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Crisis en Internet

tomado del blog de Yadira Escobar

La mitad de la humanidad hoy no tiene acceso al Internet, estamos hablando de que nada más y nada menos que el 50% de los que habitamos este planeta no nos conectamos al Internet. El Internet nació en las sociedades más opulentas y luego tomó el camino de una globalización algo progresista–porque esa es la moda, no porque sea un fenómeno de izquierda. Ciertas regulaciones impedían que la ley de la jungla decidiera que las paginas o sitios web con más dinero tuvieran más visibilidad o el privilegio de vídeos fáciles de ver.

Internet tampoco es una ventana imparcial de la verdad pues el mundo virtual está enfermo o y lo verdadero por supuesto, pues hay muchas noticias falsas, información errónea, seudo-ciencia y pornografía que degrada al ser humano, así que tampoco es el Internet un pedazo del cielo azul, pero la humanidad puede llegar muy lejos si el mercado no la domina totalmente, desgraciadamente ahora el Internet tal y como la conocemos enfrenta una seria crisis.

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC en los Estados Unidos) a decidido desmantelar la neutralidad en el Internet al permitir que los proveedores de Internet tengan la libertad de mejorar la velocidad de navegación para algunas privilegiados de la web (siempre tanto lo paguen) y que hasta censuren. No dudo que a ciertas empresas les encantaría censurar algunos sitios alternativos o volverlos sumamente leeentooosssss para desanimar a los visitantes. Ya es legal bloquear a quienes estorban. Esto es un gran triunfo para los ricos y una gran derrota para los pobres.

¿Adonde va a quedar la vieja cantaleta de Radio-TV Marti contra el estado de las conexiones en Cuba? Cada vez va mejorando más, por cierto. El otro día pude ver a mi abuela por una aplicación en su teléfono que nos permitió una superior comunicación, noticias viejas para los Habaneros pero ahora es que llegó a los parques públicos en Camagüey. ¿Creen que los “amantes de la libertad” condenaran con el mismo entusiasmo este grosero abuso del poder en Estados Unidos que como critican los problemas con la Internet en Cuba? NO. Es que nadie paga para ese tipo de criticas.

Las medidas del gobierno de Obama en el 2015 establecieron medidas que protegían la Internet para que no cayera en tanto abuso que sabotearía por ejemplo, las millonarias compras en Internet. Este permiso que ahora tienen las grandes empresas que ofrecen Internet viene a consolidar las tendencias monopolistas, o semi-monopolistas, porque en ciertos lugares solo puedes escoger entre dos empresas locales para que te vendan el acceso al Internet.

Ante este avance neo-liberal en el Internet Cuba tiene que revisar lo de la Internet desde otro angulo, y tiene que haber cierto control, para hablar más claro; censura, pues no queremos a los niños cubanos corrompiéndose con violencia e indecencia. El Estado tiene derecho a defender a los cubanos también de la propaganda subversiva que promueve la violencia política, la cual abunda por causa de la alta presencia de las visiones de extrema-derecha en la Web, quienes están más cerca del dinero que la izquierda, y como sin dinero no hay Internet, ya podemos imaginar por ejemplo quienes tienen más voz sobre el tema de Cuba y su Revolución en las redes sociales y ahora y bajo las nuevas leyes, el cubano de la extrema derecha podría pagar a las empresas proveedoras para sus vídeos se descarguen más rápido, por ejemplo.

Ojo con la Patria, que es de todos, pero con orden.

Nuevo algoritmo de Google limita el acceso a sitios web de izquierdas y progresistas

https://cubaenresumen.files.wordpress.com/2017/08/1.jpg?w=410&h=256&crop=1Tomado del blog Mi Cuba Por Siempre

En los tres meses desde que Google, el monopolio de Internet, anunciara planes para impedir que los usuarios accedieran a “noticias falsas”, ha caído significativamente el posicionamiento global de tráfico de un amplio abanico de organizaciones izquierdistas, progresistas, contrarias a la guerra y de los derechos democráticos.

El 25 de abril de 2017, Google anunció que había implementado cambios en su servicio de búsqueda para dificultar que los usuarios accedieran a lo que llamó información “de baja calidad” tales como “teorías de la conspiración” y “noticias falsas”.

La compañía dijo en un post en un blog que el propósito central del cambio en su algoritmo de búsqueda era darle al gigante de las búsquedas un mayor control para identificar contenido considerado objetable según sus pautas. Declaró que había “mejorado nuestros métodos de evaluación e hizo actualizaciones algorítmicas” con el objeto de “hacer aflorar más contenido fiable”.

Google continuó, “El mes pasado, actualizamos nuestras Pautas para el Posicionador de Calidad de las Búsquedas para proporcionar ejemplos más detallados de páginas de baja calidad para que los posicionadores los señalicen adecuadamente”. Esos moderadores tienen instrucción de señalizar “experiencias de usuarios molestas”, incluyendo páginas que presentan “teorías conspirativas”, a no ser que “la búsqueda indique claramente que el usuario está buscando un punto de vista alternativo”.

Google no explica con precisión qué quiere decir con la expresión “teoría de la conspiración”. Usando la categoría amplia y amorfa de las noticias falsas, el objetivo del sistema de búsquedas de Google es restringir el acceso a sitios web alternativos, cuya cobertura e interpretación de eventos entra en conflicto con los de medios del establishment tales como el New York Times y el Washington Post.

Señalizando contenido de manera que no aparezca en las dos primeras páginas de resultados de una búsqueda, Google es capaz de bloquear de hecho el acceso de los usuarios a él. Dado que enormes cantidades del tráfico web son influidas por los resultados de las búsquedas, Google puede de hecho esconder o enterrar contenido que no le conviene mediante la manipulación de los posicionamientos de las búsquedas.

Justo el mes pasado, la Comisión Europea multó a la compañía con 2700 millones de dólares por manipular los resultados de las búsquedas para dirigir a los usuarios de manera inapropiada a su propio servicio de comparación de compras, Google Shopping. Ahora, parece que Google está usando esos métodos criminales para impedir que los usuarios accedan a puntos de vista políticos que la compañía considera objetables.

El World Socialist Web Site ha sido blanco de los nuevos “métodos de evaluación” de Google. Mientras que en abril de 2017 se originaron 422.460 visitas al WSWS en búsquedas en Google, la cifra ha bajado a unas estimadas 120.000 este mes, una caída de más del 70 por ciento.

Aún utilizando términos de búsqueda como “socialista” y “socialismo”, lectores nos han informado de que lo tienen cada vez más difícil para localizar al World Socialist Web Site con sus búsquedas en Google.

Según el servicio de herramientas de administración de sitios web de Google, el número de búsquedas que desembocaron en que el usuario viera contenido del World Socialist Web Site (es decir, que apareciera un artículo del WSWS en una búsqueda hecha en Google) cayó desde 467.890 al día a 138.275 a lo largo de los tres meses pasados. La posición media de artículos en búsquedas, mientras tanto, cayó de 15,9 a 37,2 a lo largo del mismo período.

David North, director de la Junta Editorial Internacional del WSWS, declaró que Google está implicada en la censura política.

“El World Socialist Web Site existe desde hace casi 20 años”, dijo, “y ha logrado reunir a una vasta audiencia internacional. Durante la primavera pasada, el número de visitas individuales al WSWS cada mes superó los 900.000.

“Mientras un porcentaje significativo de nuestros lectores entra al WSWS directamente, muchos usuarios de la web acceden al sitio mediante buscadores, de los cuales Google es el más ampliamente utilizado. No hay ninguna explicación inocente para esta caída extraordinariamente aguda en lectores, casi de la noche a la mañana, provenientes de búsquedas en Google”.

“La pretensión de Google de que está protegiendo a los lectores de las ‘noticias falsas’ es una mentira motivada políticamente. Google, un monopolio masivo, con muy estrechos vínculos con el Estado y agencias de inteligencia, está bloqueando el acceso al WSWS y a otros sitios web de izquierdas y progresistas a través de un sistema de búsquedas amañadas”.

En los tres meses desde que Google implementara los cambios en su buscador, menos gente ha accedido a sitios de noticias de izquierdas o que se oponen a la guerra. En base a información disponible en Alexa analíticas, otros sitios que han experimentado drásticas caídas en el posicionamiento incluyen a WikiLeaks, Alternet, Counterpunch, Global Research, Consortium News y Truthout. Incluso grupos prominentes de los derechos democráticos como American Civil Liberties Union y Amnesty International parecen haber sido afectados.

Un amplio abanico de sitios de izquierdas, progresistas y que se oponen a la guerra ha visto caer su posicionamiento en el tráfico en los meses pasados.

Según Google Trends, el término “noticia falsa” casi se cuadruplicó en popularidad a principios de noviembre, en torno a la época de las elecciones estadounidenses, cuando los demócratas, medios del establishment y agencias de inteligencia intentaron achacar a la “información falsa” la victoria electoral de Donald Trump sobre Hillary Clinton.

El 14 de noviembre, el New York Times proclamó que Google y Facebook “se enfrentaban a una crítica creciente acerca de cómo las noticias falsas en sus sitios podrían haber influido el resultado de las elecciones presidenciales”, y estarían tomando medidas para combatir las “noticias falsas”.

Diez días más tarde, el Washington Post publicaba un artículo, “Esfuerzo de propaganda ruso ayudó a difundir ‘noticias falsas’ durante las elecciones, dicen los expertos”, que citaba a un grupo anónimo conocido como PropOrNot que compiló una lista de sitios de “noticias falsas” que difundían “propaganda rusa”.

La lista incluía varios sitios categorizados por el grupo como “izquierdistas”. De manera significativa, puso en su mira a globalresearch.ca, que reproduce a menudo artículos del World Socialist Web Site.

Después de la crítica generalizada de lo que era poco más que una lista negra de sitios que se oponen a la guerra y al establishment, el Washington Post se vio obligado a publicar una retractación, declarando “el Post, que no nombró a ninguno de los sitios, como tal no respalda la validez de los hallazgos de PropOrNot”.

El 7 de abril, Bloomberg News informó de que Google estaba trabajando directamente con el Washington Post y el New York Times para “comprobar los hechos” de los artículos y eliminar las “noticias falsas”. A esto siguió la nueva metodología de búsqueda de Google.

Tres meses después, de los 17 sitios declarados como de “noticias falsas” por la lista negra desacreditada del Washington Post, 14 vieron caer su posicionamiento. El declive medio del alcance global de todos esos sitios es el 25 por ciento, y algunos sitios vieron caer un 60 por ciento su alcance global.

“Estas acciones por parte de Google constituyen una censura política y son un ataque descarado a la libertad de expresión”, dijo North. “En momentos en los que es generalizada la desconfianza pública hacia los medios del establishment, este gigante corporativo está explotando su posición monopolística para restringir el acceso público a un amplio espectro de noticias y análisis críticos”.

Tomado de Resumen Latinoamericano / Andre Damon y Niles Niemuth, WSWS.org, CCTT

GRATIS. EL FUTURO DE UN PRECIO RADICAL. CHRIS ANDERSON

 

 

 

 

 

Tomado del Blog El Ciervo Herido

Sin ser devoto de este tipo de libros, y a riesgo de caer en la trampa a que alude el siguiente texto, lo publico como parte del debate en torno a las dinámicas del marketing en la hora actual.

Prólogo

En noviembre de 2008, los miembros supervivientes del equipo original Monty Python, pasmados por el alcance de la piratería digital de sus vídeos, emitieron un anuncio muy serio en YouTube:

Durante 3 años, vosotros, los YouTubers, nos habéis estado pirateando, os habéis estado apropiando de decenas de miles de nuestros vídeos y poniéndolos en YouTube. Ahora la situación ha cambiado. Ha llegado el momento de que nos hagamos cargo de nuestros asuntos. Sabemos quiénes sois, sabemos dónde vivís y podríamos perseguiros con resultados demasiado horribles para ser contados. Pero como somos unos tipos extraordinariamente buenos, hemos encontrado una manera mejor de resarcirnos: hemos lanzado nuestro propio canal Monty Python en YouTube.

Se acabaron esos vídeos de pésima calidad que habéis estado colgando. Os vamos a dar material de primera mano: vídeos de alta calidad suministrados directamente desde nuestras instalaciones. Y encima, estamos seleccionando nuestros clips más vistos y poniéndoos versiones totalmente nuevas de la más alta calidad. Y lo que es más, os vamos a dejar ver absolutamente todo de manera gratuita. ¡Tal cual!

Pero queremos algo a cambio.

Guardaos vuestras estupideces y comentarios tontos. Lo que queremos es que hagáis clic en los enlaces, compréis nuestras películas y programas de televisión, y aliviéis nuestro dolor e indignación por todo lo que nos habéis robado durante todos estos años.

Tres meses más tarde, ya se podían apreciar los resultados de este temerario experimento con lo Gratis. Los DVD de Monty Python se habían colocado en el puesto nº 2 de la lista Amazon de los más vendidos de cine y televisión, con un incremento de las ventas del 23.000 por ciento.

¡Tal cual!

Lo Gratis funcionó y lo hizo con brillantez. Más de 2 millones de personas vieron los «clips» en YouTube a medida que se difundía el boca a boca y los padres presentaban a sus hijos al Caballero Negro o les mostraban el Sketch del Loro Muerto. Miles de espectadores recordaron cuánto les gustaban los Monty Python y desearon más, así que compraron los DVD. Comenzaron a abundar los vídeos de respuesta, las aplicaciones Web híbridas y las remezclas, y una nueva generación se enteró de lo que significaba realmente «Conejo Asesino». Y todo ello le costó a Monty Python esencialmente nada, ya que YouTube pagaba todos los gastos de almacenamiento y de ancho de banda.

Lo que sorprende de este ejemplo es lo poco sorprendente que es. Existen incontables casos como este en Internet, donde casi todo se da gratis en alguna versión con la esperanza de vender otra cosa, o, incluso con más frecuencia, sin esperar nada a cambio.

Estoy escribiendo estas palabras en un miniordenador portátil de 250 dólares, que es el tipo de ordenador que está creciendo más rápidamente. El sistema operativo es una versión del software gratuito Linux, aunque eso no tiene importancia porque no hago funcionar programas salvo el navegador gratuito Firefox. No estoy utilizando el programa Word de Microsoft, sino los Google Docs gratuitos, que tienen la ventaja de permitirme disponer de mis borradores en cualquier lugar, sin tener que preocuparme de hacer una copia de seguridad ya que Google se ocupa de hacerlo por mí. El resto de lo que hago en este ordenador es gratuito, desde mi correo electrónico hasta mis feeds de Twitter [servicio gratuito de microblogs]. Incluso es gratuito el acceso inalámbrico, gracias a la cafetería en la que estoy sentado.

Y con todo, Google es una de las empresas más rentables de Estados Unidos, el «ecosistema Linux» es una industria de 30.000 millones de dólares, y la cafetería parece estar vendiendo capuchinos a 3 dólares sin parar.

En ello radica la paradoja de lo Gratis: la gente está ganando montones de dinero sin cobrar nada. No es que todo sea gratuito, sino lo suficiente como para haber creado una economía tan grande como la de un país de tamaño considerable en torno al precio de cero dólares. ¿Cómo ha sucedido y hacia dónde se encamina?

Esta es la cuestión central del presente libro.

Todo comenzó para mí como un cabo suelto de La economía Long Tail [2]. Mi primer libro trataba de la nueva forma adquirida por la demanda de los consumidores cuando disponemos de todo y podemos elegir entre infinitos productos en el supermercado y no sólo de la marca estrella. El abundante mercado del Long Tail fue posible por la ilimitada «cantidad de estanterías» que hay en Internet, que es el primer sistema de distribución de la historia que está bien adaptado tanto para nichos como para lo masivo, para lo desconocido como para las grandes corrientes. El resultado fue el nacimiento de una cultura enormemente diversa y una amenaza para las instituciones de la cultura actual, desde los medios de comunicación dominantes a los sellos musicales.

Sólo hay una manera de disponer de un espacio ilimitado: que dicho espacio no cueste nada. Los «costes marginales» cercanos a cero de la distribución digital (es decir, los costes adicionales de emitir otra copia aparte de los «gastos fijos» del soporte físico con la que hacerla) nos permiten no efectuar discriminaciones en cuanto al uso que le demos (no se necesitan filtros para decidir si algo merece tener alcance global o no). Y de ese «gratis para todos» surgió el milagro que constituye hoy Internet, la mayor acumulación de saber, experiencia y expresión humanos de la historia. Eso es lo que pueden conseguir las estanterías gratuitas. A medida que me iba maravillando con las consecuencias, comencé a pensar más en lo Gratis y me di cuenta del alcance que había logrado. No explicaba únicamente la variedad de lo que existe en Internet, sino que definía también el precio que allí tiene. Y además, lo «gratis» no era simplemente un truco de marketing como los premios y muestras gratuitas a los que estamos acostumbrados en el comercio minorista tradicional. Esta gratuidad parecía no encubrir compromisos: no se trataba de un señuelo para una venta futura, sino de algo genuinamente gratis. La mayoría de nosotros dependemos de uno o más servicios de Google cada día, pero nunca quedan reflejados en nuestra tarjeta de crédito. Nadie te mide el tiempo cuando utilizas Facebook. La Wikipedia no te cuesta nada.

Lo Gratis del siglo XXI es diferente de lo Gratis del siglo XX. Algo se transformó en algún lugar durante la transición de los átomos a bits, un fenómeno que creíamos entender. «Lo Gratis» pasó a ser gratis.

Pensaba que sin duda la economía tendría algo que decir al respecto. Pero no pude encontrar nada. No hay teorías de lo gratis, ni modelos de precios que equivalgan a cero. (Para ser sincero, existen algunas, como lo revelaría más tarde la investigación. Pero se trata más bien de debates académicos de difícil comprensión de los «mercados bilaterales», y, como veremos en el capítulo de economía, se trata de teorías casi olvidadas del siglo XIX). De algún modo, ha surgido una economía en torno a lo Gratis antes del modelo económico que pueda describirla.

De ahí este libro, que pretende ser un análisis de un concepto que se encuentra en mitad de una evolución radical. Como he llegado a descubrir, el concepto de Gratis es al mismo tiempo algo familiar y algo profundamente misterioso. Es tan poderoso como mal interpretado. Lo Gratis que surgió en la última década es diferente de lo Gratis que existía antes, pero el cómo y el por qué apenas han sido analizados. Y además, lo Gratis de hoy aparece lleno de contradicciones evidentes: se puede hacer dinero dando cosas gratis. Es verdad que regalan cosas. A veces obtienes más de lo que pagas.

Ha sido un libro divertido de escribir. Me ha llevado desde los médicos charlatanes de finales del siglo XIX en Estados Unidos a los mercados piratas de China. He buceado en la psicología de los regalos y en la moral del derroche. Inicié un proyecto para probar nuevos modelos de negocio en torno a la electrónica donde la propiedad intelectual es gratuita (un modelo conocido como «hardware de fuente abierta»). Tuve que devanarme los sesos con mis editores para que este libro pudiera ser gratuito en la mayoría de sus formas, creando al mismo tiempo la manera de que todo el mundo que había colaborado en su producción pudiera cobrar.

En cierta forma, se trataba de un proyecto de investigación pública, como lo había sido La economía Long Tail. Lancé con antelación la tesis en un artículo en Wired, y mantuve un blog sobre el tema al igual que había hecho con La economía Long Tail . Pero emprendió un camino diferente, más en mi propia cabeza que en una conversación colectiva con participantes en Internet. En realidad, este libro tiene más en cuenta la historia y funciona más bien como una narración, y trata tanto del pasado de lo Gratis como de su futuro. Mis investigaciones me llevaron tanto a los archivos y textos de psicología del siglo XVIII como a los fenómenos más recientes de Internet. Así que me vi a mí mismo en la tesitura tradicional del escritor, sumido en la soledad del estudio y tecleando con auriculares en un Starbucks, según el caso.

Cuando no escribía, viajaba para hablar con la gente sobre lo Gratis. Descubrí que la idea de que se podía crear una enorme economía global en torno a un precio base cero estaba invariablemente polarizándose, pero el único factor común era que casi todo el mundo tenía sus dudas. A riesgo de generalizar en razón de la edad, en líneas generales existían dos campos de escépticos: los de más de 30 y los de menos de 30 años. Los críticos de más edad, que habían crecido con el concepto de lo Gratis del siglo XX, tenían razones fundadas para sospechar: «Seguro que de gratis no tiene nada, tarde o temprano terminaremos pagando». «No sólo no se trata de nada nuevo, sino que es el truco de libro más viejo del marketing». «Cuando escuches la palabra “gratis”, llévate la mano a la cartera».

Los críticos más jóvenes tenían una respuesta diferente: ellos son la Generación Google y han crecido asumiendo sin más que todo lo digital es gratis. Han interiorizado la sutil dinámica del mercado de la economía del coste marginal cercano a cero de la misma manera que interiorizamos la mecánica newtoniana cuando aprendemos a atrapar una pelota. El hecho de que estemos creando una economía global en torno al precio cero parecía demasiado evidente como para ni siquiera percibirlo.

Por todo ello me di cuenta de que era un tema perfecto para un libro. Cualquier tema que puede dividir a sus críticos en dos campos opuestos —«totalmente falso» y «demasiado evidente»— tiene que ser bueno. Espero que quienes lean este libro, aunque pertenezcan a alguno de estos bandos, lo terminen perteneciendo a ninguno. Lo Gratis no es nada nuevo, pero está cambiando. Y lo está haciendo de maneras que nos está haciendo repensar algunas de nuestras nociones básicas sobre la conducta humana y los incentivos económicos.

Aquellos que comprendan el nuevo concepto de lo Gratis dirigirán los mercados de mañana y modificarán los de hoy; en realidad, ya lo están haciendo. Este libro trata sobre ellos y lo que nos están enseñando. Es sobre el pasado y el futuro de un precio radical.

Tomado del libro GRATIS. EL FUTURO DE UN PRECIO RADICAL, de Chris Anderson, 2008.

Lo que no se dice de Internet en Cuba y sí dijo el vicepresidente Díaz Canel [+ video]

Intervención de Miguel Díaz Canel, Primer vicepresidente de los Consejos de Estado en la Primera Conferencia Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Educación, las Ciencias y el Deporte (SNTECD), en el Palacio de Convenciones de La Habana, Cuba, el 5 de diciembre del 2015. Donde se evaluó el funcionamiento de las organizaciones sindicales, la representación de los trabajadores y su educación política. ACN FOTO/ Yaciel PEÑA DE LA PEÑA/

Por: Norelys Morales
Tomado del Blog: Isla Mía

Pero, lo que se dice es tergiversado como un botón de muestra de un titular de AméricaTv un portal miamense supuestamente independiente, en el que satanizar a Cuba, superó la categoría de deporte, por no habla de periodismo corrupto. Así dice: “Miguel Díaz-Canel clama por controlar el contenido de Internet en Cuba”.

Están en evidencia, por lo que no dicen y amañan.

Miguel Díaz-Canel Bermúdez, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros afirmó que los avances en la política de informatización de la sociedad demuestran la voluntad del gobierno de desarrollar este proceso, así como la Política Integral para su perfeccionamiento.

Mientras los enemigos de la Revolución presentan a Cuba como un país desconectado, persiguen a compañías extranjeras proveedoras de infraestructura para completar este proceso, dijo el vicepresidente.

Pero, declaró que organismos internacionales han reconocido que en el año 2016 la Isla creció más del 346 por ciento en su conexión a Internet.

También, dijo, atacan y tratan de demeritar a la empresa estatal cubana ETECSA, encargada de llevarlo a cabo, y todo eso forma parte de un plan bien concebido.

Díaz-Canel subrayó que la informatización impactará en todos los ámbitos de la sociedad y la economía cubana.

Apuntó que los jóvenes buscan información en los códigos audiovisuales y no puede perderse de vista, consideró, que hoy la mayor parte de los contenidos en Internet son hegemónicos, colonialistas y defienden plataformas capitalistas y neoliberales que provocan desigualdades.

Por tal motivo, expuso, debemos ser capaces de generar contenidos que lleven implícitos la vocación humanista de la Revolución, y colocarlos desde todas nuestras plataformas e instituciones para contrarrestar la avalancha de ese tipo de materiales existentes en Internet.

Al abordar el impacto económico, el Primer Vicepresidente cubano aseguró que aunque el desarrollo tecnológico por lo general está asociado a países con altos crecimientos de su Producto Interno Bruto (PIB), Cuba, con pensamiento, talento e infraestructura puede llevarlo a cabo.

Para eso es necesario, acotó, consolidar procesos con alto impacto en la sociedad, hacerlos más eficientes, productivos y creativos, así como también alcanzar mayores rendimientos y productividad.

En el ámbito social, consideró Díaz-Canel, se requiere utilizar plataformas informáticas destinadas a facilitarles a los ciudadanos interactuar con el gobierno y las instituciones, y sugerir, proponer y criticar a través de ellas.

Por tal motivo, expresó, además de la infraestructura, es imprescindible situar la ciberseguridad junto a la informatización, avanzar en esta última pero a partir de la percepción de las vulnerabilidades de estos procesos.

Esa cultura solo es posible con la capacitación y preparación de cuadros, dirigentes y directivos sobre estos temas.

Díaz-Canel expresó la convicción de que pese a las limitaciones económicas, financieras y de infraestructura, la Isla puede hacer más en materia de informatización de la sociedad y de gobierno electrónico, con solo aprovechar mejor cuanto se tiene.

Además, puntualizó, tenemos que migrar masiva y ordenadamente hacia el sistema operativo informático libre, desarrollado por la Isla, y a software de producción nacional en la búsqueda de soberanía tecnológica.

 

 

A solas con “el enemigo”

nancy_pelosi_habanaTomado de La Joven Cuba

Desde que nací quedó claro quién era el enemigo. Los que apoyaron la dictadura batistiana contra la que luchó mi abuelo, los que pagaron la mina de la UNITA que mató a mi padre en Angola y los que desde la otra orilla han provocado las circunstancias anormales en que vive mi país. Esa confrontación ha marcado la vida de la mayor parte de los cubanos y creó un escenario de hostilidad con poco margen al diálogo, hasta el 17 de diciembre. Más información

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