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Segundas lecturas de una advertencia presidencial

Zapatos rotos

Por: lilithalfonso

Al parecer, el fusil de francotirador del Presidente cubano Raúl Castro ha puesto mira en las deficiencias del Comercio Exterior y llamado a que no se le pase la mano a nadie que atente contra la economía nacional, sea por la razón que sea.

Lo que saca a la luz, empero, no es nada nuevo. Desde que tengo memoria periodística circula dentro del imaginario popular la famosa historia de la barredora de nieve, que trajeron a Cuba sólo para darse cuenta de que para nada servía, una historia que no he podido comprobar pero que suena a cierta.

Cada día, miles de cubanos tragan amargo por las malas gestiones de nuestros negociantes en el exterior porque a qué, si no a esos manejos que huelen a truco, se debe la malísima calidad de las importaciones que pasan a la red de ventas minoristas -las tiendas de merma dan fe de la calidad y estética de muchas de esas ofertas- o al sector empresarial.

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Un show a la carta para CNN

duendeDEL MAS ALLA
Traducido del Más Allá  por Max Lesnik.

Un show a la carta para  CNN

      Al mediodía del martes 10 de diciembre se montó un show en la populosa esquina habanera de L y 23. Es decir, según el procedimiento que establece el Manual para la subversión editado por la Fundación Nacional Cubano Americana, aparecieron en esa esquina, cada diez minutos, previo acuerdo con CNN, AP y otras agencias, dos personas vestidas de blanco que gritaban alguna consigna. Las cámaras de los periodistas extranjeros esperaban ansiosas. Cinco veces dos personas son apenas diez, pero es suficiente para establecer la apariencia de que son muchas y armar algún lío ante la irritación de los revolucionarios. Desde ayer se había anunciado, y había decenas de personas, mujeres y jóvenes, que portaban carteles de Fidel y Raúl, de los Cinco, y banderas cubanas.

   Los escuché cantar el Himno Nacional y la Marcha del 26 de julio, mientras se llevaban a las y a los provocadores, algunos de ellos custodiados por mujeres policías, como acto de protección. Conocedores de la violencia policiaca que impera en el mundo, incluso en la culta Europa –donde imágenes de rostros ensangrentados o de policías armados de bastones golpeando de forma indiscriminada, son comunes–, y de la ausencia de ella en Cuba, los corresponsales que reportaban para medios cuyo perfil editorial es la demonización de la Revolución cubana, se esforzaban por captar la imagen de algún revolucionario indignado o el instante en que los provocadores eran trasladados hasta el auto que los sacaría del lugar. Yo les ofrezco, simplemente las mías. Mis fotos, gracias al blog de la isla desconocida. Nada, que la policía de la La Habana, es la alegría del pueblo, y los que querían violencia se agarraron la “cara” con la puerta

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Mandela y Fidel

por Atilio A. Boron

La muerte de Nelson Mandela ha precipitado una catarata de interpretaciones sobre su vida y su obra, todas las cuales lo presentan como un apóstol del pacifismo y una especie de Madre Teresa de Sudáfrica. Se trata de una imagen esencial y premeditadamente equivocada, que soslaya que luego de la matanza de Sharpeville, en 1960, el Congreso Nacional Africano (CNA) y su líder, precisamente Mandela, adoptan la vía armada y el sabotaje a empresas y proyectos de importancia económica pero sin atentar contra vidas humanas. Mandela recorrió diversos países de África en busca de ayuda económica y militar para sostener esta nueva táctica de lucha. Cayó preso en 1962 y, poco después, se le condenó a cadena perpetua, que lo mantendría relegado en una cárcel de máxima seguridad, en una celda de dos por dos metros, durante 25 años, salvo los dos últimos años en los cuales la formidable presión internacional para lograr su liberación mejoraron las condiciones de su detención.
Mandela, por lo tanto, no fue un “adorador de la legalidad burguesa” sino un extraordinario líder político cuya estrategia y tácticas de lucha fueron variando según cambiaban las condiciones bajo las cuales libraba sus batallas. Se dice que fue el hombre que acabó con el odioso “apartheid” sudafricano, lo cual es una verdad a medias. La otra mitad del mérito le corresponde a Fidel y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas al derrotar a las tropas de Zaire (hoy, República Democrática del Congo), del ejército sudafricano y de dos ejércitos mercenarios angoleños organizados, armados y financiados por EEUU a través de la CIA. Gracias a su heroica colaboración, en la cual una vez más se demostró el noble internacionalismo de la Revolución Cubana, se logró mantener la independencia de Angola, sentar las bases para la posterior emancipación de Namibia y disparar el tiro de gracia en contra del “apartheid” sudafricano. Por eso, enterado del resultado de la crucial batalla de Cuito Cuanavale, el 23 de Marzo de 1988, Mandela escribió desde la cárcel que el desenlace de lo que se dio en llamar “la Stalingrado africana” fue “el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente, y de mi pueblo, del flagelo del `apartheid`.” La derrota de los racistas y sus mentores estadounidenses asestó un golpe mortal a la ocupación sudafricana de Namibia y precipitó el inicio de las negociaciones con el CNA que, a poco andar, terminarían por demoler al régimen racista sudafricano, obra mancomunada de aquellos dos gigantescos estadistas y revolucionarios. Años más tarde, en la Conferencia de Solidaridad Cubana-Sudafricana de 1995 Mandela diría que “los cubanos vinieron a nuestra región como doctores, maestros, soldados, expertos agrícolas, pero nunca como colonizadores. Compartieron las mismas trincheras en la lucha contra el colonialismo, subdesarrollo y el “apartheid”… Jamás olvidaremos este incomparable ejemplo de desinteresado internacionalismo”. Es un buen recordatorio para quienes ayer y todavía hoy hablan de la “invasión” cubana a Angola.
Cuba pagó un precio enorme por este noble acto de solidaridad internacional que, como lo recuerda Mandela, fue el punto de inflexión de la lucha contra el racismo en África. Entre 1975 y 1991 cerca de 450.000 hombres y mujeres de la isla pararon por Angola jugándose en ello su vida. Poco más de 2600 la perdieron luchando para derrotar el régimen racista de Pretoria y sus aliados. La muerte de ese extraordinario líder que fue Nelson Mandela es una excelente ocasión para rendir homenaje a su lucha y, también, al heroísmo internacionalista de Fidel y la Revolución Cubana.

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El vivo vive del bobo, y el bobo lo ve en memory flash

 

 

comunales

Por: lilithalfonso

La verdad es que me dio risa. Risa con aquel negrón de pose teatral contando, como si fuera Formell explicando cómo compuso una canción, cómo le había levantado al Estado durante unos pocos años y desde un puestecito en la Dirección de Comunales de La Habana Vieja, más de 33 millones de pesos.

De sus labios, escuché la más atinada definición de corrupción. “La corrupción es que un día yo me acerco a ti, te hago favores, porque tienes la inmensa necesidad, la tremenda necesidad que tiene todo el mundo. Empiezo por traerte la merienda, mañana te invito a almorzar y cuando te has dado cuenta estas totalmente comprometido conmigo, sin necesidad de decirte nada”.

Y todo, sin una pizca de remordimiento. “Y fue fácil, porque nadie me preguntó”, repetía una y otra vez y uno se da cuenta que además de la pobreza y el sentido de la oportunidad de alguien que puede dar cosas que el otro necesita a cambio de favores, el problema de la corrupción en Cuba es que, donde tiene que importar, a nadie le importa.

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De como veo la Base Naval o Narraciones en primera persona


Por: YISELL RODRÍGUEZ MILÁN

¿Cómo es vivir cerca de la Base Naval? me han preguntado varias veces amigos fuera y dentro de las redes sociales y siempre respondo lo mismo:  «nada del otro mundo», o un «normal» que deja fuera de sus casillas hasta al más paciente de mis interlocutores.

Resulta que yo jamás he sentido como que vivo cerca de centro militar alguno. Ni siquiera de la policía nacional, que es ya mucho decir.

Pero hay gente en mi provincia, muchachos con los que compartí aulas y becas, colegas de trabajo, vecinos de barrio, amigos incluso, para quienes la base, más que un ente lejano, centro de discursos políticos, titular de periódicos… es su historia familiar, el abuelo jubilado, las cercanías de su casa y la razón del sinfín de limitaciones que convierten a Caimanera, donde nacieron, en un sitio «especial» y de «acceso restringido».

Recientemente concluyó en Guantánamo el III Seminario Internacional de Paz en contra de las bases militares extranjeras y he decidido dedicar un post al asunto.

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