó la mayor intención de votos.

Por ser contemporáneos con Mussolini (1898-1945) y Hitler (1898-1945), y acceder a la vida política en Brasil y Argentina cuando aquellos se imponían en Italia y Alemania, así como por los acentos autoritarios de sus gobiernos, y la neutralidad observada durante parte de la Segunda Guerra Mundial; Getulio Vargas y Juan Domingo Perón fueron considerados como simpatizantes del fascismo.

En el caso de Vargas, cuatro veces presidente de Brasil, y hasta Lula, el más destacado y eficaz, el epíteto se reforzó por la promoción del “Estado Novo”, inspirado en el modelo político implantado en Portugal por el dictador Antonio de Oliveira Salazar.

La colocación de etiquetas a los adversarios políticos, tales como comunistas, castristas, o en grado extremo fascistas, ocurre no solo en los grandes debates, sino también al interior de formaciones políticas que llaman esquiroles a quienes no asumen ciertas consignas, y también stalinistas, trostkistas, incluso liberales. En muchos casos este comportamiento, casi siempre facilista y en ocasiones peligrosamente extremista, puede indicar pobreza de argumentos, y poca disposición para el debate.

Por otra parte, se puede afirmar que en la época actual, cuando los medios desempeñan un papel decisivo en la promoción de los líderes y sus partidos, y las campañas son cuidadosamente diseñadas, los políticos asumen la imagen que quieren mostrar. Probablemente los merecidos adjetivos de autoritario, radical, y violento, misógino, homofóbico y machista, sean música para los oídos de Bolsonaro. Tal vez, al ponderar tales rasgos, se provea de propaganda gratuita a un individuo que procura notoriedad elogiando a la dictadura y asumiendo como válida la práctica de la tortura.

Algunos creen que, cansados de la corrupción que invadió el país, se propagó por la administración pública, el sector social de la economía y la empresa privada; hizo metástasis en la política afectando al parlamento, al poder judicial, y a elementos de todos los partidos y colores, y obstinados por un auge del delito y el narcotráfico, que ha conllevado a la militarización de ciudades y espacios públicos, ciertos sectores liberales y parte de las masas, favorecen enfoques autoritarios.

En Brasil, el país más espiritual del mundo, donde la samba y el futbol adornan la alegría de vivir, y cuyo pueblo se habituó a la tolerancia liberal y a la permisividad de la izquierda; que además de no reprimir ni siquiera a los corruptos, proporcionó empleo, pan, escuelas, y electricidad, no debería ser juzgado cuando busca caminos.

En democracia el gobierno es del pueblo porque el pueblo es quien lo elige. Que actúe para el pueblo y por el pueblo son dimensiones que añaden los políticos. Allá nos vemos.

El intento de recolonizar Brasil

Tomado del blog Isla Mia

Por: Leonardo Boff
La colonización y especialmente la esclavitud no son solamente etapas pasadas de la historia. Sus consecuencias (Wirkungsgeschichte) perduran hasta el día de hoy. La prueba clara es la dominación y la marginación de las poblaciones un día colonizadas y esclavizadas, basadas en la dialéctica de la superioridad-inferioridad, en las discriminaciones por causa del color de la piel, en el desprecio y hasta el odio al pobre, considerado perezoso y un cero económico.

No basta la descolonización política. La recolonización resurge en forma de capitalismo económico, liderado por capitalistas neoliberales nacionales, articulados con los transnacionales. La lógica que rige las prácticas de la recolonización consiste en sacar el máximo provecho del extractivismo de los bienes y servicios naturales y en la explotación de la fuerza de trabajo mal pagada y, cuando es posible, como está ocurriendo escandalosamente en Brasil, en la reducción de los derechos individuales y sociales.

Los primeros que vieron claramente la recolonización fueron Frantz Fanon de Argelia y Aimé Césaire de Haití, ambos comprometidos con la liberación de sus pueblos. Propusieron un valiente proceso de descolonización para liberar la “historia que fue robada” por los dominadores y que ahora puede ser recontada y reconstruida por el propio pueblo.

Se trataba sin embargo de una dura lucha contra los que quieren prolongar la nueva forma de colonización y de esclavitud, creando obstáculos de todo tipo a los que buscan hacer una historia soberana de sus valores culturales y de sus identidades étnicas.

Césaire acuñó la palabra negritud para expresar dos dimensiones: la continuada opresión contra los negros y una resistencia persistente y una lucha obstinada contra todo tipo de discriminación. Negritud es la palabra-fuerza que inspira la lucha por el rescate de la identidad propia y el derecho de las diferencias. Césaire criticó duramente la civilización europea por su vil codicia de invadir, ocupar y robar las riquezas de los otros, espiritualmente indefendible por haber difundido la discriminación y el odio racial, embruteciendo y degradando a los pueblos colonizados y esclavizados inculcándoles la impresión de que no son gente y no poseen dignidad.

Paralelamente al concepto de negritud se creó el de colonialidad por el científico social peruano Aníbal Quijano (1992). Con él se quiere expresar los patrones que los países centrales y el propio capitalismo globalizado imponen a los países periféricos: el mismo tipo de relación predatoria de la naturaleza, las formas de acumulación y de consumo, los estilos de vida y los mismos imaginarios producidos por la máquina mediática y por el cine. De esta forma continúa la lógica del encubrimiento del otro, el robo de su historia y la destrucción de las bases para la creación de un proceso nacional soberano. El Norte global está imponiendo la colonialidad en todos los países, obligándolos a alinearse con las lógicas del imperio.

El neoliberalismo radical que está imperando en América Latina y ahora de forma cruel en Brasil es la concreción de la colonialidad. El poder mundial, sea de los Estados hegemónicos sea de las grandes corporaciones, quiere reconducir a toda la América Latina, en este caso a Brasil, a la situación de colonia. Es la recolonización como proyecto de la nueva geopolítica mundial.

El golpe dado en Brasil en 2016 se sitúa exactamente en este contexto: se trata de solapar un camino autónomo, entregar la riqueza social y natural, acumulada durante generaciones, a las grandes corporaciones. Se hace mediante las privatizaciones de nuestros mayores bienes: el pré-sal, las hidroeléctricas, eventualmente los Correos, el BNDS y el Banco de Brasil. Se frena el proceso de industrialización para que dependamos de las tecnologías venidas de fuera. La función que nos es impuesta es la de ser grandes exportadores de commodities, que los países centrales no tienen para su consumo perdulario.

Nombres notables de la economía articulada con la ecología como Ladislau Dowbor y Jeffrey Sachs, entre otros, nos alertan de que el «sistema-Tierra» ha llegado a su límite (la Sobrecarga de la Tierra) y no soporta un proyecto con tal nivel de agresión social y ecológica.

Ahora ese modelo, para nuestra desgracia, es asumido por el actual gobierno corrupto y totalmente despegado del pueblo, de un neoliberalismo radical que implica el desmantelamiento de la nación. De ahí el deber cívico y patriótico de derrotar a estas élites del atraso, anti-pueblo y anti-nacionales, que asumieron esta aventura, que podría no ser soportable por el pueblo. Todo tiene límites. Ha de surgir una conciencia patriótica en forma de un generalizado rechazo social. Una vez sobrepasados esos límites, difícilmente evitaríamos lo innombrable.

Lo que Fidel le dijo a Lula: Realidades silenciadas.

tomado del blog La Pupila Insomne

En días recientes se han estado publicando en la web algunos análisis que recomiendan para la producción de alimentos en Cuba copiar soluciones de otros países de clima, demografía y recursos energéticos e hídricos muy diferentes. Sobre alguna de esas comparaciones ya escribí antes en el texto “Hay que decirlo todo” pero recomiendo este fragmento que publicara Fidel de su conversación con el líder brasileño Luis Ignacio Lula Da Silva  en enero de 2008, donde se mencionan elementos que no aparecen en los referidos análisis. Antes de que aparezca  algún  combativo comentarista, aclaro que esto lo dijo la misma persona que afirmó “Revolución es cambiar todo lo que debe ser cambiado” y dedicó su vida a concretarlo, pero en ningún momento convocó a ocultar realidades objetivas como las que menciona aquí: 

Tú eres productor de alimentos, le añadí, y además acabas de encontrar importantes reservas de crudo ligero. Brasil posee 8 millones 534 mil kilómetros cuadrados y dispone del 30 por ciento de las reservas de agua del mundo. La población del planeta necesita cada vez más alimentos, de los cuales ustedes son grandes exportadores. Si se dispone de granos ricos en proteínas, aceites y carbohidratos ―que pueden ser frutos, como la semilla del marañón, la almendra, el pistacho; raíces, como el maní; la soya, con más del 35% de proteína, el girasol; o cereales, como el trigo y el maíz―, es posible producir la carne o la leche que desees. No mencioné otros de la larga lista.

En Cuba, le continué explicando, tuvimos una vaca que estableció récord mundial de leche, una mezcla de Holstein con Cebú. De inmediato Lula la mencionó: “¡Ubre Blanca!” exclamó. Recordaba su nombre. Le añadí que llegó a producir 110 litros diarios de leche. Era como una fábrica, pero había que darle más de 40 kilogramos de pienso, el máximo que podía masticar y tragar en 24 horas, una mezcla donde la harina de soya, una leguminosa muy difícil de producir en el suelo y clima de Cuba, es el componente fundamental. Ustedes tienen ahora las dos cosas: suministro seguro de combustible, materias primas alimenticias y alimentos elaborados.

Se proclama ya el fin de los alimentos baratos. ¿Qué harán las decenas de países con muchos cientos de millones de habitantes que no cuentan con una cosa ni otra?, le expreso. Esto significa que Estados Unidos tiene una enorme dependencia externa, pero a la vez un arma.

Sería echando mano de todas sus reservas de tierra, pero el pueblo de ese país no está preparado para eso. Ellos están produciendo etanol a partir del maíz, lo cual provoca que retiren del mercado una gran cantidad de ese grano calórico, continué argumentándole.

Lula me cuenta, con relación al tema, que los productores brasileños están vendiendo ya la zafra de maíz del 2009. Brasil no es tan dependiente del maíz como México o Centroamérica. Pienso que en Estados Unidos no se sustenta la producción de combustible a partir del maíz. Eso confirma, le afirmé, una realidad con relación a la subida impetuosa e incontrolable de los precios de los alimentos, que afectará a muchos pueblos.

Tú en cambio cuentas, le dije, con un clima favorable y una tierra suelta; la nuestra suele ser arcillosa y a veces dura como el cemento. Cuando vinieron los tractores soviéticos y los de otros países socialistas se rompían, hubo que comprar aceros especiales en Europa para fabricarlos aquí. En nuestro país abundan las tierras negras o rojas de tipo arcilloso. Trabajándolas con esmero, pueden producir para el consumo familiar lo que los campesinos del Escambray denominaban “alto consumo”. Ellos recibían del Estado cuotas de alimentos y consumían además sus productos. El clima ha cambiado en Cuba, Lula.

Para producciones comerciales de granos en gran escala, como requieren las necesidades de una población de casi 12 millones de personas, nuestras tierras no son aptas, y el costo en máquinas y combustibles que el país importa, con los actuales precios, sería muy alto.

Nuestra prensa publica producciones de petróleo en Matanzas, la reducción de costos y otros aspectos positivos. Pero nadie señala que su precio en divisas hay que compartirlo con los socios extranjeros que invierten en las sofisticadas máquinas y la tecnología necesarias. Por otro lado, no existe la mano de obra requerida para aplicarla intensivamente en la producción de granos, como hacen los vietnamitas y chinos cultivando mata a mata el arroz y extrayendo a veces dos y hasta tres cosechas. Corresponde a la ubicación y tradición histórica de la tierra y sus pobladores. No pasaron antes por la mecanización en gran escala de modernas cosechadoras. En Cuba hace mucho rato que abandonaron el campo los cortadores de caña y los trabajadores de los cafetales de las montañas, como era lógico; también gran número de constructores, algunos de la misma procedencia, abandonaron luego las brigadas y se convirtieron en trabajadores por cuenta propia. El pueblo sabe lo que cuesta arreglar una vivienda. Es el material, más el elevado costo del servicio que le prestan por esa vía. El primero tiene solución, el segundo no se resuelve ―como creen algunos― lanzando pesos a la calle sin su contrapartida en divisas convertibles, que ya no serán dólares sino euros o yuanes cada vez más caros, si entre todos logramos salvar la economía internacional y la paz.

Western Union prohíbe servicios a becarios cubanos en el exterior

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Tomado de La Chiringa de Cuba

Belo Horizonte (Brasil), 5 de febrero – ¿Quién duda que el bloqueo norteamericano está dirigido a hacerle la vida un yogurt el pueblo cubano?

Tomada por el entusiasmo, la gran prensa brasilera anunciaba el fin del bloqueo (embargo) y del prologando conflicto entre La Habana y Washington. Para aquellos que no dan el debido seguimiento a las noticias, el cerco económico, financiero y comercial ya es parte del pasado, tan solo un oscuro resquicio de la Guerra Fría, ya superado después de los sendos discursos de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama. Más información

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