“La descendencia escondida de Céspedes en Contramaestre”

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tomado del blog Caracol de Agua

Por Arnoldo Fernández Verdecia. caracoldeaguaoriente@gmail.com

El 22 de enero de 1874 Carlos Manuel de Céspedes tiene la primera vista del río “Contramaestre”, en un lugar llamado “Lajial”; allí baña su cuerpo por vez primera en las frías aguas. Luego continúa camino a San Lorenzo, adonde llega el 23 de enero de 1874 a las 8:30 de la mañana. En aquel lugar encuentra su último amor en una de las pocetas del Contramaestre: Francisca Rodríguez Gómez (Panchita), una muchacha de 15 años.

De la relación de Panchita con Céspedes nació un hijo, Manuel Francisco; que no pudo llevar en vida el apellido del padre; pero era llamado cariñosamente por sus cercanos, Manuel de Céspedes. En realidad fue registrado con los apellidos de la madre en Santiago de Cuba. Con la mayoría de edad se mudó a Palma Soriano, hasta allí llegó su hermano Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, años después y lo ayudó para que estableciera un pequeño comercio; incluso quiso iniciar un proceso legal para que adoptara el apellido de su padre, pero Manuel no quiso hacerlo por razones muy personales vinculadas al honor de su madre. Por esa razón, toda la descendencia que tiene Manuel lleva el apellido Rodríguez, cuando en verdad, por razones de sangre, debería ser “Céspedes”.

Manuel contrajo matrimonio con Ana María Estrada y tuvo seis hijos; el primero de los cuales lo llamó, Amado Oscar, en memoria del hermano fusilado en 1870. Manuel Francisco Rodríguez Gómez murió el 15 de octubre de 1921 en Palma Soriano. Un dato valioso, hasta ahora desconocido por nuestra historia, es que dos de sus retoños, José Manuel y María Carmela Rodríguez Estrada, se establecieron en el reparto San Luis (hoy Rodolfo Rodríguez ), a principios de la década del 50, del siglo XX.

José Manuel se casó en matrimonio con Artemia Benítez Ramírez. Tuvo siete hijos; Ilsis María, Milagros, Carmen, Nilda, José Manuel, Aurelio, y uno de ellos, bautizado Rodolfo, nacido el 15 de abril de 1938; sí, el del reparto que lleva su nombre;  el miembro de la célula de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en Contramaestre; el responsable de la Bandera del 26 colocada sobre el techo de la tienda “La Libertad” el 20 de mayo de 1957; el rebelde la Columna número 3 del Tercer Frente Oriental, dirigido por Juan Almeida; el lector infatigable que siempre tenía en su mochila un libro de José Martí.

Por esos azares del destino, Rodolfo Rodríguez nunca supo la verdad sobre el padre de su abuelo; lo cierto es que al caer en combate el 23 de noviembre de 1958 en el poblado del Cristo, perteneciente a Santiago, defendía orgulloso el apellido de su bisabuela Panchita. Si su abuelo Manuel hubiera legalizado aquella descendencia escondida, hablaríamos hoy de Rodolfo de Céspedes y Benítez;  y  sus hermanos no serían unos desconocidos para el pueblo de Cuba.

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