Si la Viceministra de Educación mintió a la prensa tendría que renunciar o ser destituida

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Tomado del Blog: PaquitoeldeCuba

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Confieso que hasta ahora estuve ajeno a todos los avatares alrededor del fraude masivo que hubo en La Habana en el examen de Matemáticas para el ingreso a la Universidad, en parte porque estaba envuelto en lo más arduo de la VII Jornada Cubana contra la Homofobia, y también porque no tengo cerca a ninguna amistad o familiar en el preuniversitario.

Pero acabo de descubrir, casi con horror, que el asunto es demasiado grave como para quedar resuelto solo con la nota oficial sobre tres profesores involucrados y el repudio social casi unánime que reflejan ahora, tardíamente, nuestros medios.

Mi colega y amigo Carlos Alberto, quien primero denunció públicamente el hecho en su blog La Chiringa de Cuba el pasado 15 de mayo, ahoranos resume todo lo ocurrido y explica hasta cómo hay instituciones y personas que en lugar de revisar de forma autocrítica su implicación en estos penosos acontecimientos, todavía osan culparlo a él por destapar el asunto.

Pero eso no es lo más grave en mi criterio. El propio texto de la nota del Ministerio de Educación Superior y la Comisión Nacional de Ingreso reconoció que “posterior a la conclusión del examen (de Matemáticas), por diversas vías, se recibieron informaciones sobre la filtración de este y el dominio de su contenido por estudiantes de varios preuniversitarios de la capital” y añade que “En la tarde del propio día 6 se iniciaron las investigaciones pertinentes…”

Pero hallo en la explicación de Carlos Alberto un enlace insólito: la viceministra de Educación, Margarita McPherson, ofreció declaraciones que la prensa publicó ¡el 14 de mayo! donde la funcionaria elogió los resultados preliminares en las pruebas de ingreso, incluyendo el alto número de estudiantes que aprobaron el examen de Matemáticas, para concluir que «Estamos reconociendo que la estrategia que desarrollamos en el nivel de preuniversitario está dando resultados positivos; se avanza”.

 

Eso es sencillamente inaceptable. No solamente habría que pedir cuentas entonces a quienes hurtaron la prueba y lucraron con ella, así como cuestionar con dureza a estudiantes y padres cómplices de esta mentira.

Si ya era un hecho que había denuncias y quejas de padres y familiares desde el mismo día 6 de mayo, o McPherson no estaba al tanto de su trabajo, o -como bien dice La Chiringa- mintió a la prensa, y –añado yo- al pueblo de Cuba, al presumir de forma triunfalista de “resultados positivos” completamente falsos.

Si la Viceministra de Educación conocía la investigación en marcha y ofreció estas imprudentes declaraciones, tendría que renunciar o ser destituida. Si no lo sabía siendo parte, y tal vez hasta responsable, de ese proceso, peor aún: tampoco debería permanecer en su cargo. Al menos, eso pido yo como ciudadano, revolucionario y periodista.

Tengo un hijo en octavo grado y no quisiera criarlo entre dolos académicos, o en una sociedad donde la cadena rompe por el eslabón más débil ¿Acaso no fueron también fraudulentas las afirmaciones de la Viceministra de Educación ante los medios, al asegurar que todo estaba bien, cuando todo estaba mal? No podemos seguir admitiendo que dirigentes y funcionarios le falten el respeto a nuestra prensa, a sus profesionales y a la opinión pública nacional.

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Errores míos, del periódico y de la Viceministra o ¿Renunciamos o nos destituyen a todos?

En una oportuna llamada a la casa me acaban de alertar que el diario que publicó las declaraciones de la Viceministra de Educación sobre los “resultados positivos” en la enseñanza preuniversitaria, publicó una nota de rectificación en su edición impresa del sábado, donde esclarecía que la funcionaria no había hecho referencia específicamente a la prueba de ingreso de Matemáticas en la cual aconteció el fraude masivo en la capital del país, sino a la cantidad de alumnos que aprobaron los exámenes finales del grado 12.

 

Facsímil de la parte superior de la página 2 de Juventud Rebelde del 17 de mayo. Encerrada en un óvalo, la nota aclaratoria del error en la información del día 14 de mayo.

Mi imperdonable error en el post anterior partió de la revisión documental de todo lo que encontré sobre el tema en La Chiringa de Cuba, donde no había ninguna referencia a esta aclaración posterior del medio. También soy culpable de no leerme en los últimos tres días todos los periódicos completos después de dos semanas fuera de la ciudad y la redacción, lo que me impidió descubrir esos diez renglones en letras negritas, sin título, dentro de una sección de opiniones de los lectores.

Ni la pifia mía -grave para un bloguero que es también profesional de los medios- ni la del periódico, cambian, sin embargo, la esencia de la crítica a la Viceministra de Educación, Margarita McPherson.

En medio de las denuncias y quejas que padres, estudiantes y otras personas habían presentado desde que concluyó el examen de Matemáticas el 6 de mayo, así como de las investigaciones que estaban en curso y que debían ser de su pleno conocimiento, sostengo que si ella estaba al tanto de todo, fue una imprudencia y un irrespeto a la prensa y a la opinión pública intentar ofrecer una imagen edulcorada del fin de curso en el preuniversitario, en términos que si bien desconozco en su totalidad porque no estaba allí, fueron además capaces de producir tan lamentable confusión en una periodista de amplia experiencia en la atención al sector educacional.

Ahora parece que estamos casi empatados en materia de equivocaciones. ¿Renunciamos o nos destituyen en masa? Yo no tengo ningún problema con eso.

3 Comments

  1. Si quieren aumentar sus investigaciones, averiguen que fue lo que sucedió el año pasado cuando le quitaron a los muchachos que habían aprobado las pruebas de aptitud de FAMCA su carrera y decidieron otorgarsela a otras personas. Según ellos FAMCA no llevaba prueba de aptitud, algo contradictorio sobre todo cuando se hizo una mesa redonda con la decana de FAMCA explicando porque al ISA, incluyendo a FAMCA, se les dejaban sus pruebas de aptitud. El MInisterio sencillamente se limpió con lo que explicó FAMCA, quien se negaba a iniciar el curso con los nuevos alumnos impuestos y no con los seleccionados por ellos. Nunca se llegó a aclarar el asunto y simplemente silenciaron el asunto como siempre: Es así y punto!

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