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Músicos de Cuba y EE.UU. juntos en La Habana en Orquesta Juvenil

Más de 70 músicos integrantes de la Orquesta Juvenil Cubano Americana(CAYO, por sus siglas en inglés) se alistan para su primera gira de conciertos en la isla, se anunció hoy.

tomado del blog: El Joven Cubano

Bajo el título de Juntos en Armonía/Together in Harmony, las presentaciones previstas para el próximo fin de semana cuentan con el auspicio de ClassicalMovements, proyecto de intercambio cultural entre Cuba y Estados Unidos con
25 años de experiencia, y el instituto de la Música en la nación caribeña.

De acuerdo con la creadora de CAYO, Rena Kraut, el objetivo de esta iniciativa, sin fines de lucro, radica en brindar oportunidades educativas y de interpretación a músicos de ambos países a través de talleres, delegaciones artísticas e  intercambios culturales.

«Creo que Cayo tiene mucho potencial en la diplomacia artística y las  presentaciones en la isla indican la buena voluntad mutua y el deseo de fortalecer la relación entre las dos naciones a mediante el aprendizaje y
cultivando el espíritu de buena voluntad», explicó Kraut.

Dirigido por el maestro James Ross, el conjunto está compuesto por 30
instrumentistas de la Orquesta Juvenil de Minnesota, así como 42 estudiantes
de la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) e integrantes de la Orquesta de
Cámara de La Habana.

Con presentaciones en las ciudades de Matanzas y La Habana, el programa incluye el estreno mundial de Mojito con saoco, obra compuesta por el músico cubano Guido López-Gavilán expresamente para este proyecto y la cual contará
con la dirección de César Eduardo Ramos y Daiana García.

Según explicó Ross, la selección de las piezas presentan un balance entre la música de artistas cubanos y norteamericanos por lo que destacan, además, las piezas Sinfonía No. 8, de Antonin Dvorák, Billy de Kid, de Aaron Copland; y En conga pa La Habana, de Jorge Amado Molina.

Los conciertos tendrán lugar dentro de la celebración del festival Cubadisco, en el cual se incluye, además, la presentación en la iglesia de Paula de una decena de profesores de la Orquesta de Minnesota y músicos cubanos.

Classical Movements constituye la compañía líder en la organización de conciertos en 145 países y desde su llegada a Cuba en 1995 ha posibilitado las presentaciones e intercabio cultural en la isla de más de 50 agrupaciones norteamericanas.

El ciclo de la Historia

Tomado del blog La mariposa cubana

La Historia tiene maneras de enseñarnos. Una espiral de sucesos que nos pueden llevar al desarrollo o al inequívoco ejercicio de la repetición. Si algo tenemos los nacidos bajo el signo de Cuba es buena memoria, sobre todo ante la amnesia, selectiva, de quienes han gobernado en el Norte vecino.
Los creídos Mesías estrenaron su divina misión de interventores pacifistas en el hemisferio mucho antes de extender su manto al resto del mundo. Desde entonces una pieza apetecible ha sido esta nación indómita.
Una nación que desde 1492 aprendió a vivir con la cruz y la espada rozándele la garganta al tiempo que se nombraba y se definía. En medio de toda esa sangre y esa vida que cuestan los aprendizajes a fuego estuvo Estados Unidos a la sombra, esperando el momento de la “salvación” por su mano de un pueblo de débiles y afeminados, incapaces de gobernarse.
Martí, el hombre a quien nunca le tembló la vida por Cuba, alzó la voz y contó de nuestro servicio a la paz, tan antiguo como nuestras ansias independentistas. Pero donde muchas veces olvidan el por qué de las luchas y la muerte de Abraham Lincoln no cejaron en su empeño. El inmenso cubano lo vislumbró e hizo su causa evitar su extensión por Nuestra América.
Pero la necesaria guerra llegó a su fin sin el Maestro y el valiente General confió en el honor de quienes declararon que no tenían “deseo ni intención de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobre dicha Isla (Cuba), excepto para su pacificación, y afirman su determinación, cuando ésta se haya conseguido, de dejar el gobierno y dominio de la Isla a su pueblo”.

Mala fue la interpretación de sus palabras. Ellos se fueron a disfrutar de lejos su nueva pocesión, una falacia de República acunada en los brazos de una Enmienda impuesta bajo la amenaza de no marcharse jamás.
Once votos se opusieron al robo de la libertad, entre ellos el cubano bueno que se alzó por órdenes de Martí—Juan Gualberto Gómez–, quien aseguró que de rodillas al Imperio solo tendríamos “gobiernos raquíticos y míseros, (…) condenados a vivir más atentos del beneplácito de los Poderes de la Unión que a servir y defender los intereses de Cuba”.Situación ante la que Salvador Cisneros Betancourt sentenció que “Cuba no tendrá su independencia absoluta”.
La “República” comenzó a dar pasos sola cuando el protectorado murió junto con la “Platt” en 1934, pero los títeres de turno cuidaban más su bolsillo que el estado de nación y de derecho que solo conoció el país después de 1959.
De entonces acá los desvela la fruta perdida. A su sueño han puesto diferentes nombres: Mangosta, Peter Pan, Brigada 2506, Ley Torricelli… Radio y TV Martí… intentos de asesinatos, subversion interna…
En 2004, celebrando una independencia que nunca gozó el pueblo definido por Fidel en la Historia me Absolverá, conmemorando una República (20 de mayo) orquestada tras bambalinas. George W Bush fue a Miami, junto a los pocos que lloran heridas que el resto no recuerda, a firmar un Plan para Cuba. Sus antecedentes datan de octubre del 2003, cuando estableció la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre.
Fue esta sin dudas una declaración abierta al intervencionismo, pues reconocía que buscaban identificar medios adicionales para poner fin rápidamente al régimen cubano, que su Gobierno no estaba simplemente esperando sino que estaba trabajando en términos prácticos para lograr ese fin. Y en el camino para acelerar la transición iban a determinar cómo sería la misma. Justo la clave de toda su ayuda: la devolución de propiedades que fueron nacionalizadas por la Revolución.
Todo un canto de sirenas de 450 páginas para endulzar los oídos de uno de los lobby entonces más fuertes de la política norteamericana. Los años de elecciones tienden a tener ese efecto enceguecedor en quienes quieren mantener sus pertencias en el despacho Oval.
Para los cubanos, un dejavu de 1996. Cuando William Clinton se negaba a recoger la maleta y firmó para complacencia del voto la Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubanas.
La Helms-Burton tuvo su Maine: el incidente de las avionetas de Hermanos al Rescate fue el pretexto preparado el 24 de febrero de 1996 para lograr la escalada agresiva que terminó en la firma de un cuerpo legal que en sus títulos III y IV varios abogados, incluso en los propios Estados Unidos, han señalado que no tiene precedentes en la historia legal de ese país, pues se entromete en asuntos que solo serían abordables a la luz de los principios del Derecho Internacional.
La Ley define entre sus propósitos “ayudar al pueblo cubano a recuperar su libertad”… “Proporcionar un marco de política para el apoyo de los Estados Unidos al pueblo cubano a la formación de un gobierno de transición”. Y en la Sección 109 se autoriza al Presidente a prestar asistencia a personas y organizaciones no gubernamentales independientes a favor de los esfuerzos de democratización en Cuba, incluido… “apoyo a los grupos democráticos y de derechos humanos de Cuba”.
Un guion ya desgastado, que incluye la disolución de las principales instituciones del país, incluidas las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, bajo la apariencia de un nuevo rol. Recuerdo claro de 1898 y la deposición de las armas del Ejército Libertador… la Historia ha sido clara en las consecuencias, quien tenga dudas puede mirar al Sur, en Colombia.
Con esta Ley el gobierno de Estados Unidos perpetúa sus hostilidades hacia Cuba; contrarresta el cuestionamiento creciente al bloqueo y asegura que ningún presidente estadounidense pueda levantarlo ni cambiar la política agresiva hacia el pueblo cubano. De paso incrementa la extraterritorialidad de las decisiones norteamericanas, busca desestimular la inversión extranjera en el país e impedir que las organizaciones financieras internacionales ofrezcan préstamos para el desarrollo de la economía nacional… y con ello el logro de la asfixia de la Revolución.
La misma que representa y es la República unitaria que soñó Martí, la que no fue el 20 de mayo donde pisotearon la sangre mambisa y la entrega de muchos; la que no pueden construirnos de afuera con un plan a la medida de quienes buscan recuperar propiedades en suelo nacionalmente cubano.
La Historia tiene maneras de enseñarnos. Este no es el país de 1492. Es una nación por vocación rebelde y por convicción mayoritaria martiana y fidelista, construida por un pueblo que bien puede parafrasear al Comandante — en las mismas entrañas del monstruo–, pues de los asuntos de Cuba, nos encargamos nosotros.

Felicidades a todos los amigos y amigas

Blogosfera Cuba felicita a todos los amigos y amigas en Cuba y el mundo por el advenimiento del nuevo año.  

¡Feliz Aniversario 60 del Triunfo de la Revolución¡
 ¡Feliz 2019¡

APUNTES PARA UN DEBATE: CULTURA Y MEDIOS EN LA ERA DIGITAL

Tomado del Blog: Cine Cubano La pupila Insomne

Como parte de los preparativos del IX Congreso de la UNEAC, a celebrarse entre el 28 y el 30 de junio del 2019, la Comisión Permanente encargada de la Cultura y los Medios ha sometido a debate su informe.

Lo ideal sería que ese texto estuviese en la red, y recibiese las contribuciones críticas de todos los miembros, a lo largo y ancho de la isla. Es posible que esté, pero hoy he intentado acceder al espacio Se dice cubano (www.uneac.org.cu), que se anuncia como la publicación digital de la Comisión, y me da error. Así que apelo a esta vía para dar a conocer algunas de las impresiones que me deja el escrito.

El informe abre citando una parte de las palabras pronunciadas por el actual Presidente del país Miguel Díaz-Canel Bermúdez en la clausura del VIII Congreso de la UNEAC. La cita alude al innegable hecho de que hoy la cultura es la principal herramienta de dominación que tienen los poderes imperiales para someter a sus subalternos, pero como quedarse en el diagnóstico que se deduce de lo anterior es una sutil invitación a sentarnos en el muro de las lamentaciones, yo prefiero esta otra parte de ese mismo discurso pronunciado por Díaz-Canel en aquella ocasión:

Debemos evaluar con rigor el impacto de las nuevas tecnologías en el consumo cultural, en la creación y la distribución. No puede verse ese impacto como algo negativo, sino como un reto inédito para la relación de las instituciones con los creadores, que debe reforzarse sobre reglas de juego diferentes. Tenemos que usar las nuevas tecnologías para promover lo mejor del talento con que contamos”.

Lamentablemente, el Informe no se pronuncia en este aspecto pro-activo, tal vez porque, en sentido general, en estos cuatro años transcurridos después del Congreso, los miembros de la UNEAC no hemos conseguido estar a la altura del desafío creativo propuesto por el presidente. Al contrario, más bien nos hemos atrincherado en las viejas maneras de interpretar los fenómenos culturales, ignorando de forma tozuda lo que la realidad ya es, que en nada se parece a lo que era, ya no en el siglo pasado, sino hace cuatro años, cuando celebrábamos aquel Congreso.

De allí que lo que se expresa tenga ese tono incurablemente defensivo y (ultra)conservador, donde en nombre de la jerarquización, se patologiza de forma numantina todo aquello que no entra dentro de lo que está asumido (por el grupo que representamos) como lo valioso.

Imposible encontrar en este Informe indicios de que se haya explorado lo que puede aportar la creatividad en aquellos escenarios informales donde hoy se produce, distribuye y consume buena parte de la cultura (por suerte, instituciones como la Fundación Ludwig, por ejemplo, sí han venido trazando un valioso mapa); todo lo contrario: pareciera que el mundo cultural empieza y termina en los marcos institucionales.

Me apresuro en señalar que yo también defiendo las jerarquías culturales y el sistema institucional, en un tiempo en que parece que todo vale. Pero esa defensa tiene que ir acompañada de un conocimiento cabal de lo que es la compleja realidad en que nos movemos, y ello incluye el examen de las nuevas prácticas culturales, que obviamente responden a las nuevas circunstancias en que los miembros de la sociedad se van desenvolviendo.

Me parece absurdo que sigamos asumiendo el viejo esquema comunicativo que nos hablaba del uno dirigiéndose a muchos, cuando en el país (a pesar de haber llegado tarde a la cultura de las redes), ya se aprecia un desarrollo imparable de lo que sería lo inter-activo, participativo y colaborativo. Si no acabamos de entender que ya vivimos en la Cuba del 3G (aunque sean pocos los que puedan conectarse de un modo natural), y que el mundo de los ciudadanos comunes que somos todos nosotros cada día, opera de acuerdo a este horizonte de expectativas que van condicionando los medios emergentes, nuestros Congresos seguirán siendo parodias de lo que Tomás Gutiérrez-Alea describía en Los sobrevivientes: una lujosa mansión donde un grupo que se ve a sí mismo como cumbre de su tiempo, se aísla de lo que considera el Apocalipsis del mal gusto.

Estoy escribiendo estos apuntes todavía con el eco de lo pronunciado por Miguel Díaz-Canel en la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuando evaluaba el proceso de informatización de la sociedad. En algún momento de su intervención, el Presidente habló azorado de la manera en que en este país todavía se conforma a mano el censo a través del cual después se entrega la libreta de abastecimientos de la bodega.

No sé por qué asocié aquello que el mandatario estaba diciendo con lo que muchas veces sucede entre nosotros con la cultura y el consumo cultural. Sí, esta es una imagen de la que no me he podido librar a ratos: la cultura normada y administrada a dedo por un bodeguero (el Estado) que restringe el papel del consumidor a lo que por lo general ha sido: un repositorio de bienes que llegan por la libreta.

Mi criterio es que a estas alturas del siglo XXI debemos ensayar nuevas modalidades de intervención institucional alrededor de estos procesos culturales. El Estado cubano ya no será más ese ente rector que antes monopolizaba todo lo que tuviese que ver con la producción, distribución y consumo. Nos guste o no, ahora los nuevos públicos organizan sus propias parrillas de programación, deciden qué ver, cómo ver, y con quién ver lo que desean consumir.

¿Qué le quedaría por hacer al sistema institucional en un contexto así? Pues probablemente mucho más de lo que hacía antes. El Estado, en vez de administrar de un modo mesiánico el consumo de los bienes, puede convertirse en ese gran mediador que, Políticas Públicas mediante, garantiza escenarios donde lo creativo adquiera el protagonismo, acompañado de un cuerpo de ideas que se actualiza de modo permanente.

De allí que resulte tan importante la observación rigurosa de lo que va pasando más allá de “lo establecido”. Siempre va a ser difícil detectar dónde está lo valioso de eso que está naciendo (¿necesitamos recordar algunos de los epítetos dedicados a Los Beatles cuando estaban iniciando su carrera?), pero lo importante no es tanto ponerse en plan de policía que multa a los conductores que se saltan la norma, como construir autopistas que estimulen la creatividad asociándola a lo diverso.

Esto, insisto, no quiere decir que el Estado y sus instituciones públicas perderán el protagonismo a la hora de concederle visibilidad a lo más valioso de la producción cultural. Para poner un ejemplo cercano a mis intereses: no me imagino a la Cinemateca de Cuba existiendo sin el apoyo estatal, ni a ningún Proyecto cultural alternativo a lo que hegemónicamente se promueve de acuerdo a los imperativos del mercado. Tampoco es una loa al anarquismo que defienden los que confunden la democracia con la ley de la selva.

Pero una cosa es esa, y otra condicionar un único tipo de consumo que responde a los gustos de quienes desde el poder, pueden legitimar o desautorizar lo que se produce a diario en la realidad.

Resumiendo: me parece que la UNEAC, y en sentido general, todo el sistema institucional de la cultura en Cuba, debería dejar a un lado los afanes de dictar parámetros y perímetros, para insertarse en una dinámica cultural global que ahora mismo aparece atravesada por la inter-actividad, la inter-creatividad, lo transmedial, y el prosumo de los grupos.

Juan Antonio García Borrero

Los duros y los cínicos se pelean por usar la Internet como arma contra #Cuba

tomado del blog Guajirita Soy

Por Rosa Miriam Elizalde      Dominio Cuba

El Grupo de Tareas de Internet para Cuba delDepartamento de Estado, reunido por segunda vez desde su primer encuentro enfebrero, terminó sin acuerdo. La línea dura, que exige más dinero delcontribuyente para acabar como sea con el gobierno revolucionario, se enfrentóa la de los cínicos, que quieren lo mismo, pero llevándose por delante todocriterio moral y con la compensación del mercado.
Del encuentro el pasado miércoles en Washington ha trascendido la indignacióndel jefe de la gubernamental Oficina de Transmisiones para Cuba de EstadosUnidos, Tomás Regalado. El ex alcalde de Miami dijo a cuanto periodista se leatravesó en el camino estar totalmente en contra de que las empresasestadounidenses de telecomunicaciones tengan intercambios comerciales con elgobierno cubano, aunque sea para clavarle un puñal por la espalda.Regaladocalificó de “inaceptables” que “ciertos elementos” que integran la comisión,solicitaran al gobierno de EEUU “que aliviara unas partes del embargo a fin deque Cuba tuviese acceso a infraestructura de Internet”. Con él, otros duros seapuraron en declarar más o menos lo mismo, y dieron por sentado que ese puntode vista se impuso frente a los que promueven la vía negociadora con La Habana.No es nueva esta pelea entre los duros y los cínicos por la“democratización” de Cuba vía Internet. Ambos grupos alternan sus proyectos desubversión y ya va siendo una regularidad que cuando los ultraconservadoreslogran imponer sus estrategias para Cuba en el ciberespacio, es porque elgobierno de Estados Unidos ha pasado a la defensiva. Apenas se percibe en la Casa Blancaposibilidades de desarrollo en la isla con el empleo de las llamadas nuevas tecnologías,termina la retórica del Tío Sam bondadoso que pacta hasta con el diablo paramejorar “el acceso a la libre información”, y la mano dura del bloqueotecnológico se cierra amenazadoramente.Pero cuando el cálculo de los estrategas es que la Revolución está enriesgo, enseguida reaparece la narrativa de que Internet es una oportunidadpara revertir el proceso cubano. Los cínicos entran en el juego y el gobiernode Estados Unidos levanta algunas de las barreras que antes clavaron los duros.

Un poco de historia

Desde que la Internet comenzó a ser el sistema nervioso central de la sociedad contemporánea, los duros y los cínicos se alternaron con acciones defensivas u ofensivas, según los pronósticos dominantes para Cuba en Washington. Mientras Europa y la mayoría de los países de América Latina comenzaron a conectarse a Internet a mediados de los años 80 del siglo pasado, Cuba estuvo sometida durante más de una década a una política de “filtración de ruta” de la National Science Foundation (NCF) que bloqueaba los enlaces desde y hacia la isla en territorio estadounidense. Los indicadores sociales y económicos de la nación caribeña eran entonces los mejores de la región. Con el Período Especial -la crisis que sobrevino tras el “desmerengamiento” de Europa del Este-, la situación cambió dramáticamente. Estados Unidos calculó que el socialismo en Cuba tenía los días contados. Era el turno de los cínicos. En octubre de 1996 se hizo efectivo el permiso para enlazar a Cuba a la red internacional bajo la Ley de la Democracia Cubana (Ley Torricelli), aprobada cuatro años antes. Aunque daba carta blanca al tráfico de información, mantuvo límites draconianos para las personas naturales o jurídicas estadounidenses que favorecieran el comercio electrónico, el turismo o cualquier otra área que generara beneficios económicos a los cubanos, incluyendo la provisión de tecnologías. Prohibió explícitamente inversiones en “las redes de comunicaciones domésticas dentro de Cuba”, en particular “la contribución (incluida la donación de fondos o de cualquier cosa de valor […] y el otorgamiento de préstamos para ese fin”. A pesar de las restricciones que duran hasta hoy para el uso de los servicios comerciales que soporta la red, los cínicos habían logrado abrir una rendija en el blindaje del bloqueo impuesto por los duros. Las oportunidades económicas se abrirían más temprano que tarde con estos cambios, se especuló por aquellos días. Lo que pocos saben es que el lobby de AT&T fue determinante para que la Ley Torricelli incluyera la cláusula del acceso de Cuba a Internet. La empresa de telecomunicaciones combinaba la carnada comercial con el entusiasmo por destruir a la Revolución. Los intereses de la compañía venían de lejos. En 1921, AT&T inauguró el primer cable submarino entre La Habana y Cayo Hueso. Tras el triunfo del Primero de Enero de 1959, el tráfico telefónico entre ambos países se convirtió en un objetivo del bloqueo estadounidense, aunque se le permitió al gigante tecnológico continuar las operaciones con el gobierno cubano a través de las conexiones que ya existían. Sin embargo, el gobierno estadounidense prohibió cualquier modernización de estas. Las leyes establecieron que todos los ingresos correspondientes a la participación cubana en el tráfico telefónico bilateral no podían pagarse al gobierno de la isla, sino que se depositarían en una cuenta en Estados Unidos. Con el tiempo, las conexiones del cable de 1921 se volvieron irremediablemente anticuadas. La Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU estimó que de 60 millones de intentos de llamadas anuales, se completaba menos del 1 por ciento. Esta situación cambió después de que la Ley Torricelli diera el giro importante en la política de comunicaciones de Estados Unidos a la isla. Pero los duros darían otro golpe de tuerca en febrero de 2001, siete meses antes del ataque a las Torres Gemelas, cuando el director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), almirante Thomas R. Wilson, identificó al gobierno cubano como un posible “ciberatacante”, lo que convirtió a Cuba en el primer país de la Historia que ha sido acusado como tal, en un momento en que toda la nación caribeña tenía menos capacidad de conexión que un solo hotel en Miami. En mayo de ese año, Geoff Demarest, de la Oficina de Estudios de Ejércitos Extranjeros (Foreign Military Studies Office), adscrita al Departamento de Defensa, publicó un análisis sobre la “transición en Cuba” donde admitía que “la alfabetización informática está generalizada en la isla”, los “cubanos podían sacar ventaja” de Internet y “si el pensamiento [del gobierno estadounidense] era acelerar la transición de Cuba a la libertad [gracias al acceso concedido con la Ley Torricelli], esto no funcionó”. Los halcones del Pentágono habían llegado a la conclusión de que, a corto plazo, Cuba estaría en condiciones de dar un salto en su desarrollo tecnológico, científico y económico. El gobierno de EEUU estaba, otra vez, a la defensiva. Esta actitud comenzó a reajustarse a partir de 2003, con la escalada de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos en el contexto de la guerra en Iraq y las provocaciones y amenazas del gobierno de George W. Bush contra la isla, lo que obligó a la dirección de la Revolución a concentrarse en este escenario. Sopesaron, además, las limitadas inversiones en la extensión de la red, la divulgación de regulaciones ministeriales que acotaban el acceso , la escasa conexión fuera de las instituciones, los altos precios del servicio de conectividad en centros turísticos y cierta sobredimensión de la percepción de riesgo de Internet. Los cínicos volvieron a imponerse, ahora con los republicanos en el poder. El Informe de la Comisión para la asistencia a una Cuba Libre, del 6 mayo de 2004, contempló “alentar a gobiernos de terceros países para que brinden a los cubanos acceso público a Internet desde sus misiones diplomáticas en la isla”. La actualización de este Plan, anunciado por George W. Bush el 10 julio de 2006, avanzó aún más en este camino al centrar su estrategia en la decisión de “romper el bloqueo informativo”, para la cual otorgó veinte millones de dólares anuales al Departamento de Estado, dedicados fundamentalmente a proporcionar “información no censurada a través de emisiones convencionales y vía satélite e Internet”. El 14 de febrero de 2006, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, creó oficialmente el Grupo de Tareas para la Libertad de la Internet Global (GIFT), que, bajo la retórica libertaria, tuvo entre sus objetivos principales monitorear a Irán, China y Cuba las veinticuatro horas del día y elaborar para ellos estrategias específicas con la facultad de convocar equipos multidisciplinarios capaces de hacer viables las decisiones del gobierno estadounidense y de crear, entre otros recursos, herramientas altamente especializadas contra “la censura”. Hillary Clinton, quien remplazó a Condoleezza en el cargo, dio la orden de revitalizar el GIFT “como foro para abordar las amenazas a la libertad de Internet en todo el mundo, e instó a las empresas y medios de los Estados Unidos a asumir un papel proactivo para desafiar a los gobiernos extranjeros que practican la censura y la vigilancia”. Desde 2008, y de manera sostenida, el gobierno de Barack Obama dirigió hacia el ciberespacio cubano la mayoría del presupuesto público destinado a la política de “cambio de régimen” en la isla. Las regulaciones emitidas en septiembre de 2009 por la Oficina de Industria y Seguridad crearon una excepción a la licencia de exportación a Cuba para “dispositivos de comunicación donados” — teléfonos celulares, tarjetas SIM, PDA, computadoras portátiles y de escritorio, memorias flash, equipos Bluetooth, y dispositivos de conexión inalámbrica a Internet. De pronto se tenía la impresión gaseosa de que en este ámbito el bloqueo no existía. Obama amplió el plan diseñado por Bush y elaboró una política de “oportunidades” para el sector de las telecomunicaciones en Cuba. El 17 de diciembre de 2014, la Casa Blanca llegó a publicar una hoja informativa titulada Charting a New Course on Cuba que afirmaba que “los proveedores de telecomunicaciones podrán establecer los mecanismos necesarios, incluida la infraestructura, en Cuba para proporcionar servicios comerciales de telecomunicaciones e Internet, que mejorarán las telecomunicaciones” entre ambos países. El 21 de marzo de 2016, en una entrevista con ABC News en La Habana, el Presidente estadounidense aseguró que para que la isla “pueda prosperar, tenemos que traer las nuevas tecnologías a Cuba”. A duras penas disimuló que el concepto de prosperidad estaba asociado a la libre empresa y al fin del socialismo en el Caribe, un objetivo que parecía estar a la vuelta de la esquina. Los cínicos gozaban un momento de gloria.

¿Vuelve el reinado de los duros?

La primera reunión del Grupo de Tareas tuvo lugar el 7 de febrero de2018 en el Departamento de Estado, con el objetivo de “examinar los retos yoportunidades tecnológicas para expandir el acceso a internet en Cuba” en dossubcomisiones, una que investiga el papel de los medios y la libertad deinformación, y otra centrada en la ampliación del acceso de la nación caribeñaa la red de redes. En el público asistente por invitación al encuentro del CubaInternetTask Force (CITF) coincidieron representantes de los duros y de los cínicos, yentre estos últimos, algunos con inversiones en medios privados digitales enCuba que sobreviven en un limbo legal.Diez meses después y ante los mismos asistentes, ambas subcomisionespresentaron un informe preliminar con recomendaciones que, según el ex alcaldeRegalado, “han tomado un viraje total” respecto a la línea precedente -la delos cínicos. El documento final con las recomendaciones para “democratizar” víaInternet, deberán estar sobre la mesa del secretario de Estado, Mike Pompeo, enmayo de 2019.https://youtu.be/kR8SCEdl9bM Estareunión coincidió con la apertura del servicio de datos móviles en la isla(3G), que ha tenido enorme acogida entre los cubanos. El rendimiento delservicio es lo suficientemente bueno para prever que el acceso móvil será másconveniente y cómodo que los puntos de acceso WiFi actuales o las salas denavegación, por lo que se convertirá en la forma en que la mayoría de loscubanos se conectan en línea. Jorge Luis Perdomo, Ministro de Comunicaciones,aseguró que la próxima etapa será extender la tecnología 4G, que permitirámayor y mejor calidad en el acceso.Buenas noticias para los cubanos en el escenario digital; malasnoticias para los cínicos del telecom estadounidense, republicanos ydemócratas. Como hemos visto, la política de la Internet como armasubversiva, utilizada por Estados Unidos desde hace más de 30 años contra Cuba,no depende tanto de qué partidose sienta en la Casa Blanca, como de la percepción que se instale sobre el destinode la Revolución.Se cumple la regularidad. Los duros ya están enzafarrancho de combate para evitar que Cuba se conecte con el mundo bajo suspropias reglas. La Administración Trump está a la defensiva.


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