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El Che y la crítica desde el socialismo cubano

Tomado del Blog Dialogar, dialogar

Por: Fernando Martínez Heredia

Ernesto Che Guevara es uno de los nombres fundamentales en la historia del pensamiento revolucionario cubano. Y es uno de los más prominentes marxistas que participaron desde el Tercer Mundo en el proceso de universalización de esa concepción teórica revolucionaria. Los dos títulos que se presentan aquí hoy son de una enorme importancia para el conocimiento de la concepción revolucionaria marxista del Che.

He analizado su pensamiento en numerosos escritos e intervenciones desde hace décadas. Entonces, dedicaré la mayor parte de mis palabras a un aspecto de la concepción teórica del Che que está muy desarrollado en Apuntes críticos a la Economía Política, pero también está siempre presente en Retos de la transición socialista en Cuba (1961-1965).

No es posible valorar ni sacarle mucho provecho a un pensamiento específico sin conocer en alguna medida sus presupuestos ―tanto en lo concerniente al mundo en que se elaboró como a la persona que lo hizo— y el lugar que ocupó ese pensamiento respecto a las situaciones y los problemas fundamentales de su época. Enumero cuatro aspectos del momento histórico al que pertenecen estos dos libros: el triunfo del socialismo cubano; el tiempo en que ese socialismo fue retado por el estado del pensamiento existente en un país capitalista neocolonizado en el cual comenzaba una Revolución muy profunda; las necesidades, el desarrollo y los conflictos propios de esa Revolución en el poder durante su primera etapa (la que va de 1959 a inicios de los años 70); y el conjunto de sus condicionamientos internacionales.

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Las tres revoluciones cubanas sucedidas entre 1868 y 1935 habían exigido complejizaciones de la hegemonía de la dominación que permitieran su reformulación eficaz en cada etapa posrevolucionaria. Una consecuencia importante fue la incongruencia entre la estructura económico-social y las dimensiones política e ideológica, que llegó a ser muy fuerte durante la segunda república burguesa neocolonial (1936-1958). Se estableció un delicado equilibrio dirigido a que nunca más hubiera una Revolución en Cuba, pero conllevaba el riesgo de que si esta sucediera, se vería obligada a ser muy radical. Por ejemplo, el democratismo era más influyente que el liberalismo. Estaba muy extendida la creencia en que grandes jornadas cívicas y la adopción de nuevas leyes podrían satisfacer las necesidades de cambios de la sociedad. La palabra revolución era muy utilizada, pero las organizaciones políticas ―incluida la declaradamente socialista— no se proponían utilizar esa vía para abatir el dominio del imperialismo y el capitalismo nacional. El movimiento revolucionario insurreccional dirigido por Fidel tuvo que abocarse en la práctica a la victoria para que el socialismo perteneciente al movimiento comunista internacional admitiera esa posibilidad.

La Revolución socialista de liberación nacional que triunfó en 1959 tuvo ese carácter por la praxis organizada y conciente que lo conquistó, no a consecuencia de características de la estructura económica y social del país. Ese segundo choque con los principios de la teoría-ideología del socialismo guiado por la Unión Soviética y el movimiento comunista de su campo ―la corriente mayor y más influyente del socialismo en el mundo—, pronto fue seguido por otros. Se fue haciendo obvio que, además de ser un evento trascendental por su inmenso alcance y por haber sido inconcebible, que conquistó la liberación nacional y social del país, estableció un poder popular fortísimo y enfrentó con éxito las agresiones de EE.UU., la Revolución cubana constituía una herejía dentro del campo de las experiencias y las ideas socialistas.

Para comprender estos eventos y sus consecuencias es preciso reconocer la existencia de dos formas de socialismo en Cuba, que se iniciaron desde la tercera década del siglo XX y han tenido una historia de contradicciones y conflictos, y también de coexistencias y colaboraciones. Esas dos formas son el socialismo proveniente del movimiento comunista internacional y el socialismo cubano.

Fidel consumó su liderazgo completo en las jornadas de la fase inicial de la Revolución en el poder, y desde entonces ha sido siempre el máximo guía político e ideológico del proceso. El Che se mantuvo siempre junto con Fidel y siguiendo su liderazgo, y compartió con él la colosal aventura de la Revolución. En el transcurso de aquellos años, Fidel debió asumir sobre todo las funciones de dirigente máximo y de educador popular, y el Che, que desempeñó un cúmulo de responsabilidades prácticas en numerosos terrenos, elaboró al mismo tiempo en aquellos años una obra teórica que es el más importante monumento intelectual de la Revolución en su primera etapa, obra que por su alcance ha resultado muy trascendente para la estrategia y el proyecto cubano, hasta el día de hoy y en el futuro que alcanzo a pensar.

El aspecto del pensamiento del Che al que voy a referir es el de su crítica al socialismo que llamaban “realmente existente”, crítica que evolucionó y se hizo cada vez más dura y fundamentada. Al hacerla, el Che procedió con arreglo a su responsabilidad militante y de dirigente cubano.

Las experiencias procedentes de las nuevas relaciones económicas con socios tan lejanos en muchos sentidos tenían que contener insatisfacciones, incomprensiones y prejuicios, pero también críticas provenientes de la diferencia de posiciones respecto a las cuestiones económicas y el socialismo. En octubre de 1963, al planear un seminario para los cuadros del Ministerio de Industrias, Che orienta relacionar y comparar los sistemas de dirección. Comenta que hay que estudiar las relaciones entre el sistema de dirección y los problemas económicos y las concepciones de los países socialistas. Encerrarse en una “falsa concepción de la ley del valor”, dice, les hizo perder contacto con el mundo exterior. La productividad mundial dejó atrás a los otros países socialistas que, a diferencia de la URSS, dependían del comercio exterior.1

Se produce una lucha continua entre los aparatos centrales y las empresas, dice el Che, porque estas buscan tener metas menores para sobrecumplir fácilmente o no arriesgarse a incumplimientos; su éxito consiste en obtener mayores premios. “Se está estableciendo entre el aparato central y la Empresa una contradicción que no es socialista, una contradicción que atenta contra el desarrollo de la conciencia”. Los dirigentes de empresas socialistas se van convirtiendo así en expertos en engañar al Estado, deformándose como individuos, y ante el obrero la imagen del buen dirigente es la del que “sabe” organizar para “sobrecumplir” siempre.

En julio de 1964, mientras culmina el debate económico público, Che ofrece una visión de conjunto del problema a sus compañeros de Industrias. En la URSS se prepara la reforma económica, en medio de discusiones que condujeron a la destitución, en octubre, de Nikita Jruschov; en los países europeos de su campo se habla mucho también de la reforma. Toma un ejemplo reciente que ha estudiado, los análisis del 14º Congreso del partido polaco acerca de graves deficiencias de la economía y cómo enfrentarlas. La utilización del cálculo económico en un país que ya antes había descolectivizado su agricultura no logra evitar males de todo tipo, incluidos algunos que parecerían propios de un modelo muy autoritario, pero “la solución que se le piensa dar a estos problemas en Polonia es el libre fuero de la Ley del Valor, es decir, la vuelta al capitalismo (…) el cálculo económico, cuando llega, como debe llegar, a un callejón sin salida, conduce por la lógica de los hechos a tratar de resolverlo por el mismo sistema, aumentar el estímulo material, la dedicación de la gente específicamente a su interés material y por ahí al libre fuero de la Ley del Valor. Y por ahí al surgimiento en cierta manera de categorías estrictamente capitalistas (…) Polonia lo está probando y creo que también van a probarlo otros países socialistas”.

Che reclama que se eviten excesos en la crítica, y que no se subestimen la capacidad técnica, el empeño y la voluntad de acertar de numerosos involucrados en los países del socialismo europeo. Pero denuncia de manera categórica la apelación a tomar “como arma para luchar contra el capitalismo, las armas del capitalismo”. Las motivaciones de “la sociedad donde la filosofía es la lucha del hombre contra el hombre, de los grupos contra los grupos y la anarquía de la producción” no podrán ser despertadas y utilizadas eficazmente para servir a una sociedad basada en el poder socialista. Esta exige control riguroso y conciente, “la colaboración entre todos los participantes como miembros de una gran empresa (el conjunto de la economía), en vez de ser lobitos entre sí dentro de la construcción del socialismo”.

Opina que en vez de ir al fondo de los problemas, la práctica y el pensamiento de estos socialistas se dejan llevar a la seguridad aparente de acudir a lo ya probado. Las reformas pueden relucir como “descubrimientos” que remediarían la falta de motivaciones suficientes en los actores económicos y lograrían la subordinación de la producción para el consumo a las demandas de sus consumidores, relacionar la rentabilidad con la venta del producto, etcétera. Esos experimentos y ensayos de política económica son, sin embargo, remedos de lo que el capitalismo hace eficazmente, porque lo universaliza y porque corresponde a las relaciones fundamentales de su sistema. Existe una lógica que caracteriza a cada sociedad: si la olvidamos, pagaremos un precio muy caro.

Punta del Este, 1961

Por otra parte, Che invita a no olvidar nunca la situación concreta de la cual ha partido Cuba en su transición socialista. No somos ilusos, advierte, estamos tratando de edificar efectivamente el socialismo “saliendo de una etapa semicolonial… de todos los vicios, de todas las taras que nos dejó el capitalismo, con la misma gente, con todos nosotros con mentalidad capitalista, hace unos años pensando siempre cuánto íbamos a ganar”. La debilidad que padece Cuba no debe atribuirse a la utilización de un sistema financiero determinado: “son debilidades de una economía que ha cambiado su composición, su característica”.

El Che insiste, incansable, en desbaratar la imputación que se hace a sus ideas de mantener un desprecio “idealista” por el interés material, un simplismo que busca devaluarlas y rehuir la discusión. Nadie en sus cabales desconoce la fuerza y el arraigo del interés material, instalado a lo largo de la historia de las sociedades de dominación y multiplicado y refuncionalizado por el capitalismo. La elección está entre utilizarlo llana y acríticamente ―aunque se lamente que sea nocivo—, o utilizarlo como un mal necesario, sin depender de él. Ser creativo desde la situación concreta e inevitable, y organizar un proceso de erradicación paulatina de los comportamientos económicos egoístas e individualistas. Ir forjando otro mundo de actuaciones y valores, que pueda reunir diferentes estímulos, implantar la norma que en nombre del deber social reconoce o reprocha, al mismo tiempo que retribuye o no a partir del grado de cumplimiento, o el estímulo a la capacitación dado por su conversión en requisito para pasar a un nivel superior. Instrumentos como los citados, dice el Che, persiguen la toma de conciencia de tipo mecánico en el individuo; hay que perseguir, a la vez, la toma de conciencia de tipo dinámico, una de cuyas formas fundamentales es el trabajo voluntario.

La creación de otra realidad desde la existente, sin lo cual no hay revolución socialista, tiene que incluir el espíritu crítico, fomentar la independencia de los criterios y la capacidad de pensar y valorar con cabeza propia, y aprender a distinguir los caminos, sus implicaciones y sus resultados.  Es impresionante la vitalidad y la hondura alcanzados por aquel análisis teórico que permitía, en medio de la tormenta de la Revolución, señalar los graves peligros de copiar mecánicamente y no ver las deficiencias del socialismo existente, y salirle al paso a la resignación a lo que existe, la rutina y el seguidismo. El Che aprendió ―al mismo tiempo— a reflexionar sobre la circunstancia en curso, la actuación inmediata, los métodos y los fines mediatos, y a teorizar acerca de los asuntos fundamentales.

En textos no públicos, el Che expuso más libremente sus juicios. Consideraba que la URSS había comprometido de manera fatal el futuro de su transición socialista cuando convirtió en permanente la Nueva Política Económica que el país se había visto obligada a adoptar en medio de una crisis interna terrible, poco después del final de la Guerra Civil. Esa conclusión la extrajo de sus profundos estudios del proceso de los primeros años del poder soviético y el pensamiento de Lenin y otros bolcheviques. En los meses que siguieron a la retirada del Congo ―el tiempo en que permaneció en Tanzania y Praga— escribió mucho, ordenó y expuso ideas y organizó numerosos textos. Un trabajo fundamental de ese periodo son estos Apuntes críticos a la economía política. Más de doscientos comentarios del Che a la más reciente edición del Manual de Economía Política, texto docente oficial soviético, constituyen el núcleo central del libro, que reúne también un gran número de textos del Che, casi todos procedentes de sus cuadernos de notas, su correspondencia y la transcripción de grabaciones. La gran mayoría permanecía inédita.

El Che ―que admiraba a Lenin tanto como el que más— entró resueltamente a analizar los hechos y las posiciones dentro de la Revolución y la Rusia bolchevique, en busca de las experiencias y el conocimiento. Lo cierto, escribe, es que en 1921-1922 el país fue pasando “a las relaciones de producción que configuran lo que Lenin llamaba capitalismo de estado, pero que en realidad también puede llamarse capitalismo premonopolista en cuanto al ordenamiento de las relaciones económicas.” Con la muerte de Lenin, dice, “se pierde el riquísimo acervo de su pensamiento revolucionario y queda el reflejo de su postrer impulso por el camino de la retirada”.

La confrontación principal que existe en el mundo no es en modo alguno la que repiten las declaraciones y los organismos de la URSS y el movimiento comunista, con sus supuestas tres fuerzas revolucionarias: primera, el llamado sistema socialista mundial; segunda, el proletariado de los países capitalistas desarrollados; y tercera, las luchas por la independencia y la democracia nacional en el Tercer Mundo. En realidad, dice el Che, el imperialismo no agoniza: “ni siquiera ha aprovechado al máximo sus posibilidades en el momento actual y tiene una gran vitalidad (…) La tendencia es a invertir capitales propios en el aprovechamiento de las materias primas o en la industria ligera de los países dependientes.” La aguda competencia en su seno “provoca una incesante marea de innovaciones técnicas…”

De la unión entre los proletarios a escala mundial proclamada por las declaraciones, dice: “Falso de toda falsedad. No hay punto de contacto entre las masas proletarias de los países imperialistas y los dependientes; todo contribuye a separarlos y crear antagonismos entre ellos (…) el oportunismo ha ganado una inmensa capa de la clase obrera de los países imperialistas.” Sobre las revoluciones: “También es falso que el proletariado (…) sea el que cumpla el papel dirigente en la lucha de liberación en la mayoría de los países semicoloniales”. Ya no se puede admitir la idea de que la burguesía nacional sea un factor progresivo en las luchas revolucionarias: “La lucha contra la burguesía es condición indispensable de la lucha de liberación, si se quiere arribar a un final irreversiblemente exitoso”.

Al salir del Congo y verse obligado a esperar, Che se entrega a una tarea que constituye el inicio de una nueva fase de su obra. Siente la necesidad de llegar a conclusiones sobre el socialismo realmente existente, asunto crucial para todos en el mundo, y también de ofrecer una alternativa desde las ideas de los revolucionarios marxistas de los países que han sufrido o sufren el colonialismo y el neocolonialismo, que ahora quieren pelear por la liberación total de las naciones y de las personas, y por el avance de la revolución mundial. “Es un grito dado desde el subdesarrollo”, escribe en “La Necesidad de este libro”, breve introducción para los Apuntes que contiene planteamientos trascendentales. Se refiere en ella a la obra monumental que dio origen al marxismo, las nuevas situaciones de la época imperialista, los aportes extraordinarios de Lenin y la detención ulterior del desarrollo de la teoría marxista. Enseguida expone las razones por las cuales hace la crítica de la Economía Política:

Creemos importante la tarea porque la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente. Y, lo que es trágico, esto no se refiere solo a un campo determinado de la ciencia; sucede en todos los aspectos de la vida de los pueblos socialistas, creando perturbaciones ya enormemente dañinas, pero cuyos resultados finales son incalculables (…) Nuestra tesis es que los cambios producidos a raíz de la NEP han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa. Y sus resultados son desalentadores: la superestructura capitalista fue influenciando cada vez en forma más marcada las relaciones de producción, y los conflictos provocados por la hibridación que significó la NEP se están resolviendo hoy a favor de la superestructura. Se está regresando al capitalismo.

Che espera serenamente el repudio a su posición y la acusación de anticomunismo y oportunismo, el rechazo de los que se sentirán heridos en su cariño y su lealtad, y también el sobresalto sincero de otros “ante este cúmulo de razones nuevas y diferentes”. Pero confía en que muchos podrán sentirse atraídos por este “intento de retomar la buena senda”. A ellos se dirige el libro, “y también a la multitud de estudiantes cubanos que tienen que pasar por el doloroso proceso de aprender ‘verdades eternas’ en las publicaciones que vienen, sobre todo, de la URSS, y observar cómo nuestra actitud y los repetidos planteamientos de nuestros dirigentes se dan de patadas con lo que leen en los textos”.

Un largo camino había recorrido Ernesto Guevara en una década. La Revolución había sido su maestra. En la guerra y desde el poder revolucionario se desarrolló su estatura como combatiente, dirigente y pensador, y ahora él ―como reclamara Lenin 60 años antes— debía, en justo pago, enseñarle algo a la Revolución. Y lo logró. La aventura socialista de un pequeño país aislado producía un pensamiento capaz de continuar el trabajo excepcional mediante el cual Carlos Marx había encontrado ideas capaces de subvertir el control de las ideas de la sociedad por la clase dominante. Che escribió: “nosotros aportamos nuestro modesto granito de arena”. Y a los compañeros cercanos más estudiosos les pidió componer un “manual” cubano. Pensó seguramente que los que compartían su posición continuarían la campaña de difusión de las actitudes y las ideas más revolucionarias, que con tanto ardor y sistematicidad él llevó a cabo en su última etapa en Cuba.

El acierto y el alcance de los planteamientos del Che acerca de la esencia y el destino del socialismo realmente existente solo se comprobaron 25 años después. Pero cuando hacia el final del siglo pareció que todo lo logrado por la humanidad se perdería, incluso la esperanza, el Che regresó. Celebramos ese regreso, que evidencia la resistencia de los pueblos y el valor permanente de las ideas y del ejemplo. Sin embargo, el pensamiento del Che siguió encontrando escollos y ha tenido que ir ganando espacios paulatinamente. Uno de esos avances es esta labor de establecimiento, organización y edición tan tenaz y tan importante, que va entregando uno tras otros textos suyos, palabras que son luces y armas para el entendimiento y para la acción, tan necesarios frente a los desafíos actuales.Palabras en la presentación de los libros de Ernesto Che Guevara Apuntes críticos a la Economía Política y Retos de la transición socialista en Cuba (1961-1965), de la Editorial de Ciencias Sociales del Instituto Cubano del Libro, durante la 22 Feria Internacional de Libro de La Habana, en La Cabaña, 18 de febrero de 2013. La compilación y selección de ambas obras ―que aparecieron por primera vez en 2006 y 2009 respectivamente— estuvo a cargo de la Dra. María del Carmen Ariet García, del Centro de Estudios Che Guevara. 1- Desde este párrafo hasta el final, el texto es una versión muy condensada y revisada del acápite 9 del capítulo II de mi libro Las ideas y la batalla del Che, Editorial Ciencias Sociales / Ruth Casa Editorial, La Habana, 2010. Las referencias de todas las citas del Che que hago pueden encontrarse allí. Una segunda edición de esa obra acaba de aparecer.

TIEMPOS GUEVARISTAS. ÁNGEL GUERRA CABRERA

ÁNGEL GUERRA CABRERA

publicado en El Ciervo Herido

La acampada de miles de personas, principalmente jóvenes de todo el mundo, en Vallegrande, Bolivia, muy cerca del lugar donde el Che Guevara pasó a la inmortalidad, simboliza la permanente influencia y necesidad en el mundo del ejemplo y las ideas del revolucionario cubano-argentino. Entre los acampados, el presidente Evo Morales, principal convocante a las decenas de actividades culturales y políticas que se han llevado a cabo allí para recordar al guerrillero heroico a medio siglo de su caída en combate y posterior asesinato por órdenes de la CIA. Junto a Evo, los hijos y el hermano del Che, Roberto, así como el comandante Ramiro Valdés Menéndez, un peso pesado del liderazgo cubano y cercano compañero de Guevara en la Sierra Maestra, la invasión de Occidente y la batalla de Santa Clara.

Difícilmente un indio revolucionario habría llegado a la presidencia y refundado Bolivia sin el antecedente de la guerrilla del Che, el ejemplo moral que sentó, y el ciclo de luchas populares que inspiró a partir de entonces en el territorio de lo que es hoy el Estado Plurinacional. Junto a Bolivia, también Venezuela, Ecuador y Cuba viven experiencias de transformación social en las que resulta evidente la presencia del fresco y renovador pensamiento del Che. Pero en muchos otros lugares del mundo, las luchas populares encuentran estímulo en ese pensamiento y ese ejemplo.

Es conocido el fervor que despierta el Che en el neozapatismo, en las universidades de América Latina y entre jóvenes de las cuatro esquinas del planeta.

El Che habló en Cuba este 8 de octubre en boca de su vicepresidente Miguel Díaz-Canel, quien al evocar la vigencia de su pensamiento ante el mausoleo donde reposan sus restos enarboló, como esencial en la política exterior de Cuba, aquella frase inolvidable del guerrillero en la Asamblea General de la ONU, en la que advertía que “no se puede confiar en el imperialismo ni tantito así, nada”. Díaz-Canel dibujó el panorama de la difícil e incierta situación que atraviesa la humanidad con las nuevas formas de acumulación del capitalismo neoliberal, las intervenciones militares, los intentos de colonización y estandarización cultural, el peligro de una conflagración nuclear y el cambio climático como amenaza a la supervivencia del género humano. En un discurso de tono guevarista puso énfasis en la política internacionalista cubana y ante las amenazas y sanciones contra Venezuela reiteró “la solidaridad incondicional de Cuba al pueblo bolivariano y chavista, a su unión cívico-militar, al gobierno que encabeza el presidente constitucional, compañero Nicolás Maduro Moros”.

El vicepresidente isleño subrayó que fiel al legado de Fidel y del Che “Cuba no hará concesiones inherentes a su soberanía e independencia y no negociará sus principios ni aceptará condicionamientos. Los cambios necesarios en Cuba los está decidiendo soberanamente el pueblo cubano”.

Es pertinente recordar en estos tiempos que Guevara, quien en su diario de Bolivia anotó en el 14 aniversario del ataque al cuartel Moncada, “rebelión contra las oligarquías y los dogmas revolucionarios”, concedió singular trascendencia al estudio de la teoría revolucionaria en sus fuentes originales. A su enriquecimiento permanente mediante el análisis crítico de la realidad objeto de transformación. A la generación de una nueva conciencia socialista y comunista llamada a ser construida y superada cotidianamente en la práctica revolucionaria. A la voluntad indomable de lucha con el mayor apego a los principios. A la unidad sin prejuicios de todos los verdaderos revolucionarios al margen de sus siglas o etiquetas de procedencia y al ejercicio sin cortapisa del internacionalismo, requisitos indispensables tanto del derrocamiento del capitalismo y el ascenso del pueblo al poder político cuanto de la construcción de la nueva sociedad.

Junto a Fidel, pavimentó en su práctica como uno de los líderes de la revolución cubana y en el estudio de las experiencias previas el camino hacia la elaboración de una verdadera teoría de la construcción socialista, casi inexistente cuando Cuba abrazó esa aspiración. La autotrasformación del ser humano en “hombre nuevo” como objetivo central del socialismo y el papel fundamental de la voluntad para producir y acelerar las transformaciones revolucionarias son probablemente las más valiosas contribuciones al pensamiento revolucionario de estos dos grandes de todos los tiempos.

Ernesto “Che” Guevara y el hombre nuevo

A 50 años de su partida, el guerrillero heroico, el compañero ministro, el revolucionario cabal, el internacionalista, el marxista, el comunista de una pieza, Ernesto “Che” Guevara sigue dando batalla.


publicado en el blog de la Red en Eefesa de la Humanidad.

Para Paco García Marañón

El 9 de octubre de 1967 era asesinado Ernesto “Che” Guevara, en Bolivia. Su captura y asesinato se pensó como un golpe fulminante a los intentos revolucionarios en la región. Sin embargo, el “Che” siguió andando, miles de jóvenes, los más valientes, siguieron su camino y su ideal por construir una sociedad distinta, socialista. A cincuenta años de su muerte, acarreando múltiples derrotas, hoy el “Che” sigue siendo un patrimonio de los que luchan, ha dejado una profunda huella en millones alrededor del mundo.

La vida de Ernesto “Che” Guevara, que desde temprana edad deja ver  una fuerte pasión, una fuerza por el conocimiento, una sensibilidad ante la injusticia y una tenacidad ante la vida, tomará un nuevo camino cuando conoce a Fidel Castro en la Ciudad de México en 1955. Desde entonces su destino quedará ligado a Cuba y a la revolución mundial.

Es en la guerrilla, en la lucha, donde va vislumbrando en la reflexión y la práctica, la importancia de los valores morales, la necesidad de un hombre nuevo para edificar una nueva sociedad. Junto a su experiencia en la lucha y como partícipe de la construcción del socialismo en Cuba, el “Che” Guevara va teorizando sobre el hombre nuevo como necesidad histórica. La transformación del hombre no será un proceso mecánico a partir de trasformaciones estructurales, sino que estas trasformaciones tienen que acompañarse de una nueva conciencia. Para la construcción del socialismo, reflexionó el “Che”, junto a la transformación de la base material, se hace necesaria un hombre nuevo.

Este hombre nuevo descansa en el sacrificio, en el cumplimiento del deber, en el dejar en un lugar secundario la recompensa material, en el sacrificio por el bien común y por un proyecto mayor. Para el “Che” el ser revolucionario es además del programa y proyecto una cuestión moral, una actitud individual distinta, de vanguardia, que deja ver en su actuación una sociedad distinta.

El “Che” Guevara personificó a ese hombre nuevo, exigiéndose como ser humano, siendo intransigente con sus principios. Su manera de promover sus ideas fue actuando conforme a ellas, siendo ejemplo. En la guerrilla demostró valentía, responsabilidad y disciplina, al tiempo que reflexionaba de modo teórico sobre la práctica revolucionaria. Ante el triunfo de la revolución asume nuevas responsabilidades como deber, se exige en su preparación intelectual, vive con austeridad y predica con el ejemplo la igualdad. No pide para él y su familia algún privilegio. Esta ética revolucionaria quedará inmortalizada en la frase “si no hay café para todos, no hay café para nadie.” Impulsa y participa en las jornadas de trabajo voluntario. Siguiendo su ideal de revolucionario y su internacionalismo, decide luchar por la revolución en el Congo y en Bolivia, dónde finalmente encontró la muerte.

Frente a la mediocridad de los tecnócratas, acomplejados, exquisitos y frívolos, frente a una sociedad decadente, donde todo tiene un precio, el “Che” adquiere una estatura de gigante. De ahí que se convierta en ejemplo, en mito, en ideal, resistente al paso del tiempo y a los intentos por manchar su nombre.

La fuerza moral del “Che” descansa en que su vida muestra otro mundo posible, otra manera de estar en la tierra, vislumbra aquel hombre nuevo tan necesario hoy en día. La vocación de servicio, el sacrificio, la intransigente búsqueda de la igualdad, el amor al otro, la rectitud, el internacionalismo y la tenacidad, son características puntuales de otra política, de otras relaciones, de otra sociedad.

A 50 años de su partida, el guerrillero heroico, el compañero ministro, el revolucionario cabal, el internacionalista, el marxista, el comunista de una pieza, Ernesto “Che” Guevara sigue dando batalla.

La guerra simbólica contra el Che Libertador

Por J. Á. Téllez Villalón

publicado en el blog Dialogar Dialogar

Dos tendencias reagrupan las estrategias comportadas por los instrumentos de dominación capitalistas para neutralizar el capital simbólico del Che Guevara. Por un lado, su estigmatización y criminalización como “máquina de matar”, su sedimentación como “terrorista” movido por el odio. La otra, su iconización, su conversión en un logotipo vaciado de las ideas, valores y significados que los conecten con cualquier rebeldía antisistémica. Esta última, más sutil y camaleónica, deviene “viral”, fluye por las visiones dominantes de la metaideologia liberal, y puja con fachada apolítica por conquistar los imaginarios del 99%.

Basta googlear su nombre para constatar la pugna entre las principales narrativas o discursos alrededor de su figura: “Ernesto Che Guevara…signo de la rebeldía mundial” [1], “Che Guevara es icono pop y símbolo de la libertad” [2], “La boina del Che Guevara como símbolo de nuevos tiempos” [3],“Che: la figura histórica detrás del icono” [4],“Che Guevara: Las significaciones de un ícono global” [5],“El Che, un icono deslumbrante [6], “De símbolo revolucionario a ícono subastado” [7]. Maneras de rememorarlo, asumirlo, consumirlo, y/o reproducirlos que informan desde cuál de los bandos intentamos ganárnoslo simbólicamente, más allá del real continente/contenido.

Como ha señalado George Balandier, en las sociedades contemporáneas el desorden se desplaza por las diferentes producciones simbólicas yel poder se legitima por la producción de imágenes, por la manipulación de símbolos y su organización en un espacio que él llama “teatralidadestatal” [8].

En los escenarios de la palabra, como en los audiovisuales, la geocultura neoliberal, necesita para maximizar las ganancias, minimizar o borrar todas las resistencias. Para establecerse como Hegemón, busca anular todo lo que simbólicamente le resulte disfuncional. Pensamiento único, homogeneización cultural y de los sistemas de valores, son las condiciones ideales para este propósito, para el cual el Guerrillero Heroico deviene una “impedimenta”.

Sobre todo, para su proyecto de dominación cultural del Sur Político y Nuestra América, porque como ha destacado Néstor Kohan [9], el “Che Guevara reflexiona en castellano. No en cualquier lado. En el Tercer Mundo. No en cualquier ámbito. En el seno de la dirección política de la Revolución Cubana y a lo largo de distintas experiencias guerrilleras e insurgentes, antimperialistas y anticapitalistas (desde el Congo hasta Bolivia). Por eso incomoda tanto. Porque descentra y desconoce las normas habituales de producción, circulación y consumo de los saberes teóricos, incluido el marxismo”. Lo que, además de desmarcarlo de lo que se “desmerengó”, lo conecta con los excluidos y subordinados de hoy, aun después de medio siglo de su partida física.

Para encauzar este trayecto, suelen demandarse ciertas plumas de la derecha. Es el caso del apologista del neoliberalismo Mario Vargas Llosa y de su hijo Alvaro Vargas Llosa Para, quien por allá por el 2005 escribió un largo escrito titulado “La máquina de matar: El Che Guevara, de agitador comunista a marca capitalista” [10] y “El Che, cada vez más mito y menos realidad”. Un odio por el que califican “máquina de matar” que los compulsa al deslegitimar hasta sus huesos [11], al promover el libro “Operación Che. Historia de una mentira de estado”, escrito por Maite Rico y Bertrand de la Grange, famosos por demoler otros “mitos izquierdistas” como el subcomandante Marcos yel Obispo guatemalteco Juan Gerardi.

Otro de ellos,Enrique Krauze afirma que lavindicación del Che “es esencialmente contracultural” y “la Che-manía no sólo niega la tradición democrática de Occidente”, sino que “deja de lado” lo que en su criterio es “el único ángulo salvable del Guevara para nuestros días: la coherencia de su igualitarismo”. Para el manipulador, no hay nada más remoto a los valores de las democracias representativas de la región que “las románticas e irresponsables aventuras de aquel condottiero del siglo XX”[12].

En la misma línea, el columnista del Miami Herald Andrés Oppenheimer, compara el debate que se viene dando en la sociedad estadounidense sobre la campaña para derribar las estatuas del general sureño de la guerra civil Robert E. Lee, con la petición para demoler los monumentos al Che Guevara que está teniendo lugar en Argentina [13], que terminan siendo una, lapetición de la Fundación Basesen la Ciudad de Rosario que había reunido  hasta el 23 de agosto de  14,100 firmas en el sitio web Change.org.; en una ciudad de más de un millón de habitantes.

Persiguiendo un Che light, simplificado, o simplemente conector entre, por un lado, las grandes maquinarias de control social, productoras de subjetividad capitalísticas y modeladoras de las mentes, y por otro, las instancias síquicas, las maneras de percibir el mundo que decidieron los guionistas de la “Sociedad del Espectáculo”. Otro Che construido ingenierilmente, según códigos precisos con el fin de favorecer una interpretación única, automática y controlable de los subordinados.

Esta iconización, como última fase de figurativización del discurso, pasa por la conversión del sistema de significados sintetizados en el Che Libertador, en otro menos denso, más fragmentado e inconsecuente, un Che romántico, aventurero, rebelde sin causa, ícono del pop, marca. Dotado solo de atributos susceptibles de producir una ilusión referencial consustancial a la subjetividad neoliberal.

Ya logo, además de utilizable para maximizar la plusvalía, resulta más fácilmente individualizable, es decir cada sujeto puede tener y “amoldar” su propio Che, que “liberalizado” de patrones conductuales, se aviene con la “flexibilización de la vida personal”, tan caros en la subjetividad neoliberal que se propaga.

En tiempos en que se ha elevado al cubo lo que avizoraba Feuerbach hace más de un siglo: “Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… lo que es sagrado para él no es sino la ilusión, pero lo que es profano es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado.”

En tal sentido la foto de Alberto Korda, con su propia historia de iconización y occidentalización, le sirve “como anillo al dedo” a los “persuasores” y manipuladores de mente para etiquetar, decodificar y simplificar al Guerrillero Heroico.  Recuérdese que se ha reproducido cierto correlato que arrebata el mérito al fotógrafo cubano o se lo transfieren al artista irlandés JimFitzpatrick y al famoso representante del Pop Art estadounidense Andy Warhol. Más recientemente, se ha sumado otro capítulo de vulgarización, el TheBanksy’s Che, la versión del grafitero británicoen la que sobrepone a la silueta de Fitzpatrick un par de gafas con forma del reconocido modelo de la marca RayBan, con signos de dólares sobre ellas.

A su vez, dos elementos visuales, objetos reproducibles y equiparables, concentran este agenciamientosimbólico de su figura, uno es la estrella y el otro la boina.De esto informa, -por solo poner dos ejemplos- su uso por Madonna en la carátula de su disco American Life del 2003 y por algunas de las modelos en el desfilede famosa casa de moda francesa Chanelen la capital cubana, soloque esta vez recubierta de lentejuelas.

Esta iconización, digamos que de segundo grado, profundiza su desvalorización ideológica, constituyendo un vaciamiento “agregado” hacia su trasformación instrumental en marca o logo, bajo su hegemónica lógica reduccionista.

Lo que se dirime es entonces cuál de los Che, El logo o EL Libertador, tiene mayor capacidad de seducir, de calar y resonar en el “sentido común” de época, de convertirseen el marco de significado desde el que la realidad social es procesada, explicada y ordenada para generar determinados posicionamientos y comportamientos.

Solo la conciencia, “parida” por la práctica revolucionaria, romperá las cadenas que tejen la enajenación y el individualismo.Consecuencia y condicionantes de la invasión más íntima de la lógica del mercado, hasta el punto que el sujeto no solo vende su fuerza de trabajo, sino que goza “existir bajo el mandato de convertirse a sí mismo y a la propia relación con uno mismo en capital financiero”-como lo han modelado Laval y Dardot-; “el sujeto se engendra a sí mismo ilimitadamente en capital financiero y el capital financiero en sujeto”. Un círculo vicioso donde “se van borrando progresivamente los legados simbólicos, la alteridad y la imposibilidad que la determina, hasta volverse la vida expresión de un presente absoluto” [14].

Todo lo cual, ratifica la vigencia de la tesis guevariana de el “hombre nuevo” –un sujeto emancipador de todos los esclavizados, colonizados, vilipendiados-  y contundente mandarriazo al ladrillo fundacional del neoliberalismo y de la filosofía del despojo.

 

 

Notas

  1. https://www.aporrea.org/ideologia/a41958.html
  2. https://mundo.sputniknews.com/opinion/20130618157324733/
  3. http://www.cmhw.cu/en-villa-clara/6231-la-boina-del-che-guevara-como-simbolo-de-futuro
  4. http://www.dw.com/es/che-la-figura-hist%C3%B3rica-detr%C3%A1s-del-icono/a-4694880
  5. https://journals.aau.dk/index.php/sd/article/viewFile/1091/920
  6. http://www.abc.es/cultura/cultural/abci-icono-deslumbrante-201611290141_noticia.html
  7. http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2013/11/22/de-simbolo-revolucionario-a-icono-subastado-mitica-foto-del-che-guevara-es-vendida-en-7-200-euros/
  8. https://antroporecursos.files.wordpress.com/2009/03/balandier-g-1988-el-desorden.pdf
  9. https://marxismocritico.files.wordpress.com/2011/11/en-la-selva.pdf
  10. http://www.elindependent.org/articulos/article.asp?id=1535

 

  1. https://patriciadamiano.blogspot.com/2007/03/los-huesos-del-che.html?m=0
  2. http://www.enriquekrauze.com.mx/joomla/index.php/biogr-retrato/91-biogra-critica-historica/295-che-vida-y-milagros.html
  3. http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/opin-col-blogs/andres-oppenheimer-es/article168939962.html#storylink=cpy
  4. https://www.pagina12.com.ar/42162-que-es-la-subjetivacion-neoliberal

 

Fuente: Contexto Latinoamericano: http://www.contextolatinoamericano.com/site/article/la-guerra-simbolica-contra-el-che-libertador

Las tres letras mundiales de tu nombre (+ video)

Consternados Rabiosos

tomado del Blog Turquinauta

Mario Benedetti

vámonos derrotando afrentas

Así estamos
consternados
rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles

da vergüenza mirar
los cuadros
los sillones
las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca
nuca estuvo
con la cinta tan pálida

vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart

da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado
fabuloso
nítido

eres nuestra conciencia acribillada

dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
las buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos
con tu barro

dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo

basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos

así estamos
consternados
rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará
se hará mas limpia

estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella

donde estés
si es que estás
si estás llegando

aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones

donde estés
si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios

pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte
comandante.

>

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