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Homilía ecuménica

Tomado del blog: Turquinauta

Jesús expulsó a los mercaderes del Templo. A pesar de la profecía de la aguja y el camello los mercaderes vendieron las almas que no tenían- así nació la especulación financiera- traficaron con armas y motivos para emplearlas. Con las ganancias de las guerras compraron al Templo, al camello y a la aguja. Convirtieron al fe en el buen Dios en una mercancía. Llenaron la Casa del Señor con los herederos de judas, los blasfemos profetas que pasan el cepillo antes la buena nueva. Los capitanes de barcos negreros y sus compradores. Los jinetes acorazados en las matanzas de indios y sus reyes. Los capellanes que santificaron las masacres de Hirochima o Kandajar y sus políticos.  
 

Por eso el buen Dios
Desconfió de los profetas del Capital, con sus dogmas de pobres en la tierra y ricos en el cielo. Receló de  los religiosos que alimentan el Complejo Militar Industrial, esos que gesticulan la señal de la cruz, con la misma mano que firman un contrato para fabricar armas de exterminio en masas. De los profesionales de la Fe que salva el último aliento de los terroristas. De los que leen palabras piadosas en las exequias de los torturadores. De los que dicen que  es bruja por ser mujer y es diabólico amar a quien comparte el mismo sexo.

Sospechó también del santero que cobra en dólares, el Padrino que busca los ahijados en las calles de Hialeah, en los votantes en favor del bloqueo y los emprendedores con dos gentilicios en su nacionalidad. En los hombre y mujeres cuya Fe se tarifa según el cambio del mercado. Desconfió de los caracoles de utilería, de las cuentas que dan la razón al dueño. De quien hace un “preparo” capaz de salvar la propiedad privada del rico y la explotación del pobre de la tierra.

Fracasa el pobre de espíritu interesado en confundir, el amarillo en la corbata de un zoquete , con el del gira- Sol de Cuba que se alza en un altar de montañas, cobijo de la virgen rebelde. Fracasa esa alma troquelada con un código de barras, quien aúlla para cambiar la oración a los dioses cimarrones por las alabanzas de los esclavistas. Da pena quien ofende por ofrende. Quien procura encender una vela al colonialista con el mismo fuego que arde en la llama eterna de una santa libertadora. Hay amarillo en el sol y en la hez. Existen  almas como la luz y como las del muladar. Cada cual escoja para si, según la limpieza de su corazón y la avidez de su bolsillo.

En Cuba no existe religión ni creencia oficial, tampoco una religión dominante. Los ritos y los dioses se mezclan en la cultura difusa del pueblo, se piden unos a los otros, se prestan entre ellos, se reúnen ecuménicos, en la mañana, a tomar café.  En la capilla de la Virgen de Regla, templo católico, también vive  hace mucho, una diosa pagana venida de África. En el imponente edificio del Cobre, junto a Virgen de la Caridad, habita esa mulata magnifica, que danzaba descalza en los barracones de esclavos. San Lázaro y Babalú Aye: mi abuelo blanco y mi abuelo negro. Tantos  devotos del evangelio, del marxismo, de Buda, de Alá, de Changó, del Rabino, o del Papa que no dudarán un segundo en compartir el resguardo o la sal y, con el sonar del clarín, el fusil del miliciano y la oración profunda antes del asalto.

Conozco y admiro a un campesino espiritista- Guillermo Verde es su nombre- cuya Fe en Dios es visible en sus manos nudosas de trabajar la tierra, y en  la palabra espiritual cargada de sabiduría. Asisto feliz a la congregación de reverendos como Oden Marichal, Sergio Arce, Ester Quintero. Aprendí con ellos una clave para comprender la Biblia:  tener el alma honrada de servidor público. Me seduce  la voz de un ardoroso católico como Frei Betto, de un creyente militante como Cintio Vitier o Eusebio Leal. Bailaría hasta el cansancio al ritmo de los Batá en la casa de doña Lucía, una mujer dura como el tiempo, sufrida como la vida, luchadora como los orichas que adora en su altar de encajes y calabazas. Creo en los hombres y las mujeres de Fe,  de la honradez y el valor humano. 

Frente a la destrucción de la tierra, y la tozudez de los mercaderes que no se quieren ir del Templo, escucho a las voces de muchos esencias inasibles gritar

“Dioses de todos los países, ¡Uníos!

Amen Jesús. Maferefun Babá. Salam Malecun… Patria o Muerte.

Jaime Ortega: Un Cardenal en el lado correcto de la historia

Cuba, Destacada

tomado del blog: PostCuba

Por: Marco Velázquez Cristo.

La muerte del Cardenal Jaime Ortega Alamino acaecida este viernes 26 de julio en La Habana constituye una sensible pérdida para la Iglesia Católica Romana y su feligresía en general. Hombre de diálogo y entendimiento no temió rechazar la confrontación con la Revolución a pesar de las presiones de los que deseaban ver a la iglesia enfrentada con el Estado cubano.  

Con sencillez, discreción  y sin demostrar afanes de protagonismos participó y contribuyó al éxito de importantes eventos y procesos que se dieron en el país como: las visitas papales, la negociación para la liberación y envió a España de  reclusos contrarrevolucionarios y el proceso de acercamiento entre Cuba y EE.UU. que concluyó con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Supo estar en el lado correcto de la historia.

En el momento de su muerte los que no entienden más que de odios, los enemigos de una Cuba con todos y para el bien de todos, comienzan sutilmente a atacarlo. No los voy a nombrar no hace falta son los mismos que han hecho de la intolerancia un medio de vida.

“…No hay nada oculto que quedará sin ser descubierto”.

Jesucristo.

Escribo sobre Ortega Alamino, no para hacerle una defensa a ultranza lanzándole loas obviando discrepancias o posiciones polémicas, sino por un elemental sentido de justicia, para  denunciar los intentos de utilizar su figura en función de intereses políticos espurios y de aprovechar su desaparición física  para intrigar y  fomentar la división. Lo hago reconociendo que situó por encima de cualquier diferencia su amor por Cuba y la practica honesta de su fe religiosa.

Lo hemos hecho porque defendemos la justicia basada en la verdad, no la adaptada a intereses de grupos como hacen algunos.