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“Cuando alguien salte 2.50, yo ya no estaré en este mundo”

Sotomayor batió el récord mundial de salto de altura (2,45) el 27 de julio de 1993 en Salamanca. Más de 20 años después, nadie se ha elevado tanto sobre el listón como él.

Por: Dani Hidalgo 

Fuente: Deporte Cuba.

—En la entrada de su casa usted tiene una barra alzada exactamente a 2,45 metros…

—No fue una idea esporádica. Se me ocurrió cuando vi la barra en la entrada del Museo Olímpico de Lausana. Y me pregunté, ¿por qué no iba a ponerla yo también en mi casa? Es algo que llama la atención de todas mis visitas. Cuando aún competía, veía la barra en la entrada como algo normal… Ahora la veo como todos… alta. (Risas).

—Para usted, ¿qué significa ser cubano?

—Me tocó nacer aquí y he tratado siempre de representar a mi país dignamente. Primero lo hice como atleta cuando estaba en activo. Y ya jubilado he podido viajar por todo el mundo para transmitir mis experiencias como atleta cubano. Me toca hablar de cómo fui un gran campeón y en esa explicación no puedo dejar de mencionar a Cuba. Nuestro sistema de enseñanza y el seguimiento que tiene por parte del gobierno es una gran ayuda. Aquí hemos tenido a muchísimos grandes atletas. Para ser un país pequeño, bloqueado, económicamente no dentro de los mejores del mundo… Tenemos 200 medallas olímpicas. No está nada mal.

—¿Qué opina de los casos de Niurka Montalvo y Joan Lino?

—No han sido los primeros ni serán los últimos. Siempre respeto la decisión que toma cada cual. Sé que la mayoría de atletas que han tomado esa decisión lo han hecho por cuestiones económicas y otros para subir su nivel profesional. Estamos cambiando esa visualización que teníamos antes de deporte amateur, aunque sigamos siendo amateur. Nos estamos insertando en lo profesional. Ahora hay muchos atletas nuestros que están siendo contratados por clubes internacionales. Hay baloncestistas, jugadores de voleibol, de béisbol… Eso va a ayudar a que sean menos los que tomen la decisión de Niurka, Joan Lino y otros tantos.

—¿Cuánto ayudaría a Cuba tener un presupuesto más alto?

—Con una gran economía podría volver a hacer lo de Barcelona 1992. En aquellos Juegos fuimos quintos en el podio de países. Aquí, todo el deporte se mantiene con menos dinero que la federación de atletismo en España, por poner un ejemplo. Y aun así seguimos teniendo buenos resultados. Ahora, imagínate que el presupuesto del atletismo en Cuba sea como el de España u otro país. Estaría muy, muy, pero que muy por encima de lo que está ahora. Tenemos mucha carencia en cuanto a material deportivo. Nuestras instalaciones no son las mejores… Son cosas que nos ponen en desventaja a la hora de enfrentarnos a otros atletas.

—Si le hablo de Salamanca…

—¡Salamanca! ¡El 2,45! Una semana antes, pude hacer el récord mundial en Londres. Ahí salté 2,40 y me sentía tan bien ese día como en el de Salamanca. Pero luego llegó la lluvia… Y era muy malo saltando con lluvia. Ahora me alegro de que haya sido así, porque pude hacer el récord en el mismo sitio donde salté 2,43 años antes. Hice un 2,44 en Puerto Rico. Pero Salamanca es mi orgullo.

—Se enfrentó a varios obstáculos en su carrera… ¿Podría haber hecho más de 2,45?

—Empecé con 14 años con un entrenador, José Godoy… Cuando cumplí los 21, falleció. En esos siete años que estuvimos juntos, mejoraba marcas casi mensualmente. Empecé con él saltando dos metros… y terminé en 2,44. Le quise como un entrenador y como a un padre. Fue el que me llevó de Matanzas a La Habana. En 1990 me tocó otro entrenador. Todos tienen un sistema diferente y me tocó adaptarme al nuevo. Y luego tardé cuatro en mejorar apenas un centímetro. También tuve lesiones. Pero si hubiera conservado a mi entrenador original hasta 1992, el año que él tenía pensado jubilarse, podría haber saltado 2,46 o 2,47.

—Ahora la altura está a gran nivel con Barshim y Bondarenko. ¿Cuál es el límite humano?

—Como saltador, no veo posible hacer 2,50. El 2,46 lo intenté en varias ocasiones y estuve muy cerca. Hay saltadores actuales que lo están rozando. Luego están las mejoras científicas en el deporte. Las instalaciones son cada vez mejores, los calzados y las técnicas también. Pero por mucha mejora, cuando llegue el momento en el que alguien salte 2,50, yo ya no estaré en la faz de esta tierra. El 2,46 y 2,47 sí lo veo al alcance de alguien, pero 2,50 ni en mis sueños.

—En 1993, usted ganó el Príncipe de Asturias. Otro lazo más que tiene con España…

—Son tantos… Empecé a ir a España en el 84. Entrené varias temporadas ahí y me sirvió como trampolín para mejorar mis marcas. En España también logré mis resultados más grandes: mis dos récords mundiales, ser campeón olímpico, un campeonato mundial… Aquel reconocimiento marcó mi vida. Digo esto, porque a raíz de ese premio se creó mi mote en Cuba: Príncipe de las alturas.

—¿Qué le pareció la visita del New York Cosmos de fútbol?

—Es algo que fomenta la relación entre Cuba y EE UU. Últimamente, han estado aquí cantautores estadounidenses, senadores, científicos, jugadores NBA, gente de la Iglesia… Es bueno que empiecen a viajar más americanos a Cuba y viceversa. Hay tantas cosas que necesitamos como cubanos… Se habla del cese del bloqueo, se quitó a Cuba de la lista de ‘países que patrocinan terrorismo’. Esta relación, desde un punto de vista político y humano, es muy beneficiosa para ambos bandos.

Regresar a la cima: el mayor reto del deporte cubano

deportes_cuba_3_11_14El reciente cambio en la máxima directiva del deporte cubano, podría ser una excelente noticia ante la desastrosa gestión de las autoridades en los resultados deportivos de Cuba en los últimos años.

Como ya nuestra prensa nos tiene mal acostumbrados, casi a mitad del noticiero estelar y a través de una escueta nota informativa, se acaba de informar a los cubanos la destitución de su cargo del tristemente célebre Christian Jiménez, máximo directivo del deporte en la isla y quien durante 9 años se encargó de boicotear y denigrar con su pésima gestión el prestigio internacional del movimiento deportivo cubano.

Lo irónico es que su función supuestamente era lograr todo lo contrario, y desde su posición privilegiada lejos de contribuir al desarrollo de esta esfera, Jiménez logró implantar como récord personal la desatención y deterioro de la mayoría de las instalaciones deportivas en Cuba. En su mandato aumentó el descontento y como nunca se dispararon las deserciones de nuestros mejores atletas. La presencia de Cuba en el medallero olímpico se disipó hasta llegar a números ridículos. El béisbol tocó fondo llegando al desprestigio internacional, y por si fuera poco, bien sonados han sido los casos de corrupción de directivos o glorias del deporte devenidos en funcionarios de alto nivel. Toda una cadena de males que sin lugar a dudas ha provocado la caída en picada de nuestro país al más bajo nivel internacional de las competiciones deportivas.

En este penoso escenario, lo más preocupante es que luego de varias décadas como indiscutible potencia mundial, nuestro deporte podría tardar décadas en recuperarse, sobre todo en un mundo donde cada vez más el éxito deportivo depende de grandes inversiones, renovación tecnológica, y lo más importante, decorosos incentivos económicos a las grandes estrellas de cada disciplina.

Escobita nueva… ¿barrerá bien?
Reza un viejo dicho que más vale tarde que nunca, por eso la designación del destacado profesor Antonio Eduardo Becali como nuevo presidente del INDER, (Instituto Nacional de Deporte y Recreación) trae un soplo de aire fresco al movimiento deportivo cubano, ya sea tanto por su edad como por sus resultados como atleta o ex entrenador del equipo nacional de judo femenino.

Pero no es lo mismo comandar una tropa de exitosas luchadoras que dirigir el tan complejo y burocrático movimiento deportivo cubano. No bastará entonces con su imponente figura, sino el saber sobreponerse ante los nuevos retos que tendrá que asumir con osadía, si es que Becali cree necesaria una nueva revolución dentro del deporte revolucionario cubano.

En mi opinión, entre sus más importantes retos deberían estar la reestructuración inmediata del INDER, el urgente reemplazo de aquellos que como su antecesor aún ocupan altos cargos sin resultados notables, un cambio radical del sistema de pago y retribución a los atletas de alto rendimiento según sus títulos alcanzados, y ampliar hacia todas las disciplinas la contratación de atletas en ligas profesionales foráneas, algo que si bien ya ha comenzado a dar sus frutos en el béisbol, aún no pasa de ser un experimento que mucho está tardando en concretarse de manera general.

En este sentido, y sobre todo en plena fase de actualización del sistema económico en la isla, las ganancias netas por contratación de deportistas hacia ligas profesionales podría disparar el producto interno bruto de la nación, sin contar el altísimo nivel competitivo que adquirirían los nuestros compitiendo en clubes de excelencia mundial, o la importante preservación de talentos nacionales, toda vez que el deportista se sienta debidamente recompensado tanto profesional como económicamente.

Pero Becali no es quien manda en Cuba, y por bravo que sea serán muchos los muros de contención que tendrá que derribar, si realmente le interesa aportarle a Cuba tanto como nos hace falta para revitalizar nuestro deporte.

Yo siempre pienso en los logros de nuestra cultura, en lo que logró con sus políticas y mente abierta Abel Prieto en su época de Ministro de esa rama, precisamente tolerando diferencias políticas, dialogando, acercando a sus artistas a su patria, y permitiendo sus partidas y regresos como un hecho natural, siempre y cuando estuvieran prestos a poner en lo más alto el nombre de Cuba como potencia cultural que también somos.

Quizás Becali sepa entender esto, como que ya es hora de abrirse al mundo, pero su reto será cada vez mayor si no logra descifrar el meollo del asunto: nuestros atletas siguen siendo los mejores del mundo, incluso aunque jueguen con los Yankees de Nueva York, compitan por un club francés de atletismo, o arrasen en la liga italiana de voleibol.

(Tomado del blog La Chiringa de Cuba. Texto y fotos Carlos Alberto Pérez)

 

Sí agredieron a Ramón Pacheco y sí hubo violencia policial

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Por: Arnaldo Mirabal Hernández

No sé qué le habrán dicho a algunos de mis colegas, pero revienta que en tiempos que se exige transparencia y apego irrestricto a la veracidad, se silencie un acontecimiento, e incluso se demonice a quien intente ir en busca de la verdad.

Desde horas tempranas no se habla de otra cosa en Matanzas, incluso la radio provincial emitió una información de un hecho lamentable, ocurrido en el Sandino tras la culminación del juego de ayer entre Villa Clara y Matanzas, cuando fuerzas del orden agredieron a un grupo de matanceros que se encontraba en las gradas vitoreando a su equipo. Es decir, donde primero se corrió la noticia fue en la radio provincial.

Fue a media mañana cuando llegó a este reportero la noticia de lo acaecido en el parque beisbolero santaclareño, y grande fue mi insultó al saber que mi colega y amigo Ramón Pacheco había sido víctima de una cobarde agresión.

Sin pesarlo mucho y sin contrastar fuentes, publiqué en Facebook lo que había escuchado porque sé cuando un suceso es verídico y cuando no. Después, con el tiempo, los detalles y pormenores aflorarán. Lo que más me llamó la atención fue el silencio en los medios de esa hermana provincia.

De más está decir que me convertí en el blanco de mucho colegas que vieron en mí el enemigo, el mercenario, el contrarrevolucionario, por el delito de intentar buscar la verdad. Nada, que al parecer el embullo que siento cuando escucho hablar a Raúl o a Díaz Canel sobre el papel de la prensa es puro espejismo.

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Sherlock Holmes descubre la verdad de los Gourriel

CUBA-HABANA-BEISBOLpor Leydi Torres Arias

La decisión de Yuliesky Gourriel (dígase Yuliesky y sus hermanos) de jugar a partir de esta temporada beisbolera con el equipo de Industriales, ha suscitado mucha polémica no solo dentro de la afición de su provincia (Sancti Spíritus). Tanto, que despertó la atención de Sherlock Holmes.

Luego de revisar algunos archivos, el detective halló lo siguiente: En la edición del 3 de mayo de 2013, la periodista del semanarioEscambray, Elsa Ramos, lo entrevistó para aclarar algunas dudas. Sin embargo, las respuestas de Yuliesky dejan un margen de error…muy amplio.

Si bien es cierto que el mudarse para La Habana, el cuidar de la salud de su padre, o el motivo que tenga para vestir el uniforme azul, es una su decisión personal, como él mismo aclara, las respuestas son muy contradictorias. Holmes copió y comentó este ejemplo:

“…si yo juego en La Habana será por un problema de salud de mi padre, por él hago lo que tenga que hacer, si tengo que jugar en Industriales lo haré, como si tengo que dejar de jugar béisbol. Él está por encima de todo”. ¿Por qué tú y no tus dos hermanos? “Eso se habló en la familia y estuvimos de acuerdo en que fuera yo porque tenía más experiencia en el béisbol”.

¿Entonces qué…? (se pregunta Holmes) ¿Era por cuidar a Lourdes Gourriel o por más experiencia en el béisbol? O sea: para cuidar a alguien no hay que tener experiencia en deportes, ¿no? Sino todas las enfermeras de los hospitales fueran deportistas…)

En fin…tanto él como sus hermanitos ya visten el uniforme de Industriales y Sherlock Holmes cree saber la verdadera y única razón. Le ha costado unos cuantos meses descubrirla, y la expone de tal forma:

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¡Nos jodieron las congas!

... pero pronto las congas van a seguir jodiendo

…pero pronto se

Por Alejandro Ulloa García

Últimamente las prohibiciones en Cuba andan de moda… Primero el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros prohíbe los cines 3D y da un ultimátum a los vendedores de ropa y artículos importados -como si se hubieran enterado de pronto; como si muchíiiiiiiiiisimas autoridades gubernamentales no tuvieran responsabilidad en ello, pero como siempre, la fea siempre baila con el que menos “puede”.

A ver dónde me compro yo un patalón que no se rompa en 3 meses, y que, además, esté medianamente “bonito”; o dónde veo películas -que nunca las pude ver- 3D.

Ahora le tocó el turno a la Comisión Nacional de Beisbol de prohibir: las congas en los estadios, como si lo que se jugara fuera ajedrez… Es como si asistiéramos a una función de ballet muda, en la que solo habrá música en los intermedios; es como quitar los frijoles  al congrí; o el chupachupa al nene pequeño…

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