El artículo perdido de la polémica Alfredo Guevara vs Blas Roca (+ PDF)

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10819313_903280773045108_139709219_oDescargar PDF El artículo perdido de Alfredo Guevara
Polémicas culturales de los 60

“Lo que no podemos permitir, y no aceptamos, es que se conduzca la discusión de un modo unilateral y arbitrario, reservándose el derecho a la calumnia y la falsa, o la potestad de adjetivar impunemente sobre la base de la supuesta violación de un respeto que, en definitiva, no parece ser el que los hombres y los revolucionarios merecen, sino el que los dioses y santos reclaman. Nuestra Revolución, y por ende nuestra ideología, el marxismo, no necesitan de santos.” Así se leía en el artículo redactado por Alfredo Guevara en diciembre de 1963 —cuando sostenía la conocida polémica con el prestigioso líder Blas Roca — y que nunca fue publicado en los medios de comunicación durante la etapa de la disputa.
El documento permaneció dormitando durante décadas en alguna olvidada gaveta, hasta que el autor se lo facilitó a la intelectual Graziella Pogolotti para incluirlo en el libro Polémicas Culturales de los 60´s (2006). Solo entonces los lectores pudieron conocer la última palabra del Presidente del Icaic en torno al debate. ¿Qué factores habrán impedido la publicación de tan completo y visionario análisis sobre la cultura y el arte, realizado por Guevara? ¿Por qué dejar a medias la riposta a los planteamientos de Roca Calderío? Solo los protagonistas saben la verdad, y ya no pueden venir a contárnosla…
Lo cierto es que en aquella ocasión, se debatió abiertamente en las páginas del periódico Hoy, además de la pertinencia o no de la exhibición en las salas de cine de algunas películas, la función del arte y la cultura en la sociedad. Ambos contendientes representaron las líneas que luego se han mantenido en disputa a lo largo de todo el proceso revolucionario. La función didáctico-ideológica del arte sobre las masas (Roca), contra el arte entendido como manifestación del espíritu libremente creador (Guevara).
En aquel momento, salió airosa la postura más liberal, aunque sabemos que después, tras un plumazo administrativo del poder, se impuso la visión utilitaria y dogmática del arte durante el Quinquenio Gris (1971-1976), personificada a través del Consejo Nacional de Cultura y su presidente Luis Pavón Tamayo. (Por cierto, en la conferencia ofrecida en 2007 por Ambrosio Fornet, El Quinquenio Gris: Revisitando el término, el famoso escritor alude al “apadrinamiento político por un alto cuadro del Partido” que permitió a Pavón hacer de las suyas. Al releer esta polémica, a la luz de tantos años, se nota una gran convergencia teórica entre las posturas de Roca y las políticas del Quinquenio Gris. ¿Habrá sido este el “padrino” que mencionó Fornet pero cuyo nombre no reveló?)
Afortunadamente para Cuba, esta visión estrecha sobre la cultura y el arte fue superada con relativa brevedad temporal, y solo han persistido sus vestigios fósiles en áreas como el Periodismo y la Comunicación —apresadas entre las garras grises de un quinquenio infinito.
Entre las principales ideas asumidas por el Presidente del Icaic, resalta la de un auténtico respeto hacia las audiencias en su triple condición de seres humanos-consumidores-ciudadanos. Para el intelectual, las tres dimensiones están tan estrechamente ligadas que la violación de una significa el irrespeto hacia las otras. Por ejemplo, subvalorar la posibilidad del espectador para reaccionar de manera autónoma ante el filme (condición de consumidor), comprende una subvaloración a su capacidad cognitiva (ser humano), y por tanto, a su capacidad como ser social transformador de la realidad (ciudadano). Esta tesis la expone de manera más explícita en el artículo no publicado de diciembre de 1963:
“(…)no se puede promover un nuevo salto revolucionario con hombres encerrados en orejeras: de otro modo, tendremos que entender que se propone una revolución mágica, en la que el protagonista de la historia ya no será el hombre, sino alguna fuerza ignota y mesiánica, acaso oculta en tendencias que el devenir propone como ineludibles.”
¿Cuánto de razón le daría el tiempo a Alfredo Guevara? Mientras el hombre permanezca sumido en la ignorancia del mundo que lo rodea, gracias en gran medida a la “papilla ideológica” suministrada por la “fuerza superior” —que solo limita arbitrariamente el espectro de experiencias y conocimientos del individuo—, jamás podrá el hombre tomar verdadera conciencia de su situación y transformarla. Sin información libre y conocimiento, nunca la sociedad terminará de construir el Socialismo. ¿Qué esperan entonces los administradores de la prensa cubana para dejar de hacerle “el avioncito” a las audiencias?

(Tomado del blog La Letra Incómoda. Por René Camilo García. Collage: Jhonny Frank Peña)

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