PYMES: ALIADAS O COMPAÑERAS DE VIAJE

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imagesPor: Jorge Gómez Barata

En América Latina, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) constituyen cerca del 90 por ciento de los establecimientos económicos y generan más del 80 por ciento de los empleos. Un elevado número de ellas nacieron como pequeñas empresas familiares, una cantidad alta (60%) son manejadas por jóvenes con formación universitaria y cerca del 30 por ciento por mujeres.

La nomenclatura para clasificar las PYMES toma en cuenta el número de puestos de trabajo y la facturación. Las pequeñas emplean hasta 50 trabajadores mientras que las medianas pueden llegar a 200. En Brasil hasta 500 empleados se considera una empresa mediana, cifra que en México es de 250, Uruguay 100. Rara vez alguna PYME se convierte en una gran empresa.

En las grandes ciudades, estas unidades económicas proveen alrededor del 20 por ciento de las manufacturas, cerca del 70 del comercio y el 35 de los servicios, rangos que se elevan hacia las periferias, el interior y en las poblaciones pequeñas donde aportan hasta el 100 por ciento de todas las actividades económicas.

 

Muchas PYMES a la vez que prestan servicio a clientes individuales, actúan como proveedoras de otras de su misma condición; por medio de la concesión de franquicias, algunas transnacionales explotan las bondades de las pequeñas y medianas empresas y en ocasiones se asocian con ellas y le sub arriendan diversos encargos.

Por sus dimensiones, capacidad de adatarse a los cambios y las crisis, incorporar nuevas tecnologías en las dosis exactas y por su capacidad para integrarse a cadenas productivas, las PYMES son un factor dinámico y estable del modelo económico, pero de ninguna manera una panacea.

En Latinoamérica las PYMES confrontan dificultades para instalarse, realizar su gestión y progresar. En muchos países los gobiernos no desarrollan acciones específicas para estimularlas y protegerlas; no suelen ser consideradas en el diseño de políticas públicas, se les sobrecargan con exigencias burocráticas, exceso de requisitos, prohibiciones, impuestos y arbitrariedades de todo tipo. No existen en la región como en Europa y Estados Unidos estructuras gubernamentales para apoyarlas y protegerlas.

 

LAS PYMES EN CUBA

A pesar de su masiva presencia, de su protagonismo en la economía de todos los países, en Cuba donde la totalidad de las empresas son estatales, no sólo no existen pequeñas ni medianas empresas privadas sino que su existencia no forma parte de las prioridades en la actualización del modelo económico. Ello se debe a un fenómeno ligado a la cultura y a la doctrina económica sustentada en la Isla, donde se prefieren las figuras del trabajador por cuenta propia y de las cooperativas.

 

Tal vez el fomento de las pequeñas y medianas empresas privadas, una estructura para encuadrar la participación popular en la economía, compatible con los objetivos del socialismo y con el despliegue de un modelo sostenible, coherente con la integración latinoamericana y con la necesidad de aproximar a la nación y la emigración, sea un aspecto que los operadores económicos cubanos no debieran descuidar. Allá nos vemos.

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