Category: Opinión

Los “nuevos revolucionarios” de la internet en Cuba

tomado del blog Cuba IslaMia

M. H. Lagarde.─ Algunos de los llamados sitios “independientes” en la web cubana, esos mismos que el último Task Force del gobierno de Estados Unidos se ha propuesto promover, han parido de un tiempo acá una nueva especie de revolucionario cubano.

Estas son algunas de sus principales características:

-Los nuevos revolucionarios presentan como su principal credencial de revolucionarios estar en contra del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, como si esa posición no fuera desde hace mucho, en Washington, parte esencial del plan B para acabar con la revolucion cubana. Obama por ejemplo estaba en contra del bloqueo. ¿Será también el expresidente un nuevo revolucionario?

-Los nuevos revolucionarios son más fidelistas que Fidel, pero al mismo tiempo, solo ven manchas en el principal legado del líder de la Revolución: la Cuba de hoy.

-Los nuevos revolucionarios, críticos accérrimos del centralismo estatal, nunca crítican directamente al gobierno, sus blancos preferidos son la prensa y algunas empresas que, aunque las llaman dependientes de ese mismo gobierno, según ellos, hacen lo que les viene en gana.

-Aunque los nuevos revolucionarios saben que el bloqueo existe -recuerden ya dijimos que oponerse al mismo era la principal definición de su condición de revolucionario-, todas las culpas de los errores y poblemas de la Cuba de hoy son solo consecuencia de la mala dirección de un grupúsculo de burócratas. ¿Estará también Nikki Haley en la lista de esos nuevos revolucionarios?

-Los nuevos revolucionarios son contradictorios, como bien corresponde a un nuevo revolucionario. Se la pasan diciendo que no les dejan insertar sus nuevas ideas revolucionarias en la prensa estatal pero al mismo tiempo repiten hasta el cansancio que la prensa oficial es aburrida, siempre dice lo mismo y por tanto nadie la lee.

-Los nuevos revolucionarios juran y perjuran que no son asalariados del pensamiento oficial, pero aceptan becas en universidades de Estados Unidos o reciben cursos de periodismo en Holanda donde seguro les enseñan a defender el socialismo en Cuba. Debemos presuponer que tales cursos y becas son gratuitos.

-Los nuevos revolucionarios son expertos en economía por eso saben que el neoliberalismo es la mejor opción para solucionar los problemas de un país subdesarrollado y bloqueado durante más de medio siglo.

-Como si fuera poco, los nuevos revolucionarios son también expertos en historia de Cuba y por eso ocultan que Julio Antonio Mella era un seguidor de las ideas de Martí y fundador del Partido Comunista de Cuba y lo convierten en un rebelde sin causa, una suerte de James Dean.

-Los nuevos revolucionarios llaman a la desobediencia cuando más hace falta la unión. Para ellos, expertos también en política, nada tienen que ver con Cuba la persecusión “judicial” de los líderes de izquierda en América Latina, los intentos de golpes blandos e invasiones en Venezuela y Nicaragua.

-Los nuevos revolucionarios son democráticos y respetuosos de las opiniones contrarias, por eso quienes no compartan sus posiciones son: sumisos, corderos, obedientes, mediocres, talibanes, khmer rojos, estalinistas, oficialistas y represores.

-La principal misión, por tanto, de los nuevos revolucionarios es la de dividir algo que sin duda, a veces, consiguen.

Identidad cultural. El caso de la escuela cubana de medicina.

tomado del blog Una Cubanita a mitad de Siglo

Autora: Mtra. Elizabeth Azopardo Núñez

La Habana, 2018

Introducción:

Una escuela no se forma por la expresa voluntad de una persona, sino que se requieren años y que confluyan una serie de circunstancias históricas. Y es también decisiva la voluntad, la fuerza, el talento, la capacidad de dirección, el liderazgo de una o varias generaciones, que posean además sentido de identidad nacional y una voluntad de prolongar su talento en los demás[1].

Una escuela en el sentido propuesto tiene su base en la historia de un país, su ética, su cultura, su idiosincrasia, y la capacidad peculiar de ese pueblo para generar hombres y mujeres que expresen en la obra de la vida, los principios que sustentan los componentes teóricos y prácticos de la medicina y sus resultados en el estado de salud de la población en el país.

Se han realizado estudios anteriores en Cuba sobre la existencia de escuelas en diferentes áreas de la práctica social como es el caso de la “escuela cubana de ballet”[2] o la “escuela cubana de boxeo[3]”; sin embargo, es significativo que en los textos de medicina en contadas ocasiones, por no decir que nunca, se hace referencia a la escuela cubana de esta especialidad[4]; o sea, como modos de comportamiento, principios, valores, creencias, costumbres, tradiciones, símbolos, doctrinas y sistemas de ideas particulares que funcionan como elemento cohesionador dentro del grupo y pueden fundamentar su sentimiento de pertenencia.

Existe un estudio anterior sobre la escuela cubana de salud pública, realizado por Dr. Luis Suárez Rosas y publicado en Revista Cubana de Salud Pública. 2013; 39(2) 285-297. En el mismo se realiza un recorrido histórico por la vida y la obra del Dr. Abelardo Ramírez Márquez, a diez años de su desaparición física, donde se ponen de manifiesto sus aportes en la consolidación del Sistema Nacional de Salud de Cuba y a la Escuela Cubana de Salud Pública. Se resalta la importancia de mantener la vigencia y la memoria histórica de la Escuela Cubana de Salud Pública, que no surgió de la nada, sino que tiene sus orígenes en la propia historia de Cuba, su ética, su cultura, su idiosincrasia, y la capacidad peculiar del pueblo para generar hombres y mujeres que expresen en la obra de la vida, los principios que sustentan los componentes teóricos y prácticos de la salud pública, su aplicación y sus resultados en el estado de salud de la población en el país con características propias y con un método determinado y peculiar de enseñar y abordar su práctica social.

También existe un estudio sobre la identidad médica cubana de las licenciadas Mabel Creagh Peña y Delfina González Serrano, publicado en Revista Cubana Salud Pública vol.38 no.2 Ciudad de La Habana abr.-jun. 2012. En el mismo se hace un análisis sobre el origen de los emblemas que tienen que ver con la medicina y se asegura que mucho se escribe pero poco se conoce de ellos, lo que ha motivado el uso incorrecto del “Caduceo de Mercurio” en instituciones de salud. También se asegura que se han adoptado símbolos que no son los que caracterizan a la medicina en Cuba. Fuera de los señalados no se han encontrado estudios similares sobre el tema en cuestión.

En este trabajo se asume el concepto de escuela como la identidad cultural de un grupo social determinado, en un radio de acción específico: el municipio “10 de Octubre”.  Este caso particular no puede estar ajeno a la identidad cultural de una nación, por ello que partimos de las circunstancias histórico-culturales que permitieron la aparición de las prácticas de salud en la Isla, hasta adentrarnos en los rasgos que han alcanzados en la actualidad, cuando goza de reconocimiento internacional. Siguiendo este derrotero se asumirá la identidad cultural como la producción de respuestas y valores que, como heredero y trasmisor, actos y autor de su cultura, en un contexto histórico y como consecuencia del principio sociopsicológico de diferenciación e identificación en relación con otros grupos culturalmente desarrolla una entidad[5].

El tema tiene especial significación e importancia; en primera instancia, por lo poco que ha sido tratado dentro de la profesión médica; así como, por ser de vital significación para la cohesión del grupo social y su autodiferenciación. Su actualidad radica en el reconocimiento internacional que recibe la medicina cubana en la actualidad y la necesidad de continuar propagando sus méritos en nuevos mercados.

Consecuentemente, las interrogantes planteadas son:

¿Existen en la formación y en la práctica médica actual en los centros seleccionados rasgos identitarios? ¿Cuáles son?

¿A partir de qué momento surgen y se desarrollan estos rasgos identitarios en la práctica médica cubana (PMC) de los centros estudiados?

¿Qué recomendaciones se pueden hacer a la formación de los profesionales de la salud para fortalecer los rasgos identitarios de la ECM en los centros estudiados?

Para dar respuestas a estos problemas, se plantean los Objetivos siguientes:

Objetivo General

Caracterizar la ECM en los centros seleccionados

Objetivos específicos:

Demostrar teórica y prácticamente que se puede atribuir a Cuba rasgos identitarios en su práctica médica en los centros estudiados.

Analizar el espacio temporal en que surgen y se desarrollan los rasgos identitarios de la medicina cubana según los referentes de los implicados en los centros estudiados.

Recomendar adiciones a los programas docentes de la Facultad de Ciencias Médicas “10 de Octubre”, para fortalecer los rasgos identirarios de la medicina cubana.

Desarrollo:

  1. Identidad cultural y la ECM.

Dentro del contexto filosófico al concepto identidad se le han atribuido tres significados fundamentales: el primero es el aristotélico, que lo considera como la unidad de la sustancia. Al respecto afirma: “En sentido esencial las cosas son idénticas del mismo modo en que son unidad”[6] Este significado se ha conservado y aún aparece en muchas doctrinas. Hegel lo hizo suyo, definiendo la esencia como identidad[7]; la segunda definición es la Leibniz[8] y Wolff[9], que acercan el concepto al de igualdad; y la tercera, es la de Waismann[10], quien plantea que cuando se habla de identidad se debe declarar el criterio que se adopta[11].

Ya fuera del campo filosófico el concepto identidad, en su sentido más general, ha sido utilizado por la criminalística, las ciencias jurídicas, la lógica matemática, la historia, la antropología y la psicología social, entre otras. En esta última se encuentran antecedentes gnoseológicos de especial interés, entre los que se destaca el atribuirle a la identidad la noción del ser, de la unidad y la existencia; así como, su relación con el cambio; en este sentido es idéntico aquello que persiste en un objeto de estudio dado, no obstante las variaciones que sufra bajo una sucesión de estados en momentos distintos. Ello le da al concepto un carácter histórico porque cambia en el tiempo y dialéctico ya que está en constante devenir a través de modalidades contradictorias. De tal forma, el sentido formativo de la identidad implica que ella no es dada de una vez y para siempre, pues tiene un origen y desarrollo sujeto a condiciones históricas concretas.[12]

Sin desconocer su significado más general, este trabajo se propone analizar la identidad cultural. Desde los tiempos de Herodoto[13] al menos, se han hecho intentos de dar cuenta de las variaciones culturales existentes en la humanidad. Ciertos pensadores explicaban las diferencias culturales en términos de la influencia del ambiente; desde este punto de vista, ciertas clases de hábitat producirían un tipo de cultura y otro hábitat un tipo diferente. Otros se inclinaban a atribuir la variación cultural a diferencias mentales o temperamentales innatas de los hombres.

El progreso de la ciencia trajo, sin embargo, un reconocimiento de la cultura como un orden distinto de fenómenos. Se comprendió que no es sencillamente una respuesta refleja al hábitat, ni una simple y directa manifestación de la naturaleza humana; llegando a entenderla como un proceso, una serie de hechos que fluye libremente a través del tiempo de una a otra generación y literalmente de una raza o hábitat a otro[14].

Eventualmente se terminó por ver que los determinantes de la cultura se relacionan con el desarrollo económico social, la historia, las prácticas socioculturales y otros elementos determinantes dentro de la misma corriente cultural; así como que, el lenguaje, las costumbres, las creencias, las herramientas o ceremonias religiosas, son el producto de precedentes y concomitantes elementos; así como, procesos sociales. En conclusión se llegó a interpretar la cultura, desde un ángulo científico, como el resultado de la interrelación dialéctica actividad-pensamiento durante un prolongado proceso socio- histórico en un contexto determinado.

Siguiendo esta tendencia, si se introducen en el análisis de los modelos culturales los términos historia y desarrollo, se pone en evidencia que la práctica socio-histórica presenta un tope a los intentos de construcción conceptual, pues muy difícilmente los esfuerzos subjetivos puedan sobreponerse a valores socialmente aceptados, aunque contrapues­tos, a los que un grupo enuncia y trata de desarrollar.

A pesar de la prédica de Karl Popper[15] contra el historicismo[16], la evolución que sufren en el decurso histórico los modelos culturales pone de manifiesto que las leyes que los rigen no pueden estar ajenas a las leyes del desarrollo socioeconómico en general, ni a la teoría de la actividad humana en particular. Ellos continúan identificando los rasgos particulares de la nación o colectividad humana, la especifican y la hacen diferente o típica con relación a otras.

Es por esto que la conservación de los modelos culturales nacionales y regionales, se ha convertido en símbolo de independencia, tanto en el plano económico, político, como social; constituyendo su fortalecimiento parte de los derechos por los que lucha la humanidad, contra la tendencia de globalizar la cultura.

Siguiendo este derrotero se asumirá como la identidad cultural de un grupo social determinado: la producción de respuestas y valores que, como heredero y trasmisor, actos y autor de su cultura, éste realiza en un contexto histórico como consecuencia del principio sociopsicológico de diferenciación – identificación en relación con otro(s) grupo(s) o sujeto(s) culturalmente definido(s)[17].

Es significativo que los textos de medicina en contadas ocasiones se refieran a las escuelas en el sentido que concede a las mismas el Diccionario de la Lengua Española, como “conjunto de caracteres comunes que, en literatura y en arte, distinguen una de las demás obras de una época, región, entre otros”. Por ejemplo, escuela clásica, romántica, escuela holandesa, veneciana; o cuando expresa que escuela es: “cosa que en algún modo alecciona o da ejemplo y experiencia. La escuela de la desgracia, la escuela de la vida”.[18]

Al referirse a la ECM, este trabajo trata la formación y la práctica médica como una forma específica de enseñar y hacer la medicina a lo largo de los años, donde varias generaciones que han dedicado lo mejor de sus vidas en este empeño y por ello, tienen una manera propia de abordar y enfrentar los problemas de salud que los distingue del resto. Ligada a la práctica social históricamente condicionada, entonces para hablar de la ECM con propiedad, habría que comenzar por la historia de la nación ligada a la formación y práctica de esta ciencia en el país.

  1. Origen de la cubanía y de la medicina cubana.

En opinión de la autora la historia del pueblo cubano incluye dos grandes procesos: su integración (siglo XVI- XIX) y el proceso revolucionario por su independencia, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta hoy. Es difícil encontrar otro pueblo que haya defendido con tal ahínco su identidad.

El proceso de integración del pueblo cubano pasó, a su vez, por tres etapas: la criollez, que abarcó desde la segunda mitad del siglo XVI, el XVII y la primera mitad del XVIII; la nacionalidad, que se forma durante los finales del siglo XVIII y primera mitad del XIX y la nación, que se integra durante la segunda mitad del siglo XIX en las luchas por la independencia contra el colonialismo español.

La aparición de la sociedad criolla fue el resultado de un complejo proceso de integración étnico cultural en un nuevo ambiente natural, dando como resultado una nueva cualidad: el criollo. Este personaje no era ya aborigen, ni español, ni africano y sí una mezcla de todos ellos. Se encontraba identificado con su “patria chica”: punto de partida del concepto patria y que expresaba el vínculo con el territorio donde se nace, la identificación con el lugar estable donde se crea una familia y a la que los unen intereses económicos, sociales y personales. Fue en este contexto donde se pusieron de manifiesto las primeras manifestaciones de rebeldía criolla; tales como, la de los bayameses en 1603, las sublevaciones de los vegueros en 1717, 1720 y 1723, que culminaron con su ejecución en Jesús del Monte[19]; así como, la actitud de los criollos en la defensa de La Habana ante la invasión inglesa en 1762.

La medicina que se practicaban entonces por aborígenes[20] [21] [22]  y africanos[23] [24] [25], se apoyaba en el misticismo y en formas curativas basadas fundamentalmente en la etnobotánica. Los principales tratamientos fueron el hidroterápico, el sugestivo y el evacuante. También conocían y practicaban algunas técnicas quirúrgicas[26].

Existen algunos estudios del folklor médico local, como los de Ceoanes Gallo[27] en Camagüey, donde se habla del papel que jugaba en la época el curandero, presente en la historia cubana de una manera oficial desde el año 1609, cuando el Cabildo de Santiago de Cuba autorizó a ejercer la práctica de la medicina a la india de origen taíno Mariana Navas[28]. Lo más parecido a las clásicas materias médicas en la producción científica cubana sobre el tema es el libro del botánico Juan Tomás Roig, “Plantas medicinales y aromáticas cubanas”, publicado en 1945, con una reedición corregida y aumentada en la década de 1980. Esta es una obra obligada de consulta y contiene todos los elementos botánicos de las plantas, incluidas sus efectos farmacológicos, así como las formas de uso popular de las mismas[29].

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII la mayoría de los que ejercieron en la Isla eran herbolarios, barberos, flebotomianos, dentistas, boticarios y comadronas que también tenían que examinarse ante el “Protomedicato[30]” y de muchos intrusos que nada sabían del arte de curar. Existían muy pocos médicos. La escasez de productos medicamentosos para el uso general de la población, y para los enfermos de los hospitales fue siempre muy grande, por lo que en 1690 el cabildo autorizó al Prior del hospital “San Juan de Dios” o de San Felipe y Santiago, para que su Orden cultivara yerbas medicinales en los alrededores del hospital[31].

La enseñanza de esta ciencia con categoría universitaria no comenzaría hasta 1726, cuando en el convento de “San Juan de Letrán”, los Dominicos contrataron al cubano don Francisco González del Alamo y Martínez de Figueroa, bachiller en medicina de la “Real y Pontificia Universidad de México”, para impartir las materias. No fue hasta el 5 de enero de 1728, que se funda la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana y con ella quedaron formalmente establecidos los estudios médicos en el país[32].

Una vez aprobados estos estudios, se exigían dos años de práctica junto a un médico de reconocido prestigio profesional, para con cuya certificación, se le expidiera -previa realización de los ejercicios de grado- el Título de Bachiller en Medicina, con el que debía presentarse a examen ante el Real Tribunal del Protomedicato, para obtener el título y poder ejercer como médico.[33].

Lo anterior es una prueba de los avances que llegó a alcanzar la sociedad criolla; entre los que se destacan además, la fundación en 1740 de la real Compañía de Comercio de La Habana y el desarrollo de las grandes industrias del azúcar y el tabaco; también se acumularon riquezas, tomaron características más firmes las clases y sectores sociales, se escribió la primera obra literaria, “El Espejo de Paciencia”; así como, surge una colectividad con intereses y sentimientos propios: gérmenes de lo que más tarde sería la nacionalidad cubana.

La siguiente fase de la formación del pueblo cubano se produce en la Sociedad Esclavista, desde fines del siglo XVIII y los inicios del siglo XIX, coincidiendo con la aparición de la nacionalidad cubana. Ésta se caracterizó por la producción de azúcar basada en el trabajo esclavos; sí como, un mayor dinamismo y complejidad de los procesos económicos, las ideas políticas, el modo de vida y la creación artística. Se hacen más evidentes las diferencias de intereses con la metrópolis y se reafirma la presencia de elementos propios. El proceso de integración sociocultural sigue desarrollándose y las ideas inician el camino hacia la formación e integración nacional. Ejemplo de ello es que en 1811, José Agustín Caballero elaboró un proyecto de gobierno autonómico formado por plantadores criollos, bajo la supervisión de un gobernador o capitán general.

En la etapa la trata africana provocó el auge de la esclavitud en Cuba; la tendencia a la liberalización del comercio, algunas veces oficiosas y otras oficial; así como, la existencia de una política de ampliación del conjunto superestructural de la sociedad, con la creación de instituciones como “El Real Consulado de Economía y Comercio”, “La Sociedad Económica de Amigos del País” y la publicación del “Papel Periódico de La Habana”, caracterizaron la época.

Otras medidas desarrolladas en el período estuvieron relacionadas con las construcciones, las cuales pusieron de manifiesto la opulencia alcanzada el período. Entre ellas se destacaron: Los Tres Reyes del Morro, los castillos de Atarés y La Cabaña; La Alameda de Paula, el primer teatro, el edifico de la Intendencia de Hacienda y la Casa de Gobierno, La Plaza de Armas y El Paseo de Extramuros, actual del Prado o Martí. En el interior del país, se abrieron o ensancharon caminos, se hicieron muelles y puentes, se levantaron cuarteles y se fundaron pueblos, como los de Pinar del Río, Jaruco y Güines.

En cuanto a la población, la cifra total de habitantes que era de l72, 000, se duplicó en el período del 1765 a l800. La inmigración desde Canarias, la Florida y Santo Domingo fue estimulada por la riqueza que iba desarrollándose en la colonia.  La población negra aumentó, sobre todo, por la introducción de esclavos, y en poco más de 30 años entraron en Cuba más negros, que en los dos centenarios anteriores.

Dentro de las posiciones de la ilustración reformistas, también en la década final del siglo XVIII se pone de manifiesto la existencia en Cuba de un cerrado y brillante grupo de hombres de pensamiento y acción, los cuales poseían una amplia cultura enciclopedista, una coherente concepción socio-económica, una activa participación en las esferas del poder y una pragmática proyección política. Entre ellos: Francisco de Arango y Parreño, el más brillante expositor del proyecto socio-económico; Nicolás Calvo de la Puerta y O’Farrill, exponente más abarcador por sus inquietudes políticas, científicas y artísticas; Joaquín de Santa Cruz y Cárdena el  primero en experimentar la máquina de vapor, José Agustín Caballero y Rodríguez de la Barrera, el primero en buscar un mundo propio en la filosofía; Tomás Romay y Chacón, científico; Manuel Tiburcio de Zequeira y Arango, político;  Luis de Penalver y Cárdenas, Obispo.[34]

Es  fácil  advertir que al fundarse la universidad  y  sobre todo  en  el resto del siglo XVIII, la época era  de integración científica, de rectificación, sin embargo, fuera de la  medicina y  las  matemáticas, no figuraron en ella  materias  científicas. Fundada por los Dominicos, el escolasticismo, método que instituyó, se mantuvo hasta la década del 40 en que la universidad pasó bajo la dirección del Estado; en cambio, el pensamiento revolucionario recibió la influencia de la obra que desarrolló el obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa en el seminario de San Carlos y San Ambrosio y en la Sociedad Económica de Amigos del País; así como, por las innovaciones del sacerdote Félix Varela, quien sigue el método de exposición dialogada e imparte clases en español y experimentales de Filosofía; José Antonio Saco, uno de sus discípulos más brillantes, que aplicó sus principios y enfrentó la corriente anexionista en defensa de la nacionalidad y José de la Luz y Caballero, que dedicó gran parte de su labor pedagógica a la educación primaria, estimulando el pensamiento de sus alumnos.[35]

La evolución de la cultura, la ciencia y la educación en la primera mitad del siglo XIX demuestra que lentamente se reafirmaban los rasgos de una sociedad nueva, portadora de elementos autóctonos, que negaba la existencia colonial. La cultura criolla contribuía a romper los lazos que sujetaban la Isla a la metrópoli, los criollos se liberaban de la opresión cultural impuesta por el dominio colonial. El movimiento cultural expresaba el proceso de formación nacional en la medida en que aumentaba la diferencia de percepciones entre la cultura criolla y la cultura española.

De las principales figuras nacidas en la Isla que también se destaca Tomás Romay y Chacón. De formación filosófica, artística y médica, fue el pionero de las investigaciones científicas en el campo de la medicina al practicar en La Habana la vacunación contra la viruela, la cual aplicó a sus propios hijos para demostrar la efectividad del método preventivo; realizó la primera publicación médica científica “Disertación sobre la fiebre maligna vulgarmente llamada vómito negro” que tuvo su génesis en  una conferencia leída en Junta Ordinara de la Sociedad Económica de Amigos del País, celebrada el 5 de abril de 1797[36]

También merece mención el Dr. Nicolás José Gutiérrez, quien fuera protagonista de acontecimientos importantes para la Historia de la medicina cubana tales como: fue el primer cirujano que practicó en Cuba la talla hipogástrica, la tenotomía y la litotricia, primero en extraer un pólipo uterino, tratar las fracturas con vendaje inmovilizador; además, como docente, aplicó métodos que transformaron la teoría en práctica, inauguró el primer curso de clínica quirúrgica impartido en La Habana;  y como científico, se destacó como fundador de la Real Academia de Ciencias Físicas y Naturales de La Habana en 1861 y de la primera revista médica cubana que se llamó Repertorio Médico Habanero[37].

Quizás el caso más curioso de los galenos que ejercieron en la primera mitad del siglo XIX fue el de Enriqueta Faber, suiza que llegó a Cuba en 1819 y que bajo el nombre de Enrique Faber y vestimenta masculina, se examinó por el Real Protomedicato de La Habana y fue autorizada con el título de Cirujano Romancista, ejerció en Baracoa y allí contrajo matrimonio con Juana de León, siendo descubierto su verdadero sexo, juzgada, confinada al Hospital de Paula y posteriormente deportada[38].

En la década de 1770 se fundaron dos nuevos hospitales, el de “Nuestra Señora del Pilar y el Militar de San Ambrosio. En 1782, bajo el gobierno de Don Luís de Las Casas, se funda la Real Casa de Beneficencia, importante logro social del momento[39] y la Escuela de Parteras.

El Real Protomedicato de La Habana, en el siglo XIX, se había convertido en una institución caduca debido al desarrollo de la Medicina en la época, el golpe de gracia lo recibió en 1833 cuando se mostró incapaz de enfrentar la epidemia de cólera que afectó al país, y fue sustituido por la Junta general de Beneficencia y Caridad de La Habana, la presidían el Capitán General de la Isla de Cuba y el Obispo de esta ciudad[40].

Dentro del sistema de beneficencia entraban 28 hospitales civiles en La Habana, Guanabacoa, Guanajay, San Antonio, Santiago de las Vegas, Bejucal, Güines, Jaruco, Matanzas y Cienfuegos, es importante señalar que se crearon paralelamente Juntas Municipales[41]

El 7 de julio de 1821 se inauguró en el pueblo de Regla la primera clínica privada en Cuba por Carlos Ignacio Nepomuceno Belot (179?-1889) médico francés radicado en Cuba con el objetivo de “…recoger, asistir y curar a los marineros enfermos, tanto nacionales como extranjeros…”[42] y ésta fue la primera de muchas otras proveía servicios a la gente pudiente que podía pagarlos.

En 1825 se inició el modelo de “Medico de la Semana”, establecido por las autoridades españolas locales, que consistía en un médico que, por ley, debía proveer servicios a los pobres una semana por año. Sin embargo, la atención primaria para la mayoría de la población, que era muy pobre, era una empresa de caridad. En la misma época, las sociedades de socorro de origen español establecieron las así llamadas “Quintas de Salud”, que ofrecían servicios, tanto primarios como especializados, a sus miembros,[43] por el pago de una cuota mensual, por lo que no incluía a amplias capas del pueblo, que permanecía en la más absoluta miseria; especialmente la población esclava, mayoritaria en la época.

La crisis de la sociedad esclavista comenzó en la década de los años 40 del siglo XIX, lo cual provoca importantes cambios cualitativos que alteran las tendencias poblacionales que venían desarrollándose. El precio del esclavo mantuvo la tendencia alcista por lo que su cifra disminuyó, a la vez que se fue en incremento el desarrollo tecnológico y otras opciones de fuerza de trabajo comenzaron a ser estudiadas. De l863 a l867, sólo se introducen en Cuba 8700 esclavos y si bien es cierto que éstos entran hasta l873, ya las inmigraciones no son cuantitativamente importantes. Esta política se combina con el estímulo de la inmigración de asalariados blancos, pasando esta actividad, fundamentalmente, a la iniciativa privada.

En la segunda mitad del siglo XIX también entra en crisis la corriente reformista, que junto a la independentista y la anexionista habían matizado las ideológicas del período. A finales de 1866 el gobierno español decidió analizar las reformas que pedían sus colonias y convocó una Junta de Información en Madrid (noviembre de 1866 ‑ abril de 1867). En los debates se propuso la eliminación de los impuestos aduanales y para compensar las pérdidas enormes en los ingresos de la metrópoli sugirieron un impuesto del 6 % sobre la renta de los productores. Mientras los delegados continuaban su labor conocieron la creación de un nuevo impuesto del 10 % sobre la renta sin suprimir impuestos anteriores. La reacción de los comisionados fue, a pesar de la burla, pedir la supresión del impuesto y continuar el debate pero el reformis­mo ya estaba herido de muerte. No obstante, la actividad política de los ideólogos en la prensa, en las instituciones que dirigieron, propició un espacio al debate, a la crítica política, social y cultural y finalmente contribuyeron a la formación de la nacionalidad cubana, a que se tomara conciencia lentamente de que el colonialismo español nunca haría concesiones.

Tal situación va a propiciar que la independencia quede como única alternativa y dará inicio a 30 años de lucha por la independencia de Cuba del colonialismo español. Paralelamente que se debita la supremacía española va apareciendo la penetración del capital norteamericano. Los representantes del capital extranjero vienen atraídos por los valiosos recursos económicos de Cuba y porque sabían que aquí existía una gran masa desposeída, necesitada y dispuesta a trabajar por salarios muy bajos.

Otra característica económica de este período fue, sin duda, la más significativa con respecto a la presencia de los intereses norteamericanos en Cuba: el control del mercado. Entre la isla de Cuba y los Estados Unidos existía una tradición de comercio que databa del siglo XVIII, desde los tiempos en que España autorizó las relaciones económicas con aquella entonces trece colonias que luchaban contra la metrópoli inglesa. En los años siguientes, con sus altas y sus bajas, con más o menos obstáculos por parte de España, este comercio se mantuvo y aumentó a lo largo de todo el siglo XIX.

La creciente industria norteamericana necesitaba de materias primas y de mercado para vender sus productos. El interés primordial yanqui era la compra de azúcar crudo, en calidad de materia prima para ser procesada por las refinerías del este de los Estados Unidos, a la vez que vendía a los comerciantes cubanos variados productos industriales y alimenticios. La Isla era un lugar excelente para esta relación comercial y el mercado norteamericano se convirtió en el principal destino de la producción azucarera de la mayor de las Antillas[44].

Durante las Guerras de Liberación Nacional se integró y se formó la nación cubana. Los rezagos criollos vinculados al regionalismo y el amor a la “patria chica” fueron desapareciendo, a lo cual contribuyo, sin duda, la labor unificadora de José Martí y las estrategias de lucha de Máximo Gómez y Antonio Maceo. Claro está, el término nación tiene un elemento jurídico, no hay nación sin gobierno ni identidad jurídica, por eso se dice que en Guáimaro se fortaleció la nacionalidad y surgió la nación cubana. Pero es realmente durante las contiendas donde las diferencias de clases, razas y credos liman sus diferencias y va surgiendo el pueblo cubano con un objetivo común: la independencia. Por este ideal se pierden riquezas, familias y hasta la propia vida y se desarrolla acompañado del antimperialismo martiano que ha impregando al pueblo cubano por más de dos siglos.

La labor de los médicos cubanos en la lucha por la independencia es reconocida, en su práctica profesional y también como combatientes y políticos.[45] Muchos médicos estuvieron entre los iniciadores de las luchas independentistas, poniendo sus conocimientos, talento y dedicación a la atención de los heridos y enfermos, combatientes mambises y sus familiares, que los acompañaban a la manigua para protegerse de la represión del enemigo.

En las dos guerras la asistencia médica estuvo regulada por leyes de organización militar, que establecieron las bases reglamentarias para la Sanidad Militar del Ejército Libertador.[46] El primer Presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, creó por Decreto en abril de 1870 el “Cuerpo de Sanidad Militar”, nombrando un Jefe Superior de Sanidad y un Jefe de Sanidad por cada departamento, en los que quedó dividida la República en Armas por la Constitución de Guáimaro. El farmacéutico Pedro Manuel Maceo Infante fue el primer Jefe de la Sanidad Militar Mambisa. En la Ley de Organización Militar de 1874 quedaron establecidos referentes a la Sanidad Militar preceptos que organizaban los Servicios Médicos.

A pesar del ello en la Guerra de los Diez Años (1868-1878), no se logró la óptima organización de la Sanidad Militar. En la práctica, la asistencia médica a los heridos y enfermos en las condiciones precarias de la manigua era brindada por los oficiales médicos, asignados a diferentes grupos de combatientes. Sin embargo, las experiencias y conocimientos adquiridos sentaron las bases para la formación del Cuerpo de Sanidad Militar de la Guerra que se reinició el 24 de febrero de 1895.[47]

En la Guerra del 95 (1895-898) se organizó mejor el “Cuerpo de Sanidad Militar”. Con este propósito se reunieron en septiembre de 1895 un grupo de personalidades médicas, entre las que se encontraban los Doctores Joaquín Castillo Duany, Fermín Valdez Domínguez, Federico A. Incháustegui y Cabrera, Hugo Robert y Eugenio Sánchez Agramonte. El 28 de enero de 1896 se aprobó “La Ley de Sanidad Militar” que instauró la distribución sanitaria por ejércitos y divisiones, que incluía médicos, dentistas, farmacéuticos y estudiantes de medicina.

Se organizó además un sistema de transporte de los heridos, como en el caso de la campaña de la invasión, en que fue necesaria la evacuación de más de 400 heridos de las fuerzas mambisas, muchas veces bajo el hostigamiento de las tropas españolas.  La organización de la actividad sanitaria se perfeccionó con “Ley de Organización Militar” del 1ro de diciembre de 1897.

En las zonas bajo control de las fuerzas mambisas, se establecieron los distritos sanitarios, con hospitales de campaña de variadas características en correspondencia con el entorno. También existían hospitales móviles del ejército. Por primera vez en la historia, los médicos mambises establecieron centros que prestaron asistencia médica a la población campesina, que incluía la vacunación; funcionaron farmacias en las que se elaboraban fórmulas y se empleaba la flora de los campos cubanos con fines terapéuticos, en ocasiones hasta de forma experimental.

Destaca en el período la teoría metaxénica de la trasmisión de enfermedades por agentes biológicos, del Dr. Carlos J. Finlay, que fue ignorada por más de 20 años por las autoridades coloniales, hasta 1898, durante la primera intervención militar de Estados Unidos en Cuba, que fue utilizada por las autoridades militares para sanear la infestada Isla a la que se estaban mudando.

La República Neocolonial (1902-1958) consolidó el dominio económico que ya había establecido Estados Unidos sobre Cuba y el estableció el control político mediante “La Enmienda Platt”, las intervenciones directas y preventivas, la injerencia en los asuntos internos y la presión de sus embajadores de turno sobre los gobierno republicanos. A los cubanos no les quedó más remedio que continuar luchando para conquistar su segunda independencia, como anunciara Martí[48].

En este período el cuadro de salud de la población cubana era el típico de un país subdesarrollado: pobre higiene ambiental, niveles nutricionales muy bajos, una elevada mortalidad infantil, elevada mortalidad materna, baja expectativa de vida y brotes epidémicos frecuentes de enfermedades infecto- contagiosas. Los recursos económicos disponibles para la atención médica eran extremadamente escasos. La población era de igual manera muy pobre y la accesibilidad a los servicios de salud diferenciada, recibiendo mejor servicio quien mejor pagaba. La estructura de los servicios médicos era deficiente.

Las clínicas privadas fueron en ascenso ya que los servicios públicos eran inseguros; notables figuras de la medicina cubana fundaron instituciones de este tipo, como por ejemplo, el cirujano Raimundo García Menocal, la clínica Cuba; el ginecólogo Gabriel Cassuso Roque, la clínica que lleva su nombre, y otros. El subsistema de salud mutualista aumenta también con importantes fundaciones como las Juntas Regionales de salud “La Balear”, “La Castellana” con delegaciones y unidades en toda la Isla que llegaron, en la década de los años 30, a atender al 90% a los emigrantes españoles.

También la burguesía creó clínicas similares a las mutualistas, como: el Sagrado Corazón, hoy Gonzáles Coro, que por una cuota mensual sus asociados tenían derecho a la atención médica. Las Casas de Socorro, creadas en 1871 como servicios de urgencia destinadas a las clases más pobres de la sociedad, existían en toda la isla, prácticamente una por municipio, sus gastos eran costeados por el Gobierno Municipal, por tanto los recursos disponibles dependían del estado económico del municipio donde estaban situadas y generalmente eran atendidas por enfermeros o practicante no profesionales.

En 1958 había en Cuba 97 hospitales con 28 236 camas, 239 clínicas privadas, 7 200 médicos. Además, se construyó el Hospital Psiquiátrico de La Habana (antiguo Mazorra), convertido en un simple almacén de enfermos mentales que morían a montones debido a las desfavorables condiciones en que eran mantenidos[49].

Desde que en 1953, Fidel Castro, denunciara en su alegato “La Historia me absolverá” la necesidad de emprender políticas que dieran solución a los problemas esenciales del desarrollo en Cuba, la solución de los problemas de salud formaron parte del programa de la Revolución. Sobre la misma planteó: “El noventa por ciento de los niños del campo está devorado por parásitos que se les filtran desde la tierra por las uñas de los pies descalzos…Y cuando un padre de familia trabaja cuatro meses al año, ¿con qué puede comprar ropas y medicinas a sus hijos? Crecerán raquíticos, a los treinta años no tendrán una pieza sana en la boca, habrán oído diez millones de discursos, y morirán al fin de miseria y decepción. El acceso a los hospitales del Estado, siempre repletos, sólo es posible mediante la recomendación de un magnate político que le exigirá al desdichado su voto y el de toda su familia para que Cuba siga siempre igual o peor”[50].

Según lo anteriormente planteado, la medicina cubana surgió y se desarrolló junto al proceso de integración del pueblo cubano y la constitución de Cuba como nación, sin que su nivel de desarrollo abarcara a la mayoría de la población[51], ni alcanzara una trascendencia internacional. Por eso, a juicio de la autora, este desarrollo debe tomarse sólo como antecedentes del proceso de formación de la ECM.

  1. Características del sistema de salud cubano actual. Resultados del diagnóstico.

El sistema sanitario cubano es el resultado de una estrategia clara y un conjunto de acciones llevadas a cabo desde hace más de cincuenta años, cuando después del triunfo de la Revolución se decidió un cambio de modelo: pasar de un sistema que básicamente había cuidado de los enfermos, a uno cuyo objetivo era prevenir la enfermedad y promover la salud. Se privilegió la protección de una comunidad saludable, se hicieron inversiones en educación de salud y comenzó a promoverse estilos de vida sanos.

El proceso que los organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) llaman “Reforma Sanitaria” se inició en Cuba en la década de los 60 del siglo pasado. A finales de esa década se completó la primera fase de la reforma y en 1970 surgió un Sistema Nacional de Salud unificado, de financiamiento público y gratuito para los usuarios, enfocado en la atención primaria. Esta reforma continuó durante las décadas subsiguientes a medida que se mejoraban las estrategias y se las adaptaba a las condiciones cambiantes, incluidas las relativas a la economía, la tecnología y el capital humano.

El desarrollo de un Sistema Nacional de Salud también requirió de revolución en la formación de recursos humanos, lo cual se hizo mediante la extensión de la formación médica de cinco a seis años y la inclusión en la carrera de medicina de una pasantía en medicina general. En 1963 se creó el Servicio Médico Social Rural y se envió a los recién graduados a practicar en zonas rurales, primero por seis meses, luego por un año, posteriormente por dos, y hacia la década de los años 80, por tres años.

Los Servicios de Medicina Social Rural hicieron posible que el sistema alcanzara los lugares más remotos. Al mismo tiempo, el gobierno revolucionario comenzó la construcción de hospitales rurales, y en 1965, de policlínicos, que se iniciaron como unidades de atención primaria a la salud y evolucionaron a lo largo de los años. Este sistema de policlínicos sigue vigente y disponible en todos los municipios, que son áreas geográficas cuyos límites consideran a la población y a otras características locales. En la década de los años 80 del siglo pasado, surgió el modelo del médico de familia y el equipo médico-enfermero, que es la forma en que el sistema de salud cubano trae la atención primaria a la comunidad.

Un paciente cuyo médico considera necesita ser evaluado por un especialista, será referido a aquéllos que trabajan en el policlínico local, al hospital asignado a un área determinada, a un hospital nacional, o a algún instituto de investigación especializado, que constituye la atención de salud terciaria. En resumen, todo el mundo tiene acceso a los tres niveles de atención[52].

Resumiendo, la medicina cubana presenta tres características importantes. Primero, todo el proceso del tratamiento médico es gratuito. Desde la consulta clínica, los exámenes, los análisis de laboratorio, la internación, las operaciones e incluso la comida durante el tiempo de hospitalización. Segundo, el tratamiento es gratuito para todos los ciudadanos, sin importar distinción económica de raza o credo. Tercero, la red sanitaria cubana abarca todo el país, tanto zonas urbanas como rurales.

De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, a finales de 2010 había un total de 76.506 médicos en Cuba – 69 306 más que 1958- lo que significaba un promedio de 147 habitantes por cada médico. De los 76.506 médicos, cerca de la mitad (36.478) eran médicos de familia. Los consultorios de los médicos de familia se encuentran en las comunidades, por eso la consulta es muy habitual; los mismos médicos hacen visitas domiciliares y los enfermos no necesitan salir de sus casas para ser atendidos. Por lo general, un médico o una médica y un enfermero o una enfermera tienen a cargo entre 120 y 160 familias[53] y abarcan a toda la población, hasta en las zonas más remotas.

Según la OMS, el sistema de salud de Cuba tiene valor de ejemplo para todos los países del mundo, es mundialmente reconocido por su excelencia y su eficiencia. A pesar de recursos sumamente limitados y el impacto dramático causado por las sanciones económicas que impone Estados Unidos desde hace más de medio siglo, Cuba ha logrado universalizar el acceso a la salud a todas las categorías de la población y conseguir resultados similares a los de las naciones más desarrolladas.

Según, Margaret Chan, directora general de la OMS: “Cuba es el único país que he visto que tiene un sistema de salud estrechamente relacionado con la investigación y el desarrollo en ciclo cerrado. Es esta la dirección correcta, porque la salud humana no puede mejorar si no es con la innovación”; y destacó, “los esfuerzos de la dirección de este país para colocar la salud como pilar esencial del desarrollo”.[54] Por ello, en mayo de 2014, Cuba presidió la 67 Asamblea Mundial de la Salud como reconocimiento a la excelencia de su sistema de salud.

Cuba basa su sistema de salud en la medicina preventiva y los resultados son excepcionales. Con una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por mil, Cuba presenta el mejor indicador del continente y del Tercer Mundo, reflejando así la calidad de su sistema y el impacto sobre el bienestar de los niños y de las mujeres embarazadas. La tasa de Cuba es incluso inferior a la de Estados Unidos y se ubica entre las más bajas del mundo.[55]

Con una esperanza de vida de 78 años, Cuba es uno de los mejores alumnos del continente americano y del Tercer Mundo, con un indicador similar al de las naciones más desarrolladas. Como promedio, los cubanos viven 30 años más que sus vecinos haitianos. En 2025, Cuba dispondrá de la mayor proporción de personas de más de 60 años de América Latina.[56]

El internacionalismo médico se convirtió en política de Estado de Cuba desde principios de la Revolución. En 1963 se envió un equipo a asistir a las víctimas de un terremoto en Chile y, más tarde ese mismo año, otro grupo de médicos y enfermeras viajaron a Argelia a apoyar al movimiento revolucionario de trabajadores y campesinos que habían formado un gobierno revolucionario en aquel país. Actualmente, cerca de 30.000 colaboradores médicos trabajan en más de 60 países del planeta.[57]

En una década, cerca de 3,5 millones de personas han recobrado la vista gracias al internacionalismo cubano. Este programa social, creado en un primer tiempo para Venezuela, se ha extendido a todo el continente con el objetivo de operar a 6 millones de personas. Además de las operaciones quirúrgicas, la “Misión Milagro” proporciona gafas y lentes de contacto a los pacientes con problemas en la vista.[58]

La solidaridad médica cubana también se extiende a África. En 2014, ABIOFARM, empresa de producción química y biotecnológica cubana, lanzó una campaña de vacunación contra el paludismo en África del Oeste, en no menos de 15 países[59]. Del mismo modo, Cuba forma a jóvenes médicos del mundo entero en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM). Desde su creación en 1998, la ELAM ha graduado a más de 20.000 médicos de más de 123 países. Actualmente, 11.000 jóvenes procedentes de más de 120 naciones cursan la carrera de medicina en la institución cubana. Según Ban Ki Moon, como secretario general de las Naciones Unidas, la ELAM es “la escuela médica más avanzada del mundo”.[60]

Como se puede apreciar en lo anteriormente señalado, por su diseño, el sistema de salud cubano posee principios fundamentales que lo distinguen de otros similares en el mundo. Entre ellos, pueden destacarse: su carácter estatal y social, que permite el libre acceso de todos los ciudadanos a los diferentes niveles de atención, potenciado la gratuidad de los servicios; enfatiza en una proyección profiláctica dirigida a prevenir las enfermedades y apoyado por la promoción de salud en coordinación con los medios de comunicación masiva y la participación directa del personal de la salud, mediante charlas, conversatorios, etc; aplica de forma sistemática las innovaciones científico-tecnológicas obtenidas en pro de la elevación de la calidad de vida de los cubanos la erradicación de diversas enfermedades;  además, los servicios primarios de salud cuentan con un fuerte respaldo de las comunidades y de otros sectores en los programas priorizados por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP); posee además una gran vocación internacionalista; también la enseñanza teórica y práctica de la medicina y de las técnicas médicas es gratis, como el resto de la educación en el país. Desde el segundo año los alumnos cambian las aulas por salas de hospitales, y atiende pacientes con diferentes patologías.

Por todo lo antes expuesto la autora de este trabajo considera que la medicina cubana cuenta con rasgos identitarios que hace posible comenzar a hablar de la existencia de una ECM.

3.1 Resultados del diagnóstico.

Como objeto de estudio se determinó las características identitarias de la PMC. El estudio del mencionado objeto se abordó través de la respuesta que brinda el entorno más inmediato a las características de la medicina cubana; así como, la coherencia de sus operaciones para cumplir tales propósitos.

El PMC así abordada, constituye la expresión sintetizada de complejos procesos que se producen en la relación objeto-sujeto-relación social, dentro de la actividad profesional. Estas se ponen de manifiesto al abordar las particularidades que las especifican, atendiendo al doble carácter de su esencia: como proceso de trabajo y proceso de conocimiento.

La virtual división del conocimiento en niveles, fruto del proceso de institucionalización, han considerado[61] cuatro niveles de enseñanza: obrero calificado, técnico medio, universitario y postgraduado. Cada nivel debe cumplir su propósito para que se logre el servicio final que espera la sociedad.

A pesar de lo anteriormente planteado es necesario considerar que en mayor o menor medida todos los niveles y tipos de enseñanza tributan a la práctica laboral, por lo que cada uno de ellos tiene en cuenta la formación de habilidades en este campo.

En cualquier tipo de sociedad la fuente de riqueza fundamental es el trabajo[62]. El individuo que no posea esta formación está realmente desposeído y la sociedad a que pertenece seriamente afectada. La formación laboral debe responder especialmente a las condiciones socioeconómicas existes en general y en el territorio al que tributan los egresados de las organizaciones educacionales en particular, para hacer factible su inserción armónica en el mundo laboral.

Como marco referencial para el estudio se seleccionaron centros asistencias del municipio “10 de Octubre”; en particular los policlínicos “Raúl Gómez” y “Turcios Limas”; así como, la Facultad de Ciencias Médicas “10 de Octubre”. (Ver anexo 1)

La observación, la entrevista (Ver Anexo 2), las notas de campo y al análisis documental. A través de las técnicas seleccionadas se realizó un diagnóstico de la reali­dad más cercana para determinar las características de la ECM, tomando en cuenta las opiniones de los participantes en la formación y en la PMC; así como de los beneficiarios del sistema dentro de las comunidades en que están enclavados los centros asistencias estudiados.

Contenido de las entrevistas

  • Datos Generales:
  • Número de trabajadores en los centros seleccionados por categorías de ocupación: médicos, enfermeros, técnicos, empleados. Cuántos de ellos son profesores.
  • Número de Consultorios de las Familia vinculados, número de médicos de la familia y enfermeros. Población vinculada a los mismos.
  • Población seleccionada para el estudio.
  • Datos específicos:
  • Consideraciones acerca de si existe o no una ECM.
  • Características de la ECM que consideran existen. Enumerarlas.
  • Características de la ECM que se practican en el área. Enumerarlas.
  • Ubicación temporal del surgimiento y desarrollo de la ECM.
  • ¿Cuáles de las características de la ECM perciben los pacientes?
  • ¿Cuáles de esas características se imparten en la docencia de su área de aprendizaje?
  • ¿Cuáles y en qué asignatura considera se deben impartir?
  • ¿Cuáles son las características que considera debe tener la ECM que aún no posee?
  • Elaboración de propuestas para fortalecer los rasgos identitarios de la ECM.

De realizaron 73 entrevistas, lo que representa un 6,8% de la población seleccionada. Además, se conversó con 20 pacientes del policlínico Turcios Lima. Una visión general de los resultados nos muestra que no existe un conocimiento profundo a cerca de lo que es una escuela desde el punto de vista de la identidad cultural. Muchos de los entrevistados limitaron el concepto de escuela a la fase formativa, ejemplo de ello es que el 98,6% (Ver anexo 3) de los entrevistados reconocieron que existe en una ECM, pero al enumerar sus características un 79,4% (58), se refirieron a la parte docente y el 1,3% (1) dijo que no se trataba de una sola escuela; sino de muchas. Ello demuestra que hay que trabajar más en las clases le concepto de escuela, lo cual redundaría en el fortalecimiento de la práctica médica y en la cohesión de colectivos docentes y laborales.

Entre los aspectos de la enseñanza que consideran los entrevistados caracterizan a la ECM, se encuentran: la calidad de la preparación que reciben los estudiantes (un 42,4%); que es formadora de médicos integrales (un 21,4%); que docencia en la totalidad de los centros asistenciales (un 17,8); el liderazgo, la experiencia, la ejemplaridad y la capacidad de los maestros (10,9%); la vinculación de la teoría con la práctica (un 9,5%); la calidad de la preparación metodológica y el poseer una literatura actualizada (un 8,2%); la unidad en el contenido de las evaluaciones en todo el sistema (un 2,7%).(Ver anexo 3)

No obstante, los entrevistados consideran que en nuestro territorio hay que perfeccionar, en el aspecto docente, los elementos siguientes: 30,1%, la insuficiente vocación con que entran a la carrera los estudiantes; un 19,1% el trabajo en equipo; un 10,9% la preparación y el desarrollo de la vocación en los estudiantes; un 9,5% el número de clases teórico prácticas y la cantidad de profesores que ejercen la docencia; así como, un 5,4% opina que se requiere una mejorar la preparación del personal docente  y aumentar el interés de los estudiantes por el aprendizaje. (Ver anexo 3).

Como se aprecia en los datos, destaca en la opinión de los entrevistados la insuficiente vocación con que entran los estudiantes a la carrera; sin embargo, aunque en menor medida, 8 entrevistados se refirieron a la necesidad de mejorar el trabajo vocacional con ellos.  Considerando que esa necesidad de médicos es lo que requiere el desarrollo socioeconómico del país, si estos jóvenes han respondido al reclamo social, sería meritorio realizar un mejor trabajo vocacional, con vistas a aumentar los índices de permanencia.

Dentro de las características generales que le atribuyen a la ECM los entrevistados consideraron el alcance internacional que tiene (el 65,7%); su excelencia (el 54,4%); la integralidad de sus profesionales (el 42,4%); la universalización del acceso a la salud en Cuba (31,5%); su eficiencia (26%); el humanismo y la solidaridad (22,6%); sus resultados excepcionales que colocan sus indicadores de salud entre los más elevados del mundo (21,4%).(Ver anexo 3).

El 20,5% consideró como características de la ECM el altruismo, la humildad y la abnegación del personal, el internacionalismo y el patriotismo. En igual medida (20,5%), los pacientes entrevistados reconocieron su condición de pública, gratuita y regida por principios y valores. (Ver anexo 3).

Otras características que se atribuyen son: superioridad y que privilegia la atención primaria (13,6%); posee una ética médica, el 12,3%; el desarrollo de programas priorizados, un 10,9; y que destaca la medicina preventiva el 8,2%. No obstante, sólo el 12.3% le atribuyó estos resultados al triunfo de la Revolución; y el 13,6% se lo imputó a la idiosincrasia del cubano. (Ver anexo 3).

Lo anterior demuestra que en los referentes de los entrevistados aún no queda claro cómo era la realidad de la salud pública cubana antes del triunfo de la Revolución y que sin ésta nada de lo anterior hubiera sido posible. Ello incita a perfeccionar la enseñanza de la Historia y a incrementar los trabajos refractivos e investigativos en trabajos de curso y eventos científicos sobre la historia de la medicina y la salud en Cuba.

Como se puede apreciar, las características de la ECM enumeradas por los entrevistados, coinciden con los resultados de la investigación bibliográfica y destacando su carácter estatal y social, el cual permite el libre acceso de todos los ciudadanos a los diferentes niveles de atención, potenciado la gratuidad de los servicios; enfatizando en una proyección profiláctica dirigida a prevenir las enfermedades y la concepción de la formación teórico-; así como,  reafirmando su  gran vocación internacionalista.

Sin embargo, es de destacar que los entrevistados no se refirieron a la aplicación sistemática de las innovaciones científico-tecnológicas, ni a la erradicación de diversas enfermedades, ni al respaldo que le brinda la comunidad a la salud pública; renglones estos en los que se debe seguir trabajando para elevar su apreciación en los referentes de los interesados.

Sobre el momento de surgimiento de la escuela de medicina en Cuba existen diferentes consideraciones. La mayoría marca su inicio en con el triunfo revolucionario (28,7%); otro grupo considera que surgió con el “destacamento “Carlos J. Finlay” (16,4%); y una minoría (1,3) cuando surgieron las universidades y los politécnicos de la salud. Esto se debe a dos problemas conceptuales que no están claros en los referentes de los entrevistados.

El primero de ellos es que ningún elemento de la identidad cultual surge en un acto, todos ellos son fruto de un proceso que perdura durante varios años, incluso siglos. Es una tendencia natural del ser humano el desear que los procesos sociales ocurran durante su lapso de vida, pero la esperanza de vida de un ser humano, por ejemplo en Cuba, suele ser entre 70 o 80 años, y los procesos sociales suelen durar siglos. Por ejemplo, en muchos casos se ignora que el capitalino, para convertirse en tal, demoró cerca de tres siglos, y para llegar a ser el capitalismo desarrollado que conocemos hoy, cinco siglos más. Sin embargo, todos quieren que el socialismo llegue a ser desarrollado en cincuenta años.

Otro ejemplo, como se explicó en la fundamentación teórica, el surgimiento del cubano demoró cuatrocientos años; y su lucha por la independencia dura ya más de doscientos años. De igual forma el surgimiento de la ECM es un proceso que tiene sus antecedentes en la colonia y la república neocolonial y que inicia su largo camino de formación con el triunfo revolucionario. ¿Por qué tomar como fundamento este momento? Sin duda fue la revolución la que creo las bases económicas y sociales para poder desarrollar un sistema de salud más humano y justo. Como aseguró Ernesto Che Guevara: “Entonces, me di cuenta de una cosa fundamental: para ser médico revolucionario o para ser revolucionario, lo primero que hay que tener es revolución”.[63]

El segundo problema conceptual es confundir un proceso de identidad cultural con una institución. Claro está que en el proceso de formación de la ECM se puede hablar de etapas, como en cualquier otro proceso social, pero la autora de este trabajo considera que ello debe ser objeto de estudios posteriores, ya que ésta es sólo una primera aproximación al problema.

Juicio de la autora también, el tratamiento de la ECM en la docencia es insuficiente, por no decir nulo. La mayoría de los entrevistados hicieron alusión a que se incluyen en la formación las virtudes que debe poseer todo médico (41%) y el 20,5% mencionó la asignatura ética médica como la encargada de ello. Otros atribuyeron a la práctica la capacidad de crear estas virtudes (15%) y en igual proporción consideraron que están incluidas en el programa de Medicina General Integral.

Mientras se siga considerando que la formación y desarrollo de modos de comportamiento, principios, valores, creencias, costumbres, tradiciones, símbolos, doctrinas y sistemas de ideas particulares que funcionan como elemento cohesionador dentro del grupo y pueden fundamentar su sentimiento de pertenencia es responsabilidad de una asignatura y de otra no; o de un tipo de actividad y no de otra, no obtendremos resultados positivos.

En este sentido hay que recordar a José de la Luz y Caballero que en un aforismo planteaba: “Todos los sistemas y ningún sistema, he ahí el sistema” y también el ejemplo que Federico Engels cuando habla de que tras los árboles no se ve el bosque. Se trata del pensamiento que procura la condición de integralidad, de holismo, pero no solo desde arriba. Adorno[64] también lo decía: “La totalidad es puro error, sino de un holismo que suponga el proceso en todas las direcciones posibles, que integre, que articule”. [65]

Conclusiones:

La identidad cultural de la PMC, como la de cualquier otra, no es dada de una vez y para siempre, pues su origen y desarrollo está sujeto a condiciones históricas concretas y es resultado de largos procesos de construcción y práctica socio-histórica. La medicina cubana surgió y se desarrolló junto al proceso de integración del pueblo cubano y la constitución de Cuba como nación, sin que su nivel de desarrollo abarcara a la mayoría de la población[66], no obstante, este período constituye un importante antecedente para comprender el salto cualitativo que significo ese momento para el desarrollo de la medicina en la Isla.

Sin duda fue la Revolución la que creo las bases económicas y sociales para poder desarrollar un sistema de salud más humano y justo, pero, en los referentes de los entrevistados aún no queda claro cómo era la realidad de la salud pública cubana antes del triunfo de la Revolución. No existe tampoco un conocimiento profundo sobre lo que es una escuela desde el punto de vista de la identidad cultural y su tratamiento en la docencia es insuficiente; ya que, mientras se siga considerando que la formación y desarrollo de modos de comportamiento, principios, valores, creencias, costumbres, tradiciones, símbolos, doctrinas y sistemas de ideas particulares es responsabilidad de una asignatura y de otra no; o de un tipo de actividad y no de otra, no podremos utilizar la identidad cultural como elemento cohesionador dentro del grupo, para fundamentar el sentimiento de pertenencia.

Entre las características de la PMC destacaron en el trabajo; que todo el proceso del tratamiento médico es gratuito, sin importar distinción económica, de raza o credo y que la red sanitaria cubana abarca todo el país, tanto zonas urbanas como rurales. Su énfasis la proyección profiláctica y preventiva, la aplicación de las innovaciones científico-tecnológicas, sus resultados en la elevación de la calidad de vida de los cubanos, la enseñanza teórica y práctica en la formación de especialistas, entre otras, son característica que la adornan y que forman parte de sus rasgos identitarios.

Su repercusión internacional se pone de manifiesto en las opiniones de  miles de ciudadanos que han recibido los beneficios de la medicina cubana dentro y fuera del país, dada su vocación solidaria e internacionalista; así como, en la opinión de los organismos y organizaciones internacionales que han loado sus resultados, considerándola ejemplo para el resto del mundo. Ello dimensiona los rasgos identitarios de la ECM y los coloca en un plano superior.

Sin embargo, los entrevistados no se refirieron al desarrollo científico-tecnológico, ni a la erradicación de diversas enfermedades, ni al respaldo que le brinda la comunidad; renglones estos que –según la opción de la autora- también constituyen características de la ECM. Para que estos aspectos se reflejen en los referentes de los practicantes se debe seguir trabajando en ellos.

Recomendaciones:

  1. Incrementar el número y la calidad de las investigaciones sobre los aportes de cada especialidad a los rasgos identitarios de la medicina cubana.
  2. Incluir en los programas de estudio de todas las asignaturas los rasgos identitarios de la especialidad que se explica.
  3. Convocar a las organizaciones políticas y de masas y a los medios de información y comunicación a resaltar los rasgos identitarios de la ECM en cada especialidad.
  4. Perfeccionar la enseñanza de la Historia e incrementar los trabajos investigativos sobre la ECM, la historia de la medicina y la salud en Cuba.
  5. Considerar la formación y desarrollo de modos de comportamiento, principios, valores, creencias, costumbres, tradiciones, símbolos, doctrinas y sistemas de ideas particulares que funcionan como elemento cohesionador dentro del grupo y pueden fundamentar su sentimiento de pertenencia como una responsabilidad de todos en la docencia y en la práctica médica.

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  32. Martí José. Obras Completas Tomo VI 46. Centro de Estudios Martianos 2001
  33. Martinez, Gelpi y Torres – El desarrollo de la medicina cubana en el siglo XVIII.pdf
  34. Marx. C. Crítica al Programa de Gotha, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín (Beijing), República Popular China, 1979.
  35. Orígenes de la medicina en Cuba. Disponible en: Lecturas.cibercuba. Consultado el 11 de junio de 2014.
  36. Prensa Latina, «Directora de OMS reconoció labor de Cuba en materia de salud», 16 de julio de 2014.
  37. Roig, Juan Tomás. 1945. Plantas medicinales, aromáticas o venenosas de Cuba, Ministerio de Agricultura, La Habana, 2T.
  38. Roig de Leuchsering, Emilio; “Médicos y medicina en Cuba. Historia, bibliografía y costumbrismo”, La habana1965, Publicación del Museo Histórico de las Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, págs. 31-49
  39. Salim Lamrani, Cuba: les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, p. 49.
  40. Vásquez García, Nyliam «La escuela médica más avanzada del mundo », Juventud Rebelde, 28 de enero de 2014.
  41. White, Leslie. La ciencia de la cultura, Paidós, Buenos Aires 1964, p.17-18
  42. Xu Shicheng, Breve análisis del sistema de atención médica universal y gratuita en Cuba. Pekín, 01/04/2012 (El Pueblo en Línea)
  43. Zamora, Rolando. “Notas para un estudio de la identidad cultural cubana.” Fragmentos, en Pensamiento y Tradiciones Populares: estudios de identidad cultural cubana y latinoamericana, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, la Habana, 2000. Pag. 175-214.

Anexo I

Marco referencial

Centro Traba. Médicos Enfermeros Técnicos Empleados Son profesores
Facultad 183 36 18 69 32 151
P. Raúl Gómez 594 132 107 152 203 25
P. T. Lima 277 101 92 60 28 20
Total 1054 269 217 281 263 196

Anexo 2

Entrevistados

Centro Población Entrevistados %de la población
Facultad 183 19 10,3
P. Raúl Gómez 594 14 2,3
P. T. Lima 277 40 14
Total 1054 73 6,9
Pacientes[67] 23471 20 0,008

Anexo 3

Temáticas Entrevistados Respuestas %
Existe o no una ECM 73 Si — 72

No — 1

98,6

1,3

Características Generales Alcance internacional

Excelencia

Eficiencia

Superioridad

Formadora de médicos general integrales

Privilegia la atención primaria

Privilegia la medicina preventiva  Resultados excepcionales

Universalización del acceso a la salud

Humildad  de su personal

Humanismo

Altruismo

Abnegación de su personal

Solidaridad

Internacionalismo

Patriotismo

Resultado de la Revolución

Resultado de la idiosincrasia del cubano

Muy exigente

Docencia en la totalidad de los centros asistenciales

Desarrolla programas priorizados

Experiencia, ejemplaridad y capacidad de liderazgo de los profesores

Ética

Integralidad del profesional  Calidad de la docencia

Preparación metodológica y literatura actualizada

Vinculación teórico práctica

Unidad en la evaluación

48

40

19

10

16

10

6

16

23

15

17

15

15

17

15

15

9

10

19

13

8

8

9

31

31

6

7

2

65,7

54,4

26

13,6

21,4

13,6

8,2

21,4

31,5

20,5

22,6

20,5

20,5

22,6

20,5

20,5

12.3

13,6

26

17,8

10,9

10,9

12.3

42,4

42,4

8,2

9,5

2,7

Características en el área. Mejorar la formación

Mejorar la preparación del personal docente

Insuficiente vocación de los estudiantes

Insuficiente interés de los estudiantes

Desarrollar la vocación

Trabajo de equipo

Insuficientes clases teórico prácticas

Insuficiente número de profesores

8

4

22

4

8

14

7

7

10,9

5,4

30,1

5,4

10,9

9,5

9,5

Surgimiento Con el triunfo revolucionario

Con el surgimiento del destacamento “Carlos J. Finlay”

Cuando surgen las universidades y politécnicos

21

12

1

28,7

16,4

1,3

Características según pacientes Pública

Gratuita

Se rige por principios y valores

15

15

15

20,5

20,5

20,5

Características incluidas en la docencia Virtudes que debe poseer todo médico

En la práctica de los servicios

30

11

41

15

Asignatura en que se deben impartir Ética Médica

MGI

15

11

20,5

15

 

[1] Alonso A. Sobre la Escuela Cubana de Ballet. Cuba-La Jiribilla. Disponible en:

http://www.lajiribilla.co.cu/2004/n156_04/156_25.html

[2] ibídem

[3] En 1964, contando con la asesoría técnica del profesor alemán Kurt Rosentil y de los entrenadores soviéticos Evgueni Ogurenkov, Andrei Chervonenko y Vasili Romanov, entre otros, Alcides Sagarra funda lo que vendría a llamarse la Escuela Cubana de Boxeo, donde se toman los mejores trabajos con boxeadores del mundo para adecuarlos a la realidad cubana

[4] Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima segunda

edición. 2001. Disponible en:

http://buscon.rae.es/drae/?type=3&val=w&val_aux=&origen=REDRAE

[5] Baeza Martí, Cristina y Maritza García Alonso. MODELO TEÓRICO PARA LA IDENTIDAD CULTURAL. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana “Juan Marinello”, La Habana, 1996.  Pág. 17-29.

[6] Aristóteles. Metafísica. V 9 1018 a 7

[7] Hegel, Georg Wilhelm Friedrich. Lecciones sobre la historia de la filosofía; Traducción de Wenceslao Roces, Fondo de Cultura Económica, México, 2005, tres tomos, ISBN 968-16-0304-4.

[8] Gottfried Wilhelm von Leibniz (Leipzig, 1 de julio de 1646 – Hannover, 14 de noviembre de 1716) fue un filósofo, matemático, jurista, bibliotecario y político alemán.

[9] Christian Freiherr von Wolff (Breslau, Silesia, 24 de enero de 1679 – Halle, 9 de abril de 1754) filósofo alemán.

[10] Friedrich Waismann (21 de marzo de 1896 – 4 de noviembre de 1959), fue un matemático, físico y filósofo austriaco. Es mayoritariamente conocido por haber sido miembro del Círculo de Viena y uno de los teóricos clave del Empirismo lógico.

[11] Abbagnano, Nicola. Diccionario filosófico. Editora Revolucionaria. La Habana 1963, pág. 640

[12] Zamora, Rolando. “Notas para un estudio de la identidad cultural cubana.” Fragmentos, en Pensamiento y Tradiciones Populares: estudios de identidad cultural cubana y latinoamericana, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, la Habana, 2000. Pag. 175-214.

[13] Herodoto (c. 484-425 a.C.), historiador griego, reconocido como el padre de la historiografía.

[14] White, Leslie. La ciencia de la cultura, Paidós, Buenos Aires 1964, p.17-18.

[15] Popper, Karl Raimund (1902-1994), filósofo de la ciencia británico, de origen austriaco, famoso por su teoría del método científico y por su crítica del determinismo histórico.

[16] Artigas, Mariano. Lógica y ética en Karl Popper, Eunsa.2001

[17] Baeza Martí, Cristina y Maritza García Alonso. Modelo teórico para la identidad cultural. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana “Juan Marinello”, La Habana, 1996.  Pág. 17-29.

[18] Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima segunda

edición. 2001. Disponible en: http://buscon.rae.es/drae/?type=3&val=w&val_aux=&origen=REDRAE

[19] Como colofón de este trágico episodio los 11 vegueros fueron ejecutados en la madrugada del día 23 febrero de 1723, sin que mediara juicio ni investigación alguna para determinar la culpabilidad. Los cuerpos de los ajusticiados fueron colgados, según dispuso el gobernador, de los árboles a la orilla del camino real que va desde éste sitio hasta San Miguel, según A.G.I. Carta del gobernador al capitán Barruttica.

[20] CASAS, Bartolomé de las (1) (1999) Brevísima relación de la destruición de las Indias, Madrid, ed. Castalia, traducción de Consuelo Varela, ISBN 84-7039-833-4

[21] Gonzalo Fernández de Oviedo publicó en Sevilla la Historia General y Natural de las Indias, en 1535.

[22] Gordon y Acosta, Antonio. 1894. Medicina indígena de Cuba y su valor históricoLa Habana, Sarchaga y H. Miyares, Compostela 69.

[23] Cabrera, Lidia, 1984. La Medicina Popular en Cuba. Médicos de antaño, curanderos, santeros y paleros de hagaño Miami, Colección Chicherekú en el Exilio

[24] Bolívar, Natalia. 1980. Los Orichas en Cuba, La Habana, Ciencias Sociales.

[25]Díaz Fabelo, Teodoro. 1968. Diccionario de yerbas y palos rituales, medicinales y alimenticios de uso por los afrocubanos. Etnobotánica cubana, Manuscrito no publicado.

[26] Orígenes de la medicina en Cuba. Disponible en: Lecturas.cibercuba. Consultado el 11 de junio de 2014.

[27] Gallo, Ceoanes. El folklore médico de Cuba. Inédito.

[28] Delgado García, Gregorio. 1991. “Conferencias de Historia de la administración de Salud Pública en Cuba”, en Cuadernos de Historia de Salud Públicanúm. 81.

[29] Roig, Juan Tomás. 1945. Plantas medicinales, aromáticas o venenosas de CubaMinisterio de Agricultura, La Habana, 2T.

[30] A falta de instituciones puramente médicas, fueron los Cabildos o Ayuntamientos los encargados de llevar a cabo las acciones de salud pública que se realizaron en Cuba hasta la fundación del “Real Tribunal del Protomedicato en La Habana”, dichos Cabildos tenían dentro de sus funciones

[31] Beldarraín Chaple, Enrique. Los retos de la antropología médica en cuba. Documento descargado de Cuba Arqueológica www.cubaarqueologica.org

[32] Orígenes de la medicina en Cuba. Disponible en: Lecturas.cibercuba. Consultado el 11 de junio de 2014.

[33] Ibídem

[34] Barcia, María del Carmen, Gloria García y Eduardo Torres Cuevas. La Colonia. Editora Política 1994 Pag. 324

[35] Ibarra Cuesta, Jorge: Varela el precursor. Un estudio de época, Ciencias Sociales 2009. p.241

[36] Martinez, Gelpi y Torres – El desarrollo de la medicina cubana en el siglo XVIII.pdf

[37] Roig de Leuchsering, Emilio; “Médicos y medicina en Cuba. Historia, bibliografía y costumbrismo”, La habana1965, Publicación del Museo Histórico de las Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, pp 31-49

[38] López Espinosa, José Antonio;”Cuatro reliquias bibliográficas de la medicina cubana” http://uvirtual.sld.cu/actualizacion/showarticle.php?id=9

[39] Delgado García, Gregorio. 1991. “Conferencias de Historia de la administración de Salud Pública en Cuba”, en Cuadernos de Historia de Salud Pública, núm. 81.

[40] Ibídem

[41] Bouza Suárez, Alejandro;” Propuesta de periodización para el estudio de la Beneficencia en Cuba en el siglo XIX”. http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol27_1_01/spu09101.htm

[42] López Espinosa, Antonio; “ 7 de agosto de 1821: inauguración de la primera clínica privada en Cuba” http://uvirtual.sld.cu/noticias/showarticle.php?id=44

[43] Chaufan, Claudia. Medicina social en la prácticaDesentrañando el “milagro cubano”: una conversación con el Dr. Enrique Beldarrain Chaple. Medicina Social (www.medicinasocial.info) – volumen 8, número 2, mayo – junio de 2013.

[44] Cuba y su historia, Ed. Gente Nueva, La Habana, 1998, p.87.

[45] Delgado García G. La salud pública en Cuba durante el periodo colonial español. Conferencia Cinco. Cuaderno de Historia de la Salud Pública (La Habana). 1996; No. 81. Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/his/vol_1_96/his07196.htm

[46] Delgado García G. La salud pública en Cuba durante la guerra independentista de 1895 a 1898. Cuaderno de Historia de la Salud Pública (La Habana). 1999;85(1):20-6.

[47] Ibídem págs. 169-70.

[48] Martí José. Obras Completas Tomo VI pág. 46. Centro de Estudios Martianos 2001

[49] Delgado García, Gregorio. Historia de la enseñanza superior de la medicina en Cuba. Cuadernos de Historia de la Salud Pública. La Habana.

[50]Castro Fidel La Historia me Absolverá. PDF Págs. 20 y 21

[51] El 60% de los doctores y 80% de las camas de los hospitales estaban en La Habana.

[52] Chaufan, Claudia Medicina social en la prácticaDesentrañando el “milagro cubano”: una conversación con el Dr. Enrique Beldarrain Chaple. Medicina Social (www.medicinasocial.info) – volumen 8, número 2, mayo – junio de 2013.

[53] Xu Shicheng, Breve análisis del sistema de atención médica universal y gratuita en Cuba. Pekín, 01/04/2012 (El Pueblo en Línea)

[54] Prensa Latina, « Directora de OMS reconoció labor de Cuba en materia de salud », 16 de julio de 2014.

[55] EFE, « Cuba cierra 2013 con la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia », 2 de enero de 2014.

[56] Alfonso Sosa, Oscar “Crece esperanza de vida geriátrica en Cuba”, Cubadebate, 29 de abril de 2014.

[57] Salim Lamrani, Cuba: les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, p. 49.

[58] Cubadebate, « La Misión Milagro cumple hoy diez años: ha devuelto la vista a 3,4 millones de personas », 8 de julio de 2014.

[59] Agencia Cubana de Noticias, « Cuba’s LABIOFARM Launches Malaria Campaign in Western Africa», 30 de mayo de 2014.

[60] Vásquez García, Nyliam Nyliam «La escuela médica más avanzada del mundo», Juventud Rebelde, 28 de enero de 2014.

[61] Dentro del concepto de Educación Permanente.

[62] Marx. C Crítica al Programa de Gotha, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín (Beijing), República Popular China, 1979.

[63] Guevara, Ernesto. El médico revolucionario. Discurso en la inauguración de un curso de adiestramiento en el Ministerio de Salud Pública. 19 de agosto de 1960.

[64] Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno (11 de septiembre de 1903, Fráncfort – 6 de agosto de 1969, Viège, Suiza), fue un filósofo alemán que también escribió sobre sociología, psicología y musicología. Se le considera uno de los máximos representantes de la Escuela de Fráncfort y de la teoría crítica de inspiración marxista.

[65] Deulofeu Zamorano, Evarina Victoria. Acerca del conocimiento. Una aproximación a la epistemología. En: Selección de Lecturas “Introducción a los debates filosóficos actuales”. Pág. 98. Universidad de La Habana. 2008

[66] El 60% de los doctores y 80% de las camas de los hospitales estaban en La Habana.

[67] Los pacientes pertenecen al policlínico Turcios Lima

Preocupaciones de universitario

tesis, universidadtomado del blog Mira joven (Cuba)

El protagonista de estos párrafos se acuesta bocarriba y mira el techo. Quizá su cuarto no sea ideal para la meditación, pero qué lugar lo es o cuál no. Está en el último año de la carrera universitaria, y disímiles preocupaciones rebotan en su mente, a un lado y a otro, adelante y atrás… No logra concentrarse.
Piensa en la necesidad de terminar la tesis a tiempo, en prepararse y recibir aplausos luego de la presentación, pero otras cuestiones también lo atormentan.
Desde hace varias semanas, escucha a compañeros de aula planear el brindis de ese día y los regalos al tutor, oponente y miembros del tribunal. Algunos hablan hasta de fiesta o una cena con invitados en casa.
Oye, y casi tiembla por la certeza de que él y su familia no podrán hacerlo igual, pues los ingresos económicos en su hogar no permiten semejante “derroche”.
Ve a varios amigos probarse la ropa que usarán ese día, las camisas de mangas largas, las corbatas, los zapatos de galanes…, a las féminas con sus vestidos que parecen sacados de películas…, y cierra los ojos deseando que a él todo le salga bien.
Su madre ya tiene un dinero ahorrado, pero quizás no alcance para comprar ropa tan buena como las de los otros. Alguien le dice: “Socio, no te preocupes por eso, termina la tesis, estudia, coge cinco puntos en la evaluación, y ya, lo otro es bobería”.
Él responde: “Sí, es verdad”, y suspira. Sus ojos, el tono de la voz, los gestos… reafirman la preocupación. Tal vez, recuerda sus participaciones como parte del público en otras presentaciones de tesis de licenciatura, cuando los ponentes lucían impecables, y luego ofrecían un bufet tremendo, el cual motivaba elogios.
Quizás, gracias a la memoria, escucha otra vez expresiones de estudiantes en la beca alabando lo ofrecido en la tesis de Ana, Rosalia o Roxana, lo sabrosos que estaban los camarones y la ensalada fría…
También puede escuchar las críticas a Jorge y Liliana, porque solo brindaron un poco de vino y unas galletas con queso. Suspira otra vez, intenta leer un libro, pero la tormenta en su interior se lo impide, por eso fija la mirada en un punto negro de la pared.
Resulta lamentable que estas preocupaciones invadan la mente de un joven a punto de graduarse. Lo material, el “brindis” y los regalos han conseguido demasiado protagonismo en la actualidad, en lo cual influyen diferentes factores.
Es normal que algunos deseen atender muy bien a todos, más cuando otros lo hacen por las nubes, pero esa jamás deberá ser una meta excesiva. Aclaramos la inexistencia de documentos que regulen eso, lo cual se ha convertido en una práctica común.
Ojalá las universidades, las entidades que recibirán a los nuevos profesionales u otros organismos asuman verdadera y totalmente la atención a los integrantes de tribunales y oponentes durante las fechas de las evaluaciones.
Cierto que sería favorable vestir de forma elegante ese día, uno especial por constituir frontera entre la etapa de estudiantes y profesionales, pero eso no necesariamente significa ropa cara ni trajes excelsos.
Lo verdaderamente importante es el ejercicio académico, la preparación y demostrar lo aprendido en la etapa universitaria, para satisfacción personal, de familiares, profesores y amigos.

Es la hora de los hornos, en que no se ha de ver más que luz

tomado del blog Ciudad sin cerrojos
.Orlando Guevara Núñez

Pensamiento bastante divulgado en Cuba. Puede leerse en una carta dirigida por José Martí a su amigo José Dolores Poyo, desde Nueva York, firmada el 5 de diciembre de 1891.  En la misiva, Martí agradece a Poyo, un escrito donde el también patriota elogia su figura. Le expresa su deseo de visitar al Cayo, aunque prefiere hacerlo no por iniciativa propia, sin ser invitado.

Así lo escribe: “Pero, ¿cómo ir al Cayo de mi propia voluntad, como pedigüeño de fama que va a buscarse amigos, o como solicitante, cuando quien ha de ir en mí es un hombre de sencillez y de ternura que tiembla de pensar que sus hermanos pudieses caer en la política engañosa y autoritaria de las malas repúblicas? Es mi sueño que cada cubano sea hombre político enteramente libre, como entiendo que el cubano del Cayo es y obre en todos actos por sus simpatías juiciosas y su elección independiente, sin que le venga de fuera de sí, el influjo dañino de algún interés disimulado”.

Le habla a su amigo sobre quienes tienen “un pecho con qué arremeter, y mente para ver lejos y manos con qué ejecutar. Y sin recelos ni exclusiones. Y sin olvido de lo verdadero y de lo justo. Y sin antipatías tenaces. Es la hora de los hornos, en que no se ha de ver más que la luz.

“Pero mándeme – le dice al final- Y ya verá cuán viejo era mi deseo de apretar esas manos fundadoras.

Cuba: el presente es el comienzo del futuro

publicado en el blog: Segunda Cita

Por Charles Romeo

Creo que el año 2018 será recordado como el momento en que los cubanos procedieron a actualizar sus ideas sobre su proceso revolucionario iniciado sesenta años atrás.

El paso implacable del tiempo ha provocado el inevitable cambio de los dirigentes del proceso revolucionario y para ser más preciso, el cambio “del dirigente”, toda vez que es incuestionable que fue Fidel Castro el que concibió no solamente la necesidad de una cambo revolucionario de Cuba sino que además, el cómo hacerlo y como plasmarlo en una nueva realidad política, social y económica, que a su vez inevitablemente también ha provocado una transformación cultural entre los cubanos, entendiendo por ello su manera de pensar y de vivir. Ese liderazgo se prolongó doce años más después del retiro obligado de Fidel, por la identidad de pensamiento entre él y su hermano Raúl quien lo acompaño en ese proceso desde el primer momento. No olvidar que cuando Raúl Castro cayó prisionero, antes que Fidel, después del fracaso del intento de tomar por asalto el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba, él asumió verbalmente toda la responsabilidad por el hecho ante las fuerzas batistianas. Fidel y Raúl Castro fueron la expresión visible del liderazgo por esos seres que crearon lo que me atrevo a denominar la mitología de la Revolución Cubana, que sorprendió al mundo por su increíble audacia y por su éxito en una lucha de algunos cientos de guerrilleros y combatientes clandestinos en contra de unos 80.000 soldados, marinos, aviadores y policías. Eso es historia.

Que el color verde olivo inicial de la Revolución Cubana se convirtiera en el rojo del movimiento comunista internacional, fue consecuencia de una adaptación lógica y por tanto necesaria, a los efectos de poder resistir nuevamente un nuevo combate a muerte, esta vez entre la pequeña Cuba y el gigante norteamericano a solo 90 millas de distancia. Recordar la invasión de Cuba por Playa Girón organizada por la CIA en abril de 1961 y la posterior crisis de los cohetes en Octubre de 1962, consecuencia de un intento de impedir una invasión militar norteamericana de Cuba, que estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear entre la URSS y los EE.UU.

El relevo generacional en la dirigencia de la Revolución Cubana que se está produciendo es consecuencia del paso del tiempo, pero al mismo tiempo de su capacidad para realizarlo tranquila y organizadamente como algo ya previsto y que por tanto fue también debidamente preparado. Marca el fin de una época histórica y el comienzo de una nueva que adquiere toda su trascendencia por su vinculación al otro cambio que se está realizando en Cuba y que es la redefinición de su ideología. En efecto, desde hace ya bastante tiempo, tanto en los discursos oficiales como en la literatura proveniente del Partido Comunista de Cuba, no hay ya mención de principios marxistas tan utilizados antes para explicar y justificar medidas gubernamentales. En cambio, se reitera la validez del pensamiento de José Martí y sobre todo el hecho de que fue el fundador del Partido Revolucionario Cubano, expresión de la unidad política necesaria para lograr la independencia de Cuba de España, también la base de la política de Fidel Castro para resistir las acciones de los gobiernos norteamericanos en contra de Cuba y mantener su independencia política. Por tanto, el Partido Comunista de Cuba es la continuación por Fidel Castro del Partido formado por José Martí. Su color deja de ser rojo para volver a ser verde olivo.

La identificación ideológica con los partidos de otros países socialistas ya no es por tanto ahora el Manifiesto Comunista de Marx y Engels ni los principios políticos seguidos por Lenin, sino la identidad en la lucha por la independencia nacional y la justicia social y económica para toda la población. Como dijo una vez Fidel Castro: “La teoría de Marx nunca fue un esquema: fue una concepción, fue un método, fue una interpretación, fue una ciencia.”

Caracteriza a la República Popular China, a la Republica Socialista de Vietnam y a Cuba el dominio político incontrastable de un partido político hegemónico que representa ya no solamente a la clase obrera en alianza con el campesinado, sino que a toda la sociedad en la cual hay hasta empresarios privados, artesanos y cooperativas. Más que la dictadura del proletariado el partido Comunista es la expresión del dominio político de las grandes mayorías, ya consolidado por lo que sucedió en el pasado en estos países, que aprovecha la capacidad empresarial privada para resolver la problemática económica nacional.

¿Un comunismo “light”? ¿La dictadura política de los más sobre los menos? Por muchos y ricos que sean los millonarios chinos son poquísimos en comparación con los más de 1300 millones de chinos, así como los vietnamitas en relación con los 92 millones de habitantes y serán los cubanos ricos entre más de 11 millones, todos estos países con fuerzas armadas populares que no están al servicio de los empresarios nacionales e internacionales.

¿Que son realidades sociales con contradicciones en su interior? ¿Y cuándo existieron sociedades desprovistas de ellas? Eso lo aclararon muy bien Marx y Engels. Vivimos el presente y se vivirá en el futuro que no tiene por qué ser como el ayer.

La Habana, 19 de abril del 2018

Silvio Rodríguez comentó en la presentación del post:

Me acaba de llegar esta interesante reflexión de Charles Romeo sobre nuestra realidad inmediata, con algunas ideas que todavía estoy rumiando, como eso de que el “color del partido deja de ser rojo”, aún cuando sea para regresar al verde olivo, porque lo cierto es que tiene de ambos colores, cosa que no me disgusta.

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