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Mi socio El Negro

82244cubaTomado de Un guajiro Ilustrado

 A los que se han ido, y a los que se irán.

Ayer se fue mi socio El Negro. Estuvo ansioso todos estos días, parecía un niño chiquito al que le prometen llevarlo al parque el fin de semana. Lo cierto es que anoche -por fin- con lágrimas en los ojos, partió en una embarcación construida furtivamente en algún platanal lejano.

De nombre Yohanne y de apellido irrelevante, El Negro es el clásico luchador oriental en La Habana, excelente albañil y últimamente aprendiz de corredor de permutas, que se ganaba la vida trabajando duro para comer y dormir en algún solar medianamente habitable de la Habana Vieja. Más información

90 millas

cuba-malecc3b3nLos cubanos no nos identificamos con esta unidad de medida. Será acaso porque en la infancia los profesores nos enseñaron el kilómetro para calcular las grandes distancias. “Cien centímetros son un metro, y mil metros son un kilómetro“, nos decían. Y así crecimos con este razonamiento.

A la milla la ignorábamos. Nunca la hemos tomado en serio. ¿Para qué emplearla si nos basta nuestro método? Además, nos resulta un poco “imprecisa”. Una milla son 1609 metros, cifra nada especial. Así, el kilómetro se coronó en esta Isla como “rey de las medidas”. Su hegemonía se extendió a cada instante en que fuera preciso calcular trechos de gran envergadura.

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EMIGRACIÓN: PERSPECTIVA HISTORICA

BarataPor: Jorge Gómez Barata

La emigración cubana es un fenómeno endógeno que concierne a las esencias de la nación y la acompañará siempre. Todo comenzó en el siglo XVI cuando se estableció el primer asentamiento español, se inició la importación de esclavos africanos y se dio acceso a elementos procedentes de Las Antillas, México, América y China. De Cuba partieron expediciones a conquistar y explorar regiones de México, Canadá y las Américas.

Durante cuatro siglos Cuba fue favorecida (algunos gobernantes estimaron que perjudicaba) por la llegada de inmigrantes y sólo a partir de la década de los cuarenta del siglo XX el saldo migratorio comenzó a ser negativo, desde entonces parten más de los que llegan y en los últimos cincuenta años muy pocos inmigrante se han establecido en la isla. No sólo faltan atractivos sino que los obstáculos son enormes.

En 1898 la Isla fue ocupada por los Estados Unidos, con lo cual se creó un vínculo favorecedor de los procesos migratorios. Norteamérica era y es el destino de la mayoría de los emigrantes cubanos. En 1870 fueron 12 000, 20 000 en 1890, y en 1910, 40 000. Entonces Cuba generaba 18 emigrantes a Estados Unidos por cada mil habitantes. Entre 1930 y 1950 la cifra creció hasta 35 000 y entre 1950 y 1958 pasó de 60 000.

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Ley Migratoria cubana: Y el mundo siguió girando

tomado de Cubaizquierda

por István Ojeda Bello

511-viajes.embedded.prod_affiliate.84Hace un año, salvo de la pelota, en Cuba casi no se habló de otra cosa durante un buen rato que de la entrada en vigor de la nueva Ley Migratoria, la cual cambió las reglas del juego para los ciudadanos cubanos con intensiones, y recursos, de viajar o emigrar fuera de su nación de origen.

Por aquellos días las predicciones eran contradictorias: unos aseguraban que “a los deportistas y ciertos artistas no los van a dejar salir y tampoco a quienes puedan resultar incómodos, como disidentes, que no saldrán aunque tengan 17 visas”, otros eran más cautos sosteniendo que “básicamente no va a pasar nada extraordinario”.

Unos viajaron otros… no

Ciertamente entre los más de 180 mil cubanos que de enero del 2013 a la fecha viajaron con total normalidad al exterior estuvieron los integrantes de los grupos contrarrevolucionarios quienes se pasearon por varios países, demostrando que tras la flexibilización de las regulaciones migratorias para los cubanos está siendo ahora la capacidad económica para sufragarse un viaje al exterior la razón primigenia para considerar la posibilidad de atravesar cualquiera de los aeropuertos internacionales de la Isla.

Si porque justamente fueron los mencionados personajes quienes con “asombrosa” rapidez, encontraron patrocinadores y/o “mecenas” dispuestos a costearles extensos tours por Europa y Estados Unidos. Tal fue así que en agosto pasado el periódico español El Mundo comentaba que la naturalidad de las salidas al exterior de los asalariados domésticos de Washington hizo que sus periplos dejaran de interesales a la mayoría de los medios de comunicación.

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