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UNA INTERESANTE POLÉMICA

 

A raíz de una de las ideas expuestas por Pedro Noa en su post más reciente de nuestro intercambio, se ha originado una interesante polémica entre el crítico de arte Abelardo Mena y él, vía correo electrónico. Les he pedido autorización a ambos para compartir esas reflexiones en el blog.

La idea de Pedro Noa que originó el intercambio es la siguiente:

“De los cuatro invitados a la mesa, las “mejores cartas” para informar a los presentes las tenía Samada, quien, desde hace algún tiempo, ha venido hablando en varios foros como el Congreso de la AHS y el propio Caracol de la Uneac, sobre los cambios en la política audiovisual y especialmente cinematográfica. Sobre ellas puedo escribirte casi otro post tan largo como este; pero, a grandes rasgos, puedo decirte que va dirigida a la transformación del icaic como institución más pequeña, eficiente y funcionando como empresa, no unidad presupuestada; al acercamiento de los artistas a la propia institución, mediante la creación y rescate de varios organismos internos como el Comité de documentalistas, la Comisión de Fomento fílmico; y, por último, a crear un vínculo y reconocimiento de los productores independientes, mediante el registro del creador, una nueva figura que es el colectivo de creación audiovisual, y el reconocimiento de varias figuras dentro del trabajo por cuenta propia entre los que están el arrendador y operador de equipos audiovisuales.

Todo esto dicho y rápido, tiene muchos matices que, si te parece bien, podemos desarrollar, otro día, como parte de este diálogo.

Un abrazo

Pedro Noa

 

DE ABELARDO MENA A PEDRO NOA Y GARCÍA BORRERO

 Juani y Noa, de veras no logro imaginar cómo el ICAIC podría metamorfosearse en “empresa cubana estatal socialista”, y aun así producir buen arte que sea comercialmente rentable… Hay límites que el mercado no debe transgredir…y es deber de la clase política cubana entenderlo. Como sucede con la biotecnología.

¿Es acaso el entierro de aquel precepto fundador de marzo de 1959 “Por cuanto el cine es un arte?… ¿O es que volvemos al pragmatismo vulgar que sacudió las instituciones cubanas en el Periodo Especial?

Incluso la Conceptualización reconoce formas de propiedad no lucrativas, que desarrollen acciones lucrativas para sostenerse. Pero definirse de pleno como empresa igualito que las de la música, disqueras etc, será su muerte anunciada.

Abelardo Mena

 

DE PEDRO NOA A ABELARDO MENA

Estimado Abelardo:

Creo que todo lo planteado por Samada está por comprobar en la práctica; pero me parece que es un paso de avance. La empresa estatal socialista que se aspira como futuro de Cuba todavía es una entelequia demasiado apegada a uno de sus apellidos: socialismo, un sistema de transición sobre el cual hay más teoría que buenos resultados. Sin embargo, el que se piense como empresa me parece un adelanto, porque no es la mentalidad adocenada de la unidad presupuestada.

El cine y todo lo audiovisual es por sí una industria, por lo tanto se rige por un mercado y por los conceptos de ganancia. Mucho daño le ha hecho a nuestro cine olvidar esto y, sinceramente, creo que hemos logrado menos obras de arte que películas malas y algunas que otras comercializables.

El cine como arte, escrito en el proyecto original del icaic era un sueño y se logró en algunos momentos con el respaldo del estado; pero después de muchos yerros. Los tiempos que corren quizás no permitan simplemente aquello de “una cámara y una idea en la cabeza”. A lo mejor habrá que agregarle a la idea en la cabeza “que dé resultados económicos”, eso lo logró el movimiento originario: el cinema novo.

Pero también debemos rescatar una cinematografía que se pueda insertar en los festivales que le dan prestigio a nuestro audiovisual.

La biotecnología quizás debería ser un modelo a seguir por nuestras industrias culturales, en cuanto a irse colocando en un mercado y formando un personal calificado que ayude a esto. En esa industria, el estado ha jugado un papel fundamental. Esto no sería nada nuevo, si recordamos que los pioneros del cine norteamericano contaron con el apoyo de los grandes bancos y heredaron el modelo fordista para su producción. Y no es una defensa a ultranza de lo que comúnmente llamamos el cine de Hollywood; pero sus resultados nos deben hacer pensar, incluso como productores de arte fílmico.

Gracias por tu opinión. Me imagino que Juany también dará sus opiniones.

Saludos,

Pedro Noa

 

 DE ABELARDO MENA A PEDRO NOA

 Estimado Noa,

Lucia, Memorias del Subdesarrollo ni Guernica no podrían haberse hecho bajo un concepto empresarial del cine o del arte, porque así no funciona.

Una cosa es que el ICAIC tenga ciertas zonas productivas “de mercado”: renta de equipos, salas de edición, etc, para ofertar servicios a productores cubanos y extranjeros.

Y otra cosa muy diferente es trabajar, en un país de extremismos como este, buscando criterios vulgares de rentabilidad en una actividad que (como la biotecnología) requiere invertir mucho (sembrar capital, públicos, capacitación) para recoger en no menos de 10 años.

Un realizador cubano YA no necesita del ICAIC para vender sus guiones a una productora extranjera, o Netflix, o para hacer cine en Cayman, Panama, o EEUU.

Ni para rentar cámaras Red, ni para vender derechos en Cannes o a una televisora de Europa.

El ICAIC NO necesita ser empresa. Puede ser entidad No lucrativa, y tender dentro áreas lucrativas, como estipula la Conceptualización.

Además, lo mismo para tomar Santa Clara que para dirigir el anterior ICAIC, necesitas liderazgos carismáticos, sea Che o Alfredo Guevara.

Preparemos el entierro del ICAIC. Fruto de una distorsión político-cultural irreparable.

Saludos, Abelardo

Pd: hago copia al viceministro Fernando Rojas.

 

DE PEDRO NOA A ABELARDO MENA

Estimado Mena:

Lucía y Memorias… fueron los “cantos de cisne” de un proyecto político que incluía la cultura, aunque, después de 1961, fue difícil definir qué se ponía en función de qué, cuando debieron crecer juntos.

Después han llegado otros filmes que podemos evaluar como obras de arte, cada uno hijo de su tiempo hasta el día de hoy.

“Guernica” fue el grito salido del corazón de un artista frente a una de las masacres más crueles de la humanidad. Algo poco frecuente hoy en día, cuando casi ninguno grita con la misma fuerza que Picasso, ante tantas masacres que llenan las pantallas.

Tienes razón. El nacimiento de ninguna de las tres obras está determinadas por la empresa como gestionadora de arte; pero el cine no es igual a la pintura, por lo menos en su momento creativo. El cine -reitero- es industria.

Quizás en los días que corren, se pueda pensar que un filme se hace como un cuadro, cerrado en una habitación o estudio, acompañado por una PC y un celular de última generación.

También es cierto que ya podemos relacionarnos con quien queramos. El problema es que esas instituciones quieran saber algo de nosotros. Si todavía no tenemos “engrasado” los rieles de la industria del arte visual – sobre el cual ud. conoce mucho mejor que yo- qué quedará para el audiovisual.

Le doy otra aprobación: En estos intentos es cierto que necesitamos personas como Che y Alfredo Guevara. Ambos son únicos. Pero van apareciendo otros a quienes – espero- no le corten las alas como Ícaro.

Cuando convocamos en el 3er Encuentro de la crítica cinematográfica, el Panel final: “Institucionalidad, modelos de producción y el futuro del cine cubano” fue idea de un joven crítico. Los organizadores lo aplaudimos porque todos creemos que el gran reto actual del país y dentro de él, el arte, es construir nuevas instituciones, bien fundamentadas en leyes que den posibilidades a tod@s.

En aquellos modelos de producción – donde se incluye la posibilidad del creador de vender su idea, proyecto u obra a grandes industrias- empresas, pensamos igualmente en los youtubers cubanos, una nueva manifestación tribal urbana que está colocando una imagen Cuba diferente en las redes. Muy naif, pero desamparados en su “inocente” adolescencia. Por eso – para conocerlos personalmente- pusimos un encuentro con ellos en el evento.

El icaic nació como un sueño de cinéfilos. Le regalo unos párrafos que pueden, de cierta manera, confirmar lo escrito anteriormente. Los escribió Walfredo Piñera, asesor, en 1959, del BANFAIC para la aprobación de créditos en el área cinematográfica, sobre la Ley No. 169:

“La ley está hecha por personas que creen saber de cine, pero que están muy confusos y valoran desenfocadamente el aspecto artístico. Carece de detalles. se insinúa el control de los temas y hay contradicción al marcar criterios argumentales en el mismo párrafo que consagra la libertad de creación.

No se contempla el ángulo industrial. se insiste en problemas culturales que nada tienen que ver con esto. Se forman comisiones de estudio que bajo contrato analizarán y determinarán sobre estas cuestiones. Se considera en extremo el problema de la distribución siendo éste un capítulo que costaría millones de pesos mantener con canales propios por el mundo y esto después de tener una producción de continuidad suficiente.

El art. 13 daría la clave para una Ley de Cine en manos de personas capacitadas. Pero ésta sería la ley que se debió aprobar y no esta superestructura inoperante en la práctica”.

¿Qué le parece? El icaic fue madurando a golpes como la Revolución. Ahora está en el momento de transformarse porque no puede desaparecer, porque es necesaria una institución, llámese icaic o Instituto cinematográfico cubano. ¿Al fin no estamos reconociendo el evento cinematográfico de diciembre como Festival de cine de La Habana?

Sin embargo, no comparto con ud la premura ante su muerte ni la libertad sin ataduras de los creadores audiovisuales.

Gracias por poner al tanto de nuestra conversación a Fernando Rojas, yo agrego a Ramón Samada, al frente en estos momentos del icaic.

Un abrazo,

Pedro Noa

 

DE ABELARDO MENA A PEDRO NOA

Noa, ahora no tengo tiempo como mereces para responderte en detalle.

Pero creo olvidas un hecho fundamental: ni el ICAIC como empresa, ni ninguna empresa cubana, podrán desarrollar los esquemas de producción presentes en los monstruos productivos capitalistas porque sencillamente, no tienen capital de expansión.

A no ser que comencemos a reciclar a Juan Orol, con destino a cines estilo Shanghái, para un canal de Netflix en moteles de Tijuana.

Apple necesitó a Steve Jobs, Microsoft a Bill Gates y Paul Allen, Google a Serguei Brin, para soñar, emerger y subir.

Ninguno de nuestros burócratas-empresarios le llega ni al tobillo.

Es que ni siquiera pueden garantizarnos un buen pan cada día!

Y eso no tiene nada que ver ni con jóvenes críticos, ni con Walfrido Piñera.

Tiene que ver con formación gerencial, administración, management.

Lo que se enseña en EEUU desde que eres escolar.

Avidez de sangre implacable que no se enseña en los menguados cursos estatales de administración.

No hay nada más ridículo y pretencioso que intentar ser un fabricante suizo de relojes, cuando ni eres suizo, ni tendrás el material necesario, ni el mercado.

Es la misma fatuidad que cuando se habló de la industria cubana del videojuego.

O la industria cubana del queso, inaugurada en 1970.

Cuba debe aprender a jugar su juego, en su nicho, con sus capacidades, y no mirarse en espejos donde no podrá ganar, y donde se convertirá en mueca grosera de sí misma.

Mira con lupa los experimentos más innovadores del mundo empresarial cubano: La Habana Vieja, la UCI, y Biotecnología.

Los tres tenían detrás una personalidad carismática, Fidel, y a un administrador también carismático: Leal.

Esto NO tiene nada que ve con una nueva ley de cine, ni con el apoyo a creadores jóvenes.

En un país con salas de cine destartaladas, no hay “mercado” de cine al estilo Hollywood o Bollywood.

No puedes subir el precio de taquilla, y ni poniéndolo a 10 cuc lo harás rentable.

Y no puedes exhibir en EEUU, y lo que haces como cine cubano- porque aunque seas independiente no te logras quitar la piel cubana- será un mamotretro folklórico  para ellos.

El ICAIC está muerto hace rato.

Pero el entierro demora, porque aquí ni las ambulancias rumbo al crematorio tienen prisa.

¡Viva el postcine cubano!

Abelardo Mena

 

 

 

CIBERTERTULIA SOBRE EL “PROGRAMA DE FOMENTO DE LA CULTURA AUDIOVISUAL” EN CUBA

Tomado del blog: Cine Cubano La pupila Insomne

por Juan Antonio García Borrero

En nuestra próxima Cibertertulia El Callejón de los Milagros, a celebrarse el jueves 25, a las 5.00 pm, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, estaremos hablando del “Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual” concebido por el ICAIC, y tendremos como invitado a Roberto Smith, actual Coordinador Nacional del mismo.

No es la primera vez que en Camagüey abordaremos este asunto, pues los que asistieron al Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales celebrado en el año 2016, recordarán que una de las sesiones de trabajo estuvo dedicada a evaluar la implementación del mismo en la ciudad.

Lamentablemente, a pesar de que en Camagüey todas las condiciones están creadas para poner en práctica el Programa, no hemos podido iniciar convenios de trabajo con las instituciones educacionales que existen aquí, debido a que el grueso de los directivos no conoce la existencia de ese documento programático.

Es cierto que hay cuestiones que para que consigan impactar en la Política Pública necesitan de la intervención directa de quienes ocupan los más altos escaños del gobierno en Cuba, pero, ¿qué justificación tendría que acá en Camagüey, donde ya la infraestructura está creada, y existen las personas que pueden ayudar a formar a los profesores, todavía no funcionen los círculos de interés que aborden la apreciación audiovisual desde las escuelas?

En estos cuatro años de trabajo, el Proyecto El Callejón de los Milagros ha tratado de construir un espacio de reflexión y un área de influencia donde sea posible adquirir competencias cognitivas asociadas al momento histórico que estamos viviendo.

Y en ese período hemos tenido la oportunidad de intercambiar con representantes de la Red del Universo Audiovisual del Niño o de CELEP (Centro Referencia Educación Preescolar adscrito al MINED), pero el impacto en las prácticas rutinarias asociadas a lo docente sigue siendo mínimo, dada la falta de una alianza efectiva entre las áreas de Educación y Cultura.

Con la Cibertertulia del jueves, más que disertar sobre las posibilidades de implementar el Programa de Fomento para la Cultura Audiovisual en abstracto, pretendemos dejar establecidas un grupo de acciones concretas, donde se aproveche la infraestructura que ya existe.

Ese día también dejaremos inaugurada la Galería QR “El Callejón de los Milagros” con una exposición de fotos sobre las cuales estaremos ofreciendo información más adelante.

Juan Antonio García Borrero

LAS FORMAS ÚTILES DE LA LOCURA

Tomado del blog Cine Cubano La pupila Insomne

 

 

Aprendí tarde que la locura no es lo contrario de lo razonable, sino otro de los atajos a través de los cuales se puede llegar a lo que nos libera.

No recuerdo ningún maestro que en mi infancia me hablara bien de la locura. Al contrario, me educaron para que todo en mi vida tuviese un orden férreo, una armonía preestablecida, a imagen y semejanza de lo que mis padres, con su buena fe, deseaban para mí: un mundo armónico, luminoso, que ahora sabemos solo será posible habitar alguna vez en el más allá o en el más tarde.

Descubrir el mundo del arte fue mi bendición, porque para los artistas su creación no podría existir sin la apropiación sistemática de eso que Platón llamaba las formas útiles de la locura. Como apunta Hauser en Romanticismo y pérdida de la realidad: “Tanto el artista como el loco prefieren renunciar al mundo que a sus propios postulados e ideales”, y antes Aristóteles en la antigüedad: “Nunca hubo un ingenio grande sin un poco de locura”.

Algo pasó por el camino que la locura creativa terminó siendo satanizada, para convertirse en hegemónica la locura estéril, esa que a diario nos domestica y convierte en meros instrumentos de intereses casi siempre ajenos a nuestro mundo interior. El miedo a que nos tilden de locos por no compartir lo que sencillamente “el sentido común” disfraza de normalidad, ha terminado por mutilar la autenticidad de nuestro Yo verdadero.

Ahora solo nos queda el camino que María Zambrano proponía cuando hablaba de la urgencia de “una ciencia de la piedad”:

Saber tratar, sí, con lo diverso, con los distintos planos de la realidad que al ser armonía ha de ser múltiple. Saber tratar con lo cualitativamente diferente: tender puentes entre los abismos “existenciales”, que hoy se diría. Saber tratar con la mujer, el loco, el enfermo; saber tratar con el mundo que es siempre lo otro –el no-yo-. Saber tratar con lo sagrado, poniéndose una máscara cuando hace falta y callar a tiempo; saber de conjuros y exorcismos; poder descender a los infiernos una y otra vez, y hasta saber morir en vida todas las veces que haga falta. Saber tratar con los muertos y con sus sombras. Y sobre todo, sobre todo, saber tratar con lo otro en sentido inminente: El otro”.

 

CONTRA EL CREATICIDIO: PROHIBIDO NO SOÑAR.

 

 

Todo evento cultural es, en el fondo, un sueño comunitario. Por eso la importancia de los eventos (que duran muy pocas horas), no debería medirse por lo que ocurra en su período de realización, sino por las secuelas que deja en el día a día posterior de sus participantes. Un evento debería ser la semilla que fecunda la creatividad cotidiana de la comunidad donde tuvo lugar el suceso: de lo contrario, tendría más de efímera reunión familiar que de acontecimiento cultural con alguna trascendencia.

De allí que no sería aconsejable conformarnos con lo sucedido recientemente en el Tercer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, por gratificante que haya sido la presencia física de Jorge Luis Tapia Fonseca (Primer Secretario del PCC en la provincia) e Isabel González Cárdenas, Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular, en la inauguración del mismo.

O que como parte de su programa de actividades, dejásemos inaugurada la Mediateca “El Callejón de los Milagros” que, gracias a la plataforma Omeka, permite a los usuarios interactuar y compartir libros o recursos de todo tipo vía Wifi, o la cartelera electrónica diseñada por el Grupo Smart Soluciones, o los Talleres de creatividad impartidos a niños y niñas de quinto y sexto grado. Todo eso estuvo muy bien, pero la pregunta que nos desafía es: ¿cómo mantenemos ese entorno de creatividad?

A mí siempre me gusta recordar que la idea del Proyecto para el Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros” de Camagüey, nació a raíz de lo expuesto por el hoy presidente del país Miguel Díaz-Canel en las conclusiones del VIII Congreso de la UNEAC. Y todo lo que se ha venido haciendo en estos cuatro años forma parte de aquel conjunto de propuestas que se discutieron y elevaron, incluyendo la implementación del “Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual” diseñado por el ICAIC.

De allí nuestro interés en fomentar las alianzas estratégicas con las diversas instituciones (Etecsa, Joven Club, Desoft, Universidad, Educación, etc) que podrían contribuir en la construcción de esa plataforma inclusiva que necesitamos en estos tiempos de tanta interactividad virtual. De hecho, nadie mejor que el propio Díaz-Canel ha descrito lo que necesitamos impulsar en esta área, cuando en la clausura del 1er Taller Nacional Informatización y Ciberseguridad, (2015), describiera a la informatización como,

“…un proceso complejo, retador, necesario, que tiene que ser abordado en la multi y la interdisciplinariedad, con visión de país y contando con la participación institucional y ciudadana, el cual debe abarcar transversalmente todos los escenarios y ámbitos de la vida política, económica y social del país, y constituir un imprescindible apoyo y soporte al perfeccionamiento integral de nuestra sociedad socialista, próspera y sostenible

Aún a riesgo de que se interprete como mera vanidad provinciana, hay que decir que en lo que a informatización de la gestión cultural se refiere, acá en Camagüey se han conseguido impulsar un grupo de acciones que no existen en otra parte del país. O sea, que si un lugar en Cuba hoy podría servir para dar inicio de un modo formal a esa Campaña de Ciberalfabetización que ya sabemos necesita con gran urgencia la nación, ese lugar sería Camagüey, donde están al alcance de la mano todos los recursos y herramientas necesarias para llevarlas a buen término, y donde existe una infraestructura (el Paseo Temático del Cine) que es única.

¿Cómo es posible entonces que, a pesar de eso, todavía las distintas áreas de Cultura, Educación, y Nuevas Tecnologías de la ciudad, se muestren poco creativas con lo que el Gobierno ha puesto a su disposición? ¿Cómo explicar que la comunidad académica y estudiantil (ya sea a través de la Universidad o Educación en sentido general) siga ajena a todo lo que allí existe? ¿Cómo es que, tal como se describe en el texto “Política integral para el perfeccionamiento de la informatización de la sociedad en Cuba” suscrito por el Ministerio de Comunicaciones en julio del 2017, todavía no pensemos en, “implementar modelos educativos en todos los niveles de enseñanza, que generen el capital humano con las capacidades para desarrollar, sostener y utilizar las TIC”?

Lo primero es que dentro del sistema institucional cubano todavía el concepto de Informatización asociada a las Humanidades Digitales no se aprecia. Y es lógico, porque ese concepto es algo que tendríamos que construirlo con nuestras propias manos, acorde a nuestras propias necesidades. Por otro lado, cuando en una institución cultural hablamos de informatizar la sociedad cubana pensamos solo en el uso de Internet. No digo que acabar de garantizarle a todos los cubanos el acceso a la red de redes a precios que resulten inclusivos (y no excluyentes, como los que ahora promueve Etecsa), no resulte algo que se deba priorizar, pues al igual que Ignacio Ramonet, pienso que “no tener Internet hoy es como si en una sociedad de otra época no hubiese acceso a la imprenta, por ejemplo”.

Es decir, por experiencia personal sé que la tecnología es importante, pues ahora mismo ni en Nuevo Mundo ni en la sede del Proyecto tenemos computadoras para prolongar los Talleres de creatividad que se hicieron con los niños durante el Tercer Encuentro, porque las mismas se alquilaron al Joven Club solo para los días del evento, pero más allá de esa carencia material estaría también la carencia de una estrategia formativa.

Sencillamente nos hemos conformado con colocar en los espacios un grupo de máquinas que serán utilizadas por los niños y jóvenes fundamentalmente para jugar. O seguimos ampliando los puntos públicos de red wifi, sin acompañar esas acciones imprescindibles con cursos o talleres que ayuden a impulsar la creatividad. Es decir, como no hay una Política Pública que estimule el uso creativo, pues es natural que nos quedemos en el mero consumo de contenidos.

Como resultado, las dinámicas culturales concebidas desde el sistema institucional siguen guiándose por la lógica que dicta el pensamiento analógico de antaño. El público ha cambiado la manera de consumir la cultura, pero los encargados de garantizar una Política Cultural que desde las instituciones garantice la circulación eficiente de los bienes culturales, sencillamente se divorcian de ese público ahora nómada y, en apariencia, más autónomo.

Esa brecha entre las instituciones y las formas no estatales de gestión informática, volvió a ponerse de manifiesto en la última jornada del Tercer Encuentro sobre Cultura Audiovisual, en eso que llamamos la “sopa de piedras”. Páginas como “Live Camagüey” (concebida por un grupo de amigos que aman la cultura camagüeyana), por ejemplo, nos da la medida de que la creatividad no es monopolio, efectivamente, de las instituciones, por lo que estas hoy más bien deberían funcionar como esponjas atentas a todo lo que acontece fuera de su radio de acción.

Sin embargo, cuatro años después del Congreso de la UNEAC y la exhortación pública de Miguel Díaz-Canel seguimos en el mismo lugar de antaño, con el inconveniente de que la tecnología y el nuevo consumo cultural evoluciona todos los días, y se desentiende cada vez más del viejo entramado institucional. ¿Qué hacer frente a un escenario como este?

No creo que la solución pueda llegar con orientaciones autoritarias que reproducen el viejo esquema del poder cultural, sino en todo caso de la formación de comunidades de usuarios que desde la base se inserten en las instituciones. En el viejo discurso hay una apelación a la incursión inteligente en los terrenos de la cultura, pero los públicos de ahora cuentan con el recurso del zapping para creer que se libran de la retórica que les hace sentir que son “sermoneados” o “dirigidos”.

Aquí debemos recordar lo que Anatole France observaba en su momento: “Solo se ejerce una fuerte acción sobre los individuos apelando a sus pasiones o a sus intereses, no a su inteligencia”. Hasta que los individuos (incluyendo a quienes deciden las Políticas Culturales o dirigen nuestras instituciones) no descubran de modo individual que la informatización de la gestión cultural puede beneficiar sus intereses o los que representan, no estaremos en condiciones realmente de impulsar el uso creativo de la tecnología dentro del sistema institucional.

De allí que más que un Congreso puntual, o un Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales que se celebra una vez al año, lo que necesitamos son plataformas permanentes de trabajo, donde se borren las falsas fronteras que muchas veces se establecen entre las instituciones y “los otros”, y predomine el espíritu inter-creativo interesado en fomentar el bien público.

¿Censura o escaramuzas contra el ICAIC? Váyanse, que yo me quedo

La persistencia en considerar censura la decisión del ICAIC de no proyectar en la sala Chaplin el filme en progreso Quiero hacer una película, del novel realizador cubano Yimit Ramírez, puede parecer enfermiza a simple vista. Si nos atenemos al modus operandi de la información en redes sociales como Facebook, no es extraño que ocurra; por cuanto se trata de un escenario generador de este tipo de conducta. Como suele ocurrir, la diatriba forma parte del lugar común de la propaganda contra Cuba, su gobierno y su pueblo, por lo cual asombra que personas más enteradas de lo que ocurre en el mundo del cine en Cuba hayan preferido ignorar hechos concretos de la escaramuza y alteren, con olímpico descaro, la cadena de sucesos. Se ha creado un juicio público a una institución de la Revolución Cubana con argumentos falsos, falaces. Se ha acumulado una presunta historia de atrocidades de censores y hasta se ha llamado al apocalipsis de la susodicha Muestra Joven; todo esto disfrazado de pensamiento crítico y deseos de que el certamen cambie y entienda ciertos preceptos, ciertas prácticas concretas en relación con el arte y la experimentación.

 Detalle de Portada de Bisiesto, No. 0, tabloide impreso en el Combinado de Periódicos Granma que
circulará diariamente durante la Muestra. Foto: La Jiribilla

Y todo parte de la primera puesta en escena a través del muro de Facebook de su organizadora, quien ya andaba buscando por esa vía entidades que aportaran a la ponina del financiamiento [1].

Un crítico de cine que el público cubano conoce por la televisión, y que goza del privilegio de ejercer la enseñanza —sin la menor censura, por cierto— como Gustavo Arcos, primero acude a esa plataforma, defenestrando a los “censores eternos” y anunciando que nada más tiene que decir (acaso pensaba que el aluvión sería tan devastador que quedaría el ICAIC reducido a cenizas apenas estallara su frase en el espectro mediático). Sin embargo, su modo más claro de demostrar que no le quedaba nada por decir fue relanzarse de inmediato en OnCuba. Tal como podría suponerse, Arcos recicla allí las mismas falacias con que supuestamente había concluido y acusando de paso a los demás de su orfandad de argumentos propios y su tendencia a la cita. Podría alegarse que no ha sido el único en operar de este modo, pero su ejemplo es modal en este caso. No han faltado otros presuntos críticos que, tal como Arcos, aparcan sus herramientas de análisis y se suman con entusiasmo al coro propagandístico anti-institucional.

Instalado en sus nichos de la academia y los medios, este extraño abogado desliza frases del tipo “si los jóvenes creadores quieren ser independientes y no sentirse cada año sometidos a los límites (cada vez mayores) que pone la institución, no queda otra que salir de ella y repensar o idear nuevos espacios”; lo que, bien leído, equivale a plantear: Váyanse, muchachos, que yo me quedo en el confort de mis variados e influyentes espacios.

Valdría la pena entonces que nos hagamos varias preguntas relacionadas con todo esto. Por qué los defensores del equipo coordinador de la Muestra ignoran, ocultan, tergiversan, que la decisión del ICAIC no fue eliminar la obra en progreso sino pasarla a una sala donde fluyera el debate (espero no le teman al debate de partes)[2] ¿Por qué, si tan sutiles son en presunciones de conducta hacia la institución, rehúsan el diálogo previo dentro de los espacios de la propia muestra que organizan y claman en alharaca de lugares comunes por una exhibición de reality show arteramente orquestada? ¿A qué viene ese afán de echar a pelear a la institución con el cine que se hace fuera de ella, cuando hay una extensa y fructífera tradición de diálogo respetuoso, de indiscutible signo inclusivo, de lo cual dan fe la propia Muestra y su continuidad?

Vista hace fe. Imágenes tomadas del tabloide Bisiesto, No. 0. Foto: La Jiribilla

¿Por qué todos los que le hacen el coro a estos manipuladores y manipuladoras de la opinión pública, obvian el sencillo hecho de que el propio Yimit Ramírez lleva otras dos obras a la misma Muestra Joven donde supuestamente se le ha censurado?[3]

¿Por qué les resulta tan importante mediatizar las ofensas a Martí, e incluso descontextualizarlas de una obra que supuestamente las justificaría?

¿Ninguno tiene idea de las obras de las artes plásticas, por ejemplo, que usan a Martí en verdaderos desafíos artísticos —no exentos de polémica—, y que forman parte incluso de la Colección (¡oficial!) del Consejo Nacional de Artes Plásticas?

¿Cómo es que estos agudos inspectores, o cazadores de censores, ni siquiera se dan cuenta de que la circulación del Programa del evento, financiado por la institución que critican a cajas destempladas e impreso en la más oficial de las empresas cubanas (Combinado de Periódicos Granma), desmantela de plano el falso argumento de la aplicación de censura?

Si algo está podrido más acá de Dinamarca, muy cerca de nosotros y del accionar cotidiano de las instituciones, es justo la opinión de críticos, realizadores e intelectuales cubanos que no operan desde el análisis y el rigor consustanciales a su oficio y cuya obra desaparecería si borrásemos de ella lo que aluda o rememore el auspicio de la institucionalidad de la Revolución. Algo, con demasiados elementos que engranan a la perfección, parece responder a un entramado desestabilizador y subversivo, en primer lugar, por la recurrencia en sus textos del ya mencionado lugar común contrarrevolucionario y la consiguiente sublimación de cualquier indicio que refuerce su correlato cinematográfico. Esa es la actitud sine qua non para tender las manos bajo el gajo de los 20 millones (oficiales) que el departamento del Tesoro estadounidense ha designado para el derrocamiento del sistema político cubano [4]. Como lo han demostrado muchos investigadores de este tema, en cuestiones de injerencia subversiva la erogación extraoficial (difusa e imperceptible como pocas), triplica a la oficial, como promedio al menos. No es de extrañar que con el nuevo inquilino de la Casa Blanca (que tantas lecciones de manipulación a través de las redes de Internet está dejando), y el activo cabildeo contrarrevolucionario, ese promedio se exalte un poco más y se dirija, sin obvias expresiones políticas, a la “noble tarea” de desacreditar a la institución. Evidentemente, hay un grupo que dice: “Más en mis manitas (¿de hombre fuerte?), por favor”.

Casi a las puertas de la Muestra misma, que pese a todo tendrá lugar al amparo del ICAIC, considero útil compartir estos argumentos ante el despliegue falaz de información y juicio que ha caracterizado los días previos al evento, especialmente en la red social Facebook. Reto a los defenestradores de oficio, que tan pronta, oportuna y públicamente se han manifestado, a que equilibren la condición de censura que alegan con la capacidad de la institución para no dejarse llevar por provocaciones mal intencionadas y pensar más en el todo que en cualquiera de sus partes, mostrando la madurez y el aplomo requeridos para dar continuidad a un hecho cultural que trasciende con mucho la voluntad de sus coordinadores.

Notas:
[1]  Véase Un insulto a Martí que nos concierne a todos, en http://www.lajiribilla.cu/articulo/un-insulto-a-marti-concierne-a-toda-nuestra-sociedad
[3]  “Trump aprueba 20 millones de dólares para los programas subversivos contra Cuba”, en http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/03/25/trump-aprueba-20-millones-de-dolares-para-los-programas-subversivos-contra-cuba/ 
[4] “Trump aprueba 20 millones de dólares para los programas subversivos contra Cuba”, en http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/03/25/trump-aprueba-20-millones-de-dolares-para-los-programas-subversivos-contra-cuba/ 
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