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Dialéctica de la disciplina en Cuba

El man Gilbert

gilbertman 1Tomado de La Isla desconocida

Como en la Rosa púrpura del Cairo, un personaje ha salido de la pantalla, y camina por una ciudad, la nuestra. O fue al revés: un espectador se obsesionó con cierto tipo de películas, seriales y videos, quiso vivir en ellos y se introdujo en la pantalla, renunció a ser persona para convertirse en personaje de ficción.

¿La ficción construye la vida, o la vida construye la ficción? Si en época de Cervantes era posible que alguien, de tanto leer historias de caballerías, encarnase en su vida-ficción real al personaje “loco” y justiciero, en la nuestra, la letra impresa ha cedido su capacidad de influencia al audiovisual. Más información

Hotel Sagua: ¿cerrado por derribo?

hotel-sagua-cerrado-por-derribo2-e1424224154956(Tomado de Cubaprofunda) Parece un edificio de Kobane, no tanto por su arquitectura, típica del eclecticismo insular de principios del siglo XX, como por el estado de devastación en que se encuentra: balcones a punto de precipitarse sobre el asfalto —algunos perdidos ya, irremediablemente—, plantas invasoras minando los entrepisos, puertas y ventanas abiertas sin piedad a la intemperie. Lo que se dice un inmueble asolado por la guerra. Más información

Sueños de mafiosos (+ Videos)

Tomado de Tremendo explote

Mientras niños en México luchan contra el narcotráfico algunos reguetoneros juegan a hacerse los capos de Cuba en uno de sus videos clips. Si los reguetoneros presentes en el clip No Hay Break como Los Desiguales, Eddy K (al parecer de retorno a Cuba luego de su estancia en Miami), El Yonki,  supieran que esos personajes que imitan son responsables de la desaparición de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa a lo mejor pensaran dos veces antes de hacer ese video clip que a pesar de advertir  que “Las imágenes filmadas para la realización de este video clip constataron con un equipo especializado y entrenado. Constituye enteramente una obra de ficción y no pretende reflejar ninguna realidad ni postura moral de sus realizadores y músicos”, toma como narración el conflicto entre pandillas de barrios habaneros . Más información

Celina

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tomado de La Esquina de Lilith
Viendo una foto en el muro del musicólogo Oni Acosta, me sorprendí de que estuviera viva. Acostumbrados a que los famosos lo sean hasta el final, me acurrucó el día ver a la reina de la música campesina, a la Celina González que durante años señoreó el punto cubano, recostada en un sillón, con un rostro que no era de sonrisa ni de lágrima, sino de espera más allá del lente de la cámara que, quién sabe, es posible que la retratara por última vez.

Hoy, después de una larga enfermedad, murió Celina González, el cuerpo que nos dejó la enfermedad de aquella criolla de voz estridente e imagen fuerte que tronaba sin llegar al fabricado grito que abrazaron como muestra de originalidad más de uno de sus contemporáneos. Celina era la mujer fuerte que está en nuestras casas, que se mueve al ritmo de la vecindad, que se persigna con la misma naturalidad con que acaricia a sus hijos, esa cubana que es una trenza de dulzura y acero, de ímpetu y beso.

Celina, para muchos, era la imagen más límpida de Cuba. Más allá de las florituras de Juana Bacallao y las alhajas que ni falta le hacían al portentoso timbre de Celia Cruz. Celina era la belleza y la hidalguía, señorío y mesura. Se sentía reina y lo era. La reina de todos. La única, después de aquella que llevaba un lunar coronándole la frente. Vivía su arte y su realeza. La manga florida, la falda siguiéndola en cortejo, la barbilla, la flor en el costado, la manta, que tanto me la emparentó con la reina española, la gran Lola Flores. Más información

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