Juego de Tronos: Los creadores explican la decisión de Daenerys

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tomado del blog: Al día

No se puede decir que no lo viéramos venir (hasta Robert Baratheon se lo advirtió a un escéptico Ned Stark), pero el brote psicótico de Daenerys en mitad del penúltimo episodio de Juego de Tronos ha divido a los fans.

Unos piensan que Dany ha hecho lo que siempre dijo que haría, recuperar lo que le había sido arrebatado aunque tuviera que quemar ciudades enteras.

Otros no se explican que la misma persona que lloró la muerte de una niña a manos de su dragón, la misma persona que mandó matar a los esclavistas “sin herir a los niños”, ahora queme a inocentes durante horas.

Daenerys aguantó el tipo tras perder a la mitad de sus hombres, tras descubrir que no era la hereda legítima al trono, tras asumir que no la querían en Poniente. Pero la ejecución de Missandei y la traición de Jon colmaron el vaso. Esa es la explicación que dan los creadores de la serie a su decisión de arrasar Desembarco del Rey: se había quedado sola.

“Dany es una persona increíblemente fuerte”, explica David Benioff. “Pero ha tenido amigos y asesores muy cercanos durante todo su recorrido en la serie. Si echas un vistazo a las personas que han estado más cerca de ella todo este tiempo, casi todos le han dado la espalda o han muerto, y ahora está sola. Y sentirse tan aislado es peligroso para alguien que tiene tanto poder. En el momento en que más necesita un guía, todos se han ido”.

Dany cree que Jon la traicionó al revelar a sus hermanas su verdadera identidad, pero además está enamorada de él, y él ya no es capaz de devolverle su afecto. Llegados a este punto, se da cuenta de que solo le queda una opción para sentarse en el Trono de Hierro: que la gente de Poniente le tenga miedo.

“Creo que cuando dice ‘que sea miedo’ se está resignando al hecho de que podría tener que hacer cosas desagradables, cosas horribles para mucha gente”, explica Daniel Weiss. “Eligió la violencia —dice Benioff—. Un Targaryen que elige la violencia es una cosa bastante aterradora”.

Entonces Dany gana la guerra: suenan las campanas, Desembarco del Rey ha caído, los habitantes se han rendido. Y sin embargo “se siente vacía, no es lo que pensó que sería, no es suficiente”, según el director del episodio, Miguel Sapochnik. Porque Dany siempre fue un poco psicópata.

“Incluso cuando miras atrás, en la temporada 1, cuando Khal Drogo le da la corona de oro a Viserys, sabes que hay algo escalofriante en cómo reacciona al ver la cabeza de su hermano desaparecer”, dice Benioff. “En cómo ha ido respondiendo a la muerte de sus enemigos”.

Pero todavía queda un atisbo de moral en esta Daenerys Targaryen que hace caso omiso a las campanas de rendición. A la hora de la verdad, Dany aprieta la mandíbula, tiembla de miedo (un miedo mezclado con rabia) y duda unos segundos antes de lanzarse a quemar inocentes. Todo lo que ha hecho en su vida la ha traído hasta este punto, y tiene que decidir.

“Si las circunstancias hubieran sido diferentes, no creo que este lado de Dany hubiera asomado nunca”, dice Benioff. “Si Cersei no la hubiera traicionado, si Cersei no hubiera ejecutado a Missandei, si Jon no le hubiera dicho la verdad… Si todas estas cosas hubieran sucedido de alguna forma diferente, no creo que estemos viendo este lado de Daenerys Targaryen”.

No fue premeditado. “No creo que decidiera de antemano que iba a hacer lo que hizo”, explica Weiss. “Pero vio la Fortaleza Roja, que para ella es la casa que construyó su familia cuando llegaron por primera vez a este país hace 300 años, y es en ese momento, en la muralla de Desembarco del Rey, cuando mira ese símbolo de todo lo que le fue usurpado, cuando toma la decisión de convertir esto en algo personal”.

Gran parte de la polémica en torno a la decisión de Daenerys es que este personaje heroico que prometía “romper la rueda”, acabar con los tiranos, reinar con misericordia… sea malo. Pero el poder y la ambición corrompen, y en este mundo de fantasía no solo hay blanco y negro, tal y como ocurre en el mundo real. Por eso, al final del episodio, los buenos son los malos.

“Cuando despega y comienza a quemar la ciudad, los Inmaculados y los hombres del Norte en tierra se lo toman como una señal: ya no hay moral para nadie”, dice Weiss. “Los buenos se comportan como los malos. Las líneas morales que Jon ha dibujado para sí mismo, para su vida, no se pueden extender a todo el mundo en todas las situaciones”.

Pero eso es precisamente lo que definirá el último episodio de la serie: puede que Jon sea un Targaryen , pero ha sido criado por los Stark, por el honorable Ned Stark. Daenerys ya no es “su reina”. No puede serlo, después de esto.

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