Tag: jóvenes

tomado del blog: El futuro cubano

Por: Odette del Risco Sánchez

¿Cuál es la percepción que poseen adolescentes y jóvenes respecto a sus familias? ¿Cómo estas poblaciones participan en el entorno familiar? ¿Cuáles son los retos que en el contexto cubano se vivencian desde las políticas públicas para la protección a las familias y a sus miembros más jóvenes? Estas y otras interrogantes pueden surgir cuando se piensa en las familias cubanas.

Para la población juvenil, la familia se erige, regularmente como lo más importante en sus vidas, siendo entendida como espacio ideal para la educación, obtención de apoyo, seguridad, y el intercambio de afectos entre sus miembros. Ofreciendo así, el sustento necesario para asumir los desafíos de cada etapa de la vida.

Es interesante apreciar que ante cada logro alcanzado en los contextos escolares y profesionales, los y las jóvenes tienden a dedicarlo a personas del ámbito familiar, lo que devela la relevancia que adquiere este espacio para alcanzar sus metas. A su vez, la definición de familia trasciende los lazos consanguíneos para abarcar aspectos como la convivencia y sobre todo, los vínculos afectivos.

Las vivencias positivas en este espacio sin dudas inciden en la conformación de la familia propia. Por ello, suponen retos para este panorama el establecimiento de una comunicación dialógica; lograr mayores niveles de participación de sus miembros en la organización de la vida familiar, en la distribución equitativa de tareas del hogar, y en especial de los roles y responsabilidades que asumen padres y madres en el cuidado y educación de la descendencia; así como la eliminación de situaciones de violencia entre sus miembros.

Las familias no están alejadas de las transformaciones económicas, políticas y sociales que se suceden en el contexto cubano. Aún prevalecen en el mapa familiar dinámicas complejas que emergen de las dificultades para garantizar las necesidades materiales de sus miembros, según las peculiaridades de cada etapa del desarrollo, problemas con la adquisición y condiciones constructivas de las viviendas, y fenómenos como la migración interna y externa. De ahí la necesidad de pensar cómo desde las políticas públicas existentes se protegen y garantizan los derechos de tan importante grupo social.

Por ello, desde el Centro de Estudios Sobre la Juventud les invitamos a celebrar este día pensando en cómo contribuir a generar espacios que potencien el desarrollo integral de las familias cubanas.la imagen muestra la heterogeneidad de una familia cubana

Declaración de los delegados cubanos a los Foros Paralelos de la VIII Cumbre de las Américas.

tomado del blog: El joven Cubano

Compatriotas:

Fieles seguidores del Apóstol, los delegados cubanos a los foros paralelos de la VIII Cumbre de las Américas, en representación de las organizaciones de la sociedad civil y del pueblo de Cuba, acudimos a esta Plaza a rendir tributo a los Próceres y Precursores de la Patria, en Lima, Perú, primer país de América que reconoció a la República de Cuba en Armas, cuando solo comenzaba la lucha por nuestra independencia.

Lo hacemos con profunda gratitud hacia el pueblo peruano, por el aporte de su historia y tradiciones a la formación de la identidad latinoamericana, y por la cuota de sangre y de firmeza y de principios que varios de sus hijos aportaron a nuestra independencia y a la defensa de nuestra soberanía y autodeterminación.

Nuestros pueblos están unidos también por relaciones solidarias, tejidas en momentos difíciles, en ocasión de desastres naturales. Fue el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz uno de los primeros en donar su sangre para las víctimas del terremoto de 1970 y miles de cubanos lo acompañaron. Nuestros colaboradores de la salud también viajaron en esa oportunidad para asistir a los damnificados como también lo hicieron en 2007, tres días después del terremoto de Ica, y el pasado año ante las inundaciones en Piura.

Los cubanos agradecemos la ayuda solidaria a los afectados por el huracán Irma en 2017, como también el apoyo permanente de los gobiernos y el pueblo peruano a la batalla contra el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra nuestro país.

Nos aproximan igualmente otras experiencias de cooperación en las áreas del deporte, la educación y la cultura, así como la rica convivencia con algo más de 25 mil peruanos operados de patologías oculares y con los mil 864 profesionales de diversas especialidades graduados en Cuba.

Nuestra delegación, que agrupa a representantes de los jóvenes, estudiantes, trabajadores, campesinos, cooperativistas, sector no estatal, intelectuales, académicos, líderes religiosos y profesionales, entre otros; participarán en los foros paralelos y en la Cumbre de los Pueblos con gran sentido de responsabilidad y espíritu constructivo, para aportar la experiencia de la Revolución cubana que ha construido a lo largo de casi 60 años, un consenso a favor de un sistema político, económico y social forjado a través de una democracia participativa socialista, donde el ser humano constituye la primera prioridad y en el que el gobierno lo ejerce el pueblo.

Hoy, como ayer, con el legado de Martí y Fidel, ratificamos nuestro compromiso con la tan necesaria integración de los pueblos para no dejar pasar el gigante de las siete leguas, y conformar la Patria común que soñaron nuestros próceres.

Los confundidos no son los jóvenes

  tomado del blog Dialogar Dialogar

A sus 95 años la Federación Estudiantil Universitaria, más heterogénea, diversa, crítica…, conserva el espíritu revolucionario que animó su fundación, asegura su presidente, Raúl Alejandro Palmero Fernández

Está ahora en el lugar que ocuparon  Julio Antonio Mella y José Antonio Echeverría. Sobre los hombros de Raúl Alejandro Palmero Fernández recae el peso de mucha historia, la que esos grandes líderes estudiantiles y otros forjaron, y que señalan el sentido más profundo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

Capitalino de nacimiento y estudiante de la Facultad de Derecho en la Universidad de La Habana, el joven asumió hace casi siete meses la presidencia de la organización que hoy celebra sus 95 años de fundada.

—¿Cuánto cambia la visión de la organización cuando se dirige en una universidad y ahora desde la nación?

—La responsabilidad es mayor y la visión que uno adquiere del país también es diferente. A pesar de que es una sola organización, que logra la unidad dentro de la diversidad, no son iguales las características de un estudiante en La Habana que en otro lugar del país. Pienso que la clave está en cómo sepamos liderar, dirigir, cohesionar a los estudiantes en la brigada, la facultad, la universidad.

«Esta responsabilidad me ha aportado una visión más integral de ciertos fenómenos de los cuales se tiene muy poca percepción cuando uno está en la universidad. También me ha posibilitado contactar con otros jóvenes con ideas renovadoras, creativas, con muchas ganas de hacer, de aportar y ahondar en las visiones y razones por las que defendemos el proceso revolucionario».

—¿Qué desafíos impone asumir la presidencia de una organización que encabezaron Mella y José Antonio?

—Seguir siendo una organización fuerte, que aglutine y represente a los estudiantes y los guíe por senderos verdaderamente revolucionarios. Con sus más de nueve décadas de existencia, y hoy más heterogénea, diversa, crítica… —lo cual hace más difícil la misión de llegar y representar a cada uno de sus cerca de 125 000 miembros—, tiene que mantener su liderazgo, lograr que los estudiantes participen activa y conscientemente en los procesos,  mantener las bases fundacionales que nos legaron Mella, José Antonio, Fidel y otros jóvenes. Siempre es vital volver sobre sus concepciones, pues ofrecen las claves para continuar adelante.

—¿Cómo debe ser el universitario martiano y fidelista actual?

—La frase del Che: Seamos realistas, soñemos lo imposible, es muestra de cómo deben ser los universitarios hoy; es decir, estar conscientes del momento histórico que vivimos, y a la vez soñar, construir… Los jóvenes llevamos en la sangre ese espíritu de cuestionarnos las cosas, pero para bien, para perfeccionar, para mejorar. Cada vez que tenemos que enfrentar un problema o asumimos una tarea, tenemos que hacernos la pregunta de cómo actuaría Fidel, qué principios de la cosmovisión martiana y de otros patriotas podemos utilizar.

—Mella fue de los iniciadores de las ideas socialistas en Cuba, ¿qué es el socialismo para los universitarios de hoy? ¿Crees que asumen esa concepción?

—Que los jóvenes asumamos una visión crítica ante los problemas de la sociedad no quiere decir que desechemos el socialismo como la única vía para alcanzar un futuro mejor para la sociedad cubana.

«Lo demuestran las discusiones en las universidades acerca de los Lineamientos del Partido, la Conceptualización de nuestro modelo económico y social y las Bases del Plan Nacional de Desarrollo hasta el 2030, así como la firma del concepto de Revolución tras la partida física de nuestro Comandante en Jefe y la respuesta masiva ante las elecciones generales y en las tareas de impacto social, por mencionar asuntos importantes.

«Cuando se analiza el estudio sociopolítico de las universidades, una de las cosas que nunca se ha puesto en juego o sale en desventaja es el socialismo como la principal vía para construir una sociedad mejor. La inmensa mayoría asume esa concepción».

—¿Dirigir o liderar la FEU?

Raúl Alejandro Palmero Fernández, presidente de la FEU. Foto: Roberto Garaicoa Martínez.

—Se trata de liderar dirigiendo, pues uno debe ser líder para no imponer las cosas. Ello implica una organización, una sistematización, una concepción hasta cierto punto administrativa, un sistema de trabajo, aunque, por supuesto, tiene que ser un líder de opinión, revolucionario, para no imponer las cosas, sino unir, como dijera el destacado revolucionario e intelectual Armando Hart, con inteligencia y amor.

—¿Los universitarios han acompañado, como debieran, la actualización del modelo económico y social?

—Sí, y lo han hecho primero desde la discusión de los Lineamientos y luego con las disímiles tareas que han asumido, sobre todo las de impacto social. Entre estas se cuentan el perfeccionamiento dentro de las mismas universidades, la labor con la Contraloría General de la República, el enfrentamiento a las indisciplinas sociales, llevando el arte, la cultura y el deporte a los barrios, las intervenciones comunitarias, la participación como observadores en varios procesos del Parlamento, la producción de alimentos… Uno de nuestros baluartes es haber sacado la universidad de sus muros y llevarla hasta los barrios. Todo eso es parte de la actualización, de que sigue manteniendo esa profunda vocación social que la distingue desde los tiempos de Mella.

«Si el país se ha actualizado, también lo ha hecho la organización. Si existimos a los 95 años es porque ha sabido transformarse, adaptarse al momento histórico. Son los mismos principios y sueños, aunque es una FEU distinta a la de los tiempos de Mella y hasta de cinco años atrás cuando realizó su 8vo. Congreso. Hoy existe un número importante de convenios, disposiciones jurídicas, resoluciones, acuerdos… relacionados con la vida universitaria y de la organización, sus procesos, actividades y movimientos, que nos muestran una agrupación que ha avanzado, que es diferente, que se multiplica y consolida».

—Eres estudiante de Derecho, ¿cómo valoras el acento que se ha puesto a la institucionalización y el derecho dentro del proceso de actualización?

—Es un pilar dentro del proceso de actualización. Tiene el papel de legitimar todos los cambios que se hagan. Lo valoro de positivo a partir del debate que se ha generado en la universidad y las facultades, pues no ha sido solo una cuestión para la máxima instancia del Derecho en Cuba o las más intelectuales. Ha existido un debate en las cátedras, en los salones de conferencia, en los pasillos. El éxito dependerá de en qué medida se puedan llevar estas transformaciones a la misma velocidad que el Derecho se adapte a las nuevas circunstancias.

—La FEU fue fundada por Julio Antonio Mella, el mismo que pedía una universidad que formara «seres pensantes, no seres conducidos»…

—Esa idea sigue manteniéndose vigente. Si la organización ha logrado la unidad dentro de la diversidad es porque genera y da la posibilidad de que se creen muchos espacios por iniciativa de los jóvenes. Nos nutrimos del esfuerzo y la actividad creativa de los estudiantes. Por lo tanto, lo que estamos generando y reproduciendo es un colectivo de jóvenes pensantes, creadores, innovadores, preocupados de los problemas que los afectan y los de su sociedad socialista.

—Te ha tocado dirigir la FEU en un momento clave en nuestra historia y en un contexto bastante complejo…

—Siempre el escenario sociopolítico ha sido complejo, desde el mismo momento fundacional de la FEU. Por tanto, ahora nosotros tenemos nuestros propios retos, desafíos. Si quienes nos antecedieron hicieron honrosamente su parte, tenemos la responsabilidad de estar en consonancia con todo el esfuerzo, el sudor y la sangre derramada y multiplicar lo logrado.

—Julio Antonio Mella también defendió que la universidad cubana «no podía ser una fábrica de títulos…».

—La concepción de la Revolución de formar jóvenes integrales es la respuesta a ese pensamiento de Mella. La FEU ha luchado contra ese docentismo extremo desde su fundación, y el hecho de que un miembro de la organización no se dedique solo a estudiar, a aprobar solo los exámenes, a cumplir con un plan de estudio, es la demostración de que las universidades no son una fábrica de títulos, sino una fábrica de hombres de bien, de seres integrales, revolucionarios, comprometidos con su tiempo y con los destinos de su país.

—No faltan quienes miran a los jóvenes con desconfianza, así como algunas posiciones que estos asumen, ignorando que esta sigue siendo una Revolución de los jóvenes, como ha dicho Raúl…

—Los confundidos no son los jóvenes, sino quienes se confunden al creer que los jóvenes están confundidos. Si algo bueno nos permite dirigir a los estudiantes es comprobar que tenemos un recurso humano superimportante en el país. La fuerza con la que llegamos a este 95 aniversario lo reafirma.

«Pensemos qué decisión se toma hoy en una universidad o en Cuba sin contar con los jóvenes, o sin al menos cuestionarse cómo piensan de ello la juventud y los estudiantes. Nosotros tenemos que asumir y asumiremos sin vacilación alguna la continuidad de la Revolución, el legado de Fidel y de nuestros fundadores para hacer eterno nuestro socialismo. Estamos seguros que esta seguirá siendo una Revolución de los jóvenes».

PREMIOS DEL 27 ALMACÉN DE LA IMAGEN (Camagüey, Cuba)

Gran Premio Luces de la Ciudad: Oculta, de Jessica Franca (más lauros de Ficción, Dirección y Dirección de Arte).

Premio Promocional: Zweet and big Orange hope, de Yadniel Padrón.

Premio Minicorto: Daños colaterales, de Fernando de J. Almeida.

Premio Documental: Lecciones de Tai Chi, de Diego Rodríguez.

Mención Ficción: El hormiguero, de Alan González (más lauro de Guion).

Premio Fotografía: Aves del paraíso, de Manuel Ojeda (más lauro de Sonido)

Premio Música: Días de diciembre, de Wilma Alba (más colateral del ISA).

Premio Edición: Game Over, de Hugo Navarro

Premio Animación: En el café, de Rodolfo Caraballo (más lauro colateral Cinema)

Reconocimiento: El Almacén de la Imagen, isla de resistencia, de Alberto Santos.

Ganadores del Pitching

Proyecto de ficción: La víctima, de Henry de Armas, Yanara Kamila e Ivexy Arencibia (Camagüey)

Proyecto de animación: Razorback, de Liuxander Ricardo, Frank Alpízar y Delio Díaz (Holguín)

Colaterales

EICTV: Testigos de la luz, de Miguel Vizoso.

UJC: Cabalgando con Fidel, de Yadniel Padrón.

Claqueta: El monte, de Claudia Claremi (más el lauro de SIGNIS)

Mundo A con obra de Martha Jiménez: La gran espera, de Valerie-Marlin Schmid.

Uneac: La Máquina, de Adolfo Mena.

Video de Yadniel PAdrón uno de los jóvenes cineastas premiados

Elián González en Sochi: “He sido víctima de los horrores del imperialismo

tomado del blog La Pupila Insomne

El joven cubano Elián González -que fuera el centro de una intensa lucha del pueblo de Cuba para que pudiera retornar junto a su padre desde Miami donde lo obligaron a permanecer siendo un niño en contra de la voluntad de este- intervino este miércoles 18 de octubre ante el Tribunal “Yo acuso al imperialismo” en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Sochi, Rusia.El Triunfo de la Revolución Cubana hizo añicos las pretensiones norteamericanas de adueñarse de Cuba, y desde aquel histórico y heroico 1ero de enero de 1959, en que la Patria conquistó su libertad después de casi 100 años de lucha, la política de hostilidad de los Estados Unidos se agudiza, máxime cuando el gobierno Revolucionario comienza a dar cumplimiento al Programa del Moncada y declara en 1961 el carácter socialista de la Revolución.

Elián González interviene ante el Tribunal “Yo acuso al imperialismo” en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Sochi

El inicio de la guerra económica, el genocida bloqueo económico comercial y financiero y la existencia de una variedad de acciones políticas, militares, económicas, biológicas, diplomáticas, propagandísticas, de espionaje, la ejecución de actos terroristas y de sabotaje, la organización y apoyo logístico a bandas armadas y grupos mercenarios clandestinos, el aliento a la deserción y emigración y los intentos de liquidar físicamente a los líderes del proceso revolucionario cubano, caracterizan la nueva oleada hostil hacia el pueblo de Cuba.

¿Por qué se dirigen contra el pueblo cubano tantas y variadas agresiones, que laceran la fibra profunda de nuestra nación? ¿Acaso es lícito agredir a un país sin que medie provocación alguna? ¿Merece Cuba la suerte de tener que llorar las vidas truncadas de tantos de sus mejores hijos o de tener que superar los obstáculos que sobre nosotros pesan para poder desarrollarnos? ¿Tiene alguien la prerrogativa de decidir cuál pueblo puede progresar y cuál no? ¿Tiene alguien derecho a subvertir el orden constitucional que este país se ha dado a sí mismo, en uso de una soberanía ganada al precio de los mayores sacrificios?

Todo esto ha ocurrido porque Cuba se decidió, hace mucho tiempo, a ser verdadera y enteramente libre. ¡Nuestro crimen ha sido la independencia! La lucha por la independencia, desde el 68 hasta nuestros días. ¡Nuestro crimen ha sido la soberanía! La soberanía que se conquistó, de verdad, en enero del 59. ¡Nuestro crimen ha sido el socialismo! La osadía de construir una sociedad sin explotados. ¡Nuestro crimen ha sido la utopía! La utopía de un país de los humildes, con los humildes y para los humildes. ¡Nuestro crimen ha sido ser herejes, demasiado cerca de la Inquisición, haber sobrevivido a la hoguera, y estar respirando todavía!

El tema del bloqueo y la guerra económica del gobierno de Estados Unidos contra Cuba desde hace casi 60 años constituye el mayor freno para el desarrollo del país. No solo se transgreden los derechos humanos del pueblo cubano, sino el de todas las naciones del mundo al relacionarse con la Isla sin temor a ser castigados. El daño económico ocasionado por esta política genocida asciende a 753 688 millones de dólares. Desde que comenzó a aplicarse ha provocado perjuicios cuantificables por más de 125 873 millones de dólares. El bloqueo se recrudeció con la Ley Torricelli en 1992 y la ley Helms Burton en 1996. La resolución de la Asamblea General de la ONU adoptada en octubre de 2016, por vigésimo cuarta ocasión consecutiva, obtuvo una contundente victoria con una votación de 191 estados miembros a favor  y 2 votos de abstención: Estados Unidos e Israel, lo que demuestra el apoyo abrumador de la comunidad internacional contra el bloqueo.

La Base Naval en Guantánamo es una consecuencia del ilegal Convenio para las Estaciones Carboneras y Navales, firmado en 1903 entre el Gobierno de Estados Unidos y el gobierno impuesto a Cuba por la potencia neocolonial, en circunstancias en que nuestro pueblo no podía ejercer su soberanía. Al triunfo de la Revolución Cubana, la Base Naval en Guantánamo se convirtió en foco permanente de amenaza, provocación y violación de la soberanía de la República, dentro del contexto de la política que Estados Unidos comenzó a aplicar contra Cuba, con su secuencia de agresiones, crímenes y sabotajes. La base naval estadounidense en Guantánamo fue impuesta a Cuba por medios coactivos y su presencia actual es ilegal y una amenaza constante a la seguridad nacional de Cuba. Viola e irrespeta el principio de soberanía territorial al permanecer por la fuerza sin el consentimiento del pueblo y gobierno cubano.

Que, entre los hechos más significativos de las páginas de la historia de la Revolución Cubana, por su connotación militar, patriótica y política, figura la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos por indicaciones recibidas del Presidente Eisenhower en fecha tan temprana como el 17 de marzo de 1960. A pesar de que la invasión de Girón significó una gran derrota tanto en el terreno político como en el militar para el Gobierno de Estados Unidos, el hecho bélico dejó un elevado saldo de víctimas y un sinnúmero de familias cubanas enlutadas o dolorosamente afectadas, pues 176 personas perecieron y más de 300 resultaron heridas por las armas enemigas —entre ellas vecinos de la zona que fueron ametrallados por la aviación mercenaria—, de las cuales 50 quedaron incapacitadas para el desempeño de sus obligaciones. 

El terrorismo ha sido un instrumento permanente de la política exterior de Estados Unidos contra Cuba. Desde los inicios de la Revolución, los grupos contrarrevolucionarios financiados y entrenados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, concibieron y realizaron numerosos actos terroristas que han costado valiosas vidas y cuantiosos recursos a Cuba. Asimismo planearon diversas acciones para eliminar físicamente al Comandante en Jefe Fidel Castro y a otros dirigentes de la Revolución. El más monstruoso y repugnante acto terrorista cometido contra Cuba en ese período tuvo lugar el 6 de octubre de 1976: el estallido en pleno vuelo de un avión civil de las líneas aéreas cubanas donde perecieron las 73 personas a bordo, incluidos los 24 integrantes del equipo juvenil de esgrima que acababan de obtener todas las medallas de oro en un campeonato centroamericano. Se han producido en todos estos años más de 700 actos de terrorismo contra Cuba, 56 de ellos a partir de 1990, organizados y financiados desde territorio norteamericano, con un saldo de 3478 muertos y 2099 incapacitados. 

La política migratoria de Estados Unidos ha constituido uno de los más importantes instrumentos de la actividad estadounidense hacia la Isla con el objetivo de desestabilizar la sociedad cubana, desacreditar su modelo político y sentar las bases para la creación de movimientos contrarrevolucionarios. En 1966 el gobierno norteamericano aprobó la Ley de Ajuste Cubano con el fin de estimular a los cubanos a abandonar el país de forma ilegal poniendo en peligro sus vidas bajo la ilusión del sueño americano. Aunque se puso fin en enero de 2017 a la política de pies secos- pies mojados la Ley de Ajuste Cubano no ha sido derogada, pues esa decisión pasa por el Congreso de Estados Unidos.

Que, durante todos estos años de Revolución, las acciones agresivas del Gobierno de Estados Unidos han afectado de manera significativa la salud de nuestro pueblo. Esta política criminal ha estado encaminada a entorpecer y obstaculizar los impresionantes logros que la política social cubana ha conquistado. Para ello se ha empleado, entre otras vías, la agresión biológica, que ha cobrado valiosas vidas humanas, incluidos niños y mujeres embarazadas. Una de esas formas criminales fue la comprobada introducción en Cuba en 1981 del virus del dengue hemorrágico causante de la muerte de 158 personas, entre ellas 101 niños. Las agresiones biológicas no han sido solo contra la vida humana, se han sufrido además, daños causados por la fiebre porcina, la roya de la caña, el moho azul del tabaco, la roya del café y la bronquitis infecciosa de las aves de corral, causando en consecuencia, severos daños a la economía nacional.

Uno de los mecanismos que ha utilizado la política norteamericana para derrocar la Revolución Cubana ha sido precisamente el apoyo, estímulo y potenciación de la actividad contrarrevolucionaria de los grupúsculos mercenarios en el interior de la Isla; dirigido por los grupos terroristas y opositores que en Estados Unidos actúan impúdicamente contra la nación cubana. La labor de los Cinco Héroes dentro de los Estados Unidos se debió fundamentalmente a la necesidad de combatir y neutralizar estas acciones y planes terroristas, lo que fundamenta su injusta encarcelación. La subversión continúa siendo un componente esencial de política d Estados Unidos contra Cuba. Desde el año fiscal 1996, fecha en que se creó oficialmente el programa Cuba de la Agencia de estados Unidos para el Desarrollo Internacional USAID, hasta el año fiscal 2015, el gobierno de Estados Unidos destinó unos 284 millones de dólares para fines subversivos. En 2016 se asignaron 20 millones de dólares para este propósito.

En la política de subversión participan de forma coherente numerosas agencias federales, entidades privadas, ONGs, universidades, institutos, cuyos proyectos contra Cuba son financiados por el presupuesto del gobierno. Entre los destinatarios de estos financiamientos destacan representantes de la contrarrevolución y ONGs como Freedom House, Development Associates, Inc., Implementers TBD y Creative Associates. También se destinan millones para el desarrollo de programas de comunicación, “grupos independientes” y ONGs en nuestro país, con énfasis en el reclutamiento de negros y mujeres, así como para promover “iniciativas económicas individuales, reduciendo la dependencia del Estado”.

Entre las nuevas modalidades del trabajo de influencia y subversión se encuentran: el ofrecimiento de becas financiadas por el gobierno de EE.UU. a jóvenes cubanos; el empleo más intensivo de las nuevas tecnologías de las comunicaciones para el envío de información contrarrevolucionaria a través de Internet y la mensajería celular; el empleo de “contratistas” para ejecutar labores subversivas en el país; la promoción de una “nueva contrarrevolución”, con actores alternativos a los tradicionales, como son los blogueros o “ciberdisidentes”; la promoción de campañas y eventos alrededor del uso de Internet en Cuba, financiados por el Gobierno de EE.UU. en su territorio y terceros países; y un mayor énfasis en las labores de influencia hacia organizaciones de la sociedad civil.

El enemigo ha insistido siempre en que la juventud constituye el principal factor de cambio para lograr sus planes de destruir a la Revolución cubana. Apuesta a que una vez desaparecida, por causas naturales, la generación histórica que lideró la Revolución hacia su triunfo, los jóvenes no sean capaces de sostener las conquistas alcanzadas y cedan espacio para el retorno a Cuba del capitalismo más voraz y destructivo. Precisamente por esta razón sobre la juventud cubana se dirigen hoy los más variados métodos de subversión e influencia, priorizando para ello el empleo de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones y el inmenso potencial mediático y comunicacional del imperialismo.

Bien sean productos de esfuerzos dirigidos o indirectos, nuestros muchachos se enfrentan a diario a un volumen abrumador de nociones contrarias a los valores del socialismo; ajenas a la prédica revolucionaria. Somos testigos de la circulación de “chatarra audiovisual” y materiales ajenos a la cultura y costumbres nacionales, los cuales llegan al país por las más disimiles vías, y además otros paquetes no tan difundidos y más abiertamente nocivos, que tienen su génesis en las dependencias de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, responsable de las mal llamadas radio y TV Martí, con fondos del gobierno de Estados Unidos. 

Es útil para el imperialismo la juventud descontenta, no comprometida, orientada a la banalidad, no movilizada en función de las tareas del país, ajena a las realidades de Cuba y la humanidad y supuestamente desideologizada, que es una de las formas más peligrosas de ideología.

Los hechos narrados son sólo una muestra de todas las agresiones perpetradas, organizadas, financiadas y dirigidas por Estados Unidos contra el pueblo y el gobierno cubanos. Numerosas son las víctimas de los ataques terroristas, de la guerra económica, biológica, de las mentiras y falacias imperiales. La idea de destruir a Cuba ha sido una obsesión que lleva casi 60 años desde que triunfamos en 1959. Ella ha conducido y conduce todavía la política de Estados Unidos por los más sucios y denigrantes caminos; lleno de desaciertos, mentiras, errores y fracasos.

No caben dudas de la contradicción existente entre lo que el gobierno de los Estados Unidos proclama al mundo y sus verdaderos intereses y pretensiones. Actúa con doble moral y doble rasero, violando el Derecho Internacional, atentando contra la vida de millones de seres humanos. Su política exterior ha quedado desmoralizada ante la opinión pública internacional por lo inescrupulosa y genocida que ha sido. Ahí están las pruebas, latentes como el primero de los ataques, condenatorias de tan pérfida política. 

Como joven de este tiempo, que he sido víctima de los horrores del imperialismo, pido a este tribunal que se haga justicia, que es una noción universal y debe ser la aspiración suprema de toda sociedad. Por los héroes y mártires de mi heroica Patria, que con su sacrificio hicieron de Cuba un lugar sagrado. Por los caídos, los silenciados, los que no tienen ya voz porque se las arrancaron, por las miles de vidas truncadas, incompletas, irremediablemente dañadas, y por las víctimas del terrorismo y del bloqueo contra Cuba; de sus familiares que son también víctimas del crimen y de que no se haya hecho justicia todavía.

Por los explotados, los desposeídos, los marginados, los que son números y no personas con derechos en otras latitudes, también víctimas del imperialismo. Por nuestros hermanos bolivarianos, que sufren hoy los embates de las políticas injerencistas. Por las personas de buena voluntad y de nuestros amigos en todo el mundo. Por el heroico pueblo de Cuba, que ha preferido desaparecer antes que ponerse de rodillas y traicionar la gloria que se ha vivido:

¡Pido a este tribunal condenar al imperialismo yanqui por todos los daños humanos y económicos ocasionados a mi pueblo! ¡Cualquier otro fallo sería injusto! ¡Que los condene la historia, que a nosotros ya nos absolvió!

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