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¿Qué pasó con el matrimonio en el proyecto de Constitución?

Tomado del blog Paquito de Cuba

Después de mi primera reacción personal de sorpresa, algo de desconcierto y hasta cierta contrariedad, vale la pena intentar un distanciamiento desapasionado para analizar la solución que acaba de trascender sobre la definición del matrimonio en el proyecto de Constitución que en los próximos días deberá analizar y aprobar el Parlamento.

Lo primero que me vino a la mente es que la nueva propuesta sería más bien “un paso al lado”. Ni tan hacia atrás como dirán las personas más críticas, ni tan adelante cómo ya lo acariciábamos desde el activismo por los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersexuales (LGBTI).

La próxima Constitución definitivamente no dirá de modo taxativo y discriminatorio que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer como la vigente carta magna, y esto ya de por sí es un enorme paso de avance. Un triunfo que nadie nos puede escamotear ni disminuir, con una gran significación simbólica y práctica. Una puerta abierta hacia ese futuro matrimonio igualitario que queremos conseguir.

Pero tampoco nuestra Ley de leyes definirá al matrimonio como la unión entre dos personas, como recogía la versión que discutimos en la consulta popular y que resultaba un concepto muy revolucionario. En relación con esa primera intención, retrocedimos. No logramos el consenso para mantener ese planteo.

En palabras del secretario del Consejo de Estado ante diputadas y diputados, la decisión fue diferir el concepto de matrimonio de la Constitución. O sea, la Constitución no va a definir qué sujetos integran el matrimonio, y la ley definirá posteriormente cómo se constituirá el matrimonio.

Tratemos de evaluar con imparcialidad los hechos. El artículo 68 del proyecto constitucional que discutimos fue el que más polémica generó de todo el texto, con 192 mil 408 planteamientos, el 24.57% del total, y el único que alcanzo una cantidad de seis dígitos. El matrimonio fue objeto de debate en 88 mil 066 asambleas, el 66% de las que acontecieron.

Es cierto que no todas las opiniones fueron en contra, ni tampoco hubo manera de registrar quiénes estaban a favor. Pero más allá de eso, la consulta fue un éxito, al permitir por primera vez abordar en una discusión nacional los derechos de las personas LGBTI, exorcizar los viejos demonios de la homofobia e identificar los prejuicios que aún subsisten con mucha fuerza.

Las personas LGBTI, sin embargo, también necesitamos que la nueva Constitución reciba el respaldo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Seríamos demasiado egoístas quizás si pretendiéramos anteponer nuestros derechos a otros muchos aspectos positivos de este proyecto.

Si resulta posible desplazar el diferendo hacia la discusión de la ley, y garantizar mayor unidad en el voto del referendo constitucional, con una salida que nos permite avanzar, pues yo estoy de acuerdo.

El único y mayor riesgo en tal sentido sería que si por tratar de quedar bien con todo el mundo, ninguna de las dos posturas básicas, a favor o en contra del matrimonio igualitario, sintiera sus reclamos satisfechos, pues también podría haber un perjuicio en el momento de acudir a las urnas. Esperemos que no sea así.

Porque en tal sentido, mucho podemos hacer a partir del actual artículo 82 que consagra al matrimonio como una institución social y jurídica, y una de las formas de organización de la familia, no la única, que además utiliza el término neutro de cónyuges, donde también cabemos todas las personas.

Pero hay más. El nuevo concepto de matrimonio está ahora en un capítulo totalmente nuevo que aborda a las familias en plural, que reconoce sus más diversas formas, incluyendo las nuestras.

También incorpora en otro de sus artículos el derecho de las personas a fundar una familia, en sus diferentes tipos, y mediante otras formas que no necesariamente son el matrimonio, cuando precisa que las familias se constituyen por vínculos jurídicos o de hecho. O sea, habría un reconocimiento también a las uniones consensuales en esta nueva Constitución, y eso deberá incluir tanto a las parejas heterosexuales como a las homosexuales.

Pero incluso lo que más preocupación nos podría generar, la disposición transitoria que dispondrá, en el plazo de dos años de vigencia de la Constitución, iniciar el proceso de consulta popular y referendo del proyecto del Código de familia, en el que debe figurar la forma de constituir el matrimonio, hay que verla también como una oportunidad para el activismo en un plazo inmediato.

Será esa concepción, estudio y discusión de la ley otro proceso que nos permitirá mantener el tema de los derechos de las personas LGBTI en el centro del debate ciudadano, y continuar en la conquista de espacios de comunicación social que nos permitan afianzar el respeto a la diversidad sexual como un valor definitivo de nuestra sociedad socialista.

No va a ser fácil, por supuesto. Las mismas fuerzas retrógradas que nos atacaron en esta ocasión lo harán otra vez, quizás incluso con más fuerza y organización. Pero el activismo también aprendió la lección —y esperamos que también el Partido y el Estado—, por lo que tendremos ocasión de impulsar todavía más los liderazgos políticos en este terreno.

Por último y no menos importante. ¿Recuerdan el artículo 40 del proyecto? Pues ahora será el 42 y mantiene dentro del principio de igualdad la obligación de no discriminar por orientación sexual e identidad de género, entre otros motivos.

De modo que el Código de Familia resultante de esa otra consulta popular y su respectivo referendo no podría, bajo ningún concepto, violar ese precepto. De lo contrario, y ojalá no haya que llegar a eso, podríamos invocar y exigir el cumplimiento de nuestros derechos constitucionales.

Así que no hay marcha atrás posible, y sí mucho trabajo por delante.

Artículo 82:

El matrimonio es una institución social y jurídica. Es una de las formas de organización de las familias. Se funda en el libre consentimiento y en la igualdad de derechos, obligaciones y capacidad legal de los cónyuges.

La ley determina la forma en que se constituye y sus efectos.

Se reconoce, además, la unión estable y singular con aptitud legal, que forme de hecho un proyecto de vida en común, que bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, genera los derechos y obligaciones que esta disponga.

Disposición transitoria decimoprimera: atendiendo a los resultados de la consulta popular realizada, la Asamblea Nacional del Poder Popular dispondrá, en el plazo de dos años de vigencia de la Constitución, iniciar el proceso de consulta popular y referendo del proyecto del Código de Familia, en el que debe figurar la forma de constituir el matrimonio.

Un liderazgo en construcción

 

La noticia inundó las redes: “Ya no hay Castros en el gobierno”, decían los más reaccionarios; otros preferían mantenerse al margen de los compromisos e intentaban analizar desde una aparente objetividad lo que sucedía. Díaz-Canel se volvió tendencia mundial en Twitter, la red social más política de todas. El mundo mira a Cuba, y esta pequeña Isla, anónima antes de 1959, una vez más se roba los titulares.Pasó, finalmente llegó el tan esperado por muchos, cambio de dirección, que no es más que la continuidad de de la Revolución, del proceso social que defendemos desde 1959. Sin embargo, lo que no dicen los medios de prensa internacionales es que pasó solo porque quisimos los cubanos y no para ceder al chantaje de potencia alguna. Les toca ahora a los hijos de la Revolución continuar la obra de sus padres, que contra viento y marea nos trajeron hasta acá.

Mike Pence, vicepresidente de los Estados Unidos, poco después de reunirse en Lima con la contrarrevolución disfrazada de sociedad civil, declaró que su gobierno no reconocería este proceso eleccionario porque el presidente no había sido electo en un proceso democrático. Más de los mismo. Olvida el mister que Trump no ganó el voto popular y su contrincante le sacó tres millones de votos. Demuestra, una vez más, que el problema no eran “los Castro”, sino un país que hace rato decidió ser dueño de su destino.

Obviamente no reconocen un genuino proceso democrático porque rompe los cánones de la democracia burguesa, no se explican cómo es posible que dos hombres de pueblo, salidos literalmente de la base, puedan llegar a ser el un-dos de este país. Parafraseando a Fidel, no nos imaginemos que en lo adelante todo será más fácil, quizá todo sea más difícil.

Qué retos entraña para la “Isla de la libertad” el hecho histórico que acabamos de presenciar. Asume el poder una generación que por mucho trabajo que tenga en su haber, no cuenta con el peso de la Historia. El liderazgo tendrán que formarlo, como lo han hecho hasta ahora, a base de mucho trabajo y resultados palpables, de contacto con el pueblo que siempre será el mejor de los guías, un elemento imprescindible para mantener el consenso vigente hasta hoy y la unidad en torno al Partido, necesario para enfrentar lo que viene.

Hay muchos desafíos, en materia económica, por ejemplo, a pesar del bloqueo que no es cosa de juego, tendremos que seguir apostando a dinamizar nuestra economía, exterminar la dualidad monetaria y cambiaria, diversificar las producciones internas y mejorar su calidad, consolidar la inversión extranjera como una vía para obtener financiamiento fresco y que permita incrementar la infraestructura obligatoria para soñar con un socialismo próspero y sostenible.

En materia legal reformar la Constitución de la República es, quizá, la tarea más estratégica de la nueva legislatura. Urge actualizarla sin que pierda sus esencias y blindar el proceso revolucionario de quienes hoy apuestan a un sistema diferente como la solución para los problemas de Cuba.

La generación que nos trajo hasta aquí supo preparar a los que vendrían después. Estos tendrán que hacerlo también en condiciones mucho más difíciles, con retos en lo ideológico, mucho más complejos y con el referente histórico de la necesidad de una revolución que transformara el país un poco distante. La historia es demasiado clara como para dejarnos confundir. En garantizar la continuidad sin dejar espacio a quienes pretenden minarnos desde adentro, nos va la vida.

La batalla está planteada, siempre lo ha estado, y persistirá mientras sigamos en el empeño de construir una alternativa, imperfecta pero perfectible, enfrentados a la mayor potencia del mundo actual. A quienes no entiendan aún lo que sucede en Cuba y por qué pasó tan naturalmente, sin imposiciones de nadie y sin ceder en principios, los remito al capítulo 26 del libro Cien Horas con Fidel, él hace más de 12 años nos daba las claves para continuar. No podemos quedar mal con Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez, Martí, Baliño, Mella, Villena, Blas, Lázaro, Marinello, Fidel, Raúl, y cuantos han defendido, aun sin saberlo, la continuidad de este fenómeno mundial llamado Cuba.

YIPSY MORENO: DE LA JAULA DE LANZAMIENTO AL CONSEJO DE ESTADO

tomado del blog: La mejor Peña deportiva

Por Juan Gualberto González Gómez
Integrante y corresponsal de la Peña “Martín Dihigo”

YIPSY MORENO: DE LA JAULA DE LANZAMIENTO AL CONSEJO DE ESTADO

Un saludo tengan todos.

Hoy ha concluido la reunión constitutiva de la Novena Legislatura de la Asamblea Nacional de Poder Popular. Muchos hitos históricos se han establecido en este memorable día, pero para mi –amante empedernido del mundillo deportivo- cobra especial destaque el hecho de que haya sido elegida para integrar el Consejo de Estado a una de mis atletas preferidas: Yipsy moreno.

Carismática como pocas personas, dulce como azúcar recién refinada, decidida y hasta transformada en diabólica ninfa en el momento de ejecutar sus lanzamientos, es Yipsy una atleta que se ha ganado el respeto y la admiración de todos los cubanos. Jovial y risueña en todo momento, despierta la empatía de quien la oye o intercambia con ella. Pero esta bella atleta no es solo nervios y músculos, sino también neuronas, quien ha demostrado tener una inteligencia que expresa de forma sutil y como muestra de ello, recordar su reciente incursión como periodista deportiva para la TV cubana. Como entrevistadora de glorias deportivas, supo impregnar un sello propio a su trabajo, al cual transmitió sus características personales y experiencias propias, conquistada en los más disímiles terrenos de competencia.

Al verla sentada en la presidencia de la Asamblea Nacional, no dejo de pensar en sus innumerables logros deportivos, en sus records mundiales y las medallas conquistadas al máximo nivel mundial, así como en lo mucho que puede aportar al movimiento deportivo cubano, y en lo necesario y oportuno que viene a ser su promoción.

No puedo olvidar lo que yo llamo como “la oportunidad perdida”, cuando en diciembre, la máxima dirección deportiva cubana perdió la oportunidad de hacer un análisis crítico y desprejuiciado que ayudara a avanzar y a cumplir con las demandas emanadas del pueblo. Han pasado varios meses desde que se presentaron informes, diapositivas y planes edulcorados sobre nuestro pasatiempo nacional, y este ha seguido involucionando, poniendo en evidencia que las medidas tomadas siguen siendo cosméticas. Solo echemos una mirada a los eventos en curso del beisbol para demostrar que no están erradas mis palabras: juegos de baja calidad y estadios vacíos no soportan el más mínimo análisis.

Pero hablábamos de Yipsy, la recién estrenada diputada en el Parlamento cubano: ella es un rayo de luz en estos momentos de renovación. Ella, desde su escaño parlamentario y posición en el Consejo de Estado, puede contribuir al desarrollo del deporte cubano y a satisfacer los deseos y aspiraciones de los aficionados deportivos cubanos. Ella es un símbolo de los nuevos tiempos en que deben imperar el diálogo y el debate (como puntualizara Raúl en su discurso en la ANPP) y en el ella depositamos toda nuestra confianza y esperanzas de que con su inteligencia, disposición y capacidad de trabajo será capaz de hacer avanzar nuestro deporte. A ella le deseamos todos los éxitos posibles en su labor en este nuevo escenario en que se desempeñará y le expresamos nuestra disposición de contribuir y acompañarla en la enorme labor que tiene por delante.

¡Felicidades, Yipsy!

Cuba: el presente es el comienzo del futuro

publicado en el blog: Segunda Cita

Por Charles Romeo

Creo que el año 2018 será recordado como el momento en que los cubanos procedieron a actualizar sus ideas sobre su proceso revolucionario iniciado sesenta años atrás.

El paso implacable del tiempo ha provocado el inevitable cambio de los dirigentes del proceso revolucionario y para ser más preciso, el cambio “del dirigente”, toda vez que es incuestionable que fue Fidel Castro el que concibió no solamente la necesidad de una cambo revolucionario de Cuba sino que además, el cómo hacerlo y como plasmarlo en una nueva realidad política, social y económica, que a su vez inevitablemente también ha provocado una transformación cultural entre los cubanos, entendiendo por ello su manera de pensar y de vivir. Ese liderazgo se prolongó doce años más después del retiro obligado de Fidel, por la identidad de pensamiento entre él y su hermano Raúl quien lo acompaño en ese proceso desde el primer momento. No olvidar que cuando Raúl Castro cayó prisionero, antes que Fidel, después del fracaso del intento de tomar por asalto el Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba, él asumió verbalmente toda la responsabilidad por el hecho ante las fuerzas batistianas. Fidel y Raúl Castro fueron la expresión visible del liderazgo por esos seres que crearon lo que me atrevo a denominar la mitología de la Revolución Cubana, que sorprendió al mundo por su increíble audacia y por su éxito en una lucha de algunos cientos de guerrilleros y combatientes clandestinos en contra de unos 80.000 soldados, marinos, aviadores y policías. Eso es historia.

Que el color verde olivo inicial de la Revolución Cubana se convirtiera en el rojo del movimiento comunista internacional, fue consecuencia de una adaptación lógica y por tanto necesaria, a los efectos de poder resistir nuevamente un nuevo combate a muerte, esta vez entre la pequeña Cuba y el gigante norteamericano a solo 90 millas de distancia. Recordar la invasión de Cuba por Playa Girón organizada por la CIA en abril de 1961 y la posterior crisis de los cohetes en Octubre de 1962, consecuencia de un intento de impedir una invasión militar norteamericana de Cuba, que estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear entre la URSS y los EE.UU.

El relevo generacional en la dirigencia de la Revolución Cubana que se está produciendo es consecuencia del paso del tiempo, pero al mismo tiempo de su capacidad para realizarlo tranquila y organizadamente como algo ya previsto y que por tanto fue también debidamente preparado. Marca el fin de una época histórica y el comienzo de una nueva que adquiere toda su trascendencia por su vinculación al otro cambio que se está realizando en Cuba y que es la redefinición de su ideología. En efecto, desde hace ya bastante tiempo, tanto en los discursos oficiales como en la literatura proveniente del Partido Comunista de Cuba, no hay ya mención de principios marxistas tan utilizados antes para explicar y justificar medidas gubernamentales. En cambio, se reitera la validez del pensamiento de José Martí y sobre todo el hecho de que fue el fundador del Partido Revolucionario Cubano, expresión de la unidad política necesaria para lograr la independencia de Cuba de España, también la base de la política de Fidel Castro para resistir las acciones de los gobiernos norteamericanos en contra de Cuba y mantener su independencia política. Por tanto, el Partido Comunista de Cuba es la continuación por Fidel Castro del Partido formado por José Martí. Su color deja de ser rojo para volver a ser verde olivo.

La identificación ideológica con los partidos de otros países socialistas ya no es por tanto ahora el Manifiesto Comunista de Marx y Engels ni los principios políticos seguidos por Lenin, sino la identidad en la lucha por la independencia nacional y la justicia social y económica para toda la población. Como dijo una vez Fidel Castro: “La teoría de Marx nunca fue un esquema: fue una concepción, fue un método, fue una interpretación, fue una ciencia.”

Caracteriza a la República Popular China, a la Republica Socialista de Vietnam y a Cuba el dominio político incontrastable de un partido político hegemónico que representa ya no solamente a la clase obrera en alianza con el campesinado, sino que a toda la sociedad en la cual hay hasta empresarios privados, artesanos y cooperativas. Más que la dictadura del proletariado el partido Comunista es la expresión del dominio político de las grandes mayorías, ya consolidado por lo que sucedió en el pasado en estos países, que aprovecha la capacidad empresarial privada para resolver la problemática económica nacional.

¿Un comunismo “light”? ¿La dictadura política de los más sobre los menos? Por muchos y ricos que sean los millonarios chinos son poquísimos en comparación con los más de 1300 millones de chinos, así como los vietnamitas en relación con los 92 millones de habitantes y serán los cubanos ricos entre más de 11 millones, todos estos países con fuerzas armadas populares que no están al servicio de los empresarios nacionales e internacionales.

¿Que son realidades sociales con contradicciones en su interior? ¿Y cuándo existieron sociedades desprovistas de ellas? Eso lo aclararon muy bien Marx y Engels. Vivimos el presente y se vivirá en el futuro que no tiene por qué ser como el ayer.

La Habana, 19 de abril del 2018

Silvio Rodríguez comentó en la presentación del post:

Me acaba de llegar esta interesante reflexión de Charles Romeo sobre nuestra realidad inmediata, con algunas ideas que todavía estoy rumiando, como eso de que el “color del partido deja de ser rojo”, aún cuando sea para regresar al verde olivo, porque lo cierto es que tiene de ambos colores, cosa que no me disgusta.

Diputado ratifica respaldo de la juventud a proceso social cubano

Tomado del blog El joven Cubano

La Habana, – El diputado y presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Raúl Alejandro Palmero, reafirmó hoy el respaldo de la juventud cubana al proceso social iniciado aquí por la Revolución de 1959.

Garantizar la continuidad de una Revolución que está próxima a cumplir sus 60 años es una de las prioridades de la recién constituida IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), dijo Palmero a Prensa Latina.

De acuerdo con el joven legislador, el protagonismo de las nuevas generaciones ha sido esencial desde las etapas de nominación en reuniones vecinales de barrio realizadas con vistas a la conformación de las asambleas municipales y provinciales, y la posterior instalación del Parlamento.

También recordó que miles de estudiantes universitarios trabajaron como colaboradores en las mesas electorales a propósito de los sufragios del pasado 11 de marzo cuando fueron electos los 605 diputados a la Asamblea Nacional.

Al decir del parlamentario, el rol desempeñado por los jóvenes en cada etapa del proceso electoral cubano constituye una muestra de respaldo de las nuevas generaciones a los ideales del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.

La participación de la juventud es creciente y visible respecto a otras legislaturas. Hoy contamos con ocho dirigentes estudiantiles en el Parlamento, comentó Palmero.

Según datos ofrecidos por la Comisión Electoral Nacional, los menores de 35 años representan el 13,22 por ciento de los diputados.

Instalada la víspera en el Palacio de Convenciones de La Habana, la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular ratificó como su presidente al diputado Esteban Lazo, y a Ana María Mari Machado y Miriam Brito en el cargo de vicepresidenta y secretaria, respectivamente.

La Comisión de Candidatura Nacional propuso a Miguel Díaz-Canel como presidente del Consejo de Estado y a los restantes 30 miembros de ese órgano, que incluye un primer vicepresidente, cinco vicepresidentes y un secretario.

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