Clulares codifik2

Por Rodolfo Romero Reyes

Mi linda amiga Helen me aconsejó que disminuyera el número de líneas de esta sección con la finalidad de hacerla más humorística y también para dejar más espacio a la caricatura de Sama. En fin, que por este mes al menos le voy a hacer caso y dejaré la muela para entrar en el pollo de este arroz.

El uso de las nuevas tecnologías tiene sus particularidades y muchas dependen del lugar donde se usen. Entre las tecnologías más singulares está el celular y si hablamos de lugares singulares, las universidades cubanas son las ideales para este análisis.

Cuando dos amigos tienen celular las contraseñas son infinitas. Una llamada perdida (dígase de las llamadas que no se contestan, es decir, casi todas) significa: te mando saludos, te quiero, etc. Si la llamada es correspondida, significa lo mismo a la inversa. Dos llamadas es que lo llames desde un fijo para poder responderte. Tres llamadas que te apures y cuatro es que descuelgues que es algo extremadamente urgente. De hecho este último código solo se tiene con amigos de confianza que saben clasificar las cosas en extremas y las comparan con los centavos que cuesta descolgar.

Si quedan en verse en un lugar, un timbre significa que ya llegué. Si todos lo días yo te llamo para saber si me recoges mañana para ir a la escuela, un timbre a la hora habitual sustituye la tradicional pregunta y las respuestas son sencillas: una perdida es Sí, y dos, es No. Este código (de Sí y de No) es el más popularizado. Sobre todo para responder mensajes. Incluso cuando las preguntas tienen respuestas más complicadas, la persona que manda el mensaje se solidariza y le propone a su receptor diferentes soluciones. Por ejemplo, el mensaje puede decir: “¿Por fin la fiesta cuando es? Si es el viernes dame una perdida, si el sábado, dos, si el domingo tres. Si se suspendió, no me llames”.

Como siempre la necesidad de ahorrar nos despierta la creatividad de una forma impredecible.

Pero no solo se ahorra dinero con el código de llamadas perdidas. En el lenguaje escrito también se ahorra tiempo. Es por eso que para escribir mensajes de textos se han inventado reducciones bastante enigmáticas.

“No fui a KY13, abía 3men2 ambient. Al2 fue dspues y me contó. TKM. L”. Este es el mensaje que mandó Elena a una amiga el día del concierto de Calle 13 en la Tribuna. ¿Les fue difícil?

No se preocupen, cuando tengan móvil se irán acostumbrando. Mientras se entienda, todo está bien, diría mi amigo Urbino. Pero hay algunos que se pasan. Por ejemplo, una profesora de mi Facultad citó, mediante un mensaje, a un alumno del ISDI para una consulta. “stoy n l VCDKNTDCT”. Si el muchacho no pregunta a la entrada de la Facultad a un estudiante con mucha creatividad él nunca hubiera sabido que tla cita sería en el Vicedecanato Docente.

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