Category: Opinión

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA DE LA BUROCRACIA. GRAZIELLA POGOLOTTI

tomado del blog El Ciervo Herido

BUROCRATISMO INFORMATIZADO

GRAZIELLA POGOLOTTI

GRAZKIELLA 2

Mansa y llena de gracia, la lagartija recupera su cola si, por accidente, resulta mutilada. Similar capacidad de recuperación existe en numerosas especies que pueblan nuestro universo. La burocracia es una de ellas. Una y otra vez se emprenden campañas para extirparla, pero reaparece, perversa y prepotente, con la capacidad de multiplicación característica de las células malignas.

No es un fenómeno asociado tan solo al socialismo. Existe desde hace buen tiempo en otras partes, como lo advirtieron en su momento escritores de la talla de Balzac y Gógol, inscrito el primero en una Francia en plena expansión burguesa y, el otro, en una Rusia periférica, atrasada, en la que prevalecía todavía un régimen de servidumbre.

«Mal de muchos, consuelo de tontos», afirma, con su inveterada sabiduría, el refranero popular. Para nosotros, sin embargo, el problema tiene consecuencias aún mayores. Constituye una contradicción antagónica en un proceso de edificación socialista. Las plantas parasitarias, en lo más intrincado de la selva, succionan los elementos nutritivos de los árboles más poderosos. Los disecan y derrumban. En términos de patología social, la acción y el pensamiento burocráticos frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, inducen al estancamiento cuando es necesario imprimir una dinámica renovada, empañan la imagen del Estado cuando es inminente la reafirmación de su papel y, sobre todo, en medio de las dificultades bien conocidas, introduce innecesarias causas de malestar en el pueblo que habrá de desempeñar un creciente papel protagónico.

Recuerdo de mis estudios de bachillerato que la anatomía se centraba en la descripción de los órganos componentes del cuerpo humano. Teníamos en la escuela algunas muestras de huesos y una calavera con la que nos gustaba jugar en el intento por conjurar el miedo y como manifestación del desafío adolescente ante las regulaciones establecidas por la institución. En cambio, la fisiología era la ciencia consagrada al estudio del funcionamiento y las interacciones de los componentes de un cuerpo vivo. Ambas se complementan, aunque la anatomía, ilustrada en célebre cuadro de Rembrandt en época que se condenaba por heréticas tales investigaciones, se inclina, por parte de maestros y discípulos, sobre un cadáver. Siguiendo el curso de la metáfora, al atender el impostergable análisis del fenómeno burocrático, hay que repasar la historia y, bisturí en mano, entrarle al presente.

«Mi trabajo eres tú», decía una consigna olvidada desde tiempos que parecen remotos. En verdad, el burócrata es un servidor de la administración pública, de un país en Revolución, es decir, del pueblo. Como ciudadana y en tanto responsable de un minúsculo centro de trabajo, me siento víctima de la ineficiencia, de la falta de orientación, de la procrastinación —ese dejar para mañana lo que puede hacerse hoy—, de la proliferación infinita de gestiones y documentos, así como de la prepotencia característica de la conducta de algunos funcionarios. Como resultado de todo ello, paso de la exasperación a la parálisis.

Conscientes de los problemas que entraña, los dirigentes de la Revolución intentaron detener las tendencias burocráticas desde temprano. Tal y como ha sucedido en otros casos, la interpretación de las indicaciones dimanadas desde los más altos niveles cayó en manos de ejecutores complacientes y acomodados, víctimas ya de la bacteria transmisora de la patología del pensar burocrático. Con olvido de las esencias, cumplieron la tarea de manera formal. Hubo un cementerio de máquinas de escribir en los alrededores de la Calzada de Rancho Boyeros. En aquellos tempranos 60, el Comandante Ernesto Che Guevara advertía acerca de las deformaciones que pudieran derivarse de la confección de organigramas según modelos abstractos, sin tener en cuenta la necesidad de los cargos y las funciones que habrían de desempeñar los ocupantes de cada puesto de trabajo.

El burocratismo es un modo de actuar y de pensar. Integran esa patología la sordera creciente ante las razones del interlocutor y ante los asuntos que afectan a las masas. Más dañino y con más fuerza expansiva que el caracol africano, lo invade todo. Afecta al solicitante de tierras ociosas, a los reclamantes de los derechos concedidos para la reparación de viviendas, y se extiende hacia el mundo de la investigación y la Academia. Desde hace buen rato, me sentí espoleada por la necesidad de abordar el tema. No lo hice por no reiterar lo dicho en un trabajo anterior. Ahora no pretendo ofrecer las conclusiones de un análisis riguroso. Emito un llamado porque las circunstancias lo requieren con la mayor urgencia.

El aumento salarial en beneficio del sector presupuestado de la economía, en medio del calor aberrante del verano, ha producido beneplácito general. Muchos tendrán acceso a más productos en el agromercado. Las madres deben estar pensando en los zapatos y en los uniformes escolares de los niños en plena edad de crecimiento. Algunos disfrutarán otras opciones recreativas en los meses de vacaciones. No se necesita disponer de bola de cristal para discernir que no estamos ante una medida aislada. Es un primer paso para seguir avanzando en un reordenamiento integral. En ese contexto, para lograr los mejores resultados en el ahora y en el mañana, se impone librar un combate contra las actitudes burocráticas en todas las esferas de la sociedad. No habrá de tener tregua, porque conocemos la capacidad reproductiva del fenómeno. Semejante a la jicotea, protege cautelosamente la cabeza en el carapacho para asomarla luego, cuando pase el vendaval.

Como hipótesis inicial para conocer el fenómeno burocrático, me atrevo a apuntar dos categorías: el burócrata de ventanilla, y el que se refugia tras las mamparas, arropado a veces en el aire acondicionado. Con el de ventanilla, menos remunerado, tropezamos todos. Tiene el no pintado en el rostro, desconoce las normativas de una superioridad distante en el tiempo y el espacio. Escucha mal, desconcentrado, atento quizá a la mercancía que está a punto de llegar en el expendio más próximo.

Menos visible, el burócrata oculto tras las mamparas, inaccesible, envuelto en reuniones, sujeto a rutinas ya periclitadas, puede acarrear problemas de mayor envergadura, porque la acción en las circunstancias específicas de un área productiva determi-nada, demandan iniciativa y creatividad, exigen definir diseños atemperados a realidades diferenciadas, sin contravenir las normas que presiden el ordenamiento general del país.

Urge perfilar la profesionalidad de la administración, actualizar los principios éticos propios de cada área, tomar las medidas necesarias para garantizar el cumplimiento de la responsabilidad individual, nunca diluible en el anonimato de un colectivo, aunque este último ejerza el papel que le corresponde.

Hay que aprender a meter las manos en una realidad contradictoria, donde hoy, como siempre ha sido, se mezclan residuos anquilosados y voluntad renovadora. Para hacerlo, como lo entendieron Fidel y el Che y lo siguen haciendo Raúl y Díaz-Canel, se impone avivar el fuego purificador de la crítica y la autocrítica. Porque, como nunca antes, estamos abriendo caminos en el bosque para que nada interfiera la lucidez de la mirada, mientras despejamos de malas yerbas el sendero.

Vencer o morir por el destino de Cuba

tomado del blog El caracol de Agua

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com


Cada 10 de febrero Cuba recuerda el aniversario de la Capitulación del Zanjón,  entre los ejércitos de España y del pueblo cubano, llamado “Libertador”. Asumimos el concepto de capitulación y no los de paz o pacto, por las siguientes razones históricas y la respuesta de Antonio Maceo en Mangos de Baraguá.
Ante todo, si uno revisa el documento del Zanjón en su letra y espíritu, una realidad sobresale. Abiertamente, en el artículo 1,  España exige la capitulación incondicional de las fuerzas rebeldes a su ejército. El término incondicional lo dice todo,  los cubanos alzados en armas reconocen la victoria de España sobre ellos. Por tanto, es una capitulación que no alcanza los objetivos por los que el 10 de octubre de 1868 se fueron a las armas.
Para conseguir la capitulación, España negoció con el Comité Revolucionario del Centro, integrado por altos oficiales del “Ejército Libertador” y miembros de la “Cámara de la República en Armas”, que  creían alcanzar una paz, donde ambas fuerzas enfrentadas, terminaban en similares condiciones y ello traería ventajas políticas favorables para el pueblo de la isla.
Desde el punto de vista del Comité Revolucionario del Centro, se conseguía una  paz que  ayudaría a cubanos y españoles a sanar las heridas de 10 años de guerra, pues según cálculos  de fuentes bien objetivas,  unas  300 000 personas murieron y la economía de la isla estaba en bancarrota.
Con mucha habilidad, España reconocía en los acuerdos del Zanjón los grados militares de los insurrectos, la libertad de los negros que militaron en el “Ejército Libertador”, facilidades para abandonar el país el que lo deseara,  creación de partidos políticos y libertad de prensa.
En verdad, para las condiciones de la época, parecía algo ideal, sin embargo el Mayor General Antonio Maceo, Jefe del Departamento Oriental, no reconoció ninguno de los artículos negociados, porque traicionaban los objetivos principales de la guerra emancipadora: independencia, libertad de comercio y eliminación total de la esclavitud. 
El 15 de marzo de 1878 Maceo protestó en Mangos de Baraguá, donde dejó claramente definida la visión política de los orientales ante el Zanjón. Con su radical posición, dejó algo muy claro ante España,  seguir luchando hasta vencer o morir.

POR QUÉ LOS MEDIOS OCCIDENTALES NO HABLAN DE LOS DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS DE LA CIA, SOBRE LA CREACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA?

tomado del blog: Re-Evolución

Uno se harta de tanta morralla y silencio en los medios periodísticos occidentales, donde los españoles acostumbran a representar lo más florido y granado de las Fake News y los profesionales más lamentables. No hablo de tertulianos por pura caridad cristiana.

Y no me refiero a aquellos/as escorados a la derecha, sino a los que tratan de representar una posición “progresista”, pero su intento queda en agua de borrajas a la primera de cambio; o sea, cuando se habla de Cuba, la RPDC, Irán, Rusia, China y Venezuela. ¿Verdad, señoras Almeida, Preciado, señores Escolar, Sardá, etc.?

Durante estas fechas en las que la Unión Europea parece representar la panacea democrática del viejo continente, conviene recordar que el diario “The Telegraph”, en 2016, publicó una serie de documentos desclasificados por el Departamento de Estado de los EEUU, que demostraban la financiación secreta que Washington aportó en la creación de la Unión Europea para contrarrestar a la Unión Soviética.

Fue desde la sede de lo que hoy es la CIA donde se impulsó la primera tentativa de integración de algunas de las naciones del viejo continente, a finales de la década de 1940, gracias a los millones de dólares que, de forma encubierta, se pagaron bajo las administraciones de los presidentes Harry Truman, Dwight Eisenhower, John Kennedy, Lyndon B.Johnson y Richard Nixon.

La noticia no obtuvo en Occidente una repercusión acorde con el contenido. Como si “alguien”, desde las alturas y sillones donde conspiran los amos de la información, hubiera transmitido una orden concreta: mutis y a otra cosa, queridos esclavos periodistas.

EL PRESUNTO FUNDADOR DE LA UNIÓN EUROPEA, JEAN MONNET, ERA LOS OJOS Y OÍDOS DE ROOSEVELT EN EUROPA. ALGUNOS LO ACUSARON DE SER AGENTE AL SERVICIO DE WASHINGTON

Naturalmente, uno se pregunta: “¿Por qué en diarios y TV, radio e internet, no se retoma esa noticia, cuando las fuentes son, nada más y nada menos que las que vierten los canales de la agencia estadounidense de espionaje más famosa de los siglos XX y XXI?

Efectivamente: la CIA, por la que la socialdemocracia europea profesa un gran cariño y devoción, similares a los del trotskismo latinoamericano y europeo, hermanos de leche de aquella, ayudó al nacimiento de la UE.

Las evidencias mostradas en tales documentos del servicio de inteligencia sostienen que ese organismo financió secretamente, durante varias décadas de la segunda mitad del siglo pasado ese proyecto.

Uno de los documentos, fechado el 26 de julio de 1950, revelaba una campaña de la Oficina de Servicios Estratégicos, precursora de la Agencia Central de Inteligencia, para promover un Parlamento europeo de pleno derecho.

Además, según estos informes, Washington siempre prestó especial atención al Reino Unido, cuya incorporación en la integración europea era una prioridad para los estadounidenses.

EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS, BARACK OBAMA, ADVIRTIÓ A GRAN BRETAÑA PARA QUE PERMANECIERA EN LA UE.

Por otro lado, EE.UU. incluso “intimidó al gobierno francés” para alcanzar un pacto de convivencia y conveniencia con el ejecutivo alemán (designado por EEUU) en los primeros años posteriores a la II Guerra Mundial, porque la Casa Blanca “quería un frente unido para contrarrestar el poderío de la Unión Soviética“, resalta el artículo.

De acuerdo con ‘The Telegraph’, que cita los documentos desclasificados, algunos de los “padres fundadores” de la UE eran “mano de obra contratada por la CIA“.

La agencia de inteligencia estadounidense trató activamente de mantener la dependencia europea de Washington, impidiendo a Bruselas la búsqueda de fuentes alternativas de financiación, destaca el rotativo. Sin embargo, durante el proceso de construcción de esa Europa unida, se cometieron “graves errores“.

En un memorando, con fecha del 11 de junio de 1965, EE.UU. impartió instrucciones concretas al entonces vicepresidente de la Comunidad Europea, el italiano Lionello Sandri, para que promoviera “sigilosamente el proyecto de unidad  monetaria, evitando cualquier debate hasta que la adopción de estas propuestas sean prácticamente inevitables“.

Como demuestra la historia, este enfoque fue demasiado exagerado, dada la situación actual de la deuda, las trampas de deflación y el desempleo masivo en todo el sur de Europa, sobre todo en Grecia, Italia, Portugal y España.

En cierto sentido, estos documentos son historia antigua. Pero demuestran que Washington se metió en este asunto hasta el cuello“, concluye el artículo del medio británico.

Sobre el Decreto-Ley Nro. 373 “Del creador Audiovisual y Cinematográfico independiente”

tomado del blog: Cine cubano la pupila insomne

Jun 29

Publicado por Juan Antonio García Borrero

Ramón Samada, presidente del ICAIC// Foto: Julio Gerardo Hun Longchong, tomada de http://www.trabajadores.cu/20190627/decreto-ley-373-reconoce-a-creadores-independientes-pdf/

Si algo aprendí de aquella etapa en que me desenvolvía como abogado en los tribunales, es que a los textos legales es conveniente aproximarse desde la sospecha.

A diferencia de las películas de las que uno puede opinar acabado de verlas y hacer nuestras las interpretaciones explícitas, con las leyes uno no debe olvidar que se trata de construcciones temporales respondiendo a intereses coyunturales: lo recomendable en este caso es apelar a la lectura sintomática, y tomar en cuenta no solo lo que sustantivamente se sostiene, sino también lo que se excluye o se silencia. Mañana llegarán enmiendas, negaciones, porque la vida a diario se crea y recrea…

Pero ahora mismo quisiera dejar a un lado todo lo que tenga que ver con la sospecha interpretativa, para sumarme a la alegría de aquellos que ven en la legalización del creador audiovisual y cinematográfico e independiente una gran victoria para el gremio.

De todo lo que se ha dicho en estas pocas horas transcurridas, luego de darse a conocer el documento legal, me quedo con esas declaraciones de Ramón Samada, presidente del ICAIC, donde habla del protagonismo que han tenido los cineastas en todos estos años de reclamaciones, polémicas, malentendidos, soledades intelectuales, y falta de respaldo por parte de instituciones a las que le debería haber importado apoyar ese movimiento desde el principio (estoy hablando en primer lugar de la UNEAC, desde luego).

A uno le podrán gustar más o gustar menos las películas que se están haciendo, pero lo que en lo personal no deja de impresionarme es el sentido de pertenencia a su profesión de todos aquellos que aspiran a poner la creación audiovisual de los cubanos a la altura de lo que exige el siglo XXI.

Cuando surgió el ICAIC, los que hicieron posible esa primera Ley de Cine que todavía debe ser actualizada, promediaban los treinta años de edad. Tenían los mismos sueños y ganas de transformar el mundo que los que, sesenta años después, suscribieron el Cardumen.

Por el camino lograron resistir todas esas ínfulas de reduccionismos estéticos e imperativos pedagógicos que en no pocas ocasiones quisieron imponer los grupos políticos y sus voceros. E hicieron películas hermosas y complejas.

Es obvio que con el nuevo Decreto-Ley no se está anunciando la parusía de los tiempos gloriosos del cine cubano; al contrario: vendrán nuevas pugnas, suspicacias, surgirán hermeneutas que harán de Procusto el medidor de todas las cosas y tratarán de meter a la fuerza en su lecho la realidad que se representa, y se harán películas buenas, regulares, y malas, a las que la crítica deberá tratar como se merecen.

Pero lo que fomenta mi optimismo es la vitalidad de ese movimiento que, sin ser homogéneo, se plantea la creación audiovisual como lo que es: un ejercicio de responsabilidad cívica.

Juan Antonio García Borrero

PD: Los interesados pueden descargar la disposición legal pinchando aquí:

GOC-2019-O43 Ley de Cine

Los métodos de Fidel

Tomado del blog: Dialogar, dialogar

Ana Cairo

I.

Estamos en la biblioteca de la Facultad de Artes y Letras. En una pared —presidiendo— está el retrato de la profesora Vicentina Antuña, directora-fundadora de la Escuela de Letras y Arte, que se derivó de la Ley de Reforma Universitaria, proclamada en la Escalinata de la Universidad de La Habana el 10 de enero de 1962.

La Escuela de Letras y Arte se inauguró el 14 de febrero de 1962. En su claustro se integraron profesores de la Facultad de Filosofía y Letras e intelectuales cubanos y extranjeros provenientes de otras instituciones; paulatinamente se incorporaron jóvenes graduados. La Facultad cumplió 55 años en febrero. La institución mantiene un bien ganado prestigio. Sus graduados son profesionales reconocidos en Cuba y en otras naciones.

Pienso que intercambiar opiniones en torno a Palabras a los intelectuales aquí en la Facultad podría asumirse como una forma de oportuna celebración.

Me alegra que en el público se encuentre la profesora Sonia Almazán, porque ella puede testimoniar cómo la Facultad ha participado en numerosas acciones de la vida cultural ya habanera, ya nacional.

La profesora Vicentina Antuña fue la primera jefa de la Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación desde los días finales de enero de 1959. Siempre quiso simultanear las responsabilidades con el estricto cumplimiento de su docencia como profesora de latín. También organizó el Consejo Nacional de Cultura como institución autónoma. Al morir se desempeñaba como presidenta de la Comisión Cubana de la UNESCO.

Entre enero de 1959 y 1962, Vicentina participó en los procesos de modernización y rearticulación de las disciplinas e instituciones culturales. En honor a la verdad, una parte del claustro también lo hizo. Basta mencionar a José Antonio Portuondo, Mirta Aguirre, Roberto Fernández Retamar y Graziella Pogolotti. De este modo, algunos de los temas de historia cultural que vamos a tratar en el panel, tuvieron repercusiones en la historia de la facultad.

II.

Quiero recordar a Alfredo Guevara (dirigente de la FEU, graduado de Filosofía y Letras), quien siendo presidente del ICAIC impartía clases de cine en esta Facultad.

En su última década de vida, Alfredo quiso reunirse con jóvenes universitarios. También organizaba en su oficina debates sobre temas culturales y políticos de naturaleza teórica con intelectuales de diferentes edades y profesiones. Aprendí y me divertí muchísimo.

Alfredo decidió multiplicar las experiencias y organizó giras para discutir con jóvenes en diferentes universidades. La pervivencia del proyecto “dialogar- dialogar” es el mejor de los homenajes.

III.

El discurso Palabras a los intelectuales, pronunciado por Fidel Castro en junio de 1961, continúa siendo un texto muy importante. Merece que se siga analizando y discutiendo con beneficio para todos.

Reitero algunas observaciones, explicadas con más detenimiento en otras ocasiones:

Para una cabal comprensión del texto, se requiere que sea mejor contextualizado. Defiendo las ediciones bien anotadas.

Los diversos tipos de  lectores, las prioridades generacionales, necesitan el máximo de informaciones en cuanto a tiempo y a espacio: ¿quiénes participaron en las discusiones?; ¿qué plantearon los oradores?; ¿qué tòpicos se esclarecieron?; ¿cuáles fueron los temas de mayor repercusión?

Creo que la edición anotada debería incluir una relatoría: ¿qué se discutió en cada una de las tres jornadas?; ¿quiénes hablaron?; un resumen de lo que dijeron. Elier Ramírez (compilador) preparó Un texto absolutamente vigente. A 55 años de “Palabras a los intelectuales” (Ediciones UNIÓN, La Habana, 2016). Allí,  republicó “Cuando se abrieron las ventanas de la imaginación”, de Lisandro Otero, elaborado a partir de sus notas.

IV.

Insisto en que todos deberíamos continuar las búsquedas en agendas, libretas de notas, cartas, etc.

Si se publicó en la revista Encuentro de España una versión de lo debatido el primer sábado en torno al esclarecimiento de lo ocurrido con el documental de Saba Cabrera Infante, estoy convencida de que existen las versiones de las otras dos sesiones. Hay que perseverar.

V.

Mi insistencia en la exhaustividad de los contextos se debe a que son imprescindibles para entender la originalidad de los métodos de Fidel.

Fidel es un genio político latinoamericano, un líder mundial del siglo XX. Predominará la admiración por sus métodos. Justamente desde esa perspectiva quiero comentar Palabras a los intelectuales.

VI.

Fidel tuvo una formación básica como joven político en la Facultad de Derecho. Aprendió muy rápido.

Sugiero la lectura de la versión de su discurso el 27 de noviembre de 1946, en el mausoleo de los ocho estudiantes de medicina en el cementerio de Colón. Se aprecia a un orador hábil que enlaza la conmemoración histórica con dos temas de actualidad para un público de jóvenes: los atropellos de que están siendo víctimas otros estudiantes y la escandalosa corrupción de José Manuel Alemán, ministro de Educación.

El presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt promovió el uso de la oratoria y el periodismo radial. Esa modernización se generalizó en Cuba con celeridad. Fidel, como la mayoría de los dirigentes estudiantiles de los 40 y 50, conocía muy bien los usos políticos de los espacios radiales.

Por razones similares, ya graduado de abogado y matriculado en una segunda carrera,  se entrenó en el periodismo de investigación.

Disfrutaba practicando la cultura de los debates. Se concentraba totalmente; aprendía de los argumentos de otros participantes y los reutilizaba para lograr pactos y consensos.

VII.

Entre las creencias generalizadas de 1959 estaba que Fidel casi no dormía, porque vivía participando en infinitas reuniones.

En febrero del 59, se hizo famosa la audacia con que Fidel logró convencer a los trabajadores azucareros de que no se fueran a una huelga. Durante horas, en el teatro de la CTC, escuchó pacientemente las demandas de todos los que pidieron la palabra y después estructuró respuestas convincentes ya temáticamente agrupadas. Cuando terminó la plenaria azucarera, los obreros salieron a defender un proyecto político y social  de inmediata ejecución revolucionaria, donde ellos eran los protagonistas.

VIII.

Desde mayo de 1959, cuando inauguró el curso académico, Fidel visitaba con frecuencia la plaza Cadenas de la Universidad de La Habana. Allí entrenaba sus habilidades para construir políticas. También se actualizaba y se divertía.

Para los que hemos envejecido en la Universidad, Fidel era un miembro de nuestra comunidad. Se aparecía en la Plaza Cadenas con los temas sobre los que quería oír criterios. También, los estudiantes aprovechaban y colocaban los suyos en los intercambios.

Los profesores de la Escuela de Letras siempre consideraron prioritario que los jóvenes aprendieran cómo se hacía la política real. En minutos, circulaba la noticia de que Fidel estaba en la Plaza Cadenas. Se interrumpían las clases y los jóvenes se iban corriendo a participar. Entre 1968 y 1975 presencié discusiones acaloradas, en las que primaba el máximo respeto.

IX.

Antonio Núñez Jiménez escribió En marcha con Fidel, cuatro tomos (1959, 1960, 1961, 1962). Como buen científico y cronista, estructura los relatos de forma amena y variada. Diseña un eje principal: la decodificación de los métodos de un intelectual con las más insólitas aspiraciones de nuevos conocimientos.

Sugiero la lectura de las escenas sobre los encuentros de Fidel con los campesinos serranos; y las de las exploraciones científicas de territorios; después, en las tertulias entre ellos, discuten alternativas de desarrollo local.

Recomiendo los capítulos sobre cómo se implementó la primera Ley de Reforma Agraria;  las  intensas discusiones  con todos los jefes de zonas agrarias.

X.

El éxito de Fidel en las tres reuniones de junio de 1961 con sus colegas intelectuales se deriva de un método ya perfeccionado de hacer política.

En su discurso, respondió a todas las preguntas e inquietudes. En  Palabras a los intelectuales cada párrafo remite a intertextos. Precisamente, no puede entenderse a cabalidad si no se conoce lo dicho en las tres sesiones.
XI.

Revisando los periódicos entre mayo y agosto de 1961, comprendí que originalmente el congreso fundacional de la UNEAC se iba a efectuar en junio. Y hasta el día antes, la prensa así lo anunciaba.

Probablemente,  se tornó álgida la querella acerca del documental de Saba Cabrera Infante; había un riesgo de que las pasiones se desbordaran. En dicha coyuntura, lo más urgente era el esclarecimiento total del episodio en una asamblea pública de los intelectuales. Se llamaba a testimoniar a todos los implicados.

Como salieron nuevos tópicos, se organizó una segunda sesión. Y como volvieron a aparecer inquietudes, se realizó la tercera y última; pero, si hubiera sido necesaria, se habría convocado a una cuarta.

Las tres jornadas intensas estuvieron cada una separadas por una semana. Debe sumársele el gran impacto del excelente discurso. En resumen, durante todo el mes de junio y las primeras semanas de julio, para dar un rápido cumplimiento a los acuerdos de las tres discusiones, se reconfiguró el sistema de instituciones culturales; se reordenaron tendencias y grupos; se aliviaron tensiones; se pactaron formas de tregua.

Con tiempo para planificar bien el éxito y discretamente se podría reorientar el congreso hacia nuevos objetivos.

XII.

Por cierto, en la semana entre la primera y la segunda sesión, los críticos de cine se reunieron en la Casa de las Américas y volvieron a ver el documental de Saba Cabrera Infante. Ellos ratificaron su opinión de que en ese momento no debía exhibirse en los circuitos de cine.

No se trataba de una persecución, ni de un problema personal. Se trataba de la percepción colectiva de un grupo de expertos (que hacían dicha labor cotidianamente para cumplir con la política de autorizar o no la exhibición de un material cinematográfico cubano o extranjero). Habría que decir que en todas las naciones capitalistas y comunistas era una práctica política.

XIII.

No debería olvidarse que la Biblioteca Nacional entonces era uno de los más concurridos centros culturales habaneros. Hacer una asamblea en un teatro, donde continuamente estaban entrando y saliendo personas, era resaltar su naturaleza pública y sectorial. No había secretos. (Al igual que en febrero de 1959, lo más natural había sido que la discusión con los obreros azucareros hubiera transcurrido en el teatro de la CTC).

XIV.

A mediados de julio, los organizadores del congreso hicieron pública la noticia de que la nueva fecha sería en agosto (justo en los días en que se conmemoraba el asesinato de Federico García Lorca). Por alusión se redefinía el evento hacia la amplificación de la solidaridad y de la herencia revolucionaria internacional.

En 1959, se había privilegiado la Revolución Mexicana. El expresidente general Lázaro Cárdenas, invitado de honor a los actos del 26 julio en la Plaza Cívica, vino con decenas de intelectuales. Los aportes culturales de la Revolución Mexicana tuvieron un amplio realce.

En 1960, continuó el motivo de la Revolución Mexicana (era el cincuentenario) y se recordó lo ocurrido en Guatemala (1954). Jacobo Arbenz fue el invitado de honor a los actos del 26 de julio en el Caney de las Mercedes, Sierra Maestra.

El congreso fundacional de la UNEAC (agosto de 1961) enfatizó la solidaridad antifascista con el republicanismo español. Se alababa la praxis  de la intelectualidad cubana, que heredaba y actualizaba el gran evento  internacional de julio de 1937,  con sesiones en Valencia, Madrid, Barcelona y París.

Nicolás Guillén y Alejo Carpentier estaban entre los organizadores del congreso. Félix Pita colaboraba. Juan Marinello mantenía su protagonismo (aunque no aparecía en público porque estaba operado de la vista). Leonardo Fernández Sánchez cumplía funciones importantes en el Ministerio de Relaciones Exteriores. En resumen, los cinco cubanos que habían sido delegados en Valencia continuaban haciendo su tarea solidaria.

El argentino Ezequiel Martínez Estrada, quien trabajaba en la Casa de las Américas, fue uno de los latinoamericanos invitados al congreso.

XV.

Palabras a los intelectuales, como documento de política cultural unitaria, se aplicó en las sesiones y los acuerdos del congreso fundacional de agosto de 1961, en la búsqueda de un equilibrio de tendencias en la membresía del  comité nacional, en la de las vicepresidencias y la secretaría, en las publicaciones, en los concursos.

XVI.

Las contradicciones epocales no pueden subestimarse. Desde la fundación de la Tercera Internacional Comunista (1919) se implantó el prejuicio erróneo de que los políticos no eran intelectuales.

El propio título del famoso discurso de Fidel marca una falsa otredad, que se mantuvo como imaginario hasta la primera década del siglo XXI.   Guillén y Che Guevara eran amigos. El primero le pidió al segundo que cediera a la UNEAC los derechos para realizar la primera edición de Pasajes de la guerra revolucionaria. Che aceptó, pero rechazó la invitación de pertenecer a la asociación.

XVII.

Me parece que ya es hora de privilegiar otros discursos de Fidel en particular sobre los temas culturales y sus interacciones con los miembros de la UNEAC a partir del congreso celebrado el 28 de enero de 1988, cuando Abel Prieto fue elegido presidente de la UNEAC.

La participación de Fidel en los plenos del comité nacional y en los congresos  de la UNEAC es tan importante como su presencia en la Universidad de la Habana entre 1959 y 1975.

Creo que debería estudiarse la originalidad de su pensamiento en el discurso del 20 noviembre de 1993 (por azar concurrente lezamiano, día del natalicio de Félix Varela), del cual solo se cita la frase de que lo primero que hay que salvar es la cultura.

Pienso que los métodos de Fidel para hacer política cultural tuvieron un desarrollo sorprendente durante el llamado “período especial”. Asombra su creatividad. Demostró una gran disciplina y tenacidad para actualizarse.

XVIII.

Conozco investigadores extranjeros que se están dedicando a profundizar en el llamado “período especial”. Reconozco que estoy fascinada con el proyecto de analizar la última década del siglo XX y la primera del XXI en cuanto a problemáticas culturales. Es muy diferente haberlo vivido que estudiarlo.

XIX.

Los métodos de Fidel se renovaron en el llamado “período especial”. Me parece que dicha investigación debería privilegiarse. Quizás sería oportuno dedicar algún espacio de “Dialogar-dialogar” a ese objetivo.

Muchas gracias por invitarme al panel.

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