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El EZLN: pionero de los movimientos sociales en la Era de Internet

Por MSc. Waldo Barrera Martínez

A partir de las precisiones teóricas de los artículos anteriores, comenzamos hoy otra serie de trabajos, en este caso dirigidos a analizar algunas de las principales experiencias de apropiación de las denominadas Tecnologías de Empoderamiento y Participación (TEP), como armas de confrontación ideológica por los movimientos sociales contemporáneos. En la entrega de hoy, abordaremos un caso paradigmático, el del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), considerado por varios autores el primer Movimiento Social que hiciera uso de los recursos tecnológicos en función del logro de sus objetivos políticos.

“¿Van a ganar?”, fue la pregunta de un periodista chiapaneco al insurgente Subcomandante Marcos, el 1º de enero de 1994; “No merecemos perder”, fue su respuesta (Chaparro, 2014). Ese preciso día, entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado un año antes por el entonces presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari con los gobiernos de EE.UU. y Canadá.

En la madrugada, y como respuesta a las políticas neoliberales que iniciaban en México como resultado del acuerdo, miles de indígenas comenzaron a bajar desde la zona de Los Altos de Chiapas para tomar siete cabeceras municipales.

La fuerza, autodenominada Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en recordación al líder agrario e indígena mexicano, sin previo aviso, emitió en esa fecha la Declaración de la Selva Lacandona, declarando la guerra al gobierno mexicano y exigiendo “trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz”. Desde entonces, y durante doce días, enfrentó al ejército de ese país con un saldo de al menos cien muertos y una cifra indeterminada de desaparecidos (Chaparro, 2014).

A 23 años de ese levantamiento, todavía se discute sobre su legado, impacto, la posición actual del EZLN y el papel que durante el mismo jugaron las denominadas Tecnologías de Empoderamiento y Participación (TEP).

Es un hecho que sus posicionamientos viajaron rápido por todo el orbe, ocupando encabezados en los grandes diarios. The New York Times, por ejemplo, lo llamó “La primera revolución postmoderna en el mundo” (Neira, 2017).

Para autores como Sandra Strikovsky, “el inicio de la lucha armada en Chiapas coincidió, hasta cierto punto, con el boom de Internet en México y dejó a muchos cibernautas sorprendidos al ver la página del movimiento en la Red desde los primeros días del conflicto” (Strikovsky, 2000:42). Esa sería, precisamente, una de las razones por las cuales el EZLN sería considerado el pionero de los movimientos sociales en Red, o al menos uno de los primeros en el mundo.

La periodista Maité Rico, escribía por aquellos años que: “Los medios de comunicación han sido el principal campo de batalla de Chiapas. Nunca una guerrilla tan débil, desde el punto de vista político y militar, recibió una atención periodística tan desmesurada. Doce días de disparos garantizaron al Ejercito Zapatista más cobertura informativa que 30 años de guerra en Guatemala o Colombia” (Rico, 1999:1).

Según Mikele R. Meether, la circulación internacional de la lucha zapatista en Chiapas mediante Internet, ganó el apoyo de los mexicanos y de todo el mundo, y tuvo un gran impacto sobre la comunidad cibernauta en todos los países, afectando los puntos de vista que tuvieran sobre el grupo armado y México (Meether, 1999).

En opinión de Jesús Galindo, el movimiento creó “nuevos niveles de comunidad virtual con las posibilidades de otra forma de organización y cambio. Ahí está la verdadera revolución, que no sólo es espectadora de un fenómeno noticioso interesante e importante, sino actor directo y protagónico de lo que sucede. El EZLN no sólo permitió la expresión de las voces provenientes de la selva y la montaña del sur de México, también permitió escuchar otras voces provenientes del ciberespacio” (Galindo, 1997:334).

Una investigación de Irina Lotovka, publicada en 2001, arroja luces sobre el tema. La misma determinó que la mayoría de las páginas web zapatistas existentes en aquel momento eran creaciones estadounidenses y canadienses (38%), seguidas de las europeas (29%); mientras solo nueve eran mexicanas (el 26%); de toda la región latinoamericana, exceptuando a México, sólo había dos sitios en Brasil (Lotovka, 2011:63).

La misma comprobó también que la tendencia general de estos era informar a los usuarios sobre la lucha zapatista, los problemas indígenas y la situación política, económica y social en México. Varios, combinaban las funciones de información con las de búsqueda de solidaridad entre los usuarios (el 8.8%). Solamente cuatro (el 11.7%), tenían la función única de generar solidaridad. Las noticias, fueron el elemento más utilizado en la función informativa: en total, el 82.3% de los sitios publicaba artículos sobre el movimiento y la situación política existente en el país. Otro dato curioso lo representa que el 90% de las páginas estaban en idioma inglés (Lotovka, 2011:67-68 y 75).

Latovka determinó, asimismo, que los sitios de apoyo al movimiento, en su mayoría, fueron desarrollados por aficionados sin percibir nada a cambio, y no destinaron muchos recursos para lograr una interactividad compleja con los usuarios (Lotovka, 2011).

Entre los objetivos de su investigación no se encontraba precisar la utilización de estos recursos como vías de comunicación y coordinación de acciones, porque evidentemente el desarrollo alcanzado por el Internet en aquel momento no lo permitía. Aún hoy, según ha declarado el mismo Rafael Sebastián Guillen Vicente, mundialmente conocido por su apelativo de guerra, Subcomandante Marcos: el EZLN no tiene “cuenta de twiter (sic) ni facebook, ni correo electrónico, ni número telefónico, ni apartado postal”. Como medio de comunicación, solo disponía entonces de un walkie-talkie con alcance máximo de 400 metros en terreno plano (Mariscal, 2013).

Aunque a muchas personas pudo dar la impresión de que los mismos guerrilleros estaban directamente conectados a la Internet, tecleando ahí sus declaraciones y mensajes, en realidad no fue así. El propio dirigente guerrillero lo dejó claro en una entrevista publicada en 2013, al negar que desde la selva lanzaran al ciberespacio las proclamas zapatistas. Todo lo hacían a través de grupos solidarios, según declaró (Mariscal, 2013).

Narró, además, que su primera proclama, la Declaración de la Selva Lacandona, fue escrita en una computadora de discos flexibles, sistema operativo DOS, e impresa en matriz de puntos. Unas 15 de estas reproducciones se pegaron, “con masquinteip”(sic), en los muros de las cabeceras municipales donde incursionó la guerrilla, en la madrugada del 1 enero de 1994 (Mariscal, 2013).

El líder zapatista explicó, asimismo, que fue durante la época de los Diálogos de la Catedral, con el gobierno federal, que usó una computadora portátil de 6 kilogramos de peso, memoria RAM de 128 kilobytes, y disco duro de 10 MB. “En febrero de 1995, cuando el ejército federal nos perseguía (y no precisamente para una entrevista), la PC portátil quedó botada en el primer arroyo que vadeamos, y los comunicados de esa época se hicieron en una máquina de escribir mecánica que nos prestó el comisariado ejidal de uno de los pueblos que nos protegieron. Eso era el poderoso equipo de alta tecnología que poseíamos entonces los ‘guerrilleros cibernéticos del siglo XXI’” (Mariscal, 2013).

Reveló también, que fue el joven estudiante de Texas Justin Paulson, quien de manera independiente diseñó, en 1994, la primera página web del grupo armado. “Y este compa [compañero] empezó a subir ahí todos los comunicados y cartas que se hacían públicos en la prensa escrita. Gente de otras partes del mundo, que se enteraba del alzamiento por fotos, imágenes video grabadas, o por notas periodísticas, buscaba ahí lo que era nuestra palabra” (Mariscal, 2013).

El sitio, desarrollado por el hoy catedrático de la universidad de California en Santa Cruz y registrado con el nombre de dominio http://www.ezln.org, tenía el propósito inicial de difundir información sobre el levantamiento y su público meta eran los usuarios residentes fuera de México que buscaban información fidedigna sobre el conflicto. Por ese motivo, en sus inicios, casi todas las publicaciones aparecían en idioma inglés; situación que varió en 1995, cuando un número creciente de mexicanos, comenzó a utilizarla, obligando a publicar el grueso del contenido en español (De la Guardia, 1999).

La web, adquirió popularidad desde su aparición, y a fines de 1994, el número de visitantes crecía velozmente. Ello se debió a que contenía la más vasta colección de notas, comunicados y artículos relacionados con el movimiento disponibles en Internet y otros medios, trataba sobre un conflicto activo y por su apoyo al ejercito Zapatista. Periódicos, como La Jornada y Reforma, publicaron artículos del sitio que contribuyeron a darle notoriedad. Su visibilidad en México fue tal, que José Ángel Gurría, llegó a declarar que el enfrentamiento de Chiapas no era más que “una guerra de tinta y de Internet” (De la Guardia, 1999).

Sin embargo, Paulson, ha reconocido no haberse comunicado directamente con ningún alto jefe del movimiento. En una entrevista que le realizaran, en 1999, declaró: “Hasta donde sé, solamente por comentarios obtenidos de segunda mano, los miembros del EZLN que han visto la página o impresiones de la misma están contentos con ella” (De la Guardia, 1999).

De cualquier modo, lo que sí constituye un hecho irrefutable, es que el empleo de Internet durante la sublevación zapatista, jugó un importante papel como recurso de información y para captar un amplio movimiento de solidaridad dentro de México y en prácticamente todo el mundo. Los internautas, pudieron apreciar cómo una fuerza indígena mal apertrechada y organizada, lograba tomar el control de varias localidades, poniendo en jaque al gobierno de Salinas de Gortari, mostrando su oposición a las políticas neoliberales que comenzaban a aplicarse en ese hermano país, de la mano de un acuerdo infeliz con las dos poderosas naciones del Norte, cuyas consecuencias han resultado nefastas para la economía y el pueblo mexicano.

La semana próxima volvemos con otra experiencia, pero nos despedimos con un video resumen sobre las acciones del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Relato de un joven médico cubano-mexicano

Tomado del blog de Segunda Cita

Aquí les comparto las primeras 12 horas vividas por mi hijo (médico, joven de 25 años), recién llegado de su Servicio Social en el Zapotal – Chiapas-, donde el primer terremoto de hace unos días, partió su consultorio en ese pueblito por la mitad. Ya él estaba aquí, en la Capital. No podía imaginarse, ni nadie, que vendría otro justo en un aniversario más del terremoto del 85.

Lo que sigue es un correo que les escribió ayer a mis padres, en medio de una noche larga de guardia. Un abrazo a todos, seguimos en pie.

Rubén Pérez (hijo de Manuel Pérez Paredes)

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Humanamente devastador

Les escribo rápido pues ahora estoy en una guardia que está muy complicada, pues la paciente perdió mucha sangre y bueno, hay que estar al pendiente.

Les escribo primero la parte humana del asunto:

Jamás pensé ver a un México (una Ciudad de México) tan unida, tan solidaria, tan conectada. Para ser una ciudad tan grande es increíble la comunicación no verbal que hay con todos y el despliegue de ayuda desinteresada de todos. Una energía en el ambiente, una unión. Desmond Morris  algo menciona sobre la facilidad de unir a las masas cuando hay una catástrofe. En este caso el terremoto. De verdad, después de esto, me arraigué más a la ciudad. Se nota en la memoria colectiva el suceso del 85.

Me metí a los lugares con derrumbes para ofrecer ayuda que en realidad fue poca, pues había miles de personas en todos lados, muchísimos médicos en guardia, ingenieros, arquitectos, de todo. Uno de ellos era Alejandro Springall, pues a dos cuadras de su casa murieron 30 personas entre dos edificios de departamentos.  Coincidimos en el mismo lugar pero nunca lo supe en su momento. Me enteré en la noche por mi papá, que a su vez lo supo por Bertha. Además no lo conozco personalmente.

Les cuento cómo fue mi experiencia personal del temblor. Estaba en la sala de espera de mi consultorio, jugando con el celular dos horas después de que había ocurrido un mega simulacro en conmemoración al terremoto del 85, que fue un día como hoy. Sentí la silla vibrar y pensé en un segundo “imposible que sea un temblor, tembló hace 10 días y es imposible que esté temblando ahora, además, el mismo día que en el 85, jamás. Seguro está pasando un camión gigante por la calle que hace vibrar la tierra”, así que con ese pensamiento me levanté y fui a la calle para corroborar mi teoría, pero dos segundos después me caí encima de un carro estacionado y ahí me di cuenta que estaba temblando. Se escucharon gritos de mujeres y se vieron caras de pánico. Me adentré en la calle pensando en mi seguridad y al mirar al cielo vi árboles, postes de luz y carteles que me podían caer encima, así que me fui debajo de una columna de 2 x 2 metros y ahí me quedé observando todo.

El temblor se intensificó y comencé a asustarme. Más me asusté cuando a dos cuadras sonó un estruendo que parecía un techo de lámina caerse (después me enteré que fue un edifico de 4 pisos) y desde la dirección del sonido ver correr a gente hacia mi, con una sensación de muerte inminente en los rostros. Una mujer con polvo y sangre en la cara como si fuera en Siria. Otra mujer desmayándose a mitad de la calle y yo quieto en mi columna pues no me atrevía a salir a donde me cayera algo en la cabeza. Se escucharon edificios tronar y haciéndome ver que nosotros los humanos somos insignificantes y pasajeros.

Terminó el temblor y corrí hacia la mujer desmayada a mitad de la calle con un carro en frente pitándole y su hijo angustiado porque su mamá no se movía. Fui a verla y le tomé el pulso. Cuando hay pulso se puede uno calmar. Pero yo no estaba tan calmado y se me olvidó hacer lo primero, que es poner a la paciente y a mí en una zona segura y definitivamente la mitad de la calle no lo era.

Poco a poco me calmé y les dije “muévanla a la esquina, va a estar bien, confíen en mí, soy médico” y fui al consultorio por más aparatos y revisé la presión de la paciente ya una vez que estaba en la esquina de la acera. Estaba recuperándose. Solo fueron los nervios. Tenía ya una niña con la cara cortada en el consultorio así que regresé, le curé la herida y me dispuse a revisar quien de la gente que quiero estaba bien. Mamá bien y papá no contestaba, pero me aliviaba saber que en el Cinvestav es difícil que algo le hubiera pasado. De todas maneras seguía algo preocupado.

Decidí irme a casa de mi mamá y primero pasé por mi casa en la Nápoles para ver posibles daños. Salí hacia el metrobus pero el sonido de ambulancias y helicópteros por toda la ciudad me hicieron perder la fe en que podía usar el transporte público. Me tenía que ir caminando prácticamente de norte a sur de la ciudad y ver 10 km de problemas. Eso me puso de alguna manera algo feliz, pues podría ayudar en algo.

El trayecto hacia mi casa de la colonia Nápoles era un zigzag entre escombros de edificios que si bien no estaban derrumbados totalmente, partes se habían caído. Vidrios por todos lados y lo más peligroso, las fugas de gas. Trabajo yo al lado de la zona más poblada laboralmente que es Reforma Centro. Serán más de 200 000 mil personas que de un minuto a otro, estaban todos en las calles. Los carros no podían pasar y ahí vi que los motociclistas eran quienes les abrían paso a las ambulancias. Personas organizaban el tráfico por su cuenta. El metrobus detenido y todos en choque mental. Caminé mientras miraba qué edificio se podía caer y cual no. Cuando olía a gas apuraba el paso. Si veía a alguien jodido en la calle me acercaba a ofrecer ayuda pero la movilización primera fue alta pues ya había paramédicos y algunos médicos también, así que no necesitaban tanta ayuda. Para ese momento ya había logrado hablar con mi papá. Seguí caminando, lo cual me costó ampollas en ambos pies y llegué a mi casa a ver daños (mi cuarto parecía revuelto por una batidora) el librero estaba en un ángulo de 45 grados recostado en mi cama, la tele a punto de caerse, pero ninguna pared rajada ni nada peligroso en la estructura. Limpié la cocina que tenía el piso lleno de vidrios rotos pues todo se vino abajo. Cerré la llave del gas y abrí el refrigerador sin luz y tomé un litro de helado de chocolate que me había comprado días antes. Me senté en un sillón con todo el piso de la sala lleno de papeles que se cayeron y  me lo terminé junto con un litro de agua después de la caminada intensa. Me dirigí a ver a mi mamá. Honestamente, quería ver una cara familiar para relajarme un poco pues el impacto de todo me tenía poco relajado.

Llegué con mi mamá, comí, me relajé y me coordiné con amigos para ir a los lugares con derrumbes a ayudar en labores de rescate, así que fuimos primero a la zona de Alejandro Springall (Colonia del Valle, muy cerca del Metro Eugenia, donde mi papá vivió los primeros dos años a su llegada). Dos edificios derrumbados y montones de personas ayudando. Un despliegue épico de personas civiles ayudando. Clasifiqué medicinas y ayudé a completar la lista de desaparecidos. Miré lo que pude y me fui hacia otro derrumbe cerca donde vi lo mismo.

Lo más impactante es que cuando algún rescatista levanta la mano como si fuera uno de Los Panteras Negras, todos lo tenemos que imitar y posteriormente tenemos que callarnos. Todo ese protocolo, porque sólo en el silencio absoluto se escuchan los gritos de auxilio de personas entre los escombros. Eso es fuerte. Más fuerte que verlo en la televisión. He tenido tanto trabajo, que no he tenido tiempo de ver la TV, pero a ratos veo gente siendo rescatada y me pongo a llorar.

Todo esto ha sido la cara humana del asunto, pero no puedo dejarlo ahí. El protocolo de rescate y de manejo de desastres es un desastre en sí mismo. Todo es organización civil y el Ejército, si bien está presente no hace suficiente. Nadie coordina y todo es una pesadilla logística. Una imagen que mi papá vio en la TV y que describe mucho eso es la de un joven sin equipo de protección levantando escombros y al lado de él, varios bomberos y militares hablando. Todo ha sido con donaciones. ¡¡¡ Pinga !!!, el agua que toman los rescatados es donada. Las putas palas son donadas por otras personas. Los cascos, las linternas, ¡¡¡ todo !!!. El Estado está desaparecido, viendo como la gente se organiza, pero eso es ineficiente. Por más bello que sea ver a todos ayudar, lo más importante es la eficiencia del rescate y el manejo general del desastre. Un Estado organizado que coordine todo y que parezca que tenga un plan medianamente bueno es de lo que se carece. No me paso la ayuda solidaria por lo cojones, pero es triste también, cuando los que tienen que estar metiendo palas son los militares y los capacitados, no los héroes anónimos. Un gobierno cínico que lucra con la tragedia. La gente millonaria pidiendo donaciones en dinero… la Cruz roja vuelta loca con un tercio de los hospitales con daños. Migración de pacientes de hospital a hospital por daños estructurales. Caos.

En fin, al final el correo no fue tan corto como pensaba. Lo he escrito a ratos desde la 1:00 am. Ahora son las 3:30 am. La paciente está estable y recibiendo sangre. Me espera una guardia larga.

Un beso, los quiero.

EL SISMO Y EL DERRUMBE DE LA INFORMACIÓN. FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

FERNANDO BUEN ABAD DOMÍNGUEZ

Tomado del blog El ciervo Herido 

En una situación de emergencia, de consternación y miedo como la que se produce con un sismo, la información es un aliado o es un enemigo según los intereses de quien la genera o manipula. Lo que debería ser un derecho inalienable y una responsabilidad social obligatoria, pasa a ser una mercancía lábil ahogada en mares de incertidumbre y angustia. Los monopolios mediáticos aprendieron a hacer, de esto, un festín comercial muy peligroso. México, tal cual. Poco es más desesperante que la insoportable levedad de la información mercantilizada. Avasalla conciencias para que reine el desconcierto. Toda información que se distribuya sobre México a partir del sismo debe ser verificada. Respeto por las víctimas y los damnificados

Saber qué pasa, quiénes son los protagonistas, qué hacen, qué dicen, qué temen y qué necesitan. Objetivamente, concretamente. El maremágnum de acontecimientos es un desafío metodológico si se quiere contribuir a despejar confusiones pero es un caldo de cultivo idóneo si de lo que se trata es de que impere el desorden, el oportunismo y la proverbial manía burguesa de comerciar con las mentiras. En cada víctima del sismo está la sombra de la corrupción con las mafias inmobiliarias y gubernamentales. Ayudar no es sinónimo de cómplices

Hay muchos presupuestos que deben ser tratados con destreza de quirófano si se quiere ser útil a las víctimas y a la justicia luego de que un fenómeno telúrico (o cualquier otro) hace de las suyas e impone sus consecuencias más duras (o menos) según su tamaño y según mil condiciones. Eso incluye la dialéctica entre la información y la opinión, entre los hechos y sus interpretaciones, entre la realidad y las ideologías. Eso incluye el acuerdo sobre principios universales que deben ser referentes y orientadores para que lo humano no se subordine a los negocios de los mercachifles, a los negociados políticos de sectas burguesas, o al “opio de los pueblos” en cualquiera de sus presentaciones. Son presupuestos teórico-metodológicos inexcusables a sabiendas de que, bajo el capitalismo que es mentiroso por definición, “por el engaño nos han dominado más que por la fuerza”. Por cierto, ¿alguien sabe qué relación hay entre sismos y fracking yanqui? (fractura de placas tectónicas para obtener petróleo) Toneladas de dinamita.

Y resulta que los gobiernos, que se han dedicado a defraudar a los pueblos al servicio de los empresarios, piden confianza en sus destrezas técnicas y administrativas para resolver o paliar las penurias, el duelo y las pérdidas que sufren las personas bajo esas condiciones duras. Piden “unidad” y “solidaridad” a-críticas para postergar debates, reclamaciones o denuncias a cambio de una reconciliación de clase coyuntural, ficticia y muy conveniente para el momento. A cambio de eso promesas, promesas y más promesas. Todo con sus cartas (de industrias inmobiliarias, de la construcción y del crédito) meticulosamente escondidas bajo la manga, para sacar jugo comercial al dolor de la gente. Todo con un decorado fastuoso de cámaras y micrófonos para simular el “derecho a la información” con gran tecnología mientras se distorsiona la semiología. CNN miserable -como es su naturaleza mercantil- comercia con el sismo y juega al “raiting” amarillista. Sus periodistas disléxicos terribles.

Un capítulo especial merece México, ensangrentado por el crimen organizado, golpeado por uno y otro fenómeno de la naturaleza (huracanes, terremotos, plagas…) aniquilado por las hambrunas, el desempleo, la expulsión de mexicanos a USA, el analfabetismo, la inflación, la especulación, la corrupción, los fraudes… ese México, pues, sacudido por el terremoto del neoliberalismo salvaje y que tiene millones y millones de damnificados. Ese México, en suma, que hoy padece en unos cuantos días dos terremotos, ahora vuelve a ser presa de las jugarretas informativas más irritantes y más dolorosas, porque han jugado con la esperanza del pueblo para volver a derrotarlo anímicamente en plena etapa pre-electoral. A esa clase de bajezas juegan los gerentes neoliberales cuando se juega con la información en medio de la tragedia. Son los amigos de Trump, cómplices del Muro. Quiere Peña Nieto un “padrón” de damnificados para “canalizar” la ayuda ¿Pensará en créditos bancarios de sus cuates “inmobiliarios”? En México ¿la urgencia de la demolición es urgencia de la contratación de negocios inmobiliarios? ¿Nuevos negocios con oficinas y viviendas? Cuando digan “es mala la calidad de la construcción” están queriendo culpar a los albañiles para esconder funcionarios

A estas alturas de nuestra experiencia “informativa” global, después de que la bomba de Hiroshima se vendió como salvación de la humanidad; después de las “armas de destrucción masiva”; después de la ofensiva mediática contra Gadafi; después del ataque mediático monstruoso contra Venezuela… después de tanta falacia y tanto engaño, no podemos enfrentar acontecimiento alguno con ingenuidad ni lamentaciones a la hora en que se desnudan las mentiras y nos muestran el “estiércol del diablo” con que han sido fabricadas.

Y con esos antecedentes, con marcos teóricos y metodológicos pertinentes, con imaginación y suspicacia, con experiencia y con principios éticos sabemos que todo episodio será usado como emboscada para arrodillarnos ante los negocios de unos cuantos vivales que secuestraron el poder para extorsionar a los pueblos. Con esos antecedentes ya podemos ratificar que el “Derecho a la Información” es también un territorio de disputa social y que se trata de una disputa entre un pueblo urgido de orientación y claridad, frente a un puñado de comerciantes, para quienes los derechos humanos son sólo pretextos para negocios, para manipular, para extorsionar y para derrotar a los pueblos.

No se usen las imágenes duras para solazar morbos sino para sensibilizar solidaridades. El terremoto no es un “reality show” y nada de construir un muro, lo que nos urge es re-construir a México. Basta de saquear la riqueza del pueblo. Todo el dinero debe ir a las a las víctimas todas. Además de las necesidades que deja un terremoto a la vista, se hace visible también la necesidad del abrazo solidario de los pueblos hermanos. El sismo de 1985 produjo una sacudida nacional de la conciencia. Hoy la auto-organización del pueblo superó al gobierno miserable. Saldremos de los escombros mediáticos.

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