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En Boca de Samá hay suficientes razones para repudiar el terrorismo de #EEUU contra #Cuba. #TenemosMemoria

Resultado de imagen para ataque a Boca de SamáPor Arnaldo Vargas Castro.

Quien visita por primera vez la comunidad costera de Boca de Samá (municipio de Banes, a unos 70 kilómetros de esta ciudad de Holguín), interactúa con sus sencillos y alegres habitantes, mientras disfruta la paz y agradable brisa marina , está muy lejos de imaginar que 46 años atrás (12 de octubre de 1971) terroristas entrenados y patrocinados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, irrumpieron en el lugar, dejando un saldo de dos muertos y tres lesionados, incluyendo una niña.

Esa historia ha sido contada muchas veces por sobrevivientes del ataque, como Carlos (Chino) Escalante Gómez, quien recibió varios impactos de balas en su cuerpo y se desempeñaba como jefe del puesto fronterizo, que se divisa en una elevación rocosa al nordeste del caserío; Nancy Pavón, que era apenas una niña soñadora, como su hermanita Aracelis, cuando la metralla le cercenó un pie, impidiéndole calzar zapatos de por vida; y el también lesionado obrero agrícola Jesús Igarza Osorio.

Escalante, pegado siempre al litoral, donde mantiene su humilde hogar y la costumbre de mirar hacia el anchuroso mar, no puede evitar que se le nublen los ojos cuando recuerda la muerte de los valiosos jóvenes, Lidio Rivaflecha Galán, oficial del Ministerio del Interior (Minint); y el miliciano Ramón Siam Portelles, en el enfrentamiento a los invasores, quienes, dando muestra de su cobardía, se retiraron a toda prisa hacia la lancha que los devolvería al barco estadounidense que esperaba distante en alta mar y de donde dispararon con armas de mayor poder hacia el caserío.

Una vez en su guarida miamense, los terroristas contaron la imaginaria hazaña de haber aniquilado “a un grupo de combatientes comunistas del puesto fronterizo en un pueblo llamado Boca de Samá”.

Todos los años, en esta fecha, los vecinos de Boca de Samá recuerdan aquel suceso y se aferran más a la idea de no permitir jamás que vengan terroristas del Norte a perturbar la calma en que viven, trabajan, estudian, reciben servicios médicos y comparten sus memorias con amigos de diferentes países que los visitan e incluso, allí se han celebrado diversos talleres contra el terrorismo de Estado, organizados por el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).

Los visitantes se impresionan con la belleza del lugar, la higiene, el ordenamiento de las viviendas, los pequeños acudiendo a su escuelita primaria, el acceso a los servicios médicos, comerciales y gastronómicos, las actividades que realizan en un círculo social y cómo se conserva y promueve la historia del lugar desde un pequeño museo.

Recuerdo el día en que tuve la oportunidad de encontrarme en Boca de Samá con Griselda y Yudith, respetivas hijas de Rivaflecha Galán y Sian Portelles. Ellas me hablaron del orgullo de su cubana, de cómo las alimenta el recuerdo de sus padres, porque supieron exponer sus vidas en cumplimiento del deber patrio. “Ellos hicieron lo mismo que haríamos nosotros hoy si llegase a ocurrir otro ataque mercenario por aquí”, concluyó Yudith.

Para eternizar en la memoria de aquel triste suceso “…y que jamás se vuelva a repetir”, como aseveró Chino Escalante, a la entrada de Boca de Samá se levantó un monumento contra el terrorismo, que es visitado por todo el que llega a ese apartado lugar de la geografía holguinera, cuyo nombre se deriva de la ensenada que da acceso al caserío y cuyas primeras menciones se relacionan con las exportaciones de banano que hacía desde allí, la compañía estadounidense United Fruit Company, denominada después como United Fruit Sugar Company.

Han pasado los años, pero se mantiene viva la memoria, porque el gobierno de estados Unidos actual no concibe posibles cambios en las relaciones entre ambos países. Los asesores del presidente muestran a una Cuba que amenaza al imperio, pero jamás mencionan la invasión mercenaria por Playa Girón y las 681 acciones terroristas cometidas contra este noble pueblo con la irreparable pérdida de tres mil 478 mujeres, hombres y niños, así como más de dos mil discapacitados.

Por todas esas razones, en Cuba resulta imposible olvidar

Tomado de Visión desde Cuba

Intercambio de mensajes entre los escritores Frédérick Lavoie y Eliades Acosta Matos

tomado del blog La Isla desconocida

El escritor canadiense Frédérick Lavoie estuvo en la pasada Feria del Libro de La Habana. Allí anunció la preparación de un libro sobre Cuba que ya tiene título: Antes del después: viaje a Cuba con George Orwell. Su rutina de trabajo consiste en visitar países que el Gobierno estadounidense quiere derrocar o que ya ha logrado derrocar, para escribir largos reportajes que respalden esa pretensión. Intercambia correos con algunos escritores cubanos, pero a menudo encuentra respuestas inesperadas. He recibido este intercambio de mensajes y me parece útil su difusión. Se respeta la peculiar ortografía del señor Lavoie.

El miércoles, 4 de octubre de 2017 7:55:55 a. m.
Estimado señor Acosta,

Gracias por su respuesta rapida en el Twitter. Al inicio, debo decir que yo no escribo muy bien en español, pero entiendo todo. Disculpame para los errores.
Como dije en su mensaje, yo soy un escritor canadiense ahora escribiendo un libro sobre la Cuba de hoy.
Me intereso particularmente la istoria de la publicacion, de la recepcion y de la disponibilidad del libro 1984 de George Orwell en Cuba entre 1961 y hoy.
Como sabe probablemente, el proximo año, la editorial Art y Literatura ha publicado una nueva edicion del libro con una nueva traduccion cubana.
En el enero de 1961, una otra editorial que se llamaba Librerías Unidas y que existe solo de 1959 y 1961, tambien publicaba 1984 (y tambien Rebelion en la Granja). Tres meses despues, en abril de 1961, el gobierno cubano cerró la editorial. Su dueño, Adolfo Cacheiro, que tambien fue el dueño de la librería El Gato de papel en la calle Obispo, fue arrestado el día de la invasion de playa Giron, porque ayudaba a los contrarevolucionarios. Se fue del país en mayo del mismo año.
En esto tiempo, como lo sabe seguramente, la director de la Biblioteca Nacional fue Maria Teresa Freyre de Andrade. Su sobrina, Margarita Cano, que trabajaba con su tia entre 1959 y 1962, me dijó que a un momento en la Biblioteca fue implementado una sistema de permissiones especiales para consultar algunos libros. Desde este momento, los libros como los de Orwell, de Koestler y de otros autores fuen disponibles solo con una permission especial. Margarita ne se recuerda cuando exactamente fue implementada esta sistema, pero parece que fue un poco antes o despues del discurso Los Palabres a los intelectuales de Fidel Castro pronunciado en la misma biblioteca. ¿Sabe usted alguno sobre la istoria de esta sistema de permissiones especiales? Y tambien, sobre la istoria precisamente de los permissiones especiales para consultar 1984? ¿Quien podria consultar este libro cuando usted estaba el director de la biblioteca? Lo que yo sé por seguro es que en febrero y en setiembre del proximo año, cuando fue a la Biblioteca Nacional, no tenía problema para consultar 1984 o otros libros publicados por Librerias Unidas, excepto uno: cuando pedi el libro El Cero y el Infinito, de Arthur Koestler, me dijo que solo los « investigadores » pueden consultarlo. No podia con mi carné de «profesional». ¿Sabe porque especificamente la consultacion de ese titulo requiere un status especial?
Si usted tiene cualquier informacion sobre lo que me intereso – Librerias Unidas, el functionamento de la Biblioteca Nacional, 1984 y otros – por favor, transmitalo. Estaré muy agradecido.
Una vez más, disculpa por la pobreza de mi español y gracias por su ayuda.

Frédérick Lavoie

miércoles, 4 de octubre de 2017 1:10:15 p. m.
Estimado Sr. Lavoie

He recibido su mensaje y paso a responderle:

1)  He leído sus opiniones y puntos de vista sobre Cuba, la Revolución y su política cultural, a raíz de su participación en la Feria del Libro de La Habana, y me permito decirle, con absoluta honestidad, que me ubico en una posición diametralmente opuesta a la suya. Reconozco su derecho a defender sus criterios, como mismo me reconozco el derecho a ejercer los míos.

2) Puedo intuir que sus investigaciones intentan fundamentar sus criterios, y en este sentido, como nos hallamos en posiciones encontradas, los míos lo dejarán insatisfechos. Créame que lo siento, pero siendo usted, como afirma, un convencido defensor de libertades y derechos, espero que en su libro refleje los que le enviaré, con el mismo respeto y fidelidad conque los formule.

3) No me deja claro quién o quiénes patrocinan su investigación, que siempre son costosas, ni qué destino pretende dar al texto acabado. Me gustaría algún comentario al respecto.

4) Como usted bien conoce, fui director de la Biblioteca Nacional desde 1997 al 2007, por lo que solo puedo opinar o dar información sobre el mismo. De los períodos anterior y posterior a este, deberá dirigirse a otras personas.

5) La obra de Orwell, Koestler, Stephen Spender, y otros autores “antitotalitarios”, según el eufemismo utilizado y popularizado por la comunidad de inteligencia norteamericana y occidental, fueron puntas de lanza en la guerra cultural contra el socialismo y las revoluciones, en el marco de la Guerra Fría. Muchas otras corrieron igual suerte, pero en el caso de estos tres autores concretos, ellos no solo se brindaron sino que participaron jubilosamente en esta confrontación, a sabiendas de qué intereses representaban y a qué precio. El primero no fue solo un apóstol de libertades y un antiestalinista convencido (yo lo soy), sino también un delator de sus compañeros a los que tachó de comunistas, entre ellos Chaplin. Usted debe conocer las listas y los comentarios que adicionó a las mismas, destinadas a los servicios de inteligencia británicos, lo cual lo convierte en la negación de lo que decía defender. Creo que coincidamos en que las ideas se deben defender con ideas, y a la luz del sol, y no mediante arteras delaciones. En el caso de Koestler y Spender, sus nexos con la CIA alrededor de la convocatoria al Congreso por la Libertad de Europa, son de sobra conocidos. No había en ellos ingenuidad alguna y si la defensa, por medios muy discutibles y nada intelectuales, de las posturas de los Estados Unidos (quien pagaba) contra el socialismo y las revoluciones. Puedo respetarlos por sus obras, en lo propiamente literario, como me ocurre con Vargas Llosas, y rechazarlos por su acciones. Es lo que hago. Desde este punto de vista, no reverencio, como al Santo Grial, ninguna de las obras que legaron, y francamente, no creo que hubiesen disfrutado de tanta propaganda y publicidad de haber militado en el otro lado, o ser simplemente, creadores literarios y no guerreros culturales.

6) En mi período como director de la Biblioteca Nacional, fiel a las concepciones que siempre he sustentado y sustento, intenté dar las mayores facilidades para el acceso de 1984 de Orwell, como a otras obras y autores que no circulaban en Cuba, incluyendo el fomento de la colección de cubanos en el exterior. No me asustan ni los libros, ni los escritores, ni las ideas. Creo en el debate y en el pensamiento critico. En los textos de la época que le remitiré, escritos míos y entrevistas diversas, podrá apreciar las dificultades prácticas que enfrentamos en ello, y también las soluciones halladas, entre ellas, la creación a escala nacional de los “Clubes Minerva”, donde se podía  encontrar esta obra de Orwell, la cual podía ser tomada en préstamo. mucho antes de que tuviese una edición cubana.

7) Todas las bibliotecas del mundo, absolutamente todas, e incluyo la de la Universidad del Sur de la Florida con cuya directora tuve ocasión de conversar varias veces, tiene políticas restrictivas de acceso a ciertos segmentos de sus colecciones, por razones diversas, que podamos compartir o no, pero existen. Por ejemplo, los libros editados en Cuba, debían ser protegidos en un recinto cerrado en Miami, porque eran suceptibles de ser robados o destruidos. Organizaciones como American Libraries Asociation e IFLA, tienen comités especiales para conocer denuncias por censura de libros, y créame, se asombraría de que cuentos infantiles como “La Caperucita Roja” estén prohibidos en ciertas bibliotecas de la “tierra de los libres”, como reza el himno norteamericano. Le asombra que Cuba, país asediado, atacado y en la mira permanente de la potencia más poderosa de la tierra, que ha usado contra ella desde armas biológicas hasta la guerra cultural, haya instaurado , en los momentos más álgidos de la confrontación, ciertas restricciones en la circulación de productos culturales, que siempre son ideológicos? Exactamente lo mismo explica, con añadido grado de salvajismo incivil e ignorancia, que en Miami se hayan destruido discos de música cubana, obras de arte plástica y libros de autores revolucionarios.

8) Fue bajo mi dirección que la Biblioteca Nacional implantó el sistema de categorización de usuarios, como lo tienen todas las bibliotecas nacionales del mundo, y muchas otras, con muchas más restricciones en los accesos a ciertas colecciones, que la nuestra. Lejos de las campañas de infundios de los patrocinadores del bluff que fueron las llamadas “bibliotecas independientes” (ver entrevistas al respecto), ese sistema permitió atender y ampliar el acceso a las demandas más especializadas de acceso. Aprecio que usted puede dar fe de ello.

9) Le estoy remitiendo por WeTransfer varias entrevistas , artículos y ensayos que pueden ilustrar mejor la época de la cual hablamos y mi posición al respecto, que sigue siendo la misma. Hay mucho de campaña gastada en todos estos temas. Hay mucho de guerra cultural trasnochada y cansona. Mucho de manipulación e hipocresía. Puedo ponerle muchos ejemplos de la cultura mundial actual que demuestran que las guerras culturales continúan, muchos años después de desaparecer la URSS y el campo socialista . A esas manipulaciones hoy s ele llaman posverdad y datos alternativos de la realidad, contranarrativa, o dominio del espectro total: es lo mismo, promovido por los de siempre.

Espero le sean de provecho estas ideas al vuelo, saludos cordiales y éxito en su labor:

Eliades Acosta Matos

Qué dijo el canciller cubano en la ONU 

 Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla en el 72 Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU. Nueva York, 22 de septiembre de 2017.

tomado del blog Turquinauta

Señor Presidente;
Señor Secretario General:
Le confirmo el apoyo de Cuba en su labor al frente de la Secretaría de la Organización de las Naciones Unidas como garante y defensor de la paz internacional.
Señores Jefes de Estado y de Gobierno;
Distinguidas delegadas y delegados:
Expreso sinceras condolencias, extensivas a los familiares de los fallecidos y a los damnificados, y nuestra disposición a incrementar la cooperación, dentro de nuestras modestas posibilidades, a los hermanos pueblos y gobiernos de Dominica y Antigua y Barbuda, pequeñas islas que sufrieron terrible destrucción; a República Dominicana, Puerto Rico, Saint Martin, Sint Maarten, Islas Vírgenes y Anguila debido a los huracanes Irma y María.
Llamo a la comunidad internacional a dar toda la prioridad y movilizar recursos para ayudar a los pequeños estados y territorios insulares del Caribe devastados.
Reciban entrañables sentimientos de solidaridad de Cuba, el pueblo y gobierno mexicanos, en especial los familiares de las víctimas y los damnificados por ambos terremotos, a quienes reiteramos la disposición a asistir a la población y a la recuperación de los daños con nuestros modestos esfuerzos.
Hacemos llegar al pueblo de los Estados Unidos sentidas condolencias a las familias de los fallecidos, y honda simpatía a todos los afectados por el huracán Irma.
Señor Presidente:
Traigo el testimonio del pueblo cubano que realiza un colosal esfuerzo en la recuperación de los severos daños en las viviendas, la agricultura, el sistema electroenergético y otros provocados por el huracán Irma.  Pese a ingentes medidas de prevención, incluida la evacuación de más de 1,7 millones de personas y la total cooperación de los ciudadanos, sufrimos 10 fallecimientos.
Los dolorosos daños a servicios y las pérdidas de bienes sociales y personales, las privaciones ocasionadas a las familias por largas horas sin electricidad o abasto de agua, acentuaron la unidad y solidaridad de nuestro noble y heroico pueblo.
Se han repetido conmovedoras escenas de rescatistas entregando una niña salvada a su mamá, un pequeño recogiendo de las ruinas un busto de Martí, estudiantes ayudando a familias que no conocían, efectivos de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior haciendo los trabajos más duros, dirigentes locales encabezando las tareas más difíciles.
El Presidente Raúl Castro Ruz, desde la zona más devastada, emitió un llamamiento en el que escribió, y cito: “han sido días duros para nuestro pueblo, que en solo pocas horas ha visto cómo lo construido con esfuerzo es golpeado por un devastador huracán.  Las imágenes de las últimas horas son elocuentes, como también lo es el espíritu de resistencia y victoria de nuestro pueblo que renace con cada adversidad”.
A nombre del pueblo y gobierno cubanos, agradezco profundamente las sentidas muestras de solidaridad y afecto de numerosos gobiernos, parlamentos, organizaciones internacionales y representantes de la sociedad civil.
Expreso honda gratitud ante los diversos ofrecimientos de ayuda recibidos.
Señor Presidente:
Guardo viva y emocionada memoria de la imponente presencia y de las ideas enormemente vigentes, expresadas en esta Asamblea, por el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.
Agradezco, a nombre de nuestro pueblo y gobierno, los sentimientos de respeto, afecto y admiración recibidos de todas las latitudes.
Señor Presidente:
El pasado martes, el presidente Donald Trump vino a convencernos de que uno de sus propósitos es promover la prosperidad de las naciones y de las personas.
Pero en el mundo real, ocho hombres poseen, en conjunto, la misma riqueza que los 3 600 millones de seres humanos que integran la mitad más pobre de la humanidad(1) .
En términos de facturación, 69 de las 100 mayores entidades del mundo son empresas trasnacionales, no Estados(2) .  Juntas, las 10 mayores corporaciones del mundo tienen una facturación superior a los ingresos públicos de 180 países sumados(3) .
Son extremadamente pobres 700 millones de personas(4) ; 21 millones son víctimas de trabajo forzoso(5) ; 5 millones de niños murieron en 2015 antes de cumplir cinco años, por enfermedades prevenibles o curables(6) ; 758 millones de adultos son analfabetos (7).
Ochocientos quince millones de personas padecen hambre crónica, decenas de millones más que en 2015. Dos mil millones están subalimentadas.  De recuperarse el precario ritmo de disminución de los últimos años, ahora interrumpido, 653 millones de personas seguirán hambrientas en 2030 y no sería suficiente para erradicar el hambre en el 2050 .
Hay 22,5 millones de refugiados(9) . Se agravan las tragedias humanitarias asociadas a los flujos de migrantes y su número crece en un orden económico y político internacional claramente injusto.
La construcción de muros y barreras, las leyes y medidas adoptadas para impedir las oleadas de refugiados y migrantes han demostrado ser crueles e ineficaces.  Proliferan políticas excluyentes y xenófobas que violan los derechos humanos de millones de personas y no resuelven los problemas del subdesarrollo, la pobreza y los conflictos, causas principales de la migración y la solicitud de refugio.
Los gastos militares ascienden a 1,7 millones de millones de dólares(10) . Esa realidad contradice a quienes alegan que no hay recursos para acabar con la pobreza.
Pero la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible carece de medios de aplicación, por egoísmo y falta de voluntad política de los Estados Unidos y otros países industrializados.
¿Cuál es la receta milagrosa que nos recomienda el presidente Trump, a falta de los flujos financieros del Plan Marshall? ¿Quiénes pondrán ahora los recursos para ello? ¿Cómo puede esto reconciliarse con la idea de los presidentes Reagan hace décadas y Trump ahora, de “América First”?
Ignora el Presidente de los Estados Unidos o tergiversa la historia y presenta como objetivo una quimera.  Los patrones de producción y consumo propios del capitalismo son insostenibles e irracionales y conducen, inexorablemente, a la destrucción del medioambiente y al fin de la especie humana.
¿Acaso pueden olvidarse las consecuencias del colonialismo, la esclavitud, el neocolonialismo y el imperialismo?
¿Las décadas de sanguinarias dictaduras militares en América Latina pueden presentarse como ejemplo de un capitalismo exitoso?
¿Alguien conoce recetas de capitalismo neoliberal mejor aplicadas que las que destruyeron las economías latinoamericanas en la década de los ochenta?
Es imprescindible e impostergable que las Naciones Unidas trabajen por establecer un nuevo orden económico internacional participativo, democrático, equitativo e incluyente, y una nueva arquitectura financiera que tomen en cuenta los derechos, necesidades y particularidades de los países en desarrollo y las asimetrías existentes en las finanzas y el comercio mundial, resultado de siglos de explotación y saqueo.
Los países industrializados tienen el deber moral, la responsabilidad histórica y cuentan con los medios financieros y tecnológicos suficientes para ello.
Ni siquiera para los ricos habrá la prosperidad que se anuncia, sin detener el cambio climático.
Cuba lamenta la decisión del Gobierno de los Estados Unidos, el principal emisor histórico de gases de efecto invernadero, de retirar a su país del Acuerdo de París.
En el 2016, por tercer año consecutivo, se batieron los récords de aumento de la temperatura media global, lo que confirma al cambio climático como una amenaza a la supervivencia de la humanidad y el desarrollo sostenible de nuestros pueblos.
Reiteramos nuestra solidaridad con los pequeños países insulares en desarrollo, especialmente del Caribe y el Pacífico, que son los más afectados por el cambio climático, para quienes reclamamos un trato justo, especial y diferenciado.  Apoyamos también la atención prioritaria a las necesidades de África subsahariana.
Señor Presidente:

El gobierno de Estados Unidos ha venido a decirnos que, junto a la prosperidad, los otros dos “bellos pilares” del orden mundial son la soberanía y la seguridad.

Es responsabilidad de todos preservar la existencia del ser humano frente a la amenaza de las armas nucleares.  Un importante aporte al logro de ese objetivo significó la histórica adopción y firma en el marco de esta Asamblea, del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que proscribe la existencia, el uso y la amenaza del uso de esas armas, que tienen la capacidad para aniquilar la especie humana.

Estados Unidos se opuso tenazmente a este tratado. Anunció que empleará 700 mil millones de dólares en gastos militares y desarrolla una doctrina nuclear y militar extremadamente agresiva, basada en la amenaza del uso de la fuerza y en el empleo de esta.
Estados miembros de la OTAN atentan contra la paz y la seguridad internacionales y el Derecho Internacional promoviendo intervenciones militares y guerras no convencionales contra Estados soberanos.
Como señaló el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz y cito: “cese la filosofía del despojo y desaparecerá la filosofía de la guerra”.
Resulta cotidiana la imposición ilegal de medidas coercitivas unilaterales y el uso de herramientas financieras, judiciales, culturales y comunicacionales para la desestabilización de gobiernos y la negación del derecho de libre determinación a sus pueblos.
Crece la militarización y el uso encubierto de las tecnologías de la información y las comunicaciones para atacar a otros Estados, mientras varios países desarrollados se oponen férreamente a la adopción de tratados internacionales que regulen la cooperación para lograr un ciberespacio seguro.
El Presidente estadounidense manipula los conceptos de soberanía y seguridad en su exclusivo beneficio y en detrimento de todos, incluidos sus aliados.
La tentativa de utilizar la amenaza militar y la fuerza para detener la tendencia mundial irreversible al multipolarismo y policentrismo provocará graves peligros para la paz y la seguridad internacionales que deben ser defendidas y preservadas mediante la movilización internacional.
Los principios de igualdad soberana, respeto a la integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos de los Estados, deben ser respetados.  La Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional no admiten ser reinterpretados.
La reforma de las Naciones Unidas debe proponerse como objetivo esencial que esta responda a las necesidades acuciantes de los pueblos y las grandes mayorías desfavorecidas.  El multilateralismo debe ser protegido y reforzado frente a los intereses imperialistas  de dominación y hegemonía.
La democratización del Consejo de Seguridad, tanto en su composición como en sus métodos de trabajo, es un objetivo impostergable.
El fortalecimiento de la Asamblea General y la recuperación de las funciones que le han sido usurpadas, resulta imprescindible.
Señor Presidente:
El “patriotismo” que se invoca en el discurso de los Estados Unidos es una perversión del humanismo, el amor y la lealtad a la Patria, y del enriquecimiento y defensa de la cultura nacional y universal.  Encarna una visión excepcionalista y supremacista de ignorante intolerancia frente a la diversidad de modelos políticos, económicos, sociales y culturales.
En los países desarrollados se agrava la pérdida de legitimidad de los sistemas y partidos políticos y se incrementa el abstencionismo electoral.  La corrupción legal o ilegal hace metástasis como es el caso extremo de los llamados “intereses especiales” o pagos de corporaciones a cambio de beneficios, en el país en que más dinero se gasta en campañas y donde paradójicamente se puede ser elegido con menos votos populares que otro candidato o gobernar con un apoyo ínfimo de los electores.
Es creciente e insólito el uso de la ciencia y la tecnología para ejercer hegemonía, mutilar las culturas nacionales y manipular la conducta humana, como en el caso del uso político y publicitario de las llamadas “big data” o psicometría.  Siete consorcios occidentales controlan férreamente lo que se lee, ve o escucha en el planeta, prevalece el monopolio de las tecnologías, la gobernanza de las redes digitales es dictatorial y discriminatoria y, pese a las apariencias, la brecha digital entre países ricos y pobres crece.
Se recortan las oportunidades y violan flagrante y sistemáticamente los derechos humanos de jóvenes, migrantes y trabajadores.
Anteayer, el vicepresidente de los Estados Unidos Michael Pence afirmó en el Consejo de Seguridad, con absurdo desconocimiento de sus funciones y la pretensión de establecer nuevas prerrogativas, que este, el Consejo de Seguridad, debería modificar la composición y los métodos del Consejo de Derechos Humanos “que no merece su nombre”, según dijo, “porque una clara mayoría de sus miembros no cumplen siquiera los más básicos estándares de derechos humanos”, fin de la cita.  Supongo que el señor Pence no incluye en el caso a su propio país, que lo merecería por su patrón de violaciones sistemáticas de derechos humanos como el uso de la tortura, la detención y la privación de libertad arbitrarias, como ocurre en la Base Naval de Guantánamo, el asesinato de afroamericanos por policías, la muerte de civiles inocentes por sus tropas, la xenofobia y represión de inmigrantes, incluso menores, y su escasa adhesión a instrumentos internacionales.
Señor Presidente:

Reafirmamos nuestra más firme condena contra el terrorismo, en todas sus formas y manifestaciones; y rechazamos los dobles raseros en su enfrentamiento.

La impostergable búsqueda de una solución justa y duradera al conflicto del Medio Oriente, se sustenta en el ejercicio del derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación, y a disponer de un Estado libre e independiente, dentro de las fronteras anteriores a 1967, con su capital en Jerusalén Oriental.

La cuestión del Sahara Occidental requiere un esfuerzo de conformidad con las resoluciones de Naciones Unidas, de modo que se garantice al pueblo saharaui el ejercicio de la autodeterminación y se respete su legítimo derecho a vivir en paz en su territorio.
Cuba reafirma su apoyo a la búsqueda de una solución pacífica y negociada a la guerra en Siria, sin injerencia externa y con pleno respeto a su soberanía e integridad territorial.
Se acrecientan los peligros a la paz y la seguridad internacionales derivados de la ampliación de la presencia de la OTAN en las fronteras de Rusia.  Reiteramos nuestro rechazo a las sanciones unilaterales e injustas impuestas a ese país.
Demandamos que se respete el denominado acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán.
Rechazamos la amenaza de destruir totalmente la República Popular Democrática de Corea, donde viven 25 millones de seres humanos.  La guerra no es una opción en la península coreana, amenazaría la existencia de cientos de millones de personas en esta y en los países vecinos y conduciría a una conflagración nuclear de consecuencias impredecibles.  Solo a través del diálogo y las negociaciones se puede lograr una solución política duradera, que debe tener en cuenta las preocupaciones legítimas de todas las partes involucradas.  Apoyamos la desnuclearización total de la península coreana, sin injerencia extranjera, con total respeto a la igualdad soberana e integridad territorial de los Estados y con estricto apego al principio del no uso, ni la amenaza del uso de la fuerza.
Señor Presidente:
Nuevas amenazas se ciernen hoy contra la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe, en abierto irrespeto a la “Proclama como Zona de Paz”, firmada en La Habana por los Jefes de Estado y de Gobierno de nuestra región, en enero de 2014, en ocasión de la II Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC).
Reiteramos lo expresado por el Presidente Raúl Castro Ruz sobre la República Bolivariana de Venezuela el pasado 14 de julio y cito:
“La agresión y la violencia golpista contra Venezuela dañan a toda ‘Nuestra América’ y solo benefician los intereses de quienes se empeñan en dividirnos para ejercer su dominación sobre nuestros pueblos, sin que les importe generar conflictos de consecuencias incalculables en esta región, como los que estamos presenciando en diferentes lugares del mundo”.
“Alertamos hoy”, dijo entonces, “que quienes pretenden derrocar por vías inconstitucionales, violentas y golpistas a la Revolución Bolivariana y Chavista asumirán una seria responsabilidad ante la historia”, fin de la cita.
Rechazamos enérgicamente la amenaza militar contra Venezuela, la orden ejecutiva que la califica como una amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos y las sanciones unilaterales, injustas y arbitrarias aplicadas por este.
Reiteramos nuestra inquebrantable solidaridad con el pueblo y el gobierno bolivarianos y chavistas, y con su unión cívico-militar que lidera el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros.
Denunciamos y condenamos la iniciativa Nica Act, promovida en el Congreso de los Estados Unidos en una actitud injerencista que persigue imponer un bloqueo económico al pueblo y gobierno de Nicaragua, a quienes reiteramos nuestro respaldo.

Expresamos nuestra solidaridad con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, víctima de persecución política para impedir su candidatura a elecciones directas mediante una inhabilitación judicial.  Lula, la presidenta Dilma Rousseff, el Partido de los Trabajadores y el pueblo brasileño tendrán siempre a Cuba de su lado.

Reafirmamos nuestro compromiso histórico con la libre determinación y la independencia del pueblo de Puerto Rico.

Apoyamos el legítimo reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur.
Cuba continuará contribuyendo en todo lo posible, a solicitud de las partes, con los esfuerzos para lograr una paz estable y duradera en Colombia.
Seguimos comprometidos en compartir nuestras modestas realizaciones con los pueblos del Sur, incluido el empeño de los 40 mil cooperantes cubanos que en 64 países hoy luchan por la vida y la salud de los seres humanos(11).
Señor Presidente:
El 16 de junio pasado, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la política de su gobierno hacia Cuba, que constituye un retroceso en las relaciones bilaterales y socava las bases establecidas hace dos años para avanzar en una relación de nuevo tipo entre nuestros países, en la que prime el respeto, ¡el respeto!, y la igualdad.
El gobierno estadounidense ha decidido endurecer el bloqueo económico, comercial y financiero, imponiendo nuevos obstáculos a las limitadas posibilidades que tenía su empresariado para comerciar e invertir en Cuba y restricciones adicionales a sus ciudadanos para viajar a nuestro país.
Esas decisiones ignoran el apoyo de amplios sectores estadounidenses, incluyendo la mayoría de la emigración cubana, al levantamiento del bloqueo y la normalización de las relaciones.  Satisfacen solo los intereses de un grupo de origen cubano del sur de Florida, cada vez más aislado y minoritario, que insiste en dañar a Cuba y a nuestro pueblo por haber elegido defender, a cualquier precio, el derecho a ser libre, independiente y soberano.
Reiteramos hoy la denuncia a las medidas de endurecimiento del bloqueo y reafirmamos que cualquier estrategia que pretenda destruir a la Revolución Cubana fracasará.
De igual forma, rechazamos la manipulación del tema de los derechos humanos contra Cuba, que tiene mucho de qué enorgullecerse por los logros alcanzados y no tiene que recibir lecciones de los Estados Unidos ni de nadie.
Expresamos en esta ocasión la más enérgica condena a las declaraciones irrespetuosas, ofensivas e injerencistas contra Cuba y el gobierno cubano, realizadas hace tres días en esta tribuna por el presidente Donald Trump.  Le recordamos que los Estados Unidos, donde se cometen flagrantes violaciones de los derechos humanos que suscitan profunda preocupación en la comunidad internacional, no tienen la más mínima autoridad moral para juzgar a mi país. Reafirmamos que Cuba nunca aceptará, ¡jamás! condicionamientos ni imposiciones, ni renunciará a sus principios.
En relación con los alegados incidentes que habrían afectado a funcionarios estadounidenses en La Habana, afirmamos categóricamente que el gobierno cubano cumple con todo rigor y seriedad sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas en lo referido a la protección de la integridad de todos los diplomáticos sin excepción, incluyendo los de los Estados Unidos; y que Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará acciones de esta naturaleza; ni ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con ese propósito.
Las autoridades cubanas, de acuerdo con los resultados preliminares de la investigación prioritaria y con alto componente técnico que están desarrollando por indicación del más alto nivel de nuestro gobierno, y que ha tomado en consideración datos aportados por las autoridades de los Estados Unidos, hasta el momento no cuentan, ¡no cuentan! con evidencia alguna que confirme las causas ni el origen de las afecciones a la salud que han sido reportadas por los diplomáticos estadounidenses y sus familiares.  La investigación para esclarecer este asunto sigue en curso y para llevarla a término será esencial la cooperación efectiva de las autoridades estadounidenses. Sería lamentable que se politice un asunto de la naturaleza descrita.
Como ha expresado el Presidente Raúl Castro Ruz, Cuba tiene la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con los Estados Unidos, sobre la base de la igualdad y el absoluto respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el gobierno estadounidense.
Cuba y los Estados Unidos pueden cooperar y convivir, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia.
Señor Presidente:
El pueblo cubano no cesará en su legítimo reclamo por el levantamiento y total eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero y seguirá denunciando el recrudecimiento de esa política.  El 1º de noviembre, Cuba presentará una vez más ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba”.
Mientras que en el mundo crece la desigualdad, la opulencia de unos pocos y la marginación de muchos, el pueblo cubano continuará su lucha por alcanzar la sociedad más justa posible.  Seguiremos avanzando con paso firme en el camino de trasformaciones revolucionarias decidido soberanamente por cubanas y cubanos para el perfeccionamiento de nuestro socialismo.

Muchas gracias (Aplausos).

(Tmado de Cubaminrex)

(1)    Informe de OXFAM Internacional “Una economía para el 99%”, publicado en enero de 2017.

(2)    Informe de OXFAM Internacional “Una economía para el 99%”, publicado en enero de 2017.
(3)    Informe de OXFAM Internacional “Una economía para el 99%”, publicado en enero de 2017.
(4)    Informe de la FAO “El futuro de la alimentación y la agricultura: Tendencias y desafíos”, publicado en 2017.
(5)    Datos de la OIT, 2017.
(6)    Datos de la OMS, septiembre de 2016.
(7)    Tercer informe de la UNESCO sobre el aprendizaje y la educación de adultos, 2016.
(8)    Informe de la FAO “El futuro de la alimentación y la agricultura: Tendencias y desafíos”, publicado en 2017.
(9)    Informe del ACNUR: Tendencias Globales: Desplazamiento forzado en 2016.
        was $1686 billion in 2016, an increase of 0.4 per cent in real terms. SIPRI: TRENDS IN WORLD MILITARY EXPENDITURE, 2016.
(11)    Datos brindados por la UCCM del MINSAP con fecha 7 de agosto de 2017.

Cubanidad y Cubanía

 

Enrique Ubieta Gómez

(Intervención en el espacio Dialogar, dialogar de la AHS, realizado en la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana, 16 de mayo de 2017)

 

Para mí es un honor compartir con Miguel Barnet cualquier actividad pública, pero si esta tiene que ver con el concepto de nación, de cubanidad, de cubanía, si es una actividad pública que se enlaza con su extraordinaria obra sobre las raíces de la cubanidad  y la cubanía, pues el honor es doble.

Miguel ha mencionado los aportes a la cultura cubana de importantes intelectuales y, desde luego, no ha hablado de sí mismo, pero el aporte de Miguel alcanza una dimensión peculiar por su doble condición: él es ante todo un poeta, un gran poeta a quien le interesa la investigación. Y esa cualidad, de creador, le permite –porque además tiene una formación muy sólida– abordar la antropología, los estudios cubanos, con una profundidad que solo es dable a la poesía. Y permítaseme añadir que su maestro, Fernando Ortiz, aunque no escribía versos, también poseía el don de los poetas.

Bueno, después de escuchar a Miguel, quiero simplemente apuntar algunas reflexiones sobre este tema, que se enriquecerá mucho con las preguntas de ustedes y las intervenciones que después podrán hacer.

El pensamiento cubano tiene un parteaguas, que está dado por la Guerra de Independencia de los Diez Años. Hasta ese momento, existía una tradición de pensamiento que pudiéramos incluso llamar clásico, muy apegado a la docencia, a la academia, a la sensibilidad poética, cada vez más patriótico, cada vez más libertario. Algunos teóricos han querido dividirlo en dos, de un lado el realista, el utilitario, el moderno (Saco, Arango y Parreño), del otro supuestamente el utópico y antimoderno (Caballero, Varela, Luz); en realidad, la nación se pensaba, se buscaba y se hallaba en un ideal que incluía, cada vez con mayor nitidez, la independencia y la justicia social.

Pero la guerra, que es el clímax de ese proceso, también lo interrumpe, como es natural, y produce un corte fecundo. Muchos estudiantes brillantes, muchos jóvenes que comenzaban a despuntar como investigadores –junto a otros de humilde origen, sin estudios, pero de inteligencia natural– se van a la manigua, y por supuesto, son diez años en los que reciben otro tipo de enseñanza, porque aquella fue también una escuela muy importante. La guerra de los Diez Años facilita dos hechos fundamentales en la conformación de la nación cubana: el primero es la movilidad de grandes grupos humanos a lo largo del territorio nacional; personas que nunca habían salido de una región, de un pequeño territorio, irrumpen en otras regiones, ya sea como integrantes de columnas invasoras o por el movimiento natural de una guerra. Así, por ejemplo, los orientales combaten en Camagüey, en el Gran Camagüey de entonces, en las provincias centrales y empiezan a conocerse cubanos que hasta ese momento habían vivido digamos que un poco aislados. La guerra permite que los cubanos adquieran una visión geográfica y espiritual totalizadora de la nación, y también que surjan, choquen y se limen los regionalismos reductores.

El segundo, tanto o más importante que el anterior, es que por primera vez, blancos y negros, ricos y pobres, comparten las vicisitudes, los peligros, el valor personal y el miedo, incluso la muerte, que son consustanciales a una guerra; los esclavos que habían sido liberados por los hacendados orientales, y que se integran a la guerra de independencia, empiezan a compartir la dura vida cotidiana de campaña, el riesgo de la muerte junto a sus antiguos amos, a personas de otras clases sociales –no hay nada que hermane más, que identifique más a las personas que compartir el riesgo de la muerte–, y esto contribuye a la forja de una nueva visión de la nación. Es algo que no se produce de golpe, desde luego, porque el dinero o el saber de alguna manera marcan al inicio las jerarquías militares; pero cuando suena la corneta de a degüello, en el fragor del combate, se imponen las jerarquías del talento y del valor. Poco a poco, la gente más humilde, la que empezó desde abajo, empieza a ganar grados y la contienda produce coroneles y generales negros y mulatos que eran indiscutibles, y coroneles y generales campesinos. Y un general negro podía ser el jefe de un teniente blanco.

Precisamente, uno de los grandes conflictos que inciden en el fracaso de la Guerra de los Diez Años –que se inicia, como ustedes saben, en 1868 y termina en 1878– es el temor que siente la aristocracia cubana –vamos a llamarla de esa manera, el nombre podría discutirse, y no me refiero a los grandes patricios fundadores, a los Céspedes, a los Agramontes, hablo de una clase social– ante la pérdida práctica de su hegemonía en la guerra y el ascenso de una nueva clase social con un prestigio y una capacidad de mando obtenidos a golpe de machete, y sobre todo, con un proyecto de nación que, temen con razón, será más radical.

Cuando la guerra que le sucede, la del 95, comienza a planificarse, sus líderes ya provienen de otros estratos y clases sociales, algunos son veteranos de la contienda anterior –gente que empezó desde abajo y que en 1878 ya eran grandes jefes militares y políticos, como Gómez y Maceo–, otros son, al decir de Martí, su principal organizador, como él mismo, “pinos nuevos”. Y ya la guerra del 95 expresa una visión del mundo, una visión de la nación mucho más radical, con líderes como Martí y Maceo –el impugnador del Pacto del Zanjón–, al que a veces se relega como pensador, pero que también es portador de una cubanía profunda y radical.

Estos son factores esenciales para entender cómo termina de conformarse en la propia guerra, en los largos años de lucha, el concepto de nación. He dicho nación una y otra vez, porque el estado o nación en definitiva es por lo que se pelea, por lo que se lucha, sin embargo, Martí no utiliza nunca ese concepto, y no lo utiliza porque la nación, en el lenguaje cotidiano de aquella época, identificaba en la prensa y en la oratoria colonialistas a España. Martí habla de Patria, y a diferencia de lo que sucede en Argentina, que hay un periódico que se llama La Nación, el periódico insigne de la independencia en Cuba se llamó Patria.

También es una curiosidad, pero no una casualidad, que el Partido que Martí fundara para organizar y conducir la guerra por la independencia de Cuba y Puerto Rico –el dato no es baladí, el Partido se crea para liberar a dos colonias, las últimas de España en América–, no se autodenomina “independentista”, ni “nacionalista”, Martí lo nombra Partido Revolucionario Cubano. Es decir, existe la intención de rescatar uno de los pilares fundacionales de la gesta independentista, que fue la justicia social, que se da desde el momento en que se libera a los esclavos y estos se incorporan a la contienda. Es cierto que cuando un pueblo empieza a concebir como necesaria su independencia, lo mueven también motivos económicos; pero en Cuba la utilidad y la justicia coinciden de manera formidable para crear un antecedente que se irá radicalizando en el propio proceso independentista.

Hablaba hace un rato de que hay un autor –nada partidario de la Revolución cubana de 1959– que trató de establecer dos líneas de pensamiento en la historia cubana. A la línea que calificaba de antimoderna y utópica, integraría en esta segunda guerra a Martí, y mucho después a Fidel. Es curioso, porque el propio Fidel había considerado que Martí era el autor intelectual del primer acto de rebeldía de su generación, que se autodenominó “del Centenario”, porque ese acto se produjo precisamente al conmemorarse el centenario del natalicio de aquel a quien llamaban Apóstol. No concuerdo con esa división artificial, y el propio autor desecharía años más tarde esa idea, pero la ocurrencia señala la existencia real de una tradición fundacional revolucionaria en el pensamiento cubano que viene desde finales del siglo XVIII e inicios del XIX.

La historia no se estudia para acumular datos o efemérides, aunque estos sean importantes. La  historia siempre es una interpretación del pasado que se hace desde un proyecto de futuro, el que queremos construir. La última década del siglo pasado nos entregó vivencias esclarecedoras: la caída del que llamaban “socialismo real” produjo una reescritura, una reinterpretación de la historia que la reacomodaba al nuevo proyecto de sociedad: la historia “socialista” fue anulada, desaparecida, hoy son otros “los héroes” que se enseñan en las aulas de aquellos países. Yo estoy seguro de que muchos de los héroes que hoy asumimos como imperecederos, de los que hablamos en las aulas, desaparecerían si en Cuba triunfara otro proyecto de nación.

Siempre recuerdo –y les hago esta anécdota muy rápido– que en una ocasión intenté hacer un cambio de vivienda, y me encontré con una intermediaria –que asumía con mucha propiedad su papel  de “agente de bienes raíces” tal como se ve en las películas estadounidenses, porque ella ya vivía, mentalmente claro, en el capitalismo–, que me ofreció una casa supuestamente con garaje. Pero yo recordé que ese garaje ya estaba considerado “monumento nacional”, porque en él pasaron su última noche José Antonio Echeverría y otros de sus compañeros, antes del asalto al Palacio Presidencial y a Radio Reloj en 1957, y se lo dije, y ella, muy risueña, me respondió:  “Ay, señor, de Echeverría en otro gobierno nadie se va a acordar.” Yo me molesté mucho, pero aquella señora –que daba por hecha la liquidación del socialismo en Cuba– sabía lo que decía: nuestros héroes, los que nosotros manejamos, fundamentan un proyecto de nación. En Miami hay un monumento a “los héroes” de Playa Girón, que para ellos son los integrantes de la Brigada 2506, es decir, los mercenarios. Nuestros “héroes” son los milicianos que defendieron Playa Girón. Dos visiones diferentes de la historia.  El problema es que todos no pueden ser héroes: o son ellos, o son estos, y responden unos y otros a diferentes proyectos de nación.

Hay un ensayo magistral de Roberto Fernández Retamar, que no fue escrito para hablar de la cubanidad y que, sin embargo, de alguna manera refleja el proceso de asunción de esa identidad nacional rebelde, insumisa, propia de un país colonizado, engendrado como “pueblo nuevo”, según la definición de Darcy Ribeiro; me refiero al ensayo  Calibán. Nosotros somos hijos de Próspero, de la Modernidad capitalista. La cubanía –que para Ortíz es la conciencia de ser cubanos– crece y se afinca en la negación-superación de Próspero, vale decir, del colonialismo y del neocolonialismo (y consecuentemente, del capitalismo y del imperialismo).

Hemos venido de todas partes; nuestros padres, nuestros abuelos, llegaron de diferentes lugares. Es curioso, porque Fernando Ortiz la primera lengua que habló fue el menorquín, no el castellano…

MIGUEL BARNET: La primera lengua en la que escribió.

ENRIQUE UBIETA GÓMEZ: En la que escribió. Entonces, cuando hablamos de cubanidad, y mencionamos a José Martí, a nuestro Héroe Nacional, a nuestro gran poeta, sabemos que fue hijo de españoles; asumimos que Alejo Carpentier es el más grande novelista cubano, y que sin embargo, era hijo de una rusa y de un francés; que el Che es argentino, pero es cubano; que el dominicano Gómez también es cubano. Es decir, hay un proceso de adopción que no es común en el Viejo Mundo: aquí la nación no se conforma por vía “sanguínea”, sino por nacimiento o por simple adopción.

En Cuba, todas estas procedencias se integran en el ajiaco nacional. En este país no hay ghettos, la sociedad no diferencia a sus miembros como hispanocubanos o como afrocubanos, o como eslavocubanos –ya que durante años llegó un número no desdeñable de esposas y esposos de Europa del este–; ni siquiera la comunidad china que siempre ha sido muy unida en todos los países donde existe (que son todos ya), ha logrado en Cuba mantenerse ajena a su entorno humano: un chino en Cuba es cualquiera que tenga los ojos razgados –tenga o no ascendencia china o de cualquier país asiático–, pero más allá del choteo criollo, todo chino nacido en Cuba es simplemente un cubano. El mestizaje racial es profuso, pero el mestizaje cultural nos abarca a todos.

En los años ‘40 y ’50 estuvo muy de moda en el mundo hispanoamericano –esto incluye a España también– la búsqueda de un perfil cultural identitario. Pudiéramos mencionar los textos ya clásicos de Alfonso Reyes, de Vasconcelos, de Ezequiel Martínez Estrada.  En Cuba se publicaron importantes obras: Lo cubano en la poesía (1958) de Cintio Vitierunos cuantos años antes, La música en Cuba (1946)de Carpentier, y aún antes Indagación del choteo (1928) de Mañach –existe una investigación inconclusa de Ortíz sobre ese tema, mucho más abarcadora, pero toda su obra es una contribución gigantesca a la definición de lo cubano– o el libro del padre de Cintio, La Filosofía en Cuba. Es decir, nuestros pueblos sintieron la necesidad, todavía en el siglo XX, de sentar nuestras diferencias con respecto a la Metrópoli, a Próspero. Pero la identidad de una nación no se detiene en el tiempo.

Como bien dice Miguel, lo cubano siempre está en evolución, en desarrollo. Nosotros pasamos de ser una colonia, a ser una neocolonia, hasta que alcanzamos la independencia total, y eso significa que el proceso de conformación de la nacionalidad ha estado marcado por la asimilación y la diferenciación frente a culturas diversas –las del dominador y las de los dominados– de asimilación, de resistencia y de creación. Ese es un proceso eminentemente político. Los cubanos empezaron a practicar el béisbol porque el futbol era el deporte nacional de España, el deporte de la Metrópoli.  Fue un hecho político. Cada hecho, cada nuevo paso en la conformación de la nación, tenía también una significación anticolonial. Hay algo curioso: el arte moderno en Cuba, a diferencia de lo que puede suceder en otros países del Viejo Mundo, identifica mejor los rasgos de la nación cubana que el arte académico del siglo XIX, por ejemplo. ¿Por qué?  Porque era necesaria una ruptura con lo anterior –que se daba, paradójicamente, en la asimilación de los instrumentos del arte moderno, aprendidos en Europa–, esa ruptura permitía profundizar en lo nacional, saltar por sobre lo anecdótico, lo formal, para ahondar en las esencias de nuestra psicología. Lo nacional no podía ser lo “viejo”, lo “tradicional” (si la tradición venía de la metrópoli), sino “lo nuevo”.

Esa línea de ruptura, de creación, que simboliza como nadie José Martí, pero que también está representada por Fernando Ortiz, es anticolonial, antimperialista, porque expresa la resistencia ante un origen que ya no aporta, que no permite su desarrollo. Sin embargo, existe en lucha con otra línea de producción cultural que es mimética, que es colonial y que en determinados casos puede ser incluso anexionista con respecto a los Estados Unidos, el polo de atracción de Cuba. Yo creo que nosotros hemos tenido una influencia muy importante –para mal en algunos casos, y para bien en otros– de los Estados Unidos, inicialmente como una opción de modernidad que superaba a la de España –un Estado enquistado durante el siglo XIX–, que no acababa de asumir de manera plena la Modernidad.

La nación cubana alcanza su madurez casi de manera simultánea al surgimiento del imperialismo: a solo 90 millas una del otro. Cuba tiene una gran tradición antiimperialista, pero no puede olvidar que existe también una tradición anexionista; en los momentos históricos de creación revolucionaria, el antiimperialismo parece abarcarlo todo, pero cuando sobreviene un momento de calma, un impass histórico –para decirlo de manera mal y rápida–, reaparecen los agujeros anexionistas. No es que se pretenda la anexión a los Estados Unidos en pleno siglo XXI, hablo más bien de una mentalidad de admiración y sometimiento voluntarios, apegada a intereses personales.

Esta era la reflexión que yo quería hacer. No quiero extenderme más porque con lo que  ha dicho Miguel Barnet hubiera sido suficiente, pero como fui invitado, no quería dejar de exponer algunas ideas. Pienso que sería muy útil escucharlos a ustedes.

 

Intervención durante el debate

Yo le propuse a Miguel que me permitiera empezar esta vez y abordar algunos aspectos de las preguntas que han hecho ustedes, para que después él concluyera la velada. Él la abrió, y yo creo que debe también concluirla.

Quiero insistir en lo siguiente: la existencia de la cubanía está asociada a diversos proyectos de nación. O sea, no podría entenderse la conciencia identitaria de los cubanos sin reparar en los proyectos de nación que estos defienden. Sin duda hay cubanos –y son tan cubanos como nosotros, son portadores de una cubanidad, aunque la cubanía en ellos adquiere otro sentido– que se oponen al proyecto socialista de nación. Aquí entra en juego la elección, conciente o inconsciente, de la identidad que cada uno de nosotros se propone defender.

El que emigra, emigra con una dosis de cubanidad que va a permanecer en él o en ella por siempre, pero “lo cubano” –que es una categoría histórica– en nuestro territorio sigue su evolución, sigue moviéndose, no se detiene nunca e incorpora nuevos valores, nuevos elementos, nuevas visiones de la realidad. Y aquella persona que emigró –no estoy hablando de alguien que mantiene el contacto, porque también sucede eso, hay quien mantiene permanente contacto, va y viene, tiene una relación con el país muy activa–, me refiero a aquella parte de la emigración que permanece aislada durante muchos años, incluso décadas, bueno, de alguna manera se integra a otro proceso en el país donde vive, que es diferente. Aquí podemos hablar de los cubanoamericanos, como podemos hablar con sus características propias, porque es diferente, de los chicanos. Empieza la cultura convertida ya en guetto a reproducirse como cultura cubana pero asimilando elementos del nuevo contexto y congelando en el tiempo los que lleva de Cuba –conservarlos es parte de su resistencia cultural–, y esa cubanidad sigue otro cauce, ya no forma parte del río que circula en el país, un río en constante renovación.

¿Por qué digo esto? Cuba ha vivido más años de Revolución que los que vivió de República burguesa mediatizada. Que nadie se confunda: las auténticas tradiciones de Cuba no son solo aquellas que heredamos de la vieja República y de los años de lucha independentista, las que forjó la Revolución son tan auténticas como las otras. Han transcurrido 58 años de Revolución, y la Revolución triunfó en 1959 pero la República se inauguró en 1902. Hay tradiciones revolucionarias que ya forman parte de nuestra nación, de nuestra identidad, a las que no podemos renunciar.

La cubanía, por su carácter subjetivo –la cubanidad nos impone hábitos, costumbres, gestos, gustos, maneras de hablar y de caminar, etc., pero la cubanía, según Ortiz, es la conciencia de la cubanidad como proyecto de vida– tiene un sustrato político. La cubanía se dirime en diferentes proyectos de nación, no quiero ponerle nombre a esos proyectos, pero sí quiero decir que hay una tradición histórica que empieza con un acto de justicia social, que se radicaliza con el tiempo, sin concebirla desde una perspectiva teleológica, pero se radicaliza en la guerra del 95, en la lucha contra Machado, en la lucha contra Batista y desemboca, sin dudas, en una dignificación sin precedentes de lo cubano. Es decir, el cubano a partir del año 1959 adquiere una dignidad superior a la que había podido lograr hasta ese momento en la historia del país.

Desde sus orígenes, pero ahora –por la hegemonía cultural del imperialismo que se ejerce con la ayuda de una maquinaria de reproducción de valores de alcance universal– ese proyecto de nación se dirime frente a dos modos, dos conceptos de vida, de felicidad. Porque se están discutiendo muchas cosas, pero se discute también cuál es la razón para la felicidad del ser humano, si es la cultura del tener o la cultura del ser. Esa es otra perspectiva de un mismo asunto. Aparentemente no tiene nada que ver con ser cubano o no, porque hay cubanos que viven en la cultura del tener y hay cubanos que viven en la cultura del ser, en Cuba y fuera de Cuba. Y quiero hacer una muy breve aclaración para que no se me malinterprete, ¿no? Cuando digo cultura del tener, no me estoy refiriendo a personas que desprecian lo material, que no les interesa tener nada; no estoy hablando de eso. Estoy hablando de personas cuyo sentido de vida no está exactamente vinculado a la acumulación de objetos, a la exhibición de esos objetos, lo que los hace felices e importantes no es la cantidad y la exclusividad de los objetos o del dinero que acumulan, sino lo que son –y no se trata de tener un grado científico o haber logrado alguna hazaña deportiva–, porque son personas útiles, y son protagonistas de sus vidas y de su tiempo, y como todos, tienen virtudes y defectos. Eso es la cultura del ser, que es la base del socialismo también. Ah, la cultura del tener es la que hace que sea más importante (socialmente más visible, más mediático porque el sistema lo exhibe como triunfador) un actor que interpreta el personaje de Rambo –porque en taquilla la película recaudó muchos millones de un dólares–, que un actor que interpreta de manera brillante a Hamlet, pero su película tuvo menos éxito de taquilla y gana menos y no se roba las portadas de las revistas. Esa es la diferencia, es lo que está en juego hoy. Y hay que decir de manera enfática, que la cultura del ser fue defendida por el pensamiento cubano de la primera mitad del siglo XIX, pero José Martí la resume y sistematiza como proyecto de nación anticolonialista y antiimperialista. Recuerden, solo a modo de ejemplo, esa carta maravillosa que escribe José Martí a María Mantilla, una carta que parece haber sido escrita para hoy, y que debiéramos publicar una y otra vez, hacer con ella un audiovisual y ponerlo en la televisión.

ELIER RAMÍREZ CAÑEDO: Es una especie de testamento pedagógico.

ENRIQUE UBIETA GÓMEZ: Es un testamento pedagógico y todavía más, porque son consejos para una niña, pero en todo lo que hace, en todo lo que escribe, Martí está delineando un proyecto de vida, un proyecto de Patria.

Entonces esa es la pelea, no es simplemente decir: somos cubanos. Ese que es fascista es cubano, sí, es cubano, lamentablemente es cubano. Luis Posada Carriles es cubano, y estoy convencido de que comparte con nosotros muchísimos elementos de cubanidad, probablemente le gusta la misma comida que a mí. Pero cuidado, estamos hablando de otra cosa. Y lo que tenemos que preservar y lo que tenemos que defender no es una cubanidad abstracta sino es el proyecto de nación que nos legaron, en el cual se funda –y aquí viene la otra palabra– nuestra cubanía, nuestra decisión de ser cubanos, nuestra decisión de ser representantes de este país, dondequiera que estemos, con orgullo.

Sobre la flexibilización de los símbolos que tú preguntas, por supuesto que nosotros no vamos a poner la bandera cubana en la ropa interior, como hacen los norteamericanos.  Hay que tener mesura, lo que pasa es que también hemos perdido espacio… La bandera es un símbolo y por eso duele ver a los cubanos que se visten con la bandera estadounidense o que enarbolan la bandera de las barras y las estrellas. Es verdad que es la bandera de un pueblo. Todos los pueblos tienen una bandera que los representa y todos los pueblos respetan su bandera. En Cuba jamás se ha quemado una bandera estadounidense. Pero también esa bandera es un símbolo, y es hoy el símbolo mayor que existe del imperialismo. ¿Por qué? Porque los Estados Unidos son el centro del imperialismo mundial –su gendarme militar y su mayor productor ideológico–; son los más agresivos y a la vez, los más sutiles. Entonces esa bandera recoge en sus colores, en su diseño, otra historia: la de las intervenciones militares en América Latina, la de las dictaduras fascistas impuestas y sus desaparecidos, la de la guerra de Viet Nam, la del bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba, entre otras macabras acciones que llegan hasta la guerra sucia a Venezuela, que ahora mismo tiene lugar. ¿Se imaginan a un vietnamita vestido con la bandera estadounidense, mientras caen sobre su territorio bombas de napalm?, ¿cómo podría ser valorado por el resto de los vietnamitas?

Ahí está el peligro que mencionaba al inicio, yo hablaba de una subjetividad anexionista que se manifiesta de manera irreflexiva, porque a cualquiera de los que usan esos diseños malévolamente importados, usted le pregunta y es probable que reciba una respuesta incoherente. Y ese nivel irreflexivo es sumamente peligroso porque nos puede conducir hacia lo que Martí no quería. Martí se esforzó siempre porque la república que se construyera en Cuba fuera diferente a la de los Estados Unidos y a la de los caudillos latinoamericanos. Él quería crear algo nuevo y diferente, él quería que América Latina fuera un lugar donde se experimentara un nuevo proyecto de nación, y quería una América unida, una América Latina diferente, por eso hablaba de Nuestra América. Pero las nuevas influencias siempre existieron, este país siempre creció con las nuevas influencias. Claro, las nuevas influencias vienen cargadas de los valores de la cultura del tener, y ahí es donde está exactamente el peligro. Es decir, no se trata simplemente de esas influencias nos enriquecen o no, claro que nos vamos a enriquecer con otras músicas, nos vamos a enriquecer con otros estilos de vida, nos vamos a enriquecer con otras miradas. Pero tenemos que estar alertas contra todo aquello que atente contra nuestro concepto de felicidad.

Bueno, ya creo que es suficiente, no quiero extenderme más.

El grumete y los tiburones

Por Lázaro David Najarro Pujol/Ilustraciones René de la Torre

(Del libro inédito de crónicas Muchachos de los Canarreos)

tomado del Blog Camagüeybaxcuba

Las corúas revolotean al paso de la embarcación. Solo faltan algunas horas para que el sol se esconda en el horizonte. Navegamos una vez más hacia el golfo. Habíamos salido de la Pasa del Vapor. En el vivero del bonitero 79 de la Flota Pesquera de Cayo Largo del Sur saltan las diminutas manjúas, principal materia prima para engoar el bonito. Los pescadores localizan los cardúmenes de distintas formas: mediante el pájaro delator. Benito conoce de cabo a rabo las zonas de pesca de Isla de Pinos.–Pero a bordo del barco nosotros sabemos buscar las marcas pa’ localizar el pez, pero hay un tripulante que es muy bueno con los prismáticos en la mano.

–Si, me comentó Fausto, que los ojos del Galleguito son prodigiosos.

–Usa mucho, como se dice por ahí, el «sexto» sentido que hasta ahora no le ha fallado.

– Míralo…

El Galleguito se sitúa encima de la caseta de popa y en esa posición escudriña el cielo y el mar en busca de las gaviotas, el rabihorcado u otra ave marina que indique dónde puede estar la mancha de bonito.

–Observa al Este, Galleguito, me parece que vi un ave.

–No, al Este no se aprecia nada.

–A veces es necesario mirar más allá del horizonte pa’ poder localizar al pájaro delator y, el Galleguito, con sus ojos de águila, lo hace con extraordinaria facilidad –me dice Benito.

–Entonces, Benito, en el caso del Galleguito no vale el refrán de que quien más mira, menos ve.

–Así es.

El Galleguito combina experiencia con la vitalidad de su juventud. El pescador escucha contento la conversación entre el patrón y yo. Sin dejar la observación responde a mi curiosidad:

–Tengo que agradecer eso a Benito, a Fausto y a muchos otros que me enseñaron a ver con los anteojos, porque la primera vez no podía adaptarme y entonces practiqué bastante. Siempre la tripulación confió en mis ojos.

Desde que el barco salió del quebranto, El Galleguito se mantiene en la caseta de popa en busca de movimientos de gaviotas, rabihorcado…, para indicar al patrón hacia dónde está la mancha de bonito. A veces, centenares de esas aves marinas andan juntas y facilitan el trabajo.

–Hoy no es nuestro día. No se ve una puñetera gaviota.

–No te desanimes, en cuanto caiga un poco el sol, aparecerá la mancha –le responde el patrón.

Pasan dos horas de constante búsqueda y solo se ha podido localizar un rabihorcado aislado, perdido en la azul lejanía. Benito cambia el rumbo y el Cayo Largo 79 se adentra en el profundo golfo. De pronto la voz del Galleguito pone en tensión a la tripulación.

–¡Benito, Benito! ¡A sotavento la mancha!

–Mantén la mirada al suroeste.

–Oye, Benito, ya estamos encima de la mancha.

–Oye, no te apures Galleguito.  Todo a su tiempo. Ustedes, Cachirulo, Fausto, Álvarez… ¿qué esperan para tomar la vara? Muévanse rápido.

–Despreocúpese, Benito, que antes de entrar a la mancha estaremos ahí –responde Fausto.

.La embarcación se dirige hacia la mancha.  Se divisan las gaviotas que se lanzan con rapidez en pos de los peces.

–A toda máquina.

–Benito, ya se ve el hervidero de agua y espuma de los bonitos detrás de la manjúa –le digo.

–Ahora si va a picar el peje, ya tú verás que sí.

El Cayo Largo 79 tiene en la popa un pequeño balcón de madera. Sobresale de la cubierta, en el espejo de popa, como un metro y medio. Protege al pescador, escasamente, hasta más abajo de la rodilla.

–Fíjate, muchacho, cómo las gaviotas se lanzan en busca de peces pequeños que vienen en la mancha –me dice Fausto.

Entonces comprendo lo que Benito me había dicho al salir de la Pasa del Vapor:

«La gaviota, como los tiburones y el pez gata, es fiel guía de los pescadores boniteros».

–¡Atentos muchachos! –alerta el Patrón.

Pronto se ve la presa a nuestras espaldas. Benito, modera la marcha. Navegamos a una velocidad de dos millas por hora. Comienzan los movimientos y los preparativos de la faena de este atardecer.

–¡Arriba! ¡Arriba! En un momento como éste todo el mundo tiene que estar en acción, incluso tú David –me dice el patrón.

–Lo que usted diga, Benito. Espero sus órdenes.

–Mantente ahí. Yo te avisaré.

Cada quien ocupa su puesto. En el barco estamos ocho tripulantes. La mayoría se ajusta los camisones de lona para protegerse de las espinas y del contacto directo y fuerte del bonito. En los tinteros colocan el extremo inferior de la caña de pescar. Benito, con la vara en una mano y el timón en la otra, comienza la maniobra circular alrededor de la mancha. Mira al manjuero.

–¡Arriba, arriba! Échale, chico, que ya viene por la vuelta –Benito da órdenes sin levantar la vista de la vara.

–Ahora Galleguito, engole la mancha con más brío. Échele bastantes manjúas.

El Galleguito engoa la mancha para atraer los peces. El movimiento es peligroso. Cuando está en la banda tiene casi el cuerpo entero fuera de la cubierta: de la rodilla hasta la cabeza. Además, del manjuero, el resto de la tripulación está en constante peligro ya que entre uno y otro pescador sólo media una cuarta.

–Tengan cuidado que con el anzuelo pueden enganchar al compañero que tienen a su lado –previene a Álvarez.

–¡Arriba, dale que está picando!

Todos están en tensión. La manjúa es lanzada viva al mar.

–¡Agarra, David!, ¡agarra el timón! Oye, pero continúa los movimientos circulares alrededor de la mancha. No podemos perder esta oportunidad que el peje está picando.

–¡Benito, Benito!, ¿eso que viene en popa es una ballenato? ¡Nos va a virar el barco! ¡Estamos perdidos! –me preocupo.

–No, muchacho, no. Eso es un pez dama. Así tan grande como tú lo ves solo come peces pequeños. Vamos, no pierdan la mancha.

El patrón realiza constantes giros. Está inquieto. Benito, Cachirulo y Fausto traen a cubierta los primeros ejemplares. Lo sigue Álvarez, quien a pesar de iniciarse en esas faenas lo hace muy bien. Parece indicar que tiene cierta experiencia o aprende rápido. Pronto la popa se ve ensangrentada por los bonitos.

–¡El peje está picando y hay que aprovechar la abundancia! ¡Cómo ésta no tendremos otra oportunidad!

La tripulación realiza movimientos casi perfectos mientras yo guio el barco.

–Arriba, muchachos que esta mancha es nuestra.

«Benito tiene razón. Esto es único. Realmente la pesca del bonito es emotiva. Desde el instante que se localiza la mancha siento una alegría inmensa». Pienso.

Sobre el azulado golfo los peces comienzan a brincar. Nos enloquecemos. «Parece que esta vez no será como en las anteriores que se le ha echado la carnada y el pez no ha querido picar. ¡Pero de dónde salen tantos peces! Es imprescindible aprovechar el cardume en cuando se aproxime a la popa».

–¡Oye, David, aprende, que te necesito como engoador! ¡Estos peces están locos por comida!

–Cuando quieras, Benito.

Suben sincronizadamente los bonitos.

–Oye, Neno, toma el puesto de David y usted, David comience a engoar. Necesito al Galleguito aquí con una vara

Son cinco hombres que se agitan como gladiadores sobre el balcón de popa.

–Usted, Orlando, encargase de ordenar los bonitos capturados.

El mar está picado. Las olas sobrepasaban la cubierta y las aguas salen por los imbornales. La operación de los hombres es precisa, segura y rápida a pesar de las violentas sacudidas de la embarcación. Los pescadores sostienen con destreza sus respectivas varas de caña brava de unos 5 metros de longitud.

–Esa es la cosa, muchachos. La cubierta está repleta de bonito –se entusiasma el patrón..

–¡Y como comen estos bichos! –digo.

Sin embargo, Benito quiere aprovechar que el pez pica.

–¡Échale, David! ¡Échele! No te detengas que se nos van.

–Mira, David por la popa del barco nos acompaña una mancha de tiburones. Caramba se están comiendo los bonitos que vienen en los anzuelos.

Ahora soy el engoador. Cuando me pego a la banda a echar la manjúa tengo casi todo el cuerpo fuera de la cubierta. Quedo en el aire. Un bandazo del barco me hace perder el equilibrio.

–¡Benito, Benito, coño, el estudiante se cayó al mar!

El Galleguito está tan asustado como yo.

–¡Alabado sea Dios! –se lamenta el patrón.

Los temores dominan al viejo pescador, mientras yo lucho por agarrarme del puntal de la caseta, desafortunadamente no lo logro. «¡Carajo! Me he golpeado fuertemente el fémur izquierdo. Lo que me faltaba: las astillas de la madera me han rasgado el muslo. ¡Tengo una herida! La sangre atraerá a los tiburones».

El agua se torna roja. Estoy en el mar violento. Me agarro del neumático que se utiliza de defensa y luego me aferro al puntal.

–¡No te sueltes, muchacho! A unos metros de ti tienes tres tiburones.

No tengo casi fuerzas para subir a cubierta. Pierdo el sentido de lo que está ocurriendo. Cierro los ojos y cuando los abro, veo los tiburones cerca de mí. El miedo me paraliza. De golpe me llega a la memoria la imagen de aquella joven de ojos verdes-castaños con la que tenía un encuentro pendiente. Siento miedo de morir antes de conocer la felicidad. «¡Miedo! Tengo miedo. Ahora sí estoy entre la vida y la muerte. ¿Me habré convertido en carnada para tiburones?» Puedo morir en un abrir y cerrar de ojos. Siento que me ronda la muerte.

–¡Muchacho! ¡Agárrate bien! ¡No te sueltes pa’ nada!

El duelo comienza. El patrón, muy pálido aún, tira la vara, corta varios bonitos que lanza al mar. Coge un arpón y golpea a uno de los acuáticos que se hace fuerte.

–¡Vamos a ver si te resiste ahora carajo!

El viejo pescador le clava una y otra vez el pincho al tiburón. El inmenso animal desiste de su principal presa e inmediatamente se une a los otros dos tiburones que se precipitan sobre los trozos de bonitos.

–Rápido, Cachirulo. Agarra al muchacho antes de que se lo coman vivo. Ayúdalo usted Fausto. Hálenlo por los brazos.

–¡Dame la mano muchacho, dame la mano!

Los nervios me atenazan al ver nuevamente la sombra de un tiburón. Reacciono y, con los ojos apretados para no ver la mandíbula del tiburón cuando rasgue mis piernas, extiendo una mano.

–¡Ayúdame a subirlo, Fausto, que ya lo tengo! Así es.

–Vamos, ya lo tenemos.

Me ayudan a subir. Todo ocurre en unos segundos. Benito me echa una frazada por los hombros y me abraza. Me limpia la herida y cubre con una venda.

–¡Carajo, muchacho! qué susto nos hiciste pasar. Pero todo está bien, ¿verdad?

–¡Estoy vivo!

–¡Bien, muchacho bien!

–Estoy vivo, porque el Galleguito vio cuando me caí al agua y todo el movimiento de los tiburones –digo nervioso.

–Pensé que te devorarían. Es un milagro que estés vivo. Les vimos muy cerca, a un metro de ti. Me asustó la manera de moverse el pez, el que Benito arponeó. Nadaba muy rápido y andaba asustado. Incluso dio tres vueltas. Fue cuando Benito le lanzó los trozos de bonito. Por suerte, solo fue un susto.

–¡Menos mal! Yo creía que no iba a contar el cuento.

No puedo precisar si temblé de frío o de miedo. Ese atardecer estuve a punto de perder mi vida, aunque sólo contara con 14 años. Es mi primera aproximación a la muerte, a una muerte temprana.

Cuando caí al mar sentí una sensación de confianza y voluntad de sobrevivir, aunque fue un momento espeluznante. Pude imponerme al pánico ante la proximidad del peligro. No puedo explicarme cómo con el fuerte oleaje y el barco en movimiento logré aferrarme  al puntal y luego al barco. Con mi incidente terminó la pesquería.

–Hoy no es tú día de morir, muchacho. Te has librado de una muerte perra. ¡Dímelo a mí que casi me come uno!

El viejo pescador muestra la mordida de tiburón con orgullo, casi como un trofeo de batallas pasadas.

–Oye, Benito te asustaste más hoy que la mañana que fuiste atacado y estremecido por la mordida de aquel tiburón que te sumergió en el agua.

–Claro que si, Galleguito. No sabía lo que estaba pasando. No lo sabía. Además, era mi vida. Pero si a este muchacho le pasa algo, nunca me lo podría perdonar. Vaya, que se lo coma a uno un tiburón en plena adolescencia, no lo podría soportar.

La cubierta está ensangrentada y llena de bonitos que contorsionan en su agonía.

–Vete a descansar, muchacho. Hoy ha sido un día muy duro para ti.

Camino hacia el caramanchel de proa, aún con los temblores del susto y el frío. Cierro el camarote por dentro para que nadie pueda entrar y me acuesto. Pero que va. Apenas consigo pegar ojo. Cuando la luz del sol deja de dar en la claraboya de estribor salgo a la cubierta todavía asustado.

–¿Te sientes mejor?

Le digo que sí a Benito, moviendo la cabeza de arriba hacia abajo.

–Ya todo pasó, David. Ya conociste la vida del mar, muchacho.

Las horas pasan lentas. Próximos a la Pasa del Vapor la tarde comienza a reclinar. Pronto nos sorprende la noche. El Galleguito empuña el timonel. Benito indica con las manos que se mueva a babor, pero no entiende las señales del patrón.

–¡Galleguito a babor! A estribor chocarás con una baliza.

–Ya la vi, Benito, ya la vi. Pierda cuidado.

A pesar del contratiempo logramos una buena captura.

–Cerramos con broche de oro. Y tú, muchacho eres partícipe en el cumplimiento del plan de captura de bonito.

Fausto, Cachirulo y el Galleguito extraen las vísceras de los plateados ejemplares, mientras que los restantes tripulantes los dejan libre de sangre y los refrigeramos. Las olas son inmensas. Los maderos del barco crujen.

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