Guantánamo: ¿Un adiós “quirúrgico” al Paquete Semanal?

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Confirman directivos de Trabajo y Seguridad Social de Guantánamo que se mantienen las regulaciones del alcance de la actividad Comprador vendedor de discos.

Por Lilibeth Alfonso (tomado de La esquina de Lilith)

En las casas de discos de la ciudad de Guantánamo se vive un ambiente áspero. En las que no han cerrado, los carteles que antes proponían los servicios están en el piso, con la “cara” contra la pared o todavía en las paredes con un manchón o un trozo de papel tapando la oferta de copiar en memorias flash u otros dispositivos extraíbles.

Los clientes, no obstante, no dejan de entrar. La causa, que a pesar de la limitación y en parte porque solo ha sido notificada oficialmente a unos pocos, muchos del negocio continúan copiando en esos soportes la información del Paquete Semanal. Es un secreto a voces, como que en la calle se sigue comercializando ropa y artículos importados.

En la vida real, de esas copias es que viven los que se dedican a la actividad de Comprador vendedor de discos, la número 22 de las 181 aprobadas para ser ejercidas por trabajadores por cuenta propia como parte de la actualización del modelo económico cubano.

“En un día, si vienen 20 personas, una sola lo hace para grabar un disco, y a veces pasa una semana y nadie solicita el servicio”, dice un joven que ejerce la actividad en la sala de su casa, ubicada en la céntrica calle Pedro A. Pérez.

Tiene 20 años y es cocinero graduado de la Asociación Culinaria. Se decidió por el cuentapropismo hace unos meses y lo ejerce desde hace dos. Antes, tuvo que modernizar su computadora, sobre todo, con un disco duro de gran capacidad y puertos de memoria 3.0 para optimizar la velocidad de las copias.

Para esa inversión, su mamá vendió el televisor de la casa en 300 cuc que le sirvieron para comprar las piezas y los primeros paquetes con información, y difícilmente pueda recuperar en un plazo razonable si se hace firme la prohibición que siguió a conciencia para evitar una multa, pues a su casa nadie ha ido a informarle los cambios.

Le molesta, asegura, que cuando fue a la dirección de Trabajo para solicitar la licencia de la actividad, tuvo la claridad de preguntar su alcance y le dijeron que sí, podía grabar discos y memorias flash.

Abel Bernal Aldana, cuentapropista que ocupa un espacio rentado en el Mercado Caribe 2, en el 16 Norte entre 3 y 4 Oeste, tiene cinco patentes incluida la de comprador vendedor de discos.

Como a muchos, tampoco a su puesto laboral acudieron para advertir de la medida, a pesar de lo cual retiró el servicio desde el mismo lunes. Tenía, dice, varios argumentos para defenderse, pero era mejor evitar problemas si en la primera visita de un inspector ya te ponían una multa.

Sus tesis son comunes a casi todos los cuentapropistas: 1. Desde que se abrió la actividad los negocios han copiado discos y memorias al unísono; 2. Los dispositivos extraíbles son la evolución tecnológica de los discos compactos; 3. La ley dice que son compradores vendedores de discos, pero si bien no especifica que pueden ser extraíbles, tampoco dice que sean solo los compactos.

Con esas razones, en la mañana del pasado 8 de junio unos 30 titulares de licencias de Comprador vendedor de discos se congregaron, sin aviso previo, ante las puertas de la dirección de Trabajo y Seguridad Social en el municipio de Guantánamo a pedir explicaciones sobre las limitaciones a su actividad económica.

Osmany, como prefiere ser llamado uno de los concurrentes, acudió creyendo que los habían convocado. De lo contrario, confiesa, se hubiera quedado en casa, “preferible a lo que pasó. El subdirector de Trabajo reunido con nosotros, diciéndonos que era una decisión del organismo superior, que iban a consultar e informarnos, y que no estaban facultados para autorizarnos a seguir como hasta ahora o a cerrar el negocio”.

Esperando alguna respuesta, cerró durante tres días y al cuarto reabrió las puertas para “ir haciendo algo” aunque me asegura que en su negocio se dejó de copiar en dispositivos extraíbles. “Pero si las cosas siguen como hasta ahora, entrego la patente. Sencillamente la cuenta no da”, dice.

Quien sí piensa seguir con su negocio es Héctor, a secas, me dice para no ser reconocido, quien se dedica a distribuir el Paquete de casa en casa dos veces por semana mientras mantiene su trabajo con el Estado. “Tengo unos 30 clientes, ellos me piden lo que quieren y yo más o menos les hago una carpeta para hacerlo todo más rápido, nada para hacerme rico, pero da para vivir”.

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Marina López alquila, desde hace casi dos años, un local de su casa para la venta de discos. Ella también se afecta.

Voces oficiales

A juzgar por cómo me recibe, no es la primera vez que a Joel Márquez Castillo, jefe de la Dirección Integral de Supervisión (DIS) en la provincia, le preguntan sobre la prohibición de copiar información en discos extraíbles en los últimos días, y seguramente no será la última.

Lo primero que aclara es que no puede hablarse de una prohibición porque copiar en memorias nunca estuvo autorizado y eso se aclaró en las charlas educativas del MTSS a los cuentapropistas, lo que según los procedimientos también avala que multaran sin advertencias previas.

Ante la pregunta de por qué limitar ahora, cuando el fenómeno surgió al mismo tiempo que la actividad, asegura que las acciones de los inspectores de la DIS al respecto no son nuevas y que solo este año se han realizado más de 60 acciones de chequeo y control de la actividad de comprador vendedor de discos, e impuesto una docena de multas.

Sobre el motivo, precisa que la única causa es la enunciada pues “en las inspecciones no se ha encontrado que esos TCP distribuyan material pornográfico ni subversivos. Tampoco, asegura, estamos haciéndole guerras al cuentapropismo”.

Por su parte, Walter Urgellés Lemoine, director provincial de MTSS, confirma que los TCP conocían de las limitaciones de su actividad, contenida en la Resolución 41 del 2013: “Pueden comercializar discos, cumpliendo las regulaciones del derecho de autor y alquilar discos, no grabar memorias ni otros dispositivos. De modo que se seguirá aplicando la ley. ¿Por qué en Guantánamo se está aplicando lo establecido y en otras provincias no? Esa pregunta deben hacérsela a esos territorios”.

Pero Lourdes Soria Vegué, secretaria del Sindicato de trabajadores del Comercio, la Gastronomía y los Servicios, que agrupa a unos 200 compradores vendedores de discos, opina que es hora de que esos organismos “se pongan de acuerdo” y actúen en bien de todos.

“Como sindicato, nunca fui informada de que el proceder de grabar memorias era incorrecto y, en dos años, es la primera vez que algún trabajador se queja porque hayan actuado contra él debido a eso, y solo ocurre en Guantánamo. Por otra parte, sabemos que la ley debe cumplirse, pero no puede negarse tampoco el desarrollo tecnológico”.

Para la ONAT, es una cuestión de números, de modo que si los límites a la actividad de marras se hacen firmes, para ellos significará otra reducción de los ingresos percibidos por los tributos del TCP, hoy poco menos del 2 por ciento de lo recaudado en la oficina para el presupuesto estatal.

Los mayoria de los trabajadores de la actividad están dentro del régimen simplificado de tributación con una cuota fija de 60 pesos al mes, excepto aquellos que ejercen otras, esos se adscriben al general y deben pagar el 10 por ciento de los ingresos de las ventas. La mayoría aportan la contribución a la seguridad social y varios el tributo por la radicación de anuncios.

 

Unos 300 cuc tuvo que invertir este joven para sumarse al negocio de las copias.
Unos 300 cuc tuvo que invertir este joven para sumarse al negocio de las copias.

“La prohibición hace atractivo el fruto prohibido”

Para la mayoría de las personas, la aplicación a rajatabla del alcance de la actividad de Comprador vendedor de discos no tiene nada que ver con la legalidad de los vendedores. “Sencillamente, opina una consumidora del Paquete muy airada porque se quedó a mitad de La Fiesta del Chivo, quieren prohibirlo y cortan una de sus vías de propagación”.

Lo que preocupa del Paquete, más allá de su legalidad, es su contenido. Durante los últimos dos años, se le acusó por generalizar la frivolidad y la cultura del mal gusto, pero sería tapar el sol con un dedo tratar de responsabilizarlo de un fenómeno que ya venía arraigándose desde mucho antes en el consumo cultural de los cubanos.

Preocupa también, al parecer, los programas producidos en Miami donde se denigran las políticas del país y a sus dirigentes pero no es lo más frecuente ni lo más buscado por los consumidores.

El Paquete, explica Bernal Aldana, es un compendio de muchas carpetas, divididas por secciones: series terminadas, series en transmisión, novelas terminadas y en transmisión, películas de diferentes nacionalidades y calidad, incluidas clásicas y cubanas, documentales, shows, música, videos musicales, espacios de compra y venta…, entre otras.

Actualmente, el Paquete llega dos veces a la semana, el miércoles con 350 gigas y el sábado, con 750. Es diferente según la provincia de donde venga, Santiago de Cuba, Granma, La Habana, pero casi siempre se mantienen las mismas carpetas.

Lo más buscado, y coindice con la apreciación de la mayoría, son novelas, series, música y videos musicales, y películas. No se incluye, además, pornografía ni materiales abiertamente contrarrevolucionarios. En este sentido, “lo más fuerte” son algunos shows humorísticos.

Esa variedad, junto a su puntualidad, lo mantienen en la preferencia como un fenómeno que llega para quedarse en un entorno en el que las personas quieren decidir sobre los productos que consumen, más allá de la escasa oferta de los canales nacionales en materia de entretenimiento.

Y eso, luego del gran debate alrededor del Paquete, parecía haberse entendido. Eldys Baratute Benavides, presidente de la Asociación Hermanos Saíz en Guantánamo, es categórico cuando opina que la medida tira por la borda dos años de debates sobre el tema. “La idea no puede ser prohibir el Paquete, sino crear alternativas para que las personas puedan decidir qué ver”.

Mientras, Jorge Núñez Motes, presidente de la UNEAC aquí, comparte la opinión y asegura que es el pensamiento que hoy impera dentro de la política cultural del país, “además, por experiencia, sabemos que las prohibiciones no acaban con los fenómenos, más bien los hacen más atractivos”.

 Un discurso que se completa con la cita del intertítulo y que pertenece a Abel Prieto Jiménez, asesor del presidente cubano Raúl Castro, quien en una entrevista reciente al diario español El País aseguró que “La idea de que vivimos en un régimen que controla todo lo que el ciudadano consume es una mentira, una caricatura insostenible en este mundo interconectado (…) No vamos a prohibir cosas. La prohibición hace atractivo el fruto prohibido, el oscuro objeto del deseo. Estamos trabajando contra la ola de banalización y frivolidad, y no para prohibir sino para que la gente sepa discernir, sobre todo en el mundo audiovisual porque la nueva generación es muy audiovisual”.

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