No aceptaré mellas en el Filo de mi Palabra o La censura no ayuda

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imagesExplosivo, así calificó el director de la revista Haciendo Radio mi comentario sobre los servicios estomatológicos en Cuba que debió salir publicado este martes en la emisora nacional Radio Rebelde, y que ahora doy a conocer aquí, porque fue censurado y no salió al aire.

Es la primera vez que me ocurre esto, en los más de cinco años que llevo como comentarista de la sección Palabra con Filo, el principal espacio de opinión de esa prestigiosa revista radial del país.

Resulta lamentable que algo así suceda, porque en realidad el texto es más bien conservador, para las deficiencias que tiene la atención estomatológica, desde la percepción de numerosas personas con las cuales hablé sobre el tema y según mi propia experiencia.

Debo aclarar que tengo excelentes relaciones con la dirección del programa y de la emisora Radio Rebelde, donde en mi condición de colaborador siempre recibí el mejor tratamiento y respeto por mi trabajo.

Creo que soy suficientemente receptivo a las sugerencias, y estoy dispuesto siempre a cualquier análisis o debate sobre mis opiniones en ese o en cualquier medio de comunicación donde laboro.

 

En el caso de este comentario, lo envié desde la noche del domingo último, y no recibí de vuelta ninguna consideración o señalamiento, hasta que hoy en la mañana escuché que lo sustituyeron por un viejo texto mío de archivo, pues no estaba en sintonía con el panorama positivo de la estomatología que presentó ese espacio radial.

Enseguida llamé a la emisora y planteé mi desacuerdo con la decisión.

No considero que edulcorar la realidad ayude a la solución de los problemas que tenemos como sociedad y que debemos resolver si queremos avanzar, además de atentar contra la credibilidad de nuestro periodismo y de los profesionales que lo hacemos, quienes —como sabemos— no trabajamos por nuestra magra e injusta retribución, sino por la satisfacción de servir a nuestro pueblo y defender, con la verdad, a la Revolución.

Continuaré con el comentario Palabra con Filo en Haciendo Radio, de Radio Rebelde. Lo haré con la misma disciplina y amor que hasta ahora, aunque sin dejar de plantear nunca mi inconformidad con este tipo de censura.

Aquí el texto del comentario:

HACIENDO RADIO. Martes 23 de diciembre

Tema: Un dolor de muelas

Desde hace semanas escucho a un colega que tiene necesidad de atención estomatológica y no logra acceder a ese servicio médico tan sensible. A pesar de su relación de confianza con una doctora de la clínica del municipio Habana del Este donde debe ser atendido, cada vez que lo intenta, o faltan los guantes, o falta el agua destilada, o algo falla que le impide resolver su problema.

Lamentablemente, esta anécdota no es un caso aislado. A pesar del muy significativo presupuesto que el país destina a la salud pública, todavía los servicios estomatológicos son muy irregulares e inestables en no pocos lugares.

Las condiciones de las clínicas tampoco son nada parejas, incluso dentro de un mismo municipio pueden diferir en cuanto a suministros y facilidades para realizar su labor.

Con frecuencia se pueden encontrar problemas en los mobiliarios especializados o sillones, y también en la disponibilidad de alguno de los muchos componentes o materiales que requiere la estomatología.

Si bien hay determinada solución para las urgencias y algunas de las especialidades menos complejas, hay otras muy demoradas y difíciles de solucionar como, por ejemplo, el asunto de las prótesis dentales.

Es de las áreas de salud pública donde quizás existan más problemas en la integralidad de lo que se hace, y en la que por desgracia muchas veces la población queda insatisfecha o tiene que recurrir, en el mejor de los casos, a una amistad para poder recibir la atención que se necesita.

Contrasta la concepción preventiva que también se despliega en este campo de la higiene bucal y en los programas para la atención a los infantes y mujeres embarazadas, con las irregularidades que muchas personas enfrentan cuando tratan de acudir a revisiones sistemáticas o a tratamientos dentales más específicos.

El asunto ha sido tratado en más de una ocasión por los medios de prensa, pero no ha tenido una solución duradera, lo cual podría indicar no solo carencias materiales objetivos sino problemas organizativos en la gestión de los recursos.

La supervisión de los servicios estomatológicos, de su calidad y la manera en que funcionan tiene que ser una prioridad para las direcciones de Salud en todos los niveles.

Los gobiernos locales quizás deberían involucrarse más también en el control y exigencia sobre las clínicas estomatológicas y los políclinicos que cuentan con esta especialidad.

Habría que prestar más atención tal vez a los requerimientos e ideas que pudieran plantear los profesionales de este sector para mejorar su trabajo, pues el alto nivel y rigor en la preparación que ostentan nuestros estomatólogos y personal auxiliar, merecerían mayores garantías para realizar su labor.

Hay que dedicarle un análisis a fondo a este asunto por las autoridades correspondientes, porque no es aceptable que acceder a los servicios estomatológicos se convierta para ninguna persona, metafóricamente hablando, en un dolor de muelas.

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