Archive for: mayo 13th, 2019

La Marcha LGBT «independiente» u otra herida a cicatrizar

Tomado del Blog Paquito de Cuba

Es muy probable que estas líneas no satisfagan a ninguna de las partes involucradas en lo que sucedió este sábado 11 de mayo en la llamada marcha LGBTI “independiente” desde el Parque Central hasta el Malecón habanero, pero siento la obligación de comentar y ampliar algunas de las consideraciones que ya hice en las redes sociales, sean cuales sean los riesgos que ello implique.

Como ya expresé, lamento los sucesos ocurridos al casi finalizar la caminata por el Prado capitalino de alrededor de unas 200 personas, a quienes a pesar de no tener la autorización correspondiente, las autoridades policiales y del Ministerio del Interior acompañaron y custodiaron por las varias cuadras de ese extenso paseo.

Fue la agencia Efe la que reportó que dentro de ese grupo había quienes al parecer tenían la intención de provocar un incidente, y no acataron las indicaciones de la Policía, para poder lograr ante las cámaras el espectáculo que se habían propuesto. Ello nos vuelve a enseñar que las personas LGBTI debemos estar muy claras para que no nos manipulen ni utilicen con fines políticos en contra no solo de la Revolución, sino de nuestros propios derechos y conquistas.

Todo indica que la apuesta de algunas conocidas figuras de la llamada disidencia, que nunca se preocuparon ni ocuparon con propuestas ni mensajes constructivos por nuestros derechos como personas LGBTI, era por enrarecer aún más el ambiente durante esta duodécima edición de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia, y es evidente que en parte lo lograron.

Contrasta, sin embargo, como la concurrida Fiesta por la Diversidad con varios cientos de asistentes, donde estuvimos hasta casi la medianoche la mayoría de la comunidad LGBTI y sus activistas más sistemáticos –incluyendo a participantes de la ilegal marcha -, no mereció la misma atención mediática.

Pero mis dudas sobre esta manifestación empezaron desde mucho antes, y las compartí con varias personas que estaban al tanto de sus detalles, sin recibir una respuesta convincente.

¿Por qué convocarla para el Parque Central, en La Habana Vieja, y no en algunos de los escenarios del Vedado donde durante once años ha acontecido la Conga contra la Homofobia y la Transfobia, cuya cancelación este año fue la presunta causa del llamado a realizarla? ¿Qué grupos son los que habitualmente han usado esta zona del Parque Central y el Capitolio Nacional para intentar alguna pálida protesta antigubernamental?

El llamado a la marcha fijaba lugar y hora de inicio, pero nunca se dijo con claridad cuál sería el recorrido ni hasta dónde llegarían los posibles participantes. ¿No existía esa definición o la intención no era ir a ningún lugar, sino llegar a un determinado estado de crispación masiva?

Si el propósito era mostrar la inconformidad ante las autoridades ¿por qué no fueron a gritar “Queremos la conga”, por ejemplo, en la Gala del viernes 10 en el Teatro Karl Marx, donde estuvieron nada más y nada menos que el secretario del Consejo de Estado, los ministros de Salud Pública y de Justicia, el Presidente del Tribunal Supremo Popular y la Fiscal General de la República, entre otros dirigentes del país?

Muchas críticas han generado la afirmación de la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de que detrás de la organización de esta marcha había grupos de personas que residen en Miami.

A mí en lo personal no me consta cuál fue el origen de esta idea, pero sí puedo atestiguar el ardiente entusiasmo y la amplia promoción que realizaron en las redes sociales, incluyendo mi muro en Facebook, sujetos que ya no viven en Cuba y de modo sistemático dedican abundante tiempo y esfuerzos –casi increíbles para quienes supongo tienen otras ocupaciones cotidianas mucho más absorbentes e impostergables que les impone el capitalismo-, solo a criticar cualquier acción o reacción del Cenesex, sus especialistas y redes de activismo.

También puedo dar fe —porque les saludé con sincero afecto y hasta me hice fotos con ellas— de más de una persona conocida y con formación como activista en las redes comunitarias vinculadas al Cenesex que viven en los Estados Unidos y viajaron expresamente a La Habana para estar en las Jornadas, y muy particularmente en esta marcha que no tenía permiso oficial.

Soy consciente del mal sabor que nos deja hablar de todo esto. Créanme que a mí me duele un mundo hacerlo. Entre otros motivos porque casi con toda certeza es muy probable que también yo esté cometiendo alguna injusticia con mis apreciaciones quizás subjetivas y parciales, aunque sean sobre la base de los elementos reales y objetivos que estuvieron a mi alcance.

De hecho, un colega y amigo cuyo criterio aprecio muchísimo y que por años ha sido partícipe de mis empeños en el activismo y como bloguero en estos temas, me ha alertado con sincera preocupación sobre los riesgos que corre mi “credibilidad como comunicador y activista”, por esta toma de postura hasta cierto punto tan inusual en mí, que siempre prefiero los equilibrios y la benevolencia a la hora de evaluar las conductas humanas.

Pero me niego a hacer cualquier tipo de cálculo personal ante esta situación tan penosa, donde a quienes somos las principales víctimas, nos quieren hacer pasar ahora por victimarios. Lo que sea, será; aunque ello implique cualquier descalabro individual que poca o ninguna relevancia tiene.

Lo menos importante ahora es uno mismo, sino que cada cual diga su verdad, para que entre tanta mierda renazca la esperanza en una causa que, más tarde o más temprano, les tocará seguirla cultivando y llevando adelante a otras personas que lo harán con toda seguridad mejor que quienes lo hicimos hasta este punto.

A las personas que de buena fe y con legítima inconformidad participaron en la caminata, les doy las gracias de todo corazón. Hicieron lo que pensaron correspondía hacer por una causa justa, como yo también he hecho otras muchas veces, no sin cometer equivocaciones y sufrir las consecuencias. Nunca le cuestionaría sus intenciones a esa posible mayoría de asistentes que estoy convencido no premeditó ni pudo suponer la provocación en que finalmente terminó envuelta.

Y digo más. Si no fuera por mi estrecho e incondicional compromiso con el Comité Organizador de estas Jornadas —el cual reúne a tantas personas valiosas que le han puesto toda su pasión y mente a esta obra colectiva, incluyendo un dolor indecible cuando no hemos conseguido hacer algo como creemos que nuestra gente quiere, espera y merece—, y la mayor información que pude tener sobre la evolución y posibles consecuencias de este acontecimiento, quizás yo habría estado en esa misma frágil posición, con mi bandera arcoíris por el Prado.

La negativa repercusión de estos hechos demostró, sin embargo, que la marcha no fue un éxito como dicen quienes defienden más sus agendas antigubernamentales que nuestros derechos como personas LGBTI, sino un grave error que podríamos llegar a pagar con un costo muy alto de desuniones, extremismos y retrocesos en futuros procesos de diálogo, sino somos capaces de analizar críticamente lo acontecido y extraer así lecciones para superarlo.

Para mi Partido y el Gobierno, considero que también el mensaje ha sido muy claro.

Lo adelanté en mi texto anterior cuando trataba de explicar cómo fue la propia Revolución la que nos empoderó e hizo conscientes de nuestros derechos en esta más de una década de estrategia educativa y lucha política contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género, al facilitarnos la creación de espacios para nuestra realización íntima y colectiva —como esa emblemática Conga que este año fue suspendida—, a los cuales ya no podemos ni queremos renunciar, aunque ello implique defenderlos de cualquier amenaza, con la inteligencia y el valor de que siempre hemos sido capaces en Cuba a lo largo de toda nuestra historia.

A todas las partes, pues, involucradas en lo acontecido en el Paseo del Prado, aunque no les satisfaga total o parcialmente estas duras palabras que aquí he escrito, les reitero que no nos queda de otra entonces que intentar exorcizarnos de nuestros propios demonios, inquinas, prejuicios y rencores, y comenzar otra vez a echar hacia adelante, para cicatrizar esta herida temporal y continuar con la construcción de esa sociedad más justa, progresista e inclusiva, a la cual aspira la inmensa mayoría de nuestro pueblo.

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Buscadores de huesos, indios y cowboys: la batalla por la memoria

Tomado del Blog El vuelo del Gato

Un líder del partido español Vox llamó «buscadores de huesos» a los defensores de la memoria histórica y subrayó que la llamada «transición» del régimen franquista a la «democracia» se basó en «un pacto para el olvido». Bolsonaro decretó en Brasil suspender los trabajos de otros «buscadores de huesos» que desde 2014 se dedicaban a analizar más de mil cajas con restos óseos de víctimas no identificadas de la dictadura militar, extraídos de fosas comunes del cementerio Perus de Sao Paulo.

Hay dos posiciones del neofascismo frente a la memoria: apostar por «el olvido» y promover la amnesia colectiva, de modo que la gente viva atontada, sin raíces, sin mirar atrás, o manipular el pasado.

El propio Bolsonaro provocó un escándalo cuando quiso conmemorar el golpe de Estado de 1964. Una triste página en la historia de Brasil: el ejército (con el pretexto del «peligro comunista» y el apoyo de la CIA y de EE. UU.) derrocó al presidente Goulart e instaló una dictadura que se mantuvo hasta 1985.

Sin embargo, el Ministro de Educación de Bolsonaro propuso una evaluación «matizada» de lo ocurrido. Fue «la sociedad civil» (no los golpistas) quien promovió la salida de Goulart –afirmó el Ministro– y al régimen instaurado no se le debe llamar «dictadura», sino «gobierno democrático de fuerza».

Anunció que serían modificados los libros de texto donde los niños y jóvenes aprenderán la historia de su país.

El choque entre las ideas de la emancipación y las imperiales y neofascistas se está dando en torno al presente y al futuro; pero también se da en torno al pasado.

¿Cómo serán los libros escolares en EE. UU., que tratan del origen y crecimiento del Imperio, y de qué modo fundamentan su destino mesiánico? Aparte del sistema educativo formal, EE. UU. ha contado con Hollywood y toda la poderosa industria del entretenimiento como herramientas instructivas muy eficaces para ofrecer una transcripción apropiada de la memoria.

Desde El nacimiento de una nación (1915), con sus aportes formales indudables, su descarnado racismo, su apología del Ku-Klux-Klan, hasta las películas que sirvieron para curar «el síndrome de Vietnam», el itinerario sangriento de EE. UU. ha ido encontrando en el cine, en las series, en los videojuegos, una versión idealizada y noble. La «conquista del Oeste» se presenta en términos épicos, «civilizatorios». El genocidio de la población aborigen, su desplazamiento forzoso, las masacres de comunidades completas, fueron horrores retomados por Hollywood y devueltos como enfrentamientos de indios malignos contra militares y cowboys blancos. Zarpazos imperiales, desde México hasta Irak, han recibido la bendición de la industria del entretenimiento.

Hollywood y los videojuegos convencieron a los ciudadanos de EE. UU. y de medio mundo de que los triunfadores en la 2ª Guerra Mundial fueron las tropas estadounidenses. Los soviéticos, que vencieron a Hitler a costa de millones de vidas, quedan en la sombra. Esa Verdad con mayúscula ha sido encubierta de manera indigna y malintencionada.

Hay otra cuestión sobre esta guerra que tampoco se divulga: las empresas de EE. UU. que hicieron negocios muy lucrativos con los nazis. La Coca-Cola fabricó para ellos una bebida refrescante muy popular en la Alemania hitleriana: la Fanta. IBM se ocupó de venderles las máquinas Hollerith, para censar y clasificar personas por su raza y religión, es decir, para identificar judíos y destinarlos al exterminio. La filial alemana de la General Motors, el primer productor de camiones de combate para Hitler, utilizó esclavos de los campos de concentración. Henry Ford recibió en 1938 una condecoración nazi como «extranjero distinguido».

Los cubanos no estamos ajenos a esta batalla en torno a la memoria. Uno de los temas básicos de la campaña contra la Revolución tiene que ver precisamente con promover la tendencia a un «presentismo» frívolo, que rechace el análisis histórico, y hacer circular la imagen embellecida de una Cuba prerrevolucionaria que nunca existió. Muestran el «glamour» de La Habana de los 50, su vida nocturna, sus edificios «modernos», y cierran los ojos ante los crímenes incontables de la dictadura, ante la presencia muy influyente de la Mafia, ante la cruel desigualdad, ante los indigentes, ante la niñez desamparada.

Los antídotos, como repitieron Martí y Fidel, están en la cultura. En ese público culto, no manipulable, emancipado, capaz de desechar por sí mismo las estafas y de reconocer lo auténtico y de hacerlo suyo.

Vestigios de la ruta competitiva del atletismo cubano

tomado del blog: DeporCuba

Por estos días la actividad atlética se incrementa. Con el inicio de la Liga de Diamantes de 2019 los principales atletas del planeta comienzan a insertarse en dinámicas competitivas que le ayudan a perfeccionar su estado de forma de cara a las competencias fundamentales de la temporada.

El atletismo, como el deporte cubano en general, tiene como meta los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y para ello se ha diseñado un plan de preparación que permita alcanzar —en la mejor forma— los objetivos propuestos. Así lo comunicó en el programa televisivo Pulso Deportivo la Comisionada Nacional Yipsi Moreno cuando anunció que se había “… planificado una ruta práctica y objetiva para conseguir los resultados ”

Como se sabe, los atletas cubanos cumplen estancias preparatorias en diversas latitudes a fin de aprovechar estratégicamente las condiciones que ofrecen esos sitios, toda vez que en La Habana solamente se cuenta con la pista de calentamiento que, aunque nueva, tiene como principal hándicap el excesivo aire que suele atentar contra la objetividad de los resultados que allí pueden apreciarse.

Los lanzadores se sitúan en El Salvador junto a algunos velocistas, en tanto, otro segmento trabaja en territorio azteca. El grupo de avanzada de este deporte, donde se incluyen entre otros Yarisley Silva, Juan Miguel Echevarría y Jordan Díaz se ha instalado en el Centro de Alto Rendimiento de Stuttgart, Alemania.

Con la disciplina como principal premisa, se ha diseñado para todos una preparación que contempla entrenamiento en la altura para los especialistas de los 400 metros en adelante, entre ellos los hombres del relevo 4×400, con Yoandys Lescay y las también campeonas centrocaribeñas de la posta larga Roxana Gómez y Rose Mary Almanza.

PRINCIPALES ESCENARIOS COMPETITIVOS

Juan Miguel Echevarría es el estandarte del atletismo cubano contemporáneo. Sus brincos estratosféricos lo han puesto en el ombligo del universo, de ahí que los organizadores de los principales mítines y competencias en Europa pretendan su presencia.

De acuerdo con las declaraciones de su preparador, Daniel Osorio Díaz , el debut del joven se debe producir en Estocolmo, en la parada de la Liga de Diamantes que acogerá la urbe sueca el próximo 30 de mayo y también tiene previsto participar en Rabat (16 de junio), Lausana (5 de julio) y Londres (21 de julio). Otra competencia confirmada es la señalada para Austria, el 8 de junio, presumiblemente el Desafío Internacional Golden Roof, a disputarse en la ciudad de Innsbruck.

Yarisley Silva, en tanto, pretende debutar en el Mitin Internacional de Padova, el 31 de mayo y luego insertarse en la Liga de Diamantes tomando parte en la parada italiana del circuito (Roma, 6 de junio).

Habrá, por supuesto, otros tantos compromisos, pero las confirmaciones suelen realizarse en fecha más cercana a su realización. Igualmente, por el camino aparecen oportunidades y también obstáculos que llevan a competir más o menos en relación a lo previsto. La pretensión de ver a los cubanos en acción es alta y en el área geográfica emergen eventos que suponen opciones viables para favorecer la preparación la preselección panamericana compuesta por unos 40 efectivos, según se dio a conocer.

En casa queda por delante la realización del Memorial Barrientos, que tendrá lugar los días 7, 8 y 9 de junio con la presencia de nacionales y algunos extranjeros. El evento, a juzgar por las fechas ya seguras, transcurrirá —una vez más— marcado por la ausencia de algunos de los mejores exponentes del campo y pista cubano. Cosa lógica, aunque más de uno no llegue a entenderlo.

El torneo de atletismo panamericano se realizará entre el 6 y el 10 de agosto, aunque las primeras medallas de este deporte se repartirán mucho antes, pues para el día 27 de julio están planificadas las carreras de maratón. El deporte cubano tiene como meta los XVIII Juegos Panamericanos de Lima 2019, pero el atletismo ha de proyectarse más allá. Este 2019 es un año de Campeonato Mundial y por ello también hay que pensar en Doha. Todo atleta de alto rendimiento sueña con dar lo mejor de sí en el escenario más exigente; hay, de hecho, un pequeño grupo de los nuestros que necesariamente tiene que probarse a ese nivel.

Especial para Cubahora

El derecho de nacionalizar

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Tomado del Blog Dialogar Dialogar

El premio Nobel de Economía Paul Krugman escribió en el New York Times que “ningún hombre es autosuficiente, aunque Trump lo sea más que la mayoría. Así que, para poder comprender la magnitud de sus metidas de pata en las decisiones sobre políticas, es necesario reconocer la extraordinaria calidad de las personas que lo rodean. Claro que cuando digo “extraordinaria”, en realidad quiero decir una calidad extraordinariamente baja. Lincoln tenía un equipo de rivales; Trump tiene un equipo de imbéciles”.

Eso es lo que estamos observando en los que formulan y ejecutan la política hacia Cuba que, además de irracional, es bastante desoladora, porque parece que son ataques frenéticos, fuera de control, como si la bilis acumulada durante tantos años por tantos fracasos los hiciera más rabiosos, aunque confieso que no se les puede negar el mérito por la eficacia para disfrazar la verdad ante la opinión pública. Son verdaderos doctores en ciencia en el arte de propagar mentiras.

Desde antes de llegar al poder y aprovechando la visión transaccional que tiene Trump, estos camajanes secuestraron la política hacia nuestra nación  y retomaron la agresión para destruir a la Revolución. Por eso, reactivan los procesos judiciales y las demandas del título III de la ley Helms-Burton, legislación que propugna con sus imposiciones de cómo tenemos que ser y como tenemos que hacer para reconvertirnos con total humillación en un enclave neocolonial.

Es la obtusa obsesión de infundir miedo a los inversionistas extranjeros para que desistan de invertir en la Isla, pero también a los cubanos de que habrá demandas judiciales y tendremos que devolverles todas las propiedades nacionalizadas o confiscadas desde el 1ro de enero de 1959 hayan sido o no de ciudadanos norteamericanos en ese momento, marcando claramente el interés de favorecer a los batistianos que encontraron refugio seguro en los Estados Unidos tras la huida del tirano Fulgencio Batista.

Nacionalización y expropiación

En las normas del derecho internacional se contempla la potestad de los estados de ejercer el principio de la nacionalización para reivindicar bienes tanto de personas naturales como de personas extranjeras, siempre y cuando no se realice por motivos discriminatorios y se adjudique la correspondiente indemnización.

Así, por ejemplo, la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1974, dispone que “todo Estado tiene derecho a nacionalizar, expropiar o transferir la propiedad de bienes extranjeros, en cuyo caso, el Estado que adopte esas medidas deberá pagar una compensación apropiada, teniendo en cuenta sus leyes y reglamentos aplicables y todas las circunstancias que el Estado considere pertinente. En cualquier caso en que la competencia sea motivo de controversia, esta será resuelta conforme a la ley nacional del Estado que nacionaliza”.

El Gobierno Revolucionario cubano  dictó en febrero  de 1959 la Ley Fundamental de la República donde se retomaron  los elementos cardinales de la Constitución de 1940, la cual proscribió el latifundio y estableció la expropiación forzosa por causa de utilidad pública e interés nacional (que no pudieron llevarse a cabo pues nunca en la seudorepública se hicieron las leyes complementarias para ejecutar ambas disposiciones).

Cuba nacionalizó las propiedades estadounidenses entre mayo  de 1959  y octubre de 1960 como parte de los principios establecidos en su legislación a partir de la Ley de Reforma Agraria el 17 de mayo de 1959, que acabó con el latifundio, y otras medidas como la Ley 851 de 6 de julio de 1960, en la cual se establecieron también los mecanismos de indemnización.

La destacada y reconocida jurista Olga Mirada Bravo dejó antes de fallecer numerosos textos de conferencias impartidas  en organismos nacionales e internacionales, así como  libros sobre las nacionalizaciones y el bloqueo, puesto que  en 1992 durante  los primeros debates en la ONU de la resolución de denuncia del bloqueo, el gobierno estadounidense justificó la aplicación de esas medidas coercitivas y extraterritoriales contra nuestro país   al asegurar que era esencialmente una respuesta a la nacionalización de los bienes pertenecientes a los Estados Unidos

El 9 de julio de 1993 el representante permanente de Cuba ante la ONU entregó al Secretario General una carta y un extenso documento elaborado por un grupo de expertos a solicitud del Gobierno cubano, donde  se prueba claramente que el programa de coerción  económica determinó siempre  el interés de las autoridades norteamericanas de presionar   para imponer   el sistema político del agrado de Estados Unidos, mientras que nunca aceptaron ninguna de las propuestas presentadas por Cuba para indemnizar a los propietarios nacionalizados.

También carece de todo fundamento el argumento esgrimido por EE.UU. de que la nacionalización efectuada por Cuba fue ilegal y discriminatoria, puesto que dicho proceso incluyó propiedades de nacionales de otros países. Excepto Estados Unidos, el resto de los países adoptó una posición respetuosa con relación a la decisión soberana de Cuba y establecieron negociaciones con las autoridades cubanas para la compensación a sus nacionales por las propiedades que estos tenían en la isla. De esta forma, se concluyeron acuerdos con Francia, Suiza, Gran Bretaña, Canadá,  España , entre otros, para efectuar las compensaciones, estableciendo plazos para su ejecución acordes a la práctica internacional en estos casos.

Otra aclaración importante que hizo la destacada jurista Olga Miranda deslinda el asunto de la confiscación de los ciudadanos de origen cubano al subrayar que independientemente del proceso de nacionalización, se efectuó la confiscación de los bienes malversados, mediante procedimientos establecidos en la ley, tanto por vía judicial como administrativa.

Tal era la magnitud del fraude y robo, que se creó el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, para determinar en cada caso, mediante escrupuloso expediente, los bienes malversados producto de notorias operaciones fraudulentas e ilícitas, o legitimados adicionalmente por la fuga en masa de sus gestores, propietarios y cómplices, muchos de los cuales desde los meses finales de 1958 venían trasladando cuantiosas sumas a bancos norteamericanos, y casi todos creyeron que este era un proceso transitorio, pues Estados Unidos nunca permitiría una Cuba independiente y seguramente en cuestión de meses intervendría al país.  Puede encontrarse en la Gaceta Oficial de la República de aquellos años, la relación de personas naturales o jurídicas sancionadas.

Por supuesto, señaló la doctora Miranda, como la confiscación presupone un hecho punible, estos casos no llevan compensación alguna, de ahí su diferencia sustancial con la nacionalización, que no es una sanción y que conlleva la indemnización adecuada.

Ahora, para confundir y encubrirse, muchos de los pretendidos reclamantes de la Helms-Burton de origen cubano, fueron realmente confiscados y no nacionalizados, por lo que en Cuba no tuvieron ningún derecho a compensación.

Esta acción de la Helms-Burton, además de lo inmoral que resulta,  vulnera los limites establecidos por  el Derecho Internacional que no confiere derechos retroactivos a los ciudadanos por naturalización.

Con respecto al derecho a nacionalizar, es reconocido por no pocas personalidades e instituciones norteamericanas que Estados Unidos siempre actuó en el marco de la coerción. Desde el primer momento se negó a la aplicación de la fórmula compensadora propuesta por Cuba que era plenamente compatible con la práctica internacional. La soberbia hegemónica impidió a la administración Eisenhower aceptar la decisión cubana de igualdad soberana para indemnizar a los nacionalizados, no por la forma en que fue concebida, sino por el criterio de que sus nacionales no podían ser objeto de expropiaciones.

Por el contrario, asumió formas que convertirían después a esas reclamaciones en rehén de su política. Básicamente impuso a los afectados un modelo de solución que permitió al gobierno de EE.UU. asumir la negociación. El programa de reclamaciones que elaboró durante cerca de ocho años (1964-1972) las concentró en 5 911 casos de estadounidenses al momento de la nacionalización, aunque solamente una veintena de empresas tienen casi el 87 por ciento del monto reclamado.

Pese a ser agredida, Cuba siempre se manifestó por indemnizar

El investigador cubano Alejandro Aguilar, titular del Instituto Nacional de Investigaciones Económicas, ha publicado diversos análisis sobre este tema que, sin dudas, se ha convertido en una cuestión de seguridad nacional para Cuba. A partir de las causas por las que los estadunidenses no recibieron la compensación por las propiedades nacionalizadas, él  se ha preguntado:: ¿Obedece  acaso a una falta de voluntad política de Cuba para ello?. ¿Pudo Cuba enfrentar económicamente la liquidación de las indemnizaciones y bajo qué condiciones? ¿Propició EE.UU. un clima adecuado para llevar a cabo las negociaciones y la indemnización? ¿Mantienen vigencia las reclamaciones estadounidenses después de casi seis décadas de bloqueo, agresiones diversas y una sistemática hostilidad?

En una enjundiosa argumentación, el doctor Aguilar señaló  que  La Ley de Reforma Agraria promulgada el 17 de mayo de 1959 estaba encaminada a potenciar la economía agropecuaria del país, eliminando la posesión improductiva de la tierra y, en particular, el latifundio, el cual estaba proscrito ya en la Constitución aprobada en 1940. Para ofrecer una idea: el  Censo Agrícola Nacional de 1946 había puesto de manifiesto esta situación cuando informaba que el 15 por ciento  de los propietarios disponían  casi del 50 por ciento de las fincas

En sus comentarios, el investigador enfatizó que la Ley también reconoció el derecho constitucional de indemnización y estableció el pago mediante Bonos de Reforma Agraria, redimibles en 20 años, con interés anual no mayor del 4,5 por ciento, para lo cual se incluirían los fondos en el presupuesto de cada año. Estableció, además, una excepción del impuesto sobre renta personal a aquéllos receptores de bonos que inviertan estos fondos. “Las condiciones de amortización de las indemnizaciones superaban con creces las que se establecieron por los propios Estados Unidos a los terratenientes en la reforma efectuada durante su ocupación del Japón”, subrayó.

Aguilar igualmente rememora que desde la promulgación de la Reforma Agraria, las autoridades cubanas informaron su disposición a examinar con el gobierno de EE.UU., en un plano de igualdad y de respeto mutuo, el tema de la indemnización a los nacionales estadounidenses, al propio tiempo que demandaba a ese gobierno que se abstuviera de tomar cualquier medida que pudiera interferir la marcha de las negociaciones.

Sin embargo, como acción  presionante  la administración norteamericana  solo aceptó que  esa expropiación llevara consigo el pago de una pronta, adecuada y efectiva compensación, algo verdaderamente irracional pues  conocían perfectamente que los personeros de la tiranía que usurpó el poder en Cuba desde 1952 con  su total  apoyo habían saqueado las arcas de la nación, robando y malversando más de 460 millones de dólares de las reservas monetarias internacionales del país y habían dejado un saldo de deuda pública de más de 1 300 millones de dólares.

Otro elemento importante que destaca el investigador es que a comienzos de junio de 1960  las empresas petroleras estadounidenses informaron que no enviarían más petróleo a Cuba y prohibieron a sus refinerías en la Isla que procesaran el petróleo de otras fuentes, no obstante que la Ley cubana de Minerales y Combustibles vigente desde el 9 de mayo de 1938 establecía la obligatoriedad de esas empresas de procesar el petróleo crudo que el Estado le suministrara.

No obstante esa agresión que pretendía paralizar al país como parte de la política de provocar la asfixia económica , en la  Ley # 851 de 1960 que autoriza la nacionalización de las empresas estadounidenses se consideró la compensación de los bienes afectados.

El Titular del Instituto Nacional de Investigaciones  Económicas recalcó que esa Ley nacionalizadora en artículo No. 5, estableció el pago por los bienes expropiados con bonos de la República, que se amortizarían en un plazo no menor de 30 años a partir de la fecha de expropiación y con un interés no menor del 2 por ciento, para lo cual se crearía el “Fondo para el Pago de Expropiaciones de Bienes y Empresas de Nacionales de los Estados Unidos de América”.

Para la amortización de dichos bonos y como garantía de los mismos, este Fondo creado por el Estado cubano se nutriría anualmente con el 25  por ciento de las divisas extranjeras que correspondan al exceso de las compras de azúcares que en cada año calendario realicen los Estados Unidos de Norteamérica sobre tres millones de toneladas largas españolas para su consumo interno y a un precio no menor de 5,75 centavos de dólar la libra inglesa (F.A.S).

Si el gobierno de Estados Unidos hubiese respaldado esta fórmula, además de proveer los fondos para la indemnización, hubiera resultado económicamente favorable al contribuyente estadounidense con precios probablemente menores a los que prevalecieron en el mercado interno,

Pero como expresión de sus despiadadas intenciones, lo que hizo el  gobierno de Estados Unidos fue dictar  la proclama presidencial 3355, del 6 de julio de 1960, cancelando  la cuota azucarera para lo que restaba del año 1960  y meses después canceló totalmente toda la cuota azucarera. Con ello, el Gobierno de Estados Unidos eliminó la capacidad de pago para indemnizar las nacionalizaciones a los ciudadanos norteamericanos.

Inaplicable y sin valor ni efecto jurídico alguno

Cualquier análisis  objetivo a tenor de las normas del  Derechos Internacional concluirá que las expropiaciones decididas tuvieron por  motivación  dotar al pueblo cubano de un modo y calidad de vida dignos No hay violación alguna de tratado por parte del Gobierno de Cuba al momento de su decisión nacionalizadora ni  constituyeron represalia contra la política singular de un Estado o de un grupo de Estados, sino la determinación de crear condiciones primarias y necesarias para el desarrollo social, económico y político de la nación.

Por eso, la Ley 80, LEY DE REAFIRMACIÓN DE LA DIGNIDAD Y SOBERANÍA CUBANAS, además de declarar  ilícita la Ley “Helms-Burton”, inaplicable y sin valor ni efecto jurídico alguno, considera nula toda reclamación amparada en ella de persona natural o jurídica, cualquiera que fuere su ciudadanía o nacionalidad.

No obstante, establece que las indemnizaciones por las propiedades estadounidenses nacionalizadas en virtud de ese proceso legítimo, validado por las leyes cubanas y el Derecho Internacional,  podrán formar parte de un proceso negociador entre el Gobierno de los Estados Unidos de América y el Gobierno de la República de Cuba, sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo..
Y establece como principio jurídico que las reclamaciones de indemnización por la nacionalización de dichas propiedades deberán ser examinadas conjuntamente con las indemnizaciones a que el Estado y el pueblo cubanos tienen derecho, con motivo de los daños y perjuicios causados por el bloqueo y las agresiones de todo tipo, cuya responsabilidad corresponde al Gobierno de Estados Unidos.

De la misma manera, la Ley cubana determina que quedará excluida de futuras posibles negociaciones rcualquier persona natural o jurídica de los Estados Unidos de América que utilice los procedimientos y mecanismos de la Ley “Helms-Burton”, se acoja a éstos o trate de emplearlos en perjuicio de otros.

Las aberradas pretensiones de apoderarse  de Cuba vuelven a agudizar el conflicto y, una vez más, comenten el mismo error: subestimar la vocación patriótica e independista de los cubanos.

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