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Periodismo de Barrio ya se hizo (y es hermoso)

Así nos recibieron en Pueblo Nuevo, Centro Habana

Blog: Polémica Digital.  de Elaine Díaz

Amigos y amigas…

Ustedes que están del otro lado del correo electrónico y han sumados sus direcciones voluntariamente para tener las primicias sobre Periodismo de Barrio, ustedes que ni siquiera se conocen entre sí pero no han dejado de creer, ustedes que probablemente se hayan vestido de blanco en 2009, durante aquellos días del concierto Paz sin Fronteras, cuando parecía imposible que Juanes y Olga Tañón se le unieran a los Van Van en La Habana y gritaron junto al maestro Formell aquel “ya se hizooooo, duélale a quien le duela”… Para ustedes es este primer correo electrónico de una nueva organización periodística sin fines de lucro enfocada en las historias de las comunidades afectadas por desastres naturales o aquellas que, por su localización, son vulnerables al impacto de fenómenos naturales como huracanes, inundaciones, sequías, fuegos, deslizamientos de tierra, u otros ocasionados por la incidencia del hombre.

Periodismo de Barrio, como Paz sin Fronteras, ya se hizo. No sin tropiezos. No sin malos ratos. Pero se hizo. Y el número cero, que saldrá el próximo domingo – debo decirles – es hermoso. El primero de agosto de este año, cinco jóvenes periodistas nos lanzamos a recorrer los principales municipios afectados por las inundaciones súbitas del pasado 29 de abril. Llegamos hasta Centro Habana, Cerro, La Habana Vieja y 10 de Octubre. Tocamos las puertas de las casas una y otra vez y nos recibió gente sencilla, de bien, gente que te da guayabas y agua fría y refresco de pipa gaseado. Recorrimos los barrios de la mano de los gobiernos locales, cogimos la ruta 26 en el Hospital Naval y nos sentamos a escuchar a quienes predicen el clima en Casablanca. Nos pasamos una tarde con el comando de Rescate y Salvamento que alejó tantas muertes ese día. E hicimos periodismo. Ese periodismo cuya vocación está profundamente vinculada con el servicio público.

Algunos nos negaron entrevistas. Otros desconfiaron de nuestras intenciones. Pero para todo ello estábamos preparados. La desconfianza nos hizo más fuertes. Nadie debe confiar en otro sin ver el resultado de su trabajo antes. Y eso es lo que queremos mostrarles el 18 de octubre. Nuestro primer número se basa en el acto de fe de aquellos que quisieron ser los primeros en arriesgarse, de esos que tenían tanto que decir que prefirieron hablar a permanecer callados.

Tiene cinco reportajes larguísimos, reposados, porque hacemos periodismo lento, y entrevistamos a las mismas personas una y otra vez, y verificamos cada dato, y contrastamos cada fuente y somos poca gente y tenemos pocos recursos. Periodismo de Barrio no se lee en un día. Guárdenlo en su navegador. Abran cada semana un reportaje, descubran junto a nosotros esa Cuba que no se ve en Facebook, ni en Twitter, una Cuba que no es noticia de último momento. Y no dejen de enviarnos su opinión. 

Tiene, también, un perfil de un delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular. De un hombre de bien. De un hombre con un bote rojo sin remos que entra a un barrio insalubre a salvar gente. Alguien que nos monta en su moto con sidecar y nos lleva a San Felipe y a quienes sus vecinos respetan. Tiene imágenes dolorosas, porque a seis meses de las lluvias, hay quienes siguen durmiendo en los esqueletos de sus colchones en el piso, e imágenes desde la esperanza, porque a seis meses de las lluvias hay barrios que han sabido gestionar soluciones. Tiene un editorial que dice quiénes somos, a dónde vamos, de dónde venimos.

Y no tiene ni un centavo que no sea del dinero que ahorré yo, Elaine Díaz, durante mi estancia como becaria en la Nieman Foundation for Journalism de la Universidad de Harvard. Hay quienes usan sus dineros para comprarse casas, o carros, o ropa, o zapatos, o comida. Hay quienes lo usan para viajar. Hay quienes compran sexo. Hay quienes compran ideologías. Y hay quienes se deshacen de él. Porque el dinero, seamos honestos, corrompe. Quien nada ha tenido, nada pierde. Yo tuve mucho, tuve a mi familia, y tuve Campo Florido, y tuve una finca que me salvó de pasar hambre en los ´90 – durante el periodo especial. Sé sembrar tomates y vender mamoncillos en la playa con la misma impertinencia con la que escribo.

Si mañana Periodismo de Barrio no pudiera seguir por causas ajenas a nuestra voluntad – como un cataclismo climático – si no hubiera un número uno que alumbrara ese número cero que saldrá el domingo, aún así habría valido la pena cada segundo de estos dos meses. Por Mónica, por Julio, por Geisy y por Tomás – que son los nombres que verán una y otra vez firmando los trabajos. Deben memorizarlos, porque no todos los días se encuentran periodistas con almas tan limpias y vocación tan clara. Pero, sobre todo, habría valido la pena por todos esos que nos miraron con los ojos bien abiertos porque nunca antes habían sido escuchados, por todos los que nos tendieron la mano, por todos los que creyeron y creen que hacer algo diferente en Cuba, hoy, no solo es posible, sino necesario…

“Cuando llueve todo sea moja, dice un refrán, pero aún más los pobres”, así comienza Lemebel una crónica sobre las inundaciones en Chile y así empieza Periodismo de Barrio.

 

¿Por qué no aumenta la producción?

tiendas recaudadoras cubaTomado de Segunda Cita

por Guillermo Rodríguez Rivera

Desde hace unas cuantas décadas nos dijeron a los cubanos que debíamos tener mentalidad de productores y no de consumidores. Algún ideólogo casero, quizá lleno de fervor militante y deseando que nuestro país avanzara lo más rápidamente posible, desintegró el par dialéctico que integran producción y consumo y decidió quedarse únicamente con la producción. El consumo es imprescindible para todos, porque una cosa es el consumo y otra su deformación, su enfermedad, su vicio, o sea el “consumismo”.

El cubano no puede, no tiene oportunidad ser consumista: la oferta de nuestro modesto mercado no es tan variada, ni tan opulenta, ni tan abundante como para generar una clientela consumista. Pero, además, el consumismo tiene todo un aparato que lo acompaña: la publicidad, las rebajas, la competencia, las tarjetas de crédito, que le permiten a uno casi arruinarse sin notarlo.

En Cuba, a la inversa, hemos desarrollado una economía –permítanme el juego verbal– de “sinsumo”: el propósito es que uno consuma lo menos posible.

Nuestro comercio es un comercio sin estabilidad: es un comercio minorista estatal –acaso el único que exista en el mundo–, donde usted nunca puede estar seguro de encontrar lo que ha salido a buscar y necesita: uno sale a comprar calzoncillos y regresa a la casa con una llave inglesa. Uno casi nunca encuentra el producto que busca sino que otro producto lo encuentra a uno, y uno, si puede, acaba por comprarlo porque sabe que no lo habrá en las tiendas el día en que lo necesite.

Pudiera ser que el artículo que uno quiere comprar esté en el almacén de la tienda, pero el vendedor no irá a buscarlo para vendérselo: como afirma su vocabulario, esas tiendas estatales no tienen clientes, sino usuarios. Al margen de eso, el vendedor tiene “amigos”. Para recibir un buen trato lo más seguro es ser amigo del vendedor.

Me parece que todo ese caos, que siempre va en perjuicio del normal consumo del ciudadano, genera en el cubano más deseos consumistas que el propio capitalismo. Más información

Dialéctica de la disciplina en Cuba

Nos pueden pagar el salario con un billete y tendríamos que dar vuelto

tomado de Paquito el de Cuba

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La noticia sobre la emisión de nuevos billetes de 200, 500 y mil pesos la tuvimos que ofrecer los mismos periodistas cuyo salario medio en el país durante el 2013 fue de 480 pesos y 61 centavos, de acuerdo con una encuesta nacional hecha por la Unión de Periodistas de Cuba el pasado año. O sea, como norma a los profesionales de los medios de comunicación nos podrían pagar cada mes con un billete de 500 pesos, y todavía tendríamos que dar un vuelto en la caja.

Esta conclusión podría parecer una broma de mal gusto o un oportunismo de mi parte, pero es un asunto dramático que afecta al gremio periodístico, podría comprometer el futuro de la comunicación en Cuba, y con eso tal vez hasta la estabilidad y consenso social de la Revolución.

Según trascendió en la última sesión ordinaria del Parlamento, el salario medio de todos los trabajadores en la Isla durante el pasado año fue de 553 pesos, y en este 2015 debe ascender a 585 pesos. Esta realidad muy probablemente nos convierte a las y los periodistas, un sector que no superamos las tres mil personas en total, en el segmento profesional peor pagado del país.

El presidente Raúl Castro, en su discurso ante las diputadas y los diputados el pasado 20 de diciembre, manifestó su satisfacción porque “aumenten de manera gradual los salarios de aquellos trabajadores que laboran en las actividades con resultados más eficientes y reportan beneficios de particular impacto económico y social”.

Sin embargo, acto seguido alertó “que no se puede distribuir una riqueza que no hemos sido capaces de crear”, y enumeró los “efectos nocivos” que podrían resultar de “soltar dinero a las calles sin un incremento correspondiente de las ofertas de bienes y servicios”, en perjuicio de “los más humildes”. Más información

Pensar a #Cuba con Buena Fe

BuenaFE #Cuba

Mi amor por ellos no es nuevo; muchos saben de la admiración que me provocan por ese tino con el que ven a Cuba, por esa manera tan genial, artística y políticamente hablando, con que meten la mano en el entramado social que no siempre es tan amable –como ellos mismos me han confesado- para hacer música con entrañas de nación.

Y es que Buena Fe es eso, sentir el palpitar de una isla con objetividad pero también con optimismo; quizás por eso me identifico tanto con ellos. Claro que mis expectativas se superan cada vez que tengo la oportunidad de conversar “en vivo” con Israel y Yoel, e intercambiar un poco acerca de nuestra realidad, más allá de las letras de sus composiciones.

Esta vez, durante la última entrevista que compartimos en Guáimaro, al inicio de su gira por las provincias orientales en el verano, hablamos de la Cuba de hoy y los jóvenes. Sus respuestas, como siempre, merecen la pena compartirlas.

“Hoy Cuba está en un proceso muy complejo, de reformarse, de encontrar nuevas vías, nuevos caminos” –me decía muy confiado Israel Rojas, voz principal y director de Buena Fe-. “No siempre es tan sencillo, dejar la rémora de lo viejo y abrir las puertas a cosas nuevas para uno no siempre es fácil, imagínate para una nación, para todas las estructuras, para el cambio de mentalidad que se requiere”.

“Yo creo que estamos como en una etapa de dejando atrás la adolescencia, las quimeras imposibles, y poniendo los pies sobre la tierra, para entrarle a una nueva etapa de la vida nacional espero que, sin sacrificar la solidaridad, con mucho más realismo, con mucho más pragmatismo desde el punto de vista económico. Hasta cierto punto con mayor capacidad de ser sustentables más allá de los devaneos del mundo, de la economía mundial, porque no puede ser que sigamos dependiendo tanto del mercado internacional para comer cuando tenemos tantas hectáreas sin cultivar”. Más información

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